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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 379

Dentro de las empresas que, con una larga trayectoria, mayor apoyo han brindado a la industria de la construcción y en particular a arquitectos y decoradores, se encuentra Hunter Douglas, firma de origen alemán presente en el mercado desde hace más de 100 años y que aún tiene importante peso dado el carácter innovador que la caracteriza.


Basados en datos obtenidos de internet y en la página https://www.hunterdouglas.com, podemos afirmar que Hunter Douglas tiene su origen en 1919 gracias a la iniciativa de Henry Sonnenberg, propietario de una pequeña empresa dedicada a producir herramientas para maquinarias llamada Sonnenberg Machinery radicada en Düsseldorf, Alemania. Más adelante, Sonnenberg se vio obligado a causa de la situación en su país, y la inseguridad asociada al advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, a mudar su negocio y trasladarse en 1933 junto a su la familia a Holanda, que se perfilaba como un país neutral.
Será en 1946 cuando, establecido para entonces en los Estados Unidos, Sonnenberg se asociará con Joe Hunter. Hunter, que con su hermano Eddie, había desarrollado importantes innovaciones en la fabricación de diversas máquinas, logrará en medio de la Gran Depresión inventar un proceso revolucionario para la fabricación de papel de aluminio cuyo perfeccionamiento dará como resultado la creación y comercialización de la primera persiana veneciana flexible exitosa y la maquinaria para fabricarla, la cual patentan. Ello marcará junto a la sociedad con Sonnenberg el punto de partida de Hunter Douglas Machinery Corporation. Cabe destacar que en esa época sólo existían las persianas horizontales de madera y que la firma, asentada en Riverside, California, logró en corto tiempo emplear a 1.000 personas.


Ya para 1947 las persianas de aluminio de Hunter Douglas habían ganado el liderazgo en el mercado estadounidense. El modelo de negocio era tan innovador como el producto: la empresa logró desarrollar una vasta red en los Estados Unidos y Canadá de más de 1.000 fabricantes independientes, que vendían las persianas durante el día y las ensamblaban a medida en sus salas de trabajo por la noche.
Por razones de regulación en EEUU que impedían la expansión de las empresas, Sonnenberg decide en 1956 mudarse a Canadá, decisión que no fue acompañada por Joe Hunter, razón por la cual éste se queda con la marca. Ya para entonces Hunter Douglas había patentado en 1951 la marca Luxaflex® para denominar su línea de persianas venecianas. En Canadá, Sonnenberg empieza a fabricar a escala las máquinas que permitían perforar, cortar y curvar ligeramente cada lámina de aluminio para luego, conformar el producto. En 1953 tras el éxito logrado en Estados Unidos y Canadá, Hunter Douglas se expandió a Australia.


En 1958 se incorporó a la empresa Ralph Sonnenberg hijo de Henry quien con 22 años comenzó su carrera como vendedor en el Reino Unido y más tarde fundó la organización de ventas en Francia. En 1971, dos años después de que Hunter Douglas saliera a bolsa, Ralph Sonnenberg tomó las riendas de toda la empresa cosa que mantiene hasta la actualidad en compañía de sus dos hijos.
Entre el 60 y el 70 Sonnenberg decide volver a EEUU y comprar la marca Hunter Douglas nuevamente, para así recuperarla. De regreso observa que es mucho más eficiente fabricar y venderle el producto hecho a cada distribuidor que venderle la máquina para fabricarlo.
En 1970 la firma desembarca en Europa, comenzando por Holanda de donde Sonnenberg era ciudadano. En 1971, radicada en Rotterdam, Hunter Douglas N.V. se convirtió en la empresa matriz del grupo a nivel mundial. A partir de ese momento se realiza todo el desarrollo en Europa de forma sostenida. Se instala la fábrica de laminado de aluminio que mediante un proceso patentado por la firma permite definir con exactitud los componentes de la aleación antes de laminar. Ya para 1980 Hunter Douglas había expandido sus operaciones hacia Asia y América Latina.

