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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 82

Entre los numerosos eventos organizados por Antonio Granados Valdés durante su dilata gestión en el Departamento (luego División) de Extensión Cultural de la FAU UCV entre 1957 y 1978, destaca la exposición fotográfica dedicada al insigne ingeniero italiano Pier Luigi Nervi (1891-1979) montada entre el 20 de febrero y el 12 de marzo de 1964 con el auspicio del doctor Giovanni Angelo Di Francesco, Director del Instituto Venezolano Italiano de Cultura y Agregado Cultural de la Embajada de Italia en Venezuela.

La importancia de Nervi y el impacto del evento llevó a Granados a cubrirlo de manera amplia en los números 16 y 18 de la revista Punto de febrero y junio de 1964, respectivamente, en los que, como acostumbraba, primero (para ir preparando el ambiente) publicó un texto de quien era el centro de atención y luego la transcripción del debate suscitado en el foro que tradicionalmente también se organizaba cada vez que se llevaba a cabo una exposición de cierta envergadura.

Así, cumpliendo con la pauta, en Punto 16 aparece el texto de Nervi titulado “La arquitectura actual y la formación del arquitecto” tomado por Granados de la publicación “Cuadernos” de México, de la cual no aparece mayor referencia. Se ilustra el artículo con el auditorio del edificio Pirelli, Milán (1955-56) donde Nervi participa con Gio Ponti, el edifico de la UNESCO en París (1953-58) donde Nervi colabora con Marcel Breuer, un hermoso dibujo correspondiente al anteproyecto de un Centro de Exposiciones para Caracas (no realizado), la foto de la maqueta de un Proyecto para una casa-club en Filadelfia, Pennsylvania (1961) y la fotografía de un detalle de las columnas del Palacio del Trabajo, Turín (1960-61).

Nervi, ingeniero estructural de profesión pero sin duda referente obligado para los arquitectos de su época por la fineza y racionalidad con que resuelve los problemas a los que se enfrenta, de los que se trasluce una clara estética, ofrece en su escrito (dirigido fundamentalmente a los arquitectos en formación) una serie de reflexiones, respaldadas con hechos, que aún hoy tienen plena vigencia: “… creo poder afirmar -señala Nervi- que para ser arquitectónica una estructura debe nacer y derivar espontáneamente de un sentido estático, sentido que los progresos de la ingeniería moderna han parcialmente disminuido sustituyéndolo o completándolo con las formas del cálculo”. O, en otro pasaje: “El arquitecto … tiene que ser el ideador del esquema estructural y debe, además, proporcionar las dimensiones de los diversos elementos, aunque sea en forma aproximada. Para esta tarea debe tener una eficiente intuición estática que alimente y dirija su fantasía inventiva; y, al mismo tiempo, debe poseer el dominio de unas cuantas fórmulas simplificadas que le permitan establecer el orden de amplitud de las fuerzas, y, por consiguiente, las dimensiones aproximadas de las secciones resistentes”. Y en cierta manera concluye con toda una lección para quienes deben enseñar estructuras: “El nudo de la cuestión está, entonces, en desarrollar el sentido estático, base indispensable de la intuición y de la fantasía estructural, y cómo darles el dominio de rápidos cálculos de orientación y de primera aproximación. Yo pienso que la mejor manera sería la de estudiar el desarrollo de la arquitectura desde la antigüedad hasta hoy, haciendo una crítica estructural dirigida a investigar profundamente las relaciones entre los materiales empleados, los medios de construcción y los resultados logrados, ya sea desde el punto de vista técnico, ya sea desde el estético. Solamente el gótico, máxima manifestación de la potencia y de la eficacia del sentimiento estático, nunca antes alcanzada y que tal vez nunca se volverá a alcanzar, podría surtir una fuente de observaciones, consideraciones y enseñanzas casi ilimitadas”.
Fue el 17 de marzo, cuando se llevó a cabo en el auditorio de la FAU una Mesa Redonda en torno a la figura y la obra de Nervi en la que intervinieron los profesores Juan Pedro Posani (a quien correspondió introducir y contextualizar el debate que se podría desarrollar), César Hernández Acosta, Domingo Álvarez, Guido Guazzo, Carlos M. Añez y Enrique Noriega.
Con el pensamiento de Nervi y la exposición como telones de fondo, las intervenciones se orientaron a profundizan en torno a su figura y obra de en aspectos tales como: su fe profunda en la ciencia de la construcción y por ende en el convencimiento que tenía de que la función era la generadora de la forma; la presencia de la técnica en los procesos constructivos como factor determinante; y la consideración de los sistemas estructurales como algo más que modelos.
No faltaron las comparaciones con otros grandes ingenieros como Morandi o Maillart e incluso August Perret para dejar claro que en la obra de Nervi quizás existía un respeto excesivo por las concepciones espaciales clásicas y un excesivo afán por lo constructivo. Así mismo, se resaltó el peso que terminaban teniendo aspectos de economía de recursos al llevar al extremo la precisión en el cálculo lo que le valió a Nervi ganar numerosas licitaciones que le permitieron construir otras tantas obras y se abrió la eterna discusión acerca de la proximidad que se podría dar entre ingeniería y arquitectura en función del refinado manejo del detalle y el impacto que causan las cubiertas por él diseñadas, quedando zanjado el tema con la certeza de que Nervi como ingeniero nunca pretendió ser considerado como arquitecto apareciendo el valor estético de su obra más bien como una consecuencia.

