El pasado martes 28 de marzo inició sus actividades la segunda cohorte de estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
Como parte de las mismas le correspondió al profesor Azier Calvo dictar la Lección Inaugural a las 8:30 a.m. en el Auditorio Hermano Lanz, módulo 2 del edificio de aulas.
Acto seguido, el jurado conformado por los profesores Henrique Vera, José Luis Hernández y Ramón Fermín se dio a la tarea de seleccionar los proyectos finales de primer semestre que serían distinguidos en la primera versión del premio Julio Volante a la excelencia académica, cuya exposición fue montada en el edificio del Centro de Información, Documentación y Cultura Padre Carlos Guillermo Plaza.
El primer premio le correspondió al equipo conformado por las bachilleres Michelle Bourached, Karliana Cabello, Hilary Cedeño y Andrea Frakhri guiadas por el profesor Alessandro Famiglietti; el segundo premio le fue otorgado al bachiller Arturo Navarro conducido por el profesor Víctor Sánchez Taffur; y el tercero recayó en la bachiller Stefanie Osío del curso del profesor Alberto Navarro. Asimismo, le fueron concedidas sendas Menciones Honoríficas a los bachilleres Edyber Ávila y Julen Sobrevila de las secciones dirigidas por los profesores Franco Micucci y Juan Carlos Parilli, respectivamente.
Para todos ellos vayan nuestras más sinceras felicitaciones.
Cuando el 10 de marzo de 2014 la Alcaldía de Baruta convoca a participar en el Concurso Público para presentar propuestas para el diseño del Bulevar Río de Janeiro, lo dirige “a firmas personales o personas jurídicas, con experiencia en diseño urbano, arquitectura, ingeniería y paisajismo”.
Se unían así las autoridades de ese municipio a una tendencia que por aquellos años mostraba una clara preocupación de parte de los gobiernos locales por atender el espacio público cuya primera referencia podría encontrarse en 2012 cuando la Alcaldía del Área Metropolitana de Caracas y el Cabildo Metropolitano, junto a los Colegios de Ingenieros y Arquitectos de Venezuela, 50 instituciones representativas de la sociedad civil, la academia, gremios, las alcaldías de Baruta, Chacao, El Hatillo y Sucre, y la Gobernación del estado Miranda, unieron esfuerzos para convocar a un Concurso Público de Ideas bajo el lema “La Carlota decisión de todos”, para transformar la Base Aérea “La Carlota” en Parque Verde Metropolitano.
A tono con el clima altamente politizado que el país vivía (y aún vive), el importante y amplio llamado hecho por la Alcaldía Metropolitana trató de minimizase cuando casi de inmediato la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales y FundaCaracas organizaron el Concurso Recinto Ferial de Caracas, a ser construido justamente en el mismo lugar, cuyo alcance se quedaba muy corto con relación a la iniciativa ante la cual se reaccionaba.
No obstante, será el programa “Espacios Sucre”, destinado a la recuperación de espacios públicos en barrios del Municipio Sucre para la calidad de vida de sus ciudadanos, que desde 2020 ya había impulsado esa Alcaldía, el que, tras dar como resultado la construcción de casi 30 parques ubicados en su mayoría en asentamientos informales de las comunidades de Petare, La Dolorita, Caucagüita y Mariches, se convertirá en significativa contribución a la sensibilización ciudadana sobre el tema y en ejemplo a seguir por otros gobiernos locales. De esta experiencia se derivó tanto una exposición como una publicación editada el año 2013 por la Fundación Espacio ambas tituladas «Intervenciones de Espacios Públicos en barrios del Municipio Sucre», donde se exponen ampliamente los resultados obtenidos siendo la segunda una obra cuya consulta es fundamental.
1. Convocatoria publicada por la Alcaldía de Baruta para el concurso Bulevar Rio de Janeiro y vista cenital de Las Mercedes con la franja verde objeto del concurso a la derecha.
