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NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

La Antideriva.

Santiago invisible: la ciudad revisitada

Alberto Sato

Libros del Fuego

2017

El pasado 7 de noviembre fue presentado el libro La Antideriva. Santiago invisible: la ciudad revisitada -o libro de una sola página- del académico de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Diego Portales, Alberto Sato, quien además fue profesor durante más de 25 años de la FAU UCV. Antideriva nace de una reflexión acerca de una realidad de la ciudad de Santiago de Chile que se oculta para muchos de sus ciudadanos.

En efecto, el área central de Santiago revela la existencia de comercios y servicios reunidos en calles especializadas, donde se pueden cubrir necesidades y descubrir mundos, historias y curiosidades sorprendentes que pasan inadvertidas tras el fárrago urbano.

El trabajo de investigación realizado por un equipo dirigido por Sato, e integrado por Serena Dambrosio, Micaela Costa y Paulina Montero, frente a la propuesta crítica de deambular por la ciudad sin rumbo -la deriva situacionista- propone su redescubrimiento en la búsqueda intencionada de comercios que proveen de materias primas para la pequeña producción; de repuestos para la reparación de algún artefacto; de talleres de reparación; de objetos con historia para coleccionistas; de cachureos; de cosas inútiles, pero dan sentido del transitar por una ciudad que se mantenía oculta frente a la concentración contemporánea de actividades que redujeron los trayectos de la casa al trabajo o al estudio y al mall. Estas calles especializadas que se heredaron de la tradición colonial todavía sobreviven, algunas con esfuerzo, y su existencia pone de relieve la riqueza de las calles de Santiago. El anverso de esta publicación es un plano de las calles especializadas de Santiago; el reverso contiene un extenso texto y por esta razón, es un libro de una sola página.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

MOVITECTURA

Arquitectura móvil

Rebecca Roke

Editorial Phaidon

2017

La breve nota de los editores del libro apunta: “Tras Jutaku y Nanotectura llega Movitectura, una colección que muestra la gran variedad de arquitecturas móviles que existen en el mundo. Movitectura es tanto un homenaje como una oda visual a la vida en movimiento. Más de 300 estructuras: desde modelos extravagantes a prácticos, de los rústicos a los lujosos. Aquí encontrarás casas en barcos, caravanas, cabañas, refugios, estructuras portátiles y prototipos futuristas. El libro muestra un proyecto por página con fotografía, datos técnicos, texto explicativo y un sistema de iconos que indican el número de personas que ocupan la estructura y el modo de movilidad (skis, bicicleta, moto, camión, coche, burro, carrito de la compra, pedales, trineo)”.

En la reseña aparecida el 11 de octubre de 2017 en Plataforma arquitectura firmado por Piedad Rojas, titulado “Movitectura: Arquitectura móvil, una oda visual a la vida en movimiento”, se lee lo siguiente:

Movitectura: Arquitectura móvil es un compendio único que rinde tributo a la arquitectura móvil en todas sus formas. Esta publicación, una oda visual a la vida en movimiento, exhaustiva tanto en variedad como en amplitud, explora estructuras móviles que van de lo extravagante a lo sensato y de lo rústico a lo lujoso.

Abarcando diseños arquitectónicos que ruedan, se desdoblan, saltan, se deslizan en trineo y flotan sobre el agua, Movitectura aúna una espectacular colección de estructuras en las que podemos deleitarnos, vivir, trabajar o hacer una pausa. Con más de 250 imágenes y un diseño inteligente y cautivador, este libro compacto gustará a todos aquellos que aprecien el poder de un buen diseño.

Movitectura no se limita a tipologías icónicas como las tiendas de campaña y las caravanas, sino que ofrece una enorme variedad de estructuras móviles diseñadas para desiertos, océanos, playas, montañas y ciudades, lo cual pone de relieve una unión entre arte y movilidad. Captando el espíritu de la invención y la ingenuidad, cada ‘movitectura’ supone una latente promesa de libertad con respecto a las rutinas y obligaciones cotidianas. Tal como evidencia el perenne atractivo de las autocaravanas retro, las caravanas Airstream, la fiebre internacional del ‘glamping’, etc., el perdurable encanto de la arquitectura móvil es global y afloró hace varias décadas.

Mientras que ciertos proyectos recurren a la libertad para experimentar con materiales, tamaños, colores y conceptos de diseño, otros arrojan luz de manera más emotiva sobre la importancia del diseño de estructuras móviles. Movitectura incluye diseños que ayudan a los refugiados que huyen de las zonas de conflicto, a los emigrantes económicos que esperan labrarse una vida mejor en otro lugar, a la migración medioambiental debida a causas naturales y a los sin hogar.

