Owen Hopkins reivindica en un libro el espíritu rompedor de la arquitectura de los años 70 y 80, malentendida y desdeñada durante décadas como una estética ‘kitsch’, conservadora y comercial
A las personas educadas nos gustan Le Corbusier, el Club Náutico de San Sebastián y los libros de la Bauhaus, ¿verdad? En cambio, nos entristecen los adosados que quieren parecer Londres, los centros comerciales de neón y mármol y los hoteles de playa que imitan la arquitectura tradicional canaria. Es normal: Le Corbusier es casi poesía y los hoteles playeros son…
«A mí no me parecen mal los hoteles. La arquitectura del turismo está hecha para periodos de tiempo cortos, de modo que todo está un poco exagerado y la apariencia de lujo tiene su sentido. Todo eso tiene que ver con la popularidad, porque si el hotel no es popular, si no gusta, cierra. El postmodernismo también iba de eso, de gustar a la gente. La modernidad la había alienado, le había dado un producto abstracto y elitista, le miraba de arriba abajo. En cambio, los postmodernos querían encontrarse con el público, emplear elementos que se pudieran entender: color, formas tradicionales, ornamentos…».
El entrecomillado anterior pertenece a Owen Hopkins, arquitecto inglés y autor de Less is a bore (Menos es aburrido), una historia visual de la arquitectura postmoderna que edita en España Phaidon.
¿Qué entendemos por arquitectura postmoderna? Venturi y Scott Brown, Aldo Rossi, Gehry, Bofill, y toda aquella obra que, durante los años 70, 80 y 90, se presentó con un aspecto teatral, a veces copiado de la Historia, a veces bromista, a menudo confuso y kitsch… Hoy nos puede parecer anacrónica, hasta fea, pero eso no significa que careciese de un significado valioso.
Permisividad y eclecticismo
El libro de Hopkins, además de explicar el postmodernismo desde la arquitectura (la revuelta contra el lenguaje racionalista), lo hace desde la cultura de su tiempo: la música, la literatura, el hippismo y el neoconservadurismo… «El postmodernismo es parte de la radicalidad de los 70. Era una parte genuina de la contracultura, ligada estrecha y a veces contradictoriamente a la música, por ejemplo: al post-punk, a la música disco, y electrónica, a los nuevos románticos… La arquitectura postmoderna es parte de ese momento de permisividad y eclecticismo, de encuentro entre la baja y la alta cultura».
«También hay un significado político», explica Hopkins. «El individualismo promovido por Thatcher y Reagan se suele relacionar con la arquitectura de la época, pero la realidad es más complicada. Yo creo que el lenguaje postmoderno refleja un momento en el que se rompía el consenso socialdemócrata de la posguerra y se imponían las doctrinas neoliberales que hoy están en ese mismo momento de quiebra».
¿Entonces, no es justo relacionar postmodernismo con conservadurismo? «El origen del lenguaje es cualquier cosa menos conservador. Con el tiempo, hubo una apropiación. Es obvio el caso del Príncipe Carlos de Inglaterra y su defensa de la arquitectura tradicional… Pero el espíritu postmoderno es radical y contracultural. Es un ataque contra el conformismo en favor de la expresión individual, es una celebración del eclecticismo y de la mezcla de ideas».
Brutalismo arquitectónico en Instagram
Regreso a 2020: en el mismo momento en el que Instagram se llena de evocaciones de la arquitectura brutalista, el lenguaje postmoderno, su némesis, también entra en una fase de revisión amable. «Con el brutalismo hay una dimensión política: se pretende ver en él una materialización de los ideales socialdemócratas. Bueno: como relato funciona pero es una simplificación. También hubo arquitectura brutalista comercial. Y este brutalismo de Instagram es, en realidad, muy postmoderno. Diría que esta añoranza es la expresión de un momento de enorme fluidez cultural, de una transición desde un sistema liberal hacia otro que aún nos crea mucha incertidumbre».
