
Para visualizar la imagen en mejor resolución VER AQUÍ

Para visualizar la imagen en mejor resolución VER AQUÍ

The Dark Line
Ruifang District, Taiwán
Michèle & Miquel + dA VISION DESIGN
2022
En medio de la vorágine de lo “noticioso” gobernada por las redes sociales y del cada vez más arraigado deseo por destacar gracias a lo extravagante o desmesurado, puede parecer extraño apuntar la mirada hacia una intervención de modesta envergadura, finalizada hace ya tres años, ubicada en parajes recónditos, pero que sin duda alguna envía un claro mensaje sobre lo que significa trabajar respetando el ambiente, escuchando el entorno, interviniendo casi sin tocar valiosas preexistencias y no renunciar a dejar una huella contundente a la vez que aleccionadora de cara al futuro.

El proyecto conocido como “The Dark Line” surgió de la convocatoria a un concurso llevada a cabo en 2018 por el Departamento de Obras Públicas del Gobierno de la ciudad de Nueva Taipéi (Taiwán), en que se solicitaba crear una ruta de senderismo en una región montañosa entre Mudan y Sandiaoling que incluyera dos túneles ferroviarios históricos y una conexión que reemplazara el puente sobre el río Keelung, destruido por las inundaciones.

Dicho en otras palabras, el llamado surgió de la necesidad de revitalizar una antigua vía de ferrocarril minera de principios del siglo XX abandonada ubicada en el corazón de una región montañosa entre Taipéi y Ylan, al este de Taiwán, utilizada para transportar el carbón extraído en el distrito de Ruifang, cuando la región estaba bajo el control de Japón. Las minas cerraron a finales del siglo XX, y tanto la línea de ferrocarril como los caminos que la acompañaban quedaron a expensas de la agreste naturaleza tropical que los rodeaba.


Los ganadores del concurso, el estudio de arquitectura y urbanismo hispanofrancés Michèle & Miquel (fundado en 1996 y dirigido por Michèle Orliac y Miquel Batlle), junto la oficina de arquitectura paisajista radicada en Taiwán dA VISION DESIGN (creada en 2008 y dirigida por Chung-Hsun Wu), optaron por ofrecer al trayecto de aproximadamente 3 kilómetros entre Mudan y Sandiaoling una solución clara que preservara el paisaje postindustrial existente con toda su riqueza histórica y ecológica.


El proyecto, concebido y realizado entre 2019 y 2020, buscó crear una ruta eco-histórica, que uniera los antiguos caminos y las infraestructuras abandonadas (túneles, galerías, instalaciones ferroviarias, minas…), para descubrir el patrimonio industrial, apreciar el paisaje de montañas, desfiladeros y saltos de agua y a la vez revitalizar una comarca afectada por la desaparición de la industria. El tramo desarrollado pasa por dos antiguos túneles de la mina y sigue por una nueva pasarela que se aferra a los acantilados del río Keelung.


Cuando la página digital METALOCUS publicó la primera reseña sobre la obra en mayo de 2023, los autores mostraron su postura en los siguientes términos: “Los paisajes industriales tienen fecha de caducidad: la industria abandona los lugares con la misma radicalidad con la que han sido investidos. Producto de un sistema técnico-económico preciso, las infraestructuras se vacían en cuanto aparece un sistema más eficiente. Quedan monumentales huellas físicas, donde la flora y la fauna, rápidas en detectar fallas, hacen su hábitat. (…)




En pocos lugares como éste, los fenómenos geológicos y biológicos ocurren tan rápidamente. (…) Se trata ahora de un entorno híbrido en el que se borran las distinciones tradicionales entre naturaleza y cultura. Decidimos, desde el inicio del proyecto, mantener el túnel en todo su espesor histórico, tal como está, sin restaurarlo, y mostrar la transformación del lugar desde su abandono, incluyendo los suelos rocosos y arenosos acumulados por los tifones, el caudal de agua de infiltración, la frondosa vegetación que cubre las monumentales fachadas, y los árboles que se encuentran a lo largo de todo el recorrido. (…)



Al ver la vegetación invasora, el agua que fluye y el poder de los fenómenos geológicos, la hazaña técnica de la obra se hace más evidente y exprime la potencia del cambio de época. (…) Hacer acta que el túnel, por donde zumbaban las locomotoras a vapor, se ha transformado en una apacible caverna húmeda, no significa renunciar a dar una interpretación histórica del lugar. Por el contrario, es ampliar el espectro de la historia”.

