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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 227

La imagen que hemos seleccionado hoy para que acompañe nuestra postal corresponde a la propaganda de una marca que nace como consecuencia de la creación en 1894, por parte del emprendedor e industrial austríaco Ludwig Hatschek, del material que se conoce como fibrocemento, el cual patentó en 1900 y empezó a fabricar a partir de 1903 bajo el nombre comercial de Eternit.

Según consta en su biografía, Hatschek compró en 1893 una fábrica de papel en desuso en Schöndorf, cerca de Vöcklabruck, Austria. Para esta fábrica, adquirió máquinas de hilar de amianto (asbesto) usadas de una hilandería incendiada en Lend fibra que, sumada al cemento, celulosa, aire y agua, le permitió concretar la idea de producir un material “más ligero que el ladrillo, más barato que la pizarra y mejor que la chapa”. De lo que recogemos del portal https://www.eternit.at, Hatschek “llama al primer material de construcción producido industrialmente del mundo ‘Eternit’, derivado del latín ‘aeternus’, que significa algo así como ‘eterno’ y debería revolucionar el mercado: debido a las propiedades físicas especiales de los paneles Eternit, como resistencia a las heladas, resistencia al fuego y de peso ligero, el material de construcción encuentra rápidamente partidarios”.

1. Ludwig Hatschek quien es considerado el inventor del fibrocemento y la patente Eternit registrada en 1901

Desde que comienza su producción industrial, Eternit tuvo un enorme éxito y aceptación dentro de la industria de la construcción en virtud de sus ventajas competitivas en el uso para cubiertas dado su bajo costo, al punto que el nombre comercial se dio a conocer prácticamente en todo el planeta, perteneciendo en cada país donde tiene presencia a diferentes empresas o grupos empresariales que la han adquirido con el paso del tiempo.

La que es lanzada como “la losa de hormigón más delgada del mundo” sirvió ya desde 1903 para techar naves industriales y fábricas en toda Europa imponiéndose paulatinamente a escala internacional, cobrando un auge inusitado a partir de la reconstrucción que se emprende después de la Segunda Guerra Mundial. El portal ya citado complementa: “El auge de la construcción en la década de 1960 dio lugar a una gran proliferación de edificios. Numerosos paisajes de tejados llevan la firma de Eternit, pueblos enteros están revestidos con el material de construcción. Eternit avanzó rápidamente de ser un material de construcción puro a ser el material de una cultura: a ser un material de construcción de culto, por así decirlo. Y el panorama de la arquitectura también fue tomando conciencia de la empresa. Inspirándose en las posibilidades estructurales, se forman alianzas con grandes de la arquitectura austriaca como Clemens Holzmeister, Mauriz Balzarek u Otto Wagner. A nivel internacional, son reconocidos arquitectos Oscar Niemeyer, Le Corbusier y Alvar Aalto quienes dan forma a la cultura moderna de la construcción y a la vez aparecen junto a Eternit. (…) El pabellón de la Expo de Nueva York de Gustav Peichl, la iglesia Steinhof de Viena de Otto Wagner, la Ortsstockhaus de Braunwald de Hans Leuzinger y la Maison Blanche de La Chaux-de-Fonds de Le Corbusier son solo algunos de los testigos contemporáneos de la exitosa historia de Eternit.”

2. La Sanierung Ortstockhaus, Braunwald, edificio histórico del arquitecto Glarus Hans Leuzinger (1887-1971) rennovado en 2016 utilizando fibrocemento como revestimiento exterior
3. Silla Bucle fabricada en fibrocemento diseñada por Willy Guhl en 1954

Otro hecho destacado a mencionar fue cuando el diseñador Willy Guhl creó en 1954 la famosa silla de bucle, la cual se componía de una sola pieza elaborada con este material, y cuyo diseño reflejaba las cualidades propias del fibrocemento: delgado, ligero, resistente y atractivo.

