El pasado jueves 28 de noviembre se presentó el nº 42 de la revista de la AOA (Asociación de Oficinas de Arquitectura de Chile), tercero que completa la serie sobre arquitectura moderna en Venezuela. La serie abarca en forma cronológica la cultura, el urbanismo y la arquitectura en tres periodos históricos, bajo las plumas de Arturo Almandoz Marte, Alberto Sato Kotani, José Rosas Vera e Iván Gonzalez Viso. El plano de Eduardo Röhl, las nubes acústicas de Calder y el conjunto Parque Central, respectivamente, son las contundentes imágenes de las portadas de las ediciones 40, 41 y 42 que fueron presentadas con orgullo como una contribución más al rescate de la cultura de nuestro país, lo cual fue posible gracias a la generosidad del comité editorial de la AOA, Yves Besançon, Francisca Pulido y todo su equipo.
El teatro Teresa Carreño, cuyo nombre rinde honor a la virtuosa pianista y compositora venezolana que vivió entre 1853 y 1917, es, sin duda, la obra arquitectónico-cultural más importante construida en Venezuela en el último siglo. Una imponente edificación que emerge como centro de un conjunto conformado por los edificios del Museo de Bellas Artes y el Museo de Ciencias Naturales, el Museo de los Niños, el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, la Galería de Arte Nacional, y el antiguo Ateneo de Caracas.
Levantado sobre un terreno de más de 22 mil metros cuadrados y con 80 mil metros cuadrados de construcción, es el resultado del “Concurso Sala de Conciertos y Sede de la Orquesta Sinfónica Venezuela” convocado el día 28 de septiembre de 1970 por la junta directiva del Centro Simón Bolívar, C.A. (con Gustavo Rodríguez Amengual a la cabeza), al que se inscribieron 56 equipos integrados por más de 100 profesionales, recibiéndose el 14 de mayo de 1971, fecha improrrogable fijada para la entrega, 19 anteproyectos para su consideración.
El Jurado Calificador, integrado por los arquitectos Martín Vegas, Tomás Sanabria, Guido Bermúdez, Julio Coll y Américo Faillace, quienes contaron con la colaboración del especialista en acústica Robert B. Newman y de los destacados profesionales venezolanos Eduardo Arnal y José Miguel Rodríguez, emitieron su veredicto el 17 de mayo de 1971 resultando ganadores del primer premio los arquitectos Jesús Sandoval Parra, Tomás Lugo Marcano y Dietrich Kunkel, cuya maqueta ilustra nuestra postal del día de hoy y en la que se puede apreciar el uso predominante de la geometría hexagonal que se convirtió en tema formal para la resolución definitiva de la totalidad del proyecto.
El prematuro fallecimiento de Sandoval dejó en manos de Lugo y Kunkel el desarrollo definitivo de la propuesta teniendo la oportunidad de viajar por el continente americano y europeo a fin de conocer los adelantos técnicos de los teatros más importantes de la época, entre ellos el Queen Elizabeth Hall de Londres y el centro de la Filarmónica de Berlín. El conjunto fue inaugurado en dos fases, primero la sala José Félix Ribas, en febrero de 1976, y luego la sala Ríos Reyna y el resto del complejo, el 19 de abril de 1983, con un concierto de la Orquesta Sinfónica Venezuela. En 1984 se cerró por ocho meses para la culminación y dotación técnica de algunos espacios. La inauguración formal del 19 de abril se llevó a cabo a más de 10 años de iniciada su construcción (a cargo de la extinta empresa Delpre C.A.) con un costo estimado en 540 millones de bolívares de la época.
Como parte de los antecedentes sabemos que en la década de 1970, Pedro Antonio Ríos Reyna, violinista y presidente de la Orquesta Sinfónica Venezuela, presentó un plan para construir una sala de conciertos que sirviera de sede a la Orquesta ya que los teatros más importantes de Caracas: el Municipal (inaugurado en 1881) y el Nacional (inaugurado en 1905), no cumplían a cabalidad con los requerimientos técnicos y de aforo que cada vez más exigía el crecimiento de la capital. El Centro Simón Bolívar ampliaría el proyecto inicial de Ríos Reyna para convertirlo en un complejo cultural de usos múltiples.
