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EL EVENTO DE LA TEMPORADA

An Eames Celebration

Vitra Design Museum

Weil am Rhein, Alemania

Del 30-09-2017 al 25-02-2018

Charles y Ray Eames son considerados unos de los diseñadores más importantes del siglo XX. Con sus muebles, sus vídeos, sus libros, sus exposiciones y sus instalaciones mediáticas influyeron en generaciones de diseñadores y estampan su sello incluso en nuestra rutina diaria. No hay ningún otro nombre de diseñador que caracterice tan bien la perfección técnica y la atemporalidad, así como la cultura lúdica de las start-up de la costa occidental estadounidense, que marcaron los Eames como ningún otro.

Del 30 de septiembre del 2017 hasta el 25 de febrero del 2018, el Museo Vitra Design presenta cuatro exposiciones paralelas con el título “An Eames Celebration”, que presentan con una amplitud nunca antes conseguida la obra de la legendaria pareja de diseñadores.

En el centro del grupo de exposiciones está la retrospectiva “Charles & Ray Eames. The Power of Design”, que se muestra en el edificio central del Museo Vitra Design. En la estación de bomberos de Zaha Hadid se presenta una selección de los más de 100 vídeos de los Eames con el título “Ideas and Information. The Eames Films”, mientras que la galería del Museo Vitra Design presenta la exposición “Play Parade. An Eames Exhibition for Kids” que invita a descubrir y probar los numerosos juegos de la pareja de diseñadores. En el almacén exposición Vitra se puede ver la “Kazam! The Furniture Experiments of Charles & Ray Eames”.

Puntuales para el 110 aniversario del nacimiento de Charles Eames, se presenta toda la amplitud de objetos heredados por la Eames Office. Esta colección se encuentra desde 1988 en el Museo Vitra Design y abarca todos los prototipos y modelos de desarrollo de los Eames.

Charles & Ray Eames. The Power of Design (extracto)

La exposición en el edificio central del Museo Vitra Design ofrece una amplia sinopsis sobre toda la
obra y la vida de la pareja de diseñadores. Con una amplia selección de obras originales, entre ellas vídeos, fotografías, muebles, dibujos, esculturas, pinturas, tejidos, diseño gráfico, modelos y requisitos, la retrospectiva explica la genial interacción de los caracteres de Charles y Ray Eames, que era la base creativa del dúo de diseñadores más exitoso de la historia. La primera parte de la exposición documenta los inicios de la colaboración de Charles y Ray Eames.

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La fama internacional les llegó a Charles y Ray Eames con sus diseños de mobiliario, que se presentan en la segunda sección de la exposición.

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Otra parte de la exposición está dedicada a los interiores y las construcciones de los Eames. A la pareja de diseñadores le cautivaban los objetos de arte popular que recolectaron en sus muchos viajes e incorporaban en numerosos interiores con sus propios diseños en variados arreglos.
(…)

Los muebles y las edificaciones, que forman parte de las obras más conocidas de Charles y Ray Eames, se crearon tan solo en un plazo de solo 15 años. A partir de la década de 1950, los dos se ocuparon sobre todo de exposiciones, vídeos e instalaciones multimediales, convirtiéndose en los pioneros de la era de la información. De las obras de esa época se ocupa otra parte de la exposición.

(…) La exposición abarca un total de más de 500 obras, entre ellas las poco frecuentes esculturas de madera laminada de Ray Eames, modelos de la casa Eames y del pabellón de IBM, una reconstrucción de la instalación espacial de los Eames para «An Exhibition For Modern Living», así como instalaciones mediáticas como «Glimpses of the USA» o «G.E.M». Se trata de préstamos de la Library of Congress, Washington D.C., el Museum of Modern Art, Nueva York, la Eames Office y muchos otros museos y colecciones privadas. La muestra se basa en una exposición del Barbican Centre de Londres y se ha ampliado y escenificado de nuevo para las zonas germanoparlantes.

ACA

LA NOTICIA DE LA SEMANA

Tadao Ando: Endeavors.

Una gran exposición del arquitecto japonés

José Juan Barba

Tomado de www.metalocus.es

30 de septiembre 2017

Inaugurada esta semana (a finales de septiembre) en el Centro Nacional de Arte de Tokio, Tadao Ando: Endeavors, es una exposición centrada en la vida y las obras del reconocido arquitecto japonés. La arquitectura autodidacta y minimalista de Ando está asociada con formas geométricas desnudas que están libres de ornamentación, pero ricas en profundidad y carácter. El ex boxeador convertido arquitecto da vida a las líneas simples de sus proyectos a través de la integración de elementos naturales como la luz, el agua y el viento. Sus estructuras, en su mayoría, utilizan materiales ampliamente conocidos como el hormigón, el acero y el vidrio.