El paso de la exposición fotográfica de Nervi dejó por la FAU UCV importantes temas vinculados a lo que ya hemos señalado que sin duda impactaron en la enseñanza de las estructuras.

Sin embargo, en la que quizás ha sido una de sus intervenciones más vehementes dentro de un foro internacional, la acontecida en el VI Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos celebrado en Londres en julio de 1961, Villanueva, al presentar su disertación sobre las “Influencias del concreto y del progreso técnico en la arquitectura de hoy y de mañana” (aparecido en Punto nº 4 de noviembre de 1961), luego de expresar su admiración por la obra de Nervi, manifiesta profundas diferencias con su postura teórica sobre la relación que, en una conferencia anterior dentro del congreso, el ingeniero italiano estableció entre arquitectura y estructura.

«… el profesor Nervi atribuye a la estructura un valor absolutamente determinante en la arquitectura, hasta hacer de ella el factor absorbente y exclusivo del quehacer arquitectónico. Una vez enunciada la ecuación Arquitectura igual a Estructura y una vez afirmado el principio de que la estructura está rígidamente determinada por la ciencia y por los procesos de la producción tecnológica, el profesor Nervi llega a la conclusión obligada de que la arquitectura del futuro coagulará en formas-tipos ideales y perfectas. (…) Creer que eso puede ocurrir significa, en mi opinión, aceptar la creencia de un mundo estable, permanente, dotado de una escala inmutable de valores paradigmáticos, cerrado en la autocontemplación de su exquisita perfección. En cambio, el mundo de hoy, el mundo tal como lo entendemos, es un mundo abierto, antidogmático, en constante evolución, donde la misma verdad es siempre un proceso de relaciones y jamás un dato permanente. Por otra parte esgrimir un vago ideal de formas perfectas cuya supuesta verdad es garantía de catarsis universal, en un mundo como el actual, recorrido por violentas contradicciones, en presencia del fenecimiento convulso de una estructura social y del nacimiento doloroso de otra nueva, acosados por el fantasma de la destrucción total, sumergidos en un clima altamente crítico que exige la mayor permanencia nuestra dentro de la realidad y el mayor empeño en correr honestamente los riesgos del cambio y de la duda, hace surgir la sospecha de que tales formas y tales condiciones no sean sino una nueva manifestación de la vieja tendencia a la evasión y al escape académico”. Y concluye Villanueva: “Las obras del profesor Nervi poseen condiciones en abundancia para aceptar profunda y favorablemente el desarrollo de la arquitectura. (…) Tan sólo evitemos atribuir a sus teorías la paternidad de sus obras. Incurriríamos en un error. Y sobre todo arriesgaríamos perder en la operación todo el gran valor cultural y estético que estas obras engloban”.

Quedémonos con lo esencial de las pausadas reflexiones transcritas del texto de Nervi con que  comenzamos esta nota y con la aguda advertencia que nos deja Villanueva para sacar hoy nuestras propias conclusiones.

