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Considerada como otra de las casas emblemáticas dentro de la arquitectura moderna venezolana, la vivienda que Jimmy Alcock (1932) proyectó como su morada en el Alto Hatillo, a las afueras de Caracas, señalada en su cronología como la Casa Alcock I, ha cobrado con el tiempo el gran valor que le otorgan los años de haber sido habitada con gusto y amor, y por lo que ha significado para sus usuarios.
Obra si se quiere temprana de su autor y pensada por tanto para una joven pareja, ubicada en un terreno con una pronunciada pendiente (entre el 35 y el 60%), poblado por una densa vegetación y con espectaculares visuales lejanas hacia la ciudad, es el reto que constituyó la simple toma de decisiones durante el proceso de diseño (el cual fue motivo de la elaboración de al menos tres alternativas), un argumento que habla por sí solo de las bondades alcanzadas por la propuesta definitiva. Se buscaba, ante todo, lograr una solución sobria, concentrada y económica que recurriría en buena medida a la industrialización de las piezas de la compondrían.


El partido arquitectónico asumido, que llevó a los curadores de la muestra “La casa como tema. Primera aproximación antológica de la casa en Venezuela” (Museo de Bellas Artes, 1989), a incorporarla dentro de la categoría de “Casa y Tecnología”, la cual Martín Padrón acompaña con el sugerente texto “La búsqueda de una poética de la construcción”, parte de respetar al máximo las condiciones del terreno mediante una solución que se posa sobre él, recurriéndose a la conformación de un sólido prisma de base cuadrada apoyado en un sistema estructural lógico y racional que conduce las cargas al suelo a través de cuatro grandes columnas.
Si bien la idea esencial remite a la imagen de un galpón a cuatro aguas cuyo techo está sostenido por cerchas metálicas, organizado en torno a un espacio central vinculador, y si bien la variable constructiva fue fundamental para resolver las dificultades de adaptación al lugar, sería equivocado atribuirle a ellas el rol protagónico en la caracterización de una casa donde la luz y la penumbra se equilibran a la hora de lograr una ambientación totalmente acogedora, dotándola de una atmósfera que la aproxima a la arquitectura colonial bajo coordenadas absolutamente modernas.
Otro asunto de interés viene a ser la manera como se accede una vez implantado el volumen en la pendiente. Tras la apariencia de tratarse desde el exterior de una edificación aislada de una planta, cuya cubierta ligeramente sobresale de entre la vegetación que la arropa, el aislamiento alcanzado se salva a través de la aparición de dos ligeros puentes angostos que, partiendo de la zona de contacto con la calle, señalan uno, el lugar de la puerta principal y el otro la entrada de servicio. Desde ellos se puede descubrir cómo la casa se desarrolla en tres niveles “hacia abajo” para luego fusionarse con corredores perimetrales que, a modo de espacios intermedios, resuelven la transición interior-exterior con solvencia y abren la posibilidad de disfrutar “desde afuera” de las vistas lejanas las cuales, a su vez, tienen una particular consideración “desde dentro”.

Dos escaleras de caracol, una interior sumida en el patio de sólo 20 m2 que relaciona los dos niveles superiores y otra exterior que conecta a los balcones perimetrales conforman el sistema de circulación vertical, permitiendo ésta última acceder de forma independiente al nivel suelo y disfrutar del jardín selvático tan esmeradamente cuidado durante años por la Sra. Carolina Alcock.
Para su creador, tal y como se señala en el catálogo de la exposición organizada por la Galería de Arte Nacional (GAN) “Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992” (1992), “esta casa con techo de tejas a cuatro aguas, no tiene ‘nada que ver con las tipologías coloniales’. Es, más bien, ‘una terraza’, que tiene que ser explicada como una sección dominada por la vista y por el jardín natural. Reforzando esta idea, el comedor original de la casa no se cerraba del todo. Paneles corredizos colgantes de vidrio y de romanilla de madera se corrían libremente para ver la vista”.
Alcock diseñó más adelante (1988), con más de 25 años de diferencia, otra casa propia, vacacional, en Mitivibó, estado Mérida (denominada como Casa Alcock II), bajo criterios totalmente diferentes, signados en este caso por la adaptación a una vivienda campesina existente encontrada en ruinas con paredes de tapia de 50 cms de espesor que se estaban cayendo, donde vuelven a ser fundamentales las consideraciones del lugar en que se encuentra y el respeto por la preexistencia. “No había ventanas. Nada era ortogonal. Sólo cuatro cuartos con puertas todos con diferentes proporciones. Los antiguos habitantes vivían en la oscuridad, en el páramo. Con ese frío, sin embargo, hicieron un patio”, dirá Alcock en el catálogo de la exposición de la GAN ya mencionado dando pie así a la explicación de la manera considerada y la vez creativa como actuó a la hora de diseñar la remodelación.



