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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 357

El Mercado Municipal de Cumaná fue inaugurado el 19 de marzo de 1945 por el entonces presidente de la República Isaías Medina Angarita. Ubicado en la parroquia de Altagracia, muy próximo al río Manzanares, entre las calles Zea, Herrera y Carabobo, en la capital del estado Sucre, a la edificación se ingresaba por la calle Zea (paralela al río), donde se encontraba su puerta principal y frente a ésta se hallaba un estacionamiento público. También poseía una entrada lateral desde la calle Herrera. Por su cercanía al Manzanares muchas personas llegaban para hacer sus compras en botes desde diferentes pueblos de la península e incluso de zonas cercanas.


Gracias a la información publicada en la página de facebook “Memorias de Cumaná” (https://www.facebook.com/Memoriadecumana/posts/) hemos sabido que la variedad de productos ofrecidos por el Mercado Municipal de Cumaná lo convertía en un punto de obligatoria visita para las compras familiares, destacándose el área de pescados frescos, la cual quedaba diferenciada en el edificio, por estar localizada en una mezzanina o segundo piso. Complementando la oferta, el mercado tenía un restaurante, ventas de ropa, discos y cassettes de música, una librería y pequeños espacios donde se podía tomar chicha y comer arepas de maíz, o conseguir dulces criollos (piñonates, encaramados, turrón de coco), chicharrones, quesos, ponsigué y casabe. También, que el mercado disponía de un sistema de audio interno por medio del cual se anunciaban los diferentes productos ofrecidos y se ambientaba el sitio con música.
Pues bien, después de cuarenta años funcionando el “viejo” mercado cerró sus puertas en 1986 en medio de un alarmante estado de deterioro.


Es así como en busca de rescatar un lugar y una edificación que formaban parte de la memoria de la ciudad, en el año 2001 es convocado por la Alcaldía del Municipio Sucre de Cumaná y la Oficina Técnica de Casco Histórico (OTECH) el “Concurso Nacional de Ideas para la Rehabilitación del Mercado Viejo de Cumaná y Áreas Adyacentes” para el cual los organizadores estructuraron un calificado jurado integrado por los arquitectos Jorge Rigamonti, Joel Sanz, Carlos Pou, Héctor Torres, Cristina de Santana, Milena Villegas y José Tata.
Las bases del concurso solicitaban que se hicieran propuestas de rehabilitación del Mercado Viejo especificando que “su valor cultural-arquitectónico justificaba ampliamente su preservación, rescate, adecuación y puesta en valor, ya que es una obra representativa no sólo de la vida social y cultural cumanesa, sino también de la arquitectura moderna del siglo XX. Este edificio abarca una superficie de aprox. 4.300m2, con un área de construcción en planta de 2.100m2 dentro de una manzana de aprox. 7.300m2”.
La zona a intervenir (alrededores del edificio o áreas adyacentes) se ubicaba en la Ribera Oeste del Río Manzanares, entre la calle Herrera, la avenida. el Islote y la avenida Petión, cubriendo una superficie aproximada de 42,3 hectáreas y quedando al libre albedrío de los participantes realizar propuestas de zonificación para dicho espacio.


Tras una nutrida participación, una vez hecha la evaluación y elaborado el veredicto por parte del jurado se anunció como ganadora la propuesta presentada bajo el seudónimo de “Proyecto Paraguas” por la firma de arquitectura Famiglietti & Asociados, equipo encabezado por Alessandro Famiglietti Siu quien contó con la colaboración de Ángela Rodríguez, José Chumpitaz, Sergio Colombo, Camilo Lander, Marjorie Salicetti, Adriana Prieto.
El segundo premio fue para el trabajo de Doménico Silvestro y Efrén Santana y el tercero para el de Andrés Makowski y Lea Dojc. Se otorgó mención de honor al de Simón Sosa González y Daniel Alejandro Guzmán Requesens.
Ajustándose a las bases, los ganadores presentaron dos láminas. La primera contenía: Plano de Ubicación / Propuesta Urbana (Planta y Axonometría) / Esquemas funcionales (actividades diurnas y nocturnas) / Planta Acceso y Planta Alta esc. 1:250 / Cortes esc. 1:100 / Axonometría despiezada / Perspectivas externas e internas / Vistas aéreas externas e internas / Corte Fugado / Fotos de la maqueta. La segunda: Propuesta de adecuación de programa para el centro polifuncional en el mercado viejo / Plano Urbano con los usos propuestos / Esquemas funcionales / Planta Acceso y Planta Mezzanina esc. 1:250. Además, fue elaborada una maqueta del edificio cuya foto ilustra nuestra postal del día de hoy.

