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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 421

Cuando esta página transitaba su primer año de circulación, publicamos en dos números consecutivos, el 33 y el 34 del 25 de junio y el 2 de julio de 2007, respectivamente, un artículo dividido en dos entregas titulado “Los avatares de la más descuidada entre las más importantes esquinas del país”. Allí nos dedicamos a construir una breve cronología que daba cuenta de la evolución que a través del tiempo había acompañado el destino del frente norte de la Plaza Bolívar de Caracas en general, y del terreno ubicado en el cuadrante noroeste de la esquina de La Torre (diagonal a la Catedral) en particular.

1. Primer plano de Santiago de León de Caracas, 1578. Detalle del centro fundacional

Comentábamos entonces cómo desde el propio plano fundacional de la capital de la República ordenado por el gobernador Juan de Pimentel en 1578, dibujado por Antonio Muñoz Ruiz, se estableció la división de las manzanas en cuatro partes señalándose con las palabras “casas cabildo” y “casa” los usos destinados a los lotes al norte de la entonces Plaza Mayor, cosa que aconteció durante toda la colonia y casi todo el siglo XIX con la sutil diferencia de que las llamadas “casas cabildo” serían identificadas como “casa para autoridades” en el plano de 1810 y el terreno luego sería ocupado por la Oficina de Telégrafo Nacional (o Casa de Correos).

2. Vista de la antigua Plaza Mayor de Caracas hacia la esquina de Principal después de la demolición de las arcadas que la habían convertido en la Plaza del Mercado. Circa 1866. De frente se observa el edificio de dos plantas donde funcionaba la Oficina de Telégrafo Nacional (o Casa de Correos).
3. Vista de la antigua Plaza Mayor de Caracas hacia la esquina de La Torre después de la demolición de las arcadas que la habían convertido en la Plaza del Mercado. Circa 1866. A la izquierda la casona que ocupaba el cuadrante noroeste de la esquina.

Algunas fotografías cercanas a 1866, momento en el que se estaba ultimando la demolición de las arcadas del mercado colonial construido en 1755 por el gobernador Felipe Ricardos, testimonian la presencia al oeste del frente norte de la Plaza de Armas o Plaza del Mercado (próxima a convertirse en Plaza Bolívar) en el medio cuadrante correspondiente a la esquina de Principal, justamente de la edificación de dos plantas donde funcionaba la Oficina de Telégrafo; y hacia el este (en el medio cuadrante correspondiente a la esquina de La Torre) de la vivienda de una planta que lo ocupaba.

4. Izquierda: Museo de Historia Natural (1899) que luego hospedó a la Biblioteca Nacional (1903) y al Museo Bolivariano -o Boliviano- (1911). Arquitecto Alejandro Chataing. Derecha: El Gran Hotel Klindt, Esquina de La Torre, Caracas. Circa 1908.

Decíamos, también, que no será sino hasta el último lustro del siglo XIX cuando se producirían las primeras acciones tendientes a dignificar la mencionada fachada norte de la Plaza Bolívar. En 1899, en un segmento del frente asociado a la esquina de Principal, Alejandro Chataing diseñaría un pequeño, ecléctico y recargado edificio destinado a albergar el Museo de Historia Natural que luego hospedó a la Biblioteca Nacional (1903) y al Museo Bolivariano -o Boliviano- (1911), y que posteriormente fue usado, demostrando una flexibilidad muy lejana a su talante, como sede de la Prefectura de Caracas dependiente de la Gobernación del Distrito Federal (hoy ocupado por el “Gobierno del Distrito Capital”). Se producía así, sin ningún tipo de consideración histórica, la primera fragmentación del solar fundacional destinado a las “casas cabildo” de manos, casualmente, de un ente público.

Un poco antes, en 1895, ocupando el cuadrante noroeste correspondiente a la esquina de La Torre, en claro gesto de respeto por mantener la continuidad de la fachada, se había construido el Gran Hotel Venezuela que en 1906 se reacondicionó, cambió de dueño y pasó a denominarse Hotel Klindt.