Rememorando a dos arquitectos desaparecidos recientemente, Domingo Álvarez y Juan Pedro Posani, transcribiremos aquí la impresión que en el primero causó la visita a la Casa Alcock I arrancándole expresiones como “¡Es una maravilla! ¡Es increíble! ¡Es la mejor casa del mundo!”, dándole pie al segundo para manifestar lo siguiente a través de su blog El viejito inquieto el 12 de noviembre de 2019:
“En esta casa, durante mas de cuarenta años, se ha escuchado a Beethoven y guarachas, se comió excelente pasta a la amatriciana con un buen vaso de tinto toscano, así como arepas de chicharrón con cerveza. Y en esta casa, así mismo, se leyó a García Márquez.
Y es que la realidad de esta casa va mas allá y desborda la simple historia de la arquitectura. Es un punto desde el cual observar a la humanidad y la historia del mundo y del cosmos. Pertenece más al proceso de la evolución de la humanización de América que a la historia de nuestra arquitectura. Esta se advierte en la tibia ternura de las tejas del techo (recuerdo de nuestra arquitectura colonial) o en el gran espacio central (recuerdo de los grandes espacios de las attas, churuatas y shabonos de nuestra arquitectura indígena). Pero en lo esencial lo que plantea esta casa es desplegarse como un molusco en su concha, como un dispositivo de creación de vida. Es esencial entender por qué las fotos de esta casa no equivalen nunca a las formas exageradas y definitivas de la arquitectura del gran éxito internacional. Esta es una de las grandes casas del mundo. Así como la de Niemeyer en Río, la de Murcutt en Australia, la de Aalto en Finlandia y la de Mies en los Estados Unidos, esta casa es una de las mejores del mundo. El Flaco tenia razón y podemos estar orgullosos, como arquitectos y venezolanos, de este enorme aporte de Jimmy a nuestra presencia en América.”

Bueno es decirlo, la Casa Alcock I fue otra de las obras que representó a Venezuela en la exposición Latin America in Construction: Architecture 1955–1980 organizada por el MoMA en 2015, quedando uno de los dibujos de las alternativas iniciales como parte de la colección del museo.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 1, 2, 3 y 5. Catálogo de la exposición Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992. (1992)

