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Las publicaciones de Ediciones FAU UCV

Facultad de Arquitectura y Urbanismo UCV 1953-2003

Aportes para una memoria y cuenta

Azier Calvo Albizu (Compilador)

Ediciones FAU UCV

2006

Con motivo de la celebración de los 50 años de la creación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, dicha entidad realiza una serie de eventos y emprende un grupo de iniciativas de diferente tenor entre las cuales se encontraban dos que, a modo de políticas, tuvieron un particular significado.

La primera consistió en acometer un proyecto que, gestado a partir de 2002 desde la oficina de publicaciones del Centro de Información y Documentación (con Enrique Fernández-Shaw a la cabeza) y siguiendo los lineamientos del Plan Estratégico, buscaba no sólo cambiar sino unificar la identidad visual de la institución, caracterizada hasta ese momento por la existencia de una excesiva cantidad de imágenes, tipografías y estilos gráficos diseminados a través de todos los rincones de su estructura organizativa. Escuela, institutos, departamentos, sectores de conocimiento, coordinaciones, servicios y eventos de toda índole ofrecían a la hora de identificarse como parte de una misma entidad la más absoluta anarquía visual, amén de la falta de criterios de aplicación del emblema que fungía de logo lo cual, sin duda, debilitaba una necesaria unidad que como cuerpo académico se debía mostrar. El resultado del trabajo no fue otro que el de desarrollar, previo diagnóstico, permanente intercambio y múltiples pruebas, todo un sistema que, previsto para ser implementado por etapas, culminase (como de hecho ocurrió) con la entrega en 2005 del Manual de Identidad Visual FAU UCV cuyo proceso y desarrollo estuvo a cargo de la empresa Metaplug C.A. (adscrita a la Escuela Prodiseño). De esta manera, en 2004, como parte de dicho proceso, en medio de la aprobación de una Estructura Organizacional más coherente para la FAU y creado el departamento de Divulgación Institucional, se presenta y da el visto bueno a la versión definitiva del núcleo básico para la identidad visual FAU UCV conformado principalmente por dos módulos, imagotipos o logos y el uso de una retícula para su aplicación, lo cual derivará en el desarrollo del mencionado Manual el cual contiene los lineamientos para el manejo, uso y aplicaciones a través de formatos, tipografías y colores del núcleo básico de identidad presentando más el arte final de las principales piezas de uso ordinario, material POP y referencias para el manejo de información de uso interno y externo al recinto de la Facultad. Como producto de este rica e interesante experiencia se publicó, además, Identidad Visual FAU UCV 2005 un impecable folleto que muestra de manera atractiva y bien diagramada la historia de este esfuerzo.

La segunda iniciativa, emprendida en 2003, estrechamente vinculada a la política de articulación, unificación y fortalecimiento institucional que signó a la primera, está directamente relacionada con la publicación que hoy rescatamos: se trató de la creación de un Comité Editorial que debía encargarse de coordinar la amplia diversidad de productos impresos de valor académico que dentro de la institución se generaban, apuntando finalmente a la creación de un sello editorial que los identificara y sirviera de paraguas.

Facultad de Arquitectura y Urbanismo UCV 1953-2003. Aportes para una memoria y cuenta marca justamente el lanzamiento entre 2005 y 2006 de Ediciones FAU UCV (cuyo proceso de gestación se puede consultar en el Contacto FAC nº 45 del 17-09-2017 como preámbulo a la reseña del libro La tectónica en la obra de Carlos Raúl Villanueva. Aproximación en tres tiempos de Nancy Dembo), convirtiéndose en un primer eslabón referencial no sólo por su carácter iniciático (de entonces hasta la fecha se han registrado más de 50 productos), sino sobre todo por el valor que encierra su contenido.