1. Vista general del Complejo Cultural Teresa Carreño2. Izquierda: vista del hall del Complejo Cultural Teresa Carreño. Derecha: interior de la Sala Ríos Reyna3. Gran hall del Complejo Cultural Teresa Carreño donde se puede apreciar la obra “Cubos vibrantes blancos sobre proyección amarilla” de Jesús Soto, ubicada en la entrada de la Sala Ríos Reyna
Pensado como un gran atrio público que relacionaba los distintos edificios culturales ubicados a su alrededor y como una importante pieza accesible desde el parque Los Caobos, el teatro fue proyectado con los más altos estándares de calidad. El equipo interdisciplinario incluyó a los ingenieros José Luchsinger, Cecilio Luchsinger y Federico Almiñana en la estructura, y a consultores como Bolt, Beranek y Newman (Cambridge, Massachusetts) para la acústica (los mismos que asesoraron a Villanueva en el Aula Magna); George C. Izenour (Yale University, New Haven, Connecticut), inventor y pionero en mecánica teatral; y asesores como el ingeniero alemán Hans von Malotki, experto en diseño de iluminación arquitectónica, que se hizo cargo de tales menesteres en los edificios más significativos de Berlín (la Nationalgalerie, la Staatsbibliothek y el Reichstag, entre otros).
El teatro, como ya se adelantó, cuenta con dos salas: la Ríos Reyna (que debe su nombre al importante músico venezolano propulsor de la idea de la construcción de la sala, quién falleció en un accidente en Nueva York en 1971 y nunca pudo ver materializado su proyecto), y la José Félix Ribas (que recibe el nombre del prócer que comandó un ejército de jóvenes venezolanos en la Batalla de La Victoria). La sala Ríos Reyna es un teatro de uso múltiple con capacidad para 2 mil 400 espectadores en dos niveles (platea y balcón), con dos configuraciones básicas: concierto y espectáculos escénicos (ballet, ópera y teatro). El escenario, con un área de uso de 900 m2 y boca variable (entre 17 y 25 metros de ancho), cuenta con mecanismos hidráulicos y plataformas móviles que le confieren la flexibilidad para adaptarse a los requerimientos del género de espectáculo a presentarse.
4. Izquierda: vista desde el hall hacia el Parque Los Caobos. Derecha: telón “Escritura negra sobre fondo blanco” de la Sala Ríos Reyna, obra de Jesús Soto
La sala José Félix Ribas, llamada también “Sala del Nuevo Arte”, diseñada inicialmente para música de cámara, se usa también para música sinfónica, teatro y danza. Está configurada como una sala de conciertos semicircular a modo de anfiteatro con capacidad para 440 personas. Los triángulos de concreto de su techo fueron enriquecidos por las “Pirámides vibrantes sobre progresión blanca y negra” de Jesús Soto (1923-2005), obra artística de función acústica. Un pequeño foyer antecede la entrada a la sala desde el magnifico hall cubierto, en cuyos espacios abiertos al clima del trópico se presentan eventos culturales, cobijados por la imponente obra de Soto que a su vez se conjuga de forma admirable con la arquitectura de los espacios del complejo: los “Cubos vibrantes blancos sobre proyección amarilla” en la entrada de la Sala Ríos Reyna; las ya mencionadas “Pirámides vibrantes” en el techo acústico de la Sala José Félix Ribas; y los telones “Escritura negra sobre fondo blanco” y “Telón cortafuego” de la Sala Ríos Reyna.
5. Diferentes vistas desde el exterior del Complejo Cultural Teresa Carreño. Arriba derecha: detalle de la obra “Relieve mural sobre pantallas inclinadas” de Harry Abend
En la fachada de la cúspide tronco piramidal del escenario de la gran sala se ubica la obra de Harry Abend (1937) “Relieve mural sobre pantallas inclinadas”. La integración de las artes incluyó a Erling Oloe, Colette Delozanne, Basalo, Jorge Pizzani y Vincenzo Gemito. El teatro alberga la sede de la Orquesta Sinfónica Venezuela, la Orquesta Nacional Juvenil, el Coro Operático y el Ballet Teresa Carreño, además de una sala dedicada a la pianista Teresa Carreño. El 19 de este mes que se inicia ya se cumplen seis años de la intervención a la Fundación Teatro Teresa Carreño decretada por el presidente Nicolás Maduro y en abril el complejo llegó a 36 de inaugurado. Transformado durante años en tribuna política, su infraestructura, sin duda, ha sido la principal víctima de una mala gestión que ha incidido en una merma significativa de su otrora ganado prestigio que, como tantas otras cosas en nuestro país, está a la espera de la llegada de tiempos mejores.
Expo Zaragoza 2008 ofreció a España la oportunidad de organizar otro evento internacional de importantes magnitudes, cosa que no ocurría desde Expo Sevilla 1992. Valga aclarar que la de Zaragoza fue clasificada por la BIE (Oficina Internacional de Exposiciones) entre las consideradas “exposiciones especializadas” sin llegar a la categoría de “universal” que Sevilla si alcanzó. Dentro de esta línea, Expo Zaragoza 2008 fue precedida en 2005 por la de Aichi (Japón) siguiéndole la de Yeosu (Corea del Sur) en 2012. Por otra parte, la capital de Aragón se impuso a Tesalónica (Grecia) y Trieste (Italia) para obtener la sede el 16 de diciembre de 2004.
