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VALE LA PENA CONOCER

Lilly Reich: La Exposición de Barcelona en 1929

David Caralt

21 de octubre 2020

Tomado de Plataforma Arquitectura

Lilly Reich (Berlín, 1885-1957) fue una mujer pionera y de gran talento que por fin ha aparecido como una figura autónoma en la historia de la arquitectura moderna. Diversas investigaciones recientes han arrojado nueva luz sobre la aportación que realizó Reich, durante el periodo de entreguerras, en el ámbito de la arquitectura interior, el diseño de exposiciones y mobiliario, de la mano del uso de nuevos materiales y nuevas tecnologías.

Como Directora Artística de la Sección Alemana –tal y como figura en el Catálogo Oficial- en la Exposición Internacional de Barcelona, celebrada el año 1929, Reich estuvo a cargo del diseño de las instalaciones industriales junto a Ludwig Mies van der Rohe. Dicha exposición fue la primera que se organizó con carácter universal después de la Primera Guerra Mundial, y los sucesivos atrasos en la fecha de celebración se sincronizaron con el deseo de la República de Weimar de mostrarse como un poderoso país renacido y moderno después del desastre de la guerra. Es así como la participación alemana fue la más importante entre los participantes extranjeros con una superficie total de 16.000 metros cuadrados, repartidos en ocho palacios distintos del recinto. Estas instalaciones se complementaban con el famoso Pabellón de Alemania (de unos 1000 m2) y el Pabellón de suministro de electricidad (unos 300 m2).

Herramientas de diseño: Marca “Alemania”

Para abordar la tarea de exponer productos muy diversos repartidos en ocho palacios pero al mismo tiempo crear una imagen de país unitaria, Lilly Reich y Mies utilizaron un conjunto limitado de herramientas consistente en: 1) tipografía; 2) materiales (linóleum, telas, vidrio, acero); y 3) mobiliario (sillas MR y vitrinas). Estos mismos elementos combinados permitían crear una imagen global de “marca alemana” y era un sistema capaz de adaptarse a distintas escalas y espacios.

La tipografía fue diseñada por Gerhard Severain, amigo de infancia de Mies. Siempre negra sobre fondo blanco, es la misma letra utilizada en la cubierta del Catálogo oficial de la Sección Alemana, lo cual nos da una idea de la voluntad de los autores de lograr un diseño total, en el que stands expositivos, edificios y publicaciones comparten un mismo lenguaje sobrio: la marca “Alemania”.

Estrategias de diseño: negociación entre espacio y producto

El recinto de la exposición en la montaña de Montjuïc presentaba una serie de palacios de arquitectura historicista muy diversa. Los diseñadores tuvieron que considerar cada espacio expositivo asignado en relación a los productos que debían mostrarse. Por tanto, se dio una negociación entre espacio y producto para cada zona, y así utilizaron como estrategia de diseño la posibilidad o no -en función del producto- de generar un espacio neutro propio al interior del palacio (un espacio dentro del espacio) con piso de linóleum, forrando los muros perimetrales y con un cielo falso en base a telas translucidas que permitían el ingreso de la luz. De esta manera, el visitante ingresaba a un espacio blanquecino etéreo donde destacaba el producto expuesto sobre paneles, vitrinas u otros soportes, junto a la tipografía y el mobiliario. Esta fue la estrategia, por ejemplo, para exponer los productos químicos, de artes gráficas y libros, cervezas, juguetes e instrumentos musicales.

En cambio, con productos de gran envergadura, como la maquinaria agrícola o los medios de transporte (ferrocarriles, tranvías, automóviles, transporte aéreo y marítimo), se optó por delimitar y distinguir el espacio con pavimento de linóleum, barandillas tubulares y la tipografía suspendida en el aire con tensores.

En resumen, las exposiciones de las que Lilly Reich se hizo cargo fueron las siguientes:

1a. Exposición de Química: 2.100 m2. (Palacio de la Metalurgia, Energía y Fuerza Motriz).

1b. Exposición de Maquinaria: 3.200 m2. (Palacio de la Metalurgia, Energía y Fuerza Motriz).