«El mal nombre de la arquitectura postmoderna se debe en parte a lo que vino después: urbanismo de baja densidad, estética tradicionalista y comercial… La postmodernidad no iba de eso, aunque hoy nos parece evidente que abrió la caja de pandora de mucha arquitectura mala. Pero eso mismo se podría decir de la arquitectura racionalista. Y con más gravedad».
Durante años, la estética postmoderna ha sido vista como una viruela que vino y se pasó pero que dejó algunas marcas desagradables en nuestras ciudades. Sin embargo, su herencia es más profunda y positiva: «Ideas como contexto, memoria o identidad, que hoy están asumidas en la arquitectura, son el legado de esa época», termina Hopkins.
LESS IS A BORE
Postmodern architecture
Owen Hopkins
Editorial Phaidon
2020
Tapa dura
224 páginas
Nota de los editores
Este libro toma su título de la respuesta del icono postmodernista Robert Venturi a la afirmación de Mies van der Rohe, “less is more” (menos es más) Uno de los estilos más controvertidos en la arquitectura del siglo XX, el Postmodernismo comenzó en la década de los 70, alcanzó un máximo de discontinuidad ecléctica a finales de los 80 y principios de los 90 y después de más de 40 años está disfrutando hoy en día de una reencontrada popularidad. Incluye trabajos de Ettore Sottsass, Aldo Rossi, Philip Johnson, Michael Graves, Robert Stern, Venturi-Scott Brown, James Stirling y Ricardo Bofill entre otros en Asia, Europa y América.
El Día Mundial del Agua se propuso en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo efectuada en Río de Janeiro, Brasil, del 3 al 14 de junio de 1992. Dicha propuesta, sumada a la resolución A/RES/47/193 adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas del 22 de diciembre de ese mismo año, originó la declaración que instituye el 22 de marzo de cada año como Día Mundial del Agua siendo en 1993 su primera celebración.
A esta conmemoración del Día se añadirían posteriormente eventos anuales específicos en torno al agua (por ejemplo, el Año Internacional de Cooperación en la Esfera del Agua 2013) e incluso decenios de acción (como es el caso del actual Decenio «Agua para el Desarrollo Sostenible», 2018-2028). Todo ello, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “no hace sino reafirmar que las medidas hídricas y de saneamiento son clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental.”
El principal objetivo de esta celebración, es, por tanto, crear conciencia en el hombre de la importancia de cuidar el llamado oro líquido para la vida de los seres humanos y las especies en la Tierra. La ONU señala, además, que el 22 de marzo debe servir “para recordar la relevancia de este líquido esencial. A pesar de que todas las actividades sociales y económicas dependen en gran medida del abastecimiento de agua dulce y de su calidad, 2200 millones de personas viven sin acceso a agua potable. Esta celebración tiene por objetivo concienciar acerca de la crisis mundial del agua y la necesidad de buscar medidas para abordarla de manera que alcancemos el Objetivo de Desarrollo Sostenible No 6: Agua y saneamiento para todos antes de 2030.”
En un mundo que está cubierto en sus dos terceras partes por agua, puede parecer un contrasentido mencionar que el difícil acceso al agua potable sea la causa de enfermedades y miseria para 1.500 millones de personas. Sin embargo ésta es la realidad. El agua apta para uso humano (dulce, potable y de fácil acceso) es una parte muy pequeña del total y su escasez no se debe sólo a las condiciones naturales de determinadas regiones, sino que tiene mucho que ver con el aumento de la población, el despilfarro y la contaminación. La situación es preocupante y muchos expertos consideran la cuestión del agua como el desafío más importante que debe acometer la humanidad en el siglo XXI.
Este año 2020 el tema central del Día de hoy se centra en el binomio “Agua y cambio climático”, y cómo los dos están inextricablemente vinculados. La campaña desarrollada por la ONU “muestra cómo el uso que hagamos del agua puede ayudar a reducir las inundaciones, las sequías, la escasez y la contaminación, así como a combatir el cambio climático.