Sin tratarse de un sitio de las características de los abordados por el programa “Espacios Sucre”, pero si enmarcado dentro de una preocupación similar referida a otra escala, el objeto del concurso que hoy nos ocupa no era otro que el de proponer para el tramo de aproximadamente 1.3 kilómetros comprendido entre el Puente Veracruz y el Centro Comercial Las Mercedes, siguiendo el borde del río Guaire paralelo a la avenida Río de Janeiro, intervenciones dirigidas fundamentalmente a dar vuelta a la relación peatón-vehículo buscando, aunque sea de manera limitada, paliar el déficit de espacio público en la zona e incrementar la dinámica urbana de la ciudad que podría tomar los resultados como modelo replicable en otras partes. El área a ser tratada (estrecha y larga) cuenta con una superficie cercana a los 22.500 m2. con un ancho máximo de 16,44 ml y un ancho mínimo de 10,29 ml en su sentido transversal (norte-sur) y 1.341 ml en el sentido longitudinal (este-oeste), con un perímetro aproximado de 3.000 ml.
El llamado hecho por la Alcaldía de Baruta, cuya fecha de entrega se pautó para el 7 de abril, fue atendido por un total de trece empresas y firmas personales. La evaluación de las propuestas entregadas (que debían ser presentadas en dos láminas), realizada por un jurado integrado por 10 personas que representaron el sector académico, la sociedad civil y el Poder Municipal, favoreció con el primer premio al Grupo Vodo Arquitectos (Eduardo Izaguirre, Gustavo Jiménez y Edgardo Rojas) en asociación con la constructora Global-Cret, quienes ya tenían en su haber su participación en el programa “Espacios Sucre” y el haber ganado el concurso para diseñar el Bulevar El Carmen en Petare (construido). El anuncio donde se conocieron los ganadores lo hizo el alcalde de Baruta Gerardo Bryde en acto público el 14 de mayo de 2014.
2. Las dos láminas entregadas por el equipo ganador del concurso que fueron sometidas a la evaluación del jurado.3. Estrategias proyectuales publicadas por el equipo ganador en su página web.
La propuesta entregada para el concurso por el equipo triunfador (publicada en https://entrerayas.com), que aparece ya desarrollada luego de obtener el premio en https://vodoarq.com/proyectos/bulevar-rio-de-jaineiro/, manifiesta desde el primer momento la intención de convertirse en un “modelo piloto y vanguardista en la construcción de un Nuevo Paradigma Urbano Local, que alteraría favorablemente la forma de relacionarnos con los elementos que conforma nuestro paisaje urbano y promovería la real democratización del espacio público al ser accesible para todos, inclusivo y común. Una operación eficaz en este tramo concurriría en un cambio detonante para otras zonas, replicando sus estrategias de diseño y gestión a lo largo de toda la longitud del Guaire o cualquiera de los cauces de agua que en el desembocan, al igual que en otros corredores urbanos que se entretejen en la consolidación de una malla de conectividad y encuentro a los diversos fragmentos de la ciudad. La proliferación progresiva de este tipo de intervenciones tendría un impacto contundente en el desarrollo de nuestras ciudades”.
Las estrategias fundamentales planteadas por el trabajo fueron: 1) la creación de un paseo verde peatonal que no es otra cosa que el espacio público equipado de 18.000 m2 con usos culturales, deportivos y recreativo al borde del rio Guaire; 2) la generación de un sistema de transporte público y alternativo consistente en 1420 ml de ciclovía y renovación de las paradas de transporte; 3) el reforzamiento del sistema de movilidad peatonal mediante un nuevo sistema de aceras, señalización, accesibilidad en las avenidas y calles colindantes; y 4) la construcción de 3 puentes peatonales (uno junto al puente Veracruz, otro para conectar con El Rosal pasando sobre la autopista y el río, y el tercero conectando Chacao con Las Mercedes.
4. El área objeto de intervención.5. La descomposición de la propuesta en sus diferentes tramos.6. Tramo A.7. Tramo B.8. Tramo C.9. Tramo D.10. Tramo E.11. Tramo F.12. Tramo G.
