Instalación en la casa Farnsworth presenta muebles originales de Edith Farnsworth
Christele Harrouk
Traducido por Mónica Arellano
28 de julio 2020
Tomado de Plataforma Arquitectura
Después de un cierre prolongado debido a la pandemia de COVID-19, Farnsworth House reabre sus puertas con una nueva exposición titulada «Edith Farnsworth Reconsidered», un reacondicionamiento temporal de la casa de campo para reflejar su apariencia de 1955. Centrándose en la vida y los tiempos de la Dra. Edith Farnsworth, la exposición tiene como objetivo resaltar la historia no contada de esta mujer.
La Dra. Edith Farnsworth, «una experta doctora en investigación, violinista, poeta y traductora clásica, viajera mundial y amante de la música», es el punto focal de la última instalación realizada por Farnsworth House y el National Trust for Historic Preservation. Como reflejo de su apariencia de 1955, el reacondicionamiento temporal de la casa Farnsworth, que dura nueve meses, coloca originales o réplicas de los muebles, prestados, donados o comprados, dispuestos en el espacio de acuerdo con las fotografías de época. Además, «los efectos personales como libros, ceniceros, platos, ropa de cama, etc. se colocarán para que parezca que la Dra. Farnsworth acaba de salir de la habitación». La nueva gira pronto estará disponible para el público y continuará hasta diciembre de 2021 con una gira de realidad virtual, muchos programas y exhibiciones para celebrar a Edith y su legado.
La casa del condado concebida en 1945 por el arquitecto Ludwig Mies van der Rohe para la médico investigadora líder de Chicago, la Dra. Edith Farnsworth, se completó en 1951. Mientras que la Dra. Farnsworth le permitió a Mies el control casi total del diseño de la casa, ella rechazó sus muebles a favor de muebles modernos de otros diseñadores notables, incluidos Florence Knoll, Jens Risom, Bruno Mathsson y Franco Albini. Cuando Edith comenzó a pasar más tiempo en su casa de campo, a fines de la década de 1950 y principios de la de 1960, también agregó muebles tradicionales y antigüedades chinas.
Área de comedor de la casa Farnsworth mirando hacia el noroeste, c1955Interior de la casa Farnsworth mirando hacia el suroeste, 1951
Además, una exposición complementaria, «An Untold Story: Farnsworth to Palumbo, 1968-1972» ahora está abierta en la Galería Barnsworth, mostrando fotografías inéditas, planos, especificaciones y muestras de materiales originales que cuentan la historia de la construcción original de la casa bajo supervisión de Mies van der Rohe. Además, también muestra la restauración de Peter Palumbo, quien compró la casa en 1970 y la equipó con piezas diseñadas por Mies van der Rohe y su nieto, Dirk Lohan.
La muestra “La casa como tema. Primera aproximación antológica de la casa en Venezuela”, cuya curaduría estuvo a cargo de la Fundación Museo de Arquitectura (FMA), se mantuvo abierta entre el 15 de octubre y el 26 de noviembre de 1989, “Año Centenario del nacimiento de Armando Reverón”, en los espacios del Museo de Bellas Artes (MBA), dirigido por María Elena Ramos cuando era Ministro de Estado para la Cultura y a la vez encabezaba el Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) José Antonio Abreu.
Bajo la Coordinación General de Celina Bentata y William Niño, Diseño y Producción Museográfica de María Teresa Novoa y Coordinación Editorial del Catálogo de Martín Padrón, todos miembros de la Fundación, la exposición, primera que se realizaría como producto del apoyo mutuo entre la FMA y el MBA y, por tanto, “primera referencia histórica”, podría catalogarse como una de las que mejor reflejaron el empuje dado por un importante grupo de arquitectos a la divulgación de la arquitectura venezolana, de lo cual fue un fiel reflejo.
A las puertas del inicio de una década como la de los años 1990 donde la arquitectura terminó de hacer acto de presencia constante en los museos y a ocupar importantes espacios en los medios impresos, la FMA fue pionera dentro de todo este rico, interesante y estimulante clima que poco a poco se incrementaría.