ACA

¿SABÍA USTED…

… que el año 1977, hace ya 40 años, se termina la construcción del “Edificio de Trasbordo” en la Ciudad Universitaria de Caracas, diseñado por el equipo conformado por los arquitectos Henrique Hernández (coordinador), Cesar Martín, Carmen Yánez, Andrés Simón Herrera y María Teresa Novoa (colaboradores), integrantes todos de Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo?

1. Edificio de Trasbordo. Vista exterior

El proyecto y construcción del que es conocido como “Edificio de Trasbordo” (actual sede de las Escuelas de Educación -Facultad de Humanidades y Educación- y de Administración y Contaduría -Facultad de Ciencias Económicas y Sociales-), se origina como respuesta al crecimiento general de la población estudiantil y a la presión ejercida por su dirigencia ante el problema del cupo, lo cual no estuvo acompañado por el desarrollo ordenado de la planta física que lo solventara. La falta de atención a estos asuntos había empezado a derivar en situaciones de congestionamiento, hacinamiento e improvisación por parte de las entidades afectadas (escuelas y facultades) quienes intentaban resolver la dificultad de forma individual, aislada y descoordinada. Para el momento se contaba con un déficit de más de 20.000 m2 de aulas, con sus respectivas áreas de apoyo, lo cual reclamaba una urgente y rápida resolución por parte de las autoridades.

2. Edificio de Trasbordo. Ubicación en el campus de la Ciudad Universitaria de Caracas

Ante la premura los organismos encargados de la planificación en la UCV ya habían iniciado en 1975 las gestiones para obtener los planos e implantar un clon del Edificio de Matemáticas, construido como parte del campus de la Universidad Simón Bolívar. Al presentarse la opción y buscarse la aprobación del Consejo Universitario el entonces decano de la FAU, Américo Faillace, con amplia experiencia en el diseño de edificaciones educativas, propuso la asunción del problema y su solución por parte del IDEC, instituto creado ese mismo año, dirigido por el profesor Henrique Hernández (quien venía de acumular una importante experiencia dentro de la Unidad de Diseño en Avance del Banco Obrero) y que como su denominación indica estaba orientado académicamente al desarrollo experimental de la construcción.

3. Edificio de Trasbordo. Planos de referencia. Izquierda: implantación. Derecha: sistema estructural

Asuntos relacionados con los avatares ligados a la decisión de colocar finalmente el edificio en la zona noroeste de la Ciudad Universitaria (calle Minerva) aparte, el compromiso es asumido por el IDEC (ver el número 62 de la revista Punto, junio de 1980) como “una solución transitoria que no afectara el plan futuro y fuese pivote para el desarrollo de la planta física de la Ciudad Universitaria de acuerdo a lo previsto en el proyecto del Dr. Carlos Raúl Villanueva”, aprovechando “la oportunidad de utilizar la construcción de esa edificación como un laboratorio donde aprender más sobre los aspectos gerenciales de la construcción”, para lo que se utilizó un proceso que consistía “en el desarrollo simultáneo del proyecto y la construcción, integrándose así a todos los participantes de las distintas etapas del proceso de producción de la edificación, desde la fase de proyecto hasta la de construcción”. En  otras palabras: “los papeles del arquitecto y constructor se combinan en una sola profesión responsable del proceso global”.

4. Edificio de Trasbordo. Vista exterior

Al asumir estas premisas, acompañadas de un programa estratégico conformado por un “plan de requerimientos”, un “plan de costos” y un “plan de actividades”, se reafirmaba la senda doctrinaria seguida por Henrique Hernández que sin duda hace acto de presencia en la experiencia del Edificio de Trasbordo. Manuel López Villa en “Henrique Hernández: La arquitectura de la tecnología”, artículo aparecido en la revista Inmuebles, nº 6, 1992, las resalta: el trabajo en equipo e interdisciplinario como contraparte a la actividad individualista prevaleciente en la profesión; la utilización de la tecnología seriada como herramienta para que la forma del edificio surja como una resultante, minimizando su valor en cuanto pieza; el traslado del interés proyectual del objeto a los procesos que permiten realizarlo, convirtiéndose la arquitectura simplemente en un método de producción edilicia; el señalar otro rumbo para la apreciación estética y la elaboración del juicio crítico, ubicado en este caso muy lejos de las categorías que tradicionalmente se manejan y más próxima a la de una cadena de montaje; y, finalmente, la visualización del arquitecto como organizador del ciclo productivo en concordancia a las nuevas tendencias de producción y racionalización que dicta el mercado.