Siguiendo lo que se encuentra publicado en la web de Vodo Arquitectos, se puede observar que el segmento de la avenida Rio de Janeiro objeto del concurso, tratado bajo un criterio de unidad en cuanto a la presencia de áreas verdes, utilización de materiales y tratamiento de pisos, se dividiría en siete tramos en sentido oeste-este (uno más de los previstos inicialmente), que contemplarían los siguientes usos: Tramo A (entre la entrada de Las Mercedes y la avenida Jalisco), Terminal de Transporte a escala local; Tramo B (entre la avenida Jalisco y la calle Monterrey), Acceso Oeste, Mercado y Ferias Itinerantes; Tramo C (entre las calles Monterrey y Mucuchíes), Módulos Comerciales y Ludoteca Tercera Edad; Tramo D (entre las calles Mucuchíes y Trinidad), La Plaza del Agua; Tramo E (entre las calles Trinidad y Nueva York), Centro Cultural de Baruta – Gradería, Café, Librería y Galerías; Tramo F (entre las calles Nueva York y Caroní), Ludoteca y parque infantil más puestos para comercios; y Tramo G (entre las calles Caroní y Veracruz), Gimnasio a Cielo Abierto, Acceso Este y Módulo de Información y Seguridad – Conexión futuro Metro. La imagen que acompaña nuestra postal del día de hoy se trata de un render que ilustra algunas de las actividades a realizarse en el Tramo D, siendo profusa la cantidad de imágenes de este tipo dedicadas a prefigurar las actividades contempladas para cada segmento, sugeridas al momento de la entrega del concurso y complementadas por el producto del desarrollo del trabajo presente en la web.
Con la expectativa de empezarse a construir el año 2016 y habiendo sido entregado el proyecto a nivel de detalles para su ejecución, el Bulevar Rio de Janeiro, que fuera presentado en 2015 por sus autores para participar en la 4ta edición del Concurso CAF en la categoría de Desarrollo urbano e inclusión social (junto a otras 126 propuestas), no llegó a concretarse pasando a engrosar los casos de concursos que han corrido la misma suerte. Desconocemos las razones para que ello haya ocurrido.
La publicación del libro Las casas de los caraqueños el año 1969, le brindó a su autor, Edgar Pardo Stolk (1905-1982), la oportunidad de expresar de una forma sencilla, no necesariamente exhaustiva y sin exageradas pretensiones literarias o académicas, su particular interpretación del proceso de crecimiento y transformación de Caracas a través de un tema que, como para cualquier ciudad, constituye el insumo fundamental de su tejido urbano: la vivienda.
Editado en 1969, cuando ya habían pasado las celebraciones del cuatricentenario de la capital venezolana y el sacudón del terremoto (ambos, como se sabe, acontecidos en 1967), y coincidiendo con la aparición de Caracas a través de su arquitectura de Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani (que quizás lo opacó en cuanto a interés dentro del medio arquitectónico), Las casas de los caraqueños, como el mismo Pardo Stolk manifiesta en el “Prólogo”, parte de una curiosa inquietud originada de una observación que como habitante y conocedor de su ciudad natal lo había acompañado durante mucho tiempo: “la coincidencia entre el estilo de las construcciones oficiales y el de las particulares de la misma época”.
1. Prólogo del libro Las casas de los caraqueños escrito por Edgar Pardo Stolk en diciembre de 1967.
De dicha semejanza observada, influida sin duda por la presencia de gobiernos de tinte autoritario que caracterizaron el país prácticamente desde su emancipación pero muy particularmente durante los primeros 35 años del siglo XX, surgen como primeras hipótesis, por un lado, el afán de parte de cierto sector de la población de ponerse a tono con lo que el gobierno realizaba y, por el otro, “el hecho de que hasta hace solamente pocos años, la mayoría de las personas que disponían de los fondos para hacer construcciones de relativa importancia, eran parte del Gobierno y por lo tanto estaban afectadas por la misma inclinación”.
Sin embargo, una vez graduado en la Universidad Central de Venezuela primero de agrimensor (1921) y luego de Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas (1926), y trabajando en los servicios técnicos del Ministerio de Obras Públicas (MOP) entre 1922 y 1929, a Pardo Stolk se le amplía el rango posibilidades para obtener respuesta a sus inquietudes. Viendo lo que acontecía en otros países intuye que en el nuestro posiblemente impactaban otros dos factores o variantes que influyeron directamente en la ejecución de las construcciones: la moda o gusto del momento, “el cual no sé por qué sistema, dado lo escaso y difícil de las comunicaciones, se regaba por el mundo con una rapidez sorprendente”; y “la aparición de nuevos materiales y la llegada de artesanos con nuevas escuelas”.