Concebida como una publicación de carácter institucional, Facultad de Arquitectura y Urbanismo UCV 1953-2003. Aportes para una memoria y cuenta, tal y como señala el subtítulo (elegido ex-profeso de la manera como anualmente se rinde cuentas desde la administración pública), no buscaba otra cosa que presentar pinceladas relevantes de la frondosa, compleja y apasionante historia que se encierra en la conformación de la que es la primera Facultad de Arquitectura creada en el país. Sin pretender ser un documento que se rija por un guión estrictamente historiográfico, el libro se encuentra conformado por un mosaico de escritos producidos por un amplio grupo de protagonistas del devenir institucional, que terminaron siendo quienes respondieron a una invitación aún mucho más abierta. Tal y como señala el compilador en la “Presentación”: “Sobre el calificado conjunto de firmas que aparecen formando parte de la publicación hablan por sí solos los currícula que los acompañan. Así, se ha podido contar con la colaboración desinteresada de quienes se han desempeñado como decanos, directores y coordinadores de grupos docentes y de investigación a lo largo de los 50 años transcurridos entre 1953 y 2003; de especialistas de áreas de tanto interés como la vivienda, la ciudad, el desarrollo tecnológico, el ambiente, la historia, la docencia, la investigación y la extensión, sobre las cuales han publicado con asiduidad y perseverancia; de profesionales reconocidos unos como premios nacionales de arquitectura, otros por su dilatada y fructífera trayectoria, y otros por su desempeño en importantes cargos públicos, todos protagonistas en el desarrollo del país; de académicos galardonados con importantes premios nacionales e internacionales o destacados con significativas distinciones en el ámbito universitario; de sociólogos, geógrafos y urbanistas y también de quienes siendo arquitectos se han dedicado a profundizar en áreas como la economía, la cultura, el patrimonio, la planificación y las nuevas tecnologías; por último, pero no por ello menos importante, de quienes representan la necesaria generación de relevo que permitirá continuar construyendo los anales de una sólida institución.”

Facultad de Arquitectura y Urbanismo UCV 1953-2003. Aportes para una memoria y cuenta muestra, por tanto, una “… semblanza de la entidad a partir de la composición de reveladores fragmentos” que, agrupados en torno a las particulares maneras de “hacer memoria” manifestadas por los participantes de la compilación, le permitieron al editor, utilizando la noción de “mirada”, establecer ciertas líneas de comportamiento que dieron pie para estructurar cinco capítulos: Miradas que reconstruyen. Segmentos para la historia (con textos de Guillermo Barrios, Oscar Carpio, Eduardo Castillo, Alfredo Cilento, Antonio Granados Valdés, Juan José Martín Frechilla, Beatriz Meza y el tándem Luis Carlos Palacios/ Marta Vallmitjana); Miradas que orientan. Enseñar siempre (textos de Dirk Bornhorst, Gustavo Legórburu, Tomás José Sanabria y Fruto Vivas); Miradas que formulan. Conocimientos y disciplinas (textos de Carmen Dyna Guitián, Luis Guillermo Marcano, Álvaro Rodríguez/Alfredo Mariño y Gonzalo Vélez); Miradas que disienten. La Facultad que no ha sido (textos de José Miguel Menéndez, Jorge Rigamonti, José Manuel Rodríguez y Alberto Sato); y, Miradas que rescatan. Presencia y proyección de una Facultad (con aportes de Arturo Almandoz, Teolinda Bolívar, Baudilio González, Fernando Gonzalo, Marco Negrón, Frank Marcano, José Balbino León y Leandro Quintana). El libro cierra con “Cronología 1953-2003” elaborada por Azier Calvo y Henrique Vera.

Como primer producto de la joven editorial y dada su condición celebratoria, se le entregó la responsabilidad de realizar el diseño gráfico (a instancias de Henrique Vera, quien aparece como Colaborador de edición) a Carlos Rodríguez, reconocido profesional en el área, quien supo combinar la mayoritaria carga de textos con las imágenes de seis calificados arquitectos-fotógrafos (Mariano Goldberg, Henrique Vera, Ramón Paolini, Antonio Puente, Osvaldo Michelli y Ciro Suzzarini) provenientes de los portafolios que conformaban “Un mundo alrededor”, colaboración de Guillermo Barrios. Justamente, el haber tenido que lidiar con un libro denso, constituido fundamentalmente por escritos muy disímiles, llevó a Rodríguez (convencido de que un libro debe trascender tanto por su contenido como por su diseño) a experimentar con esta variable en busca de generar una dinámica donde cada párrafo se desplazaba y las notas a pie de página se incluían de seguidas a final de cada uno, generando, hay que decirlo, cierta confusión y pérdida del rigor académico que la publicación exigía. La portada donde se destaca el azul identificativo del edificio de la FAU mediante una foto tomada a una de sus paredes de mosaico, estuvo a cargo de Juan Camilo Rodríguez. La impresión de los 1000 ejemplares que constituyen la edición (de 415 páginas en papel Lumisilk de 115 grs.) le correspondió a La Galaxia C.A.