1. Expo Zaragoza 2008. Mapa oficial del recinto de la exposición
En conmemoración del bicentenario de Los Sitios de Zaragoza de la Guerra de la Independencia contra la invasión napoleónica (1808) y el centenario de la Exposición Hispano-Francesa de 1908, que supuso un salto cualitativo de modernidad en la ciudad, bajo el lema “Agua y desarrollo sostenible”, el recinto de la Expo fue desarrollado sobre una superficie de 25 hectáreas en la ribera del meandro de Ranillas, una curva que el río Ebro hace a su paso por la ciudad, teniéndose como referente primigenio la idea esbozada en 1998 por el arquitecto Carlos Miret. Tal y como se recoge de internet, del 13 de junio al 14 de septiembre de 2008 “en la Expo se vivieron 93 días de ocio, cultura, fiesta, reflexión e intercambio entre los diferentes participantes -106 países, 220 ONG, las 17 Comunidades Autónomas y Ceuta y Melilla, 6 socios patrocinadores de la Expo y tres organismo internacionales- y los más de 5.600.000 visitantes. Huesca fue subsede oficial de la muestra y también albergó actividades”. Venezuela, una vez más, estuvo entre los países participantes.
También por la misma vía hemos sabido que “La mascota de la Expo 2008 fue una gota de agua llamada Fluvi, acrónimo de flumen vitae (en latín, ‘río de la vida’)”.
2. Expo Zaragoza 2008. Arriba: exterior e interior del Pabellón Puente, Zaha Hadid. Abajo: Torre del Agua, Enrique de Teresa
Los temas de la sostenibilidad y el agua (que le dan el sesgo especializado al evento), piezas claves dentro de la selección zaragozana, marcaron desde un inicio el desarrollo del plan maestro y el diseño de los diferentes pabellones temáticos o por países. El agua vista como “recurso escaso”, como “elemento clave para la vida”, como “elemento de relación entre los pueblos” o “los paisajes del agua” sirvió de inspiración y guía en la presentación de las obras arquitectónicas y sus correspondientes contenidos.
El recinto ferial presentaba tres accesos: la Puerta del “Pabellón Puente”, proyectado por Zaha Hadid, que se constituyó en una de las principales atracciones del evento, cuyas taquillas se encontraban en La Almozara; la Puerta del Ebro, cuyo acceso y taquillas se realizaba por el frente fluvial y por la Avenida Ranillas; y la Puerta de la “Torre del Agua”, diseñada por Enrique de Teresa, cuyo acceso se realizaba a través del Parque Luis Buñuel.
3. Expo Zaragoza 2008. Ubicación y vista exterior nocturna del proyecto del Pabellón de América Latina, Francisco López-Guerra Almada y Georgina Larrea
En esta ocasión, Venezuela se incorporó algo retardada como uno de los países que se mostrarían en el Pabellón de América Latina diseñado por el reconocido arquitecto mexicano Francisco López-Guerra Almada en colaboración con Georgina Larrea, cuya imagen, cuando aún se encontraba en fase de proyecto, acompaña nuestra postal del día de hoy. Ocupa una de las ocho áreas geográficas de la zona de pabellones internacionales.
En total, la edificación albergó, además de Venezuela y con la ausencia de Chile, la representación de: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, Perú, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Secretaría General Iberoamericana y Uruguay. México sería la única nación latinoamericana que construiría un pabellón propio.
Los ocupantes del edificio se sumaron a través del lema “Bosques templados y selvas tropicales” a la temática general de la Expo. Así, el pabellón buscó expresar el valor del agua de las selvas y los bosques latinoamericanos para la supervivencia de sus ricos ecosistemas, integrándose elementos climáticos, edáficos, zoológicos, botánicos e hidrológicos en sus conceptos expositivos, sobre el Río Ebro. Latinoamérica como bien se sabe es región de grandes ríos, con una cuenca hidrográfica de cerca de 1.000 vías fluviales y la reserva planetaria más importante, con casi el 40% de todas las especies vegetales y animales de la Tierra.
4. Expo Zaragoza 2008. Diversas vistas del Pabellón de América Latina
El recinto, en forma de hoja, acerca a los visitantes a la biodiversidad natural del subcontinente a través de un recorrido por 17 espacios expositivos distintos. En cada uno de ellos se ubica un país, donde el visitante se sumerge en un mar de experiencias sensoriales: visuales, olfativas, táctiles y sonoras, que se utilizaban para mostrar el valor del agua a través de las distintas culturas.