Al adaptarnos paulatinamente a los efectos que el cambio climático puede ocasionar sobre el agua, protegeremos la salud y salvaremos vidas. En sentido inverso, si nosotros usamos el agua de manera más eficiente, también reduciremos los gases de efecto invernadero.
De esta forma, nuestro mensaje clave para este día se resume en 3 puntos relevantes:
No podemos darnos el lujo de esperar. Los responsables de la política climática deben poner el agua en el centro de los planes de acción.
El agua puede ayudar a combatir el cambio climático. Existen soluciones de agua y saneamiento sostenibles, asequibles y escalables.
Todos tienen un papel que desempeñar. En nuestra vida diaria, hay pasos sorprendentemente fáciles que todos podemos tomar para abordar el cambio climático.»
Ahora bien, más allá del tono eminentemente ambientalista que rodea una celebración como la de hoy, no estaría de más resaltar el rol que el agua juega y ha jugado siempre en la arquitectura.
Las grandes infraestructuras y equipamientos tradicionalmente vinculados a la arquitectura e ingeniería, como las termas, los depósitos, los puentes y acueductos o las construcciones relacionadas con la producción de energía hidráulica son los que podrían copar la atención a la hora de llevar a cabo una primera aproximación entre el agua y la arquitectura. Sin embargo, existen dentro del numeroso repertorio que ofrece la arquitectura de los siglos XX y XXI una serie de obras que permiten visualizar de muy diversas maneras, desde lo conceptual a lo expresivo o de lo particular a lo general, con mayor o menor intensidad, dicha relación.
1. Diversas presencias del agua en la arquitectura. Arriba izquierda: Casa de la Cascada, Frank Lloyd Wright (1936-1938). Arriba derecha: Casa del Arroyo o Casa del Puente, Amancio Williams (1943-1946). Centro izquierda: Villa Malaparte, Curzio Malaparte (1938-1940). Centro derecha: Tanatorio Municipal de León, Jordi Badia y Joseph Val (2001). Abajo: Tumba Brion, Carlo Scarpa (1969-1978)
Así, de la mano de Miguel Ángel García-Pola Vallejo quien publicó el 7 de septiembre de 2008 el artículo “El agua en la arquitectura” para el diario La Nueva España, se podría construir (complementándolo con otras lecturas) un itinerario que iría desde la Casa de la Cascada (1936-1938) proyectada por Frank Lloyd Wright hasta la Casa del Arroyo o Casa del Puente (1943-1946) de Amancio Williams en las que artefacto y naturaleza coexisten respetuosamente dando como resultado en la primera una obra irrepetible y en la segunda una que trasciende lo particular para convertirse en una solución tipo extrapolable a otras situaciones. “Con planteamientos y recursos formales diferentes, la arquitectura resalta y amplifica las condiciones naturales de los dos arroyos, que a pesar de sus reducidas dimensiones desempeñan un importante papel en la génesis del proyecto.”
También se podría incluir en esta antología a la Villa Malaparte (1938-1940), que el escritor Curzio Malaparte se hizo construir en Capri, en la que la inmensidad del mar se enfrenta al edificio enclavado en un abrupto acantilado de la isla. O la respuesta que surge de considerar la dual relación simbólica que el agua establece en la mayoría de las culturas y religiones tanto entre vida y fertilidad como con la muerte, presente esta última tanto en el Taj Mahal (1631-1653) construido en India por el Sha Jahan para recordar a su esposa como en el Tanatorio Municipal de León (2001), proyectado por los catalanes Jordi Badia y Joseph Val donde “una lámina de agua, inmóvil y silente, reposa sobre la cubierta del edificio reflejando el cielo leonés. (…) El edificio se entierra íntegramente bajo esta gran lápida de agua, única fachada que representa alegóricamente el tránsito de la vida a la muerte. En el interior, unos patios sumergidos, desde los cuales se percibe únicamente el cielo, y un conjunto de tragaluces que sobresalen del agua, también orientados hacia el cielo, acentúan, junto a la pesada losa de hormigón del vestíbulo, dicho tránsito.”
