1957•Se completa el movimiento de tierra y se concluye la construcción, en estilo «mexicano», de la Quinta Vista Hermosa, ubicada en una colina próxima a la Qta. El Cerrito (Villa Planchart), también en la calle La Colina, urbanización Lomas del Mirador, Baruta, Caracas, para la familia Fernández Zingg.
Tanto el movimiento de tierra como la obra constructiva fueron realizados por la recién constituida empresa constructora Fertis (integrada por Willy Tischenko, Emilio Fernández Zingg y Álvaro Fernández Zingg, siendo los dos últimos hijos de los destinatarios de la casa). Hoy la empresa, reestructurada, es conocida como Fertec, C.A., la cual desarrolló y continua desarrollando proyectos de diferente escala y complejidad, tales como la Clínica Leopoldo Aguerrevere, la ampliación del Hotel Cumanagoto y el Centro Comercial Paseo El Hatillo.
Por su privilegiada ubicación, enclave, vista espectacular sobre la ciudad (con lo cual hacía honor a su nombre), materiales constructivos que se emplearon (donde destacaba su color blanco con detalles en piedra), pétreo muro de contención externo y, fundamentalmente, por su gran tamaño, la casa ha sido llamada popularmente «El Castillo». Actualmente se utiliza para la celebración de eventos sociales y corporativos. La decisión de revestirla totalmente en piedra, lo que le confiere su aspecto actual más próximo a lo «medieval», provino de quienes fueron los terceros propietarios del inmueble.
1959•El día 16 octubre la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) inaugura el Hospital Hogar Padre Machado, ubicado en la urbanización Prado de María, Caracas .
El Hospital fue proyectado en 1951 y comenzado a construir en 1953.
La terminación del edificio y su equipamiento fue posible gracias a las generosas donaciones públicas y privadas de múltiples personas, instituciones y empresas.
Contaba con 130 camas de hospitalización, siendo sus servicios totalmente gratuitos, gracias a que el personal médico que laboraba en el mismo lo hacía como un apostolado.
El fundador y primer director del hospital fue el Dr. Alejandro Calvo Lairet, quien además se ocupaba del Servicio de Cirugía 1, acompañado por los doctores: Elpidio Serra González, Cirugía 2; Gustavo Pérez Giménez, Cirugía 3; Ricardo Ascaso Adjiman, Cirugía 4; Eleuises Moreno Perruolo, Radiología; Carlos Chacín, Medicina y Héctor Figallo Espinal, Anestesiología.
Las Hermanas de la Congregación Santa Ana completaron el dedicado equipo, realizando labores como enfermeras de Pabellón, Consulta, Hospitalización y Lavandería.
1933• Se termina de construir al final de la Tercera Avenida de la urbanización Los Palos Grandes, el Club Los Palos Grandes, instalación recreativa del nuevo desarrollo urbano, concebido con fines promocionales. Funcionó como tal hasta 1963 cuando paso a ser el Centro Catalán.
Fue diseñado por el ingeniero Guillermo Salas, quien en 1929 formó parte del equipo que restauró el Panteón Nacional conjuntamente con Manuel Mujica Millán y Edgar Pardo Stolk. También proyectó y construyó el edificio del Ministerio de Educación entre 1936-1938 ubicado en la esquina El Conde; el Cine Continental conjuntamente diseñado con Félix Aguilú en 1936; y remodeló el Nuevo Circo de Caracas en 1944.
1994• Luego de dos años de construcción el ingeniero Raimundo Botbol, de la empresa IGB Proyectos, concluye el Edificio Domus, ubicado en la Avenida Abraham Lincoln con Calle Olimpo, Sabana Grande, Caracas, cuyo proyecto base fue realizado en 1988 por el arquitecto José Ramón Iranzo Larracoechea (FAU UCV, revalida promoción 8-1958) y ajustado en 1991 por el arquitecto José Garzón B.
El cálculo estructural del edificio fue realizado por ingeniero J. M. Velásquez.
El Domus, propiedad de la Promotora Gran Avenida, tiene 22 pisos en los cuales funcionan oficinas comerciales, financieras y gubernamentales, bancos y tiendas.
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1. Hotel Moruco. Corredor de acceso a las habitaciones que conecta con las áreas sociales
Hotel Moruco
Cuando Juan Pedro Posani dedica un capítulo de la segunda parte de Caracas a través de su arquitectura (1969) a lo que denominó “La arquitectura populista”, centra fundamentalmente su atención en la “quinta”, protagonista principal de las nuevas urbanizaciones caraqueñas, reconociendo en algunas de sus mejores soluciones el interés por recuperar los “elementos plásticos utilizados en defensa contra los elementos (sol y lluvia)” así como los valores permanentes de la arquitectura colonial que Carlos Raúl Villanueva precisó con tanto tino en “El sentido de nuestra arquitectura colonial” (1952). Posani tiene además en mente el ir delimitando lo que podría denominarse como “el ‘carácter’ nacional ” a partir, no sólo de la aproximación hecha por Villanueva a lo que se edificó en la Colonia, sino muy especialmente desde la arquitectura popular, fuente desde donde empezaban a nutrirse algunas experiencias realizadas en la Escuela de Arquitectura de la UCV y algunas casas proyectadas por Carbonell y Sanabria o por Fruto Vivas, señalando así un rumbo y búsqueda distintos al patentado a través del «cliché» que mostraban las viviendas unifamiliares diseñadas para la clase media de la capital. No obstante, tras hacer dicho reconocimiento, Posani no tiene dificultad en afirmar, muy a tono con una actitud que buscaba mas que “reconstruirnos un pasado” el de “inventarnos un futuro”: “que si las intenciones eran básicamente sanas no puede decirse lo mismo de los resultados: la arquitectura populista se equivoca al tratar problemas actualísimos con medios pretéritos”.
