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Victoria para Mallet-Stevens

Después de dos años de una larga batalla legal, los miembros de la asociación Mont 14 y los habitantes del edificio en 7 rue Méchain en París ganaron su caso. El tribunal administrativo de París ha emitido su decisión de cancelar el permiso de construcción de un nuevo edificio de tres pisos que podría haber perjudicado la obra del arquitecto Robert Mallet-Stevens.

«Una victoria patrimonial».

12 de abril 2021

Tomado de L’Architecture d’Aujourd’hui

(Reproducción del texto escrito por Maurice Culot, arquitecto y especialista en la obra de Mallet-Stevens, sobre esta decisión.)

En 1928, el arquitecto Robert Mallet-Stevens (1886-1945) proyectó un edificio en 7A rue Méchain en el distrito 14, París. El edificio de apartamentos, el único construido por el arquitecto a lo largo de su trayectoria, es notable y consta de apartamentos de viviendas y artistas, incluido el de Tamara de Lempicka. Todas las fachadas, así como el jardín y otras partes del edificio, están catalogadas como monumentos históricos. 

El 11 de marzo de 2021, la Comisión Nacional de Arquitectura y Patrimonio emitió un dictamen favorable para la clasificación de las partes inscritas y la intención de clasificar toda la construcción y los interiores.

La composición arquitectónica gira en torno a un jardín interior de estilo cubista e inspirado en la Secesión Vienesa (el arquitecto conocía el Hotel Stoclet de Bruselas). Una sucesión de arbustos cortados en forma de conos marcan el camino hacia la entrada al edificio ubicado en la parte trasera del jardín. El arquitecto contrasta los planos verticales con los planos horizontales que se manifiestan particularmente en la alta ventana vertical que ilumina el hueco de la escalera, que se convierte en una espectacular fuente luminosa al anochecer. Como siempre ocurre con Mallet-Stevens, el diseño del jardín está íntimamente asociado con la arquitectura. 

Hace dos años, MMA Mutual Insurance decidió derribar los edificios R + 1 apoyados contra el muro del jardín contiguo para construir un edificio de tres pisos. Este proyecto, que distorsiona por completo la atmósfera del jardín y la arquitectura, sin embargo recibió la aprobación del ente que vela por el patrimonio (ABF) y, por lo tanto, el permiso fue otorgado por el Ayuntamiento de París y el MMA llevó a cabo su proyecto. Los habitantes del edificio y la asociación Monts 14, asistidos por el abogado Joëlle Mouchart, libraron una batalla judicial que duró más de dos años y que acaba de encontrar su desenlace en una sentencia dictada por el tribunal administrativo de París el 19 de marzo de 2021.

La decisión de la entidad que vela por el patrimonio (ABF) fue rechazada por la corte después de un análisis particularmente fino y relevante centrado en la presencia de la luz y la composición volumétrica en la obra de Mallet-Stevens. 

«De los documentos en el expediente se desprende que la elevación de un piso del edificio ubicado en el corazón de la parcela, autorizado por el permiso de construcción, impactará la volumetría e iluminación del edificio afectando dos elementos esenciales de la obra tal y como fue concebida por Robert Mallet-Stevens.»

El tribunal cita las medidas cosméticas recomendadas por el órgano patrimonial «para armonizar los dos edificios», pero observa que «estas prescripciones no pueden atenuar la alteración del equilibrio logrado en el jardín diseñado por Robert Mallet-Stevens donde el área circundante juega un papel decisivo para su preservación.» El tribunal concluye que: «el proyecto daña partes de un edificio catalogado como Monumento Histórico y en cuyo campo de visión se encuentra. Por lo tanto, al dar un dictamen favorable a este proyecto, la entidad garante de su preservación como monumento cometió un error de apreciación y el permiso que se emitió en vista de este dictamen ilegal desconoce las disposiciones del código de patrimonio.» *

Los abogados han agradecido el control que el tribunal ha acordado realizar para cuestionar a la ABF. Por su parte, los críticos de arte se regocijarán al ver que el análisis de una obra de arte de calidad puede ser motivo de consideración en la sala de un tribunal. 

