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1944• se abre la terminal del Aeropuerto Grano de Oro, Maracaibo

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1944•  El 19 de diciembre de 1929, el presidente del estado Zulia, general Vincencio Pérez Soto, inaugura en Maracaibo el primitivo Aeropuerto Grano de Oro, la primera terminal aérea construida en el Zulia.

El terreno lo adquirió el Gobierno regional con una extensión de un millón de metros cuadrados ubicado en el sector La Macandona del municipio Chiquinquirá, propiedad que pertenecía al señor José Oliva, y para el momento de la compra era patrimonio de José María Camarillo.

El nombre del aeropuerto viene del mismo sitio de su ubicación, porque allí mismo estaba el famoso Hato Grano de Oro.

Con el tiempo y el incremento del tráfico aéreo en la región petrolera y buscando disponer de unas modernas instalaciones terrestres y poder sustituir su flota de hidroaviones que utilizaban las aguas del lago para acuatizar, en 1930 se inicia en firme la construcción del proyecto de un moderno aeropuerto proyectado por el arquitecto Luis Eduardo Chataing y la colaboración de la Pan American Airways, Inc. En la obra, dirigida por ingenieros venezolanos, se incorpora el ingeniero León Jerome Hoet, quien adelanta la construcción casi hasta terminarla, pero por la rutina extenuante del trabajo y las muchas horas que debía permanecer a pleno sol supervisando y montando hangares, la primera estación de pasajeros y la pista de aterrizaje, el profesional belga no resistió la intensidad de estas tareas y murió el 18 de enero de 1944 (a los 52 años) pocos meses antes de la puesta en servicio del aeropuerto.

Aeropuerto Grano de Oro Maracaibo 2

El Aeropuerto «Grano de Oro», fue construido entre los años 1930 y 1944, sirvió a la ciudad de Maracaibo, estado Zulia, hasta el año 1969, momento en el cual fue puesto en servicio el Aeropuerto del Caujarito.

Este nuevo aeropuerto bautizado Aeropuerto Internacional “La Chinita”, nombre de la patrona zuliana, se empezó a construir en 1964, para ubicarlo fuera del contexto urbano, ya que el Grano de Oro estaba rodeado de viviendas en sus cuatro lados, lo que impidió ampliar las pistas, (la única pista en servicio de las 4 existentes, tenía 2 km de largo, suficiente para aeronaves de hélice de pistón y turbohélices, no obstante diariamente despegaban de ella aviones a reacción tipo DC-9-14 y Boeing 727-100, capaces de despegar de pistas cortas).

Lamentablemente pocos meses antes de la puesta en servicio del nuevo aeropuerto, el 16 de marzo de 1969 al despegar del Aeropuerto Grano de Oro se precipitó a tierra el vuelo 742 de Viasa entre el barrio Ziruma y la urbanización La Trinidad, muriendo en el accidente 115 personas.

Actualmente en las viejas instalaciones de la terminal del Aeropuerto Grano de Oro funciona la sede de la Facultad Experimental de Ciencias de la Universidad del Zulia.

En la imagen (c. 1964) se registra el recibimiento que se le dio al Presidente Raúl Leoni en el Aeropuerto Grano de Oro a su llegada a la capital zuliana.

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 109

Cuando el año 1939 el Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) organiza un concurso para seleccionar el anteproyecto que permitiría la construcción de su sede en Los Caobos, habían transcurrido 78 años de su fundación, datada el 28 de octubre 1861 en medio de la Guerra Federal, adscrito inicialmente al Ministerio de Guerra y Marina. Durante ese lapso, en el que logra reforzar su talante de asociación cívica de apoyo al Estado y la Nación (potenciada desde su cambio de adscripción en 1881 al Ministerio de Educación), pasó de ocupar el Colegio de Santa María, situado entre la esquinas de Veroes y Jesuitas, a luego hacer lo propio en los salones de la Cámara de Comercio donde se reinstaló en 1922, para ubicarse finalmente en la vieja casa de la Universidad Central de Venezuela.

Siendo quizás la institución gremial más poderosa del país, el llamado que hace el Ministerio de Obras Públicas (MOP) y en particular el ministro Enrique Jorge Aguerrevere (descendiente del primer director del CIV, el Comandante de Ingenieros Juan José Aguerrevere, discípulo de Juan Manuel Cajigal), principal promotor del certamen, obligaba a dar un efecto de demostración que se tradujese en claridad organizativa, cumplimiento de los lapsos establecidos, pulcritud en la selección y garantías para que el desenlace desembocara en la efectiva construcción del edificio galardonado. En tal sentido, no sería exagerado decir que este concurso, en virtud de las entidades que involucró, es el primero que se organiza en el país siguiendo todos los parámetros que citas de este tipo imponen: desde la elaboración de las bases, el llamado abierto y la selección del jurado hasta la posibilidad de que la opinión pública conociese los resultados gracias a la importante difusión que se le dio.