5. Izquierda: Propuesta del edificio de la Gobernación de Caracas que ocuparía todo el frente norte de la Plaza Bolívar. Gustavo Wallis en colaboración con los arquitectos franceses Lahalle y Levard. 1933. Derecha: Palacio de la Gobernación de Caracas. Esquina de Principal. Gustavo Wallis, 1935.

Será en 1933, al decretarse la construcción del Palacio de la Gobernación de Caracas (proyecto de Gustavo Wallis en colaboración con los arquitectos franceses Lahalle y Levard, cuya construcción finaliza en 1935), que se demolerá lo que quedaba del mutilado edificio que albergó la Oficina de Telégrafo Nacional, y se completará el fragmento restante correspondiente a la esquina de Principal con un uso que pareciera tener visos de reivindicación histórica. Para reforzar esa apreciación valga añadir que el mencionado decreto sentaba las pautas no sólo de la construcción del Palacio sino de las cuadras adyacentes a la Plaza Bolívar, normativa que no se cumplió a cabalidad pero que, sin embargo, se ve plasmada en el dibujo de lo que sería la fachada entera al norte de la Plaza Bolívar, demostración (más allá de su marcado academicismo) de una intervención integral que preveía recuperar la dignidad y unidad que dicho frente debía tener. Para lograrlo se proponía eliminar el edificio de Chataing y el del Gran Hotel Venezuela en pro de un desarrollo que otorgaba al gobierno de la capital un estatus que hasta entonces no había poseído.

Poco antes del plan de Wallis, Lahalle y Levard, en 1931, 4 años después de la muerte de su propietario, el edificio del Hotel Klindt es vendido y remodelado para ser utilizado para oficinas, cambiando su nombre por el de Edificio Washington, el cual sería finalmente derribado en 1957 (a las puertas del inicio del período democrático), con el objetivo de construir un inmueble que complementase el funcionamiento de la Gobernación del Distrito Federal.

6. Proyecto del edificio Washington, Esquina de La Torre, Plaza Bolívar Caracas. 1957. Tomás José Sanabria. Izquierda: Fachada sur. Derecha: Perspectiva.

Es así como, asociado al derribamiento del mencionado edificio Washington, la primera propuesta de la que tenemos registro para el solar en cuestión es la que Tomás José Sanabria elabora justo con ese mismo nombre el mismo año en que el vacío se instala allí (1957). Sanabria diseña una torre de oficinas de veinte pisos, con planta baja libre a doble altura, fachada uniforme trabajada considerando la incidencia del sol y aislada dentro del terreno, que sin duda traduce una clara omisión de las variables contextuales imperantes: por un lado, suma un espacio público que no se sabe si la Plaza Bolívar agradecería y, por el otro, compite y opaca a la Torre de la Catedral, elemento que desde la colonia ha sido el protagonista de la esquina que lleva su nombre.

7. Izquierda: Vista de la Catedral y la esquina de La Torre, Plaza Bolívar, Caracas, 1967. Derecha: Vista aérea de la Plaza Bolívar de Caracas donde se puede apreciar el vacío objeto del concurso.

Aunque al día de hoy nos ha sido imposible determinar a quien correspondía la tenencia del terreno, habida cuenta de que el edificio Washington pertenecía a un particular y no sabemos si su demolición ya insinuaba un cambio de dueño, la convocatoria al Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal (1981), cuya propuesta ganadora ilustra nuestra postal del día de hoy, marca un segundo momento de una saga de espasmódicas preocupaciones y subsiguientes frustraciones por atender la esquina de La Torre. Ahora será la presencia de un ente público de jerarquía dentro de la ciudad el que daba muestras, no sólo de ser el propietario del solar, sino de asumir la responsabilidad de atender el problema urbano allí existente. Para el momento se encontraba ocupando el valioso terreno un pequeño domo colocado allí por la propia Gobernación para publicitar su gestión dentro de la ciudad.