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La decisión de comenzar a conformar un espacio mediante el cual la Fundación Arquitectura y Ciudad (FAC) tuviera la oportunidad de establecer relación semanalmente con un importante grupo de personas interesadas en temas relacionados con los dos territorios que fundamentalmente la ocupan, comienza a tomar cuerpo cuando el 1 de marzo de 2016 es enviada por primera vez, vía correo electrónico, a todos sus miembros (fundadores, honorarios y asociados), una postal conformada por una imagen y un breve texto explicativo, la cual se convirtió en clara señal para demostrar, no sólo que la entidad se mantenía activa a partir de que fuera creada el 25 de noviembre de 2015, sino que era importante empezar a darle consistencia a la labor de difundir la mayor cantidad de material relacionado con hechos relevantes dentro de la arquitectura venezolana.
En aquella ocasión expresábamos para acompañar ese primer puente lanzado con cierta timidez, al cual ya comenzamos a denominar con la palabra “contacto”, lo siguiente: “La primera imagen que hemos elegido recoge el edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV mostrando su estructura y diferentes elementos arquitectónicos (vaciados todos en concreto armado) prácticamente finalizados, a modo de analogía con el momento naciente y ‘en construcción’ en que se encuentra nuestra Fundación y de recordatorio del compromiso adquirido de brindar el mayor apoyo posible a la primera casa de estudios del país”.
La obligación que adquiríamos se encontraba respaldada por la silente y a la vez tesonera labor que desde comienzos de septiembre de 2013 ya venía desarrollando el fundador y actual Presidente de la FAC, el arquitecto Henrique Vera Hernández, desde la página de facebook “Crono Arquitectura Venezuela”, creada con el fin de dar salida y cabida a una cuantiosa información y documentación que poseía, que no se conocía y que era necesario divulgar, todo ello dentro de una línea de trabajo que Vera tiene asumida desde hace casi 50 años y aún mantiene.
Con el envío de aquella primera postal empezaría a asumirse una responsabilidad y a materializarse la necesidad de ampliar tanto la cantidad y tipo de contenidos que se podían manejar semana a semana, como el alcance a un mayor número de personas que podrían estar interesadas en recibirlos. Era el momento de elaborar una base de datos de correos electrónicos de quienes presumíamos aceptarían con interés lo que queríamos transmitir, de diseñar de forma sencilla el recipiente donde lo pudiésemos verter y de buscar una plataforma que agilizase los envíos, impulsados por la idea de hacer llegar nuestro trabajo a cada persona versus la costumbre más común de esperar a que en medio del ciberespacio el mismo fuese buscado.
Es así como el 30 de octubre de aquel mismo año de 2016 aparece el Contacto FAC número 1 con el cual la Fundación le daba sentido a uno de los principales fines establecidos en sus estatutos como lo es el de “apoyar la generación y difusión de conocimientos en el campo de la arquitectura, el urbanismo, el desarrollo tecnológico de la construcción y áreas afines así como a la preservación del patrimonio histórico venezolano».
Buscando, dentro de nuestras limitaciones, llenar en parte el vacío de información y contenido que sobre temas de arquitectura y ciudad existe en Venezuela y con el afán de reconstruir una muy golpeada memoria, adoptamos un formato sencillo, sin exageradas pretensiones, que, encabezado por un cintillo contentivo de la identificación de cada número, tendría a nuestra postal (ahora comentada en extenso) como talismán y testigo permanente de la tarea que ya hacía 35 semanas habíamos iniciado, acompañada de una “ficha” y de un grupo de noticias que, desde nuestro punto de vista, darían cuenta de lo más reciente del acontecer arquitectónico nacional e internacional así como de las últimas novedades del mundo editorial. Azier Calvo (integrante de la Junta Directiva de la Fundación) sería el encargado de coordinar y elaborar cada entrega semanal, con el apoyo de Henrique Vera e Iván González Viso.
La página web de Ediciones FAU UCV, nuestras cuentas de facebook e instagram y nuestro correo electrónico a partir de entonces se convertirían en los enlaces con quienes nos leyesen, buscando generar la mayor participación e intercambio posibles, abiertos siempre a conocer con franqueza, como parte de dicha retroalimentación, cuán bien o mal lo fuésemos haciendo.
Y en esas andamos desde hace cuatro años. En el camino ha quedado constancia del cumplimiento de nuestros objetivos iniciales para lo cual está a la vista un trabajo que engloba más de 600 entradas, que si algo lo ha caracterizado es la perseverancia y las ganas de movernos entre lo académico y lo divulgativo.
Posteriormente, a partir de octubre de 2018 la FAC crea un blog (https://fundaayc.wordpress.com/) donde, reiterando que “nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial”, con la aspiración de conformar un pequeño centro de información y documentación, poco a poco se han ido montando los boletines completos para ser descargados en pdf (100) al igual que las postales (121), todas las notas aparecidas en Crono Arquitectura Venezuela (2.629) y el contenido desglosado, revisado y ampliado de los primeros 50 números del Contacto FAC, que puede ser consultado con base a los temas fundamentales que los han estructurado: Algo más sobre la postal, Artículos, ¿Sabía usted…?, Concursos de Arquitectura en Venezuela, El acervo editorial de la FAU UCV, Ha sido noticia, La Red Hotelera Nacional, Las publicaciones de Ediciones FAU UCV, Notas editoriales, NotiFAC, Novedades editoriales de aquí y de allá, Tal día como hoy…, Textos fundamentales, Vale la pena leer y Visitas memorables.
La FAC también tiene en su haber el haber logrado incrementar dentro del portal www.edicionesfau.com el número de publicaciones periódicas con posibilidad de descarga libre destacando la totalidad de las revistas Punto (diciembre 2016) y el Boletín del CIHE -Centro de Investigaciones Históricas y Estéticas- (mayo 2017), la realización del Primer Concurso de Ensayos “Caracas 1567-2017” con motivo de la celebración del 450 aniversario de la capital y la publicación del cuaderno “Coloreando la arquitectura de Caracas” (dentro del mismo contexto festivo en julio de 2017) y de los dos ensayos ganadores del Concurso cuyo veredicto se dio en octubre de 2017 y su salida a la luz como libros en marzo de 2018.
No podemos dejar de mencionar, como notas que han afectado al mundo e la arquitectura del país y en particular a la FAC, la partida este año 2020 de dos de sus Miembros Honorarios: Marta Vallmitjana (4 de febrero) y Juan Pedro Posani (2 de noviembre), quienes dejan un vacío difícil de llenar.
Como testimonio de nuestros lectores, cerramos con la nota que nos enviara hace 7 días el reconocido académico Lorenzo González Casas con motivo del arribo a esta redonda cifra de 200 entregas y que nos estimula a seguir hacia adelante:
“La arquitectura es producto de la constancia de los seres humanos.
Y Contacto FAC es evidencia, cada domingo, de las virtudes de la constancia.
Muchas gracias.”
Nota
Aprovechando esta importante fecha para nosotros y como un obsequio a quienes con asiduidad nos leen, Iván González Viso, Vicepresidente de la FAC, nos ha enviado las dos páginas que conforman la Guía de recorrido #1 de la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC) correspondientes al edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, importante trabajo del cual Iván fue responsable para el Consejo de Preservación y Desarrollo de la CUC (COPRED) tanto de los textos como de la coordinación de la publicación. Esperamos las disfruten.
ACA