Finalmente, la sentencia precisa que «la ilegalidad, de la que está manchada la licencia de obra, no parece susceptible de ser regularizada», lo que significa que una licencia de modificación sería impotente para legalizar la construcción. Como resultado, se cancela el permiso otorgado por el alcalde de París el 22 de mayo de 2018 y se ordena conjuntamente al MMA y al Ayuntamiento de París pagar una pequeña indemnización procesal a los copropietarios. El MMA todavía puede apelar en casación ante el Consejo de Estado, pero ahora se puede presentar la solicitud de demolición del edificio indebidamente construido.

Maurice Culot

Arquitecto

Especialista en la obra de Mallet-Stevens

* extractos de la sentencia TA Paris n ° 1823677 / 4-3 del 19 de marzo de 2021.

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ES NOTICIA

El Centro Pompidou de París cerrará tres años para someterse a una “renovación total”

Las obras comenzarán a finales de 2023 y se prolongarán hasta que acabe 2026, estima el museo. Tendrán un costo estimado de 200 millones

Por Silvia Ayuso

26/01/2021

Tomado de elpais.com

El cierre de museos, esa estampa inédita que la pandemia ha convertido en habitual en muchas partes del mundo, especialmente en Francia, tendrá una continuación no sanitaria en París. A finales de 2023, cuando se espera que el coronavirus no sea más que un mal recuerdo, el Centro Pompidou volverá a cerrar sus puertas durante tres años para someter a una “renovación total” el icónico edificio diseñado por Renzo Piano, Richard Rogers y Gianfranco Franchini que abrió sus puertas en enero de 1977. La idea es que el profundo lavado de cara interior y exterior del edificio situado en el corazón de París y famoso, entre otros aspectos, por su escalera exterior en forma de oruga, esté a punto para celebrar su 50 aniversario a comienzos de 2027.

“Las obras son una garantía para el futuro del Centro Pompidou”, dijo en un comunicado el presidente de la institución, Serge Lasvignes. “Se trata de preservar nuestra primera obra maestra, el edificio, que no ha sido sometido a ninguna renovación profunda desde 1977”.

El principal objetivo de las obras es eliminar totalmente el amianto de la fachada para “responder a las normas de seguridad”, según el Pompidou. También se procederá a un cambio de todas las vidrieras y se tratará la corrosión que sufre la estructura principal y toda la cerrajería metálica. Además, se renovarán la pintura y los suelos y se cambiarán o modernizarán los ascensores, montacargas y escaleras metálicas del foro, entre otros.

Más barato y en menos tiempo

Asimismo, se aprovechará para realizar las renovaciones necesarias para que el edificio, visitado en 2019 por 3,2 millones de personas, “responda a las normas de seguridad, técnicas y energéticas en vigor, así como a las normas de accesibilidad para el público con discapacidades”.
Las obras tendrán un costo estimado de 200 millones de euros. Según dijo la ministra de Cultura francesa, Roselyne Bachelot, al diario Le Figaro, que adelantó el lunes la noticia del cierre del Pompidou, “había dos opciones sobre la mesa: una era restaurar el Centro manteniéndolo abierto, la otra era un cierre total. Elegí la segunda, porque duraba menos y era algo menos cara”. Realizar las obras por etapas manteniendo el acceso al público habría prolongado el proyecto hasta siete años.

La biblioteca del Centro, principal sala de lectura pública de París, será trasladada a un local provisional. Lasvignes quiere aprovechar además el cierre de la sede principal del museo para reforzar sus filiales e impulsar las “colaboraciones” nacionales e internacionales. “Trabajamos ya duramente en proyectos ambiciosos. El periodo de cierre no significará una pausa de nuestras misiones, ¡todo lo contrario!”, sostuvo en el comunicado.