8. Croquis conceptuales elaborados por los arquitectos Daniel Betti, Raúl Grioni y Javier Usarraga para la propuesta ganadora del Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981.
9. Boceto que muestra la vista de la propuesta ganadora del concurso desde la Plaza Bolívar.

Este concurso, que se convoca pocos meses después de otro que tuvo gran repercusión a nivel del gremio a escala nacional (el de la Catedral de San Tomé de Guayana), en el que se inscriben 92 equipos profesionales y se terminan entregando 52 proyectos, permitió a través de las ideas presentadas apreciar una vez más el estado del arte con respecto al tratamiento de un lugar con una importante carga patrimonial localizado en el corazón mismo de la capital.

Gracias al abordaje crítico que en torno al Concurso llevó a cabo Doménico Silvestro para el número 64 (1982) de la revista Punto, que acompañó de una valiosa información gráfica, se puede inferir de acuerdo a sus propias palabras que los trabajos presentados pueden ser agrupados en tres categorías: “el monumentalismo (retórico), el recurso tecnológico (exagerado) y el sentido común: edificaciones de altura modesta y patio interior”.

10. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Fachada sur de la propuesta ganadora presentada por los arquitectos Daniel Betti, Raúl Grioni y Javier Usarraga.
11. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Planta baja de conjunto de la propuesta ganadora presentada por los arquitectos Daniel Betti, Raúl Grioni y Javier Usarraga.
12. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Propuesta ganadora. Daniel Betti, Raúl Grioni y Javier Usarraga. Boceto de la fachada sur elaborado por Doménico Silvestro para explicar su carácter «monumental».

La propuesta ganadora a cargo de los arquitectos Daniel Betti, Raúl Grioni y Javier Usarraga, inscrita claramente dentro de la primera categoría formulada por Silvestro, a pesar de poseer un carácter monumental logrado a través de la distorsión que hace al jugar con la escala, de claras reminiscencias clásicas y ávida de protagonismo propio, puede sumarse sin mayores inconvenientes al criterio que en mayor o menor medida priva entre los participantes: el considerar la necesidad de reconstruir la esquina como un aspecto prioritario y en otorgar un valor referencial a las alturas de los edificios que conforman el frente norte de la Plaza Bolívar (las para entonces sedes de la Gobernación y de la Prefectura) y el frente este que va de Torre a Veroes a la hora de determinar rasantes, accesos, localización de usos y manejo de los de espacios públicos, así como gestos que permitieran manejar libremente las variables de un programa abierto, dotado de una clara neutralidad, conformado por un auditorio para 400 personas y áreas de oficinas para la entidad convocante.

13. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Perspectivas de las dos propuestas presentadas por Pablo Lasala
14. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Fachada sur de la propuesta presentada por Doménico Silvestro.
15. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Fachada sur de la propuesta presentada por Gorka Dorronsoro.
16. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Material presentado por Gorka Dorronsoro a la VIII Bienal Nacional de Arquitectura para optar al premio para proyecto no construido.

La proposición que Wallis, Lahalle y Levard hicieran en 1933 resuena a la hora de comprender el énfasis en el problema de la representatividad que muchos de los pre-anteproyectos presentados buscaban incorporar. Cajas neutras, podios macizos, rebatimiento de las fachadas existentes, lenguaje neoclásico, impronta moderna, énfasis en lo tecnológico, sugestiva tropicalidad o uso de elementos tradicionales, van de la mano de una diversidad de posibilidades que giran todas en torno a un compromiso asumido con la ciudad que los aires posmodernos del momento insinuaban, abriendo la esperanza de poder recuperar el perfil urbano que llevaba casi veinticinco años perdido.

17. Dos vistas renderizadas de la propuesta ganadora del Concurso de Ideas para diseñar “Un patio-jardín para la esquina de La Torre”. Jorge Rigamonti, Mario Quirós y Alfredo Caraballo.