Carlo Scarpa arquitecto que ha hecho del agua tema recurrente, la maneja en sentido alegórico en la tumba Brion (1969-1978), obra a la que dedicará los últimos años de su vida y lugar donde yacen sus restos. “El agua … impregna el conjunto de este complejo espacio funerario cuya forma en L abraza dos lados del cementerio municipal de San Vito d’Altivole en Treviso.”
2. Izquierda: Capilla de Ronchamp, Le Corbusier (1950-1955). Izquierda arriba: Estadio Municipal de Braga, Eduardo Souto de Moura (2000-2003). Izquierda abajo: Casa-estudio proyectada para Rémy Zaugg, Herzog & De Meuron (1995-1997)
Otro asunto que puede dar pie a incluir un sugerente y amplio repertorio de obras es el que tiene que ver con la recogida y evacuación de aguas pluviales, condición escrupulosamente oculta “en buena parte de la arquitectura clásica y también en el período más purista del Movimiento Moderno” y acentuado al máximo a lo largo del desarrollo de la arquitectura gótica. Así, la “vigorosa gárgola” que aparece en el tratamiento de la fachada oeste propuesta por Le Corbusier en la capilla de Ronchamp (1950-1955), la ingeniosa solución que adopta Souto de Moura para drenar la cubierta del Estadio Municipal de Braga (2000-2003) o la forma como Herzog & De Meuron hacen descender el líquido acumulado en la cubierta de la casa-estudio proyectada para Rémy Zaugg (1995-1997), son sólo tres ejemplos que ilustran lo que esta vertiente ofrece.
“El agua -nos dirá García-Pola Vallejo- es un complemento sustancial de la arquitectura islámica. Sabiamente incorporado en los patios y jardines de sus edificios, ofrece un rico y armonioso espectáculo sensitivo que mezcla el sonido y la visión del líquido que brota de los surtidores, con los aromas de la vegetación circundante, regulando además las condiciones térmicas ambientales. Uno de los más bellos exponentes de jardinería islámica lo constituye el conjunto granadino de la Alhambra y del Generalife. (…) La visita que el arquitecto mexicano Luis Barragán realizó a esta ciudad andaluza en 1924 dejará una profunda huella en su obra, uno de cuyos rasgos característicos será la incorporación del agua, presente en la mayoría de los edificios y espacios públicos que proyecta.”
3. Los Clubes (Fuente de los Amantes), Luis Barragán (1964)4. Pabellón de Barcelona, Mies van der Rohe (1929)5. Izquierda: Casa de Reposo Lovell, Richard Neutra (1927-1929). Derecha: Casa Modelo 22, Pierre Koening (1959-1960)6. Izquierda: Villa Mairea, Alvar Aalto (1937-1938). Derecha: Villa Dall’Ava, Rem Koolhaas (1991)
Sin ser tema que hubiese utilizado con frecuencia en sus proyectos, Mies van der Rohe supo incorporar el vital elemento de forma magistral en el Pabellón de Barcelona (1929) donde “La función organizativa que asumen los dos abstractos planos rectangulares de agua recortados en la cuadrícula del pavimento, completa la distribución espacial del pabellón, potenciando la fluidez y continuidad espacial de sus paramentos.”
La Casa de Reposo Lovell (1927-1929), una de las primeras obras californianas de Richard Neutra (donde la piscina ocupa un lugar predominante en el edificio); la célebre fotografía tomada por Shulman desde la piscina de la Casa Modelo 22 de Pierre Koening aparecida en la revista Arts&Architecture en la que se publican las “Case Study Houses” (iniciativa que buscaba nuevas formas de habitar, incorporando en la construcción de viviendas las tecnologías desarrolladas durante la II Guerra Mundial); la aparente intrascendencia de la piscina ubicada en uno de los extremos de la Villa Mairea (1937-1938) de Alvar Aalto; o la imagen más difundida de la Villa Dall’Ava (1991), diseñada por Rem Koolhaas (“la contradictoria instantánea de Peter Aarón que muestra a una nadadora a punto de lanzarse sobre la piscina situada en la azotea del edificio”), emplazada en una colina a orillas del Sena en las afueras de París, permiten cerrar este recorrido.