Como algunas de sus importantes innovaciones cabría señalar que en 1962 Hunter Douglas lanza su primer producto arquitectónico a medida, el techo 84R; en 1966 el sistema de techo de aluminio lineal; en 1975 el nuevo sistema de persiana solar externa de alto rendimiento; en 1980 una gama completa de cortinas para ventanas que permite su expansión a Asia; en 1989 el sistema de techo de panel ancho; en 1992 los techos de celda abierta versátiles, que utilizan hasta un 90% de aluminio reciclado; y en 1998 aparece en el innovador sistema de fachada ventilada QuadroClad ™.
Desde el 2000 Hunter Douglas, asociada con 3Form (norteamericana) y NBK Architectural Terracotta (alemana), empresas que adquirirá posteriormente, se convierte en líder del mercado en soluciones de regulación de la luz natural y control solar, e incursiona en la producción de respuestas sustentables de alto diseño y alto desempeño, ampliando su compromiso con productos arquitectónicos que son adecuados tanto para las personas como para el planeta.
De 2010 será el lanzamiento, junto a 3Form, de Ditto y Koda XT, paneles translúcidos exteriores con 100 veces la resistencia al impacto del vidrio y 60 veces más resistentes que el acrílico realizados a base de resinas y que permiten a través de dos láminas dejar absolutamente al vacío y en medio de su espesor diferentes elementos que van desde variedades de telas, tejidos, hasta productos naturales como hojas de árbol; en 2015 lanza Woodwright ™ Tavola ™ y Cielos Baffle; y en 2017 HeartFelt®: sistema de techo de fieltro modular con una acústica excelente y una apariencia única con la sostenibilidad en su núcleo, que será galardonado con el prestigioso premio RedDot Award.
La evolución de Luxaflex®, por otro lado, ha derivado en la aparición de novedosos e innovadores productos como, por ejemplo, las exclusivas y premiadas cortinas Duette® (el producto más vendido por la compañía por su excelente relación precio-calidad), las cortinas Silhouette® ampliamente conocidas en el mundo de la arquitectura y la decoración interior, las cuales son ofrecidas con los novedosos sistemas de elevación SmartCord® y LiteRise® a los que se suman otros más sofisticados que incorporan mandos y motores a control remoto.
Por otro lado, Hunter Douglas es el principal fabricante mundial de tela Screen (tela tramada para cortinas roller) habiendo adquirido muchas compañías tanto asiáticas como europeas que fabricaban este insumo. A la tradicional cortina horizontal de aluminio, si bien ha cumplido una trayectoria de más de 70 años, se le realizó un restyling. Se modificó el cabezal, se cambiaron los componentes y se desarrolló una escalerilla nueva con prestaciones más completas. Estas últimas permiten juntar en un movimiento y como opción dos láminas dejándolas pegadas, favoreciendo una mejor visibilidad a través de la misma (sistema Magna View, desarrollado y patentado por Hunter Douglas).



En la página de Hunter Douglas Venezuela C.A. constituida en abril de 1992 como parte del crecimiento y expansión del grupo a nivel mundial, encontramos lo siguiente: “En Venezuela, la empresa cuenta con un amplio portafolio de productos para cubrimientos de ventanas, donde se pueden encontrar diversas líneas de productos como son sus exclusivas cortinas Silhouette®, Luminette®, Pirouette® y además las cortinas Duette®, cortinas Enrollables, Panel Glide y Romanas, persianas de madera y de aluminio. (…) Por otro lado, también ofrece una amplia variedad de productos arquitectónicos como plafones de aluminio, lineales, cell (retículas) y curvos, así como revestimientos y sistemas de fachadas, cubiertas, celosías y cortasoles. Además, cuenta con 3form (panales traslúcidos de eco-resinas o vidrio) el cual es ideal para diseño interior”.
En resumen, nos encontramos en presencia de una poderosa transnacional líder mundial en cortinas y persianas y un importante actor en el mercado de productos arquitectónicos los cuales representan el 30 % del volumen total de la empresa. Sus productos están diseñados para ofrecer un sinfín de posibilidades para el control de la privacidad, la visibilidad y el impacto solar sobre el medio ambiente. De esta manera promueven el confort acústico, térmico y también visual. Se trata, además, de soluciones sostenibles ya que reducen el consumo de energía, hacen mejor uso de la luz natural y reducen el uso de aire acondicionado
El grupo está compuesto por 157 compañías con 64 plantas productivas y 93 ensambladoras, adicionalmente cuenta con organizaciones de marketing en más de 100 países.
Hunter Douglas, desde su propia creación ha tenido como denominador común la vinculación al diseño y el alto valor agregado como parte indisociable al espíritu de la compañía, lo cual ha garantizado tanto su permanencia como su ubicación en la cima del mercado de productos en su ramo.
ACA
Procedencia de las imágenes
1, 2, 3 y 4. https://www.hunterdouglas.com.au/our-history
5 y 6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
7. https://architectural.hunterdouglas.com.co/productos/cielo-raso-84r/, https://architectural.hunterdouglas.cl/productos/fachadas-ventiladas-quadroclad/ y https://www.hunterdouglas.com.au/our-history,
8. https://www.pinterest.fr/pin/290271138473005435/, https://www.hunterdouglasarchitectural.eu/es-ES/landing/index.jsp?id=229, https://www.hunterdouglas.com.au/our-history, https://www.pirettedraperies.com/2016/07/18/hunter-douglas-historia-de-innovacion-tecnologia-y-diseno/ y https://www.pinterest.com/pin/393431717438418812/
CONTACTO FAC 344
ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 378