Ampliamente conocido como “asbesto-cemento” la popularidad de dicha combinación sufre un duro golpe en los años 70, momento en que diferentes investigaciones emprendidas en los Estados Unidos determinan que la exposición prolongada con el amianto, cuyas propiedades asociadas a la resistencia al calor, al fuego y a las sustancias químicas además de no ser conductor de la electricidad y por ende un buen aislante térmico (características que lo habían impuesto por sobre el zinc, otro material muy utilizado para realizar cubiertas), acarreaba riesgos de contraer cáncer. La página https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/sustancias/asbesto/hoja-informativa-asbesto, señala: “A fines de los años setenta, la Comisión de Seguridad de los Productos para el Consumidor de EE. UU. (U.S. Consumer Product Safety Commission, CPSC) prohibió el uso del asbesto en los compuestos para la reparación de tablaroca o cartón-yeso y en chimeneas de gas porque las fibras de estos productos podían escaparse al ambiente durante el uso. Además, en 1979, los fabricantes de secadoras de pelo eléctricas dejaron voluntariamente de usar el asbesto en sus productos. En 1989, la Oficina de Protección Ambiental de los Estados Unidos (U.S. Environmental Protection Agency, EPA), prohibió todo uso nuevo del asbesto; sin embargo, los usos establecidos antes de 1989 aún se permiten. La EPA estableció también normas que requieren que las escuelas inspeccionen los edificios para la presencia de asbesto dañado y para eliminar o reducir la exposición de los ocupantes mediante el retiro o el sellado del asbesto”. Y añade: “Es posible que la gente esté expuesta al asbesto en su trabajo, en su localidad o en sus hogares. Si los productos que contienen asbesto se sacuden, fibras pequeñas de asbesto se desprenden en el aire. Cuando se inhalan las fibras de asbesto, es posible que se alojen en los pulmones y que permanezcan ahí por mucho tiempo. Con el tiempo, las fibras pueden acumularse y causar cicatrices e inflamación, lo cual puede dificultar la respiración y llevar a serios problemas de salud”.

La marca Eternit, asociada desde siempre con la denominación asbesto-cemento, se vio obligada a modificar totalmente la fórmula de fabricación de los productos que utilizó durante años, sustituyendo el amianto por otros tipos de fibras, como fibras de celulosa, fibras vinílicas, o fibra de vidrio. También debió emprender una campaña de gran alcance para ir eliminando del inconsciente colectivo dicha asociación de la cual todavía quedan importantes resquicios en virtud de la enorme cantidad de metros cuadrados que aún permanecen cubiertos por sus productos. Todo ello ha dado pie a la aparición de otras marcas que hoy en día compiten con un sello que por años mantuvo un monopolio que, como ya se dijo, cobró visos culturales.

4. “Programa Nacional de Vivienda Rural”, impulsado por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social durante los años 50, 60 y 70. Todos los techos de las casas todos eran de fibrocemento

Regresando al tema directamente relacionado con la imagen de nuestra postal, sería bueno recordar que en la pujante Venezuela de los años 50, 60 y 70 los techos de las unidades pertenecientes al “Programa Nacional de Vivienda Rural”, impulsado por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, que tenía como principal objetivo la “lucha contra el rancho” en ese medio, eran realizados en su totalidad en fibrocemento como muestra de que se había dejado en el pasado el uso de otros materiales que venían asociados a la proliferación de enfermedades. También como demostración de agilidad y eficiencia en su colocación, la cual requería de mano de obra no necesariamente especializada y permitía incorporar al propio usuario en la construcción de las unidades de vivienda ya que el producto venía con un set de elementos e instrucciones que facilitaban su instalación. Tal fue la penetración lograda que en algún momento Graziano Gasparini lo consideró como parte del proceso de transculturización y “modernización” sufrido por la arquitectura popular venezolana como consecuencia del paso de una Venezuela agrícola a una petrolera, donde se fueron sustituyendo por “eternit” un buen porcentaje de las cubiertas hecha con ramas, paja y demás productos vegetales, los techo de tejas y también al conocido «techo de zin». Posteriormente, el uso de otros tipos de lámina como la compuesta por aluminio y un aislante de asfalto liquido conocido por su nombre comercial de “Acerolit” (elaborando por Cindu) han entrado a formar parte del espectro de materiales ampliamente utilizado para abaratar costos y competir con el fibrocemento.

El diseño del anuncio aparecido en la revista Integral que hemos utilizado, muy probablemente pasó por las manos de Omar Carreño, conocido artista plástico venezolano quien tenía a su cargo la “dirección artística” de la publicación. También destacan del anuncio, además de su cuidado diseño, el que se promocione como “asbesto-cemento” y su versatilidad para ser usado “en la construcción”, “en la industria”, “en la arquitectura” y “en la decoración”, todo esto en plenos años 50 del siglo XX.

La gama de productos ofrecidos por Eternit Venezolana S.A., cuyo nombre aparece en el Directorio de la revista y cuyas oficinas estuvieron ubicadas en el selecto centro comercial La Gran Avenida (Plaza Venezuela), cuyos depósitos se ubicaban en la avenida Los Cármenes de El Cementerio y la fábrica en la avenida Bermúdez de Maracay (estado Aragua), abarcaba no sólo láminas para techos, sino también tuberías, tanques de agua y planchas para recubrimiento de fachadas, fabricación de muebles u otros objetos. Hoy Eternit Venezolana, que construyó un edificio sede en la Av. Chicago con Prolg. Milan, Los Ruices, Caracas, aún mantiene su planta en Maracay con una limitada producción y ha dejado en manos de diferentes concesionarios la distribución de su oferta.

