Fieles a una radical manera de entender la profesión, los ganadores de la última edición del Premio Pritzker llevan tres décadas desarrollando una arquitectura comprometida que ha sabido traducir en un lenguaje escueto pero poderoso las preocupaciones sociales y medioambientales de nuestra época. Con motivo de la concesión del prestigioso galardón, la editorial Arquitectura Viva presenta Lacaton & Vassal. 1991-2021, un volumen bilingüe castellano-inglés de 176 páginas, encuadernado en tela y tapa dura, que reúne una treintena de las obras y proyectos más destacados del estudio galo. Cuatro artículos —firmados por Luis Fernández-Galiano, François Chaslin, Richard Scoffier y Enrique Sobejano respectivamente—complementan esta selección y permiten contemplar desde diferentes perspectivas la arquitectura contenida, siempre al servicio de las personas, que ha llevado a Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal a lograr el máximo reconocimiento de la profesión.
Lacaton & Vassal ganan el premio Pritzker con una arquitectura que certifica el cambio
La pareja francesa lleva 30 años construyendo una arquitectura poco visual que resuelve los grandes problemas energéticos y sociales
Anatxu Zabalbeascoa
Torre de apartamentos y oficinas en Ginebra, el último proyecto hasta la fecha de Lacaton & Vassel. En él, pudieron aplicar sus ideas desde cero y sin necesidad de remodelar el edificio.
16 de marzo 2021
Tomado de elpais.com
Nunca demoler. “La demolición es la solución más fácil, pero es también una pérdida de energía, materiales e historia y un acto de violencia. La transformación es hacer más y mejor con lo que existe”, así describen los ganadores del Premio Pritzker 2021 Anne Lacaton (Saint-Pardoux, 65 años) y su marido, Jean-Philippe Vassal (Casablanca, 67 años), el trabajo que llevan tres décadas realizando. Hubo un tiempo en que muchos arquitectos sintieron la necesidad de escribir un libro-ideario —en general, críptico y vistoso— que explicase sus intenciones, sus teorías, su manera de entender o enredar la arquitectura. Los nuevos ganadores del Pritzker no escribieron, construyeron ese ideario.
Casa Latapie (1993)Torre Bois Le Prête de París (2011)
Lo entendieron desde el principio, cuando, tras estudiar arquitectura en Burdeos, Lacaton se trasladó a Níger, donde ya trabajaba Vassal. Allí todo escaseaba y lo poco se reciclaba. Para cuando construyeron su primera vivienda —para los padres de Anne— en Floriac, el campo que rodea Burdeos, habían hecho suya esa manera de afrontar la construcción. La casa Latapie (1993) imitó la solución de los invernaderos cercanos para doblar su superficie sin apenas gasto y con grandes ventajas energéticas. La nueva fachada construida con polímeros aislaba la casa en invierno, la sombreaba en verano y la ampliaba todo el año con un espacio intermedio. Ese abrigo económico, fácil de construir, que reduce el gasto energético aislando un edificio ha sido su gran aportación a la arquitectura. Tras la casa familiar llegaron los grupos de viviendas en los que se sofisticó la idea y, con el tiempo, y con la ayuda de Frédéric Druot y Christophe Hutin, consiguieron llevar esa estrategia aislante a un edificio: la Torre Bois Le Prête de París. Corría 2011, 96 familias vieron crecer su piso y disminuir su recibo de la luz sin desembolsar más que la derrama prevista para el aislamiento.
Transformación de 530 viviendas en Burdeos (2017)
Con esa idea, Lacaton & Vassal llevan 30 años construyendo en Francia y también en África. Hace dos años, la aplicaron a la reforma de 530 pisos en tres bloques de viviendas sociales de Burdeos. La Comunidad Económica Europea les concedió el premio Mies van der Rohe al mejor edificio del continente. La arquitectura de Lacaton & Vassal no se ve, pero es radicalmente transformadora. Cambia la vida de las personas. Está basada en las ideas y cuidada —nunca sacrificada— por las formas. En las memorias de sus proyectos figura, junto a los habituales metros cuadrados, la cifra del coste de esos metros. Para ellos, el uso que se hace del dinero —y el respeto a un presupuesto— es tan importante como la memoria o el impacto que despierta una forma. Puede que hablar de dinero sea poco elegante, o de pobres, pero ceñirse a un presupuesto es respeto, un ingrediente básico para construir confianza y bienestar.