Pocas veces el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) se ha propuesto llevar adelante una agenda tan ambiciosa como aquella que planteó entre el 23 de febrero y el 15 de marzo de 1971 cuando se realizaron las “Primeras Jornadas Nacionales de Arquitectura y Urbanismo”. Desarrollado en las instalaciones del Parque Recreacional El Conde, Av. México, el evento, que asumió como lema “Vivamos en los espacios del hombre”, se proponía mostrar de una manera amplia y significativa lo que es la arquitectura y el papel “que ha desempeñado – y desempeñará ahora más que nunca – el arquitecto en la Venezuela moderna”, y tenía como objetivos: producir una imagen pública del papel del arquitecto; concientizar al arquitecto acerca de su responsabilidad social; y clarificar la auténtica contribución y papel del CAV en el desarrollo de la Nación.
En torno a estas Jornadas Nacionales se estructuró el siguiente programa:
Por si fuera poco, Estudio Actual, una de las galerías de mayor influencia en la ciudad desde que de la mano de Clara Diament Sujo había abierto sus puertas en 1968 en el sótano del Centro Comercial Chacaíto, promovió para aquellas fechas, en homenaje a los setenta años de Carlos Raúl Villanueva, un proyecto denominado “Arte en los Espacios del Hombre” que aglutinaba a un importante número de artistas nacionales y extranjeros, y que consistió en pensar un mural tridimensional o pluridimensional para el cual los participantes debían presentar dibujos a mano alzada en pliegos de 100 por 70 centímetros. La exposición a cargo de una comisión del CAV designada al efecto se realizaría en los locales destinados a las actividades de las Jornadas.

