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La labor desarrollada por el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) desde que en 1966 toma el testigo dejado por la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA), ha estado caracterizada por el permanente dilema que lo obliga a comportarse como garante de los derechos de un gremio siempre a la sombra de la ingeniería y a su vez como promotor del debate que suscitan lo profesional y lo disciplinar, velando en lo posible por lograr la mayor participación de sus agremiados en el desarrollo de la ciudad y en el diseño sus edificaciones más relevantes.
Así, persiguiendo una siempre esquiva e inalcanzable Ley de Colegiación, tras la quimera de tener algún día una sede propia que a su vez se convierta en obra referencial, auspiciando la realización de concursos, convocando periódicamente la participación a través de bienales a la mejor arquitectura realizada en el país, organizando eventos de muy diferente tenor, propiciando y cuidando las relaciones con sus pares a nivel internacional, velando por la incorporación de la provincia y buscando las vías para hacer visible a través de diferentes medios sus actividades, de las que siempre se ha esperado una mayor contundencia a la hora de tomar la bandera por exigir mejores condiciones de trabajo, mayor reconocimiento del rol del arquitecto, mejor arquitectura y menor impunidad en el desempeño de quienes tienen en sus manos el devenir urbano tanto desde el sector público como desde el privado, las diferentes juntas directivas que han pasado por el CAV han buscado cada una dejar una huella que con el pasar del tiempo permita ser reconocida.
Se podría decir que, luego de unos primeros años importantes donde se sentaron las bases de lo que hoy es el CAV en los que se delinearon las líneas maestras de sus actividades fundamentales, para quienes han aspirado y aspiran asumir la responsabilidad de dirigirlo siempre existe el mismo plan de trabajo, la misma agenda. La diferencia consiste en el énfasis y prioridad que se le den a las numerosas carencias y deudas contraídas en el tiempo aún sin subsanar para lo cual se requiere, además, contar con un equipo comprometido y una capacidad gerencial y de liderazgo comprobada. También es bueno reconocer que, con el transcurrir de los años y en vista de la ineficacia o desenfoque muchas veces demostrada por quienes han encabezado el CAV, se ha logrado acumular una buena dosis de desconfianza, escepticismo y predisposición desde unos agremiados que, valga decirlo, no se han caracterizado particularmente por su espíritu participativo convirtiéndose la tarea de dirigirlos en una labor muy ingrata.
Sin pretender llevar a cabo un balance de casi 53 años de vida de la entidad se pueden detectar momentos que pasan a ser claramente reconocibles en la medida que se mira hacia atrás por los objetivos y logros alcanzados. Por ejemplo, ha habido directivas que se recuerdan mayormente por su empeño en hacer del colegio un ente autónomo con identidad propia, otras por darle el mayor empuje a la realización de concursos, algunas por empecinarse en lograr el rescate en la periodicidad de los órganos divulgativos, las convocatorias a bienales o la realización de eventos importantes para potenciar una posible proyección nacional e internacional. Pero si hay alguna constante en todas ellas esa ha sido el convertir el mes de julio, cuando se conmemora su creación, en momento para llevar a cabo memorables encuentros, organizar ambiciosos programas o en todo caso realizar importantes esfuerzos por dar señales de vida aunque sea sólo una vez al año.

A la junta que dirigió el Colegio entre 2006 y 2012, sin que con ello queramos emitir un juicio de valor, se le debe reconocer, entre otros, el esfuerzo por rescatar en 2010, tras 14 años de silencio, la revista CAV de la que alcanzó publicar en un período de tres años hasta seis ejemplares. También la podemos recordar por organizar, con motivo de la realización Mes de la Arquitectura del año 2010 y como homenaje a la labor gremial del Arq. Julio Coll Rojas, conjuntamente con la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, la Universidad Simón Bolívar y el Espacio Capuy, una ambiciosa exposición que buscaba recoger la arquitectura realizada en el país a lo largo de cincuenta años, intentándose en cierta forma reivindicar las obras y arquitectos que empezaron a surgir a partir de la caída de la dictadura perezjimenista.