A objeto de conocer las premisas que guiaron el accionar de los proyectistas, hemos recurrido a la memoria descriptiva entregada donde se expone lo siguiente: “Esta propuesta asume la mezcla de usos como elemento que le otorga al proyecto un carácter polifuncional. La reactivación de las actividades culturales y comerciales, la valoración de las edificaciones patrimoniales y su integración con el eje fluvial de la ciudad, son los aspectos fundamentales de esta propuesta. Se plantea la reactivación de la ribera Oeste del río Manzanares con la puesta en valor del Viejo Mercado y del Museo Ayacucho, que constituyen el enclave arquitectónico que articula el paseo peatonal propuesto al borde del río, con el centro histórico y el sector comercial, sirviendo el nuevo mercado, ahora suerte de ‘centro polifuncional’, como portal de entrada. La adecuación del Viejo Mercado a un extenso y variado programa de usos, ha sido enfocada desde la mínima intervención sobre la edificación original a una ampliación de nueva planta, cuya imagen no altera la lectura de los valores formales del edificio y busca enaltecer los valores espaciales, con un claro esquema de funcionamiento: el edificio original se destina a los usos cultural, recreativo e institucional y los volúmenes de nueva planta, que abren el patio a la ciudad, se destinan al uso comercial. Así, el edificio vive de la actividad comercial e institucional de día y de la actividad cultural y recreativa en las noches”.



A modo de complemento, valga decir que la idea de una gran plaza cubierta por una serie de paraguas propuesta para la zona donde funcionaría el mercado alcanza, pese a la condición fragmentaria de cada pieza, un comportamiento unitario, constituyéndose en una excelente reinterpretación del referente tomado de la Ciudad Universitaria de Caracas y en planteamiento adecuado a las condiciones climáticas del lugar.
Para el desarrollo del proyecto ganador con miras a su construcción se incorporarían al equipo de trabajo lo arquitectos Álvaro Rodríguez y Carlos Julio Sánchez así como el ingeniero estructural Luis Alejandro Solís.
A diferencia de otros concursos realizados en el país, para el Mercado de Cumaná se obtuvieron los recursos que permitieron iniciar la obra cosa que ocurrió en 2003. A 20 años de aquel auspicioso comienzo, hoy en día, aunque se dan actividades comerciales dentro de la edificación, aún no ha sido concluida del todo por las autoridades correspondientes, mostrando signos de degradación por falta de mantenimiento.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 5, 6, 7 y 8. https://www.instagram.com/faarq/
1, 3 y 9. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
2 y 4. https://www.facebook.com/Memoriadecumana/posts/2501827306732546/
10. Captura de Google Earth
CONTACTO FAC 322
ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 356

Cuando la familia Boulton Pietri adquiere en los años 1930 una parte de una colina de aproximadamente 50 há en Los Guayabitos, zona próxima a Sartenejas en las afueras de la ciudad de Caracas, Andrés Boulton, Alfredo Boulton y Anita Boulton de Phelps decidieron construir allí sendas casas en las que transcurrió buena parte de sus vidas. En particular, Andrés Boulton, tras casarse a comienzos de aquella década con Thereza Figueira de Mello, hija del embajador brasileño en Venezuela, levanta junto a ella una vivienda de campo que la llamaron Samambaya, (denominación que escrita como samambaia significa helecho en el idioma portugués, planta que crece a sus anchas en las periferias de la casa), nombre que además es elegido por doña Thereza por el recuerdo que le traía la zona de Los Guayabitos con Petrópolis en Brasil, lugar donde de pequeña pasaba largas temporadas cuando vivía en su ciudad natal, Río de Janeiro.
Residenciados permanentemente en Villa Castelania, ubicada en la urbanización El Paraíso, Samambaya, por tanto, era visitada por la familia Boulton Figueira de Mello para pasar temporadas o fines de semana alejados de una Caracas aún provinciana en la que apenas empezaban a soplar aires de modernidad. Imaginamos que la falta de buenas vías de comunicación convertía aquellos viajes a Los Guayabitos en verdaderas expediciones que se veían compensadas por el contacto con la naturaleza y su exuberante vegetación, las estupendas vistas que se abrían hacia el valle y el buen clima que allí reinaba.