2. Exposición de Transportes: 3.200 m2. (Palacio de Comunicaciones).

3. Exposición de Artes Gráficas y del libro: 700 m2. (Palacio de Artes Gráficas).

4. Exposición de Maquinaria Agrícola y Viticultura: 1.800 m2. (Palacio de la Agricultura).

5. Exposición de Arte Textil: 3.000 m2. (Palacio del Arte Textil).

6. Exposición de óptica, cinematografía y fotografía: 500 m2. (Palacio de Proyecciones).

7. Exposición de juguetes, artes aplicadas e instrumentos musicales: 1.500 m2. (Palacio de Artes Industriales).

Catálogo de soluciones

Lilly Reich desplegó en Barcelona un catálogo de soluciones con un mismo lenguaje, que se adaptan a los productos que se debían exponer: vitrinas de madera con la vitrina encastada; sistemas con elementos de vidrio y acero como mamparas y vitrinas auto-portantes; pedestales, sistemas tubulares de acero como barandillas y colgadores de distintos tipos, entre otros.

Un catálogo para productos de diversa dimensión que permitía resolver el problema del espacio de exposición (distintas escalas y diversa arquitectura).

El eco entre las secciones y el Pabellón

Gracias a las estrategias de diseño indicadas, las secciones alemanas lograban presentarse con un lenguaje claro, sobrio y elegante. En este lenguaje resonaba permanentemente la arquitectura del Pabellón Alemán, de manera que cualquier visitante podía fácilmente identificar las secciones con el edificio y viceversa, sea cual fuera el recorrido aleatorio que siguiera en su visita al recinto donde también exponían otros países. Con este lenguaje arquitectónico, Reich lograba integrar conceptualmente los fragmentos de la Sección Alemana dispersos por toda la montaña de Montjuïc. Pero sobre todo, esta resonancia nos recuerda lo difícil que resulta distinguir la autoría entre ambos diseñadores, Reich y Mies, o dicho de otra manera, lo justo sería decir que Lilly Reich y Mies fueron socios por igual en su proyecto integral de la Sección Alemana en Barcelona.

Bibliografía seleccionada:

Caralt, David (2020). Lilly Reich: Barcelona 1929. Conferencia en el 1er Ciclo “Mujeres y Arquitectura moderna”, sesión 4 (24 septiembre), FADEU UC. Disponible en: https://youtu.be/Y02Rf6Bakms?t=1864

Catálogo Oficial de la Sección Alemana: Exposición Internacional de Barcelona 1929 (1929). Berlin: Reichsdruckerei.

Diario Oficial de la Exposición Internacional de Barcelona (1929). Barcelona: Compañía Nacional de Publicidad S.A.

Felip Ordis, Olga (2019). Desmuntant la Secció Alemanya. Tesis doctoral. Universitat Politècnica de Catalunya, Departament de Teoria i Història de l’Arquitectura i Tècniques de Comunicació.

Martínez de Guereñu, Laura (2019). “Un Pabellón, ocho palacios: la construcción de la identidad alemana en Barcelona 1929», en Archivo Español de Arte, 366 abril-junio 2019, pp. 203-218.

McQuaid, Mathilda (1996). Lilly Reich: Designer and Architect. The Museum of Modern Art, New York.

Neumann, Dietrich, with David Caralt (2020). An accidental Masterpiece: Mies van der Rohe’s Barcelona Pavilion. Basel: Birckhäuser.

Trillo, Valentín (2017). Mies en Barcelona: Arquitectura, representación y memoria. Universidad de Sevilla.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 258

Cuando entre septiembre y noviembre de 1995 se abrió en los espacios de la Galería de Arte Nacional la exposición “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra”, se materializó un reconocimiento que hacía tiempo este importante arquitecto venezolano merecía en solitario, luego de que en 1984 formara parte de “Los signos habitables”, primera muestra sobre arquitectura moderna realizada en Venezuela, junto a José Miguel Galia, Gorka Dorronsoro, Jesús Tenreiro, Fruto Vivas y Jorge Castillo.

Sanabria (1922-2008) había acumulado en casi 50 años de ejercicio profesional un importante número de realizaciones que se vieron realzadas por una cuidada curaduría a cargo de William Niño Araque, Mónica Silva Contreras, Carmen Cecilia Araujo y Gipsy Venegas (conservación y selección de documentos), apoyada en el impecable archivo que el arquitecto poseía, más las fotografías de Gorka Dorronsoro, Egilda Gómez e Isabel Carlota Rodríguez, todo lo cual fue recogido en un hermoso catálogo diseñado por Juan Carlos Fernández e impreso por Gráficas Armitano C.A., cuya portada ilustra nuestra postal del día de hoy. Con un tiraje de 1000 ejemplares, el texto central del catálogo, titulado “La arquitectura como ciudad. Apuntes breves para una aproximación a la obra de Tomás José Sanabria”, estuvo a cargo de William Niño Araque, los de las obras y proyectos los realizaron el propio Niño Araque, Mónica Silva y Carmen Araujo siendo estas dos últimas las responsables, además, de elaborar una detallada cronología.