2. Hotel Moruco. Vista exterior
Hecho el necesario preámbulo, luce muy acorde con los rasgos atribuidos a “la arquitectura populista” el sumar las experiencias que desde la CONAHOTU se emprendieron en Barinas y Mérida a través de los hoteles Llano Alto (ver Contacto FAC nº 44 del 10-09-2017) y Prado del Río (ver Contacto FAC nº 48 del 08-10-2017), respectivamente. Pero es el proyecto de Fruto Vivas para el hotel Moruco (1955-56) en Santo Domingo (Estado Mérida), el que sin dudas se apropia plenamente de tal calificativo. Aunque cuando Posani acuña el mencionado apelativo tiene en mente (entre otras obras) las casas que Vivas proyectó durante la década de los 50, es el Moruco el edificio público al que mejor le calza y, en consecuencia, no es casual que haya sido un hotel (lugar igualmente residencial) el que se haya prestado para ello.
3. Hotel Moruco. Conjunto
Así, el Moruco, a pesar de contar con 19 habitaciones dobles, una suite, un conjunto de tres dormitorios con baño central para ocho personas y adicionalmente con 6 cabañas (todos con los respectivos servicios de apoyo), ha sido tratado, justamente, como una casa grande, pero en este caso incluyéndose como referente la vivienda popular andina y no la casona de hacienda como lo hicieran Sanabria y Volante, proyectistas del Prado Río.
4. Hotel Moruco. Ubicación en la zona de Santo Domingo, estado Mérida
Vuelve aquí el lugar a tener un rol protagónico en la toma de diferentes decisiones: un paraje montañoso ubicado a 2.250 metros sobre el nivel del mar, rodeado de vegetación arbórea en su mayoría, desde donde se puede apreciar el panorama de las altas cumbres andinas, los cultivos y las aguas que descienden hacia el río Santo Domingo. Climatología, topografía, visuales, materiales, sistemas constructivos son elementos que el sitio provee y que se intentarán aprovechar al máximo.
Con la actitud con que el campesino se une a la naturaleza en mente, pero a la vez con el talento de quien conoce las ventajas que ofrece la modernidad, Fruto Vivas logra, con el apoyo del Maestro Rodríguez de Lobería, cultor-artesano a cargo del trabajo en madera, resolver una edificación absolutamente integrada al paisaje, relativamente compacta, en la que el sabio manejo del espacio y la iluminación propician con frecuencia el encuentro entre sus ocupantes y mitigan la inevitable segregación de funciones que todo hotel impone. El esquema de edificio es sencillo: dos cuerpos desplazados sobre un eje longitudinal, articulados por el área de recepción y lobby desde la cual se aprecian los salones recreacionales. El cuerpo anterior, más ligado a la llegada desde la carretera, contiene el salón-comedor para convenciones con sus servicios y el posterior, culminación y remate del eje, las habitaciones, claramente separadas de la circulación general mediante un muy bien logrado espacio de transición integrado a un jardín exterior.
5. Hotel Moruco. Área de acceso
Sin embargo, es tal vez en la decisión de asumir como solución tecnológica plena el uso de la riqueza forestal que el país provee (la madera fue traída del bosque, ya extinto, de San Francisco de Macaira del estado Guárico) lo que aproxima con mayor fuerza este edificio a la línea que ya para ese entonces Fruto Vivas ha emprendido en búsqueda de una expresión cultural propia e independiente o, en otras palabras, de una “arquitectura nacional”. En el Moruco, al igual que en la Casa Palacios de Río Chico, la madera es trabajada no sólo como armazón de las cubiertas o como acabado en pisos, barandas, puertas y ventanas, sino además como esqueleto estructural conformador del entramado de vigas y columnas. Esta circunstancia junto a la combinación equilibrada de la piedra, el friso liso blanco y la panela de arcilla dotan a su fluido espacio del sabor inconfundible de lo autóctono. La crítica a que somete Posani esta actitud basada en el hecho de «que el contexto popular de donde se extraían los modelos formales estaba tan lejos de la Venezuela contemporánea como los contextos culturales europeo o norteamericano», sumada a la afirmación citada en el primer párrafo de esta nota, exagera el peso formalista que sin duda se asume pero pasa por alto la calidad de la arquitectura que mediante el procedimiento se logra. Obviamente la emblemática y genial figura de Fruto Vivas tiene mucho que ver en ello. El error ha sido pretender convertirlo en un estilo.