El 9 de abril de 2009 en el importante diario La Vanguardia apareció la nota firmada por Joaquim Ibarz titulada “Barcelona descubre al arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva”. La misma, se iniciaba de la siguiente manera: “El Fomento de las Artes y del Diseño (FAD) de Barcelona, la institución que es referente en Europa del diseño, la arquitectura y el urbanismo que se hace en Cataluña, no podía haber elegido una exposición más adecuada para conmemorar el 50 aniversario de la creación de los premios que otorga cada año al mejor edificio y al mejor interiorismo. Bocetos y planos originales, vídeos, maquetas, fotografías y nubes flotantes de Alexander Calder forman parte de la muestra Carlos Raúl Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas, que se presenta en Barcelona hasta el 13 de mayo. Los muros góticos de la sede del FAD en la Plaza dels Angels acogen esta singular muestra de la que fuera considerada la obra arquitectónica más importante de la América hispana. Después de Barcelona, la exposición viajará por varias ciudades de Europa y Latinoamérica”.
De esta manera se colocaba en el lugar que le correspondía, el esfuerzo que para la promoción y llegada a feliz término de la exhibición liderizó el arquitecto venezolano Igor Peraza (a quien correspondió realizar la museografía), y que contó con la muy cuidada comisaría-curaduría del también arquitecto y profesor Javier Cerisola.

Inaugurada el 26 de marzo de aquel año, bajo el auspicio del Gobierno Bolivariano de Venezuela y el Museo de Arquitectura (MUSARQ), Carlos Raúl Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas contó con el apoyo de la Fundación Villanueva, el COPRED, la Galería de Arte Nacional, la FAU UCV y el Museo de Bellas Artes, así como del propio FAD y del Departamento de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat de Cataluña.
El programa que se siguió el día de la inauguración, en la que hizo acto de presencia el embajador de la República Bolivariana de Venezuela en España, Alfredo Toro Hardi, incluyó la presentación de la exposición a cargo de Juan Pedro Posani, director general del Museo Nacional de Arquitectura, y palabras de Beth Galí, presidenta del FAD, teniendo como momento central y destacado el dictado de la conferencia “La Ciudad Universitaria de Caracas. Espacio fluido, velos y vuelos” dictada por Silvia Hernández de Lasala, la cual fue seguida por un Coloquio en el que participaron los arquitectos Josep Quetglas y César Portela estando presentes, entre otros, Oriol Bohigas y Benedetta Tagliabue.


La cobertura mediática dada a la exhibición fue amplia (de ella destacamos el artículo «Villanueva o la madurez de la vanguardia» de Oriol Bohigas publicado en El País el 31 de marzo de 2009 –https://elpais.com/diario/2009/04/01/catalunya/1238548042_850215.html-), y en casi todos los casos se trató de colocar en contexto la relevancia de la obra expuesta, declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO el año 2000, las particularidades que envolvieron tanto a la curaduría como al montaje y la cantidad y calidad del material mostrado lo cual, junto a datos relacionados a la biografía de Villanueva, su concepción del conjunto sede de la UCV y la importante experiencia de síntesis de las artes que allí se dio (que Posani calificó como “la obra de arte más importante de nuestro país”), permitían al público catalán que decidiera acudir a la sala del FAD, desconocedor en buena medida de lo que allí se exponía, tener una visión amplia de la experiencia que irían a visitar.
El muy completo artículo escrito por Elisa Rodríguez Campo para la revista ArtNexus nº 74 (septiembre-noviembre 2009), señala cómo “todo el material es mostrado elegantemente sobre un dispositivo museográfico diseñado especialmente para la muestra, inspirado en perfiles y estructuras propias de la Ciudad Universitaria”. Y añade: “Se consigue reunir 3 enormes maquetas, 25 fotografías, 49 planos y 2 bocetos, y no sólo se trata de colecciones particulares, ni colecciones oficiales sometidas a estrictos controles de seguridad, sino que parte importante del rico archivo de la Ciudad Universitaria es rescatado del propio taller de arquitectura de Villanueva y exhibido por primera vez”.

