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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 144

Como suele suceder cuando un país modesto se embarca en la organización de un evento de “gran talla”, la Exposición Internacional que tuvo como excusa la conmemoración del bicentenario de la fundación de Puerto Príncipe, abrió la oportunidad para que el gobierno haitiano, liderado por Dumarsais Estimé, emprendiese la transformación de la capital en una ciudad “visionaria” y «moderna».

Tal y como hemos podido recoger de una crónica de la época elaborada por Hadassah St. Hubert, la exposición abierta durante el período comprendido entre diciembre de 1949 y junio de 1950, representó un importante esfuerzo por parte de las autoridades haitianas para promover la modernidad en una serie de frentes que incluyeron: el embellecimiento urbano, la cooperación internacional, la promoción del turismo a sitios históricos y la valorización de la cultura nacional, buscándose con ello presentar ante el mundo una imagen de país muy diferente a la que durante décadas se había asociado al atraso, el provincianismo y a prácticas religiosas denigrantes.

1. Derecha: Poster elaborado por la Pan American World Airways promocionando la Exposición Internacional de Haití. Izquierda: Revista Life, marzo 1959, primera página del artículo dedicado a la «Pequeña feria mundial» de Haití.

Como muestra de ello, de la invitación elaborada para el evento se puede extraer que “la Exposición Internacional 1949 de Puerto Príncipe será cultural, artesanal, artística, folclórica, comercial  e industrial” y como no podía dejar de subrayarse en años tan próximos a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, el historiador Georges Corvington la catalogó como «El Festival de la Paz». La revista LIFE (Vol. 28, Nº 11 del 13 de marzo de 1950), por su parte, apuntando en otro sentido más relacionado a su verdadera escala, la calificó de «Pequeña feria mundial» ya que a diferencia de eventos de otra magnitud, se partía de la base de atraer 70.000 visitantes, cifra que se cubrió con creces (se alcanzaron los 250.000) pudiéndose decir que el objetivo de llamar la atención internacional hacia Haití se logró. También se produjo un importante revuelo al conocerse que el evento tuvo un costo de más de $ 4 millones de un presupuesto nacional de $ 13.4 millones, lo cual en mayo de 1950 se utilizó como argumento para el derrocamiento del presidente Estimé. Paul Eugene Magloire, quien asume la presidencia en octubre de 1950, continuó la promoción gubernamental de la industria turística en colaboración con Pan American Airways a fin de atraer principalmente al público norteamericano. Del relato de Hadassah St. Hubert hemos conocido que, paradójicamente, “Magloire pudo aprovechar los cambios estructurales en la capital (promovidos por Estimé) para fomentar la industria turística naciente y ayudó a triplicar a los visitantes de Haití dentro de su régimen”, como parte de lo que se ha denominado la «Edad de Oro» del turismo haitiano.

2. Exposición Internacional de Haití, 1949-1950. Perspectiva aérea del recinto ferial.
3. Exposición Internacional de Haití, 1949-1950. Planta del recinto ferial.
4. Exposición Internacional de Haití, 1949-1950. Entrada principal
5. Exposición Internacional de Haití, 1949-1950. El Gran Palacio Presidencial
6. Exposición Internacional de Haití, 1949-1950. El Palacio del Correo

El área ocupada por la exposición (clasificada por la Oficina internacional de Exposiciones -BIE- como “internacional de segunda categoría” y que fue objeto de dos ceremonias de apertura: la primera el 8 de diciembre de 1949 y la segunda el 12 de febrero de 1950), abarcó una superficie  de 30 hectáreas en tierras de la Bahía de Gonave y fue conocida como Cité de l’Exposition o Cité Dumarsais Estimé. El master plan y el diseño de algunas de las edificaciones que posteriormente quedarían como sedes institucionales o de uso público (el pabellón presidencial, el pabellón turístico, el pabellón de la oficina de correos, el pabellón agrícola, la Fuente Luminosa y el Teatro de Verdure) corrió a cargo de la firma newyorkina A.F. Schmiedigen Associates Architects, quien había participado anteriormente en la Exposición Internacional de París de 1937. También trabajó en el proyecto de algunos pabellones de la “sección haitiana” el arquitecto graduado en Cornell Albert Mangones. Ambos, Schmiedigen y Mangones, tuvieron que sufrir las consecuencias de tener que lidiar con una mano de obra poco calificada que dificultó más de la cuenta la ejecución de la infraestructura.