7. Cuatro bras de Tadao Ando en las que hace acto de presencia el agua. Arriba izquierda: Templo Koyo-Ji Saijo (2000). Arriba derecha: Capilla sobre el Agua Agua (1985). Abajo izquierda: Templo del agua Hompuku-Ji (1989-1991). Abajo derecha: Museo de Arte Moderno, Texas (1997-2002)
Desde otro punto de vista, Tadao Ando en cuatro de sus obras: el Templo Koyo-Ji (2000), Saijo, Japón; el Templo de Agua Hompuku-Ji (1989-1991), Tsuna, Japón; la Capilla sobre el Agua (1985) Hokkaido, Japón; y el Museo de Arte Moderno, (1997-2002), Texas, EE.UU., personifica a un autor preocupado permanentemente por el tema utilizándolo como elemento de reflexión, como elemento configurante y estructurador del espacio y como interventor sensible al entorno.
8. Izquierda: Torre del Agua del Arq. Enrique de Teresa y el Ing. Julio Martínez Calzón (2007), Zaragoza, España. Derecha arriba: Centro Nacional de deportes acuáticos “Water Cube” de CSCEC, Arup, PTW Architects (2007), Pekín, China. Derecha abajo: Plaza de la Sed de Eric Ruiz Geli/CLOUD9(2007), Zaragoza, España9. Centro Acuático (proyecto) de Zaha Hadid (2012). Londres, Inglaterra10. Izquierda: Las Piscinas Das Marés, Alvaro Siza (1961-1966). Derecha: Hospital de Venecia de Le Corbusier (1962-1965)
Es el agua lo que “inspira” obras como el Centro Nacional de deportes acuáticos “Water Cube” de CSCEC, Arup, PTW Architects (2007), Pekín, China; La Sed de Eric Ruiz Geli/CLOUD9 (2007), Zaragoza, España; la Torre del Agua del Arq. Enrique de Teresa y el Ing. Julio Martínez Calzón (2007), Zaragoza, España; Agua Extrema de Escria y Sánchez (2007), Zaragoza, España; o el Centro Acuático (proyecto) de Zaha Hadid (2012). Londres, Inglaterra. La “fluidez” del vital líquido lleva a Juan Navarro Baldeweg a proponer La Casa de la Lluvia en Cantabria (1978-1982) y su comportamiento horizontal se trastoca en cualidad que con gran sensibilidad es potenciada en Las Piscinas Das Marés de Alvaro Siza (1961-1966) o el proyecto para el Hospital de Venecia de Le Corbusier (1962-1965). Bien sea como elemento dinámico (o en movimiento), estático (quieto) o participativo el agua, también, se constituye en pieza vital en el diseño y disfrute de innumerables espacios urbanos y parques a lo largo y ancho del planeta que aquí sería muy difícil enumerar. Su condición muchas veces de configuradora de “límites difusos” ha permitido, además, llevar adelante con el agua experimentos como “Rain Room” (2013), obra del colectivo Random International, o la propuesta de Blur Building, en Yverdon-les-Bains (Suiza), obra efímera del estudio neoyorkino Diller, Scofidio & Renfro concebida con el propósito de desafiar al principio básico de la arquitectura: su materialidad.