Abrumado por lo amplio del tema, número de variantes y causas del fenómeno para cuyo complejo abordaje no se sentía suficientemente preparado, Pardo Stolk había decidido abandonar la idea de realizar publicación alguna. Será gracias a la posibilidad que le abrió el contar con una excelente máquina fotográfica y de “haber leído unos libros sobre la mejor manera de usarla” que retomará, armado con ella y desde otra mirada, sus recorridos por Caracas con base en itinerarios muy precisos. “Mientras hacía esto -dirá Pardo Stolk- iba reviviendo toda una serie de anécdotas e incidentes que sólo quedan en la tradición oral y al final pensé que quizá eso, en sí mismo, era de mayor interés”.
2. Edgar Pardo Stolk (1905-1982).3. Las únicas páginas del libro que contienen dibujos.4. Dos de las páginas interiores del libro.
Sobre dicha base absolutamente empírica, a la que se sumaron 40 años de experiencia profesional tanto en el sector público como en el privado (Stolk participó en 1930 como auxiliar del doctor Hernán Ayala en la ejecución de los trabajos de reformas del Panteón Nacional según proyecto de Manuel Mujica Millán, y más tarde interviene en los proyectos de ingeniería de la Escuela de Medicina y del Hospital Universitario de Caracas), el haber liderizado importantes estudios y proyectos (como el estanque de El Polvorín para el abastecimiento del agua de Caracas en 1934 o la planta de las Salinas de Araya inaugurada en 1942), elaborado normas y leyes (en 1936, redactó las primeras “Normas para la construcción de edificios”), participado en o dirigido reconocidas instituciones y ostentado altos cargos (entre otros, Jefe del Servicio de la Dirección de Vías de Comunicación del Ministerio de Obra Públicas entre 1929 y 1930; Director Técnico del Ministerio de Obras Públicas -1933-; Presidente del Colegio de Ingenieros de Venezuela en 1932 y entre 1942 y 1943; Miembro de la Comisión Nacional de Urbanismo -1946-; y entre 1947 y 1948 Ministro de Obras Públicas en el gobierno de Rómulo Gallegos); y elegido Miembro Correspondiente Nacional de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (1960) e Individuo de Número en 1964, Pardo Stolk decide escribir Las casas de los caraqueños.
De esa manera y con ese bagaje, da salida a una visión muy particular salpicada de historia e importantes datos sobre: la manera como se construía en el país, las técnicas utilizadas y los materiales empleados; la tipología de la vivienda entre medianeras del centro de la ciudad; los lugares donde las primeras casas fueron apareciendo fuera del casco central y los estilos que poco a poco se fueron asumiendo; las relaciones entre el desarrollo urbano y el poder; la incorporación paulatina de las normas sanitarias en la construcción; el cambio de paradigma de Europa a los Estados Unidos después de la Primera Guerra Mundial; la escasa participación de profesionales en la construcción de la ciudad durante el primer cuarto de siglo donde cualquiera lo hacía sin orden ni concierto; la tímida presencia inicial de Alejandro Chataing, Ricardo Razetti y Luis B. Castillo en la realización de obras públicas y la posterior llegada de los primeros arquitectos formados en el exterior (Alfredo Jahn, Carlos Guinand Sandoz, Manuel Mujica Millán, Carlos Raúl Villanueva y Luis Malaussena); la aparición de los grandes urbanizadores (Luis Roche y Juan Bernardo Arismendi como los más destacados); el arribo de los constructores catalanes (a finales de los años 20) y vascos (a finales de los años 30); la revalorización de las actividades de los ingenieros y arquitectos tras la muerte de Gómez y la creación de la Escuela de Arquitectura de la UCV; el tránsito de la vivienda unifamiliar a la multifamiliar y el surgimiento de las “casas de vecindad”; las dificultades para implantar la Ley de Propiedad Horizontal; para finalizar con un análisis de la formación y posterior consolidación de los primeros barrios de ranchos y las viviendas que los conforman.
5. Algunas de las páginas interiores del libro.
Con la sinceridad por delante, Pardo Stolk confiesa que, en definitiva, el libro resultante “no es ni de arquitectura ni de historia, sino una simple narración de tradiciones por los mayores en la familia, o de incidencias observadas o vividas por mí y que acompaño con la información gráfica obtenida”.