5 Décadas de Arquitectura Venezolana, a caballo entre una antología dado el amplio espectro temporal que buscaba cubrir y una bienal al convocar de manera abierta hasta las más recientes realizaciones, sin mayor claridad entre el peso que dentro de la muestra debía tener la obra pública (apabullada en general por la actividad privada), se convirtió, tal y como se recoge del nº 56 de la Revista CAV, “en una exposición única en tanto se organizó estrictamente según el año de graduación de los arquitectos con el ánimo de estimular la sana confrontación y dejar registro de la variedad de las propuestas de acuerdo a los diversos momentos en los que ha ejercido cada uno de los profesionales presentes”.

Las bases que regían la participación precisaban a cada participante la elaboración de un panel, de dimensiones preestablecidas y uniformes, donde debía cobrar particular relevancia un breve “texto reflexivo” a través del cual expresara su pensamiento y postura ante el ejercicio de la arquitectura en Venezuela, dentro de un discurso siempre en vías de enriquecerse. También, con la incorporación de una fotografía del autor se buscaba dar identidad y sentido humano a lo presentado lo cual consistía fundamentalmente en croquis, planos e imágenes de las obras las cuales podían haber sido construidas o quedado a nivel de proyecto.
Al momento de su apertura, podría decirse que la arquitectura nacional acusaba el impacto de una disminución tangible en la actividad profesional lo cual apuntaba a que apareciera un cambio de actitud ante la manera tradicional de llevar a cabo el ejercicio y una revisión del rol del arquitecto en una sociedad caracterizada por una difícil situación política, social y económica. A ello se sumaba la aparición de diversos protagonistas y la insurgencia de nuevas generaciones y con ellos nuevas técnicas de representación y manejo de diferentes fuentes de información que ponían de relieve la globalización como proceso indetenible. Pensar que se vivía (y aún se vive) una etapa de transición, que marcó el paso de un país pujante a un país ralentizado, no deja de ser una buena oportunidad para volver a apostar desde el ahora hacia un futuro que se avizora diferente y en el cual las nuevas generaciones tienen mucho que decir.

Los organizadores del evento vieron en cierta medida frustrado el esfuerzo ante la escasa convocatoria que tuvo la cual, como ya se dijo, no pasó de los cincuenta expositores. “Sin embargo -apuntarán- (su realización) abre un compás esperanzador hacia otras muestras que la superen en cantidad de participantes y en la necesaria reflexión sobre el ejercicio de la profesión y la urgencia por desplazar la apatía en nuestro gremio”. En 2011, también durante el mes de julio, en este caso en reconocimiento a la labor gremial y crítica de Arq. William Niño Araque (fallecido a finales de 2010), las mismas instituciones en el mismo espacio organizaron una segunda versión de 5 Décadas de Arquitectura Venezolana que tampoco alcanzó los niveles de participación esperados. Ello quizás hizo desistir a los promotores en seguir realizando nuevos esfuerzos que con mayor insistencia y claridad de metas quizás pudieron haberse institucionalizado y generado un importante banco de documentación con el que sabemos siempre es importante y necesario contar en nuestro país, vacío que más recientemente se ha intentado llenar con el rescate de las Bienales Nacionales de Arquitectura y se complementa con la perseverante tarea realizada por la revista entrerayas.
ACA
Procedencia de las imágenes
https://imagenes-urbanas.blogspot.com/2010/07/5-decadas-de-arquitectura-venezolana.html
Colección Crono Arquitectura Vnezuela

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La aparición del nº 1 la revista CAV permite constatar la confluencia de una serie de circunstancias que ofrecen particular interés para el gremio de los arquitectos en el país.
Por un lado se presenta como el espacio idóneo que aprovecha la Junta Directiva del recién creado Colegio de Arquitectos de Venezuela (conformada por Guido Bermúdez -Presidente-, Carlos Guinand Baldó -Vicepresidente- y Elías Toro -Secretario-) para exponer las razones que dieron lugar a su constitución en sustitución de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA) que, como se sabe, funcionó como ente gremial durante 21 años desde el 4 de julio de 1945.