5. Dos obras recientes en los que se ha usado fibrocemento en exteriores. Izquierda: Herzog & de Meuron. Ricola Storage Building (1986–1987). Derecha: Lighthouse / Room11 Architects (2015)

Hoy en día el uso de fibrocemento en la industria de la construcción sigue ofreciendo múltiples posibilidades no solamente reducidas a su aplicación como elemento de cubierta. Son numerosas las obras de arquitectura que han aprovechado sus condiciones de aislante térmico y su resistencia al fuego y a las inclemencias del tiempo como recubrimiento y acabado final de importantes edificaciones de las cuales las revistas de arquitectura dan buena fe. Sus fabricantes lo ofrecen argumentando que los costos ambientales incurridos por el uso de fibrocemento son un 20 por ciento menores que, por ejemplo, el uso típico de ladrillo. También exponen que requiere menos gasto energético en el montaje y la construcción que todos los demás materiales de la pared, excepto la madera y un bajo consumo de energía en transporte e instalación. Además exponen que los costos ambientales relacionados con el agotamiento de la capa de ozono, las sustancias cancerígenas y las emisiones de desechos sólidos son casi insignificantes lo cual hace del fibrocemento (despojado definitivamente del asbesto como acompañante) un material que entra en sintonía con los más actuales requerimientos asociados a la sostenibilidad.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://blog.laminasyaceros.com/blog/qui%C3%A9n-creo-el-fibrocemento y https://blog.laminasyaceros.com/blog/qui%C3%A9n-creo-el-fibrocemento

2. https://ortstockhaus.ch/archiv/sanierung-erneuerung/

3. https://nonsolarredi.wordpress.com/2013/10/04/nuovo-eternit-in-casa/

4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

5 izquierda. https://www.atlasofplaces.com/architecture/ricola-storage-building/

5 derecha. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/903249/fachadas-de-fibrocemento-en-la-arquitectura-9-ejemplos-notables

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 219

Durante el proceso que condujo a la construcción de la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC), son muchas las empresas nacionales y extranjeras que participaron alcanzando todas ellas el máximo nivel de calidad en cuanto a la ejecución de las diferentes obras, conscientes de la envergadura y trascendencia del trabajo que tenían entre manos y de las exigencias que para entonces se planteaba un gobierno que hizo de lo edificado su principal vitrina.

Algunas de ellas, como en otra ocasión hemos señalado, nacen animadas por el importante empuje que le dio a la industria de la construcción nacional la realización de la Reurbanización de El Silencio entre 1942 y 1945 durante el gobierno de Isaías Medina Angarita, con Diego Nucete Sardi (1941-44) y Carlos Ferrero Tamayo (1944-45) como Directores-Gerentes del Banco Obrero y Carlos Blaschitz en la dirección técnica y administración del proyecto y, definitivamente, en el marco de lo que significó la gestión y política fomentada por Gerardo Sansón al frente del Ministerio de Obras Públicas desde noviembre de 1948 (justo después de la caída de Rómulo Gallegos) hasta octubre de 1952, continuada por Luis Eduardo Chataing (1952-53), Julio Bacalao Lara (1953-56) y Oscar Rodríguez Gragirena (1956-58).

Sin que intentemos abarcarlas todas, ya anteriormente nos hemos referido a su presencia en la realización de la CUC de firmas nacionales como Precomprimido, C.A., a quien le correspondió ejecutar la Torre del Reloj (1953), las Conchas para Transformadores (1954) y los Pasillos Cubiertos (1950-59), obras todas calculadas por los propietarios de la empresa, los ingenieros Juancho Otaola y Oscar Benedetti; Técnica Constructora C.A., responsable del Estadio Olímpico (1950) y del Gimnasio Cubierto (1958); a IVECA quien le tocó la Escuela de Enfermeras, Edificio Administrativo y Servicios (1952); y a C.A. Constructora Stelling y Tani que le correspondió el Estadio de Béisbol (1950). También cabe mencionar al consorcio danés Christiani y Nielsen que tuvo bajo su responsabilidad la construcción del Aula Magna (1952-53).

Muchas de estas compañías, como también ya hemos comentado anteriormente, empezaron a anunciarse y ofrecer sus servicios en las revistas de arquitectura que para la época surgían en el ámbito editorial de las cuales destacan A, hombre y expresión e Integral. Hoy nos corresponde señalar el caso de la Constructora Sur-Americana, C.A. (CONSACA), responsable, nada más y nada menos, de ejecutar el edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU), cuyo aviso aparecido en el nº 2 de primera de las dos publicaciones señaladas ilustra nuestra postal del día de hoy.