Los promotores, quienes anunciaron con bombos y platillos que la obra se iniciaría en marzo de 1982, cosa que asomaba buenos augurios, incumplieron su promesa por lo que el domo siguió allí durante un buen tiempo con el agravante añadido de que el terreno se convertiría en un área de estacionamiento confinado tras el muro perimetral que lo empezó a bordear.

18. Izquierda: Esquina de La Torre a Principal (1900’s-2010). Derecha: Vista aérea actualizada de la Plaza Bolívar de Caracas y sus alrededores.

Pese a que en 1995 vuelve a intentarse abordar desde la Gobernación del Distrito Federal, ahora con el apoyo del Instituto de Patrimonio Cultural, la ya crónica dolencia que a la capital aquejaba en una de sus esquinas de mayor valor, con la convocatoria a un nuevo concurso de aspiraciones mucho más modestas (el diseño de “Un patio-jardín para la esquina de La Torre”, ganado por el equipo conformado por los arquitectos Jorge Rigamonti, Alfredo Caraballo y Mario Quirós), la nueva frustración de la que acompañó su no ejecución nos encuentra, transcurrido casi un cuarto del siglo XXI, con que el vacío de la que entonces denominamos como “la más descuidada entre las más importantes esquinas del país”, acompañado de un importante número de valiosas ideas para darle solución, se halla aún a la espera del digno destino que se merece.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 12, 14 y 15 . Revista Punto, nº64 (1982)

1. González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015

2 y 3. Gasparini G. y Posani J. P.; Caracas a través de su arquitectura, 1969.

4. Gasparini G. y Posani J. P.; Caracas a través de su arquitectura, 1969; y Colección Crono Arquitectura Venezuela (https://fundaayc.com/2019/05/08/1915%E2%80%A2-apertura-del-hotel-klindt/)

5. Galería de Arte Nacional. Wallis/Domínguez/Guinand. Arquitectos pioneros de una época, 1998.

6. Tomás José Sanabria. Edificio Washington, Plaza Bolívar, P-262 (https://tomasjosesanabria.com/2016/12/20/edificio-washington/); y Galería de Arte Nacional. Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra, 1995.

7. Gasparini G. y Posani J. P.; Caracas a través de su arquitectura, 1969; y Captura de Google Earth.

8, 9, 10 y 11. «Edificio Administrativo Gobernación del Distrito Federal». Revista Croquis, nº 12, agosto 1984.

13. Isabel Lasala Hernández. Creando lugares. Entre la exaltación y la superación del objeto arquitectónico en la obra de Pablo Lasala, 2014.

16. Museo de Bellas Artes. VIII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar, Catálogo, 1987

17. Jorge Rigamonti. 1995 – Patio-Jardín (Garden-Patio) Square at “La Torre” Corner of Bolívar Square (https://www.behance.net/gallery/12163537/Garden-Patio-at-La-Torre-Corner-of-Bolivar-Square)

18. Comparativas de Caracas (https://comparativas-de-caracas.blogspot.com/); y Captura de Google Earth.

ES NOTICIA

En la página de Instagram de Morel David Rodríguez (@moreldavir), alcalde del Municipio Maneiro del estado Nueva Esparta, apareció publicado el viernes 5 de julio el resultado del “Concurso de Ideas de Arquitectura y Diseño Urbano para el Centro Histórico de Pampatar”, convocado por la Alcaldía del Municipio Maneiro del estado Nueva Esparta con el aval del Instituto de Patrimonio Cultural y la asesoría del Colegio de Ingenieros del estado Nueva Esparta (CIENE).

El jurado calificador estuvo conformado por Carlos Gómez de Llarena, Nelly Del Castillo, Zulma Bolívar, Federico Vegas, Rafael Pereira, Antonio Aspite y Augusto Ascanio.