Pese a ello, por la manera como trata el tema y la abundante cantidad de imágenes que posee (no todas de buena calidad ni debidamente identificadas), Las casas de los caraqueños se trata de un libro de referencia y de consulta de donde se pueden extraer significativos datos sobre la situación política, social y económica del país. Sus 9 capítulos, 136 páginas sin numerar y cerca de 210 fotografías (todas realizadas por Pardo Stolk, a las que se suman dos dibujos) guardan, para quien sepa leer entre líneas, muchos secretos que permiten desentrañar un proceso que se inicia con el análisis de la casa típica de Caracas anterior a 1940 (que no es otra que la casa urbana entre medianeras del centro) y que, transitando por el proceso paulatino de poblamiento de la ciudad primero a través de casas (curiosamente Pardo Stolk no utiliza ni una sola vez el término “quinta” como sinónimo a lo largo de todo el libro) y luego de edificios, concluye con una propuesta de avanzada relacionada con la observación acerca de la manera como se va dando la transformación de ranchos en viviendas consolidadas gracias a la participación de los usuarios en la autoconstrucción de las mismas.
6. Dos de las páginas interiores del libro.
Así, sobre este asunto, Pardo Stolk nos dejará en el último párrafo del libro la siguiente reflexión: “Vale la pena pensar en la tremenda fuerza de realización que supone esa cantidad de personas, con interés directo en el resultado, y lo que realizaría, si fuera adecuadamente guiada, en la organización y coordinación de un servicio adecuado, que debería prestar gratuitamente, todo profesional de la ingeniería o de la arquitectura, en los barrios cercanos a su vivienda”.
ACA
Procedencia de las imágenes
Todas menos la 2. Edgar Pardo Stolk. Las casas de los caraqueños, 1969
Este libro «deconstruye» una sola casa recientemente construida ubicada en Seattle, WA, en un intento por recuperar su historia de fondo. La información se presenta a lo largo de cuatro vectores: átomos, trabajos, fuentes e ingredientes.
Nos gustaría pensar que «sabemos» lo que implica hacer un edificio moderno. Pero la verdad es que nadie, ni siquiera los arquitectos, lo saben. La OUR [Office for Uncertainty Research] pasó tres años estudiando una sola casa moderna relativamente modesta ubicada en Seattle, WA. La investigación se centró en cuatro vectores: Conciencia atómica, que se remonta al Big Bang y las primeras Super Novas; Conciencia de producción, que involucra una amplia gama de ingredientes que se combinan para hacer productos arquitectónicos; Conciencia laboral, que abarca un amplio espectro de factores temporales y económicos condicionantes; y Conciencia de la Fuente, que tiene múltiples capas y alcance global. Aunque se aprendió mucho, quedó claro que una gran proporción de lo que «sabemos» sobre la casa era incognoscible, no porque nuestros instrumentos epistemológicos no sean lo suficientemente fuertes o calibrados con la precisión suficiente, sino porque las cosas en sí mismas son indeterminadas, inciertas. Esto plantea la pregunta sobre el ejercicio de la arquitectura. Si vamos a criticar nuestra profesión e incluso mejorar algunas de sus afirmaciones sobre la sostenibilidad, entonces debemos desarrollar una comprensión más sólida de la industria de la construcción y el abastecimiento y la fabricación de materiales. Incluso debemos desarrollar una mayor conciencia de la historia de los átomos y cómo la arquitectura trae esa historia a un enfoque notable.
Como arte útil, la arquitectura ha tenido siempre una relación estrecha con la creación plástica. Los textos reunidos aquí, provenientes en su mayoría de El País, ensayan una aproximación al mundo de las artes, ocasionalmente en relación con la arquitectura o la política. Introducida por un artículo que enreda nombres de artistas y arquitectos, la primera sección explora el carnaval contemporáneo del arte, glosando la tensión entre su componente mercantil y el aura sagrada con que a menudo se reviste; la segunda se detiene en imágenes y textos que alimentan los debates actuales, desde la representación de la mujer o el hermetismo de las vanguardias hasta la burbuja del arte digital; y la tercera recorre diferentes episodios que ilustran el vínculo de las artes con los grandes desafíos y fracturas de nuestro tiempo, para cerrar el volumen con una sucinta reflexión sobre el arte público, que en tantas ocasiones se aproxima a los métodos y a las intenciones de la arquitectura.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.