No era poco el compromiso adquirido por CONSACA en virtud de que se trataba el de la FAU del edificio que albergaría la institución que Villanueva había ayudado a crear y  forjar, y donde deseaba mostrar su madurez como arquitecto, superar, si ello fuera posible, la maestría alcanzada en la realización del Conjunto Central de la CUC, afianzar sus creencias y, sobre todo, lograr una obra trascendente trastocada en permanente lección de arquitectura desde el aquí y el ahora dirigida a quienes la habitarían con mayor frecuencia: los estudiantes que habían decidido estudiar esta hermosa disciplina dentro de sus instalaciones y los profesores que podrían utilizarla como inmejorable ejemplo en las diversas aristas que la conforman desde la climática a la tecnológica pasando por la compositiva.

Y, sin duda, Villanueva lo logró. Tal y como apuntan Paulina Villanueva y Maciá Pintó en Carlos Raúl Villanueva (Alfadil Ediciones, 2000), “En la Facultad de Arquitectura, Villanueva supera la condición de dominio del oficio para adentrarse a explorar nuevos y renovados retos, trascendiendo los límites de lo seguro y probado. Es quizás también la obra  en la que convergen y catalizan, multiplicándose, todas las ideas de su personalidad creadora”. En ella, Villanueva ofrece otra faceta dentro de lo que Sibyl Moholy-Nagy definió como las “afirmaciones experimentales” que el Maestro presenta en cada obra como búsquedas de sí mismo. “Son obras que nos muestran, más allá de la arquitectura, una constante vigilia, un compromiso creador inalienable, una presencia y personalidad manifiestas, ejemplo de una vida dedicada a dominar una lengua nueva -y siempre la misma- aprendida en el hacer de todos los días. (…)… la Facultad de Arquitectura se presenta a Villanueva como el medio más adecuado para demostrar sus convicciones, su capacidad de experimentar y renovar con maestría lo ya realizado: su voluntad de aprender que es, en definitiva, la de enseñar.”

1. Fotografía tomada el 2 de diciembre de 1956 día de la inauguración del edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Dentro de este marco, donde Villanueva no dejó de hacer pruebas con el uso del hormigón de diferentes maneras como protagonista de las cubiertas (planas, apergoladas, plegadas y curvas) que presentan los diferentes volúmenes y espacios que ocupan la planta baja, como material para construir un sistema de protección solar de filigrana y como facilitador de las variantes estructurales que muestran los diferentes volúmenes que conforman la edificación, el reto correspondiente a concebir la manera de construirla fue tal vez uno de los mayores. Y para ello debía contar con un equipo de calculistas que pudiera seguirle los pasos a través de un diseño que no ofreciera dudas ni temores y con una compañía constructora que lograse traducir correctamente y con capacidad técnica tales designios. Lo primero fue posible gracias al trabajo de los ingenieros Antonio J. Fuenmayor y C. Rodríguez Uzcanga y lo segundo el haber sido CONSACA la contratista encargada de ejecutar con excelencia una obra compleja que, como toda la CUC, se hizo contra reloj presionada por el afán de inaugurar que caracterizaba al dictador de turno.

2. Edificio de la FAU UCV. Izquierda: foto de finales de 1955 cuando la estrctura se encuentra prácticamente terminada. Derecha: foto de aproximadamente 1957 con la obra ya terminada
3. Cuerpo bajo del edificio de la FAU UCV en plena construcción a mediados de 1955
4. Vista reciente tomada desde el sureste del edificio de la FAU UCV

De hecho, no existe lugar dentro de la FAU donde el hormigón no se haga presente y donde se aprenda las diferentes formas en que ha sido utilizado en pro de una totalidad constructiva. La fotografía de finales de 1955 que muestra la finalización de la casi totalidad de los elementos vaciados en concreto, nos habla de un edificio prácticamente concluido pese a que se llevó un año más realizar toda la albañilería, rematar las instalaciones, cerrarlo y culminar sus revestimientos, acabados y detalles realizados todos con el mayor cuidado. Otra foto, en este caso correspondiente al momento en que se está levantando el cuerpo bajo que contendrá la sala de exposiciones y áreas dedicadas a la Extensión Cultural, muestra la manera como se ejecutaban los encofrados, contando seguramente con la destreza que para ello ya habían aportado los carpinteros que en esos años habían emigrado al país procedentes de Europa.