En cuanto al desarrollo del proyecto propiamente dicho, Michèle Orliac y Miquel Batlle han expresado lo siguiente: “Ha sido necesario realizar obras importantes para permitir la apertura al público de este itinerario: atravesar un túnel sujeto a posibles deslizamientos, instalar una pasarela sobre un suelo, ‘sin tocarlo’, construir una estructura compleja en un terreno vertical e inestable… y todo, sin cortar ningún árbol. (…)

El reto era hacerlo lo más discreto y ‘natural’ posible. (…) Esconder los esfuerzos del proyecto y de la obra para dejar que la vieja infraestructura y el paisaje hablen por sí mismos, minimizando la competencia con lo existente con el uso de un solo material y un único sistema que aprovecha las condiciones específicas de la construcción en Taiwán siendo las pymes del país, a caballo entre la industria y la artesanía, capaces de fabricar en serie de forma eficiente o realizar trabajos de alta costura in situ consistentes en barras corrugadas de acero de 16 mm de diámetro, que constituyen toda la materia visible, colocadas paralelas, una tras otra, separadas 40 mm, con un hueco entre ellas de 24mm. (…)

Con esta elección nos situamos entre las dos grandes obras que han impactado el lugar en los últimos 100 años: la construcción de la vía del tren y la posterior acción de la naturaleza, evocando, por la materia, la vía férrea y por el vacío, el paisaje. (…) Las barras conforman el suelo y todo lo que se despliega del suelo. Cada barra de acero se curva para crear la primera línea de un límite, de una barandilla, un banco, un aparca bicicletas, un pequeño anfiteatro, una inscripción kilométrica o la protección dentro del túnel. Es por la suma de las barras que los distintos elementos se completan. Esta repetición al ‘infinito’ acaba constituyendo un todo único que nos hace olvidar su presencia para dar paso a una naturaleza que aparece por todas partes: a lo lejos, como marco de fondo, más allá de la pasarela; en la proximidad, a través del suelo, donde vemos las rocas y la arena, escuchamos el agua, tocamos la vegetación. (…) Al final del túnel, una balsa de agua refleja el cielo. (…) Es el vacío dejado por el viejo puente sobre el rio Keelung, derrumbado por las inundaciones”.

La obra abrió al público en julio de 2022 siendo METALOCUS (como ya se mencionó) el primer sitio en publicar un artículo sobre ella el 18 de mayo de 2023 titulado «The Dark Line por Michèle & Miquel y da VISION DESIGN» firmado por Juan José Barba. Posteriormente la misma publicación decidió proclamar a la intervención The Dark Line “Edificio del año METALOCUS 2023” por “demostrar una extraordinaria síntesis de cualidades de innovación, talento, visión y compromiso con el entorno que se convierte en una contribución sólida y significativa de la arquitectura, a la sociedad y al medioambiente a nivel global”.

No conforme con ello, Barba, director de METALOCUS, con motivo de la entrega del premio lanzó una iniciativa de publicaciones adicionales titulada «CODA», que incluía varios artículos, entrevistas y una celebración del proyecto que culminaría en un libro bilingüe titulado The Dark Line. Michele & Miquel, dA Vision Design (2025), que reunió todos los textos publicados sobre el proyecto en el portal realizados por Philippe Bonnin (FR) (“Escuchando a Nan Shan, maestro Zen”); Joan Roig (ESP) (“Noli me Tangere (No me toque)“); Françoise Crémel (FR) (“Dark Line. Cuidado al pisar”); Ioanna Spannou (GR) (“Tejiendo atmósferas”); Eric Alonzo (FR) (“La Dark Line, un monumento sublime”); Scott Hawken (AUS) (“The Dark line: iluminando lo invisible”; José Moreno y Raquel Altares (ESP) (“Entrevista a Michèle y Miquel“); y el propio Barba (ESP) (“The Dark Line por Michèle & Miquel y dA Vision Design” y “The Dark Line, Edificio del año 2023”).