Por otra parte, la muestra estuvo acompañada con la publicación de un muy cuidado catálogo bilingüe, el cual se colocó a la altura del compromiso asumido. Producido por el Museo Nacional de Arquitectura, coordinado por Javier Cerisola y diseñado por Eduardo López y Mahadev Rojas, la edición está acompañada con fotografías de Paolo Gasparini y Silvia Lasala y tuvo un tiraje de 1.000 ejemplares. Se estructuró colocando el “Catálogo de obras” (impreso en papel glasé con excelente resolución) en sus páginas centrales y contiene los textos “Villanueva en Barcelona” de Juan Pedro Posani; “Pequeña historia de una exposición” de Beth Galí; “Curar Villanueva” de Javier Cerisola; “La Ciudad Universitaria de Caracas. Síntesis de modernidad, tradición, técnica, arte y naturaleza” de Silvia Hernández de Lasala; cerrando con “La síntesis de las artes” y “El problema de la integración” de Carlos Raúl Villanueva. Además, cuenta como “Anexos” con una Biografía de Carlos Raúl Villanueva, una Cronología de la Ciudad Universitaria de Caracas y una Selección bibliográfica.


Del escrito elaborado por Cerisola, el que mejor ilustra los avatares que giraron en torno a la conceptualización, selección, documentación y acopio del vasto material que conforma la exposición abierta en Barcelona, verdadero trabajo en equipo, se pueden detectar los dos importantes retos que le correspondió enfrentar como su curador: el primero consistió en encontrar un filón que le otorgara a la muestra una connotación particular en vista de la cantidad de veces que ya había sido abordada y exhibida la obra de Villanueva. El segundo, justamente, apuntó a señalar cómo su carácter novedoso consistió en resaltar la fuente primordial de donde procedió el material expuesto: “Por primera vez, se recurre exclusivamente para una exposición sobre la Ciudad Universitaria de Caracas, a mostrar los materiales originales guardados en el archivo de la propia Ciudad Universitaria”, expresará Cerisola. Por ello la muestra, a diferencia de lo que han sido los dibujos mayormente conocidos del Maestro, sirvió para hacer en cierta forma público el repositorio que contiene toda la planimetría que soportó la construcción de la magna obra preservado en la “Casona Ibarra” y, por tanto, tuvo que ser acompañada de un arduo proceso de selección de entre “más de 8.000 unidades entre planos originales, definitivos o desechados, esquemas generales, bocetos y fotocopias simples o intervenidas por los dibujantes; sin contar fotografías, álbumes de informes técnicos, memorias y otro documentos escritos”. Como desafío, silente si se quiere, se encontraba el hecho de que tan ardua labor se dirigía a un público que desconocía el valor expresivo y formativo encerrado en el vasto material que se develaba.