En la Cité de l’Exposition, según Hadassah St. Hubert, “los visitantes pueden caminar por la recién creada vista a la bahía y observar palmeras y estanques en el área de Palmistes junto con una noria, un acuario y otras atracciones en los shows de Ross Manning. Otros sitios incluían una arena de peleas de gallos, actuaciones folclóricas en el Théâtre de Verdure, un pabellón turístico del gobierno haitiano junto con pabellones más pequeños que representan a los otros departamentos en Haití. Palmas susurrantes se alineaban en la arteria principal llamada Harry S. Truman Avenue, que representa cómo la Exposición atendía a los turistas estadounidenses”. Además de las edificaciones destinadas al país anfitrión, en la Cité hicieron acto de presencia: Estados Unidos, Francia, Italia, Bélgica, España, San Marino, Líbano, Siria, Palestina, Canadá, Venezuela, México, Argentina, Guatemala, Chile, Puerto Rico, Cuba y Jamaica, “que construyeron sus propios edificios y estatuas”. Ciudad del Vaticano (que levantó una capilla) y la Organización de Estados Americanos (OEA) también participaron en las festividades.

7. Exposición Internacional de Haití, 1949-1950. Vista del Pabellón de Venezuela

El proyecto del pabellón venezolano para la exposición haitiana, cuya perspectiva engalana nuestra postal del día de hoy, estuvo a cargo, en momentos políticamente muy agitados para nuestro país, del arquitecto Luis Malaussena (1900-1963).

Opacado por la importante obra pública por él desarrollada desde 1930 cuando regresa al país graduado en la l’École Spéciale d’Architecture de París y recién terminada su experiencia de los Grupos Escolares, el pabellón de Haití es considerado como una obra menor que a su vez se encuentra a la sombra del que Malaussena diseñó junto a Villanueva para la Exposición Internacional de París en 1937, referente a todas luces obligado.

Considerado como una pieza más que ilustra su formación academicista, que tan bien trabaja Silvia Hernández de Lasala en Malaussena. Arquitectura académica en la Venezuela moderna (1990), quien resalta la desinhibición con la que Malaussena utiliza los estilos a favor de “una renovada expresividad” caracterizada por la más absoluta libertad de interpretación y aleatoriedad de acuerdo al tema de que se trate, el pabellón forma parte de una aproximación a la tradición que emprende muy temprano pero que no abandona el uso de formas puras como secuela de su formación parisina próxima a Robert Mallet-Stevens.

El edificio, basado en un esquema en planta simétrico, conformado por dos volúmenes que albergaban las salas de exposición articulados mediante una sintaxis claramente académica por una galería curva, donde se distorsiona la escala a favor de un claro efecto monumental, evidencia la actitud con la que Malaussena toma la tradición como referencia, la cual de diferentes maneras ya había desperdigado en buena parte de su obra realizada entre 1930 y 1947. Si bien el renacer de una mirada hacia el pasado colonial propio de aquellos años se orienta, según nos apunta Hernández de Lasala, al empleo y realce “de técnicas constructivas de utilización popular, como el bahareque y las cubiertas de tejas y hojas de palma, pero además, por el empleo de elementos arquitectónicos, tomados de la tradición hispanoamericana en un sentido amplio”, en Malaussena no se encuentra presente “alguna clase de estudio exhaustivo acerca de los elementos  arquitectónicos que caracterizan la manera tradicional de construir en el país. (…) Por el contrario, las referencias a la tradición se presentan en una síntesis que actúa a través del recuerdo y sobre la base de reminiscencias de lo que a su juicio constituían los elementos de la arquitectura hispanoamericana”. De aquí que sean el neocolonial y el neobarroco los estilos a los que más apela Malaussena en esta etapa de su carrera siendo ellos los que mejor se adaptan a las tipologías edilicias que le toca abordar, entre los que se encuentra el modesto pabellón de Haití. Luego ya vendrán las obras públicas de grandes dimensiones y escala urbana, propias del período perezjimenista, donde utilizará un lenguaje más neoclásico, pero ello forma parte de otro relato.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal

Postal. Silvia Hernández de Lasala, Malaussena. Arquitectura académica en la Venezuela moderna, 1990

  1. Derecha: https://www.pinterest.com/cesarcorona/expo-1949-port-au-prince/

2, 3, 4, 5 y 6. https://www.pinterest.es/worldfairs/1949-port-au-prince-exposition-international/

7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

1937• Pabellón de Venezuela para la Exposición Internacional de las Artes y de las Técnicas en la Vida Moderna, París

Pabellón de Venezuela en París.jpg

1937•  Luis Malaussena, Carlos Raúl Villanueva y André Gutton diseñan el Pabellón de Venezuela para la Exposición Internacional de las Artes y de las Técnicas en la Vida Moderna, realizada en París, ganándose con la obra el “Grand Prix”.

HVH

Pabellón de Venezuela en París 2

Vista del patio (foto de la colección de Alan Wilneff, 1937 Paris World Exposition, Venezuelan Pavilion).