11. “Rain Room” (2013), obra del colectivo Random International. Derecha: Propuesta de Blur Building, en Yverdon-les-Bains (Suiza), obra efímera del estudio neoyorkino Diller, Scofidio & Renfro
No quisiéramos dejar de recordar a las Exposiciones Especializadas de carácter Internacional realizadas en Lisboa (1998) y Zaragoza el año 2008 organizadas en torno a los ejes temáticos “Los océanos: un patrimonio para el futuro” y “Agua y desarrollo sostenible”, respectivamente, como ejemplos en los que el vital líquido sirvió de excusa para desarrollar tanto los recintos feriales como su arquitectura. En particular, la segunda de ellas (ver Contacto FAC nº 153 del 24-11-2019), más vinculada al día que hoy nos ocupa en esta nota, tuvo como subtemas que serían desarrollados de muy diversas formas los siguientes: “El agua, recurso escaso”; “el agua para la vida”; “los paisajes del agua” y “el agua como elemento de relación entre los pueblos”. El haber asumido Zaragoza el mencionado eje temático determinó todos los detalles de la Expo: la forma de gota de la mascota Fluvi, la forma de gota de la Torre del Agua, la relación simbólica con el Ebro por su ubicación en el meandro, la presencia de numerosos pabellones que incluyeron el agua como componente sensorial, la renovación de las riberas de los tres ríos de la ciudad o los debates de expertos que tuvieron lugar durante los meses de la muestra y que dieron lugar a la «Carta de Zaragoza».
12. Vista general de la Exposición Especializada de carácter Internacional de Zaragoza, 2008
Para finalizar, dejando para otra oportunidad la selección de obras recientes que se han caracterizado por un marcado énfasis en la sustentabilidad, no está de más reiterar la importancia de apuntar cada vez más hacia la búsqueda de soluciones sostenibles en lo que al acceso al agua potable y al saneamiento se refiere. Todos nosotros tenemos un papel en esta lucha, porque pequeñas acciones por nuestra parte se traducen en grandes cambios. Sin duda la arquitectura juega en todo ello un rol de primer orden.
Dentro de la programación pautada por el Departamento de Extensión Cultural de la FAU UCV para el año 1964, la exhibición “4000 años de arquitectura mexicana” contó con un particular espacio durante los meses previos a las vacaciones académicas. Organizada con el apoyo de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA) y el respaldo de la Embajada de México en Venezuela, la muestra logró una importante cobertura tal y como se refleja en las páginas 53 y 54 de la revista PUNTO nº 18, junio 1964.
Abierta el 22 de junio, se trataba de una gran exposición documental itinerante que abarcaba 4 milenios de arquitectura de una de las culturas más antiguas e influyentes dentro del contexto latinoamericano. La integraban trescientas treinta y tres reproducciones y se planteó como aporte a la conmemoración del cincuentenario de la Revolución Mexicana (1910-1924). Estuvo precedida y respaldada por la edición en 1956 de un importante libro cuatrilingüe de 330 páginas que llevaba por nombre el mismo que el de la muestra, realizado por el Colegio Nacional de Arquitectos de México (presidido por Pedro Ramírez Vásquez quien estuvo a cargo de la publicación) y la Sociedad de Arquitectos Mexicanos e impreso por Libreros Mexicanos Unidos.
1. Libro-catálogo de la exposición «4000 años de arquitectura mexicana», Sociedad de Arquitectos Mexicanos y Colegio Nacional de Arquitectos de México impreso por Libreros Mexicanos Unidos (1956).
Para contextualizar el momento en el que la exposición se concibe y la aparición del libro que la acompaña, nada mejor que recurrir al artículo “Palimpsestos constructivos. La impronta del pasado prehispánico en la modernización mexicana”, publicado por Cristóbal Andrés Jácome en la revista Caiana nº4 (2014) que se puede visitar en http://caiana.caia.org.ar/template/caiana.php?pag=articles/article_1.php&obj=152&vol=4: “En otoño de 1955 cambia el rumbo de los arquitectos en el poder. Carlos Lazo muere en un accidente aéreo el 5 de noviembre, lo cual marca el ascenso definitivo de Ramírez Vázquez en el panorama político-arquitectónico. Ramírez Vázquez reemplazó a Lazo como Presidente de la Sociedad Mexicana de Arquitectos, puesto que le otorga la posibilidad de organizar la exposición ‘4000 Años de Arquitectura en México’ presentada en la embajada mexicana en París gracias al entonces embajador de México en Francia Jaime Torres Bodet. La exhibición se hizo acreedora al ‘Gran Premio de Honor’ otorgado por la Sociedad de Artistas Franceses y en 1956 la Sociedad de Arquitectos Mexicanos publicaría su extenso libro-catálogo el cual contiene únicamente un párrafo de texto a cargo de Ramírez Vázquez y un extenso recorrido fotográfico que inicia con la pirámide de Cuicuilco y finaliza con tomas abiertas de Ciudad Universitaria. En conjunto se trata del cúmulo de imágenes en blanco y negro que desde una mirada enaltecedora, haciendo uso del contrapicado para observar los edificios, muestra el devenir histórico lineal de las construcciones mexicanas. A partir de entonces y hasta 1963 la exposición de fotografía arquitectónica viajaría a diversas embajadas de México en el mundo, reforzando un imaginario del progreso y la modernización a través de construcciones.”