1. Arriba: Tomás José Sanabria a comienzos de los años 1940 cuando aún era estudiante de arquitectura. Abajo izquierda: Bocetos extraidos de uno de sus cuadernos de viajes por el interior de Venezuela de su época de estudiante (1941-1945). Abajo derecha: Casa Vegas, El Rosal, Caracas, primera casa proyectada y construida por Sanabria (1941)

Tomás José Sanabria, como se recoge del catálogo, desde muy joven (1941) “se inicia en la arquitectura a raíz e una serie de visitas al interior en las que se muestra particularmente interesado por la arquitectura colonial”, período en el que “realiza uno de sus cuadernos de viajes por Venezuela más importantes. De esa experiencia conservará la costumbre que lo caracterizará como viajero: recoger en dibujos y descripciones escritas sus impresiones sobre geografía, clima, arquitectura y sociedad”. Producto de esta temprana experiencia realiza ese mismo año el proyecto de su primera casa para Armando Vegas en El Rosal (construida) en la que se “materializan los bocetos de arquitectura venezolana”.

Cursó Sanabria la carrera de ingeniería civil desde 1942 hasta 1945 en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), trabajando mientras estudiaba en la firma Constructora Vegas y Rodríguez Amengual que, además de la experiencia que le permitió acumular le costeó sus estudios universitarios en Estados Unidos, culminándolos y recibiendo en 1947 el título de Master in Architecture en la Graduate School of Design de Harvard University, Cambridge, USA. Allí fue discípulo de algunos de los más notables arquitectos modernos, Walter Gropius entre ellos, adquiriendo una sólida formación soportada en el racionalismo y el funcionalismo. A su regreso a nuestro país revalida el título en 1948 en la UCV y se incorpora en la planta docente de la Escuela de Arquitectura (adscrita en aquel entonces a la Facultad de Ingeniería) como profesor de composición arquitectónica, departamento del que es nombrado coordinador. Luego, en 1953, Sanabria sería uno de los miembros fundadores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo siendo designado por el primer decano Willy Ossott como Director de la Escuela de Arquitectura.

2. Arriba izquierda: Dos tomas de la Casa Salas, San Bernardino (1950-1951). Izquierda abajo: Perspectiva del anteproyecto de la casa para el Dr. Enrique Sibletz, Altamira (1953). Derecha: Vista interior de la CasaSibletz, Altamira (1954)
3. Izquierda: Edificio de La Electricidad de Caracas (primera etapa), San Bernardino (1951). Derecha: Edificio Pardo e Hijos, parroquia Santa Teresa (1951)

Entre 1949 y 1953 Sanabria formará junto a Diego Carbonell, graduado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) en 1944, una de las primeras oficinas de arquitectura creadas en el país: Carbonell y Sanabria Arquitectos. De esa sociedad saldrían una serie de obras de importancia, destacando un grupo de quintas de las que vale la pena citar la casa Salas (1950-51) en la urbanización San Bernardino, y las casas Casanay I (1949), la Tocorón (1950), la Pérez Michelena (1952) y la Sibletz (1953), todas en la urbanización Altamira, Caracas, que incorporan el pensamiento, en cuanto a reinterpretar el pasado colonial, que Villanueva había empezado a gestar desde la Reurbanización de El Silencio y que Juan Pedro Posani ubica como precursoras de lo que denominará como “arquitectura populista”. En ellas se ponen a tono la organización funcional y orgánica de la planta, la fluidez espacial y el carácter “nacional” dentro de una clara vocación moderna. De esta etapa también vale la pena resaltar los edificios para las Oficinas de Pardo e Hijos (1951) y para La Electricidad de Caracas (1951), así como el Grupo Escolar Carlos Delgado Chalbaud (1952-53), todos en Caracas, donde se  manifiesta un lenguaje claramente contemporáneo y empiezan a mostrarse las preocupaciones  vinculadas a la adaptación a las condiciones climáticas que luego Sanabria desarrollará de manera clara y contundente.