Plaza Léon Aucoc de Burdeos (1996)
La Plaza Léon Aucoc de Burdeos revela cómo ese respeto se aplica al espacio y al gasto público. Corría el año 1996, el Ayuntamiento de su ciudad les encargó embellecerla. Y los arquitectos fueron a la plaza para hablar con la gente que la utilizaba. No entregaron planos sino un informe. La plaza tenía calidad, usuarios y encanto. Los árboles estaban bien puestos: junto a los bancos, dando sombra en el perímetro. Los jubilados jugaban a la petanca y los niños y los ancianos convivían. No se podía embellecer. Recomendaron aumentar la limpieza. El Ayuntamiento renunció a ponerse una medalla de cara a las siguientes elecciones y aceptó la propuesta. Todos hicieron bien su trabajo. Como si la honestidad fuera un asunto contagioso.
Palais de Tokyo (2012)
Algo parecido sucedió cuando ya se habían trasladado a París. En 2012, la reforma del edificio déco del Palais de Tokyo había quedado obsoleta e inacabada. Les pidieron intervenir. Decidieron no enyesar ni pintar los muros de obra iniciando —involuntariamente— una moda povera que llegaría a muchos centros de arte. Lo que ellos querían era ahorrar presupuesto y ampliar espacio. El Palais es hoy un rompedor escenario del cambio. Más allá de exposiciones de arte contemporáneo, es un espacio polivalente (20.000 metros cuadrados mayor) que acoge desfiles de moda y presentaciones.
23 unidades de vivienda semi-colectivas, Trignac, Francia (2010)
Con 33 años de profesión, este hubiera sido un premio tan audaz como contestado hace una década, cuando muchos de los más reputados arquitectos se llevaban las manos a la cabeza ante la obra de Lacaton & Vassal. Hoy, tras haber sido distinguidos con el Premio Schelling (2009), la Medalla Tessenow (2016) o el Mies van der Rohe (2019), entre otros, este Pritzker es un premio justo que reconoce lo que otros han sabido ver antes o han tenido la valentía de atreverse a apoyar.
Casa D, Lége-Cap-Ferret, (1996-1998)
Un premio es su jurado y hay jueces que certifican, otros que defienden a capa y espada lo que mejor conocen y otros que se atreven a mirar más allá. Antes de recibir él mismo el galardón en 2016, el chileno Alejandro Aravena estaba en el jurado del Pritzker en 2012, cuando consiguió que medio mundo descubriera, con Wang Shu, que no todo se estaba destrozando en China. Ahora, como presidente del mismo, cuesta no ver el entusiasmo del chileno en este reconocimiento que durante la pandemia ha llevado a los jueces “a pensar en el sentido colectivo de la arquitectura y en el legado que esta supone para la siguiente generación”. La crítica arquitectónica ha distinguido tradicionalmente la arquitectura de la construcción. O, mejor dicho, no se ha tomado la molestia de hacerlo, simplemente ha ignorado el 95% de lo que se ha construido en el mundo, como si la mala arquitectura no fuera arquitectura. Por ese agujero, se han colado corrupciones urbanísticas, problemas sociales, desastres energéticos, una atávica desconfianza entre la sociedad y la profesión de arquitecto y una absurda limitación en su campo de actuación. La capacidad para librar la enseñanza de prejuicios es lo que implica el Pritzker a Lacaton & Vassal. O lo que es lo mismo: la constatación de que no todos los alumnos de arquitectura pueden hacer un Guggenheim pero sí pueden mejorar la vida de las personas —ese antiguo ideal de la profesión—. Así, este Pritzker tendrá un impacto tan importante en las escuelas de arquitectura como, es de esperar, en el propio premio. Reconociendo a arquitectos “radicales en su delicadeza y audaces en su sutileza” —en palabras de Aravena— el Pritzker demuestra que quiere no solo coronar lo exquisito y singular, también quiere colaborar en cambiar lo mejorable. Es ahí donde la arquitectura tiene su gran reto.
