El pasado 7 de noviembre fue presentado el libro La Antideriva. Santiago invisible: la ciudad revisitada -o libro de una sola página- del académico de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Diego Portales, Alberto Sato, quien además fue profesor durante más de 25 años de la FAU UCV. Antideriva nace de una reflexión acerca de una realidad de la ciudad de Santiago de Chile que se oculta para muchos de sus ciudadanos.
En efecto, el área central de Santiago revela la existencia de comercios y servicios reunidos en calles especializadas, donde se pueden cubrir necesidades y descubrir mundos, historias y curiosidades sorprendentes que pasan inadvertidas tras el fárrago urbano.
El trabajo de investigación realizado por un equipo dirigido por Sato, e integrado por Serena Dambrosio, Micaela Costa y Paulina Montero, frente a la propuesta crítica de deambular por la ciudad sin rumbo -la deriva situacionista- propone su redescubrimiento en la búsqueda intencionada de comercios que proveen de materias primas para la pequeña producción; de repuestos para la reparación de algún artefacto; de talleres de reparación; de objetos con historia para coleccionistas; de cachureos; de cosas inútiles, pero dan sentido del transitar por una ciudad que se mantenía oculta frente a la concentración contemporánea de actividades que redujeron los trayectos de la casa al trabajo o al estudio y al mall. Estas calles especializadas que se heredaron de la tradición colonial todavía sobreviven, algunas con esfuerzo, y su existencia pone de relieve la riqueza de las calles de Santiago. El anverso de esta publicación es un plano de las calles especializadas de Santiago; el reverso contiene un extenso texto y por esta razón, es un libro de una sola página.
La breve nota de los editores del libro apunta: “Tras Jutaku y Nanotectura llega Movitectura, una colección que muestra la gran variedad de arquitecturas móviles que existen en el mundo. Movitectura es tanto un homenaje como una oda visual a la vida en movimiento. Más de 300 estructuras: desde modelos extravagantes a prácticos, de los rústicos a los lujosos. Aquí encontrarás casas en barcos, caravanas, cabañas, refugios, estructuras portátiles y prototipos futuristas. El libro muestra un proyecto por página con fotografía, datos técnicos, texto explicativo y un sistema de iconos que indican el número de personas que ocupan la estructura y el modo de movilidad (skis, bicicleta, moto, camión, coche, burro, carrito de la compra, pedales, trineo)”.
En la reseña aparecida el 11 de octubre de 2017 en Plataforma arquitectura firmado por Piedad Rojas, titulado “Movitectura: Arquitectura móvil, una oda visual a la vida en movimiento”, se lee lo siguiente:
“Movitectura: Arquitectura móvil es un compendio único que rinde tributo a la arquitectura móvil en todas sus formas. Esta publicación, una oda visual a la vida en movimiento, exhaustiva tanto en variedad como en amplitud, explora estructuras móviles que van de lo extravagante a lo sensato y de lo rústico a lo lujoso.
Abarcando diseños arquitectónicos que ruedan, se desdoblan, saltan, se deslizan en trineo y flotan sobre el agua, Movitectura aúna una espectacular colección de estructuras en las que podemos deleitarnos, vivir, trabajar o hacer una pausa. Con más de 250 imágenes y un diseño inteligente y cautivador, este libro compacto gustará a todos aquellos que aprecien el poder de un buen diseño.
Movitectura no se limita a tipologías icónicas como las tiendas de campaña y las caravanas, sino que ofrece una enorme variedad de estructuras móviles diseñadas para desiertos, océanos, playas, montañas y ciudades, lo cual pone de relieve una unión entre arte y movilidad. Captando el espíritu de la invención y la ingenuidad, cada ‘movitectura’ supone una latente promesa de libertad con respecto a las rutinas y obligaciones cotidianas. Tal como evidencia el perenne atractivo de las autocaravanas retro, las caravanas Airstream, la fiebre internacional del ‘glamping’, etc., el perdurable encanto de la arquitectura móvil es global y afloró hace varias décadas.
Mientras que ciertos proyectos recurren a la libertad para experimentar con materiales, tamaños, colores y conceptos de diseño, otros arrojan luz de manera más emotiva sobre la importancia del diseño de estructuras móviles. Movitectura incluye diseños que ayudan a los refugiados que huyen de las zonas de conflicto, a los emigrantes económicos que esperan labrarse una vida mejor en otro lugar, a la migración medioambiental debida a causas naturales y a los sin hogar.