Son muy variadas las aristas que permite explorar la revisión de la exposición a través del impecable catálogo de 107 páginas (el nº 821 del MBA), impreso por Tipografía Guanarteme, con papel donado por VENEPAL, que la acompañó. La primera es el compromiso e importante apoyo recibido no sólo por el CONAC, el MBA y su Fundación, sino por el sector privado y en particular por las siguientes empresas: Belfort Glass, Duplex Industrial, Vencerámica, C.A. Venezolana de Pulpa y Papel (VENEPAL), C.A. Manufacturas de Papel (MANPA), Veba Oel, Plus Sistemas, Agregados Livianos (ALIVEN) y Viveros Capaya, a las que hay que sumar el patrocinio de Petróleos de Venezuela como parte del Estado.
Otro aspecto significativo surge de poder constatar que para la fecha entre Directores (9), Miembros Honorarios (4), Miembros Internacionales (16), Miembros Institucionales (15), Miembros Activos (75) y Miembros Estudiantes (50), la Fundación Museo de Arquitectura contaba con 169 personas interesadas en participar en actividades que buscaban animar el alicaído medio arquitectónico donde la asociación gremial a la que debía corresponder esta tarea siempre dio muestras de flaqueza. En otras palabras, como se suele decir con frecuencia, la FMA estaba llenando un importante vacío en lo correspondiente a la organización de eventos, publicaciones, conferencias o exposiciones solo compensada por la permanente actividad que iban desarrollando las Facultades, Escuelas y Carreras de Arquitectura.
Así, cuando el MBA en la primera nota escrita que aparece en el catálogo expresa como institución que “a pesar de la intensa actividad museística desarrollada a lo largo de más de cinco décadas en Venezuela, el tema de la Arquitectura y su Museología continúa siendo un raro y difícil desafío”, no estaba sino expresando una realidad tangible que poco a poco empezó a cambiar abriéndose en simultáneo “una entusiasta perspectiva para una naciente área de investigación”, donde la Fundación Museo de Arquitectura (nacida justamente en la sede del MBA un 26 de enero de 1988 cuando la institución cumplía 50 años), “garantiza la continuidad de estos eventos inéditos, cuya realización marca pauta para perfeccionar y enriquecer la labor museística que nos hemos planteado.”
Con el tema escogido para la exposición (La Casa) enfocado de una manera diferente “bajo la cual su esencia como hecho cultural se devela ante nosotros como paradigma, asombrosamente preterido, a pesar de su cotidianidad”, también se abrían las puertas, no sólo a demostrar el esmero y rigor necesarios para llevar adelante la importante tarea, sino para exponer todas las posibles aristas que la más común pero a la vez más difícil de las tipologías arquitectónicas entraña. Por ello María Elena Ramos no dudará en expresar y esbozar en el “Prólogo” la condición intrínseca de la casa como “tema eterno”, “uno de los logros más primarios del amor y del hacer”, “uno de los primeros diseños del arquitecto”, idea que “está en todas partes”, “lugar de los encuentros”, “lugar de los secretos”, “lugar de las adivinanzas”, para finalizar afirmando: “Casa es lugar. Objeto. Cosa. Invento hecho materia. Y materia permanente para nuevos inventos. Motivo de reflexiones. Tema del cual hablar. Tema de la cultura. Tema para un museo. El museo puede ser un espacio donde las casas develan parte de sus estructuras, sus arquitectura y sus secretos”, y concluir: “El Museo de Bellas Artes es también ahora la casa de las casas. Y el hogar para recoger palabras, dibujos y proyectos de la casa como tema eterno”, jugando con la simetría que ofrecía el utilizar la misma oración para comenzar y finalizar el texto.