Desde el Portable Housing Space de Winfried Baumann hasta la Origami Paper House de Architecture Global Aid y la Tent 2 de Angela Luna, la ‘movitectura’ puede ofrecer respuestas funcionales y salvadoras a las necesidades urgentes de refugio. El galardón Beazley Design of the Year de este año, asociado al Museo del Diseño de Londres, puso énfasis en la creciente necesidad de estructuras móviles tras conceder el primer premio a la Fundación Ikea y a la Agencia de la ONU para los Refugiados por su vivienda compacta.

Organizado en ocho capítulos -Humano, Sin ruedas, Una & dos ruedas, Tres ruedas, Cuatro ruedas, Cinco o + ruedas, Trineos y Agua- según el medio primordial de movilidad del proyecto, Movitectura puede leerse como una colección de estudios prácticos singulares o de principio a fin. Cada proyecto incluye detalles sobre el nombre de la estructura, el arquitecto, diseñador, artista o fabricante, el país de origen o su fecha de finalización. Asimismo, junto a cada ‘movitectura’ podemos encontrar más información en forma de símbolos, y en ella se especifica el número de personas que puede albergar el proyecto, el medio de movilidad y la paleta de materiales principales con los que se construyó la estructura. Al principio del libro se incluye también una útil ‘Clave para los iconos de movilidad’. Siguiendo los pasos del best-seller Nanotectura, también de Rebecca Roke, Movitectura engloba una sorprendente e inspiradora variedad de formas, materiales, colores, tamaños y localizaciones. Con un toque de extravagancia, este exquisito libro es una cautivadora referencia visual para arquitectos, diseñadores y todos aquellos que disfruten viviendo y viajando con estilo.»

ACA

LA RED HOTELERA NACIONAL

1. Hotel Bella vista. Vegas & Galia. Vista del conjunto desde el mar donde se muestra la fachada sur

Hotel Bella Vista

Retomando el repaso al grupo de edificios gestionados directamente por la CONAHOTU que engrosaron la Red Hotelera Nacional durante la dictadura perezjimenista encontramos, dentro de los que toman como punto de referencia ya no tanto las raíces tradicionales que pudiesen dar cuenta de lo nacional sino el lenguaje procedente de corrientes internacionales, como caso digno de ser resaltado, el del hotel Bella Vista.

Inaugurado el 4 de diciembre de 1955 y puesto en funcionamiento pleno en 1956, el Bella Vista, ubicado al final de la Av. Santiago Mariño en Porlamar (Isla de Margarita), es la única contratación que la oficina de Vegas y Galia hizo con el Estado durante el tiempo que duró una sociedad (1951-58), cuyas conexiones eran más bien con la promoción privada. También se trata del único edificio construido por esa exitosa sociedad profesional fuera de Caracas lo cual lo convierte en singular. Sin embargo, tanto en su concepción como en su ejecución no se rompen varios de los criterios que permitieron dotar a esta importante firma de una cierta marca de fábrica: máxima racionalidad constructiva, clara expresividad de los componentes funcionales de la edificación, atinada escogencia de los materiales, cuidadosa ejecución de la obra, solución rigurosa de los detalles y consideración de las variables del contexto. Como muestras de ello ya para aquel entonces Vegas y Galia habían realizado el edificio El Municipal, el conjunto Polar y el edificio del Banco Mercantil y Agrícola. De estas tres experiencias el Bella Vista continúa la exploración relacionada al tema de la descomposición funcional y volumétrica de la edificación. También se apega a la idea de que el entorno sea el que provoque la reacción del arquitecto en cada caso particular, muy alejada de una actitud premeditada hacia la valoración a través del uso de los materiales y el carácter expresivo proveniente de las condiciones locales.

2. Hotel Bella Vista. Vegas & Galia. Fachada norte donde se ubica el acceso.
3. Hotel Bella Vista. Vegas & Galia. Planta tipo

El hotel se organiza con base en el aprovechamiento máximo de las visuales que hacia el sur el paisaje ofrece. De allí el claro esquema de un bloque alargado de habitaciones todas mirando a la playa conectadas por una crujía sencilla que permitía la ventilación cruzada sin requerirse de aire acondicionado, resuelto bajo el criterio de ubicar en los dos primeros niveles (base) las dependencias administrativas, el lobby y la recepción, en el cuerpo de siete pisos las habitaciones propiamente dichas (49 dobles más siete suites dando un total de 56) y en el remate algunas áreas recreacionales y sociales. La recesión de la base, la utilización de los balcones como elementos de protección de la incidencia directa del sol sobre los dormitorios, la cubierta con que se techa la azotea y el no abrirse ni al este ni al oeste, nos muestran el cuidado que se ha tenido por tomar en consideración las variables climáticas. La modulada proporción de la fachada gana al incorporársele como pausa el lleno texturado del núcleo de circulación y servicios. El resto de las dependencias sociales, rentales, recreacionales y de apoyo se resuelven en un cuerpo bajo extendiso hacia el oeste correctamente articulado al bloque principal.