Será en 1957, al casarse María Teresa (hija de Don Andrés), con el arquitecto ecuatoriano-francés Yves Denis Zaldumbide, hijo de los embajadores de Francia en Venezuela, cuando recibirá de su padre como regalo de matrimonio la pequeña casa de campo. Seis años más tarde, en 1963, al crecer la familia, los Denis Boulton construirán la segunda Samambaya como vivienda principal diseñada por Yves, quien aquel mismo año, además de revalidar su título de arquitecto en la UCV, había creado con su compatriota, el ingeniero ecuatoriano Claudio Creamer Gómez (socio durante algunos años del arquitecto norteamericano Don Hatch), la conocida compañía constructora Creamer y Denis que dedicó buena parte de sus esfuerzos a desarrollar sistemas constructivos prefabricados para viviendas de interés social construidas por el Banco Obrero.
De la unión de Yves y María Teresa nacerían cuatro hijos (Roland, Gonzalo, Francisco y Javier) y poco antes de la llegada del cuarto, en 1973, tomarán la decisión de ampliar la casa construida 10 años antes pudiéndose decir que apareció una tercera Samambaya.
Residencia de la familia Denis Boulton por más de 18 años donde llevaron una intensa vida social y familiar en los que la quinta fue permanentemente objeto de remodelaciones, Samambaya en 1974 pasará a ser ocupada de nuevo por quien había construido la primera casa: Don Andrés Boulton ahora con su tercera esposa Jean Harley, poco después de que los Denis Boulton, tras la separación de Yves y María Teresa, fijaran residencia en Ecuador. Don Andrés y Jean vivirán allí por más de 20 años donde disfrutaron de una intensa vida social en cuyas fiestas, cenas y agasajos participaban grandes personalidades de la vida venezolana e internacional para los que la casa servía de excelente marco. Tras la muerte de Don Andrés en 1998 la propiedad retorna a manos de los hermanos Denis Boulton.



Gonzalo Denis Boulton en entrevista aparecida en https://puraguapuraweb.com/blog/2018/9/20/quinta-samambaya, comentará cómo en los años 90, cuando su abuelo por razones de salud dejó de frecuentarla, Samambaya tuvo varios inquilinos, todos con necesidades muy peculiares. “Vino una señora que quería hacer un kínder y fue transformada. Después se la alquilaron a un cubano y casi la perdimos. La casa era un desastre, salones de clases, las áreas verdes ya no lo eran tanto, había una cantina, administración, biblioteca. Aún hay algunos vestigios de aquella época”.
Justamente le corresponderá a Gonzalo, arquitecto egresado de la UCV en 1988, devolverla desde 2013 a su estado original y mantener la integridad de la obra, luego de que fuera declarada ese mismo año Patrimonio Arquitectónico del Municipio Baruta por la gestión del alcalde Gerardo Blyde. “Yo agarro la casa y la voy remodelando. Ahora está disponible para todo tipo de eventos”, comentará Gonzalo para Puraguapura.
La valiosa información obtenida de la página https://www.facebook.com/quintasamambaya/ junto al testimonio de Gonzalo Denis y el reportaje hecho por Faitha Nahmens aparecido en Prodavinci titulado “Samambaya, el arte de ser parnaso” (https://prodavinci.com/samambaya-el-arte-de-ser-parnaso/), nos han permitido reconstruir su historia y determinar que la hermosa quinta que hoy conocemos no sólo fue construida por etapas, sino que durante el tiempo fue ocupada por diversos inquilinos y objeto de diversas modificaciones hasta que de manos de Gonzalo y con el apoyo de la familia hoy se ha convertido en lugar idóneo para la celebración de eventos, negocio sustentable que permitirá mantener la obra para las futuras generaciones.
De lo que no hay duda es de que Yves Denis Zaldumbide es el responsable de convertirla en referente arquitectónico y constructivo a partir de 1963: “Mi padre hizo de Samambaya una villa magnífica. Le otorgó el talante estilístico que detenta”, afirmará Gonzalo. “Para hacerla más funcional, no menos hermosa, mi padre transformó la bella casa donde vivía la belleza, y la belleza era mi madre, en una suerte de laboratorio de creatividad: el techo abovedado sería una ocurrencia que le daría carácter. Se habían visto techos así, hasta entonces solo en tiendas de automóviles, y la madera de todos sus acabados, pasamanerías y remates le añadirán calidez”, pasa revista Gonzalo. “Nosotros también participamos de la ocurrencia: las cerámicas usadas en los baños son las de la empresa de la familia y mantienen todavía el diseño añadido: están intervenidas por nosotros, los hijos”, dice sonriendo en el reportaje de Prodavinci.