El resultado, casi arqueológico, terminó agrupando “piezas tan valiosas como planos dibujados tradicionalmente a lápiz y firmados por el maestro, maquetas de hasta 60 años de antigüedad, croquis y bocetos, así como planos firmados conjuntamente por Villanueva y los mismos artistas, lo cual evidencia cómo este arquitecto supo escoger al más selecto grupo de artistas de la escena de vanguardia en Europa y Estados Unidos e invitarlos a formar parte activa del proyecto, dejándolos hablar desde sus propias poéticas e integrándolos a la empresa que se había trazado”, complementará Rodríguez Campo.
Será en definitiva “la huella contenida en aquellos papeles, hoy velados por un color amarillento, sobre los que se distinguen sellos que dictaminan ‘definitivo’, así como discretas salpicaduras de vino, recuerdo del éxito de un proyecto tan colosal como único, no sólo para la generación que le tocó verlo erigirse sino para todas las generaciones que hemos tenido la oportunidad de disfrutarlo”, lo que sin duda otorgó a lo presentado en Barcelona hace 14 años un valor propio, trascendente e inolvidable.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela
2. http://igorperaza.com/es/portfolio/exposicion-carlos-raul-villanueva/, http://archive.osa.cat/images/2009/fad%20villanueva/index.html y https://www.artnexus.com/es/magazines/article-magazine-artnexus/5d63490290cc21cf7c0a21ef/74/carlos-raul-villanueva
3, 4 y 5. Catálogo de la exposición Carlos Raúl Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas, Fundación Museos Nacionales/Museo de Arquitectura/Fomento de las Artes y del Diseño, 2009
CONTACTO FAC 343
ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 377

La Revista Nacional de Cultura, la publicación periódica más longeva de nuestro país, ve la luz en noviembre de 1938 bajo la dirección del escritor, diplomático y académico Mariano Picón Salas (1901-1965), su fundador, con la firme intención de apuntalar los dos aspectos que su denominación recoge: lo nacional y lo cultural.
A escasos tres años de la muerte de Juan Vicente Gómez y en medio de un período donde lo político, puesto en cuarentena durante una larga dictadura de 27 años, copaba la escena, el editorial de su primer número hacía hincapié en la utilidad de una labor de reflexión bajo la convicción de sus promotores de que conocer más y mejor la tierra y el hombre venezolano eran indispensables para emprender cualquier empresa de transformación y progreso. Venezuela, como ya había expresado el propio Picón Salas, entraba al siglo XX con treinta y tantos años de retardo y anhelaba superar el largo tiempo perdido.
Se trataba, por tanto, de crear “un órgano de difusión libre del pensamiento, desde donde se pudiera adelantar esa búsqueda de lo venezolano, así como para servir de antena sensible a las corrientes culturales del Nuevo y el Viejo Mundo”, señalará Oscar Sambrano Urdaneta en la Introducción al importante tomo de índices de la Revista del número 1 al 150, en 1962.

El despertar de la conciencia civil, de las artes plásticas, las letras, la política y la sensibilidad nacional, transitaban en aquellos años “sin ninguna transición psíquica, de la modorra a la impaciencia”, diría Picón Salas en “Hace 25 años” texto publicado en el número 161 de la Revista dedicado a la celebración de su 25 aniversario (noviembre-diciembre, 1963). “En 1938 apenas comenzaban a formarse en Venezuela los equipos técnicos y expertos que ahora contribuyen a la planificación del Estado. Era preciso repicar y andar en la procesión. En los editoriales y en muchos artículos de la Revista Nacional de Cultura en sus primeros números, se guarda registro de la unánime preocupación nacional de entonces. Escribíamos sobre escuelas e inmigrantes, sobre humanización y aprovechamiento racional de nuestra abrumadora naturaleza. (…) Temas y tareas para grupos de técnicos. Pero era el momento, necesario y excitante, en que los escritores nos adelantábamos a abrir el camino de los especialistas”, expresará también Picón Salas en aquel artículo.
Iniciada su andadura bajo el auspicio del Ministerio de Educación Nacional de los aún denominados Estados Unidos de Venezuela, la Revista apareció en formato de 31 por 23 cms hasta el número 9 inclusive, mutando a 22,5 por 14 cms de allí en adelante. El cambio de año en su identificación lo marca el mes de noviembre ajustándose a la fecha de lanzamiento del primer número. El tiraje de aquellas primeras ediciones ha sido difícil de establecer, pero posteriormente fue incrementándose hasta sobrepasar los 15.000 ejemplares ya en los años 60. Su distribución siempre ha sido gratuita.