5. Tomas del edificio de la FAU en fechas cercanas a su inauguración. Arriba izquierda: Detalle de la escalera de emergencia. Arriba derecha: Fachada este con la escalera de emergencia. Abajo: Fachada norte con tomas de luz de las cubiertas de los talleres.
6. Tomas exteriores realizadas el año 2012 del edificio de la FAU UCV resaltando diversos aspectos de su riqueza constructiva y formal. Arriba: vista cenital de las dos modalidades de cubiertas para los talleres. Abajo izquierda. pérgola de la planta baja y segmento de la fachada sur. Abajo derecha: Quiebrasoles de la fachada norte.

En definitiva, el edificio de 18.240 m2 de área de construcción se hizo sobre un terreno de 5.600 m2. Cuenta con una planta baja extendida, una torre de nueve pisos y un sótano. El diseño se realizó durante el primer semestre de 1954 y las obras se iniciaron en junio de ese mismo año. Fue concluido el 17 de julio e inaugurada el 2 de diciembre de 1956 a un costo de Bs. 2.910.963, siendo importante destacar que el saco de cemento de 42,5 kg. tenia un valor de Bs. 4,00 y el kg. de cabillas Bs. 0,35. Se comenzó a utilizar efectivamente para actividades docentes y administrativas a comienzos de 1957. CONSACA, empresa que ya desapareció y de la que no hemos podido ubicar otra obra que haya realizado, sin duda aprobó con honores la difícil prueba a la que se vio sometida, dejando para la posteridad una edificación que ha logrado soportar, contando con un mantenimiento no siempre cuidadoso, los duros avatares a los que la ha sometido un uso en momentos muy intenso y en otros abusivo y desconsiderado con lo que fue su condición programática inicial.

ACA

Procedencia de las imágenes

1, 2 y 3. Colección Crono Arquitectura Venezuela

4. https://www.fau.ucv.ve/

5. Paulina Villanueva y Maciá Pinto. Carlos Raúl Villanueva, 2000.

6. Agenda FAU 2013. Fundamentos de una mirada. El edificio de la FAU como proyecto. Ediciones FAU UCV

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 211

Durante los años de su existencia entre 1928 y 1975 cuando se transforma en Instituto Nacional de la Vivienda (INAVI), el Banco Obrero (BO) podríamos decir que atravesó dos momentos estelares: el correspondiente a la realización del Plan Nacional de Vivienda (1951-1955) que bajo otras denominaciones y propuestas se prolongaría hasta 1958, donde el Taller de Arquitectura (TABO) de ese organismo con Carlos Raúl Villanueva a la cabeza se encargó de realizar los proyectos respectivos con base en sistemas constructivos convencionales que respondían a una determinada modulación donde se repetían edificios enteros; y, ya en democracia, el lapso 1961-1969, cuando se crea y se implementa el Programa Experimental de Vivienda a cargo de la que se denominó la Sección de Diseño en Avance e Investigación (SDAI), liderada por Henrique Hernández, donde se emplea por primera vez a gran escala el uso de sistemas y componentes industrializados en la producción masiva de viviendas por parte del Estado.

Desde su fundación en 1928 hasta 1958 el Banco Obrero sumaba la cifra de 42.104 viviendas (33.462 hasta 1956), siendo la correspondiente a superbloques el 46,5% de ese total, según apunta María Luisa de Blay en Treinta Años del Banco Obrero. 1928-1958 (1959). Por otra parte los números manejados dentro del Plan Nacional de la Vivienda 1951-55 arrojaban un total de 12.185 unidades a construir en ese lapso en todo el país correspondiendo 1.425 al primer año. Pero según señala Beatriz Meza Suinaga en “Gestión estatal de la vivienda en Venezuela: el Plan Nacional (1951-1955)”, aparecido en Cuadernos Cendes, nº 87 (2014) “de acuerdo con el Plan de 1951, deberían haberse construido 9.000 viviendas para 1953 –3.000/año– o por lo menos 7.500, pues el Plan se anunció e inició en julio de 1951. Sin embargo, dos años y medio después sólo se habían inaugurado 3.904 residencias emplazadas en 12 localidades geográficas; de ese total un 60,8 por ciento (2.377 viviendas) se ubica en la capital nacional, quedando 1.527 para otras ciudades”, todo lo cual obliga a pensar, según los datos aportados por María Luisa de Blay que de las 19.580 viviendas correspondientes a superbloques más de la mitad se debieron construir entre 1955 y 1958.