Si a elaborar una ficha técnica nos dedicamos, podríamos decir que Samambaya se trata de una vivienda de 800 m2 de construcción, levantada en un bosque tropical lluvioso de 5 hectáreas, y que tiene planta en L. En uno de sus brazos se ubicaron los dormitorios, baños y vestier. En el otro brazo, las áreas sociales, cocina-pantry y comedor principal. En un nivel por debajo, las áreas de servicio. Entre ambos pisos, a medio nivel se desarrolla el salón principal.
La disposición de sus cerramientos, acristalados en muchos casos, permite establecer desde casi todos los ambientes, visuales hacia los jardines y su cuidado paisajismo o, a la distancia, con El Ávila, reforzando su continuidad espacial. El sistema estructural es de pórticos construidos con columnas de concreto armado y las losas de la cubierta son reticulares, habiéndose utilizado cajetones plásticos como encofrado, dándole un acabado liso para dejarlo a la vista. El bambú, planta que prolifera en la zona, ha sido uno de los principales elementos utilizados en su construcción apareciendo como elemento de fachada, y en la elaboración de portones, techos, escalones, barandas y muebles, entre otros.

De https://www.facebook.com/quintasamambaya/ extraemos como complemento las siguientes características: “El manejo estructural de la techumbre que converge en un eje principal formando un ave que está a punto de tomar vuelo sobre el valle de Caracas. El uso de la formaleta como solución para vencer grandes luces y volados donde percibimos que ese gran techo flotara sobre vidrios y espejos. El canal principal de concreto que recoge las aguas del techo para formar una cascada sobre unas piedras de cuarzo. El manejo de elementos de concreto en obra limpia maravillosamente dispuestos en las ventanas. El trabajo minucioso de la madera en puertas y ventanas. El piso traído del Japón de color rojo en la zona social de la casa y blanca en los espacios privados que recorre lo interno y externo como una gran alfombra que toma el mismo protagonismo del techo”.
Hoy gracias al permiso de vocación turística otorgado por la Alcaldía de Baruta desde su declaratoria patrimonial, Samambaya funciona como una estancia con servicios anexos como salón de eventos, restaurante, tienda y galería. Ofrece la posibilidad de realizar eventos para lo cual cuenta con sus amplios jardines, piscina, terrazas, tres salones, cinco baños de invitados y dos baños para personal. Además, tiene capacidad para 70 carros y un estacionamiento aledaño para otros 50 carros pudiendo albergar cómodamente hasta 400 personas.