5. Edificio de Trasbordo. Vista de una de las escaleras

El producto final resultó ser una edificación entregada con demora en 1977, inconclusa pero ajustada al presupuesto asignado, de cuatro pisos, construida en un terreno de poco más de una hectárea, con una ubicación aproximada del 50% (5.000 m2, equivalentes al área de la planta), de 19.544 m2 de construcción, resuelta en una planta rectangular de 36 m x 135 m dividida en tres cuerpos por dos juntas transversales de dilatación. De la descripción que hace Henrique Hernández en Punto 62 extraemos: “En la planta baja se ubicaron los servicios generales… En las tres plantas altas las áreas docentes. (…) El esquema básico de funcionamiento consiste en dos pasillos longitudinales abiertos en los extremos del edificio, a ambos lados de cada uno de estos pasillos se agrupan las aulas; transversalmente estos corredores son cruzados por tres pasillos sobre los cuales se agrupan los núcleos sanitarios y rematan en escaleras (…) En las zonas periféricas el arreglo de las aulas se hace en base a un módulo de 3,60 m longitudinal x 7,20 m trasversales y en las zonas centrales puede lograr un rango entre 7,20 y 14,40 m trasversalmente, obteniéndose así diferentes posibilidades de arreglos y capacidades de aulas para un promedio de 54 aulas por planta; en total se logra una capacidad máxima de 2.200 alumnos por planta para un total aproximado de 6.600 alumnos. (…) … se adoptó la estructura metálica del Taller Van Dam, constituida por vigas de 18 metros de luz y altura iguales al entrepiso, es decir 3,54 m (…) Las columnas con perfiles H en tres líneas longitudinales de apoyo conforman una retícula estructural de 18 m x 7,54 m, las losas son de concreto pretensado, prefabricadas y producidas por Creamer y Denis, de 7,54 m x 2,40m”. Y, para finalizar, “todos los espacios han sido acondicionados con un sistema central de aire acondicionado e iluminados artificialmente.”

6. Edificio de Trasbordo. Vista de un área de circulación

Este “anti-edificio” que contravino todas las lecciones que Villanueva dejó esparcidas a lo largo del lugar donde se inserta, que apela al contraste y la provocación como elementos fundamentales para hacer prevalecer el concepto que orienta su programación y construcción, encuentra en las palabras ponderadas del propio Henrique Hernández (Premio Nacional de Arquitectura 1988), si bien su justificación y posible comprensión, no su necesaria aceptación y su frustración por no haberse dado las condiciones para las que fue diseñado.

Las repercusiones ligadas a la forma como el problema fue enfrentado, las falencias en la anticipación de escenarios futuros y las correspondientes omisiones ligadas a la realidad a la que se estaba atendiendo, ubicadas todas en la esencia de la actividad proyectual, dieron como resultado que de ser pensado como un “banco de aulas” de uso rotatorio (inherente a la noción de “trasbordo”) que diera inicio a la recuperación y desarrollo de la Ciudad Universitaria se pasase a su ocupación permanente por las Escuelas de Educación y de Administración y Contaduría. A partir de allí, el no haber sabido medir el alcance que tiene en nuestra sociedad el término “provisional” y el poco aprovechamiento de su promocionada “flexibilidad”, sumados a las crónicas fallas en las labores de mantenimiento propios de institución universitaria, llevaron en muy poco tiempo a poner en evidencia el error de depender únicamente de un sistema central de aire acondicionado, convirtiendo a este hermético artefacto en un lugar inhóspito, inadecuado para las labores a las que estaba destinado o en términos de hoy en día en un “edificio enfermo” con bajos índices de habitabilidad y costoso de mantener.