También, cuando la Fundación Museo de Arquitectura desarrolla el “Preámbulo” del catálogo asomando el concepto y dando las primeras pinceladas sobre la estructura de la exposición, nos ofrece todo lo necesario para entender la trascendencia del evento. “La casa como tema surge de la necesidad de compilar, por primera vez en nuestra naciente actividad museística, los más variados aspectos que apoyan y fortalecen la idea de arquitectura como hecho de creación que construye y estructura la cultura de un lugar. Y es que, sin duda, no sólo la música, el arte, la literatura, la alimentación o, los modismos al hablar, señalan la especificidad de un tipo cultural. En efecto, la arquitectura de ‘la casa’, su atmósfera, las maneras seguidas para su construcción, la organización de su espacio interno, su huella en la geografía o los ritos escenificados en su interior, expresan sólidamente, el espíritu de un tiempo y la rigurosa agudeza, transparencia, sensualidad, afectos, desafectos y, por qué no, también las torpezas de quienes la habitan”. Aclarando que en la muestra no se trata de “atrapar un elenco completo de Monumentos” sino, por el contrario, “apuntar a los conceptos y destacar el espíritu de una exposición antológica”, se pasa a explicitar los 6 capítulos que la constituyen, a saber: “Casa e historia”; “Inicios de la modernidad”; “Casa contemporánea”; “Casa y paisaje”; “La poética de la construcción”; y “La casa ideal”.
La FMA cerrará el “Preámbulo” manifestando su aspiración de que “esta primera selección antológica a propósito de las casas realizadas a lo largo de nuestra geografía durante el siglo XX, afirme la sana práctica de pluralismo en el tratamiento de amplios aspectos comprometidos y tendencias de los arquitectos del país; actitud que plantea comenzar estrategias culturales capaces de descubrir y ampliar las expectativas de vida en ese lugar fundamental que consideramos la casa.”
Como reafirmación de lo adelantado, a través del índice descubrimos que, mediante textos preparados especialmente para la ocasión que no ofrecen ninguna clase de desperdicio, Leszek Zawisza tratará los tópicos “La casa tema universal de la arquitectura” y “La casa venezolana y su historia” (acompañado éste último de 8 casos “notables”); William Niño desarrollará “La casa como tema de abstracción” (10 casos) y “Casa y contemporaneidad” (80 casos); Fernando Tábora aborda “Casa y paisaje” (9 casos); Martín Padrón “Casa y tecnología” (19 casos) y Jorge Rigamonti expone sus “Apuntes para la casa ideal” (14 casos). Como cierre, María Teresa Novoa muestra textual y gráficamente el Proyecto del montaje de la exposición.
Se trata de un gran total de 140 ejemplos expuestos para los cuales se elaboró en cada caso una ficha que incorpora fotografías y/o dibujos, una breve descripción y una aproximación crítica.
“La casa como tema” marcó hace ya 31 años no sólo el inicio sino un antes y un después en la historia de la aparición de la arquitectura como tema museístico en nuestro país. Colocó la vara muy en alto y por tanto se convirtió en deber ser que muchas veces no fue superado y sólo algunas igualado. Sin embargo, esta misma condición y patrón hizo que la Fundación Museo de Arquitectura realizara una importante serie de muestras tanto antológicas como monográficas a lo largo de la década de los 90 del siglo XX que dejaron a su vez un valioso material publicado, imprescindible para quienes están interesados en seguirle los pasos a nuestra historia y nuestro quehacer reciente y no tan reciente.
ACA
Procedencia de las imágenes
Todas: Catálogo de la exposición “La casa como tema. Primera aproximación antológica de la casa en Venezuela”, Museo de Bellas Artes, 1989
Expo 2020 Dubai se ha pospuesto y se llevará a cabo del 1 de octubre de 2021 al 31 de marzo de 2022. La decisión se ha declarado después de que la mayoría de los dos tercios de los votos fuera superada dentro de una semana de votación iniciada el 24 de abril.
Con la situación actual de COVID-19, una Asamblea General de los Estados miembros de la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE) era imposible de organizar, por lo tanto, los funcionarios tenían que votar a distancia. Una mayoría de dos tercios votaron, dentro de una semana, a favor de posponer la próxima Exposición Mundial por un año, «según lo propuso el Gobierno de los EAU a principios de abril junto a lo recomendado por el Comité Ejecutivo de la BIE el 21 de abril».
Sin embargo, la votación permanecerá abierta hasta el 29 de mayo.