Complementariamente, Jácome acota: “El guión curatorial de ‘4000 Años de Arquitectura en México’ no fue distinto a aquella exposición de 1952 en Ciudad Universitaria. Consistió en una reelaboración de ese montaje cuyos paneles fotográficos ofrecían la narrativa continua de las construcciones arquitectónicas del pasado y presente.”
Ahondando en detalles, en el libro Gonzalo Villa Chávez. Arquitecto, restaurador, acuarelista, publicado por la Universidad de Colima bajo la Coordinación General de Luis Ignacio Villagarcía (2006), y más precisamente en el capítulo titulado “La construcción de un arquitecto” a cargo de Guillermo García Oropeza, nos encontramos con que al referirse al colonial mexicano toca de soslayo la exposición y el libro-catálogo que nos ocupan de la siguiente manera: “Y por cierto que el colonial mexicano de las décadas revolucionarias nunca fue, seguramente, aceptado por el Establishment arquitectónico y así en un documento histórico muy significativo que fue el ambicioso volumen llamado (con mucho optimismo) 4000 años de arquitectura mexicana que fue publicado con bombo y platillo por la Sociedad de Arquitectos Mexicanos y el Colegio Nacional de Arquitectos …, no aparece, ni para remedio ninguna obra del colonial mexicano …”, y complementa: “Así que la Revolución no encontró nada mejor para expresarse arquitectónicamente que el neoazteca o el colonial y así hubo que esperar hasta que Miguel Alemán nos trajera, con la utopía del desarrollo, el triunfo de la arquitectura moderna”.
La relevancia del libro y la exposición dentro del panorama crítico mexicano es resaltado por Gustavo López Padilla, quien en el blog Navegando la arquitectura publica el 17 de marzo de 2017 “Crítica en la arquitectura mexicana contemporánea” (https://navegandolaarquitectura.wordpress.com/2017/03/17/critica-en-la-arquitectura-mexicana-contemporanea/), donde señala: “En nuestro país todavía no existe una tradición consolidada de lo que tiene que ver con la documentación histórica y menos aún con lo que se refiere a la critica arquitectónica y urbana. Por mucho tiempo en términos de historia de la arquitectura moderna mexicana el libro Arquitectura Mexicana Contemporánea de Israel Katzman y 4000 años de Arquitectura Mexicana, editado por la Sociedad de Arquitectos Mexicanos y el Colegio Nacional de Arquitectos de México, mas algunas publicaciones de revistas, como Arquitectura México, dirigida por Mario Pani o la colección de Cuadernos de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico, editados por la Dirección de Arquitectura del INBA, fueron de las pocas publicaciones que se realizaron con este tema.”
Si lo quisiéramos decir brevemente, “4000 años de arquitectura mexicana” resume apretadamente, con sus altos y bajos, la historia del desarrollo de la arquitectura de ese país con el objeto de lograr un amplio conocimiento de sus raíces y realizaciones más características a partir de las culturas prehispánicas hasta los años cincuenta del siglo XX. Apela fundamentalmente al trabajo fotográfico y se ve arropada por el hecho de que por esos años la arquitectura mexicana se vio particularmente impactada por la construcción de la Ciudad Universitaria de la capital azteca.