Para cerrar rescatamos de la “Presentación”, como guía para quienes quieran acercarse a la publicación, la apreciación de que se trata de una inmejorable “ocasión no sólo de ver diferentes comportamientos a la hora de hacer memoria, sino, sobre todo, de constatar una muy buena parte de la actividad realizada por una comunidad que ha sido capaz de abrir puertas, llevar adelante iniciativas, crear instituciones, apoyar políticas y aventurarse en proyectos inimaginables y, si se quiere, alejados de lo que tradicionalmente se entiende (y se sigue entendiendo) como eje central de sus preocupaciones. Ello habla, sin lugar a dudas, no sólo de una entidad plural y diversa, sino sobre todo convencida de la importancia que tiene tender puentes hacia otras ramas del saber y la vida pública, inconforme con los estrechos límites a los cuales muchas veces se le quiere confinar.”

ACA

es noticia

Making Heimat. Alemania, País de Llegada

La exposición Making Heimat. Germany, Arrival Country, con la que Alemania participó en la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2016, explora las condiciones urbanas, arquitectónicas y sociales de las ciudades de llegada en Alemania. El contenido expositivo fue desarrollado por el Deutsches Architekturmusem (DAM) junto con el estudio de diseño Something Fantastic en el contexto de la controversial política migratoria de “puertas abiertas” adoptada por Alemania en 2015. A partir de ocho condiciones con las que debe cumplir toda ciudad para integrar efectivamente a nuevos habitantes, Making Heimat busca visibilizar los efectos y posibilidades de las migraciones sobre las ciudades.

A raíz del éxito de la muestra, el Instituto Goethe decide retomar su contenido y difundirlo a nivel mundial. Es así como en 2018 se invita a curadores y diseñadores de nueve ciudades alrededor del mundo a replicar la exposición y generar al mismo tiempo contenido local vinculado a temas migratorios. En el caso de Caracas, la muestra Making Heimat se expondrá en paralelo al proyecto Plan B: Caracas, Ciudad de Salida.

La muestra Making Heimat. Germany, Arrival Country es patrocinada por el Instituto Goethe de Caracas, con el apoyo institucional de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo y será inaugurada el viernes 1ero de febrero de 2019 a las 4:00 p.m. en la Sala de Exposiciones de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV.

La exposición podrá visitarse hasta el lunes 25 de febrero.

ACA

Visitas memorables

Iñaki Ábalos (San Sebastián,1956)

La visita que realizó Iñaki Ábalos a Venezuela el año 2010 obedeció, como la de muchas otras personalidades que se han acercado a nuestras tierras, a la invitación que se le cursara para formar parte del jurado de un importante concurso nacional promovido en este caso por la CAF (entonces Corporación Andina de Fomento) y la Fundación del Estado para el Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (Fesnojiv): el destinado a seleccionar la mejor propuesta para el “Nuevo Complejo Musical de Caracas” (o “Complejo de Acción Social por la Música Simón Bolívar” como también se le conoce), a ser localizado en el Bulevar Amador Bendayán, Sector Santa Rosa, que fuese ganado por los arquitectos Khristian Ceballos, Alejandro Méndez, Mawari Núñez, Daniel Otero, Jean-Marc Río y colaboradores (ADJKM), cuyo veredicto se dio a conocer el 2 de julio.

Para aquel momento Ábalos, quien se tituló de arquitecto en 1978 y de Doctor en Arquitectura en 1991 en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (de la que fue profesor del Departamento de Construcción entre los años 1984 y 1988), y destacaba como uno de los arquitectos españoles más reconocidos de su generación, ya había roto su sociedad (2006) con Juan Herreros con quien fundó en 1985 el prestigioso estudio Herrero & Ábalos y creado (desde el propio 2006) la firma Ábalos+Sentkiewicz arquitectos junto a Renata Sentkiewicz, la cual se mantiene activa hasta ahora.

El mismo año en que nos visita (2010), Ábalos, tras ser en 2009 RIBA International Fellowship, es invitado por la Universidad de Harvard como Visiting Critic in Architecture and Urban Design, pasando luego a ser Professor in Residence (2012-2013), para luego asumir el cargo de Chair of the Department of Architecture (2013-2016).