Las interesantes y complementarias perspectivas desde las cuales los diferentes articulistas miraron The Dark Line constituyen un rico legado que enaltece la calidad de la obra.
Aquel año 2023 el proyecto fue recogiendo reconocimientos por diferentes países, entre los que cabe destacar: Premio AFEX (FR), Premio BEAU XVI (ESP), Landezine International Landscape Award (SVN), Arquin fad (ESP), IFLA ASIA PAC Excellence Award (SGP), Architettura LOVERS il Premio (ITA), INT. design Grand Prix du Design paysage & territoires, (CAN), WLA Merit Award Winner (AUS), Taiwan Environment Lighting, y el ya mencionado, Building of the Year METALOCUS (ESP).
Ficha
Fotografías
LU Yu-Jui, Michèle & Miquel
ACA
Procedencia de las imágenes
1 y 3 a 17. METALOCUS (https://www.metalocus.es/es/noticias/dark-line-por-michele-miquel-y-da-vision-design)
2 y 20. METALOCUS (https://www.metalocus.es/es/noticias/la-dark-line-un-monumento-sublime-por-eric-alonzo)
18. METALOCUS (https://www.metalocus.es/es/noticias/azar-y-necesidad-nuevo-libro-dark-line-michelemiquel-da-vision-design-por-jose-juan-barba)
19. METALOCUS (https://www.metalocus.es/es/noticias/dark-line-iluminando-lo-invisible-por-scott-hawken)

En nuestro interés por ir reconstruyendo una cronología de los concursos de arquitectura realizados en Venezuela a lo largo del siglo XX, nos hemos topado con un caso que desconocíamos y del que, luego de intentar documentar con suficiente consistencia, debemos reconocer que nos hemos quedado cortos en el intento.
Se trata de la sede del Ilustre Colegio de Abogados de Caracas (hoy Colegio de Abogados del Distrito Capital) ubicado en la avenida José Antonio Páez de El Paraíso frente al Instituto Pedagógico de Caracas.
Sea como sea, quizás valga la pena recordar que, aunque el ejercicio del derecho en nuestro país se remonta a la época de la colonia, fue muy lento el proceso transcurrido entre el momento que comenzó a ser necesaria la presencia de hombres versados en leyes y la creación, establecimiento y difusión de Audiencias y Cancillerías Reales, a las cuales pudieran recurrir las partes en apelación cuando se sintieran lesionadas por sentencias y disposiciones de los alcaldes o corregidores.

Si bien la autorización para ejercer el derecho en América se inicia a partir de la creación en las Indias de los Tribunales denominados Reales Audiencias (siendo pionera la Real Audiencia de Santo Domingo abierta en 1511 a la que siguieron la de México en 1527, la de Panamá en 1527, la de Lima en 1542, la de Santa Fe en 1549), y que la primera universidad en otorgar títulos académicos de abogados fue la establecida también en Santo Domingo en 1538, en Caracas hubo que esperar hasta la transformación del Colegio-Seminario de Santa Rosa de Lima en la Universidad Real y Pontificia de Caracas el 22 de diciembre de 1721 para que comenzara a dictarse formalmente la carrera de derecho canónico junto a filosofía, teología y medicina siendo la de Leyes una de las nueve Cátedras con las cuales la Universidad comenzó a funcionar. Sin embargo, hay que precisar que con la apertura el 16 de agosto de 1716 de una Cátedra de Instituta o Leyes en el propio Seminario de Santa Rosa de Lima bajo la dirección del licenciado Antonio Álvarez de Abreu ya se había dado el primer paso para instruir a los jóvenes del país en el conocimiento jurídico.

Por otro lado, dado que la creación de la Real Audiencia de Caracas no se produjo hasta 1786 (nueve años después de la creación de la Capitanía General de Venezuela), los primeros abogados obtuvieron su licencia para ejercer en Santo Domingo y de Santa Fe, principalmente, por ser las instituciones más cercanas.

Con respecto al momento en que los profesionales del derecho se empiezan a establecer como gremio, la referencia que se tiene remite a 1788 como el año cuando se instaló el Colegio de Abogados de Caracas, tras la necesidad de una organización que representara a los juristas en Venezuela y facilitara la administración de justicia, existiendo ya para entonces un buen número de profesionales ejercían su labor en las luchas tribunalicias tanto en la capital como en el interior de la Capitanía General, algunos de ellos, inclusive, formando parte del cuerpo docente de la ya mencionada universidad.

Luego, de acuerdo con el texto titulado “El Colegio de Abogados Historia en Venezuela” (https://es.scribd.com/document/654058535/EL-COLEGIO-DE-ABOGADOS-HISTORIA-EN-VENEZUELA), “el año de 1797, a raíz del abortado movimiento revolucionario de Gual y España, se forma la Compañía de Abogados y Pasantes que se ejercitaban en la Plazuela de San Jacinto para defender al régimen colonial de España. Y era común mirar a aquellos personajes -ya maduros- como Francisco Espejo, Tomas Hernández Sanabria, Juan Agustín Arnal, el Doctor Agustín de la Torre, notable jurista y rector de la Universidad, dirigirse al sitio de reunión con su fusil al hombro y espada de mano, acompañados por un esclavo ‘de a pie’”.