En cuanto a su periodicidad, inicialmente fue mensual, manteniéndose así hasta el número 23 (octubre 1940) cuando pasará a ser bimensual, con leves alteraciones, hasta comienzos de 1979 (número 240). A partir de entonces saldrá cada tres meses hasta 2004 (nº 331), momento en el que entra en un período muy irregular que aún no ha sido superado. Basta señalar que desde 2004 hasta 2022 (18 años) cuando aparece el nº 347 (último del que tenemos noticias) se han publicado sólo 16 ejemplares.
El interés suscitado en sus comienzos por colaborar en su impulso se puede apreciar en el progresivo abultamiento de cada entrega de la Revista: si el número 1 partió con 41 páginas ya para el 11-12 que cierra su primer año (septiembre-octubre, 1939) contaba con 204. Entre los años 1960 y 1990 varias son las entregas que sobrepasan las 400 páginas.
Desde el inicio, la Revista Nacional de Cultura sirvió de tribuna para la aparición de diferentes géneros literarios que van desde la poesía, la narrativa y el ensayo al teatro pasando por la crítica. También dedicó buena parte de sus páginas a temas vinculados a la historia, la filosofía, la lingüística, la política, la antropología, la geografía, las artes plásticas y la biografía. Además, publicaba reseñas de revistas, anunciaba ciclos de conferencias, exposiciones, premios literarios y conciertos.

Sobre su primer número (cuya fresca portada engalana nuestra postal del día de hoy), Picón Salas comentará que se trató de “un trabajo artesano ya que para no abrumar de mayores gastos al Ministerio de Educación que la propiciaba, se imprimió en la imprentita de ensayo -para simple ejercicio de los alumnos- que había en la Escuela Técnica Industrial”. Y seguirá: “Lentamente aquel taller de prueba se iría ampliando y enriqueciendo de maquinaria gráfica. En las primeras entregas la revista no podía darse el lujo de pedir asistencia a las más elegantes prensas caraqueñas de la época, como la muy famosa ‘Litografía del Comercio’. El modestísimo presupuesto de impresión apenas alcanzaba al millar de bolívares. (…) Pero la aventura tipográfica que era la Revista en su comienzo, nos invitaba al placer de dibujarla y compaginarla, de inventarle tipos y viñetas. En aquellos trabajos nos acompañaron con su colaboración, destreza y consejos algunos artistas plásticos y dibujantes como López Méndez, Rafael Rivero y los chilenos Armando Lira y Marco Bontá. A la altura de 1939 o comienzos de 1940, hizo su aparición en Venezuela el insustituible Ramón Martín Durbán quien durante largos años y con suma generosidad, ha sido el magnífico ilustrador de la literatura venezolana; el que iluminó con la fina caligrafía de sus dibujos los libros de poetas y escritores”.
El índice de aquella primera aparición, clara muestra de los objetivos trazados que hemos mencionado, recoge el siguiente material: Ensayo: “Papel de la cultura y misión del intelectual en el momento venezolano” de Ramón Díaz Sánchez; Ensayo: “Trayectoria del pensamiento venezolano” de Mariano Picón Salas; “Estampa venezolana: Tormenta a José Rafael Pocaterrra” de Ángel Miguel Queremel; “Investigaciones y alumnos en la escuela de Artes Plásticas”; Poesía-Literatura: “Para terminar con la poesía” de Pierre Reverdy; El relato venezolano: “Viva Santos Lobos” de Pedro Sotillo; Literatura: “Hacia un posible asilo de renunciación” de Luis Fernando Álvarez; Literatura: “Tu encuentro en la muerte de los colores” de José Ramón Heredia; Exploraciones: “Una Venezuela inmensa, lejana y desconocida. Por tierras de la alta Guayana. Diez minutos con el explorador Félix Cardona”; Historia: “Durante la colonia signos de vitalidad histórica” de Eloy G. González; Poesía-Literatura: “El Drama artístico de Andrés Bello: Ciclo de poesía venezolana” de Edoardo Crema; Crónica: “La provincia venezolana y sus poetas. Sergio Medina en el paisaje aragüeño”; Crónica-Artes Visuales: “Exposiciones de Pedro Centeno Vallenilla”; Crónica-Artes Visuales: “Exposición de Marco Bontá”.
Entre los factores que pudieron contribuir a la creación y éxito de la revista sería oportuno considerar el vacío cultural que dejó la desaparición en 1932 de Cultura venezolana, dirigida desde 1918 por Ángel Guruceaga, debiéndose añadir como contraparte que desde enero de 1935 circuló otra revista mensual titulada Cultura Nacional “revista literaria y científica” dirigida por José Manuel Núñez Ponte.