4. Hotel Humboldt, Pico El Ávila (1956-1957)
5. Arriba izquierda: Perspectiva del edificio San Carlos, Las Mercedes (1954). Arriba derecha: edificio sede del First National City Bank, Carmelitas (1958-1961). Abajo izquierda: Centro Comercial Mata de Coco, San Marino, Chacao (1957-1960). Abajo derecha: edificio sede del Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE), avenida Nueva Granada (1963)
6. Edificio sede del Banco Central de Venezuela, avenida Urdaneta (1960-1967)

Seguirá desde 1953 la etapa en la que abrirá su oficina como arquitecto independiente y realizará, entre otros: el edificio El Peaje en Caracas (1953), el hotel Prado del Río en Mérida con Julio Volante (1954), el edificio San Carlos en Las Mercedes, Caracas (1954), La Electricidad de Caracas en Guanape, Litoral Central (1956), el hotel Humboldt en el Cerro El Ávila, Caracas (1956-57), el Centro Comercial Mata de Coco, Chacao, Caracas ((1957-60), el First National City Bank, Caracas (1958-61), la Fábrica de Alimentos Heinz, San Joaquín, estado Aragua (1959-1961), el edificio sede del INCE, Caracas (1961-71) y la primera etapa del Banco Central de Venezuela (bloque bajo), Caracas (1962-67) por el que Sanabria obtiene el Premio Nacional de Arquitectura en la III Bienal de 1967, punto culminante en el desarrollo de una arquitectura hecha con el máximo cuidado en cuanto a su proceso constructivo y lección permanente de comportamiento ante las variables contextuales y ambientales.

7. Arriba izquierda: Foro Libertador, esquma del espacio protocolar frente al Panteón Nacional, parroquia Altagracia (1980). Arriba derecha: Torre administrativa del Banco Central de Venezuela (1967-1974). Abajo izquierda: BIblioteca Nacional, avenida Panteón (1975-1982). Abajo derecha: edificio sede de La Electricidad de Caracas (segunda etapa), San Bernardino (1972)

Luego, entre 1963 y 1988, asociado con su hermano Eduardo Sanabria, graduado en Berkeley, California, (conformando desde 1972 la firma Sanabria Arquitectos S.A.), se ejecutarán entre otras las siguientes obras: la segunda etapa del Banco Central de Venezuela (torre financiera), Caracas (1967-74), la Comandancia General del Ejército, Fuerte Tiuna, Caracas (1967-71), dos etapas del conjunto para la Electricidad de Caracas, San Bernardino, Caracas (1970-95), el Plan Maestro para el Foro Libertador, Caracas (1975-95) y, asociados a él, la Biblioteca Nacional (1975-82) y el Archivo General de la Nación (1975-95).

8. Ampliación del Conjunto BCV y Plaza Juan Pedro López, parroquia Altagracia (1991).

La última etapa de la trayectoria profesional de Sanabria (1989-2008) la recorrerá junto al arquitecto Gustavo Torres y su hija la diseñadora Lolita Sanabria de Pérez Hernández bajo la firma Sanabria Arquitectos S.C. A ella pertenecen la Ampliación del Conjunto BCV y la Plaza Juan Pedro López, Caracas (1991).

Sanabria es uno de los máximos representantes de la segunda generación dentro de la arquitectura venezolana del siglo XX, grupo formado mayoritariamente en el exterior al que se sumarán las primeras promociones de arquitectos graduados en el país, en la que estaría acompañado por: Martín Vegas, Juan Andrés Vegas, Moisés Benacerraf, Julián Ferris, Diego Carbonell, José Miguel Galia, Emile Vestuti, Julio Volante, Carlos Guinand Baldó, Fruto Vivas, Oscar Carpio, Carlos Celis Cepero, Guido Bermúdez, Pedro Lluberes, Jorge Romero Gutiérrez, José Antonio Ron Pedrique, Dirk Bornhorst, Pedro Neuberger, Miguel Salvador y Díaz, Tony Manrique de Lara, Santiago Goiri, Alejandro Pietri, Augusto Tobito, Mario Bemergui, Federico Beckhoff, Klaus Heufer, Jaime Hoyos, Juan Pedro Posani, Graziano Gasparini, Ernesto Fuenmayor, Carlos Brando, José Manuel Mijares, Manuel Sayago, Víctor Fossi, José Hernández Casas y Miguel Casas Armengol. Su condición señera se acrecienta no sólo al superar su obra el filtro del confort climático funcional y racionalmente incorporado al diseño como requisito primordial para hacer buena arquitectura, sino por la igualación que en él se da entre ética y estética, verdadero  aggiornamento de la caracterización “específica”, expuesta por Quatremère de Quincy en el siglo XIX.