En su declaración oficial, Expo 2020 Dubai señaló que “damos la bienvenida a esta decisión final, que permite a los países participantes de todo el mundo atravesar con seguridad el impacto de COVID-19. Este tiempo adicional también nos permite prepararnos para dar la bienvenida a un mundo más unido y resistente en 2021, donde celebraremos colectivamente la cultura, la creatividad y la innovación”.
Aunque la Expo 2020 se llevará a cabo en 2021, su nombre no cambiará. Dará la bienvenida a 192 países, además de empresas, organizaciones multilaterales y establecimientos educativos desde el 1 de octubre de 2021 hasta el 31 de marzo de 2022.
Dimitri S. Kerkentzes, Secretario General del BIE, comenta: “aplaudo la rápida respuesta de los Estados miembros del BIE. Su apoyo al aplazamiento de la Expo 2020 Dubai, que se aprobará formalmente el 29 de mayo, es una señal renovada de solidaridad y demuestra la voluntad compartida de trabajar juntos en ‘crear el futuro’ […] bajo el tema ‘Connecting Minds, Creating the Future’, Expo 2020 Dubai ofrecerá al mundo una plataforma única para compartir las lecciones, soluciones e ideas para un mejor mañana».
El pabellón reivindica la coautoría de Lilly Reich con una instalación, que tras su cierre prematuro, renacerá como libro
José Ángel Montañés
Instalación en el pabellón Mies Van der Rohe para reivindicar la figura de Lilly Reich.
22/03/2020
Tomado de elpais.com
Alemania estuvo presente en la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 con un pabellón radiante, sencillo, moderno e intemporal, creado con mucho ingenio a base de cuatro tipos de mármol, vidrio y acero, y poco más. Hasta el punto de que hoy (su reconstrucción de 1986) sigue siendo admirado por todos los amantes de la arquitectura. El éxito de este edificio se lo llevó todo el arquitecto Mies van der Rohe. Pero él no estuvo solo, su trabajo se realizó, codo a codo, con Lilly Reich (Berlín, 1885-1947), diseñadora y profesora de la Bauhaus que, durante más de 10 años, trabajó (y compartió vida) con este destacado arquitecto cuya fama ha tapado con un manto de invisibilidad a su compañera.
Hasta ahora, que una beca que lleva el nombre de Lilly Reich, impulsada por la Fundación Mies van der Rohe que gestiona el edificio de Barcelona, ha recuperado y dado visibilidad al trabajo de esta pionera olvidada. El fruto de esta investigación le da la coautoría de edificio y también de la dirección artística, junto a Mies, de la sección alemana en toda la exposición internacional de Barcelona. También de la no menos famosa silla Barcelona, que se exhibió por primera vez, como trono real, en la visita oficial que hicieron los reyes de España al pabellón.
La arquitecta alemana Lilly Reich
Lo ha puesto en evidencia Laura Martínez de Guereñu (Guipúzcoa, 1973), ganadora de la beca, centrada precisamente en esta recuperación de Reich. El resultado de su trabajo se ha visto poco, muy poco. La instalación Re-enactment se inauguró el día 7 de marzo en el Mies y a los siete días se cerró, como todas, para luchar contra el avance del coronavirus. Por suerte, pronto volverá a ver la luz en forma de libro, en la que se recogerá todo este trabajo.
La mejor forma de evidenciar la importancia de Reich fue para Martínez de Guereñu recuperando uno de sus elementos claves: dos de las vitrinas de acero y cristal realizadas por ella. Una horizontal que ha colocado en el lugar que ocupa el lucernario de vidrio esmerilado, el lugar central del edificio que establecía las diferencias jerárquicas entre el espacio representativo del interior, para autoridades, y el exterior popular. Durante los pocos días en el que la instalación estuvo abierta no había diferencia entre lo de fuera y lo de dentro. La otra vitrina, vertical, la situó frente a la enorme piedra de ónice “para apropiarse de un espacio que hasta ahora la arquitectura le ha negado y restaurar su importancia”, explica Martínez de Guereñu.