En segundo lugar, permite conocer la continuidad que se le busca dar no sólo a la conducción del gremio sino también a su principal órgano de difusión tras la aparición de 20 números de la revista SVA (1959-1965). En tercer lugar logra hacernos visitar, a través de una rica documentación gráfica y fotográfica, el más importante edificio construido recientemente en el país. Y en cuarto lugar sirve para exponer una de las preocupaciones teóricas que por aquellos años era objeto de discusión en el medio académico y profesional.
El “Sumario” de la publicación permite aclarar buena parte de lo que hemos adelantado. En el mismo se puede registrar la presencia del “Editorial” a cargo de la Junta Directiva; las “Palabras del Presidente del Colegio de Arquitectos de Venezuela, Arq. Guido Bermúdez Briceño, con motivo del acto de toma de posesión de la nueva Junta Directiva, período 1966-67”; el “Banco Central de Venezuela, Arq. Tomás José Sanabria” (de donde proviene la imagen que ilustra la portada y nuestra postal del día de hoy); “Tradición y continuidad en la arquitectura”, por Walter Gropius; el “Noticiero CAV” (dedicado fundamentalmente a dar cuenta del proceso de registro y constitución del Colegio y designación de su Junta Directiva, a lo que se suma la programación del IX Congreso de la UIA, Praga, 1967); y el “Índice números 1-20 (1959-1965)” de la revista SVA.
Como podrá notarse el nº 1 de la revista CAV (accesible en formato digital a través de https://issuu.com/revistacav/docs/ensamble_revista_cav_1_light) se trata de todo un documento de referencia del que podemos rescatar de su «Editorial» la intención convertirla en órgano de difusión de una agrupación profesional que pasó de ser “sociedad” a dar un particular énfasis al asunto de la “colegiación”. De aquí que la publicación intente constituirse en un “primer paso dirigido a más altas metas y que pretenda fundamentalmente actuar como agente catalizador de las motivaciones latentes desde el gremio”, buscando su transformación “en auténtico instrumento para la crítica y eficaz medio de expresión” y “fermento de discusión y polémica en lo interno y vehículo de comunicación con todas las dimensiones y niveles de nuestra vida social en lo externo”.
En lo atinente a todo el proceso que condujo al reemplazo de la SVA por el CAV y el empeño en darle cuerpo a un colegio profesional, las “Palabras del Presidente del Colegio de Arquitectos de Venezuela…” son claras en cuanto a la necesidad de dar viabilidad a las expectativas generadas luego de la aprobación de la Ley de Ejercicio Profesional de 1958, a su necesaria reglamentación para abrirle paso la autonomía de las actividades profesionales vinculadas al hecho construido y a lo expresado en las actas finales de las tres Convenciones Nacionales de Arquitectos realizadas en 1959, 1962 y 1965. En las conclusiones de la Primera (1959), se expresa: “La consolidación de la profesión de Arquitecto en el país justifica el hecho de que quienes la ejercen aspiren ya a constituir un Colegio de Arquitectos, basándose en la convicción de que la Arquitectura se halla suficientemente caracterizada, que su ejercicio representa una legítima función social, cuyo desempeño cabal exige la intervención directa del arquitecto en el señalamiento de sus propios rumbos y que la individualización de esta profesión engendraría una sana emulación que a la postre redundará en beneficio del país”, lo cual es complementado por lo señalado en la Segunda Convención tres años después (y corroborado en la Tercera de 1965): “Existe entre los Arquitectos el convencimiento de que el momento es propicio para iniciar gestiones encaminadas a lograr su Colegiación independiente, sin dejar de reconocer que para la cristalización de esta iniciativa, es preciso superar serios obstáculos; gran parte de la tarea se simplificaría si el Congreso Nacional sancionara la Ley de Ejercicio y Colegiación de la Profesiones Universitarias”. De ambas citas y sus repercusiones al día de hoy, más allá de que el CAV exista, hay aún mucha tela que cortar en cuanto al cabal cumplimiento de todas las aspiraciones señaladas.