Desde el Portable Housing Space de Winfried Baumann hasta la Origami Paper House de Architecture Global Aid y la Tent 2 de Angela Luna, la ‘movitectura’ puede ofrecer respuestas funcionales y salvadoras a las necesidades urgentes de refugio. El galardón Beazley Design of the Year de este año, asociado al Museo del Diseño de Londres, puso énfasis en la creciente necesidad de estructuras móviles tras conceder el primer premio a la Fundación Ikea y a la Agencia de la ONU para los Refugiados por su vivienda compacta.
Organizado en ocho capítulos -Humano, Sin ruedas, Una & dos ruedas, Tres ruedas, Cuatro ruedas, Cinco o + ruedas, Trineos y Agua- según el medio primordial de movilidad del proyecto, Movitectura puede leerse como una colección de estudios prácticos singulares o de principio a fin. Cada proyecto incluye detalles sobre el nombre de la estructura, el arquitecto, diseñador, artista o fabricante, el país de origen o su fecha de finalización. Asimismo, junto a cada ‘movitectura’ podemos encontrar más información en forma de símbolos, y en ella se especifica el número de personas que puede albergar el proyecto, el medio de movilidad y la paleta de materiales principales con los que se construyó la estructura. Al principio del libro se incluye también una útil ‘Clave para los iconos de movilidad’. Siguiendo los pasos del best-seller Nanotectura, también de Rebecca Roke, Movitectura engloba una sorprendente e inspiradora variedad de formas, materiales, colores, tamaños y localizaciones. Con un toque de extravagancia, este exquisito libro es una cautivadora referencia visual para arquitectos, diseñadores y todos aquellos que disfruten viviendo y viajando con estilo.»
La Arquitectura Colonial en Venezuela es quizás uno de los libros de mayor relevancia de cuantos se han publicado en el país y de mayor impacto de entre los sesenta que Graziano Gasparini (Gorizia -Italia- 1924) ha producido desde su opera primaTemplos coloniales de Venezuela (1959) hasta el más reciente Arquitectura y NO (2016). Inaugura, además, una larga y fructífera alianza entre Gasparini y el editor Ernesto Armitano que se prolongará por más de cuatro décadas, constituyéndose así la primera empresa impresora de libros de arte editados sistemáticamente donde se publicarán también los registros fundamentales del patrimonio monumental de la nación.
Tras 17 años de haberse radicado en el país (Gasparini llega a Venezuela a finales de 1948 recién graduado de arquitecto, procedente de Venecia, para promover la participación de los países latinoamericanos en la Bienal de Arte que se realizaba en esa ciudad), y de haberlo recorrido de punta a punta “en una camioneta Plymouth y con un mapa de la Creole”, La Arquitectura Colonial en Venezuela se trata de una obra que amplifica y sedimenta la labor de registro y documentación que dio pie a Templos coloniales de Venezuela y que se enriqueció con La arquitectura colonial de Coro (1961) y La casa colonial venezolana (1962). A ello habría que sumar la actividad desarrollada desde la creación en 1963 del Centro de Investigaciones Históricas y Estéticas (CIHE) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV del que fue su primer director y el lanzamiento en 1964 del número 1 del Boletín de dicho Centro, tribuna y referencia a escala continental de temas relacionados al patrimonio, su estudio, preservación y restauración.
Amén de servir para corroborar su alta calidad como fotógrafo y de abrirle la oportunidad de mostrar parte del archivo que ya empezaba a acumular (la publicación contiene 166 fotos en blanco y negro y 24 a color de las cuales sólo 20 no son de su autoría), el libro incluye en 32 de sus páginas una serie de planos, plantas y dibujos que le permiten a Gasparini ofrecer una exposición interpretativa de la significación histórica de la arquitectura colonial venezolana y subrayar el planteamiento central que podemos recoger en la Introducción titulada “Tres siglos de arquitectura anónima”: “… en la arquitectura colonial venezolana no encontraremos la obra de arte que se destaque por su concepción inventiva y personalizada. La comparación con varias obras levantadas durante el mismo período en México y Perú determinaría -según el concepto del crítico tradicional- una escala de valores en la cual difícilmente encontraríamos cabida. Del mismo modo, la insuficiente preparación de algunos historiadores, que de la arquitectura sólo contemplan las fachadas, ha generalizado la definición de ‘pobreza’, puesto que por riqueza entienden la exuberancia decorativa y la preciosidad de los materiales (…) No proponemos una revalorización de la ‘pobre’ arquitectura colonial venezolana, sí una revisión de la actitud crítica, para demostrar que su participación en el panorama cultural de Hispanoamérica, reflejó la sinceridad expresiva que podía producir. Acaso su rasgo más peculiar fue el de la persistente continuidad y aceptación de un esquema distributivo, estructural y volumétrico que siempre se manifestó con sencillez y dignidad más que con pobreza”. Su alejamiento de la actitud con que Carlos Manuel Möller observaba la modesta arquitectura de una colonia que no ofreció a España grandes riquezas, es clara y su sintonía con lo que ya había recogido, expresado y valorado al respecto Carlos Raúl Villanueva en La Caracas de ayer y de hoy, su arquitectura colonial y la Reurbanización de El Silencio (1950) y en “El sentido de nuestra arquitectura colonial” (1952), es plena.