Ábalos, cuya obra en sociedad con Herreros ya había sido objeto de diversas monografías, y empezaba también a despuntar como crítico a través del ensayo Natural-Artificial (1999, aparecido en el libro de Autores Varios del mismo nombre), comenzó a dejar constancia de su peso como pensador y teórico de la arquitectura a partir de la publicación de La buena vida. Visita guiada a las casas de la modernidad (2000), obra de gran impacto y trascendencia en los medios académicos.

Así, a punto de iniciar su experiencia en Harvard y luego de cuatro años de su filiación profesional con Renata Sentkiewicz, Ábalos se presenta el 6 de mayo de 2010 en el Auditorio Carlos Raúl Villanueva de la FAU UCV, donde dictó la conferencia “La belleza termodinámica. Obras y proyectos”, oportunidad que aprovechó para mostrar la línea de trabajo que en ese momento lo caracterizaba que a su vez había generado un claro eje de investigación proyectual, cuyos principales planteamiento ya habían sido recogidos en La belleza termodinámica (2008) publicación que puede consultarse en http://www.mansilla-tunon.com/circo/epoca7/pdf/2009_157.pdf.

En dicho texto (base indudable de la conferencia dictada), luego de realizar una interesante introducción, que vale a la vez como diagnóstico del estado en que se encuentra el tema de la sostenibilidad a nivel internacional y sus repercusiones en la arquitectura, Ábalos, quien reivindica la preponderancia que debe retomar la forma arquitectónica como génesis y soporte en el proceso de toma de decisiones (o, en otras palabras, una idea de belleza que debe esconderse tras la idea de sostenibilidad), plantea lo siguiente:

“Si atendemos ahora exclusivamente a las nuevas técnicas proyectuales desplegadas por las diferentes aproximaciones hasta aquí descritas, parece fácil identificar dos modelos proyectuales para la estética de la sostenibilidad o, en otras palabras, la belleza termodinámica -dos modos de operar que parecen ligados a dos climas diferentes y también unidos a dos prototipos primigenios-: un modelo basado en la construcción de un ambiente tecnificado, parametrizado y artificial, promovido desde el ámbito anglosajón, basado en gestionar el confort  artificialmente y con medios maquínicos, de duración estacional; y el promovido desde el cinturón tropical y subtropical (incluyendo el mediterráneo), es decir, desde la geografía del sol, basado en una gestión hábil y sensualista de medios diversos más elementales (“bricolagista” en términos de Levi-Strauss), con ciclo más diario que estacional. Estos dos modos de operar, obviamente admiten todo tipo de gradientes de aproximación entre sí (…), pero sobre todo su caracterización (o caricatura) permite identificar dos tipos originales a los que se remiten en última instancia: el invernadero y el umbráculo”.

Más adelante, luego de explicar la manera como puede producirse la necesaria aproximación anunciada entre ambos modelos, concluye:

“La belleza termodinámica más creíble será aquella que sepa poner en relación de forma emotiva y directa la intensificación de la experiencia somática individual con el control científico de los elementos naturales y artificiales como instrumentos de construcción del ambiente. (…) Para avanzar en este cambio de paradigma desde el modelo tectónico y mecánico de la modernidad al modelo termodinámico contemporáneo, parece necesario construir una nueva cartografía que nos oriente en torno a las nuevas técnicas proyectuales, a la organización de los sistemas constructivo-tipológicos y a las filiaciones estéticas, adoptando como hipótesis de partida la convención o consenso en la necesidad de una integración entre arquitectura, paisaje y técnicas medioambientales”.

Esta postura, propia de la cultura arquitectónica contemporánea, sugerente, realista y de avanzada en su momento, sirvió para observar lo que, a modo de adelanto, Ábalos mostró entonces al presentar su obra en la FAU UCV y quizás también para especular acerca de si el proyecto ganador del concurso para el “Nuevo Complejo Musical de Caracas” de ADJKM se ubica en la senda de la “belleza termodinámica”. Además, contextualiza la importante invitación que se le cursara con la que inició su experiencia en Harvard, señal inequívoca de que dicha universidad intuía la presencia de un nuevo paradigma que merecía la oportunidad de ser puesto a prueba, y que en Caracas tuvimos el privilegio de escuchar prácticamente de primera mano (luego se Ábalos lo presentaría en julio de 2011 en la PUC de Chile) y cuyo impacto aún está por sentirse de forma notoria en nuestra enseñanza de la arquitectura. También vale para evaluar, transcurridos 8 años, la prolífica obra que Ábalos+Sentkiewicz ha podido realizar desde entonces y para emprender la lectura de su más reciente libro Textos críticos (2018), reseñado el pasado 9 de septiembre en el Contacto FAC nº 93.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