Anne Lacaton (1955, Saint-Pardoux, Francia) y Jean-Philippe Vassal (1954, Casablanca, Marruecos), ganadores del Premio Pritzker de Arquitectura 2021
Declaración del jurado
El trabajo de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal refleja el espíritu democrático de la arquitectura. A través de sus ideas, su acercamiento a la profesión y sus edificios, han demostrado que un compromiso con una arquitectura restauradora, que sea a la vez tecnológica, innovadora y ecológicamente sensible, se puede conseguir sin nostalgia. Este es el mantra del equipo de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal desde que fundaron su firma con sede en París en 1987. No solo han definido un enfoque arquitectónico que renueva el legado del modernismo, sino que también han propuesto una definición ajustada de la mismísima profesión de arquitectura. Las esperanzas y sueños modernistas de mejorar la vida de muchos se revitalizan a través de su trabajo que responde a las emergencias climáticas y ecológicas de nuestro tiempo, así como a las urgencias sociales, particularmente en el ámbito de la vivienda urbana. Lo logran a través de un poderoso sentido del espacio y los materiales que crean una arquitectura tan fuerte en sus formas como en sus convicciones, tan transparente en su estética como en su ética. Hermosos y pragmáticos a la vez, rechazan cualquier oposición entre la calidad arquitectónica, la responsabilidad ambiental y la búsqueda de una sociedad ética.
Lacaton & Vassal. La casa de las Ciencias Humanas y la plataforma tecnológica en La Plaine, 2007 Lacaton & Vassal. École Nationale Supérieure d’Architecture de Nantes, 2003-2008
Durante más de 30 años, su enfoque crítico de la arquitectura ha encarnado la generosidad del espacio, las ideas, los usos, y la economía de medios, tanto de materiales como de figura y forma. Este enfoque ha resultado en proyectos innovadores para edificios residenciales, culturales, educativos y comerciales. Desde sus primeros proyectos, incluida la Casa Latapie, una casa particular en Burdeos, hasta obras cívicas como la propuesta para el Centro de Ciencias Humanas de Saint-Denis o la Escuela de Arquitectura de Nantes, han mostrado la sensibilidad y calidez de su experiencia con los usuarios. Los arquitectos han expresado que los edificios son hermosos cuando la gente se siente bien en ellos, cuando la luz en el interior es hermosa y el aire es agradable, y cuando hay un flujo fácil entre el interior y el exterior.
La noción de pertenencia y responsabilidad ante un todo más amplio involucra no solo a los demás seres humanos, sino al planeta en general. Desde muy temprano, Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal han ampliado constantemente la noción de sostenibilidad para que se entienda como un equilibrio real entre sus pilares económico, medioambiental y social. Su trabajo se ha realizado a través de una variedad de proyectos que abordan activamente la responsabilidad en estas tres dimensiones.
La práctica comienza cada proyecto con un proceso de descubrimiento que incluye observar intensamente y encontrar valor en lo que ya existe. En el caso de la comisión de 1996, Léon Aucoc Plaza, su planteamiento fue simplemente acometer el mínimo trabajo de reposición de la grava, tratamiento de los árboles y modificar levemente el tráfico, todo para otorgar un potencial renovado a lo que ya existía.
En sus proyectos de vivienda para la transformación del bloque de París, Tour Bois le Prêtre, y tres bloques en el barrio Grand Parc en Burdeos (ambos realizados con Frederic Druot), en lugar de demolición y reconstrucción, agregaron cuidadosamente espacio a los edificios existentes en la forma de generosas extensiones, jardines de invierno y balcones que permiten la libertad de uso y, por lo tanto, apoyan la vida real de los residentes. Hay una humildad en el enfoque que respeta los objetivos de los diseñadores originales y las aspiraciones de los ocupantes actuales.
Lacaton & Vassal . Centro de exposiciones FRAC Nord-Pas de Calais en Dunkerque, 2015 Lacaton & Vassal . Centro de exposiciones FRAC Nord-Pas de Calais en Dunkerque, 2015
Para el centro cultural, FRAC Nord-Pas de Calais en Dunkerque, optaron por mantener la sala original y adjuntar la segunda de dimensiones similares al edificio existente. Está ausente la nostalgia del pasado. Más bien, buscan transparencia, apertura y luminosidad con respeto por lo heredado y una búsqueda para actuar responsablemente en el presente. Hoy, un edificio que antes pasaba desapercibido se convierte en un elemento icónico en un paisaje cultural y natural renovado.
