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1964• Concurso Nacional de Arquitectura para ampliar las instalaciones de CIV

1964• El Colegio de Ingenieros de Venezuela convoca a un Concurso Nacional de Arquitectura para ampliar sus instalaciones proyectadas por el arquitecto Luis Eduardo Chataing (1906-1971) en 1940 e inauguradas el año siguiente.
El crecimiento del Colegio, tanto en el número de sus afiliados como de sus programas gremiales, sociales y divulgativos hizo insuficiente el modesto edificio en estilo art deco que albergó sus actividades durante casi 25 años.
El jurado del Concurso, integrado por los arquitectos Julián Ferris, Tomás Sanabria, Víctor Fossi, Leopoldo Martínez Olavarría y Oscar Carpio, otorgó el Primer Premio a la propuesta presentada por Jimmy Alcock (FAU UCV, promoción 9-1959) y Carlos Gómez de Llarena (FA ULA, 1967).
La propuesta de ampliación «envuelve» al edificio de Chataing, haciendo uso de un basamento que baja hasta el nivel del Parque Los Caobos, desde el cual es posible comunicarse con él. Sobre éste se desarrolla un cuerpo horizontal donde se ubicaron las oficinas y, como pieza resaltante, el nuevo auditorio, más amplio y con otro sobre su techo, a cielo abierto. Integrarán las instalaciones sociales una piscina, vestuarios y salas de juegos.
HVH
1965• Se inicia la construcción de la ampliación del Edificio Sede del CIV

1965• Se inicia la construcción de la primera etapa de la ampliación del Edificio Sede del Colegio de Ingenieros de Venezuela de acuerdo al proyecto del arquitecto Jimmy Alcock (FAU UCV, promoción 9-1959), ganador del concurso nacional organizado por el CIV para tal fin.
HVH
1964• Centro de Profesionales Universitarios de Aragua, Maracay

1964• Se concluye la construcción y es inaugurado el Centro de Profesionales Universitarios de Aragua, ubicado en la avenida Las Delicias, Maracay, estado Aragua, diseñado por los arquitectos Guido Bermúdez y Pedro Lluberes Domínguez, ambos graduados en la FAU UCV en la promoción 2/ 1951.
Los arquitectos proyectistas habían ganado la comisión del edificio en un concurso organizado en el año 1961 por el Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) con el auspicio de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA).
El segundo premio del concurso le correspondió a los arquitectos Carlos A. Brando y Luis Ramírez; y el tercero a Simón Malavé y Raúl Garmendia.
El Centro de Profesionales Universitarios de Aragua o CEPROARAGUA como se le conoce a nivel nacional, fue creado en 1959 agrupando los colegios de Ingenieros, Abogados, Médicos, Farmacéuticos, Veterinarios y Odontólogos, teniendo como sede el antiguo club del colegio Médico.
En la actualidad agrupa a los colegios de Ingenieros, Abogados, Médicos, Farmacéuticos, Veterinarios, Odontólogos, Bioanalistas, Administradores, Contadores, Economistas y Relaciones Industriales.
HVH
¿SABÍA USTED…
… que el año 1962, promovido por el Ministerio de Obras Públicas y el Ministerio de Fomento, con los auspicios de la Sociedad Venezolana de Arquitectos, se convoca el primer y único concurso nacional de carácter abierto organizado hasta ahora para seleccionar un pabellón venezolano destinado a una exposición internacional?

El evento en esta ocasión sería la Feria Mundial de Nueva York a celebrarse entre 1964 y 1965, cuyos temas eran «La paz como resultado de la comprensión» y «Los logros del hombre en un universo creciente», y que se desarrollaría sobre el mismo trazado que sirvió de soporte a la de 1939 en la zona de Flushing Meadows (Queens) (Ver Contacto FAC, nº 21, 02-04-2017).
Como clara señal de los cambios de aires que en lo político se vivían una vez caída la dictadura perezjimenista, la amplitud de esta convocatoria atrajo la atención de un selecto grupo de arquitectos de las generaciones intermedia y joven del momento. En la contienda se dieron cita, entre otros: Edmundo Díquez y Oscar González Bustillo; Jorge Castillo y Gerónimo Puig; Guido Bermúdez y Pedro Lluberes; Ralph Erminy; Mario Bemergui; Ernesto Fuenmayor y Manuel Sayago; Eduardo y Tomás Sanabria; Gustavo Legórburu; José Miguel Galia; Luis Ramírez, Guido Guazzo y Carlos Brando; José Ramos Felippa; Doménico Filippone; y Santiago Goiri.
Las bases del concurso aportaban una completa información técnica que incluía la localización del terreno en el complejo ferial, un levantamiento topográfico del mismo indicando su superficie y orientación, la normativa en cuanto a ubicación, datos climatológicos (el Pabellón estaría funcionando durante un año), condiciones del subsuelo y una programación muy general de áreas en la que no se aportaba dato alguno sobre el contenido de la muestra que Venezuela llevaría a Nueva York.