MEDIO Digital # 14

El jueves 2 de agosto apareció a través de http://mediodigitalfau.blogspot.com/, luego de un largo silencio, el número 14 de MEDIO Informativo en su versión digital.

Quizás valga la pena recordar que MEDIO Informativo fue creado el año 1996 como órgano de divulgación del entonces Centro de Información y Documentación (CID) de la FAU UCV (hoy Coordinación de Extensión), orientado a fomentar la permanente discusión e intercambio de ideas, tendencias y posiciones de quienes integran la institución. Se publicó con periodicidad fluctuante pasando por diversas etapas, alcanzando un total de 12 números impresos, hasta mayo de 2009, abriéndose paulatinamente a aquellos grupos, dentro y fuera de la universidad, interesados en los temas relacionados con las distintas áreas de la arquitectura, el urbanismo y las artes plásticas quienes encontraron allí un lugar donde expresar con libertad sus ideas.

En virtud de las crecientes dificultades que impidieron su continuidad como publicación impresa, MEDIO Informativo migra a formato digital apareciendo por primera vez, ahora como MEDIO Digital el 1 de mayo de 2010. Este nuevo lanzamiento, tal y como se recoge en el blog que lo contiene “pretende mantener en funcionamiento una trama de discursos posibles, en medios diversos, que permitan interrelacionar las lecturas especializadas con un receptor final que no sólo incluye al estudiante universitario y al profesional, sino al ciudadano común, al citadino pedestre, a todos y a todas”.

Nos complace, pues, enormemente que, pese a los inconvenientes que perduran en la universidad por mantener proyectos de esta naturaleza, MEDIO Digital haya reaparecido teniendo en esta ocasión como excusa la celebración de otro aniversario de la ciudad de Caracas el cual dio pie para realizar en la FAU UCV, impulsada por la Coordinación de Extensión, la exposición “Caracas en tres tiempos”, hecho que origina la reflexión elaborada por Elisa Silva que encabeza este #14. Así mismo, podemos encontrar allí los artículos “Culture Brokers: la guía de arquitectura de Caracas” por Iván González Viso; “Santiago de León, en Caracas” por Rosario Salazar; “Caracas, de Rojas Paúl a Andueza Palacio (1888-1892): Capital venezolana del ‘Guzmancismo sin Guzmán’ ” por Francisco Pérez Gallego; y “Caracas gráfica. Ver desde el barrio” por Valentina Caradonna.

Vaya desde aquí nuestra palabra de estímulo y nuestras felicitaciones por el logro alcanzado y la calidad de su contenido.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 130

La muestra “Arquitectura Visionaria” (Visionary Architecture) abierta originalmente en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York entre el 29 de septiembre y el 4 de diciembre de 1960 (ver https://www.moma.org/calendar/exhibitions/2554), por su singularidad se constituyó en el evento de mayor impacto con el que esta prestigiosa institución le daba la bienvenida a una década que desde el punto de vista social, político y cultural dejó una huella imborrable dentro del convulsionado siglo XX.

Ya la temática a la que se dedica el evento, cuya comisaría estuvo a cargo del entonces director del Departamento de Arquitectura y Diseño del MoMA, Arthur Drexler, da importantes señales de una apuesta por constituirse en señal de avanzada a su tiempo. Como bien señala Miquel Lacasta a través de su blog Axonométrica en el comentario que dedica a la muestra el 28 de noviembre de 2016 (https://axonometrica.wordpress.com/2016/11/28/visionary-architecture/), “si bien el fermento de las utopías ya empezaba a reaccionar a finales de los años 50, comparativamente a la producción utópica de toda la década de los 60 y bien entrada la de los 70, esta exposición se sitúa temporalmente en los primeros balbuceos de lo visionario. Ya sea por un ejercicio de indudable lucidez de Drexler o por una apuesta personal, no exenta de riesgo, podríamos afirmar que esta exposición llega demasiado pronto. Mirando atrás, hoy entenderíamos que esta exposición se hubiera desarrollado a finales de los 60, más que a principios”.