Así, las categorías de Arquitectura civil, Arquitectura religiosa y Arquitectura militar propias del período analizado (sumadas a la continuidad que se aprecia inmediatamente después de la independencia), no hacen sino sumar puntos a lo ya señalado y remarcar que el tema central “no fue tratado con el propósito de elaborar un elenco de los monumentos que aún nos quedan, sino de analizar la expresión arquitectónica como resultante de los factores artísticos, políticos y económicos que contribuyeron a su formación”.
Si en sus primeras aproximaciones a lo colonial a Gasparini le interesaba conocer y estudiar la tradición constructiva del país, ahora su énfasis se orienta a desarrollar un método de análisis e interpretación objetivo que posibilite “revelar la originalidad creadora de la obra de arte auténtica” y destacar “su superioridad en la composición, técnica y contenido” de manera de no contaminar el proceso crítico por juicios “a priori” hacia obras que no estén signadas por el protagonismo del artista y se encuentran más bien marcadas por el anonimato. En este caso el distanciamiento con lo que entonces planteaba Bruno Zevi para quien “no existe una historia de la arquitectura sino sólo una historia de los arquitectos” es evidente.
Graziano Gasparini, Premio Nacional de Arquitectura en 1995,quiena sus 93 años ha logrado acumular más de cien mil fotografías de todo el país, recuerda en una entrevista que le hiciera Guadalupe Burelli en 2009 para Prodavinci: “Prácticamente yo entré en la universidad a la caída de Pérez Jiménez, cuando me llamó el Rector de la Central, Francisco de Venanzi, en febrero de 1958 y comencé a dar clases de Historia de la Arquitectura colonial venezolana”. En otro momento del diálogo, ante la pregunta “¿Es posible modernizarse sin destruir?”, riposta: “Sí, cómo no, y para eso se necesitan esas facultades que no se estudian, que son sensibilidad y talento”, en clara referencia a los estragos cometidos por profesionales y políticos ignorantes e irresponsables que han metido su mano en desarrollo de nuestras ciudades. Ser sencillamente recordado como “Historiador de la arquitectura colonial venezolana”, tal y como le confesó a Burelli, sería para este Maestro su mejor recompensa. Sin duda ya lo es.
2016•En el mes de agosto Editorial Arte termina de imprimir un nuevo libro del maestro Graziano Gasparini, titulado «Arquitectura y NO».
El profesor Gasparini, quien es Doctor Honoris Causa de la Universidad Central de Venezuela y de la Universidad Nacional Experimental del Táchira, Premio Nacional de Arquitectura y Miembro Honorario de la Academia Nacional de Ingeniería y el Hábitat, nos entrega en esta obra una aguda reflexión sobre la arquitectura producida y en producción recientemente. Afirma en el breve prólogo que «la función del arquitecto es la de hacer arquitectura, pero en la realidad no son muchos los que realmente lo logran. … Talento, sensibilidad, emotividad y sentimiento no son materias que se aprenden en las aulas, y por eso tienen más vínculos con la genialidad, Ser genial es un privilegio, pretender serlo es lastimoso y deplorable».
La publicación tiene 148 páginas que se leen seguidas, sin uno poder separarse del libro, que tiene su contenido distribuido en ocho capítulos: 1. Arte y ocurrencias; 2. Del deconstructivismo al consumo; 3. Convivencia y comunidad; 4. Autenticidad múltiple; 5. Réquiem para la arquitectura; 6. La primogénita del continente; 7. Machucando y machucando; y 8. Cusco, la plaza de la cizaña.
Este texto del maestro Gasparini, producido a sus 92 años de edad, lleno de sabiduría, críticas directas y excelentes ejemplos gráficos en respaldo de sus afirmaciones, debería gozar de la más amplia difusión posible entre gobernantes y políticos que tengan decisión sobre la ciudad y sus patrimonio, pero sobre todo entre arquitectos e ingenieros.