En la reñida competencia resultó ganadora la propuesta hecha por los jóvenes Edmundo Díquez y Oscar González Bustillo, graduados en 1958. Tres segundos premios se otorgaron a los planteamientos de Jorge Castillo y Gerónimo Puig; Guido Bermúdez y Pedro Lluberes; y Ralph Erminy.
La Revista SVA, nº 7, permite revisar los anteproyectos presentados al Concurso, claro termómetro de la situación de nuestra arquitectura en aquel momento e inmejorable ejemplo de la actitud asumida por los autores con relación al problema de la representatividad del país. Así, la adecuada resolución del problema como respuesta a las variables planteadas en las bases del concurso, priva por sobre una reinterpretación actual e imaginativa de lo nacional que pueda ser considerada como embajadora expresiva de lo nacional, más allá de las variaciones con que ciertas propuestas se enfrentan al problema de su formalización yendo desde lo escultórico a lo escueto, de la máxima expresividad estructural a la pureza volumétrica o del protagonismo del contenedor a su supeditación a lo contenido.



Sin embargo, lo interesante de esta experiencia viene a ser su desenlace. Por problemas que se achacaron a los elevados costos que la especulación originada a raíz de la Feria produjo, los arquitectos Edmundo Díquez y Oscar González Bustillo debieron proyectar otro edificio de proporciones más modestas distinto al que los hizo ganadores del concurso. La nueva propuesta, realizada prácticamente in situ, bajo condiciones adversas de tiempo y presupuesto, sin conocer lo que se iba a exponer y en estrecha colaboración con los arquitectos y técnicos de la Feria, se diseñó con base en una cubierta conformada por cuatro paraboloides hiperbólicos regulares. Al espacio interior único, resultante de la organicidad propia de las superficies de doble curvatura que conforman el techo, se le dinamiza aún más y dota de escala con la incorporación de un entrepiso concentrado en el centro vinculado con el volumen mayor que sirve para jerarquizar el acceso. La posible simetría que pudiese evidenciarse en las fachadas se rompe con la adición de pequeñas piezas exagonales (muy bien estudiadas en cuanto a su dimensión y localización) junto a las cuales aparecen las ventanas.

La Feria en su conjunto, considerada por Michel Ragon como “un desastre arquitectónico”, “gran Coney Island”, “circo gigante” (ver PUNTO, nº 20), confirma la crisis y decadencia que desde hace tiempo se avizoraba dentro del ya desgastado Estilo Internacional. Su reducción al absurdo, su caricaturización, se hacen aquí particularmente agudas hasta el punto de poderse hablar en muchos casos de verdaderas muestras de arquitectura postmoderna: la propaganda superpuesta, el peso de lo mediático y la fuerte presencia del pop-art respaldan esa sensación. El fin de la “inocencia” ligada a este tipo de eventos y de la confianza depositada en ellos estaba muy cerca.
Nuestros arquitectos, premiados por la AIA, a caballo entre lo sobrio, lo polivalente y lo intemporal, dejan para la posteridad esta opinión con la que se podría abrir perfectamente una mesa redonda sobre el tema: “Queremos señalar nuestra duda en cuanto a cierta crítica de que el Pabellón no tiene el carácter de la arquitectura representativa de Venezuela. Entendemos que debiera hacerse un estudio en este respecto, para determinar hasta que punto tiene Venezuela un estilo de arquitectura que la defina por sí misma. Por otra parte, habría que considerar si es positivo mostrar una arquitectura internacional digna, o por el contrario representar a nuestro país con un edificio de vestigios coloniales que no expresa nuestra actualidad.”
ACA
Procedencia de las imágenes
1, 2, 3 y 4. Revista SVA, nº 7
5, 6 y 7. Revista SVA, nº 17
8. Revista Punto, nº 20