Picón Salas dirigiría la Revista hasta el número 16 (febrero-marzo de 1940). Le sucederían nombres de la talla de: José Nucete Sardi, Juan Bautista Plaza, José Manuel Siso Martínez,Elisa Elvira Zuloaga, Luis Alfredo López Méndez, Ramón Díaz Sánchez, Manuel F. Rugeles, Arturo Croce, José Luis Salcedo Bastardo, Simón Alberto Consalvi, Gloria Stolk y Vicente Gerbasi. Luego vendrán, entre otros, Manuel Felipe Rugeles, Pedro Francisco Lizardo, Carlos Noguera y Gustavo Pereira, y de la información que hemos podido recabar se pueden mencionar como directores de las últimas etapas a Sael Ibáñez y Antonio Trujillo.

durante la segunda mitad del siglo XX.
Como ya adelantamos, con el transcurrir de los años la Revista no sólo presentó variaciones en su formato sino también en los criterios gráficos que regían la tipografía y la manera como se presentaba su nombre en la portada. Siempre se contó en el interior de sus páginas con la aportación de importantes artistas nacionales que ocasionalmente ocuparon la carátula. Su adscripción en el tiempo pasó de la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación Nacional (1938-1949) a la Dirección de Cultura y Bellas Artes (1949-1964), continuando hacia el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes -INCIBA- (1965-1975) hasta el Consejo Nacional de la Cultura -CONAC- (1975-2005). A partir de entonces, cuando se detecta mayor irregularidad en su periodicidad, quedó a cargo del Ministerio del Poder Popular para la Cultura y se comenzó a editar con la colaboración de El Perro y la Rana, Monte Ávila Editores y Biblioteca Ayacucho.

Será en marzo de 1996 cuando con el patrocinio del CONAC, de la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), y del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONICIT), se daría inicio a la recuperación electrónica de la publicación. Seis años más tarde la prensa recogerá cómo “el 26 de enero de 2002, coincidiendo con el 101 aniversario del nacimiento de Don Mariano Picón Salas (…), la Fundación CELARG realizó la presentación de dos CD-ROM. El primero de ellos reproduce desde el Nº 1 (noviembre de 1938), hasta el Nº 50 (mayo – junio de 1945). El segundo contiene desde el Nº 51 (julio – agosto de 1945) hasta el Nº 100 (septiembre – octubre de 1953). Además de la reproducción total de los textos de los primeros 100 números, la Revista en su versión electrónica cuenta con los perfiles biográficos actualizados de 374 autores (dentro de un total de 574); unos veinte mil enlaces que contemplan ventanas emergentes de diverso tipo y función, y 1.676 ilustraciones”. En 2018 con motivo de la celebración de los 80 años de la Revista se retomó, con el apoyo de la Biblioteca Nacional, el proyecto de digitalización que abarcaría hasta el número 344 sin que sepamos si se concluyó. Testigo de excepción del acontecer cultural del país registrado en sus miles de páginas, el próximo mes de noviembre la Revista Nacional de Cultura cumplirá 85 años de creada. Esperamos que no sólo se celebre tan importante fecha, sino que se le brinde todo el apoyo necesario por mantener una continuidad que sin duda merece y la siga mostrando como ilustre excepción que confirma la regla que ha regido las publicaciones culturales del país.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. https://vueltaacasasrp.wixsite.com/vueltaa/revista-nacional-de-cultura
2, 4, 7 y 8. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
3. http://vereda.ula.ve/wiki_artevenezolano/index.php/L%C3%B3pez_M%C3%A9ndez,_Luis_Alfredo, https://elpensador.io/la-negritud-en-la-obra-artistica-de-marco-bonta-costa/ y https://connombreyapellidos.es/victima/durban-bielsa-ramon-martin/
5. https://www.facebook.com/efemeridesmusica/posts/2872355209447530/?locale=es_LA, https://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/diaz_sanchez.htm, http://robodebronce.com/project/busto-de-simon-alberto-consalvi/ y https://es.wikipedia.org/wiki/Vicente_Gerbasi
6. https://avp6.wordpress.com/pedro-francisco-lizardo-%E2%80%A0/, https://www.poesi.as/Gustavo_Pereira.htm, https://www.eluniversal.com/entretenimiento/78267/muerte-de-sael-ibanez-deja-un-vacio-en-el-medio-literario-venezolano y https://poesiavzla.wordpress.com/2021/02/19/antonio-trujillo/