En las dos vitrinas se mostraba el importante papel de Reich en la exposición internacional de Barcelona, ignorada hasta ahora. “Ella proyectó la presencia de Alemania en este pabellón y en el interior de ocho palacios novecentistas, una superficie de 16.000 metros cuadrados, cincuenta veces más grande que el propio pabellón, en el que más de 300 empresas alemanas presentaron sus productos”, explica Martínez de Guereñu. “El pabellón solo es la punta del iceberg de todo lo que hicieron Mies y Reich en Barcelona, pero solo ha trascendido este edificio”, explicaba.
La vitrina vertical instalada en el pabellón Mies van der Rohe.
La instalación que creó la vasca Martínez de Guereñu es tan sencilla y efectista como el trabajo de los dos alemanes: en las vitrinas de cristal y acero, calcadas de los tabiques del mismo material que dan personalidad al edificio, se podía ver la guía oficial, que editó Reich, de la presencia alemana repartida en los pabellones; acompañada de cartas, fotografías, patentes y marcas de productos que se exponían y que Reich tuvo la misión de “difundir en todas sus vitrinas”. Una labor que la comisaria ha realizado a partir de fotografías, la mayoría inéditas, y material que se conservan en archivos de Barcelona, Berlín, Dessau, Frankfurt, Madrid, Sevilla o Weimar. Como los planos de las vitrinas que la propia Reich resguardó en el Mühlhausen de Turingia durante la Segunda Guerra Mundial, ahora depositados en la colección Lilly Reich del Archivo Mies van der Rohe del MoMA de Nueva York.
En la segunda vitrina, vertical, se podía ver un documental a partir de imágenes de 1929 de Ramón de Baños, del día de la inauguración de la exposición, en la que se mostraba cómo los visitantes utilizaban el pabellón como la antesala para visitar el resto de los pabellones donde había presencia alemana.
La vitrina de Reich, situada en el punto central del pabellón.
“Todo este material permite ver, por primera vez, el diseño y la arquitectura que Lilly Reich creó para caracterizar las Secciones Alemanas en la Exposición Internacional de 1929 según un claro hilo conductor”, explicaba la investigadora que verá publicado, sin fecha concreta tras los acontecimientos, su trabajo en un libro. La única diferencia de estas vitrinas y las que creó Reich son el material. “Las originales eran de acero cromado, estas son de acero inoxidable”, explica la responsable de su recuperación. ¿Y qué pasará con ellas a partir de ahora? “Me gustaría que acabaran en un museo barcelonés, el del Diseño o el Museo Nacional de Arte de Cataluña, como memoria material y homenaje del trabajo de Reich”, concluye.
Dentro de la programación pautada por el Departamento de Extensión Cultural de la FAU UCV para el año 1964, la exhibición “4000 años de arquitectura mexicana” contó con un particular espacio durante los meses previos a las vacaciones académicas. Organizada con el apoyo de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA) y el respaldo de la Embajada de México en Venezuela, la muestra logró una importante cobertura tal y como se refleja en las páginas 53 y 54 de la revista PUNTO nº 18, junio 1964.
Abierta el 22 de junio, se trataba de una gran exposición documental itinerante que abarcaba 4 milenios de arquitectura de una de las culturas más antiguas e influyentes dentro del contexto latinoamericano. La integraban trescientas treinta y tres reproducciones y se planteó como aporte a la conmemoración del cincuentenario de la Revolución Mexicana (1910-1924). Estuvo precedida y respaldada por la edición en 1956 de un importante libro cuatrilingüe de 330 páginas que llevaba por nombre el mismo que el de la muestra, realizado por el Colegio Nacional de Arquitectos de México (presidido por Pedro Ramírez Vásquez quien estuvo a cargo de la publicación) y la Sociedad de Arquitectos Mexicanos e impreso por Libreros Mexicanos Unidos.
1. Libro-catálogo de la exposición «4000 años de arquitectura mexicana», Sociedad de Arquitectos Mexicanos y Colegio Nacional de Arquitectos de México impreso por Libreros Mexicanos Unidos (1956).