Durante muchísimos años, el Ilustre Colegio de Abogados de Caracas careció de sede propia. “En la época colonial las reuniones se efectuaban en la casa de habitación de los señores Decanos. En el siglo XIX, en plena era republicana, tenían lugar en diferentes sitios. (…) Cuando a principios de la pasada centuria el gobierno del General Cipriano Castro construyó en la esquina de Las Monjas un edificio para sede de los Tribunales, llamado por ello entonces Palacio de Justicia, y es hoy dependencias del que fuera el Consejo Municipal del Distrito Federal, allí se le dio al Colegio de Abogados un salón en el cual funcionó hasta 1928. A partir de ese año, por cuestiones políticas, la Institución permaneció inactiva, hasta el año de 1936”, cuando reinició sus labores en el mismo local.
La creación de nuevos Tribunales y la necesidad de espacio en aquella sede llevó a desplazar la sede del Colegio a diversas casas tomadas en arrendamiento: “primero una entre las Esquinas de San Francisco y Pajaritos y luego otra entre las Esquinas de Salvador de León y Socarrás, donde más tarde se construyó la sede de lo que fue el Banco Agrícola y Pecuario. Entre tanto, los Doctores Alonso Calatrava, Numa Quevedo y Carlos Eduardo Stolk, cuando respectivamente ejercieron la Presidencia del cuerpo, lograron éxito en las gestiones realizadas en el sentido de conseguir sede propia para la Corporación”.

Las gestiones cristalizan cuando en 1939 el Gobierno Nacional, presidido entonces por el General Eleazar López Contreras, donó al Colegio una casa situada en Caracas, entre las esquinas de Piñango y Llaguno (sobre la avenida Norte 6), dedicándose las Juntas Directivas de turno a recolectar fondos entre los asociados para iniciar la construcción del anhelado edificio.

Finalmente, a instancias del Dr. César González, el Gobierno Nacional, presidido por el General Isaías Medina Angarita, donó al Colegio un terreno situado en la prestigiosa urbanización El Paraíso sobre la avenida José Antonio Páez muy cercano al Hipódromo (inaugurado en 1908), al Liceo Caracas (Cipriano Domínguez, 1936-1939) y la sede de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales (1931) y donde también ya habían sido construidos como sedes sociales el Club Paraíso (Alfredo Jahn López, 1921-1928) y el Club Venezolano Alemán (Carlos Guinand Sandoz, 1935). El Gobierno además “autorizó la venta de la casa donada por el Gobierno del General López Contreras, con facultad para invertir el producto de esa venta en la edificación de referencia. Encaminada la operación, se logró el precio de noventa mil bolívares. (Bs. 90.000,00)”.


Es justamente en el documento que hemos consultado a través de internet donde se destaca que con el dinero obtenido la Junta Directiva elegida en 1942 toma la iniciativa de llevar adelante la realización del proyecto a construirse en El Paraíso, para lo cual “abrieron un certamen entre los ingenieros y arquitectos del país, el cual fue ganado por el Arquitecto Doctor Camilo Arcaya. Procediéndose luego a la colocación de la primera piedra y a dar comienzo a la obra bajo la dirección del dicho Dr. Arcaya”.

La propuesta de Arcaya consistió en desarrollar una sobria edificación de una planta cuyo limpio frente hacia la avenida Páez, en el que destaca el acceso y junto a él una escultura del destacado jurista Miguel José Sanz (1756-1814) realizada por Pietro Ceccarelli y un busto de Cristóbal Mendoza (también abogado y Primer Presidente de Venezuela), fue resuelto adoptando con sobriedad un lenguaje que remite al clasicismo usualmente utilizado en edificaciones que han fungido de sedes de instituciones ligadas a la impartición justicia. El programa contemplaría la presencia de las oficinas del gremio, un auditorio, áreas reuniones y una zona recreativa con sus respectivos servicios que cubriría las necesidades propias de un club social.