A través de su convicción de que la arquitectura es más que edificios, a través de los temas que abordan y las propuestas que realizan, a través de forjar un camino responsable y a veces solitario que ilustra que la mejor arquitectura puede ser humilde y siempre reflexiva, respetuosa y responsable, han demostrado que la arquitectura puede tener un gran impacto en nuestras comunidades y contribuir al conocimiento de que no estamos solos. Por su trabajo realizado y el del futuro, Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal son galardonados con el Premio Pritzker 2021.
Los miembros del jurado del Premio Pritzker de Arquitectura 2021 fueron:
Alejandro Aravena (presidente del jurado), Premio Pritzker 2016 y fundador de ELEMENTAL.
Barry Bergdoll, curador, autor, y académico en Columbia University.
Deborah Berke, arquitecta y decana de la Escuela de Arquitectura de Yale.
Stephen Breyer, juez de la Corte Suprema de Estados Unidos.
André Aranha Corrêa do Lago, crítico arquitectónico, curador y embajador de Brasil en India.
Kazuyo Sejima, arquitecta, académica y Premio Pritzker 2010.
Benedetta Tagliabue, arquitecta y directora de Miralles Tagliabue EMBT
Wang Shu, arquitecto, académico y Premio Pritzker 2012
Martha Thorne (directora ejectuvia): Decana de IE School of Architecture & Design.
Premio Mies 2019: transformación de 530 viviendas en Burdeos (Francia)
10/04/2019
Tomado de arquitecturaviva.com
El proyecto de transformación de 530 viviendas sociales en Burdeos, de Lacaton & Vassal, Frédéric Druot y Christophe Hutin, ha sido el ganador del Premio Mies van der Rohe, de carácter bienal, dotado con 60.000 euros y que tiene como propósito reconocer la calidad de la producción arquitectónica europea.
Durante la década de 1960, la crisis de la vivienda propició la construcción, en el norte de Burdeos, de la Cité du Grand Parc, un proyecto urbano que respondía a la creciente demanda de alojamiento tras la II Guerra Mundial. Hoy, en el marco de un ambicioso plan de reforma, la transformación de 530 de las 4.000 viviendas de la zona hace frente a un problema opuesto: la paulatina despoblación del barrio por causa de unas condiciones de confort ya obsoletas.
La intervención, que modifica tres de los bloques lineales dedicados a vivienda social, renuncia a actuar sobre la estructura original de los inmuebles. La filosofía de conservar todos los elementos aprovechables se vincula con cierto sentido de la sostenibilidad, pero también permite adaptar un proyecto de alcance ambicioso a un presupuesto reducido.
Así, mediante dos operaciones simultáneas de ampliación y adición, la superficie útil de cada apartamento se incrementa merced a una pantalla de balcones ajardinados habitables que hace posible que cada vivienda cuente con una zona exterior de carácter privado y orientada al Sur. La disposición de estos jardines de invierno repercute, además, en el comportamiento térmico de la envoltura de los bloques, que también se ve mejorada gracias a la calidad de los materiales introducidos y al aislamiento empleado en las fachadas traseras. Las galerías exteriores que configuran la nueva imagen de las fachadas, con 3,80 metros de profundidad, son lo bastante amplias como para generar espacios útiles y confortables en las viviendas reformadas.
Esta intervención en Burdeos se ha impuesto a los otros cuatro finalistas: el Palacio de Congresos de Plasencia (Cáceres), de Selgascano; la Terrasenhouse en Berlín, de Brandlhuber+ Emde, Burlon y Muck Petzet Architekten; la plaza de Skanderbeg en Tirana, de 51N4E, Anri Sala, Plant en Houtgoed y iRI; y PC Caritas en Melle (Bélgica) de architecten de vylder vinck taillieu. El jurado, presidido por Dorte Mandrup, ha otorgado además el premio Arquitectura Emergente 2019, dotado con 20.000 euros, al estudio de Toulouse BAST por un comedor escolar en Montbrun-Bocage, Haute-Garonne, cerca de los Pirineos franceses, extensión de una pequeña escuela de la que cierra el patio físicamente pero no visualmente.
La ceremonia de entrega de premios tendrá lugar el 7 de mayo en el Pabellón Mies van der Rohe de Barcelona.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.