4. Hotel Bella Vista. Vegas & Galia. Áreas sociales en planta baja
5. Hotel Bella Vista. Vegas & Galia. Vista interior de una suite
6. Hotel Bella Vista. Vegas & Galia. Habitación tipo

El acceso ubicado al norte y definido por una marquesina, se halla en contacto directo con el área de estacionamientos. La piscina, punto de encuentro obligado y de animación permanente se colocó entre el edificio y la playa, dotándola de un ambiente que perfectamente se puede catalogar de tropical: pérgolas, pasillos cubiertos y techos de formas libres hacen aquí acto de presencia protegiendo algunas actividades de apoyo: el bar, la fuente de soda, la pista de baile. La propuesta estructural en todos los casos es a base de concreto armado, material de comprobada resistencia a los rigores del mar.

7. Hotel Bella Vista. Vegas & Galia. Fachada sur
8. Hotel Bella Vista. Vegas & Galia. Fachada sur desde las áreas recreacionales

Las influencias exógenas que en el Bella Vista se notan con mayor claridad proceden de la arquitectura brasileña, en particular de la carioca (que como se sabe le rinde a su vez tributo en gran medida a Le Corbusier), ajustadas si se quiere al medio playero en que el edificio se desarrolla. Es así como la liberación de las columnas en los dos pisos inferiores de la torre, tornándose a la vez cilíndricas, recuerda la escala monumental incorporada por Lucio Costa y Oscar Niemeyer en el Ministerio de Educación de Río de Janeiro (1936-45) y desarrollada en proyectos posteriores (el Pabellón de Brasil de 1939 en Nueva York y el complejo de Pampulha de 1940 al 42). También las remembranzas de esa arquitectura se leen en el tratamiento de las áreas exteriores y las cubiertas del cuerpo bajo de apoyo, las utilizadas en las áreas recreativas y la que remata el propio bloque de habitaciones. Ya con anterioridad Cipriano Domínguez a la hora de proyectar el Centro Simón Bolívar y Carlos Raúl Villanueva al hacer otro tanto en la Ciudad Universitaria habían bebido de la misma fuente, lográndose resultados igualmente memorables.

9. Hotel Bella Vista. Fachada norte una vez realizada la remodelación y ampliación según proyecto de Julián Ferris y Jaime Hoyos
10. Hotel Bella Vista. Fachada sur una vez realizada la remodelación y ampliación según proyecto de Julián Ferris y Jaime Hoyos

Este hotel de proporciones generosas para la época, de vocación cosmopolita, equipado con mobiliario de firma de los más afamados diseñadores nacionales y extranjeros, y aspecto claramente tropicalizado, hecho con la ambición de atraer el turismo a la hermosa Isla de Margarita, cumplió su cometido de forma tal que debió ser objeto de una remodelación y ampliación que lo llevó en 1974 a alcanzar el nivel de 5 estrellas, elevando a 239 las habitaciones y a 12 las suites, proyectada por Julián Ferris y Jaime Hoyos. Entre las importantes transformaciones que sufrió la obra original de Vegas y Galia se encuentra la eliminación de la ventilación cruzada en el bloque original de habitaciones y por ende la incorporación plena del aire acondicionado debido a la conversión de la planta tipo de crujía sencilla a doble. También se añadió un nuevo cuerpo de dormitorios ubicado hacia el norte cuya volumetría y lenguaje alteraron de manera radical la percepción original que se tenía desde su acceso principal (presidida por una gran piel de bloques calados que a modo de celosía protegía los pasillos que conducían a las habitaciones) y el antiguo Salón Principal, en el cual Marcos Pérez Jiménez celebró en diciembre de 1955 la finalización de su construcción con una gran fiesta, se transformó en el Gran Salón Restaurante Guayamurí. El Bella Vista durante años cubrió todas las expectativas, convirtiéndose además en una de las pocas inversiones rentables de la CONAHOTU, en hito dentro de la región y en obligada referencia por su adecuada respuesta al medio dentro de los hoteles de playa del país. Hoy intenta competir con las grandes cadenas internacionales aprovechando su inmejorable localización, el contar con una excelente playa y vistas hacia una de la más hermosas bahías de la isla, amén de poseer la solera que el tiempo le ha otorgado.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 a 8. Sato A. José Miguel Galia. Arquitecto, 2002

9 y 10. Colección Crono Arquitectura Venezuela