También en su terreno ampliado que cubre hasta 20 hectáreas se ha comenzado a sembrar cacao proveniente de la zona de Paria (en específico de la hacienda Agua Fria) que ya ha dado como fruto la elaboración del chocolate Río Cacao en seis variedades.
Cuenta Samambaya con una colección permanente de obras de arte en la que predomina, por tradición familiar, la fotografía. Allí encontramos, entre otros, trabajos de: Vicente Diez, Paolo Gasparini, Luisa Richter, Alfredo Boulton, Alexander Apóstol, Ricardo Benaim, Yoshi, Ricardo Gómez Pérez, Fabiola Ferrero, Evelyn (Ivoly) Noguera Penso, Daniel González, Diana Sucre, Karim Dannery, Jenny Woodman, Margarita Scannone, Margarita Boulton, Suwon Lee y Josefina Gómez Revenga.
Rescatada con gran sensibilidad y equipada con gusto exquisito acorde con su riqueza espacial, Samambaya se constituye en una referencia ineludible a la hora de hablar de las grandes quintas caraqueñas.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
1, 2, 4, 5 y 8. https://www.facebook.com/quintasamambaya/
3. https://puraguapuraweb.com/blog/2018/9/20/quinta-samambaya y https://www.facebook.com/quintasamambaya/
6. https://www.facebook.com/quintasamambaya/ y https://puraguapuraweb.com/blog/2018/9/20/quinta-samambaya
7. https://prodavinci.com/samambaya-el-arte-de-ser-parnaso/ y https://puraguapuraweb.com/blog/2018/9/20/quinta-samambaya
9. https://www.facebook.com/quintasamambaya/, https://prodavinci.com/samambaya-el-arte-de-ser-parnaso/ y https://www.estadeboda.com/quintasamambaya
CONTACTO FAC 321
ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 355

“El PVC o policloruro de vinilo es un material cada vez más utilizado en la industria de la construcción debido a sus diversas aplicaciones y características. Desde tuberías y perfiles hasta ventanas y revestimientos, el PVC ofrece una solución duradera y económica para una amplia gama de soluciones constructivas”. De esta manera la periodista Paula Díaz da inicio a un artículo aparecido en la revista En-obra (https://www.en-obra.com) el 8 de noviembre de 2018 titulado “Aplicaciones y características del PVC en construcción” y nos da pie para desarrollar la nota de hoy, dedicada a productos de origen plástico usados en la realización de obras civiles, de entre los cuales destaca, también, el que aparece promocionado en nuestra postal del día de hoy por la empresa Donsen “tuberías y conexiones de polifusión”: el polipropileno o PP.
A sabiendas que el PVC es más conocido que el PP y fue descubierto mucho antes, nos moveremos brevemente hacia sus respectivos orígenes para así poder compararlos en lo que puedan tener en común y establecer las características que los diferencian.

Wikipedia nos aporta con relación al PVC que “fue descubierto por accidente por lo menos en dos ocasiones durante el siglo XIX: en 1835, por primera vez, por Henri Victor Regnault, y en 1872 por Eugen Baumann. En ambos casos, el polímero apareció como un sólido blanco en las botellas de cloruro de vinilo después de la exposición a la luz solar. Regnault produjo cloruro de vinilo cuando trataba dicloroetano con una solución alcohólica de hidróxido de potasio y accidentalmente, el poli (cloruro de vinilo), por medio de la exposición directa del monómero a la luz del día. Sin embargo, no advirtió la importancia de sus descubrimientos, ni comprendió que el polvo blanco contenido en el vaso de precipitados de vidrio era el polímero del líquido obtenido al comienzo. Baumann tuvo éxito en 1872 al polimerizar varios haluros de vinilo, y fue el primero en obtener algunos de estos en la forma de producto plástico”.
Mas adelante, a principios del siglo XX, los químicos Ivan Ostromislensky (ruso) y Fritz Klatte (alemán) “intentaron utilizar el PVC en productos comerciales, pero sus esfuerzos no tuvieron éxito debido a las dificultades de transformación del polímero”. No obstante, Ostrominlensky si consiguió en 1912 las condiciones para la polimerización del cloruro de vinilo y, desarrolló técnicas convenientes en escala de laboratorio. Por otro lado, Klatte trabajando como investigador para la empresa Chemische Fabrik Griesheim-Elektron “descubrió en 1918 los procesos que aún se emplean en la actualidad para la producción de cloruro de vinilo a través de la reacción en estado gaseoso, del cloruro de hidrógeno y del acetileno, en presencia de catalizadores”. Klatte patentó un método para la polimerización del policloruro de vinilo con luz solar, lo que es considerado en muchos casos como el nacimiento oficial del PVC. Pero igual a sus antecesores, Klatte no tenía aplicaciones para este naciente nuevo producto y por esa razón su patente no fue utilizada y expiró en 1925 sin que nadie haya hecho uso de ella. El PVC no logró salir del laboratorio porque Europa estaba sumida en la Primera Guerra Mundial.