Un optimismo contagioso muchas veces traducido aquello de que “un arquitecto piensa que virtualmente nada es técnicamente imposible de realizar”, cosa que el día de hoy podemos corroborar con mayor peso, empapa todo el espíritu que acompaña la muestra, la cual refleja el advenimiento de una nueva sociedad. Ello se puede constatar en la misma clasificación que Draxler hace de los proyectos presentados. El primer tipo toma lo mineral como registro esencial de su geometría. El segundo tipo incluye “… edificios que de alguna manera están relacionados con la carretera. Más que celebrar el fin de un viaje, este tipo de edificios celebran la idea de viaje en sí mismo”, apareciendo muchos de los proyectos visionarios de los años 20 que, como indica Lacasta, se acercan conceptualmente “a la idea de megaestructuras, edificios que fuerzan la geometría debido a la gran escala del proyecto en consonancia con la idea de edificio/infraestructura”. La tercera categoría, según Drexler, “comprende aquellos edificios que parecen confinar e intensificar una experiencia emocional. Estas formas son elaboradas con la geometría. La tecnología moderna ofrece este tipo de formas en abundancia. Igualmente el otro ámbito de inspiración en esta categoría es la variedad de formas que encontramos en la naturaleza”.

Para completar una visión general de la exposición, nos ha parecido pertinente transcribir la lista de arquitectos y proyectos (28 en total) que se hicieron presentes dentro de un rango temporal que los agrupa, por un lado, alrededor de los años de las vanguardias y, por el otro, a los años más cercanos al propio montaje (extraída del texto de Lacasta): “estaban presentes Theo van Doesburg con el grupo de rascacielos proyectado en 1929; Clive Entwistle con la catedral metropolitana de Cristo Rey para Liverpool de 1960 y el Cristal Palace y centro cívico -sin fecha ni lugar-; el edificio ideal de Herman Finsterlin de 1920; el edificio puente de James Fitzgibbon y SIDES de 1960; la famosa cubierta para una parte de Manhattan de Buckminster Fuller de 1960; el proyecto para el centro de la ciudad de Filadelfia de Louis Kahn de 1957, así como una torre de 1955; William Katavolos y su proyecto de arquitectura química de 1960; la ciudad en el espacio de Frederick Kiesler de 1925, así como la casa sin fin de 1949 a 1960; la ciudad marina de Kiyonori Kikutake de 1959; el plató para la película Things to come de Vincent Korda de 1936; la ciudad agricultura de Noriaki Kurokawa de 1959; los edificios autopista para Rio de Janeiro y Argelia de Le Corbusier de 1929 y 1930 respectivamente; der Wolkenbügel de 1924 de El Lissitzky; la ciudad metro-linear de Reginald Malcolmson, sin fecha; la ciudad ideal de Jean Claude Mazetde 1957-58; la casa suspendida de Paul Nelson de 1938; el Festival Hall de Salzburgo de 1920 y la casa Friendship de 1916 de Hans Poelzig; el puente long-span concrete bridge de 1948 y el centro teológico para la ciudad biotécnica de 1959 de Paolo Soleri; la arquitectura alpina de Bruno Taut de 1917; el edificio de oficinas de 1959 de Michael Webb; y finalmente la torre de una milla de 1956 y el centro cívico de Pittsburgh de 1947 de Frank Lloyd Wright”.

1. Vistas de la exposición Arquitectura Visionaria” (Visionary Architecture). Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, 29 de septiembre al 4 de diciembre de 1960.

“Visionary Architecture”, concebida como una exposición itinerante, barata y fácil de transportar (compuesta de 19 archivos, 2 cajas y 74 fotos murales con imágenes y texto), le dio la vuelta al mundo durante casi diez años ejerciendo tras su éxito una enorme influencia. Contribuyó, según Lacasta, “a predefinir un estado de ánimo receptivo a los proyectos utópicos y las ideas radicales que justo empezaban a bullir a principios de la década de los 60. A tenor de lo visto posteriormente, la exposición del MoMA fue una inductora del pensar la arquitectura desde otros territorios, más cercanos a la lógica de la complejidad y las geometrías exuberantes, que a los preceptos del Movimiento Moderno”.