En declaraciones a la Agencia France Presse, el director del Centro Pompidou reconoció aun así el “desafío” que supone cerrar un museo como este en pleno centro de París. Sobre todo cuando otros espacios que constituyen una potencial competencia esperan su estreno. Así ocurre con la colección Pinault en la antigua Bolsa de París, cuya inauguración el pasado sábado ha tenido que ser pospuesta sine die por la pandemia, pero se espera sea inmediata en cuanto el Gobierno permita reabrir los museos y monumentos públicos, cerrados desde el comienzo del segundo confinamiento, el 30 de octubre. No obstante, Lasvignes considera que el Pompidou no podía esperar más para renovarse. “Las obras son indispensables para que siga siendo ese icono mundial de la modernidad y la arquitectura contemporánea que atrae cada año a millones de visitantes. Me felicito de esta decisión que nos permitirá festejar a lo grande nuestros 50 años y que inscribe plenamente el Centro en el Siglo XXI”, sostuvo.

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LE CORBUSIER/JEAN PROUVÉ

Proches à distance

Una exposición sin precedentes que repasa la relación cómplice y compleja de estos dos grandes arquitectos. En la historia de la arquitectura del siglo XX, Le Corbusier y Jean Prouvé se han beneficiado de reconocimientos y celebraciones, y han dado lugar a numerosos estudios y publicaciones. Su encuentro fue inevitable; su colaboración fue real aunque parezca, comparada con sus respectivas obras, de las más modestas. Sin embargo, su relación está hecha de estima mutua, retoques cómplices, intentos fallidos y logros que terminamos olvidando por pertenecer a un paisaje conocido. Merecen ser presentados la cronología de sus intercambios, la presentación de su trabajo conjunto.

Esta exposición está organizada por el Museo Pierre-Noël, con el apoyo de la Fundación Le Corbusier y el Museo Nacional de Arte Moderno (Centre Pompidou / Centre de Création Industrielle).

Comisario: Olivier Cinqualbre

Escenógrafo: Béatrice Laville

Diseñador de arte: Ken Rabin

Duración: del 17 de septiembre al 17 de diciembre de 2020.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

UNA EXPOSICIÓN, UN PABELLÓN Y UN LIBRO: LE CORBUSIER, 1937-1938

Jorge Torres Cueco y Juan Calatrava

Abada Editores

2020

Abstract
La exposición internacional de París de 1937 fue el escenario prebélico en el que el público podía asistir a la confrontación de los pabellones de la URSS de Stalin y la Alemania hitleriana, contemplar la reorganización de todo el espacio del Trocadero o conmoverse con el grito de auxilio del pabellón de la República española de Sert y Lacasa. Pero también tenía ocasión de visitar, en un lugar muy marginal, el Pabellón des Temps Nouveaux, una construcción de Le Corbusier modesta en sus medios pero al mismo tiempo clamorosa tanto en la esencialidad de su lenguaje arquitectónico como en sus contenidos expositivos.

Un año después, en 1938, Le Corbusier condensó la experiencia de la exposición en un libro, Des canons, des munitions? Merci! Des logis… s.v.p., que tenía la doble virtualidad de condensar sus reflexiones urbanísticas y arquitectónicas de toda una década y constituir, en cierto modo, una guía de visita a posteriori al pabellón y a la manera en cuyo interior Le Corbusier y su equipo de colaboradores habían tratado de hacer accesible al público la complejidad de los problemas de la ciudad moderna.

El libro prologaba, así, la vida de la exposición y se convertía en un arma en la batalla por la opinión pública. Este libro, fundamental en la trayectoria de Le Corbusier, no sólo no había sido traducido hasta el momento a ninguna otra lengua  sino que tampoco fue objeto de reedición alguna en la propia Francia.

Se presenta aquí en edición facsímil, con la misma estructura, paginación y relación entre texto e imágenes, simplemente sustituyendo el texto francés por la traducción al castellano. La edición se acompaña de un estudio introductorio a cargo de los profesores Jorge Torres Cueco y Juan Calatrava. Este trabajo trata de desvelar los orígenes del libro, su vinculación con los acontecimientos sociales y políticos del período de entreguerras, la aproximación de Le Corbusier a las organizaciones de la izquierda francesa y su posición ante la guerra, la reforma agraria o las propuestas legislativas acerca del ocio y el tiempo libre. También la utilización de un nuevo medio de expresión como el fotomontaje y la retórica visual utilizada por Le Corbusier en este libro son objeto de análisis e interpretación.