Para contextualizar el momento en el que la exposición se concibe y la aparición del libro que la acompaña, nada mejor que recurrir al artículo “Palimpsestos constructivos. La impronta del pasado prehispánico en la modernización mexicana”, publicado por Cristóbal Andrés Jácome en la revista Caiana nº4 (2014) que se puede visitar en http://caiana.caia.org.ar/template/caiana.php?pag=articles/article_1.php&obj=152&vol=4: “En otoño de 1955 cambia el rumbo de los arquitectos en el poder. Carlos Lazo muere en un accidente aéreo el 5 de noviembre, lo cual marca el ascenso definitivo de Ramírez Vázquez en el panorama político-arquitectónico. Ramírez Vázquez reemplazó a Lazo como Presidente de la Sociedad Mexicana de Arquitectos, puesto que le otorga la posibilidad de organizar la exposición ‘4000 Años de Arquitectura en México’ presentada en la embajada mexicana en París gracias al entonces embajador de México en Francia Jaime Torres Bodet. La exhibición se hizo acreedora al ‘Gran Premio de Honor’ otorgado por la Sociedad de Artistas Franceses y en 1956 la Sociedad de Arquitectos Mexicanos publicaría su extenso libro-catálogo el cual contiene únicamente un párrafo de texto a cargo de Ramírez Vázquez y un extenso recorrido fotográfico que inicia con la pirámide de Cuicuilco y finaliza con tomas abiertas de Ciudad Universitaria. En conjunto se trata del cúmulo de imágenes en blanco y negro que desde una mirada enaltecedora, haciendo uso del contrapicado para observar los edificios, muestra el devenir histórico lineal de las construcciones mexicanas. A partir de entonces y hasta 1963 la exposición de fotografía arquitectónica viajaría a diversas embajadas de México en el mundo, reforzando un imaginario del progreso y la modernización a través de construcciones.”
Complementariamente, Jácome acota: “El guión curatorial de ‘4000 Años de Arquitectura en México’ no fue distinto a aquella exposición de 1952 en Ciudad Universitaria. Consistió en una reelaboración de ese montaje cuyos paneles fotográficos ofrecían la narrativa continua de las construcciones arquitectónicas del pasado y presente.”
Ahondando en detalles, en el libro Gonzalo Villa Chávez. Arquitecto, restaurador, acuarelista, publicado por la Universidad de Colima bajo la Coordinación General de Luis Ignacio Villagarcía (2006), y más precisamente en el capítulo titulado “La construcción de un arquitecto” a cargo de Guillermo García Oropeza, nos encontramos con que al referirse al colonial mexicano toca de soslayo la exposición y el libro-catálogo que nos ocupan de la siguiente manera: “Y por cierto que el colonial mexicano de las décadas revolucionarias nunca fue, seguramente, aceptado por el Establishment arquitectónico y así en un documento histórico muy significativo que fue el ambicioso volumen llamado (con mucho optimismo) 4000 años de arquitectura mexicana que fue publicado con bombo y platillo por la Sociedad de Arquitectos Mexicanos y el Colegio Nacional de Arquitectos …, no aparece, ni para remedio ninguna obra del colonial mexicano …”, y complementa: “Así que la Revolución no encontró nada mejor para expresarse arquitectónicamente que el neoazteca o el colonial y así hubo que esperar hasta que Miguel Alemán nos trajera, con la utopía del desarrollo, el triunfo de la arquitectura moderna”.
La relevancia del libro y la exposición dentro del panorama crítico mexicano es resaltado por Gustavo López Padilla, quien en el blog Navegando la arquitectura publica el 17 de marzo de 2017 “Crítica en la arquitectura mexicana contemporánea” (https://navegandolaarquitectura.wordpress.com/2017/03/17/critica-en-la-arquitectura-mexicana-contemporanea/), donde señala: “En nuestro país todavía no existe una tradición consolidada de lo que tiene que ver con la documentación histórica y menos aún con lo que se refiere a la critica arquitectónica y urbana. Por mucho tiempo en términos de historia de la arquitectura moderna mexicana el libro Arquitectura Mexicana Contemporánea de Israel Katzman y 4000 años de Arquitectura Mexicana, editado por la Sociedad de Arquitectos Mexicanos y el Colegio Nacional de Arquitectos de México, mas algunas publicaciones de revistas, como Arquitectura México, dirigida por Mario Pani o la colección de Cuadernos de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico, editados por la Dirección de Arquitectura del INBA, fueron de las pocas publicaciones que se realizaron con este tema.”