1974• En el mes de noviembre aparece en la capital zuliana el libro «Gárgolas de Maracaibo», obra de Julio Portillo F., quien la dedicó «a los albañiles y artesanos que hicieron el viejo Maracaibo». Afirma el autor en la presentación de la obra ilustrada «que es un llamado a la defensa y conservación de nuestros valores¨.
Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de Barcelona
Universitat Politècnica de Catalunya
2017
En una nota de prensa de EFE aparecida en el diario La Vanguardia de Barcelona el pasado 26 de octubre se lee lo siguiente:
El arquitecto Rafael Moneo ha reivindicado hoy el espíritu transformador de la arquitectura durante la lección inaugural del curso 2017-18 de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB), de la UPC, en el que se conmemora el bicentenario de los estudios en esta materia en la capital catalana. Moneo, premio Pritzker de arquitectura, ha pronunciado una conferencia con el título «El retorno de la Ilustración», en el que ha defendido la recuperación del espíritu racional de la arquitectura, que tuvo sus mejores años en la década de los 70 con figuras como Aldo Rossi, y que la situaba como elemento transformador de la sociedad.
En la inauguración del curso han estado presentes el rector de la UPC, Enric Fossas, el vicerrector del Área de Arquitectura, Josep Parcerisa, y el director de la ETSAB, Jordi Ros.
En el acto académico también ha tenido lugar la presentación del libro «Una manera de enseñar arquitectura. Lecciones desde Barcelona, 1971-1976», editado por la UPC, que recoge la totalidad del legado del profesor Moneo durante su paso por la Escuela de Arquitectura de Barcelona, coincidiendo con el 80 aniversario del arquitecto.
La publicación pretende documentar una época en la que los años en Barcelona constituyen un período bien definido de la vida de Moneo: el edificio Urumea, en San Sebastián, la ampliación de la sede principal de Bankinter, en Madrid, y el edificio del Ayuntamiento de Logroño.
En el prefacio, de 20 páginas, Moneo reflexiona sobre su contribución a la ETSAB e insiste en el valor del libro como «testimonio de lo que fue una actitud ante la arquitectura en los años 70 en una ciudad como Barcelona, en la España de finales del siglo XX que comenzaba a ser consciente de pertenecer a una cultura, la occidental, en la cual la arquitectura se iba a discutir globalmente».
Por otro lado, la reseña editorial del libro señala:
La presente publicación reúne la totalidad de los ejercicios, anotaciones y lecciones de doctorado que el profesor Rafael Moneo impartió como Catedrático de Elementos de Composición en la ETSAB entre los años 1971 y 1976. Admitiendo una posible «manera» desde la que el autor utiliza la historia como base crítica de su proyecto docente, Moneo insiste en el prefacio a la presente edición sobre el valor de la idea de arquitectura que entre sus páginas se desprende: «Todavía hoy suscribiría estas citas tomadas de los enunciados de los ejercicios, lo que implica admitir que, a pesar de las radicales transformaciones ocurridas a lo largo de estos años, la idea de arquitectura que se defendía tiene vigencia todavía «. Así, la obra de Le Corbusier, Tessenow, Mies van der Rohe, Wright, Hejduk, Voysey, Giurgola, Rietveld, Kahn, Meier, Krier o Rossi, por citar algunos de los que han protagonizado los últimos cien años de arquitectura, se abre paso entre los estudiantes, al tiempo que «se rescata la memoria de un pasado que aún vemos cercano y que, sin embargo, puede que ya pertenezca sólo a los historiadores».
La publicación se estructura de la siguiente manera:
Índice
Prefacio, Rafael Moneo
Programa de la asignatura de Elementos de Composición, 1971
EJERCICIOS
Ejercicios del Curso de Elementos de Composición, 1971-1972
Ejercicios del Curso de Elementos de Composición, 1972-1973
Ejercicios del Curso de Elementos de Composición, 1973-1974
Ejercicios del Curso de Elementos de Composición, 1974-1975
Ejercicios del Curso de Elementos de Composición, 1975-1976
LECCIONES DE DOCTORADO
Apuntes sobre Pugin, Ruskin y Viollet-le-Duc, con Ignasi de Solà-Morales i Rubió.
APUNTES
La idea de arquitectura en Rossi y el cementerio de Módena.
La llegada de una nueva técnica en la arquitectura: las estructuras reticulares de hormigón.
Comentarios sobre dibujos de 20 arquitectos actuales, con Juan Antonio Cortés.
Listado alumnos
Índice onomástico
Créditos ilustraciones
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Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.