La Comisión de Publicaciones que acompañó a la primera Junta Directiva del CAV y permitió la salida de la revista estuvo integrada por: Graziano Gasparini (Presidente), Dirk Bornhorst, Luis Muñoz Tébar, Ilari de Eguiarte, Max Pedemonte, Luis Quiróz y Jesús Tenreiro, fungiendo José Manuel Mijares como Secretario Ejecutivo ostentando el cargo, a su vez, de Director de la Revista. Como Asesor Artístico se contó con Mateo Manaure y también con la colaboración especial de Carmen Díaz. Fue impresa por Editorial Arte y a modo de dato curioso aparece como su dirección la siguiente: “Facultad de Arquitectura y Urbanismo, 9º piso, Ciudad Universitaria, Caracas, Venezuela”, señal de que aún funcionaba donde estuvo por años la SVA y de que también se empezaría, muy seguramente, a gestar la necesidad de contar con una sede propia, meta aún inalcanzada que daría para otra interesante saga.
La documentación mostrada para acompañar el Banco Central de Venezuela no tiene desperdicio y se suma a la aparecida en otros medios de divulgación (la revista PUNTO nº27, por ejemplo) para dar cabal cuenta de tan importante obra. Tampoco revisitar el texto de Gropius y el enterarse de todo el proceso legal de conformación del Colegio. Pero si algún material tiene particular valor para investigadores y estudiosos es el índice de los 20 números que aparecieron de la revista SVA ante el hecho de que cada vez es más difícil consultar todos sus ejemplares, motivo de sobra para emprender una labor de rescate y digitalización de los mismos.
La revista CAV, con sus altos y sus bajos, ha mantenido su continuidad pasando hoy a ser una de las más longevas dentro del difícil territorio de las publicaciones periódicas nacionales sobre arquitectura. Su intermitencia permite detectar diversas etapas que ameritarían un estudio particular por la diversidad de enfoques y énfasis que han caracterizado cada una en función de sus respectivos Comités Editoriales. La última de ellas se produjo, impulsada por la Junta Directivas que ejerció entre 2006 y 2012, luego de un período previo de 14 años de ausencia, lográndose publicar los últimos seis números impresos que se conocen (del 55 al 60) realizados con una gran calidad gráfica, cuidadosa producción e impecable impresión. Como otra curiosidad (preocupante en este caso) en el nº 60 aparece, firmada por Tomás Pérez Calderón, la nota titulada “La Ley de Ejercicio de la Arquitectura y Profesiones afines: un proyecto por etapas” donde se anuncia la introducción el 22 de noviembre de 2012 del mencionado instrumento legal para su consideración por parte de la Asamblea Nacional en virtud de que, a 46 años de lo que subrayáramos de lo contenido en el nº 1 de la revista (y a 54 de la promulgación de la Ley del 58), “Venezuela es el único país de la región en el que el gremio de arquitectos no tiene independencia para la práctica del ejercicio a través del colegio profesional respectivo”. Desde entonces han pasado otros seis años y al parecer aún estamos en mora.
ACA

El Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) anuncia, a través de un séptimo llamado, que a petición de los participantes, ha extendido el período de inscripciones y recepción de trabajos participantes en la XIII Bienal Nacional de Arquitectura, cuyo tema es “Arquitectura en Venezuela y su diáspora”, hasta el 13 de noviembre de 2018.
Para mayor información visitar https://www.cav.org.ve/
ACA
Veredictos de la XII Bienal Nacional de Arquitectura (BNA)

El pasado 2 de marzo aparececieron en la página web del Colegio de Arquitectos de Venezuela los Veredictos de la XII Bienal Nacional de Arquitectura (BNA), la cual se identificó con el lema “Arquitectura en positivo, compromiso con el país”, otorgándosele por unanimidad el Premio Nacional al trabajo presentado por las arquitectas Carla Urbina y María Villalobos, intitulado PAISAJES URBANOS BOTÁNICOS EN MARACAIBO COMO ESCUELAS VIVAS: LECCIONES DESDE EL JARDÍN BOTÁNICO DE ROBERTO BURLE MARX.

Los 16 miembros del jurado, presidido por Marco Negrón, distribuidos en equipos de mínimo tres integrantes para revisar las categorías de su experticia y donde uno de ellos fungió de coordinador de dicho equipo, luego de revisar los posters y publicaciones que conformaron la muestra, abierta desde el mes de noviembre de 2016 en los espacios de la Biblioteca Central de la Universidad Simón Bolívar, otorgaron los siguientes premios:
Diseño Arquitectónico.