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 136

Con la Exposición Universal de Shanghái, la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE, según sus siglas en inglés), pone en práctica por primera vez su nuevo sistema de clasificación de eventos de este tipo de acuerdo con la Enmienda del 31 de mayo de 1988 (vigente desde el 19 de julio de 1996) a la Convención relativa a las Exposiciones Internacionales, según la cual se abren dos categorías: las denominadas “Exposiciones Internacionales Registradas” término equivalente tanto para las “Exposiciones Universales” o “Exposiciones Mundiales” cuya duración oscilará entre las 6 semanas y los 6 meses, estarán espaciadas no menos de 5 años, podrán tener un área superior a las 25 hectáreas y las reglas de construcción del pabellón de cada Estado participante se deberán fijar en el reglamento general de cada evento, lo que implica que los Estados participantes no están obligados a construir su propio pabellón a menos que así se indique en el reglamento general; y el resto de las “Exposiciones Internacionales Reconocidas” con una duración mínima de 3 semanas y máxima de 3 meses, que deben tener un tema especializado y una superficie por la que puede extenderse de un máximo de 25 hectáreas.

También en Shanghái se presenta por primera vez la oportunidad de que un país asiático distinto a Japón organice un evento de esta envergadura, oportunidad que sirvió a la pujante China para mostrarse una vez más ante el mundo, luego de la exitosa realización de los Juegos Olímpicos en Beijing en 2008 (su primer gran escaparate internacional), como una de las potencias económicas más poderosas del planeta.

Ubicada en un recinto de 528 há de superficie entre las dos riberas del río Huangpu (el distrito de Puxi -orilla norte- y el de Pudong -orilla meridional-), con los puentes Nanpu y Lupu conectando ambas orillas, aproximadamente a 6 kilómetros al sudoeste del centro turístico y económico de la ciudad de Shanghái, en la Expo participaron 192 países de los cinco continentes (China incluida) y 50 organizaciones internacionales, convirtiéndose, por sus dimensiones y por la cantidad de países participantes y de personas que la visitaron, en la exposición internacional más grande de todas las celebradas hasta ese momento. Estuvo abierta del 30 de abril al 31 de octubre de 2010.

El tema de la Expo fue “Mejor ciudad, mejor vida” y expresó, según sus organizadores, “el deseo común de todas las sociedades de contar con núcleos urbanos acordes con una vida moderna, de bienestar y desarrollo sostenible”. Cada país, organización internacional o nacional y empresa participante fue invitado a exponer su punto de vista particular, desde su propia idiosincrasia y experiencia, sobre este tema y a dar ejemplos e iniciativas de cómo resolver los problemas que atañen a las ciudades de todo el planeta. Para ello se dividió el tema central en cinco aspectos o subtemas principales: Convivencia multicultural en la ciudad, Prosperidad económica en la ciudad, Innovación científica y tecnológica en la ciudad, Remodelación de las comunidades en la ciudad e Interacción entre las áreas urbanas y las rurales.

Venezuela aprovechó la ocasión para presentar una vez más un pabellón propio que se encargó a la firma Baudoin Arquitectos, siendo los profesionales responsables del proyecto (realizado en 2009) Facundo Baudoin y Esteban Karpat (egresados de la USB), quienes contaron con la colaboración de Benjamín Reyes. La estructura, instalaciones eléctricas, mecánicas y sanitarias estuvieron a cargo de Baudoin Arquitectos y VMC Constructions, siendo esta última firma quien llevó a cabo la construcción. El área del terreno asignado fue de 3.000 m2 y el área de construcción de 2.900 m2. Fue inaugurado el 2 de mayo de 2010.

El proyecto, alineado con el cambio en el orden del lema del evento decidido por quienes promovieron la participación nacional (en lugar de “mejor ciudad, mejor vida” se buscaba reflejar “mejor vida, mejor ciudad”), como siempre ha sido, intentó servir de vehículo para promover aquellos aspectos que se consideran más significativos del país, dándole cabida en su contenido a manifestaciones de diversa índole que cumplieran con tal cometido.

Por su parte, el contenedor, tal y como se recoge en http://baudoinarquitectos.blogspot.com/2012/09/pabellon-venezuela-expo-shamghai-2010.html, tras “la inversión del término por el de mejor vida, mejor ciudad, asumida (…), aborda la idea de ciudad como producto del ejercicio del habitar del hombre, reflejo de su cultura y de la construcción social. Aquí la ciudad se recrea en la dinámica política de la construcción del lugar, siendo tan diversa como sus culturas y contra culturas, pasando de la ciudad discontinua, compuesta de áreas a ser atendidas y guetos, a las ciudades continuas, sustentadas en relaciones democráticas, capaces de recrearse”.