Si lo quisiéramos decir brevemente, “4000 años de arquitectura mexicana” resume apretadamente, con sus altos y bajos, la historia del desarrollo de la arquitectura de ese país con el objeto de lograr un amplio conocimiento de sus raíces y realizaciones más características a partir de las culturas prehispánicas hasta los años cincuenta del siglo XX. Apela fundamentalmente al trabajo fotográfico y se ve arropada por el hecho de que por esos años la arquitectura mexicana se vio particularmente impactada por la construcción de la Ciudad Universitaria de la capital azteca.
2. Diversas imágenes de la exposición «4000 años de arquitectura mexicana» que abarca desde el período precolombino (arriba) hasta la modernidad (abajo), pasando por el período colonial (centro)
De lo recogido en PUNTO podemos añadir que la exposición abarca , tal y como señala su título, un largo período que va “desde lo que los mexicanos llaman ‘raíz de su cultura’, dividido cronológicamente en tres ciclos: Despertar del Horizonte Arcaico (2000 A.C.-100 A.C.), Madurez del Horizonte Clásico (100 A.C.-950) y la época de agitación y movimientos militaristas que termina con la conquista española (950-1521). La Nueva Nacionalidad, otra época trascendente para México, está representada por la fusión de razas: la Tolteca, la Azteca y la Española. Con ella se inicia el período Colonial que durante trescientos años va formando en su propio desarrollo político, cultural y económico una conciencia firme que lleva a la gestación de un pensamiento y una acción por la independencia del Poder de España. La Independencia es un jalón perfectamente definido en la historia de México, como lo es asimismo el período dictatorial de Porfirio Díaz y la Revolución de 1910. Se cierra el último ciclo con el extraordinario exponente de la arquitectura mexicana de hoy, en esta exposición donde lo arquitectónico en función de historia va señalando los distintos espacios que determinan la conformación y razón de ser de un pueblo que, como el de México, está integrado por valiosos elementos étnicos que han influido poderosamente en su idiosincrasia.”
Presentes en la exposición, destacan como piezas pertenecientes al primer período, representado por la cultura Maya, las grandes ciudades del norte de Yucatán (Uxmal, Tulum, Chichen-Itzá y Kabáh) así como Teotihuacán en el Valle de México y la ciudad de Tula. De la Conquista resaltan la presencia del Convento (se construyeron en México más de 300 de ellos) y la Iglesia como elementos protagónicos que dieron paso al Barroco y el Churrigueresco como principales estilos. “El Neoclásico sería el estilo que define la época de Independencia y que los insurgentes acogen con calor”, abriéndose paso durante la dictadura de Porfirio Díaz diversas modas europeas entre las que se incluyen el Art Nouveau y el Art Deco recogidos de forma magistral en el Palacio de Bellas Artes (1904-1934). La Revolución, por su parte, no se destacó por asumir un carácter arquitectónico muy definido pero sin embargo es el momento donde empiezan a aparecer las primeras manifestaciones modernas vinculadas a su vertiente social en la que se devela una primera etapa de “constructivismo técnico” (despojado de preocupaciones estéticas) que deriva posteriormente en otra donde al valor constructivo y social se suma el estético en años posteriores a 1926. Será el momento en el que se manifestará la modernidad plena y el racionalismo de la mano de José Villagrán García, Juan O’Gorman, Luis Barragán, Ignacio Díaz Morales y Pedro Ramírez Vásquez, entre otros. Cierra el texto basado en “4000 años de arquitectura mexicana” aparecido en PUNTO 18, expresando de forma escueta lo siguiente: “La arquitectura mexicana de hoy sigue las directrices universales. Su importancia es reconocida. La muestra que se exhibe en nuestra Sala de Exposiciones da fe de ello. Tanto en el plano colectivo como en el individual, esta arquitectura posee valores positivos”.
2. Libro-catálogo de la exposición «4000 años de arquitectura mexicana», Sociedad de Arquitectos Mexicanos y Colegio Nacional de Arquitectos de México, Libreros Mexicanos Unidos (1956)