1955•En el mes de diciembre, luego de 5 meses de trabajo, se inaugura la prolongación de la Autopista del Este entre La Carlota y Petare (Calle San Francisco).
En agoste de 1956 se completó el Distribuidor La Carlota y el enlace La Carlota-Avenida Francisco de Miranda. Trabajaron en la construcción las empresas VICA, MICCA, Rivero y Rodríguez, bajo la dirección y coordinación de los ingenieros Teolindo Yanez y Raúl Rodríguez, utilizando concreto premezclado suplido por la firma Mixto-Listo, C.A.
1957•Con la asistencia del Gobernador del estado Carabobo, general Ricardo Arroyo, del Presidente del Colegio de Ingenieros de Venezuela, ingeniero Pedro Pablo Azpúrua y del Presidente del Centro de Ingenieros del estado Carabobo, se inaugura el edificio Sede de esta filial, ubicada en la Plaza Montes de Oca, urbanización Guaparo, Valencia.
La nueva sede se construyó con la colaboración privada y la acción oficial, terminándose para que pudiera servir de sede del VI Congreso Venezolano de Ingeniería, cuya primera sesión se realizó el día de la inauguración en la capital carabobeña.
La nueva sede, está integrada por dos volúmenes: uno, el edificio de oficinas-recreativo y de servicios; y dos, separado del primero por un corredor techado, el auditorio.
En el primer volumen, con acceso directo desde la calle funcionan, en dos pisos, las dependencias administrativas del centro. Están orientadas hacia el norte y abren sobre un amplio jardín.
A su lado, independiente y con acceso controlado se desarrollan las facilidades recreativas y sus servicios: un amplio salón provisto de terrazas, un restaurante, bar, también con terraza, los sanitarios, la cocina-pantry, un depósito general, otro para el bar y un área para vigilancia.
El auditorio, concebido con ventilación cruzada, tiene capacidad para 228 espectadores.
El Centro dispone de estacionamiento.
En 1989, Ieoh Ming Pei —nacido el 26 de abril de 1917, justo hoy 100 años— vería terminado su proyecto más importante: la pirámide de acceso al Museo del Louvre. La pirámide fue encargada en 1983 por el entonces presidente de Francia, Francois Mitterrand —al que algunos, al verla, acusaron de creerse un faraón—, y se convirtió, en muy poco tiempo, en un icono, con reminiscencias a la propia trama urbana de París, conectado en línea recta con dos símbolos que buscan construir una visión imperial de la capital francesa: el Arco del Triunfo —monumento construido a la gloria de Napoleón e inspirado en el Arco de Tito de Roma— y el Obelisco de Lúxor —desplazado de su originaria ubicación en Egipto.
Pese a las críticas por realizar un proyecto con un fuerte contraste respecto a su contexto, el éxito fue rotundo, convirtiéndose en uno de los puntos de mayor atracción del propio museo —aunque seguramente muy lejos de La Gioconda de Leonardo—, relegando a un segundo plano al antiguo palacio que, pese a su importancia histórica, política y arquitectónica, sirve de contraste en las numerosas fotos que los turistas dedican a la pirámide. Al tiempo, permitió mejorar el acceso al museo a través de un subterráneo e incrementar con eficacia el número de visitantes. Con el tiempo, este trabajo de Pei ha llegado a ser parte integral de la ciudad y de diversas ficciones de la cultura popular. Así, la (terrible) película francesa Belphegor vinculó las maldiciones del antiguo Egipto con la forma de la obra; mientras que el Código Da Vinci se atrevió a ocultar bajo una obra de apenas tres décadas —concretamente bajo la pirámide invertida que existe en el museo— un enigma milenario que vendría a desestabilizar nuestro mundo occidental. Todo, sumado, permitió que I.M.Pei acabara como uno de los arquitectos más famosos, incluso entre el público no especializado, como prueba haber aparecido incluso en la popular serie The Simpsons. Puede que el éxito desbordante de esta obra, relegara muchos de sus trabajos y éxitos anteriores y posteriores. Sin embargo, el arquitecto chino-americano tiene en su haber una dilatada trayectoria que incluye logros tan importantes como el premio Pritzker o la medalla de oro de la AIA, así como destacados proyectos como la National Gallery of Art, la Biblioteca y Museo Presidencial de John F. Kennedy, la torre del Banco de China, la Embajada de Estados Unidos en Uruguay, la ampliación del Museo de Historia de Berlín o, ya en los últimos años, el Museo de Arte Islámico de Doha, todo un ejemplo que sintetiza su interés por el uso de geometrías claras pero capaces de no dejar indiferente.
1961•Bajo la gestión del ingeniero Harold Grand Leidenz, Presidente del Centro de Ingenieros del estado Falcón, se concluye el vaciado del paraboloide hiperbólico que cubrirá el Salón de Actos de la citada sede gremial.
El nuevo edificio consta de dos cuerpos, uno para oficinas y zona de recreación, y el otro para el salón de actos y asambleas.
El vaciado de la estructura se hizo con la colaboración de las empresas constructora que operan en la zona, así como del MOP, Cemento Coro y T.M. Yanez.
1951• Se inaugura el edificio para oficinas El Municipal, ubicado en la esquina oeste del Teatro Municipal, frente al Centro Simón Bolívar, diseñado por la firma Vegas & Galia el año anterior y construido por Técnica Constructora, C.A. (A. Rodríguez Delfino, L. Pietri Lavie y E. Pardo Morales).