Tuvo una primera versión que se movió entre 1961 y 1965, en orden cronológico, por 5 ciudades de Alemania (Baden-Baden, Berlín, Munich, Frankfurt y Dortmund), 1 de Holanda (Delft), 1 de Escocia (Edimburgo), 1 de Inglaterra (Londres), 1 de Noruega (Oslo), 3 de Suecia (Goteburgo, Estocolmo y Landskrona), 1 de Austria (Viena), 2 de la antigua Yugoslavia (Zagreb y Belgrado), 1 de Italia (Florencia), 3 de Israel (Jerusalén, Tel Aviv y Haifa) y 2 de Dinamarca (Humlebaek y Aarhus), realizando una última escala entre septiembre y diciembre de 1965, antes de dispersarse, en la VIII Bienal de Sao Paula en Brasil representando a los Estados Unidos.

La segunda versión “viajera” de la muestra (embarcada entre 1961y 1964 cuando también se dispersa) fue todavía más lejos: visitó 2 ciudades de Australia (Sydney y Brisbane), 2 de Nueva Zelanda (Christchurch y Auckland), 1 de Singapur (Singapur), 1 de Filipinas (Manila) y 5 de Japón (Tokyo, Kita Kyushu, Kumamoto, Nagoya y Shizuoka).

No sabemos cual de las dos versiones llegó a Caracas en 1966, pero lo cierto es que lo hizo gracias a la colaboración de quien para entonces era Director de la Escuela de Arquitectura de la UCV, el arquitecto Oscar Carpio, enmarcada dentro de la política de permanente animación que promovía desde la División de Extensión Cultural de la FAU el profesor Antonio Granados Valdés. Así, en una breve nota aparecida marginalmente en la revista Punto nº 29 se señala, casi por salir del paso, lo siguiente: “Esta muestra integrada por la reproducción de importantes obras de arquitectura no realizada debidas al talento creador de nombres tan universales como los de Sant’ Elia, Frank Lloyd Wright, Le Corbusier, Taut, Doesburg, Poelzing, Khan, etc., etc., estaba constituida por 73 paneles acompañados de anexos con textos en español”. Sin embargo, el interés suscitado durante el corto lapso en que estuvo abierta (28 de octubre-16 de noviembre) permitió calificarla de “suceso fundamental para profesores, estudiantes y profesionales de la arquitectura e ingeniería, así como para el numeroso público que mostró un vivo interés por esta exposición”.

El que, a diferencia de otros eventos, “Arquitectura Visionaria” no se haya visto acompañada de foros, debates o charlas, pareciera no compadecerse con la trascendencia e importancia de su contenido. Su evidente apuesta por mostrar ejercitaciones proyectuales pertenecientes a un contexto “ajeno” que buscaba sacudirse del pesado clima de la posguerra, alejadas del realismo corto de miras predominante en la enseñanza en nuestra Escuela de Arquitectura, donde por otro lado poco a poco iba calando una paulatina exigencia de “compromiso” que derivó pocos años después en el proceso de Renovación académica, quizás pueda ser una explicación a tan particular circunstancia que impidió ver en muchos de los proyectos presentados reflejos de claras preocupaciones por los urgentes problemas sociales y económicos, e incluso nuevas y radicales soluciones para el transporte y el uso de la tierra. Tal vez “Arquitectura Visionaria” aunque llegó a nuestro país tal vez en un momento inoportuno pasando casi inadvertida, permite hoy ser revisitada para, a la distancia, convencernos de que se trató de una oportunidad única dentro de nuestra historia académica. La precisión hecha por Arthur Drexler en la nota de prensa de 17 páginas preparada en 1960 al abrirse la exposición en el MoMA, nos permite cerrar reafirmando que “los verdaderos proyectos visionarios usualmente combinan una crítica a la sociedad conjuntamente con una fuerte preferencia personal por ciertas formas” y, de inmediato, añadir que por lo general damos más importancia a la fascinación y banalización de lo segundo que al verdadero peso de lo primero o, en palabras de Miquel Lacasta, al hecho de que “la forma de la arquitectura está íntimamente ligada a la sociedad que la acoge y no a la tecnología que la soporta”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Revista Punto, nº 29, noviembre-diciembre 1966

  1. https://www.moma.org/calendar/exhibitions/2554