Los espacios de la exposición se dividen en seis secciones tituladas: «ORÍGENES / CASAS», «LUZ», «ESPACIOS VACÍOS», «LEER EL SITIO», «CONSTRUYENDO LO QUE EXISTE, CREANDO LO QUE NO EXISTE» y «NURTURANDO». Esta exposición refleja casi medio siglo de la obra de Ando arrojando luz sobre el camino lleno de esfuerzos que ha ido forjando. Cada sección despliega varios aspectos de sus proyectos, incluyendo su uso de la luz y de los espacios vacíos, la integración de sus estructuras con su entorno natural y su participación en iniciativas sociales.

Tadao Ando: Endeavors nos muestra más de 200 maquetas, bocetos y dibujos de algunos de los proyectos más populares de Ando en Japón, como la Casa Row (1976), Iglesía sobre el agua (1988) y la Iglesia de la Luz (1989). Además, la exposición demuestra la pasión de Ando por trabajar con la arquitectura existente, mostrando su serie de proyectos de restauración, incluyendo la del museo de arte contemporáneo Punta della Dogana en Venecia, Italia.
Tadao Ando, que es conocido por su currículum no convencional como un ex boxeador profesional convertido en arquitecto autodidacta, inició su carrera arquitectónica en 1969 como «guerrillero urbano». La exposición comienza con una breve narración de su vida unos años antes de convertirse en arquitecto, y continúa describiendo cómo llegó a la arquitectura, y cómo desde entonces ha estado ofreciendo constantemente nuevos diseños que desafían nuestras visiones sobre la arquitectura.

Tadao Ando: Endeavors estará abierta al público en el Centro Nacional de Arte de Tokio, que conmemora con ello su 10º aniversario, del 27-09 al 18-12-2017.

Nota

Con motivo de la entrega el pasado 18 de octubre a Rafael Moneo del Praemium Imperiale en Tokio, el arquitecto navarro visitó junto a su familia como invitados de honor del Centro Nacional de Arte la exposición Tadao Ando: Endeavors. Como se reseña en El País (sección Mundo Global del pasado 23 de octubre), «Ando salió a recibirlos a la puerta y se ofreció a guiarlos con la intermediación de un intérprete. Los llevó a ver la reconstrucción en tamaño real de su famosa Iglesia de la Luz, una sobria caja de hormigón con una fisura gigante en forma de cruz que vista desde dentro casi obliga al feligrés al éxtasis místico. Pero la multitud de visitantes se agolpó cuando entró Ando y muchos reconocieron al español que lanzó el beso al aire en la austera ceremonia de premiación que lo trajo de nuevo a la ciudad.Esta es la tercera vez que Moneo visita Japón y «conoce bien la región de Kansai que recorrió hace años de la mano de Ando. En 1996 Moneo fue su sucesor en la lista del premio Pritzker, conocido como el Nobel de la arquitectura. Y ese mismo año Ando recibió el Praemium Imperiale. El doble hermanamiento se refuerza con la alta estima que se tienen sus respectivas esposas».

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 82

Entre los numerosos eventos organizados por Antonio Granados Valdés durante su dilata gestión en el Departamento (luego División) de Extensión Cultural de la FAU UCV entre 1957 y 1978, destaca la exposición fotográfica dedicada al insigne ingeniero italiano Pier Luigi Nervi (1891-1979) montada entre el 20 de febrero y el 12 de marzo de 1964 con el auspicio del doctor Giovanni Angelo Di Francesco, Director del Instituto Venezolano Italiano de Cultura y Agregado Cultural de la Embajada de Italia en Venezuela.

La importancia de Nervi y el impacto del evento llevó a Granados a cubrirlo de manera amplia en los números 16 y 18 de la revista Punto de febrero y junio de 1964, respectivamente, en los que, como acostumbraba, primero (para ir preparando el ambiente) publicó un texto de quien era el centro de atención y luego la transcripción del debate suscitado en el foro que tradicionalmente también se organizaba cada vez que se llevaba a cabo una exposición de cierta envergadura.

Así, cumpliendo con la pauta, en Punto 16 aparece el texto de Nervi titulado “La arquitectura actual y la formación del arquitecto” tomado por Granados de la publicación “Cuadernos” de México, de la cual no aparece mayor referencia. Se ilustra el artículo con el auditorio del edificio Pirelli, Milán (1955-56) donde Nervi participa con Gio Ponti, el edifico de la UNESCO en París (1953-58) donde Nervi colabora con Marcel Breuer, un hermoso dibujo correspondiente al anteproyecto de un Centro de Exposiciones para Caracas (no realizado), la foto de la maqueta de un Proyecto para una casa-club en Filadelfia, Pennsylvania (1961) y la fotografía de un detalle de las columnas del Palacio del Trabajo, Turín (1960-61).