Sub-categoría Vivienda Unifamiliar:
Vivienda 197, Caracas.
Proyectistas Responsables: Juan Carlos Láncara y Vicente Antonorsi.
Sub-categoría Vivienda Multifamiliar:
La Montaña, Caracas.
Proyectista responsable: Ilana Beker
Sub-categoría Oficinas:
desierto
Sub-categoría Comercios:
Sambil Curacao, Curazao.
Proyectista Responsable: Ilana Beker
Sub-categoría Asistencial:
desierto
Sub-categoría Recreacional:
Parque Acuático Maracay, Estado Aragua.
Proyectista Responsable: Hector Yepes.
Sub-categoría Turismo:
Posada Estancia Altos de Veracruz, Sanare, Estado Lara.
Proyectista Responsable: Ernesto Guzmán Barreto.
Sub-categoría Asistencial y/o Servicios:
desierto.
Arquitectura Interior:
Apartamento 199, Caracas.
Proyectista Responsable: Juan Carlos Láncara
Paisajismo:
Diseño del Paisaje de la Vivienda K-33, Caracas.
Proyectista Responsable: María Margarita Oramas
Arquitectura Tensil / Sistemas Constructivos/ Tecnologías:
Cubierta Móvil, Plaza de Toros Monumental de San Cristóbal, Estado Táchira.
Proyectistas Responsables: Eduardo Santos Castillo, Carlos Santos Medina y Eduardo Santos Medina.
Diseño Urbano:
Ciudad Polonia, Estado Táchira.
Proyectistas Responsables: Eduardo Santos Castillo y Carlos Santos Medina.
Restauración Patrimonial:
Paisajes Urbanos Botánicos en Maracaibo como Escuelas Vivas: Lecciones desde el Jardín Botánico de Maracaibo, Estado Zulia.
Proyectistas Responsables: Carla Urbina y María Villalobos.
Rehabilitación, Revitalización:
Centro Comercial Benedetti, Estado Zulia.
Proyectistas Responsables: NMD NOMADAS, Francisco Mustieles y Farid Chacón.
Teoría, Historia y Crítica de la Arquitectura:
El Pasado Presente. Observaciones, Críticas y Experiencias en el Campo de la Restauración.
Autor: Graziano Gasparini.
Publicaciones de Pregrado:
desierto.
Publicaciones:
Caracas del valle al mar. Guía de Arquitectura y Paisaje.
Autores: Iván González Viso, María Isabel Peña y Federico Vegas
Ciudad Universitaria de Caracas. Construcción de la Utopía Moderna.
Autoras: Ana María Marín y María Fernanda Jaua.
Tesis de Pregrado:
Ciudad Híbrida, Membrana Metropolitana Costera. Maracaibo, Estado Zulia.
Proyectistas Responsables: Luisa Acosta, Juan Arismendi, Jesús Cabrera, Stephany Sánchez, Nelymar Vera.
Proyectos No Construidos:
Guardería Thomson Kids, Maracaibo, Estado Zulia.
Proyectista Responsable: Alberto Romero.
Proyectos en Ejecución:
Concepto Paraíso, Maracaibo, Estado Zulia.
Proyectista Responsable: NMD NOMADAS, Francisco Mustieles y Farid Chacón.
De los Proyectos de Arquitectura a los que les fue conferido Premio en su Categoría, 5 se ubican en Caracas, 10 en el interior y 1 en el exterior. El Premio Nacional se otorgó a un proyecto llevado a cabo en Maracaibo, Estado Zulia. Ello demuestra que la calidad arquitectónica venezolana no solo se centra en la capital, pues la mayoría de los reconocimientos recayeron en obras ubicadas en el interior del país. Por lo tanto se puede concluir que la XII BNA se convierte en una muestra representativa nacional.
Los posters ganadores serán expuestos en diversas Facultades de Arquitectura de Universidades Nacionales, así como en la filial del CAV en Carabobo (CAUDEC). También serán divulgados de manera digital, en la Red Latinoamericana de Bienales y en los medios electrónicos de la Regional de Arquitectos del Grupo Andino (RAGA).
ACA
Procedencia de las imágenes
1. https://entrerayas.com/2016/10/xii-bienal-nacional-de-arquitectura/