La posibilidad de entrar en contacto con “los distintos tipos de ciudades que conforman nuestra geografía”, permite establecer una continuidad temporal y espacial que le da sentido a la escogencia del “símbolo del infinito representado en la botella de Klein (como) elemento formal capaz de manifestar la diversidad de iconos históricos, tecnológicos e identitarios de la geografía venezolana”, dando como resultado “un edificio que se pliega sobre sí mismo dentro de un recorrido continuo”.

De esta manera, “el recorrido del pabellón transmite esta noción de ciudad, comenzando con el bastión militar en el acceso principal que a su vez enmarca la escalinata testigo del ascenso al barrio caraqueño y a través de la cual se llega al hall de entrada y espacio multimedia. Desde allí se pasa a una galería que rodea el patio central del edificio a manera de un Shapono Yanomani. A continuación encontramos el auditorio, referente de la churuata Yekuana en el que destaca la presencia de su columna central, árbol de la vida, imagen de la relación del hombre con el universo. Delineando el auditorio se accede al último espacio de exposición antes de llegar a las áreas exteriores, este espacio vuelca a través de un  balcón sobre el acceso al pabellón, y marca de esta forma el punto de partida al exterior. En las áreas exteriores, se encuentran: la plaza Bolívar, en la parte baja, símbolo de la ciudad venezolana y articulada a ésta, a través del techo jardín, el espacio de terraza, que de manera irónica retoma el planteamiento Corbusiano  entendiendo, ahora sí, la ciudad como la cuna del hombre nuevo”.

La presencia de Venezuela en Shanghái dio la oportunidad de mostrar al mundo el cambio de aires en la concepción y conducción del país, en la interpretación de su historia y en la manera de relacionarse y promocionarse a nivel internacional tras 10 años de gobierno “bolivariano”, prevaleciendo un mensaje ideológico que impregnaba todas y cada una de las muestras presentadas, los mensajes de promoción que se enviaban a través de diversos medios de comunicación y el discurso mismo de los arquitectos proyectistas. El edificio que nos representó, cargado de intenciones y justificaciones que permitieran comprender su solidez ajena a toda vocación efímera, morfología, concepción espacial y sentido que cobraba la manera de recorrerse, es mucho lo que denota de las preocupaciones formales de sus autores y poco lo que aporta en el terreno de la sostenibilidad y manejo de las nuevas tecnologías, remitiéndonos a una imagen, si no anacrónica, más propia de una cierta modernidad a la que paradójicamente buscaba anteponerse con sarcasmo, alejándose así de la senda precedente marcada por Henrique Hernández y Ralph Erminy en Sevilla (1992) y Fruto Vivas en Hannover (2000) obras, ambas, basadas en un relato donde que apelaba más a lo demostrativo que al exceso de palabras.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. http://baudoinarquitectos.blogspot.com/2012/09/pabellon-venezuela-expo-shamghai-2010.html

Es noticia

Carme Pinós inaugura su diseño del MPavilion 2018 en Melbourne

Katherine Allen

Traducción: Nicolás Valencia

7 de octubre 2018

Tomado de Plataforma arquitectura

Luego de una temporada cargada de noticias arquitectónicas, Melbourne (Australia) ha anunciado la inauguración de MPavilion 2018, diseñado por Carme Pinós. El pabellón es considerado como la respuesta del hemisferio sur al Serpentine Pavilion en Londres, y ha contado con la participación de arquitectos como Rem Koolhaas, Bijoy Jain y Amanda Levete.

En esta edición, Pinós se inspira en un origami con alas abiertas que reciben a los visitantes. La cubierta, hecha de dos mitades distintas, se alza sobre tres montículos que incluyen asientos públicos.

Respecto al pabellón, Pinós explica:

Al diseñar el MPavilion de este año, primero quise hacer un espacio para la gente de Melbourne para que se sientan conectados con el otro; a la ciudad en la que viven; y a la naturaleza. Todos somos parte del mundo y la arquitectura puede contar esa historia y proporcionar un lugar para nosotros que vivamos juntos. Espero que el MPavilion se convierta en un flujo de conocimiento y creatividad este verano [austral]

«Trabajar con Carme para darle vida a su inspirador diseño del MPavilion ha sido un placer absoluto», dijo Naomi Milgrom, directora de la Fundación Naomi Milgrom y comisionada del MPavilion 2018. «La visión de Carme abre a Australia a la conversación sobre cómo hacer nuestras ciudades más inclusivas a través del diseño. Es un privilegio encargar una obra con una visión de futuro tan internacional», agregó. MPavilion 2018 es la quinta edición del programa y es patrocinado por la Alcaldía de Melbourne, el Gobierno estatal de Victoria a través de Creative Victoria, y la compañía bancaria ANZ. En ediciones anteriores, el MPavilion ha sido diseñado por Rem Koolhaas y David Gianotten, ambos de OMA (2017), Bijoy Jain de Studio Mumbai (2016) y Amanda Levete (2015).

ACA