Nervi, ingeniero estructural de profesión pero sin duda referente obligado para los arquitectos de su época por la fineza y racionalidad con que resuelve los problemas a los que se enfrenta, de los que se trasluce una clara estética, ofrece en su escrito (dirigido fundamentalmente a los arquitectos en formación) una serie de reflexiones, respaldadas con hechos, que aún hoy tienen plena vigencia: “… creo poder afirmar -señala Nervi- que para ser arquitectónica una estructura debe nacer y derivar espontáneamente de un sentido estático, sentido que los progresos de la ingeniería moderna han parcialmente disminuido sustituyéndolo o completándolo con las formas del cálculo”. O, en otro pasaje: “El arquitecto … tiene que ser el ideador del esquema estructural y debe, además, proporcionar las dimensiones de los diversos elementos, aunque sea en forma aproximada. Para esta tarea debe tener una eficiente intuición estática que alimente y dirija su fantasía inventiva; y, al mismo tiempo, debe poseer el dominio de unas cuantas fórmulas simplificadas que le permitan establecer el orden de amplitud de las fuerzas, y, por consiguiente, las dimensiones aproximadas de las secciones resistentes”. Y en cierta manera concluye con toda una lección para quienes deben enseñar estructuras: “El nudo de la cuestión está, entonces, en desarrollar el sentido estático, base indispensable de la intuición y de la fantasía estructural, y cómo darles el dominio de rápidos cálculos de orientación y de primera aproximación. Yo pienso que la mejor manera sería la de estudiar el desarrollo de la arquitectura desde la antigüedad hasta hoy, haciendo una crítica estructural dirigida a investigar profundamente las relaciones entre los materiales empleados, los medios de construcción y los resultados logrados, ya sea desde el punto de vista técnico, ya sea desde el estético. Solamente el gótico, máxima manifestación de la potencia y de la eficacia del sentimiento estático, nunca antes alcanzada y que tal vez nunca se volverá a alcanzar, podría surtir una fuente de observaciones, consideraciones y enseñanzas casi ilimitadas”.
Fue el 17 de marzo, cuando se llevó a cabo en el auditorio de la FAU una Mesa Redonda en torno a la figura y la obra de Nervi en la que intervinieron los profesores Juan Pedro Posani (a quien correspondió introducir y contextualizar el debate que se podría desarrollar), César Hernández Acosta, Domingo Álvarez, Guido Guazzo, Carlos M. Añez y Enrique Noriega.
Con el pensamiento de Nervi y la exposición como telones de fondo, las intervenciones se orientaron a profundizan en torno a su figura y obra de en aspectos tales como: su fe profunda en la ciencia de la construcción y por ende en el convencimiento que tenía de que la función era la generadora de la forma; la presencia de la técnica en los procesos constructivos como factor determinante; y la consideración de los sistemas estructurales como algo más que modelos.
No faltaron las comparaciones con otros grandes ingenieros como Morandi o Maillart e incluso August Perret para dejar claro que en la obra de Nervi quizás existía un respeto excesivo por las concepciones espaciales clásicas y un excesivo afán por lo constructivo. Así mismo, se resaltó el peso que terminaban teniendo aspectos de economía de recursos al llevar al extremo la precisión en el cálculo lo que le valió a Nervi ganar numerosas licitaciones que le permitieron construir otras tantas obras y se abrió la eterna discusión acerca de la proximidad que se podría dar entre ingeniería y arquitectura en función del refinado manejo del detalle y el impacto que causan las cubiertas por él diseñadas, quedando zanjado el tema con la certeza de que Nervi como ingeniero nunca pretendió ser considerado como arquitecto apareciendo el valor estético de su obra más bien como una consecuencia.

El paso de la exposición fotográfica de Nervi dejó por la FAU UCV importantes temas vinculados a lo que ya hemos señalado que sin duda impactaron en la enseñanza de las estructuras.

Sin embargo, en la que quizás ha sido una de sus intervenciones más vehementes dentro de un foro internacional, la acontecida en el VI Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos celebrado en Londres en julio de 1961, Villanueva, al presentar su disertación sobre las “Influencias del concreto y del progreso técnico en la arquitectura de hoy y de mañana” (aparecido en Punto nº 4 de noviembre de 1961), luego de expresar su admiración por la obra de Nervi, manifiesta profundas diferencias con su postura teórica sobre la relación que, en una conferencia anterior dentro del congreso, el ingeniero italiano estableció entre arquitectura y estructura.