Con una inscripción inicial de 42 participantes de los que entregaron 25, quedaron preseleccionados 6 de entre los cuales, tras la deliberación correspondiente llevada a cabo el 4 de julio, el jurado declaró ganador el proyecto identificado con el seudónimo “Atarraya de encuentros” (código CCHP-043) presentado por el equipo encabezado por el arquitecto Folco Riccio que contó con David Gouverneur como asesor y Elsa de la Purificación, Azarai Hernández, Fernando Peraza y Luis Matos como colaboradores.

Obtuvieron mención honorífica los otros cinco equipos preseleccionados liderados por Ángel Yánez, Daniel Atilano, Alessandro Famiglietti, Grace Morazzani y Yurayma Alberti.

El alcalde en su página señala: “Estamos muy felices en Maneiro con esta iniciativa, que surgió como una idea sencilla y fue evolucionando poco a poco hasta convertirse en un valioso aporte para nuestra ciudadanía. (…) Para nuestro municipio, y también para todos los gobernantes del país, es fundamental e importante que siempre, cuando queramos intervenir en espacios públicos de relevancia o desarrollar planes para nuestras ciudades, utilicemos metodologías inclusivas y participativas. (…) El propósito es que estas iniciativas se lleven a cabo con la deliberación de un jurado con criterio y que permitan la participación de diversas personalidades. (…) Abrir este abanico de oportunidades garantiza que todos los que deseen concursar puedan hacerlo y que la mejor idea prevalezca. (…) Este enfoque siempre dará como resultado que la ciudadanía disfrute de la más alta calidad en la recuperación de sus espacios. (…) Estamos comprometidos a acabar con la vieja manera de ejecutar este tipo de proyectos sin criterio ni asesoramiento, basándonos simplemente en decisiones unilaterales de personas no especializadas.

Vayan por delante las auspiciosas palabras del alcalde para poder ver dentro de muy poco hecha realidad la propuesta ganadora, a cuyos autores enviamos nuestras sinceras felicitaciones y les deseamos el mayor de los éxitos.

Nota

Agradecemos el apoyo brindado para la elaboración de esta reseña por la arquitecto Nelly Del Castillo.

ACA

EXCELENTE NOTICIA

A través de las cuentas de Instagram @bastidas_salinas y @revistaentrerayas, hemos conocido que el equipo conformado por Marcos Coronel, Ricardo Sanz, Khristian Ceballos, Ana Valenzuela, Gabriel García, Cristian Fontana y Carlos Arellano resultó ganador del Concurso Nacional para la Rehabilitación de la Plaza Guaicaipuro de Los Teques, anuncio que fue hecho el pasado martes 25 de junio.

La convocatoria a participar de esta iniciativa abierta a todos los profesionales de la arquitectura, en la que el sector público y el privado unieron fuerzas y actuaron como auspiciantes, estableció entre el 1 y el 20 de marzo de este año para hacer las inscripciones. Una vez cerrado el lapso, la fecha tope para la entrega de las propuestas se fijó para el 18 de mayo.

El jurado integrado por Isabel Maria De Jesús Pereira (antropólogo), Manuel Almeida (historiador), Justine Caballero (arquitecto), Larissa Slibe (arquitecto), Alejandro López (arquitecto), Cesar Vielma (abogado) y Karin Bolívar (representante de la comunidad), tras revisar los trabajos presentados por más de 60 concursantes, preseleccionó 12 de entre los cuales escogió como ganador el identificado con el seudónimo “Suelo/Sombra/Luz” consignado por el equipo ya señalado.