7. Edificio de Trasbordo. Vista exterior actual luego e la realización del proyecto del «Sistema de Ventanería y Protección Solar de las fachadas norte y sur»
8. Edificio de Trasbordo. «Sistema de Ventanería y Protección Solar de las fachadas norte y sur». Detalles
9. Edificio de Trasbordo. «Sistema de Ventanería y Protección Solar de las fachadas norte y sur». Colocación y vistas interiores
10. Edificio de Trasbordo. «Sistema de Ventanería y Protección Solar de las fachadas norte y sur». Vistas exteriores

El peso de tales problemas, sufridos en definitiva por las 6.000 personas que empezaron a usar intensivamente el edificio, quienes para nada fueron considerados dentro de las ecuaciones iniciales que dieron inicio al planteamiento, produjeron la presión necesaria para que el COPRED se abocara el año 2005 a atender su adecuación a través de la contratación de dos proyectos que tuvieron por objeto atender, el primero, la puesta a tono de la estructura del edificio con la normas sísmicas vigentes (a cargo del Ing. Antonio Guell); y, el segundo, la incorporación de un “Sistema de Ventanería y Protección Solar de las fachadas norte y sur” que permitiese incorporar iluminación natural y ventilación cruzada a la mayor cantidad posible de ambientes, colaborar en aumentar los niveles de confort y le otorgase una identidad más próxima a las preocupaciones existentes en la obra de Villanueva (a cargo del Arq. Rafael Urbina). La descripción de este último trabajo (que afortunadamente fue ejecutado) se encuentra recogida en la ponencia “Adecuación de un edificio de aulas del campus universitario de la Universidad Central de Venezuela”, presentada por Rebeca Velasco y David Viloria en la Semana Internacional de Investigación de la FAU, octubre 2008. Para concluir, valga decir que este polémico edificio, centro de un candente debate suscitado a finales de la década de lo años 70 del siglo XX (ver Punto 62) por su condición de manifiesto de una manera de entender la arquitectura a contracorriente de lo que el ejercicio de la profesión tradicionalmente dictaba, se convirtió en toda una lección que posteriormente tanto el IDEC como el propio Hernández asimilaron en virtud del fracaso que acompañó su concepción una vez puesta en contacto con las circunstancias que lo rodeaban, más allá de los logros alcanzados como experimento constructivo.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 a 6. Revista Punto, nº 62, junio de 1980

7. https://caracasenimagenes.blogspot.com/2011/01/edificio-trasbordo-de-la-ucv.html

8 a 10. Velasco R. y Viloria D. “Adecuación de un edificio de aulas del campus universitario de la Universidad Central de Venezuela”, Semana Internacional de Investigación de la FAU, octubre 2008

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 74

La Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV (FAU UCV) prácticamente desde su creación ha prestado particular atención a las actividades de extensión cultural y dentro de ellas a la captación de importantes exposiciones itinerantes que son ofrecidas por embajadas e instituciones de relevancia con sede en el país. Algunas de ellas ya han sido objeto de atención desde estas páginas por lo que hoy continuaremos dando cuenta de ello refiriéndonos a la que quizás ha sido una de las muestras más relevantes presentadas en los espacios expositivos de la FAU durante la primera década de este siglo: Horta & after. 25 maestros de la arquitectura moderna en Bélgica, abierta entre el 22 de noviembre y el 16 de diciembre de 2005, momento en el que se encontraba al frente de la Coordinación de Extensión el profesor José Guerra Cogorno.

Horta & after, lejos de ser una exhibición aislada, formó parte de la organización conjunta entre la FAU UCV y la Facultad de Arquitectura y Planificación Urbanística de la Universidad de Gante del Simposio Internacional “Arquitectura Moderna en Bélgica y Venezuela” impulsado de manera particular por sus respectivos decanos Azier Calvo Albizu y Mil De Kooning, quienes asumieron la responsabilidad de dictar sendas conferencias realizadas en el auditorio de la FAU. Debe sumarse, también, como pieza importante en la organización del evento a la profesora Ronny De Meyer, quien junto al decano De Kooning se desplazó a Venezuela para el momento de la apertura de la exposición en la que también hicieron acto de presencia la Sra. Christine Stevens y el Sr. William de Baets, Embajadora y Primer Secretario de Bélgica en Venezuela.

Dos gestos, que hablan de manera muy positiva sobre el valor que tienen los intercambios académicos bien entendidos, rodearon la realización de la muestra. El primero fue la inclusión dentro del montaje de una impecable maqueta realizada por Víctor Sánchez Taffur del pabellón que representó a Venezuela en la Exposición Universal de Bruselas de 1958, proyecto del arquitecto y  entonces profesor de nuestra escuela de arquitectura Dante Savino.