De resto, como ya insinuáramos al comienzo de la nota, no poseemos más información sobre los entretelones del Concurso (jurado, participantes, plazos, etc.). Sólo sabemos que el edificio se concluyó en 1945 y que “la obra costó la cantidad de ciento ochenta y nueve mil quinientos ochenta y tres bolívares con ochenta céntimos de bolívar (Bs. 189.583,80) incluido el mobiliario nuevo. Tal precio se cubrió con los noventa mil bolívares, producto de la venta de la casa situada de Piñango a Llaguno; con las contribuciones extraordinarias de varios miembros del Colegio; y con setenta mil bolívares obtenidos en calidad de préstamo de la Compañía Anónima de Seguros ‘La Nacional’, gracias a las gestiones realizadas por los miembros de la Junta Directiva de entonces a través del Doctor Néstor Luis Pérez”.
También hemos conocido que “el acto de inauguración del inmueble y de la toma de posesión de la nueva Junta Directiva tuvo lugar el 30 de diciembre de 1945, a las once de la mañana”.

Pasaría de esta manera a tener el tercer más influyente gremio su propia sede luego de que se construyera entre 1939 y 1941 la del Colegio de Ingenieros de Venezuela en el sector Santa Rosa aledaño al parque Los Caobos (ganado también por concurso y proyectado por Luis Eduardo Chataing), siendo seguida por la del Colegio de Médicos del Distrito Federal sobre la Plaza Las Tres Gracias en 1956 diseño de Diego Carbonell.


En cuanto al ingeniero venezolano Camilo Arcaya, ganador del concurso y proyectista de la sede del Ilustre Colegio de Abogados de Caracas, sabemos que destacó principalmente por su papel como presidente del Centro Simón Bolívar (CSB) dentro de la Junta Directiva nombrada en 1959. Durante su gestión se decidió constituir una Comisión de Estudio integrada por calificados ingenieros, arquitectos y economistas, que se abocaron a realizar los estudios necesarios para determinar el uso racional de las áreas que componían el acervo de la Compañía ubicadas sobre el eje de la avenida Bolívar. Resultado de ello fue la presentación pública el mes de enero de 1961 por parte de Arcaya y del arquitecto José Antonio Ron Pedrique (director técnico del CSB y coordinador de un amplio equipo interdisciplinario) de la propuesta que sirvió de base para la elaboración del Proyecto Definitivo del Centro Cívico de Caracas.


Desde su puesta en servicio hasta nuestros días el entorno donde se construyó en 1945 la sede del Colegio de Abogados ha sufrido severas transformaciones, principalmente a raíz de la construcción del ramal norte sur del distribuidor La Araña que conduce al Cementerio y El Valle. La ampliación del Instituto Pedagógico de Caracas y su conversión en Universidad Pedagógica Experimental Libertador, importante vecino ubicado frente a la obra que nos ha ocupado, es sin duda una dramática representación del nefasto efecto producido por la autopista sobre la zona donde el sencillo y severo edificio del Colegio de Abogados, con modestia, puede considerarse como referencia.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Globovisión (https://globovision.com/article/colegio-de-abogados-de-caracas-reconocio-la-trayectoria-de-sus-agremiados)
1. La América Española (https://laamericaespanyola.com/2019/06/25/reales-audiencias-americanas/)
2. REDpatrimonio.VE (https://www.redpatrimonio-ve.com/forum/publicaciones/la-capilla-del-antiguo-seminario-de-santa-rosa-de-lima-de-caracas-vientre-bendito-de-la-patria)
3. Wikipedia. Antonio José Álvarez de Abreu (https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Jos%C3%A9_%C3%81lvarez_de_Abreu)
4. Cámara de Caracas (https://camaradecaracas.com/la-camara-caracas-y-sus-historias/por-aqui-pasaron/sanz-el-licurgo-venezolano/)
5. @micaracasantigua (https://www.instagram.com/p/CdSB0t9tjhg/)
6. La Caracas Inolvidable (https://www.facebook.com/groups/586879391415561/posts/4966984890071634/)
7. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.
8 y 9. @elgallego33 (https://www.instagram.com/p/DLP352Lsh60/?img_index=1)
10, 11 y 12. @ilustrecolegioabogadoscaracas
13. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Entre lo cierto y lo verdadero (https://oscartenreiro.com/2013/12/28/una-pequena-historia-necesaria-ii/)
14. Ilustre Colegio de Abogados de Caracas (https://www.google.com/maps/place/Ilustre+Colegio+de+Abogados+de+Caracas/)
15. Capturas de Google Earth

Para visualizar la imagen en mejor resolución VER AQUÍ

Sobre el tema de los concursos de arquitectura mucho se ha escrito y reflexionado a nivel internacional y, como ya hemos comentado desde aquí en otras ocasiones, se trata de una asignatura pendiente en lo relacionado a la recopilación cronológica, descriptiva, gráfica y curatorial (acompañada con el correspondiente análisis crítico) de una práctica que ha sido recurrente en nuestro país.