Del otro lado, Juan José Martín Frechilla según tabla aparecida en “Obras Públicas. Siglo XX” dentro del Diccionario de Historia de Venezuela (1997) ha calculado con base en datos procedentes del INAVI que entre 1959 y 1963 se llevaron a cabo 14.365 unidades de vivienda unifamiliares y multifamiliares y 43.711 entre 1964 y 1968 alcanzándose cifras que superan las correspondientes al período 1928-58. De aquí, la primera etapa del Programa Piloto del Programa Experimental alcanzaría entre 3.600 y 4.000 viviendas en tres años distribuidas entre las urbanizaciones San Blas (1962) y La Isabelica (1965) en Valencia, estado Carabobo, lo cual habla a las claras de la envergadura de lo realizado iniciándose un proceso inédito en el país y en América Latina tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo relacionado con el uso de sistemas industrializados.

1. Anuncios publicados por el Banco Obrerro en la revista Punto mostrando los trabajos que se realizaban desde la Oficina de Programación y Presupuesto, Sección de Diseño en Avance e Investigación. Izquierda: Punto nº 26, enero-febrero 1966. Derecha: Punto n 30, marzo-abril 1967

También llama la atención cómo dicho programa hace acto de presencia dentro de los anuncios que publicaba el Banco Obrero en la revista Punto apareciendo en 1966 (nº 26), 1967 (nº 30), 1968 (nº 34) y 1969 (nº 39) este último dedicado al desarrollo de la urbanización La Isabelica que ilustra nuestra postal del día de hoy. Del aviso publicado en 1966, con la experiencia de San Blas y La Isabelica a cuestas, apuntando a la promoción de otros desarrollos, la Oficina de Programación y Presupuesto (dirigida por Alfredo Cilento) y la Sección de Diseño en Avance e Investigación (encabezada por Henrique Hernández) plantean una importante declaración de principios. “La magnitud del problema de la vivienda en Venezuela exige que los recursos que dedica el Estado en su solución tengan un máximo de rendimiento. Por lo cual no sólo es necesario mayor comprensión de las condiciones y requerimientos de las viviendas, es indispensable, además, el desarrollo de métodos de proyecto y construcción que mejoren las condiciones de habitabilidad y aumenten la producción y velocidad de construcción. Por este motivo el Banco Obrero en su búsqueda por mejorar los métodos actuales de producción de viviendas, ha desarrollado Sistemas Constructivos Flexibles, basados en piezas que puedan ser ensambladas en una variedad de formas tal, que permitan el arreglo de diferentes plantas y secciones. Las únicas limitaciones de esos arreglos de los componentes, serán aquellos impuestos por la de los elementos horizontales y verticales escogidos. Este enfoque requiere que el diseño se base en una retícula modular, a fin de reducir el número de componentes especiales”.

Complementariamente, Alfonso Arellano en “Los aportes técnicos de Diseño en Avance”, ponencia presentado en la Semana Internacional de Investigación de la FAU UCV (2008), puntualizará: “Todos estos sistemas se originan en torno al Programa Experimental de Vivienda, concretamente al encuentro entre empresarios de la construcción y arquitectos de Diseño en Avance. Son ensayados a lo largo de 1964, algunos en los talleres de las empresas, y otros en sitio, y desde finales de 1965 son aplicados en la Urbanización San Blas como prueba piloto. Luego fueron ampliadamente empleados en La Isabelica y en otras urbanizaciones”.

2. Izquierda: Zona Industrial de Valencia años 1960. Derecha: Presidente Raúl Leoni, Ministro Leopoldo Sucre Figarella, Arquitecto Leopoldo Martínez Olavarría. Presentación del Plan de Vivienda 1964-1968 el año 64.
3. Vista panorámica de la Urbanización La Isabelica. 1965

De tal forma que cuando algunos cronistas se refieren a La Isabelica, fundada en 1965 por el entonces Presidente de la República Raúl Leoni, como “la urbanización más grande de Latinoamérica” no exageran. Allí terminaron construyéndose en un área aproximada de 190 hectáreas 15.000 viviendas superándose con creces la experiencia pionera de San Blas. Asociada al desarrollo de la Zona Industrial de Valencia, para 1962, cuando se está concibiendo el proyecto de La Isabelica, existían en Valencia 927 industrias que significaba una oferta de 14.000 puestos de trabajo lo cual la convirtió en lugar de habitación de buena parte de quienes allí laboraban y atractivo para los migrantes que hacia la región se desplazaban. De allí la tentación de calificarla como “Ciudad Obrera” pese a que el debate entre los planificadores asomaba más bien la posibilidad de realizar una urbanización donde se le diera cabida a gente de diferentes niveles de ingresos, profesionales, técnicos y obreros.