Como una síntesis breve de  la evolución de la arquitectura de Sanabria, del capítulo del texto central del catálogo titulado “La piel como emblema de internacionalidad”, rescatamos lo siguiente: “El compromiso de Sanabria con la arquitectura moderna no cesó intempestivamente para ser sustituido por  un ‘regionalismo’ a ultranza. En su trayectoria se reflejan cambios graduales, asimilaciones paralelas, tratamientos alternos. Su arquitectura efectúa un atractivo matrimonio entre un estilo internacionalista y los visos de regionalismo fundamentados en la interpretación del lugar”.
Niño Araque en su escrito resalta de Sanabria, además, su virtuosismo como dibujante recogido en sus cuadernos de viaje, la permanente preocupación por el rol que juega cada edificación en la construcción de la ciudad, su incansable actitud de proponer mejoras en ella y para ella y, finalmente, la inocultable presencia del clima y la luz, todo lo cual se refuerza por su condición de piloto que supo recoger desde el aire el comportamiento los vientos, la geografía y la meteorología en el  valle de Caracas. Ello le permite a Niño Araque expresar: “Cuando la luz dominada desde la naturaleza se introduce en un edificio construido a partir de materiales auténticos y geometrías instaladas sobre la geografía (no solamente natural sino también histórica), la arquitectura adquiere su sentido, temperatura y riqueza, porque la naturaleza está hecha de materia, geometría y luz, esta vez dominada desde la conciencia del lugar.”

La exposición “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra” se abrió el domingo 10 de septiembre y cerró el 19 de noviembre de 1995 y fue una de las más relevantes realizadas durante una década en la que se hicieron grandes eventos de este tipo. Para su montaje, fruto del trabajo de dos años, se revisaron 12.000 planos, 300 proyectos, cuadernos de viaje, de construcción, apuntes, fotografías, dibujos y maquetas.

9. Número 123 del semanario Arquitectura HOY, sábado 9 de septiembre de 1995

Ya desde el día anterior a la apertura el semanario Arquitectura HOY le empezó a dar cobertura dedicando su número 123 a la publicación del artículo “El dibujo según Tomás José Sanabria” de Mónica Silva Contreras, el cual ocupó un importante espacio y labre las puertas para conocer como Sanabria pensaba a través de la manera como se expresaba, bien sea para recoger sus impresiones al visitar un lugar o al llevar adelante una idea que se convertirá luego en proyecto y finalmente en construcción.

En el número 126 del 21 de octubre se publicó “La corona de la ciudad” de María Fernanda Jaua, texto dedicado al hotel Humboldt que surgió como respuesta a una pregunta lanzada desde el semanario buscando indagar acerca de lo que representaba la obra de Sanabria para profesionales y académicos. En ese mismo número apareció el ciclo de conferencias que acompañó a la exposición en la que se tocaron seis temas: Caracas: estudios, crecimiento y desarrollo; Aproximación a la obra de Tomás José Sanabria; Perspectiva de una obra; La arquitectura en los años 50; Tomás José Sanabria Arquitecto, proyecto museístico; y Arquitectura moderna y patrimonio.

En respuesta a la misma pregunta ya asomada, Manuel Delgado publicará en Arquitectura HOY el 28 de octubre (nº 129) el polémico artículo “SANABRIA amor y odio por la ciudad” y más adelante, teniendo la obra de Sanabria en mente, Azier Calvo dará inicio a su columna “En clave” con el texto “Otra manera de leer los años 50” que apareció en el nº 132 del 11 de noviembre.

Desde la muerte del arquitecto su hija Lolita se ha dedicado con mucho tesón a velar por la conservación de los archivos de la que fue una de las más importantes oficinas de arquitectura a nivel nacional, los cuales conforman la Colección Sanabria. Con el apoyo de la Fundación Alberto Vollmer, que ha ofrecido sus espacios, se ha creado un lugar donde se conservan de manera óptima los documentos de la Colección. También ello ha dado pie a la creación de la página tomasjosesanabria.com en la que se recoge su vida y obra y se puede consultar la recopilación, catalogación, escaneo y montaje en programa digital llevado adelante, lo que facilita las labores de investigación a través de un cuantioso y valioso material.