Siendo una actividad tan antigua que algunos ubican su primera aparición desde hace más de 2500 años y su “formalización” a partir del primer renacimiento, lo cual permitiría construir a partir de ella una particular historia de la arquitectura, tradicionalmente los concursos han servido para dos propósitos fundamentales: promover la buena arquitectura y ampliar o democratizar el acceso al trabajo buscando, a su vez, convertirse en revulsivos al acartonamiento de la estructura profesional y medios para conocer las tensiones arquitectónicas que se dan en un determinado momento, sin que ello siempre logre cumplirse a cabalidad.

De hecho, la diversidad de modalidades que existen a la hora de hacer un llamado para contender en torno a temas o propuestas de arquitectura, abre un abanico tal que habla por sí sólo de las dificultades existentes para cumplir con los deseos de obtener calidad mediante la libre competencia. Así, un paneo general de lo que han sido las convocatorias a competir devela que existen, bajo una primera gran clasificación que establece la existencia de concursos públicos, convocados por la administración pública, o privados, convocados por entidades o promotores privados, los siguientes tipos de contienda:

En todos los casos de manera más o menos clara se establecen unas bases que los concursantes deben seguir en las que se fijan los objetivos que el convocante aspira que se cumplan, las variables programáticas y contextuales, los plazos y requisitos de entrega, así como el jurado evaluador, el cual se aspira esté integrado por actores independientes de reconocido prestigio y experiencia profesional o académica.

Sea como sea, de acuerdo a lo expuesto por Fernando Pérez Oyarzun en “Tras los concursos”, artículo introductorio al nº 67 de la revista ARQ (diciembre 2007) dedicada al tema, “…los concursos han dado ocasión a que arquitectos aún no consagrados, emerjan frente a arquitectos de prestigio y trayectoria. A este estado de cosas parecen confluir dos circunstancias propias de la arquitectura. La primera es la relativa dependencia que el resultado de una obra tiene de las circunstancias que la rodean. Ellas van desde el ambiente cultural hasta la sensibilidad y la actitud del cliente. De este modo aún arquitectos de gran talento han sido incapaces de mantener un nivel parejo en sus obras. La segunda razón tiene que ver con algo que ya Aristóteles señaló como propio de las disciplinas artísticas: ellas no producen soluciones necesarias sino posibles. Las artes, y en este aspecto la arquitectura, participan de tal condición, no se limitan a escoger entre unas cuantas posibilidades, aún buenas o factibles, sino que se empeña en generar nuevas alternativas. Es difícil, por tanto, prever o visualizar una solución arquitectónica sin haberla hecho alcanzar un cierto grado de completitud y desarrollo. Eso es precisamente lo que un proyecto se propone y lo que un concurso pretende explotar. En un cierto sentido ellos pueden ser vistos, tomando las palabras de François Jacob acerca de la investigación científica, como un taller de lo posible”.



La polémica que siempre rodea los resultados y las dificultades que con demasiada frecuencia surgen a la hora de llevar a feliz término las propuestas ganadoras, son rasgos adicionales que hermanan a los concursos convocados prácticamente en todo el mundo, pero con particular notoriedad en Venezuela. Sin embargo, pese a esa importante cuota de desprestigio, los concursos se siguen organizando existiendo arquitectos que se han declarado adictos a ellos y numerosos sitios web que promocionan una importante cantidad de ellos a nivel internacional, muy atractivos para las jóvenes generaciones que intentan sobresalir. Lo anteriormente dicho no contradice lo que en algún momento expresó el renombrado crítico de arquitectura argentino Roberto Fernández (citado por Humberto Eliash en “Reflexiones sobre los concursos de arquitectura” publicado en la revista AS -Arquitecturas del Sur, diciembre de 2005), acerca de que “los concursos de arquitectura representan la combinación del arte de elegir y el oficio de ser elegidos”.

Este extenso preámbulo, quizás sirva para fijar la atención en el concurso cuya imagen engalana nuestra postal del día de hoy: el convocado en 1990 por la Congregación de las Religiosas Javerianas para la Sala de Usos Múltiples del Colegio San Francisco de Javier, Punto Fijo, estado Falcón, ganado por el arquitecto Jorge Castillo Blanco (1933-2022).
De acuerdo a lo anteriormente expuesto es posible decir que se trató de un certamen por invitación de carácter privado, que podríamos calificar de “menor” dada la escala del problema a resolver, convocado con la intención de obtener anteproyectos que permitieran concluir posteriormente en la construcción del edificio, y del cual desconocemos quienes pudieron ser el resto de los llamados a participar e incluso el jurado evaluador, a pesar de que fue publicado en la revista entrerayas nº 21 (junio de 1997) y en el catálogo de la “IX Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura venezolana de fin de siglo 1987—1998” como uno de los “proyectos invitados”.