“Suelo/Sombra/Luz” funge a la vez de marco conceptual de la propuesta triunfadora gracias al énfasis particular que se hace en esos tres elementos: “Suelo que nos recuerda nuestros orígenes, lo interpretamos como una gran superficie porosa, lo que permite drenar las aguas de lluvia con facilidad, a la vez que extiende la superficie verde habitable. (…) Sombra que rinde homenaje a la vegetación emblemática que existe en el lugar, potenciado en este caso con un grupo de cubiertas ligeras apergoladas, que resguardan a los usuarios y que hablan del clima tropical. (…) Luz, una apuesta optimista al futuro, un lugar que rinde homenaje a la atmósfera donde se inserta y busca ser mediador entre la tradición y la innovación.

En el acto público presidido por Farith Fraija Norwood, alcalde del Municipio Guaicaipuro y su equipo de gestión, por un lado, se exaltó la iniciativa de convocar al talento nacional para aportar nuevos enfoques, estrategias y tecnologías a la resolución de temas urbanas locales y, por el otro, se anunció que las obras de rehabilitación de la plaza comenzarán las próximas semanas.

Vaya desde aquí las más sinceras felicitaciones para los ganadores.

Nota

Las imágenes que publicamos proceden de @bastidas_salinas y @revistaentrerayas.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 397

El Concurso Nacional de Ideas para el Teatro Municipal El Hatillo, promovido el año 2001 por la Gobernación del estado Miranda, la Corporación de Servicios y Mantenimiento del estado Miranda y la Alcaldía del Hatillo buscaba, de acuerdo a las bases que acompañaron su convocatoria, obtener propuestas para la solución de un teatro clásico (tramoya y servicios) para 1.000 espectadores con actividades de apoyo, zona rental de oficinas (4.000 m2), servicios y estacionamientos.

1. Ubicación del terreno al este del pueblo de El Hatillo.

Se ubicaría en un terreno de 4.500 m2 delimitado al norte por la calle El Progreso (entrada a la urbanización La Lagunita), al sur por parcelas residenciales y al oeste con la calle Buena Vista, el pueblo del Hatillo y (a la distancia) la iglesia parroquial.

Culminado el período de entrega para el que se exigían un máximo de seis láminas rígidas de 60 x 90 cms. que mostraran la información fundamental (memoria, plantas, cortes, fachadas y perspectivas, siendo la maqueta un requisito opcional), el jurado otorgó el primer premio que garantizaba la contratación del anteproyecto y proyecto al escultor, pintor y dibujante Miguel Acosta González, profesor universitario, egresado de la FAU UCV en 1979, quien contó con la colaboración de los también arquitectos Luciano Landaeta, Juvenal Salcedo y Luis Sánchez Alonso.

El interesante proceso de diseño seguido por Acosta, recogido en “Distancias y aproximaciones entre dibujos e ideas. Experiencias en cuatro concursos de arquitectura”, trabajo de ascenso presentado en 2004 para optar a la categoría de Asistente dentro del escalafón universitario en la FAU UCV, permite no sólo encontrar los aspectos claves que fueron esgrimidos para producir y sustentar la propuesta ganadora, sino el importante peso que cobraron los medios de representación utilizados para que dicho éxito cristalizara.

Lo primero que salta a la vista a la hora de observar cómo se abordó el problema es la interpretación que se le dio al programa. Alejándose de la aspiración expuesta por los convocantes de contar con un “teatro clásico”, Acosta y su equipo propusieron más bien la creación de un “centro cultural”, transformando el teatro en una pequeña sala anfiteátrica para 250 espectadores, planteando sólo las oficinas propias de la institución llevándolas a 400 m2 y reduciendo el estacionamiento para una capacidad de 100 vehículos.

2. Del tradicional patio colonial a su adaptación al terreno.

La consideración del diseño de un edificio público asociado a la imagen arquetipal de la casa (célula de un organismo mayor como lo es la ciudad), y en particular de la casa colonial propia de pueblos como El Hatillo, estará presente desde un comienzo como idea generadora de la propuesta. En tal sentido, en el texto introductorio del proyecto elaborado por Acosta para el trabajo de ascenso mencionado, señalará: “La mayoría de las casas de pueblos coloniales como El Hatillo tiene patios internos alrededor de lo cuales se colocan los corredores, habitaciones y espacios. (…) Cuando comenzamos a trabajar en este concurso esto fue lo primero que se nos vino a la mente y propusimos esquemas de funcionamiento y formas que tuvieran que ver con la creación de un patio interno: una serie de volúmenes alrededor de un espacio central. (…) La idea de casa colonial con patio, heredada de la tradición española, fue la primera imagen con la cual trabajamos; se mantuvo presente con ciertas alteraciones”.