Ubicada al sur de Valencia, La Isabelica es parte de un plan que buscaba desarrollar un sector caracterizado hasta entonces por viviendas precarias. Termina localizándose en una zona inundable, por lo que los proyectos de drenaje tuvieron alta prioridad y su condición de vulnerabilidad siempre ha sido alta. De ello da cuenta el “Diagnóstico Inicial” del trabajo de investigación realizado en 2008 que tuvo a La Isabelica como objeto de estudio en cuanto a Urbanismo y Vulnerabilidad, coordinado por Luisa Bethencourt y consultado en https://pdfslide.net/document/la-isabelica.html: “El Banco Obrero compra en septiembre de 1965, 260 hectáreas  en dos lotes a la sucesión Rauber Avendaño y a la Sucesión de Benacerrat Coriat, los fundos Isabelica e Isabelica Abajo. Ubicación que fue producto de una larga discusión entre el MOP y el Banco Obrero. Ya que si bien resultaba la ubicación ideal por su proximidad a la Zona Industrial, presentaba como límite estar en la sur de Valencia que tiene como punto vulnerable ser inundable”.

4. Diseño de la estructura de Hook, la new town que no llegó a realizarse de la cual La Isabelica toma aspectos importantes como la estructura en espina de pez que extendía el centro hasta convertirlo casi en un eje
5. La Isabelica. Criterios de diseño
6. Ubicación de Institutos Educativos y Centros Deportivos en Urb. La isabelica. Parroquia
La Isabelica. 2007

Según se registra en “60 años del Banco Obrero” (1988) en La Isabelica se comenzaron a aplicar enfoques inspirados en las nuevas ciudades (new towns) inglesas y, específicamente, en el plan desarrollado para Hook donde se plantean Unidades de Desarrollo (UD) como contrapartida al criterio tradicional del urbanismo por cuadras, con densidades bajas en el perímetro que se incrementan a medida que se acerca al centro. Alfredo Cilento citado en el trabajo de Bethencourt señala como idea central en la organización del proyecto la realización de “un eje lineal de servicios donde además había viviendas unifamiliares, tipo pirámide, donde la vialidad fuese decreciendo por las densidades, y la vialidad principal fuera reforzada, la vialidad secundaria y local entran en las zonas de estacionamiento”. Es decir, avenidas principales y vialidades secundarias  que atraviesan las Unidades de Desarrollo articulándolas entre si y con la vialidad principal.

Otro criterio considerado en el desarrollo del proyecto consistió en la sistematización y normalización con base en la repetición de una Unidad Básica (UB, conformada por tres Unidades de Desarrollo con una población cercana a los 9.000 habitantes), donde los servicios  comunales y de infraestructura se adaptan a las sucesivas etapas de la construcción. También se siguió un criterio de desarrollo lineal repitiéndose las UB sobre una línea de desarrollo definida por los servicios principales (vialidad, cloacas, acueductos, electricidad y drenajes), agrupándose en forma continua para formar la estructura. Las  unidades básicas, siguiendo el sentido de los movimientos principales este –oeste, sobre una línea de desarrollo, “no reflejarían físicamente los servicios comunales, los cuales serian ubicados en su periferia, exceptuando los servicios de comercio diario que se incluirían en las Unidades de Desarrollo independientemente de la ejecución de las viviendas y su dotación de servicios, los cuales de esta manera podrán ir siendo complementados o ajustados en el futuro…”, apuntará Bethencourt.

El diseño, resumiendo, se planteó la necesidad de una unidad de ordenamiento flexible que aceptara ajustes sucesivos facilitando así que las inversiones en infraestructura se adaptasen a un uso progresivo. Las áreas verdes fueron manejadas bajo el criterio de contar por un lado con un parque perimetral al conjunto y, por el otro, de que las comunes no se constituyesen en un costo elevado de mantenimiento y pasasen a ser objeto de un mayor cuidado por parte de la comunidad organizada.

7. Izquierda arriba: Proceso de construcción de viviendas multifamiliares Sistema A-4. Izquierda abajo: Vista parcial de la estructura para edificio de cuatro pisos Sistema C-4 donde se experimentó la posibilidad de la prefabricación total. Derecha: Proceso de montaje de losas de entrepiso en el Sistema D-6.
8. Banco Obrero. Programa Experimental de Autoconstrucción

En la construcción de La Isabelica se aprovechó la experiencia de industrialización iniciada en San Blas dándosele un mayor impulso al uso de Sistemas Constructivos Flexibles planteándose su ejecución por etapas. Cada UD estaba conformada por un conjunto de aproximadamente 500 viviendas, magnitud que podía ser enfrentada con comodidad y economía por las diferentes empresas involucradas.