De acuerdo a la descripción elaborada por Castillo, la propuesta buscó complementar las actividades del que es considerado como uno de los centros educativos más importantes del estado Falcón, fundado 3 de diciembre de 1954 por las Hermanas de Nazaret, que contaba con un amplio terreno ubicado sobre la avenida Ramón Luis Polanco cruce con avenida Los Ruices en Punto Fijo, donde desde finales de los años 1950 se habían construido un conjunto de edificaciones de sobria arquitectura y correcta orientación conformadas fundamentalmente por los pabellones de aulas y sus servicios de apoyo.

Para 1990, cuando el colegio contaba con una población de 1200 alumnos se produce el llamado a concurso con el objetivo de diseñar “un gran espacio para usos múltiples de gran flexibilidad” que se ubicaría estratégicamente en la esquina noroeste del conjunto (cruce entre las avenidas Ramón Luis Polanco y Los Ruices), al lado del estacionamiento, lo cual facilitaba enormemente su accesibilidad con miras a ser compartido con la comunidad.


“Las condiciones climáticas de la zona, temperaturas medias entre 27º y 30ºC, vientos constantes y sol inclemente” generaron las determinantes que guiaron el diseño del edificio, el cual fue resuelto teniendo como concepto un “techo madre” que obedecía a una “estéreo-estructura de forma cuadrada” (estructura espacial reticulada), según palabras de Castillo.


“Dirigir el viento a través de bloques persiana de concreto colocados en diferentes posiciones para permitir la entrada y salida del mismo al recinto en diferentes posiciones, lográndose una ventilación cruzada, creándose un clima interior confortable y una luz tamizada” dio pie para resolver la envolvente y dotar de confort ambiental a la sala. Por su parte, la cubierta fue realizada con “láminas de aluminio de color azul y se proyecta como una gran ‘sombrilla’ que cubre ampliamente la planta del espacio de usos múltiples con todos sus servicios”, acotará Castillo. Y añade: “Es importante anotar la independencia de esta cubierta cuadrada con el espacio circular (no se tocan entre ellos), creando esa eterna dualidad: círculo/cuadrado; cielo/tierra; femenino/masculino”. Techo y envolvente, tratados con independencia y tino, permitirán la aparición de espacios intermedios que a modo de corredores rodearán la sala y facilitarán la definición del acceso en una de las esquinas (la sureste).

“Los servicios (camerinos, sanitarios, depósitos de sillas, almacenaje, oficinas) se ubicaron en la periferia, para servir al gran espacio central. (…) El mobiliario (800 sillas, mesas, cubos móviles que unidos formas el escenario y otros) se almacenan apilados en depósitos diseñados y ubicados en los extremos noroeste y noreste de la sala”. El edificio capaz de albergar a 800 personas se puede organizar como auditorio, cine, teatro, sala de graduaciones, exposiciones y como capilla para oficiar misa.


La estructura metálica de la cubierta a cuatro aguas (que tiene doble altura en su centro culminado en una claraboya y decrece hacia los bordes), al quedar exenta prácticamente en todo el perímetro, colaborará en acentuar su ligereza. Para el diseño del piso se utilizó granito con flejes que “además de ser una propuesta estética, da la posibilidad de colocar las sillas en las posiciones adecuadas según el evento a realizar en la sala”, afirmará Castillo.


Finalmente, “se tomó muy en cuenta en el diseño del paisajismo, usar solamente especies autóctonas de la zona cují, xerófilas, trepadoras y piedra de coral”.