Este proyecto, primero de los realizados por la asociación de los arquitectos Martín Vegas (1926-2012), graduado en el Illinois Institute of Technology, EEUU, en 1949 y José Miguel Galia (1919–2009), graduado en Universidad de la República, Uruguay, constituye un importante aporte en la historia de la arquitectura venezolana. Primero por ser innovador en la tipología de las edificaciones destinadas a oficinas y luego por su implantación urbana, la cual convalidó la reglamentación creada en el año 1949 en la ordenanza de la Comisión Nacional de Urbanismo que proponía el uso de pórticos cubiertos a nivel de las plantas bajas, así como también la reducción de la ubicación en los pisos altos.
Los arquitectos Vegas & Galia plantearon para un terreno de apenas 600 m2, dos plantas comerciales ocupando la totalidad de la parcela, la primera retraída del borde de la acera y cubierta por pórticos. Sobre éstas, ocupando solo el 40 % del lote, una torre esbelta con una planta neutra de separación y diez plantas tipo, cada una de 240 m2, totalmente flexibles a cualquier distribución para oficinas, que totalizan para el conjunto 3.600 m2.
La estructura del edificio está resuelta con pórticos de concreto armado, con vigas perimetrales invertidas en los antepechos de las ventanas y volados horizontales para la protección solar. Los muros laterales fueron realizados en ladrillo obra limpia, con una textura que le añade grano al volumen final.
Hoy día, con algún esfuerzo se puede hacer abstracción del deterioro que ha sufrido el edifico y la zona urbana en el cual se encuentra, evidenciando los valores que llevaron al equipo proyectista a «considerarlo una de nuestras realizaciones más correctas».
La torre de Mies van der Rohe que nunca fue construida en Londres
Jack Self
Tomado de Plataforma Arquitectura
14 abril de 2017
Traducido por Nicolás Valencia
En la década de 1960, James Stirling le preguntó a Ludwig Mies van der Rohe por qué no había diseñado visiones utópicas para las sociedades del futuro, como el Broadacre City de Frank Lloyd Wright o el Cité Radieuse de Le Corbusier. Mies respondió que no estaba interesado en fantasías, sino en «volver bella la ciudad ya existente». Cuando Stirling citó esta conversación décadas más tarde sería en el contexto de la audiencia de una consulta pública en Londres, tratando desesperadamente de salvar el único diseño de Mies van der Rohe en Reino Unido del rechazo de los órganos municipales de planificación. No pudo ser posible: la propuesta nunca se construyó y los dibujos fueron guardados en un archivo privado. Ahora, por primera vez en más de treinta años, el proyecto Mansion House Square de Mies es presentado al público en la exposición Mies van der Rohe and James Stirling: Circling the Square, en el Royal Institute of British Architects (RIBA). Y tras superar la meta en una campaña de Kickstarter, también se publicará un libro a cargo de REAL Foundation. Descrito en su momento por el Príncipe Carlos como un «gigante muñón de vidrio» y por Richard Rogers como «la culminación de la trayectoria de un maestro de la arquitectura», la elegante torre de bronce de Mies sigue siendo controversial, a cinco décadas de su diseño. Un elemento clave del proyecto fue la creación de una gran plaza pública al este del predio, adyacente a la residencia del Alcalde de Londres. En algunos aspectos, este espacio era el principal atributo del proyecto. Mies tomó un peligroso cruce de calles en torno al Banco de Inglaterra y lo racionalizó perfectamente con un único movimiento. Debajo del enredo de la trama medieval hubo una casi invisible grilla romana, que los edificios neoclásicos ya habían intentado revivir durante el siglo XX. Mies agregó un pliegue a la Queen Victoria Street (una de las calles diagonales que lleva al Banco de Inglaterra), cuyo producto fue un nuevo cuadrado casi perfecto geométricamente.
A fines de los años 30, Mies fue forzado a cerrar Bauhaus y escapó de la Alemania nazi. Como resultado, hay una profunda ruptura en su obra en dos periodos, definidos por el antes y después de emigrar a Estados Unidos. La importancia de la Mansion House Square es que fue uno de los dos proyectos concebidos para Europa entre el final de la Segunda Guerra Mundial y su muerte en 1969. Mies fue extremadamente exigente en relación a los encargos que recibió, y podemos asumir que su torre en Londres debería estar junto a la Neue Nationalgalerie en Berlín como un mensaje directo al viejo continente. La propuesta para Londres es única en su carrera: una sorprendente lección sobre cómo la arquitectura racionalista del Movimiento Moderno debería abordar los antiguos contextos urbanos de Europa.
Cuando Mies visitó Londres a mediados de los años 60, inmediatamente se dio cuenta que el módulo base de su rascacielos estaba desalineado con respecto al adyacente edificio diseñado por Edwin Lutyens. Se ampliaron las proporciones del módulo y se ajustó la altura de los pisos de modo que las líneas horizontales entre las estructuras envolviesen la plaza como una gran habitación urbana. La gran sensibilidad de Mies sobre el contexto que rodea a sus obras es una constante a lo largo de su carrera, desde la Casa Riehl (1907) hasta la Mansion House Square, sesenta años más tarde. No hay fantasías utópicas en el pensamiento de Mies. Trabajó casi exclusivamente en edificios individuales o pequeños conjuntos, usando una precisión increíble para armonizar sus diseños en sus contextos urbanos. No escribió manifiestos, sino que los construyó. Su ambición no fue ser revolucionario, sino reformista. En otras palabras, Mies intentó transformar y replantear lo que ya había sido construido, en vez de imaginar una tabla rasa (que en todo caso siempre es una ficción). En conversación con Stirling, Mies habría dado por concluido el tema de las utopías con una observación que es inmensamente arrogante, o bien, extrañamente humilde: «Si los arquitectos no son felices añadiendo al contexto existente, es porque son incapaces de adaptar su propio estilo lo suficiente como para combinar y armonizar».
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.