3. La idea va tomando forma.
4. Vista general de la idea dentro del contexto.

Otra imagen recurrente, presente desde el inicio, estará asociada a la idea de teatro: “Al igual que con la casa, cuando pensamos en un teatro es casi seguro que recordemos los teatros griegos como imagen arquetipal. (…) Dichos teatros eran tallados en las montañas y los constructores aprovechaban las pendientes naturales de los terrenos para su construcción. (…) De aquí surgieron dos temas para el Centro Cultural: el escalonamiento y la topografía. (…) El primero se manifiesta en la vibración que produce la repetición sucesiva de las gradas de un teatro y el segundo en el tallado de la edificación por niveles: continuidad entre naturaleza y arquitectura”.

Las ideas expuestas dieron pie a lo presentado a concurso luego de un rico proceso en el que, en primer lugar, la geometría triangular del terreno (con los tres lados diferentes entre sí) obligó a adaptar la forma rectangular del patio tradicional. Ello junto a las consideraciones topográficas llevó a proponer la imagen de un “triángulo cubista” el cual fue boceteado “repercutiendo en el conjunto en formas geométricas curvas, rectas y quebradas”.

5. De arriba a abajo: Plantas, corte longitudinal y fachada oeste de la propuesta presentada a concurso.

A los ajustes sucesivos a que se sometieron las primeras ideas se sumó el tratamiento propuesto para el hall de acceso del edificio entendido como una “plaza cubierta” desde donde se pudiera “atravesarlo mediante una calle interna escalonada”. “La edificación comienza a funcionar como un edificio urbano: plaza cubierta, pequeña plaza interna (patio en escalera) y una calle peatonal que permitiera la conexión entre las calles colindantes. La edificación se planteó como una pieza adaptable a las distintas situaciones espaciales y formales del contexto. (…) En ese momento, la imagen de casa se transformó en imagen de edificio institucional (Centro Cultural) que responde al contexto de una manera uniforme con una geometría ligera y severa al mismo tiempo”.

6. Proceso de ajustes que conllevó el anteproyecto.
7. Lámina resumen del anteproyecto.

Durante el desarrollo del anteproyecto una vez obtenido el premio, los promotores y organizadores insistieron en la necesidad de incorporar el “teatro clásico” (ahora para 700 espectadores) planteado en las bases del concurso, transformado (como ya se dijo) en sala anfiteátrica con capacidad sólo para 250 presentada como idea ganadora. Ello originó un importante ajuste que “afectó considerablemente las condiciones formales y espaciales del programa”, el intento de equilibrar sin éxito el teatro con el resto del edificio y el inicio de un proceso de diálogo que condujo a la aceptación por parte de los clientes de retomar la idea de una sala de conciertos para 350 espectadores, “con las dimensiones suficientes para hacer danza y teatro pero sin las complicaciones de un Teatro Clásico”. De aquí surgiría la volumetría resultante plasmada finalmente: “un par de xilófonos (marimbas) de direcciones y proporciones distintas, integradas por el cuerpo del Hall de Acceso … lo cual fue aprovechado como imagen para resolver también la Biblioteca”.

Finalmente, el resultado logrado permitió afirmar que el teatro se abrió hacia el pueblo del Hatillo e interactúa con él, y que el edificio institucional paso a ser un edificio-teatro donde el escalonamiento de pisos y techos cobran gran protagonismo.