Sin duda, el documento que mejor permite apreciar la envergadura y alcance de la contienda es el número que la Revista del Colegio de Ingenieros de Venezuela le dedicó casi en exclusiva: el 135, año XVIII, Caracas, abril-mayo-junio 1940. Allí nos encontramos desplegada una valiosa información que facilita hacerse una cabal idea de las expectativas generadas desde la convocatoria hasta su desenlace final, que tuvo en Luis Eduardo Chataing (1906-1971) a su ganador.

Así, de las bases del concurso elaboradas con suma sencillez y claridad, se desprende la intención de contar con un edificio austero, de medianas proporciones, con base en un programa de áreas que, a modo de referencia, establecía las dimensiones de sus espacios totalizando todos ellos 570 m2 de donde destacan la sala de sesiones para 120 personas y una biblioteca para 6.000 volúmenes como los más relevantes, acompañados por las áreas administrativas y los servicios de apoyo. Como datos no menores se indican: “El volumen del edificio no debe pasar de 2.500 m2 y el costo de la construcción se estima en 50 Bs/m2”. Y también: “la topografía del terreno y la vista sobre el Parque Los Caobos son factores que deberán tenerse en cuenta en la composición arquitectónica del edificio”.

En las bases se establecen los requisitos de entrega, la fecha tope en que serán recibidos los proyectos (31 de marzo de 1940), el premio (que ascendía a la suma de un mil bolívares -Bs. 1.000-), y el hecho de que “el proyecto premiado servirá de base para la elaboración de los planos de construcción, de acuerdo con el autor, quien además, si lo desea, ejercerá ad honorem la supervisión de las obras durante la construcción”. El jurado, estuvo integrado “por los doctores Oscar Augusto Machado, Gustavo Wallis y arquitecto Alfredo Jahn Jr.”.

1. Sala del Museo de Bellas Artes donde se expusieron las propuestas presentadas a concurso

Cumplidos los lapsos se recibieron un total de 14 propuestas de manos de lo más granado de la arquitectura venezolana del momento, que fueron presentadas el 17 de abril en los espacios del Museo de Bellas Artes, resultando ganadora la acompañada del Lema “Círculo-Triángulo-Cuadrado” del ya mencionado Luis Eduardo Chataing. Así mismo, se otorgaron 5 menciones a: Roberto M. Henríquez (Lema “Tridente”), Carlos A. Guinand (Lema “Colón”), Erasmo Calvani (Lema “Trébol”), Carlos Raúl Villanueva (Lema “S.O.S”) y Rafael Bergamín (Lema “RA”), las cuales pueden ser apreciadas en el número de la Revista del CIV a la que ya hemos hecho mención.

2. Algunas de las propuestas que obtuvieron mención honorífica en el Concurso. Arriba izquierda: Carlos Guinand Sandoz. Arriba derecha: Erasmo Calvani. Abajo izquierda: Roberto Henríquez. Abajo derecha: Rafael Bergamín

Chataing, es bueno apuntarlo, era hijo del más importante arquitecto de comienzos del siglo XX venezolano, Alejandro Chataing, con quien trabajó hasta su muerte en 1928 y de quien recibió la responsabilidad de concluir algunas obras y proyectos ya iniciados por la oficina de su padre para luego pasar a trabajar en el MOP a partir de 1930. Graduado en la UCV como Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas (1928), fue el primer director de la Escuela de Arquitectura de la UCV (1941), Miembro Fundador y Vicepresidente de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (1945), uno de los Miembros Fundadores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV (1953), Primer Vicepresidente del CIV y posteriormente Presidente del mismo, y Ministro de Obras Públicas del régimen de Marcos Pérez Jiménez (1952-1953).

3. Propuesta ganadora del Concurso presentada por Luis Eduardo Chataing

La solución presentada por Chataing al concurso para la sede del CIV (la cual hemos decidido mostrar acompañando la foto de la fachada sur hacia el parque Los Caobos del edificio construido que engalana nuestra postal del día de hoy), según palabras de su autor, siguió “tres normas principales (…) el buen funcionamiento del instituto, los niveles naturales del terreno y su magnífica ubicación. De igual manera hemos atendido en la composición general a las tres principales funciones del Colegio de Ingenieros, a saber: actividades profesionales, científicas y sociales ó de relación entre sus miembros, tratando de agrupar los distintos elementos de tal manera que, manteniendo la necesaria relación entre ellos, permitan el desarrollo de las diferentes actividades anotadas sin que interfieran entre sí”.

4. Planta de la propuesta ganadora del Concurso presentada por Luis Eduardo Chataing

Se trata de un planteamiento claramente conservador, que obedece a la intención de combinar reglas compositivas propias del academicismo con ciertas concesiones a la arquitectura del momento respaldadas por los criterios asumidos tanto en la composición de la planta como de las fachadas en función de su valor representativo. Chataing lo expresará de la siguiente manera: “Los elementos principales, por sus dimensiones y por su carácter o destino, están sobre la fachada que da al parque. Además es ésta, según nuestro criterio, la fachada que dará carácter arquitectónico al edificio y fue por esto y dada la índole del Colegio de Ingenieros, que dicha fachada y los elementos con ella relacionados los hemos tratado en un estilo que hoy quizá podríamos llamar ya neo-clásico, que sin dejar de ser moderno está muy lejos de la arquitectura hoy tan en boga y que por estar en completa evolución consideramos poco conveniente para un edificio que es de esperarse durante mucho tiempo será la sede del instituto”. Luego continúa: “En cambio la fachada Este la hemos proyectado en un estilo francamente moderno pero en correcta ligazón con el resto del edificio, tratando de acusar así la diferencia entre la parte representativa y social y la parte puramente funcional de la construcción”, toda una declaración del enfoque que se creía debía ser utilizado en el diseño de edificios institucionales.