El segundo, la edición especial del ejemplar nº 70 de Vlees & Beton -serie de monografías sobre el arte, la arquitectura y el diseño a cargo de Ranko Horetzky (Zagreb), Mil De Koonong y Ronny De Meyer (Gante)- que contiene la versión en inglés y español del importante texto “Operating instructions for architecture. A century of architecture in Belgium” (“Manual de instrucciones para la arquitectura. Un siglo de arquitectura en Bélgica”), a cargo del Profesor Emérito Geert Bekaert (Doctor Honoris Causa de la Universidad de Gante). Este ensayo elaborado en 1999 especialmente para el libro Horta & after. 25 Masters of Modern Architecture in Belgium (ediciones números 39-49 de Vlees & Beton) que acompañó la exposición del mismo nombre cuando se abrió por primera vez en la 4ª Bienal Internacional de Arquitectura de Sao Paulo, ofrece una panorámica visión teórica de lo acontecido dentro de la arquitectura Belga a lo largo del siglo XX, convirtiéndose en lectura obligatoria para quienes quieran aproximarse a un país que no se caracteriza por pertenecer al circuito más rutilante de la arquitectura internacional o “la república de la arquitectura” como el propio Bekaert la califica.

Transcribamos el primer párrafo y parte del segundo del ensayo para hacernos una idea de la manera como Bekaert se aproxima a su objeto de estudio, cuya vigencia y posibilidad de servir para comprender nuestras realidades “periféricas” luce totalmente pertinente: «La tiranía de las profesiones está, afortunadamente, en declive. Leemos libros sin pensar en literatura y hablamos de edificios sin categorizarlos inmediatamente como arquitectura o, al menos, es nuestro sueño. En La république mondiale des lettres (1999), Pascale Casanova analizó la naturaleza global de esa tiranía. Ella se refiere a la literatura, pero su análisis también se aplica a todas las demás disciplinas artísticas e incluso científicas. Una inesperada consecuencia de esta globalización es que un escritor, artista o arquitecto, normalmente sólo puede hacerse a un nombre propio en la medida en que la nación a la que pertenece es reconocida en esa «república global». La gente dice a la ligera que un país como Bélgica, que no tiene un lugar en la república de la arquitectura, no tiene arquitectos.

Ésta es una gran frustración para los críticos e historiadores nacionales. Su principal objetivo parece sr que esta república acepte a su país. Se trata de una empresa poco gratificante, ya que se va en busca de cualidades que no tienen mucho que ver con la arquitectura, y se corre el riesgo de considerar sólo el carácter nacional específico. Esto lo acerca a uno a las ideologías del regionalismo, crítico o no, que busca la cualidad de la arquitectura en su variedad regional. Resulta innegable que hay variedad. Pero a partir del mmento en que sólo se tiene en cuenta este aspecto casi idolatrante de ver las cosas, se comienza a perder de vista lo más importante.» La portada del ejemplar nº 70 de Vlees & Beton que fungió de catálogo para la muestra abierta en Caracas, elemento representativo del evento, conforma la imagen que hemos escogido para ilustrar nuestra postal del día de hoy.
Sobre los 25 Maestros presentes en la exposición valga señalar que están encabezados por Víctor Horta y Henry van de Velde (quizás los más conocidos internacionalmente por su peso en los albores del Movimiento Moderno) acompañados por: Víctor Burgeois, Louis-Herman De Konink, Huib Hoste, Marcel Leborgne, Gaston Eysselinck, (Fernand, Gaston y Maxime) Brunfaut, Julien Schillemans, Renaat Braem, Léon Stynen, Jacques Dupuis,  Groupe EGAU (Charles Carlier, Hyacinthe Lhoest y Jules Mozin), Willy Van Der Meeren, Lucien Engels, Peter Callebout, Charles Vandenhove,, Pal Neefs, Marc Dessauvage, AWG/Bob van Reeth, TOP Office/Luc Deleu, Paul Robbrecht y Hilde Daem, Stéphane Beel, Xaveer De Geyter, y NRA/Willem Jan Neutelings. En el libro que registra la muestra en extenso, cada arquitecto es objeto de particular atención a través de un breve ensayo que ofrece las coordenadas sobre las cuales comprender su obra a cargo de diferentes críticos y académicos de origen belga.
El simposio internacional y la exposición en Caracas fueron patrocinados por: el Ministerio de Cultura de la Comunidad Flamenca; la Embajada de Bélgica en Venezuela; la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela; el Departamento de Arquitectura y Planificación Urbanística de la Universidad de Gante y el Instituto para Estudios de Arquitectura y Diseño belgo-croata.
El catálogo Horta and after, del cual quedan aún algunos ejemplares, puede ser adquirido a través de http://www.edicionesfau.com.