Las Jornadas fueron dirigidas por un Comité Central presidido por el arquitecto Guido Bermúdez, presidente del CAV, apoyado en un Consejo Consultivo y en los Comités de las cinco actividades programadas ya señaladas.
De entre los eventos realizados, quizás haya sido el Primer Congreso Nacional de Arquitectos de Venezuela el acto fundamental por el hecho de que al mismo asistieron 430 participantes clasificados así: 12 invitados especiales extranjeros (siendo España el único país con representación dentro del continente europeo); 63 invitados especiales de Venezuela; 201 miembros activos del Congreso; 39 miembros asociados; 52 observadores; y 63 observadores estudiantes.
Presidido por el arquitecto Julián Ferris, el tema central del Congreso fue “El Desarrollo Urbano en función del Desarrollo Nacional” y, según palabras de Ferris en la sesión inaugural: “Tiene como fundamento el crear una conciencia pública respecto de la gran crisis que incide en los problemas espaciales y en el desarrollo industrial incontrolado y que dan lugar a una destrucción progresiva del medio ambiente. Los fenómenos de explosión urbana están íntimamente ligados al proceso de desarrollo económico y social”. Añadió Ferris que el papel que juega el urbanismo en los asentamientos humanos es vital y que el papel del arquitecto no es simplemente técnico debiéndose dirigir a saber interpretar los sentimientos y los deseos de nuestro prójimo.
El también arquitecto y entonces Gobernador del Distrito Federal, Carlos Guinand Baldó, en la misma sesión de apertura, recalcó la importancia de los arquitectos en los problemas de desarrollo urbano e indicó que “en los próximos 30 años tendremos que construir más que en toda la Historia de la Humanidad. Éste es el record trascendental y decisivo y tenemos que estar preparados para admitir este cambio de escala. El arquitecto debe conducir y dirigir todo un grupo que, empleando tecnología nuevas, sea capaz de hacer proyecciones en equipo con un sentido social. Las grandes metas del nuevo trabajo serán la ordenación nacional, el proceso de regionalización, la planificación territorial, el desarrollo urbano y los planes urbanísticos a nivel local”.
Por otra parte, el Ministro de Estado para la Vivienda, presidente del Banco Obrero, ingeniero Alfredo Rodríguez Amengual confirmó en su intervención la preocupación del Gobierno presidido por Rafael Caldera en construir a través de la actuación en tres niveles (nacional, regional y local) un nuevo hábitat para la futura Venezuela “que se encuentra iniciando una etapa de gran despegue hacia un importante desarrollo socio-económico”. También anunció el Ministro el envío al Congreso Nacional del Proyecto de Ley para la creación de un Ministerio de la Vivienda y Desarrollo Urbano cuyo objetivo sería centralizar, en un departamento ministerial, todos los graves problemas que plantean el urbanismo y la vivienda y “que hoy inciden en numerosas instituciones dispersas”. Se daba inicio así al desmembramiento del Ministerio de Obras Públicas (MOP) que se concretaría en 1976. Rodríguez Amengual ofreció en aquellas fechas (31-03-1971) una interesante entrevista para el programa de televisión “Buenos días” conducido por Sofía Imber y Carlos Rangel en la que expuso con detalle las políticas que desde el ejecutivo se tenían en torno al problema de la vivienda en Venezuela que puede consultarse en http://cic1.ucab.edu.ve.
Más allá de las intervenciones en la inauguración, en el Congreso, que como ya adelantamos, tuvo como tema central el dedicado al Desarrollo Urbano, se presentaron, entre otras, las ponencias: “Desarrollo Urbano y Desarrollo Nacional” a cargo del Centro de Estudios para el Desarrollo (CENDES) de la UCV; “Sistema nacional de ciudades. El caso de Caracas” de Alberto Morales Tucker expuesta por Omar Hernández integrantes del Oficina Municipal de Planeamiento Urbano (OMPU); “Desarrollo urbano en Venezuela” de Leopoldo Martínez Olavarría; “Desarrollo regional y nuevas ciudades en Venezuela” de Marco Negrón (perteneciente al CENDES); y “Una nueva ciudad en el Valle del Tuy Medio” de Manuel Corao, Director de Planeamiento del Ministerio de Obras Públicas.
La Exposición Nacional sobre Desarrollo Urbano giró en torno a la idea general de presentar la imagen del lugar donde la comunidad humana habita, se desarrolla, trabaja y se divierte, tratando de responder las preguntas ¿qué es una ciudad? ¿qué sucede en las ciudades venezolanas? ¿qué no debiera suceder? ¿quiénes tienen la responsabilidad del malestar que existe? ¿cómo podemos mejorar el hábitat actual de nuestras ciudades? ¿cuál es la respuesta de la comunidad ante estos planteamientos?
Por su lado, la Exposición de la Arquitectura y la Industria mostró materiales, sistemas o empresas que el arquitecto utiliza en sus concepciones. Se buscaba, asimismo, integrar al arquitecto en los procesos industriales del país, en el diseño y en la investigación de los mismos en función de la arquitectura.

En cuanto a la IV Bienal Nacional de Arquitectura, cabe sólo señalar que se realizó luego de cuatro años de la anterior y que le correspondió el Premio Nacional a los arquitectos Francisco Pimentel, Bernardo Borges y George Wilkie por la obra Edificio El Universal, Caracas; el Premio Colegio de Arquitectos de Venezuela a Ernesto Fuenmayor; el Premio Municipal Distrito Sucre a Antonio Pinzani por el Centro Comercial Chacaíto; el Premio Municipal Distrito Federal a Mario Bemergui, T. Harsham, Gustavo Niño y Gonzalo Vélez por los Proyectos para las Estaciones del Metro de Caracas; el Premio Interés Social a Mario Bemergui, Isaac Abadí y Mariano Goldberg por el Conjunto Hebraica (1ª etapa); el Premio Vivienda Unifamiliar a Mario Bemergui por la Quinta “Fetechana” ubicada en la urbanización Cumbres de Curumo; el Premio Mejor Tesis a Carlos Díaz Porta por “Sistema constructivo viviendas en pendiente”; y el Premio Nacional de Urbanismo le fue otorgado a Leopoldo Martínez Olavarría.

Es de destacar que las Jornadas y muy en particular el Congreso, fueron cubiertos por la Revista ARQUITECTURA, año 14, número 158, febrero 1972, órgano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), la cual estuvo dedicada en su totalidad a Venezuela (de quien presentaron una semblanza general), siendo la entrega organizada por el arquitecto Rodolfo García-Pablos uno de los delegados enviados por España a asistir al evento. De la revisión de esta publicación hemos extraído gran parte de la información que nos ha servido para preparar esta nota.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 1 y 2. Colección Crono Arquitectura Venezuela

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