Para cuando Castillo, nacido en Maracaibo en 1933 y egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 1959, ganó este concurso ya tenía buena parte de su brillante carrera de arquitecto recorrida y era considerado como uno de los arquitectos más audaces y creativos de su generación. Su talento ya podía apreciarse, entre otras, en obras como: el Parque El Conde (1968); el Edificio para la Entidad de Ahorro y Préstamo El Porvenir en Coro (1971); “El DIORAMA”, Campo de Carabobo (1971) ; el diseño y producción del sistema constructivo “Casa Mara” en poliéster y poliuretano (desarmables y reforzados con fibra de vidrio) para unidades móviles de viviendas, escuelas, hoteles, campamentos (1972, premio vivienda unifamiliar en la V Bienal Nacional de Arquitectura 1973); la casa Gamero (1974, junto a Ralph Erminy, Premio VI Bienal de Arquitectura Integración de las Artes 1976); su casa particular “El Amarillo” (1975); la casa Chelique Sarabia (1975) o el Museo de la Cultura en Valencia (1986).
A lo anterior se añadiría su actividad en paralelo como artista plástico y su distinción con el Premio Nacional de Cultura, Mención Arquitectura 1999 en reconocimiento a su obra y trayectoria.
Para finalizar, debemos decir que la Sala de Usos Múltiples del Colegio San Francisco de Javier tiene el privilegio de ser un proyecto que procedente de un concurso se logró construir. En 1993 se concluyó la obra y en 1997 fue galardonada con el Premio RAGA (Regional de Arquitectos del Grupo Andino) al mejor proyecto de Arquitectura construido más representativo entre los países del Grupo Andino, en el XXI Congreso de dicha organización realizado en San Cristóbal, estado Táchira, Venezuela, del 26 de febrero al 1 de marzo.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 9, 10, 11, 12, 13 y 15. Revista entrerayas nº 21 (junio de 1997)
1. María Dolores Muñoz. «El concurso de arquitectura como búsqueda de coherencia entre realidad constructiva y posición teórica: una reflexión desde la historia». Revista AS -Arquitecturas del Sur, diciembre de 2005 (https://revistas.ubiobio.cl/index.php/AS/article/view/880).
2. Carmen Milagros González Chávez, Domingo Sola Antequera. «L’Opéra de Paris de Charles Garnier. Un escenario para la literatura y el cine«. Vegueta 24. Anuario de la Facultad de Geografía e Historia (file:///C:/Users/USER/Downloads/VEG_2024_1_15-1.pdf).
3. Fernando Pérez Oyarzun. “Tras los concursos”. Revista ARQ nº 67 (diciembre 2007)
4. La Espina Roja. Palacio de los Soviets de Le Corbusier (http://espina-roja.blogspot.com/2019/07/palacio-de-los-soviets-de-le-corbusier.html); y Pedro Ponce Gregorio, Ignacio Peris Blat y Salvador José Sanchis Gisbert. «Historia de un concurso. El caso de Le Corbusier y el Palacio de los Soviets de Moscú» (https://www.researchgate.net/publication/367078401_Historia_de_un_concurso_el_caso_de_Le_Corbusier_y_el_Palacio_de_los_Soviets_de_Moscu/fulltext/63c0a53feab5ff0149a95185/Historia-de-un-concurso-el-caso-de-Le-Corbusier-y-el-Palacio-de-los-Soviets-de-Moscu.pdf)
5. Guillem Carabí-Bescós. «De la mancha a la geometría: Jørn Utzon y la Casa de la Ópera de Sydney» (https://www.redalyc.org/journal/1936/193654981001/html/); y metalocus (https://www.metalocus.es/es/noticias/obra-maestra-de-la-arquitectura-en-paris-centro-pompidou-por-renzo-piano-y-richard-rogers)
6. Revista CAV 2/22 (1967); Correo de Lara (https://correodelara.com/esta-es-la-historia-del-vanguardista-palacio-municipal-de-barquisimeto/); Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Teatro Teresa Carreño (https://es.wikipedia.org/wiki/Teatro_Teresa_Carre%C3%B1o)
7. Capturas de Google Earth.
8. Colegio San Francisco Javier Punto Fijo (https://www.facebook.com/photo.php?fbid=566395016802840&id=290713321037679&set=a.566394406802901&locale=sv_SE); y Colegio San Francisco Javier (https://nazaretglobaleducation.org/colegio/colegio-san-francisco-javier/)
14. Colegio de Arquitectos de Venezuela/Museo de Bellas Artes. Catálogo de la “IX Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura venezolana de fin de siglo 1987—1998” (1998)
16. María Fernanda Gomes (https://www.google.com/search?client=firefox-b-d&q=colegio+san+francisco+javier+punto+fijo#lpg=cid:CgIgAQ%3D%3D,ik:CAoSLEFGMVFpcE9JOEdzNElUUTdsWnRTM3RlanI4UDlmME9LaUdPaC0wS19aLS1o)
17 y 18. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
19. Julio César Mesa (@juliotavolo)

Para visualizar la imagen en mejor resolución VER AQUÍ