El empeño puesto en que la sede del CIV fuese una realidad concreta de parte de los agremiados se ve reflejado también dentro del nº 135 de la Revista del CIV a través de dos páginas que recogen la “Cuenta de las contribuciones para el edificio del Colegio de Ingenieros de Venezuela cobradas hasta junio de 1940”, la cual totaliza Bs. 24.080 en montos que oscilan entre los 100 y los 1.000 bolívares, aportados por 147 personas (15% de los agremiados para la fecha), constituyendo ello casi la quinta parte del costo estimado de la obra, lo cual no es poca cosa. Semejante esfuerzo, sumado al apoyo del MOP, permitió que el edificio se concluyese e inaugurase en 1941 a poco más de un año de la realización del certamen dando como resultado una obra muy bien ejecutada, a tono con la imagen solemne y a la vez actual que se le buscó imprimir, respaldada por la selección de nobles materiales y cuidados detalles, que tuvo en el aporte artístico brindado por Francisco Narváez un excelente aliado en lo relacionado a realzar los diferentes espacios que la conforman pero muy particularmente el que fuese durante mucho tiempo su acceso principal desde el Parque Los Caobos. Consolidado como sede gremial, centro social, y en sitio donde funcionan 4 Fundaciones con personalidad jurídica propia, conexas a la ingeniería o a la salvaguarda de los intereses del gremio, y 5 asociaciones gremiales ingenieriles especializadas, el edificio con el tiempo se hizo insuficiente y tuvo que ser ampliado para lo cual se recurrió, de nuevo, a convocar un Concurso Nacional en 1964 ganado por los arquitectos Jimmy Alcock y Carlos Gómez de Llarena, que bien podría ser en otro momento objeto de nuestra atención.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura venezuela

1, 2, 3 y 4: Revista del Colegio de Ingenieros de Venezuela, nº 135, 1940

1947• Inauguración del Edificio Nacional, San Cristóbal

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1947•  Es inaugurado por la Junta de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt el Edificio Nacional, ubicado en San Cristóbal, estado Táchira, proyectado entre los años 1942 y 1945 por los arquitectos Luis Eduardo Chataing (1906-1971) y Javier Yárnoz Larrosa (1886-1959) y construido por el ingeniero Giacomo Muro.
La construcción del edificio había sido iniciada en el gobierno del General Isaías Medina Angarita y no pudo ser terminada por el golpe de 1945. No obstante, la edificación fue inaugurada en dos ocasiones: el 18 de octubre de 1946, al año de la llamada Revolución de Octubre y el 26 de enero de 1947, en la culminación del Tercer encuentro del Colegio de Ingenieros de Venezuela.
En 1957 se le hace una profunda remodelación y restructuración que perdura actualmente.

HVH

1939• Concurso sede del Colegio de Ingenieros de Venezuela

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1939•  El ingeniero Enrique Jorge Aguerrevere, Ministro de Obras Públicas, organiza un concurso para el edificio sede del Colegio de Ingenieros de Venezuela CIV, a ser construido en un terreno colindante con el Parque Los Caobos, el cual es ganado por el ingeniero-arquitecto Luis Eduardo Chataing (1906-1971) (FI. UCV 1928).
Para el momento de organizarse el concurso el Colegio de Ingenieros funcionaba en la sede de la Universidad Central de Venezuela, en donde el espacio que utilizaba se había hecho insuficiente por el crecimiento del número de ingenieros afiliados, unos 1.000 para ese momento.

1941• Edificio sede del Colegio de Ingenieros de Venezuela

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1941•  Se concluye la construcción de la Sede del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV), ubicado en un terreno aledaño al Parque Los Caobos, edificación que había sido promovida por el ing. Enrique Aguerrevere, Ministro de Obras Públicas. El diseño fue realizado por el arquitecto Luis Eduardo Chataing (1906-1971) (FI. UCV 1928) ganador del concurso organizado por el CIV en 1939.
El edificio cuenta con varias obras del artista venezolano Francisco Narvaez, tanto relieves como esculturas.
El CIV desde su fundación en 1861 había tenido como sede diferentes sitios. Primero funcionó en el Colegio de Santa María, en 1922 se instaló en un espacio cedido por la Cámara de Comercio, para poco después trasladar la institución a la sede de la Universidad Central de Venezuela entre las esquinas de San Francisco y Capitolio en el Centro de Caracas. Finalmente ocupó el edificio sede en Los Caobos hasta el día de hoy.

HVH