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Notre Dame se reconstruirá de forma idéntica a antes del incendio

El presidente Macron renuncia al deseado «gesto arquitectónico contemporáneo» para mantener el calendario de las obras

Marc Bassets

El inicio de desmontaje del andamio de Notre Dame en junio de 2020

09/07/2020

Tomado de elpais.com

Nada de experimentos con Notre Dame. Quince meses después del incendio que destruyó el techo de la catedral y la icónica aguja que la coronaba, Emmanuel Macron ha emitido su dictamen. La catedral se reconstruirá “de la manera más conforme posible a su último estado completo” con el objetivo de “no retrasar las obras ni complicar el asunto” mediante una restauración de estilo moderno. Este es, según explicó el jueves por la noche el palacio del Elíseo, el deseo del presidente de la República, que debería cumplirse en 2024, en vísperas de los Juegos Olímpicos de París, cuando, tal como establece el calendario, tendrían que culminar las obras. Notre Dame recobrará entonces su antigua forma: solo en sus aledaños se permitirán innovaciones arquitectónicas.

La posición de Macron representa un giro respecto a la que mantuvo después del incendio del 15 de abril de 2019. Entonces, sugirió un “gesto arquitectónico contemporáneo”. Se habló de un concurso internacional. Circularon los proyectos más variopintos, desde una flecha de cristal a un techo ajardinado. La idea habría consistido en aunar lo antiguo y lo nuevo, una síntesis que, de hecho, habría entroncado con la tradición de Notre Dame, construida con añadidos de distintas épocas: la misma aguja destruida, obra de Eugène Viollet-le-Duc, databa del siglo XIX. El “gesto contemporáneo”, además, habría permitido al presidente realizar un “gesto mitterrandiano”: dejar en herencia a la capital francesa una obra arquitectónica, como hizo François Mitterrand con la pirámide I.M. Pei en el Louvre.

La aguja de Notre Dame, en abril de 2019.

Pero el tiempo apremia, y la recesión derivada del coronavirus, e imposible de prever hace un año, también ha cambiado el escenario. La delicada operación para retirar el andamiaje —40.000 tubos fundidos que ejercen una presión de más de 200 toneladas sobre la cubierta derruida— empezó hace un mes y debería prolongarse durante el verano. Y los retrasos se acumulan: primero, por la detección de altas tasas de contaminación de plomo en las cercanías de la catedral; después, por las semanas de confinamiento. “Avanzamos de forma resuelta, sin temblar, hacia la fecha de abril 2024”, garantizó en mayo el general Jean-Louis Georgelin, al mando de la reconstrucción.

La rectificación de Macron llegó al término de una reunión de cuatro horas de la Comisión Nacional del Patrimonio y de la Arquitectura (CNPA). La comisión aprobó “por unanimidad” la propuesta “consistente en restablecer la arquitectura de Viollet-le-Duc en lo que respecta a la cubierta y a la aguja, y en el respeto de los materiales originales”, declaró a la agencia France Presse el senador Jean-Pierre Leleux, que dirige la comisión. Por la mañana, la nueva ministra de Cultura, Roselyne Bachelot, había adelantado que “se está formado un consenso amplio para una reconstrucción idéntica en la opinión pública y entre quienes toman las decisiones, porque al final […] quien decidirá será el presidente de la República. Así fue. El Elíseo zanjó el debate, que había durado más de un año, con un comunicado. “Al término de las consultas y del dictamen consultivo de la CNPA emitido hoy, el presidente de la República ha adquirido la convicción de la necesidad de restaurar Notre Dame de París de la manera más conforme posible con su último estado completo, coherente y conocido”, dice la presidencia. La restauración, añade el comunicado, “afectará notablemente a la aguja, a la cubierta de madera y al techo”. Macron precisa que la restauración deberá “apostar por el desarrollo sostenible en la elección de los materiales y el desarrollo de las obras” y “apostar por un gesto contemporáneo por medio del reordenamiento de los aledaños de la catedral, en estrecha colaboración con la ciudad de París”.