8. Dibujos de Miguel Acosta que acompañaron la propuesta presentada a concurso.

Los dibujos utilizados para presentar tanto las dos etapas de ideas -material entregado para el concurso- (bocetos y croquis exploratorios a mano alzada en los que se van alternando perspectivas y plantas de conjunto que concluyen con plantas, cortes y fachadas a escala 1/200), como el anteproyecto (croquis definitorios de plantas a mano alzada y dibujos a escalas 1/100 y 1/50,) fueron realizados fundamentalmente utilizando lápiz y marcadores negros (punta fina y punta gruesa) sobre croquis blanco y amarillo.

La riqueza expresiva que muestra a modo de memoria conceptual la presentación realizada desde el primer boceto a los dibujos más precisos, denota una vez más la virtuosidad como dibujante de Acosta y el valor que siempre ha tenido para él como método de aproximación creativa a la arquitectura. Ello le permitirá afirmar: “la relación entre dibujo e ideas es de orden dialéctico: donde comienza el dibujo concluyen las ideas y donde surgen las ideas se define el dibujo”.

Acosta, asiduo participante en concursos de arquitectura, había obtenido el segundo premio en el certamen para la “Escuela de Danza de la Ópera de París, Nanterre” en 1983, fue finalista en el convocado para el “Palacio Municipal del Distrito Sucre del Estado Miranda” en 1986 y obtuvo en 1998 el primer premio del “Concurso de Ideas para el Edificio de Apoyo al Museo de Arte Colonial-Quinta Anauco”, antes del reconocimiento alcanzado en el que hoy nos ha ocupado. Posteriormente continuaría cosechando éxitos como ganador del primer premio en: el “Concurso para el Mercado Popular de Antímano” (2013), el “Concurso Público para el Proyecto Sede del Banco Central Guayana” (2015), el “Concurso para la remodelación de la vieja oficina postal de Miami” (2015) y, más recientemente, junto a Rafael Montes, del “Concurso de Ideas para la manzana del Taller del Hierro, Oporto” (2022).

9. Vistas aéreas del Anfiteatro El Hatillo.
10. Dos imágenes recientes del Anfiteatro El Hatillo.

Nota

Entregado el trabajo por parte de Acosta, finalmente como tantos otros concursos realizados a nivel nacional los promotores decidieron no construirlo. En su defecto lo que se realizó años después fue, tomando en cuenta parte de lo propuesto por Acosta, la restitución de lo que era una infraestructura venida a menos y que hoy se conoce como Anfiteatro El Hatillo, sala multipropósito que, sobre la calle Bella Vista (justo al lado del Centro Comercial Paseo El Hatillo), ocupaba uno de los tres terrenos (el identificado como P2) que se pensaban integrar al momento del lanzamiento del certamen. Con un aforo para 700 espectadores los trabajos se terminaron en 2013 y desde entonces ha funcionado con el objetivo de promover los talentos locales nacionales. La obra requirió la restitución del techo y la refacción de general de paredes e iluminación.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8. Miguel Acosta. “Distancias y aproximaciones entre dibujos e ideas. Experiencias en cuatro concursos de arquitectura”, Trabajo de ascenso presentado para optar a la categoría de Asistente dentro del escalafón universitario, FAU UCV, 2004 (visitable en https://issuu.com/miguelacostagonzalez/docs/distancias_y_aproximaciones_entre_dibujos_e_ideas); y ACOSTA (https://miguelacostaarteyarquitectura.com/portfolio/arq2000/)

9. Capturas de Google Earth.

10. Goliiive (https://www.goliiive.com/venue/anfiteatro-el-hatillo); y Ernaly Hernández (https://www.google.com/search?client=firefox-b-d&q=anfiteatro+El+hatillo#lpg=cid:CgIgAQ%3D%3D,ik:CAoSLEFGMVFpcE5SZlJtMmF0RXhueUNaUzNFcXl4M2x3enRjTXBCcVFvRXAxSEtO)