ACA

TAL DÍA COMO HOY…

… el 30 de julio de 1994 se dedica por entero el número 72 de Arquitectura HOY a cubrir la realización, en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, de la VI Conferencia Internacional sobre Conservación de Centros Históricos y Patrimonio Edificado Iberoamericano, que tuvo como tema central “La conservación de la arquitectura moderna”.

El importante evento organizado por el Consejo Académico Iberoamericano, que se llevó a cabo del 24 al 30 de julio de aquel año, permitió a este ente reafirmar la importancia asumida por las universidades en momentos en que se hablaba con mucha insistencia sobre el tema de la integración. Ello es resaltado por Ciro Caraballo (Coordinador Académico del encuentro) en el artículo que encabeza el semanario “El Consejo Académico Iberoamericano. Una respuesta universitaria a la integración latinoamericana”, quien señala cómo “en 1989, un grupo de investigadores de la Facultad de Construcciones de la Universidad de Camagüey, Cuba, se dio a la tarea de organizar un encuentro con arquitectos e historiadores latinoamericanos con el objeto de presentar a discusión el trabajo que habían venido desarrollando en el casco histórico de Camagüey, 300 hectáreas de ciudad con importantes monumentos coloniales y republicanos”, lo cual permitió reconocer y compartir problemas comunes a toda Latinoamérica “en lo referente a la conservación de los bienes patrimoniales y su inserción en la dinámica urbana contemporánea”, “descubrir el potencial de colaboración académica de las universidades regionales en tan actual temática” y dar pie para que un año más tarde se creara el Consejo Académico Iberoamericano “con la participación de 12 universidades de la región y de España”.
Así, cuando en 1994 Caracas acoge la VI Conferencia (actividad que se venía realizando con periodicidad anual), ya 48 centros de estudios de nivel superior habían refrendado su compromiso y se había creado el Instituto Iberoamericano de Estudios del Patrimonio Edificado y la Ciudad, claras muestras del entusiasta impulso que había tomado la iniciativa.
La escogencia de la capital de Venezuela como sede no fue casual: el tema central seleccionado y su condición de urbe moderna llena de valiosas edificaciones y lugar donde se asienta la más importante ciudad universitaria realizada durante la década de los años 50 en Latinoamérica, la señalaban como el lugar idóneo para adelantar los debates que se podían suscitar vinculados a la subvaloración, maltrato y demolición de un importantísimo patrimonio edificado “sin proceso alguno de historia y registro”, actividad para la que las universidades pasaban a ser piezas claves a través de la actividad de investigación.
Como bien señala Caraballo, para aquel entonces “el tema de la conservación de la arquitectura moderna es un gran desconocido, aún para aquellos académicos que dedicamos nuestros días a la investigación sobre patrimonio edificado” siendo “más complejo aún … el tema de la conservación de la ciudad moderna”. Con ello quería dejar sobre el tapete los impostergables asuntos que el evento debía tratar relacionados, por un lado, a lo que es esencial dentro de la arquitectura moderna a diferencia de la antigua (a la hora de enfrentarse a su preservación) en cuanto a uso de materiales, aspiración a la permanencia y valores artísticos externos a ella y, por el otro, a la imposibilidad de pensar la ciudad moderna bajo el criterio de congelamiento con que se habían tratado sectores considerados históricos y el imperativo de incorporar la propia dinámica urbana, social y ciudadana como variables, temas en los que Caracas ofrecía y ofrece un inagotable terreno para la indagación por el deterioro manifiesto de muchos de sus valiosos ejemplos.
Bajo este marco general, la convocatoria al evento se hizo buscando atender cuatro asuntos fundamentales:
1.- El objeto arquitectónico a preservar y su entorno.
Relación objeto-entorno.
La adecuación y adaptación del objeto a preservar a nuevos usos y exigencias.
2.- El deterioro de la arquitectura moderna.
Causas que intervienen en su destrucción.
Preservación de materiales contemporáneos. El cemento armado: patología y preservación.
3.- Incidencia del crecimiento urbano sobre las zonas de carácter histórico ambiental.
La nueva arquitectura en los contextos antiguos.
Las demandas por una mayor intensidad del uso de la tierra.
Aspectos económico-financieros de los Planes de Desarrollo Urbano.
4.- Concientización y capacitación profesional.
La impartición de la disciplina a nivel universitario.
La formación de Instituciones y Organismos que se avoquen a la problemática de la preservación.
El acto de apertura de la VI Conferencia Internacional sobre Conservación de Centros Históricos y Patrimonio Edificado Iberoamericano se llevó a cabo en el Aula Magna con la disertación acerca  de “La arquitectura del siglo XX y su preservación”. Las 68 ponencia inscritas se presentaron en el Auditorio de la FAU y en sus diferentes Aulas Anfiteátricas así como los correspondiente paneles de discusión (mesas redondas) todo lo cual estuvo acompañado por una exposición, lo que da una clara señal del interés generado, importancia y magnitud del encuentro al que asistieron mas de 600 delegados, entre profesionales y estudiantes procedentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, España, México y Venezuela.
Adicionalmente se previó un programa de visitas a diferentes sitios de interés con el propósito de mostrar edificaciones relevantes y conjuntos arquitectónicos modernos en la ciudad de Caracas y sus zonas vecinas (donde podían ser evaluadas las inserciones de nueva arquitectura dentro de contextos históricos), zonas residenciales (donde se encuentran ejemplos pioneros en nuestro país de edificaciones modernas) y la misma Ciudad Universitaria de Caracas como máximo exponente de la arquitectura venezolana del siglo XX.
Las consideraciones y recomendaciones producto del debate suscitado a partir de la presentación y discusión de las conferencias magistrales, ponencias y comunicaciones incluidas en el evento en torno a los cuatro asuntos fundamentales sobre los que giró la convocatoria, recogidas en la denominada “Acta de Caracas”, pueden consultarse en número 73 de Arquitectura HOY del 6 de agosto de 1994. Allí se anuncia también la realización de la VII Conferencia en la Universidad de Camagüey Plaza de Santa Lucía, Cuba, en torno al tema “Turismo y patrimonio” y la VIII en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México, que se dedicaría a “Renovación Urbana y patrimonio edificado”.