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Comienza el delicado desmontaje del andamio de Notre-Dame de París

El andamio, colocado antes del incendio para restaurar la aguja de la catedral, está formado por 40.000 piezas y tiene un peso de 200 toneladas

Beatriz Juez

8 de junio 2020

Tomado de https://www.elmundo.es

La delicada operación de desmontaje del andamio de 200 toneladas, severamente deteriorado en el incendio de la catedral de Notre-Dame de París, comenzó hoy y se espera que dure todo el verano. Los operarios deberán retirar con mucho cuidado las piezas del andamio sin que toda la estructura se venga abajo, evitando así que se derrumben los muros de la catedral gótica, cuya estructura también quedó muy dañada en el siniestro.

Las llamas devoraron el 15 de abril de 2019 el techo de la catedral, la aguja que coronaba el edificio se desplomó y parte de la bóveda quedó destruida en el incendio. Pero los muros de Notre-Dame y el andamiaje se mantuvieron en pie y se salvaron los rosetones y las reliquias de la catedral.

El andamio había sido colocado antes del siniestro para restaurar la flecha de la catedral que coronaba el edificio y que fue construida por el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc en el siglo XIX. El andamiaje había sido montado de muro a muro y no se apoyaba ni en el techo de madera ni en la aguja de la catedral, por lo que durante el incendio se evitó que hubiera un efecto dominó y se mantuvo en pie.

La estructura metálica resistió el desplome de la aguja, pero las llamas la deformaron. El andamiaje, que pesa 200 toneladas, está compuesto por 40.000 piezas, la mitad de las cuales están situadas a más de 40 metros de altura. El fuego soldó las piezas unas con otraspor lo que no se pueden desmontar como normalmente se haría. Para retirar el andamio hay que cortar las piezas y retirarlas una a una.

«Esta operación inédita y compleja ha sido minuciosamente preparada», explica en un comunicado de prensa el organismo público encargado de la conservación y restauración de la catedral de Notre-Dame de París.

En los últimos meses se ha consolidado el andamio incendiado y se han colocado vigas metálicas en tres niveles para estabilizarlo y evitar así cualquier riesgo de desmoronamiento. También se instaló un segundo andamiaje, a mayor altura que el antiguo, y una pasarela para facilitar las labores de desmontaje. Y se han colocado redes de protección en tres niveles para frenar la caída de los tubos o de los trabajadores durante la operación.

Dos equipos de cinco trabajadores se turnarán para descender con cuerdas hasta las partes calcinadas del andamio y cortarán con ayuda de sierras los tubos metálicos que se fundieron entre sí durante el incendio. Estas piezas serán retiradas gracias a una grúa de 80 metros de altura que se montó junto a la catedral el pasado mes de diciembre. Las partes más accesibles de la estructura serán desmontadas por especialistas en montaje y desmontaje de andamios.
El rector de la catedral de Notre-Dame de París, Patrick Chauvet, explicó que la gran dificultad en estos momentos en las obras de la catedral es el desmontaje del andamio incendiado.»Cuando haya terminado, podremos decir que la catedral está salvada al cien por cien», dijo a mediados de abril monseñor Chauvet a la prensa francesa.

La catedral de Notre-Dame de París permanece cerrada al público desde el día del incendio y lo seguirá estando durante el tiempo que duren las obras de restauración. El 31 de mayo se abrió al público la plaza de la catedral, que había estado rodeada de vallas desde el siniestro.
En este último año, solo se han celebrado dos misas a puerta cerrada y sin fieles en el interior de la catedral. La última misa que se celebró fue la del Viernes Santo en abril en pleno confinamiento por la pandemia de covid-19.

Hasta ahora las obras de Notre-Dame han sufrido continuos retrasos. Fueron paralizadas en varias ocasiones por los riesgos de exposición de los trabajadores al plomo, por las huelgas, por el mal tiempo y por el confinamiento de la población por la epidemia de coronavirus. El presidente francés Emmanuel Macron se marcó el ambicioso objetivo de restaurar Notre-Dame en cinco años, justo a tiempo para los Juegos Olímpicos de París 2024.

ACA