«… el profesor Nervi atribuye a la estructura un valor absolutamente determinante en la arquitectura, hasta hacer de ella el factor absorbente y exclusivo del quehacer arquitectónico. Una vez enunciada la ecuación Arquitectura igual a Estructura y una vez afirmado el principio de que la estructura está rígidamente determinada por la ciencia y por los procesos de la producción tecnológica, el profesor Nervi llega a la conclusión obligada de que la arquitectura del futuro coagulará en formas-tipos ideales y perfectas. (…) Creer que eso puede ocurrir significa, en mi opinión, aceptar la creencia de un mundo estable, permanente, dotado de una escala inmutable de valores paradigmáticos, cerrado en la autocontemplación de su exquisita perfección. En cambio, el mundo de hoy, el mundo tal como lo entendemos, es un mundo abierto, antidogmático, en constante evolución, donde la misma verdad es siempre un proceso de relaciones y jamás un dato permanente. Por otra parte esgrimir un vago ideal de formas perfectas cuya supuesta verdad es garantía de catarsis universal, en un mundo como el actual, recorrido por violentas contradicciones, en presencia del fenecimiento convulso de una estructura social y del nacimiento doloroso de otra nueva, acosados por el fantasma de la destrucción total, sumergidos en un clima altamente crítico que exige la mayor permanencia nuestra dentro de la realidad y el mayor empeño en correr honestamente los riesgos del cambio y de la duda, hace surgir la sospecha de que tales formas y tales condiciones no sean sino una nueva manifestación de la vieja tendencia a la evasión y al escape académico”. Y concluye Villanueva: “Las obras del profesor Nervi poseen condiciones en abundancia para aceptar profunda y favorablemente el desarrollo de la arquitectura. (…) Tan sólo evitemos atribuir a sus teorías la paternidad de sus obras. Incurriríamos en un error. Y sobre todo arriesgaríamos perder en la operación todo el gran valor cultural y estético que estas obras engloban”.

Quedémonos con lo esencial de las pausadas reflexiones transcritas del texto de Nervi con que  comenzamos esta nota y con la aguda advertencia que nos deja Villanueva para sacar hoy nuestras propias conclusiones.

ACA

LA NOTICIA DE LA SEMANA

Expo 67: The Place to Be

Exposición al aire libre en McGill College Avenue, Montreal
Museo McCord. (Museo de Historia Social de Montreal)
Del 9 de junio al 15 de octubre

La Exposición Universal de Montreal, una de las cuatro más exitosas del siglo XX, que tuvo lugar del 27 de abril al 29 de octubre de 1967, fue un acontecimiento único en la historia de Canadá y sigue siendo un recuerdo inolvidable para quienes lo vieron. Durante esos seis meses, más de 50 millones de visitantes compartieron la embriagadora experiencia de «El hombre y su mundo». Gente de todo el planeta acudió a Montreal y, al abrirles los brazos, la ciudad -junto con Quebec y Canadá- redefinió su identidad.

Con motivo de cumplirse 50 años de la realización de este importante suceso y en el marco de la celebración de los 150 años de Canadá, el Museo McCord organizó, dentro de una amplia programación que incluye a otras instituciones y eventos, una exposición al aire libre sobre las aceras de la avenida McGill College -una de las mayores universidades, con sede en varios edificios ubicados en la zona del centro de la ciudad- para la que se utilizaron fotografías de Jean-Louis Frund, a quien se le comisionó en su momento, “capturar el ambiente de la exposición internacional.”

Frund, natural de Lac Saint-Jean, Quebec, es un reconocido documentalista. Ha realizado cerca de cincuenta películas ampliamente distribuidas que le han permitido obtener numerosos premios, incluyendo la Médaille de Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres del gobierno francés. En 1966 y 1967, fotografió la construcción de la feria mundial de Montreal, capturando los colores audaces y la arquitectura de los pabellones y el estado de ánimo flotante de las multitudes que acudieron a las islas Santa Helena y Notre Dame en el verano de 1967.

Una serie de 24 fotografías fueron seleccionadas entre más de 1.000 tomadas por Frund en la Expo (que hoy son parte de la colección del Museo McCord) e instaladas en otros tantos dispositivos fijos. Ellas capturan la espectacular arquitectura de los diversos pabellones (se construyeron 90 en total de los cuales 60 estaban destinados a diferentes países) y evocan la emoción de aquel lugar mágico emplazado en 400 hectáreas de las cuales cerca de 200 se aprovecharon sobre las dos islas creadas sobre el cauce del rio San Lorenzo. Venezuela y el estupendo pabellón diseñado por Carlos Raúl Villanueva para la ocasión, ocupan un lugar destacado dentro de la muestra.

ACA/HVH