Será en 1926 cuando “Waldo Semon, en colaboración con la B. F. Goodrich Company, desarrolló un método de plastificación del PVC mediante la mezcla con aditivos que ayudó a que el material fuese más flexible y más fácil de fabricar. Conjuntamente con Reid de la Union Carbide and Chemical Carbon Company, obtuvieron patentes para la producción de PVC que pueden ser considerados como los puntos de partida para la producción industrial de este material. (…) El desarrollo de un PVC de Alto Impacto constituye uno de los descubrimientos de mayor importancia en la segunda mitad del siglo XX, en relación con este material”.
De tal manera, una vez que Semon patenta el proceso en 1933 y supera con creces en 1934 su proyecto original logrando inventar más de cien métodos de fijación de goma sintética sobre metal, se extenderá la comercialización de este material, aunque sus usos eran todavía restringidos y lo serían hasta los años 50, cuando Estados Unidos comienza a aprovechar las ventajas de las tuberías de PVC.

“En los años de bonanza económica posteriores a la Segunda Guerra Mundial, un gran porcentaje de las nuevas viviendas que se construyen se equipan con este tipo de conducciones, muchas de las cuáles siguen hoy en perfecto estado y funcionamiento. El éxito del producto fue tal varias empresas comenzaron a competir por un mercado cada vez más amplio. Conscientes de la potencialidad del PVC, cada empresa dedicaba una parte de sus recursos a sus departamentos de investigación, y el resultado fue que, en poco tiempo, se consiguieron nuevos tipos de plásticos flexibles. De ahí hasta los años 80, el PVC vivió una enorme difusión en todo tipo de productos del hogar, instrumental médico, protección de cables, mangueras, envases o juguetes, y también aumentó su presencia en canales de riego y otras conducciones de agua. Su escaso riesgo de fisura, su durabilidad, la alta resistencia a la presión del agua, a golpes y a la corrosión, fueron convenciendo, poco a poco, a los escépticos que defendían el empleo de las tradicionales tuberías de hierro. (…) En los últimos 30 años el PVC se ha consolidado como un material completamente fiable e inocuo, y la gran mayoría del que se fabrica se utiliza para la construcción de tuberías de alcantarillado, conducciones de aguas residuales, riego y agua potable. La investigación, además, ha logrado diversificar las tuberías de PVC en diámetros diversos y ha llevado al mercado el cloruro de polivinilo clorado (CPVC), capaz de soportar elevadas temperaturas”. (larga cita que hemos extraído de la página https://www.aristegui.info de la empresa AM Group).

En resumen, el PVC se usa para hacer una variedad de productos plásticos, entre los que se incluyen tuberías, alambres y revestimientos para cables, además de materiales de embalaje existiendo desde el punto de vista industrial dos tipos: los rígidos: para envases, ventanas, tuberías -las cuales, como ya hemos mencionado, han reemplazado en gran medida al hierro (que se oxida más fácilmente)-; y los flexibles: cables, juguetes y muñecas actuales, calzados, pavimentos, recubrimientos, techos tensados. “Se utiliza mayoritariamente en aplicaciones de larga duración (sólo la industria de la construcción absorbe el 55% de la producción total de PVC). El 64% de sus aplicaciones tienen una vida útil entre 15 y 100 años (tubos, ventanas, puertas, persianas, muebles, etc.); un 24% entre 2 y 15 años (electrodomésticos, automóvil, tapicerías, mangueras, juguetes, etc.)”.
Con relación al polipropileno (PP), aunque sus aplicaciones han sido menos desarrolladas que el PVC, se suele afirmar que se trata de un material 100% reciclable mientras que el PVC no lo es en la misma medida, por lo que el PP es claramente una alternativa más segura. Aunque podríamos denominarlos de forma genérica como “plásticos”, el PVC y el PP poseen diferentes propiedades químicas, características y aplicaciones. El polipropileno es uno de los plásticos más neutros, ya que contiene solamente dos elementos: carbono (C) e hidrógeno (H), y es fruto de la polimerización del propileno, mientras que el PVC se produce a partir de la polimerización del etileno y su composición química, además del hidrógeno y carbono propios de todo hidrocarburo, también incluye cloro en un porcentaje considerable.