Su recorrido, que comenzaba con una gran cascada situada en el vestíbulo, estuvo planteado como un río que hace de sendero uniendo todos los sectores de los distintos países. Como en una gran selva americana, las columnas son árboles, la fachada es abrazada por 3 hojas gigantes y los caminos son ríos. En el espacio común para las actividades y espectáculos, se reproducen en forma audiovisual las cataratas de Iguazú. Se suma, además, un jardín tropical con 10 especies endémicas de América. Por otra parte, el pabellón fue diseñado para ser recorrido de forma ascendente y en espiral, y la visita a cada uno de los países también se hacía en círculo. Si el visitante deseaba pasar para llegar hasta un estado concreto, un pasillo exterior le permitía avanzar rápido.
Los ejes temáticos que guiaban a las personas que pasaban por ahí eran dos. El binomio árbol-río que trata sobre la dualidad entre el bosque y la selva y muestra a Latinoamérica como una tierra llena de contrastes, poseedora de una gran riqueza natural y fluvial; y el binomio hoja-gota, la otra línea de las exposiciones, como ejemplo de la cultura de sostenibilidad de los países del continente.
En la entreplanta del edificio se realizó un montaje sobre cultura precolombina y otro sobre el corredor mesoamericano de Centroamérica.
El pabellón de América Latina era fácilmente identificable ya que sobre su fachada se proyectaban imágenes de las diferentes selvas del continente. Parte de ella aparecía envuelta en una tela de color verde.
El visitante tardaba aproximadamente 40 minutos en recorrer esta propuesta, que comenzaba en un gran escenario, sobre el que hubo 8 espectáculos de 20 minutos durante los 93 días de la Expo.
5. Expo Zaragoza 2008. Vista general del área ocupada por Venezuela en el Pabellón de América Latina y paneles presentados por dicha delegación
Venezuela, con una elevada carga propagandística, mostró a través de paneles y pantallas llenos con diferentes mensajes, imágenes de gente y paisajes del país dispuestos sin mucho orden en torno a un centro que incluía una obra de arte cinético cuya autoría no hemos podido determinar. También buscó ofrecer al visitante una aproximación a sus seis cuencas hidrográficas.
Bajo el título de “La revolución del agua” uno de los paneles exponía, a modo gran logro, cómo “el agua en Venezuela jamás podrá ser privatizada ya que constitucionalmente es un bien público y el Estado garantiza su uso y disfrute de todos los habitantes del país” a lo cual se añadía más adelante: “Población con servicio de agua potable: 93%”. Saque cada quien sus conclusiones. A diferencia de otros países fue inexistente la oferta de productos tradicionales que siempre han sido objeto de atención en estos eventos y muy descuidada la capacidad de ofrecer información sobre la cultura nacional lo cual dejó en el visitante una pobre impresión, muy lejana de la ofrecida en eventos anteriores, constituyéndose Expo Sevilla 92 aún en una referencia insuperable para los que tuvieron la oportunidad de asistir a ambos acontecimientos en tierras españolas.
El arquitecto venezolano Servio Ferrer presentó el pasado 30 de octubre en los espacios expositivos de la FAU UCV su libro Paradigmas Internos de la Arquitectura, una investigación sobre esos elementos que están en el subconsciente de los diseñadores y que, sin embargo, son fundamentales para sus obras.
Los paradigmas internos de la arquitectura están siempre presentes en las creaciones del diseñador. Permanecen escondidos en su subconsciente y se reflejan tácitamente en sus diseños. El arquitecto venezolano Servio Tulio Ferrer desentraña, en un nuevo libro, los misterios de estos paradigmas que, sin irrumpir bruscamente, definen bocetos y diseños. El libro Paradigmas Internos de la Arquitectura es eficaz como instrumento de estudio de la obra arquitectónica o como marco para la creación y resolución de los retos del diseño arquitectónico, facilitando e impulsando los proyectos.
En las 247 páginas del libro, el autor profundiza en el análisis y estudio de los 46 paradigmas internos más importantes de la arquitectura y los explica en gráficas y con textos. Entre los paradigmas que se analizan se pueden encontrar los Paralelepípedos Superpuestos, las Estructuras Desnudas, los Bordes de Superficies, la Concatenación y la Estructuración Modular, entre muchos más.
El libro Paradigmas Internos de la Arquitectura es fruto de la investigación para la docencia de pregrado de Servio Tulio Ferrer, quien también es profesor de Diseño Arquitectónico de la Universidad Central de Venezuela desde 1968 hasta la fecha, habiéndose graduado de la misma universidad en 1965. El autor cuenta, además, con un post grado en la Architectural Association de Londres (1972) y ha trabajado en diseño, planificación, construcción, urbanismo y mercadeo arquitectónico. Es también coautor de Diseñoterapia, un libro que compendia los errores más comunes que cometen los estudiantes a la hora de enfrentar problemas relacionados con el proyecto arquitectónico.
El libro está disponible en las librerías El Buscón, Kalathos, Tecni-Ciencia y directamente con el autor por el correo servio.ferrer@gmail.com
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.