Se utilizaron en La Isabelica los siguientes sistemas constructivos: Sistema A3 de Vacuum Concrete de Venezuela C. A., utilizado para viviendas de una y dos plantas; Sistema C-7 de Tuven C.A., utilizado para edificaciones de 4 plantas; Sistema D-6 de Creamer y Denis S.A., que permitía construir bloques de hasta 4 plantas; Sistema B-5 de Talleres Metalúrgicos Van Dam; Sistema C-4 de Vivienda Venezolana, utilizado en viviendas de una, dos y cuatro plantas; Sistema A-4 de Vivienda Venezolana, utilizado para edificios de 4 plantas. El Sistema A estaba basado en el aprovechamiento de los muros perimetrales como elementos portantes. En el Sistema B los cerramientos son independientes de la estructura y como apunta Arellano “se desarrolla a partir de las condiciones que plantea el acero estructural ofrecido por la industria metalúrgica del país, con vista en la fabricación de piezas livianas fácilmente manipulables”. El Sistema C “se fundamenta en la prefabricación y montaje de columnas, vigas, techos y entrepisos de concreto” con cerramientos construidos mediante sistema tradicional. Y el Sistema D, basado en la modalidad “lift-slab”, se fundamenta “en el uso de una cubierta bajo la cual se definen simultáneamente varias unidades de vivienda, con la consiguiente disminución de costos que implica la eliminación de techos individuales para cada casa y la menor cantidad de mano de obra”.

También a partir de 1968 La Isabelica es incorporada al Programa Experimental de Autoconstrucción del Banco Obrero dirigido a la población de bajos ingresos que, con el tiempo se vio atraída a migrar a la zona viviendo en condiciones precarias, abriéndose con ello otro frente más modesto en cuanto a cantidades, si se quiere muy alejado pero no por ello menos importante a los logros alcanzados por la Sección de Diseño en Avance.

De acuerdo a la planificación original en La Isabelica se edificaron 4775 casas y 3650 apartamentos en 93 edificios, en 13 Unidades de Desarrollo (que mas tarde cambiaron su nombre por el de sectores). Contemplaba alojar inicialmente aproximadamente 62 mil 678 personas.

9. Urbanización La Isabelica. Zonificación propuesta y su relación con las Unidades de Desarrollo (UD) del Banco Obrero y las manzanas de ACOISA
10. La Isabelica en la actualidad: Arriba derecha: Vista desde el estacionamiento del Centro Clínico La Isabelica hacia el Gimnasio de Boxeo. Arriba izquierda: Bulevar en el Sector 2. Abajo: Ampliaciones y cambios de uso. Imágenes en las que se observa la construcción de locales comerciales en la planta baja de los bloques

Según https://www.facebook.com/UrbanizacionLaIsabelicaValenciaVenezuelazla/posts/990968157662690/ hoy “la Urbanización está organizada en tres zonas: sectores, bloques e isla central. En los sectores se localizan principalmente viviendas unifamiliares, hay 13 sectores, 5 de ellos ubicados al norte de la urbanización (1 al 5) y los restantes (6 al 13) ubicados al sur. Mientras que en los bloques se localizan viviendas multifamiliares. Hay 79 bloques ubicados en el área central de la urbanización. Sin embargo, hay 10 bloques ubicados en los sectores 1 al 5 (Bloques 1 al 10). En la isla central se localizan complejos deportivos, mercados y otros comercios, siendo un área muy transitada … (…) Adicionalmente, La Isabelica cuenta con un Mercado Periférico … localizado próximo a la isla central de la urbanización… construido entre los años 1976-1978 por la administración municipal de la época, con el objeto de facilitar a los residentes de las zonas aledañas el abastecimiento de alimentos».

A 55 años de su fundación La Isabelica sigue siendo una comunidad de fácil acceso en términos físicos, tanto por su ubicación como por las vías de comunicación y el transporte. Posee una población superior a los 75.000 habitantes de diferentes estratos sociales donde no existe un nivel de organización que facilite la comunicación entre ellos. Según Bethencourt se ha transformado socio territorialmente siguiendo un proceso caracterizado “por el impacto de distintas etapas de políticas de vivienda, de estrategias sociales y económicas en la dinámica de la urbanización y las respectivas respuestas socio organizacionales”. Sus edificios han sido objeto como en casi todo el país de intervenciones, ampliaciones y transformaciones lo que, sumado a desarrollos informales que fueron ocupando paulatinamente el parque perimetral que la protegía, han derivado en un aumento importante de la densidad poblacional originalmente estimada.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 1: Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

2, 3, 5, 6, 9 y 10 abajo. https://pdfslide.net/document/la-isabelica.html

4. https://urban-networks.blogspot.com/2016/01/las-new-towns-britanicas-1946-1970.html

7. https://docplayer.es/76265358-Los-aportes-tecnicos-de-diseno-en-avance.html

8. Revista Punto nº 34, enero-febrero 1968

10 arriba: https://www.facebook.com/photo/?fbid=3187942410887&set=a.3187928570541