El número del semanario que hoy nos ha servido de excusa para elaborar esta nota, además del texto ya citado de Ciro Caraballo que ocupa su carátula, incluye en las páginas centrales, como material complementario al evento, los “Fundamentos de rehabilitación, conservación y restauración y el patrimonio de Caracas”, escrito elaborado por Melín Nava desde Fundapatrimonio (organismo adscrito a la Alcaldía de Caracas); y en la página de cierre, como producto de las actividades desarrolladas en el mismo, el sondeo realizado entre los Premios Nacionales de Arquitectura asistentes acerca de las obras que podían empezar a conformar nuestro legado moderno (“El Patrimonio Moderno en Venezuela según los premios nacionales de arquitectura”), lo cual arrojó un interesante resultado digno de consulta y no exento de polémica.
Verdadero preámbulo, junto al Foro-Taller «La Ciudad Universitaria de Caracas como patrimonio cultural» celebrado en 1992 en el Museo de Bellas Artes por iniciativa de Carlos Delgado Bruzual, del trabajo que derivó en la declaratoria de la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio Mundial por la Unesco el año 2000, los asuntos tratados en esta la VI Conferencia Internacional sobre Conservación de Centros Históricos y Patrimonio Edificado Iberoamericano mantienen al día de hoy plena vigencia, más allá de que la sucesión con que se dieron las primeras convocatorias haya languidecido paulatinamente en el tiempo junto al ímpetu de la importante labor desarrollada por el Consejo Académico Iberoamericano.

ACA