ACA

Procedencia de las imágenes.

Catálogo de la Exposición “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra”, Galería de Arte Nacional, 1995.

Colección Crono Arquitectura Venezuela.

Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

LIBROS

Proyectos relatados

Aldo Rossi remembered

Luis Fernández-Galiano

Cementerio de San Cataldo en Módena, 1971-78 (izquierda). Teatro del Mundo para la Bienal de Venecia, 1979-80 (derecha)

03/05/2021

Tomado de arquitecturaviva.com

No queremos olvidar a Aldo Rossi. Este mes de mayo hubiera cumplido 90 años, pero murió en un accidente de tráfico a la absurda edad de 66, y su figura se ha difuminado en la percepción de las generaciones recientes. Para la mía, sin embargo, fue el gigante que ahora muestran la exposición del MAXXI romano y el libro de Electa, ambos a cargo de Alberto Ferlenga. Con la colaboración de la Fundación Aldo Rossi, pilotada por sus hijos Vera y Fausto —y que tuvo como director científico a Germano Celant hasta su fallecimiento en 2020—, las dos iniciativas recuperan el legado colosal de un arquitecto y teórico que fue tan influyente con sus dibujos como con sus escritos. El archivo depositado en el MAXXI, que complementa los conservados en el Getty de Los Ángeles y el CCA de Montreal, sirve de soporte tanto de la exposición —que estará abierta hasta octubre— como del volumen recién aparecido, que reúne las memorias redactadas por Rossi para 56 de sus proyectos, ilustrados con más de un centenar de dibujos exquisitos.

Lo Yatai di Pinocchio, 1989

En una nota de los Quaderni azzurri —que sirvieron de base para la Autobiografía científica de 1981—, Rossi asegura que las memorias técnicas de los concursos de arquitectura constituyen «la expresión más completa de mi investigación», y Ferlenga recopila las contenidas en el archivo, que se extienden desde 1960 a 1997, para componer una autobiografía intelectual del milanés, que fue una referencia imprescindible de la disciplina desde la publicación en 1966 de La arquitectura de la ciudad. Las ideas y las formas de Rossi fertilizaron la teoría y la práctica de la arquitectura durante la década de los 70, y prendieron especialmente bien en España, desde Cataluña y el País Vasco hasta Andalucía o Galicia, donde en 1976 condujo un mítico seminario en Santiago de Compostela y donde muchos años después realizaría con César Portela el Museo del Mar en Vigo, su única obra en nuestro suelo, que se completó póstumamente.

Interno con anitra, 1989

Por entonces peregrinábamos al Gallaratese, una obra en blanco y negro que puede quizás asociarse al cine neorrealista, y la década siguiente asistiríamos a su descubrimiento del color tras su mayor familiaridad con el mundo americano y japonés, advirtiendo cómo reclamaba para una construcción berlinesa «el color verde oscuro de los antiguos coches de carreras», una descripción tan imprecisa como lírica. Tanto el Berlín de la IBA como la Barcelona de los Juegos serían expresiones cabales de las enseñanzas urbanas de Rossi, pero el arquitecto de la ciudad se manifestaría también como un extraordinario creador formal. El volumen de Electa abrevia su obra en portada con el yatai de Pinocho: un carrito de comida convertido en arquitectura móvil que diseñó para la Expo de 1989 en Nagoya, y en cuya descripción Rossi relaciona al personaje del cuento con la protagonista de las tablas de Botticelli en el Prado para glosar la pasión abstracta y a la vez vital de sus arquitecturas.

De izquierda a derecha: Aldo Rossi, Guillermo Vázquez Consuegra y Luis Fernández-Galiano

En 1985 iniciamos esta aventura editorial con los dos números de AV dedicados a la IBA berlinesa, y tuvimos la fortuna de contar con el maestro milanés para la presentación posterior de la revista en la librería Vitruvio de Sevilla, una ciudad que amaba casi tanto como Santiago. Hace tiempo, Guillermo Vázquez Consuegra me hizo llegar una fotografía de aquel día, que reproduzco ahora como recuerdo de un arquitecto cuya desaparición prematura nos conmovió como pocas otras. Casi un cuarto de siglo después de su muerte, una exposición y un libro nos recuerdan su genio intelectual y artístico: un legado que, más allá de su importancia histórica, ofrece, como subraya Ferlenga, «una nuova utilità» que haríamos mal en ignorar.