Con una historia más corta que el PVC, el PP, que sigue también la senda trazada por las investigaciones desarrolladas desde 1826 en torno a los polímeros, se origina en 1954 cuando el italiano Giulio Natta, continuando los trabajos elaborados por Karl Ziegler en Alemania en torno al polietileno, logró obtener polipropileno de estructura muy regular denominado isotáctico. Su comercialización en Europa y Norteamérica se inició rápidamente en 1957, en aplicaciones para utensilios domésticos. Posteriormente, gracias a su trabajo en el estudio de catalizadores para la polimerización estereoselectiva de polialquenos terminales, Ziegler y Natta recibirían el Premio Nobel de Química en 1963.
La página https://roymaplast.com nos auxilia explicando que, “Los trabajos de Natta y Ziegler que permitieron conseguir polímeros de etileno a partir de las olefinas, abrieron el camino para la obtención de otros polímeros. Este plástico, también con una estructura semicristalina, superaba en propiedades mecánicas al polietileno, su densidad era la más baja de todos los plásticos, y su precio muy asequible, pero tenía una gran sensibilidad al frío, y a la luz ultravioleta, lo que le hacía envejecer rápidamente. Por este motivo su uso se vio reducido a unas pocas aplicaciones. Pero el descubrimiento de nuevos estabilizantes a la luz, y la mayor resistencia al frío conseguida con la polimerización propileno − etileno, y la facilidad del PP a admitir cargas reforzantes, fibra de vidrio, talco, amianto y su bajo precio, dieron gran auge a la utilización de este material. (…) La amplia gama de propiedades del polipropileno, lo hace adecuado para una gran variabilidad de aplicaciones en diferentes sectores, y marca la parada ante los materiales del futuro, además de suponer una alternativa, mucho más económica. Debido a esto, el empleo de este material está creciendo de manera continua gracias al desarrollo de nuevos y mejores productos”.

Ahora bien, los productos ofrecidos por la empresa Donsen (protagonista de nuestra postal), se inscriben dentro del segmento del polipropileno random (PPR), polímero termoplástico de propileno de alta tecnología del cual se fabrican tuberías y conexiones. Entre sus propiedades mecánicas se destacan sus valores de rigidez, dureza y resistencia. Se trata de un material de fácil y rápida instalación usado comúnmente para agua potable y caliente, sistemas de calefacción del suelo y de radiadores, igual que en cualquier sistema de distribución de agua y aire comprimido. Es idóneo para instalaciones de agua fría o caliente en casas, edificios residenciales, hoteles y hospitales. Dada su especificidad y el desarrollo de que ha sido objeto, para los casos mencionados, el PPR ha logrado superar al PVC más no al CPVC, su versión más desarrollada para soportar altas temperaturas.

En cuanto a la polifusión es un método de soldadura simple y rápida que se realiza manualmente usado para unir tubos de polipropileno random (PPR) y sus accesorios. “Esta técnica une las piezas calentándolas hasta fusionarlas, lo que no necesita de elementos adicionales de unión y no permite fugas de tuberías”, se nos explica en https://donsenvenezuela.com.
Sintetizando, el amplio y frondoso desarrollo de los plásticos, se ha instalado con cada vez más solidez en la industria de la construcción dentro del camino que apunta hacia el futuro y donde la búsqueda de mejores resultados no se detiene. Su durabilidad, fácil manejo, alta resistencia, versatilidad y costos altamente competitivos así lo corroboran. Los esfuerzos por hacerlos cada vez más sostenibles serán claves para alcanzar el punto óptimo deseable.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Revista Vitrina Ferretera, nº69, 2019
1 y 2. https://historiasdeempaques.wordpress.com/2014/02/09/policloruro-de-vinilo-pvc/
3. https://www.bibliocad.com/es/biblioteca/tubos-de-pvc_24808/
4. https://depotmx.com/categoria-producto/conexiones/pvc-conexiones/sanitario/, https://tuberiasdepvc.wordpress.com/tag/conductores-hidraulicos/ y https://www.pinterest.com/pin/726557352372375978/
5. https://caelca.com.co/blog/cronologia-de-la-historia-del-plastico/ y https://www.timetoast.com/timelines/21079
6. https://historiasdeempaques.wordpress.com/2015/05/09/el-polipropileno/
7 y 8. https://donsenvenezuela.com/