ACA

ES NOTICIA

NoMATERIA 2020: Diseñadores venezolanos haciendo diseño industrial

Por: Equipo Editorial

12 de noviembre 2020

Tomado de Di-Conexiones

NoMATERIA 2020 | Balance

Diseño Industrial en Venezuela. Industrial Design in Venezuela

28 productos diseñados por venezolanos dentro y fuera del país forman parte de la 4ta. edición de la muestra online NoMATERIA. Esta selección es una acción de divulgación, promoción y reflexión sobre el diseño industrial en Venezuela, organizada por el diseñador industrial venezolano Ignacio Urbina Polo, profesor del departamento de diseño industrial de Pratt Institute en Nueva York y editor de di-conexiones.

NoMATERIA 2020 acusa, entre otras cosas, un mapa de una nación atomizada por el éxodo. Venezolanos haciendo diseño industrial dentro y fuera de las fronteras de un país agotado por el desmantelamiento y el deterioro de las condiciones fundamentales de bienestar y progreso, pero que no pierde la fuerza y el talento de sus ciudadanos donde quiera que éstos se encuentren. Una serie de objetos que intenta mostrar un rango posible del campo del diseño industrial y su presencia en la vida cotidiana.
Para Urbina, curador de la exposición, «esta sencilla colección de objetos no pretende dar respuesta a las interrogantes sobre la identidad de los venezolanos, mucho menos intenta inferir el perfil de un ‘diseño venezolano’. Se trata pues de una idea mucho más sencilla: objetos y productos diseñados y/o producidos por venezolanos donde quiera que éstos se encuentren».

NoMATERIA es el resultado del trabajo de observación y análisis de Ignacio Urbina Polo, en casi tres décadas de práctica profesional, docencia, investigación y difusión, del fenómeno del diseño industrial. «Hoy, los diseñadores en Venezuela no reclaman por una gran industria que los apoye, tampoco por un gobierno que estimule el desarrollo productivo, siquiera se dejan seducir por slogans como ‘inventamos o erramos’», expresa el arquitecto Alberto Sato en el prólogo de la muestra.

El recorrido comienza con un sencillo tomacorriente y va encontrando objetos del paisaje del hogar: vasijas, luminarias, sillas. Productos que describen diferentes maneras de diseñar, fabricar y comercializar productos. En la segunda parte de la muestra veremos artefactos que salen del confinamiento y viven en el espacio público. Productos con foco en la música, en la exhibición, en los problemas de residuos, en la práctica deportiva, en el cuidado de plantas y en la movilidad. «Veremos objetos de gran escala insertados en las dinámicas que emergen de la vida en la ciudad: en el esparcimiento, en el reconocimiento de la identidad local y en las mecánicas de la participación ciudadana y la promoción de la cultura».

Con más de 40 profesionales en 7 países distintos, NoMATERIA 2020 | Balance reconoce el trabajo de diseñadoras y diseñadores venezolanos que usan la tridimensionalidad para acercarse a la gente. Una iniciativa de difusión del diseño industrial en Venezuela que, desde 2010, se vale del trabajo presencial y remoto, junto a equipos de proyecto, diseñadores, instituciones y empresas, para hacer una selección y reflexionar sobre ese concepto que llamamos diseño.

«En los momentos de crisis se agudizan las reflexiones sobre el futuro», comenta el curador y productor de la muestra como parte de la reflexión final sobre la presencia del COVID-19 y sus conexiones con el diseño.

Sello NoMATERIA

En esta edición hemos creado el sello NoMATERIA con las iniciales nm y el año de la muestra, que podrán usar los productos seleccionados.

Curaduría

Ignacio Urbina Polo

Prólogo

Alberto Sato Kotani

Diseño Gráfico

Claudia Mauro

Revisión de textos

Gabriela Caraballo

Traducción de textos

Daniel Esparza

Colaboradores

Jorge Andrés Castillo

Rodrigo Marin Briceño

Rodolfo Agrella

Antonio J. García

Sergio Alonso

Jaime Cruz

Humberto Valdivieso

Aliados

Pratt Institute

Bienal Iberoamericana de Diseño

Siete al Cubo

Revista Entre Rayas

Prodiseño – Escuela de Comunicación Visual y Diseño

La Trinidad Parque Cultural

Centro Cultural – UCAB

Producción

www.di-conexiones.com

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