2. Diversas imágenes de la exposición «4000 años de arquitectura mexicana» que abarca desde el período precolombino (arriba) hasta la modernidad (abajo), pasando por el período colonial (centro)
De lo recogido en PUNTO podemos añadir que la exposición abarca , tal y como señala su título, un largo período que va “desde lo que los mexicanos llaman ‘raíz de su cultura’, dividido cronológicamente en tres ciclos: Despertar del Horizonte Arcaico (2000 A.C.-100 A.C.), Madurez del Horizonte Clásico (100 A.C.-950) y la época de agitación y movimientos militaristas que termina con la conquista española (950-1521). La Nueva Nacionalidad, otra época trascendente para México, está representada por la fusión de razas: la Tolteca, la Azteca y la Española. Con ella se inicia el período Colonial que durante trescientos años va formando en su propio desarrollo político, cultural y económico una conciencia firme que lleva a la gestación de un pensamiento y una acción por la independencia del Poder de España. La Independencia es un jalón perfectamente definido en la historia de México, como lo es asimismo el período dictatorial de Porfirio Díaz y la Revolución de 1910. Se cierra el último ciclo con el extraordinario exponente de la arquitectura mexicana de hoy, en esta exposición donde lo arquitectónico en función de historia va señalando los distintos espacios que determinan la conformación y razón de ser de un pueblo que, como el de México, está integrado por valiosos elementos étnicos que han influido poderosamente en su idiosincrasia.”
Presentes en la exposición, destacan como piezas pertenecientes al primer período, representado por la cultura Maya, las grandes ciudades del norte de Yucatán (Uxmal, Tulum, Chichen-Itzá y Kabáh) así como Teotihuacán en el Valle de México y la ciudad de Tula. De la Conquista resaltan la presencia del Convento (se construyeron en México más de 300 de ellos) y la Iglesia como elementos protagónicos que dieron paso al Barroco y el Churrigueresco como principales estilos. “El Neoclásico sería el estilo que define la época de Independencia y que los insurgentes acogen con calor”, abriéndose paso durante la dictadura de Porfirio Díaz diversas modas europeas entre las que se incluyen el Art Nouveau y el Art Deco recogidos de forma magistral en el Palacio de Bellas Artes (1904-1934). La Revolución, por su parte, no se destacó por asumir un carácter arquitectónico muy definido pero sin embargo es el momento donde empiezan a aparecer las primeras manifestaciones modernas vinculadas a su vertiente social en la que se devela una primera etapa de “constructivismo técnico” (despojado de preocupaciones estéticas) que deriva posteriormente en otra donde al valor constructivo y social se suma el estético en años posteriores a 1926. Será el momento en el que se manifestará la modernidad plena y el racionalismo de la mano de José Villagrán García, Juan O’Gorman, Luis Barragán, Ignacio Díaz Morales y Pedro Ramírez Vásquez, entre otros. Cierra el texto basado en “4000 años de arquitectura mexicana” aparecido en PUNTO 18, expresando de forma escueta lo siguiente: “La arquitectura mexicana de hoy sigue las directrices universales. Su importancia es reconocida. La muestra que se exhibe en nuestra Sala de Exposiciones da fe de ello. Tanto en el plano colectivo como en el individual, esta arquitectura posee valores positivos”.
2. Libro-catálogo de la exposición «4000 años de arquitectura mexicana», Sociedad de Arquitectos Mexicanos y Colegio Nacional de Arquitectos de México, Libreros Mexicanos Unidos (1956)
La historiadora y teórica de la arquitectura Beatriz Colomina es la ganadora del Premio Ada Louise Huxtable por Contribución a la Arquitectura 2020, que reconoce a las personas que trabajan en la industria arquitectónica en general y que han hecho una contribución significativa a la arquitectura y al entorno construido. Colomina es de Madrid, España, comenzó sus estudios de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valencia antes de mudarse a la escuela del mismo nombre en Barcelona, donde cursó el doctorado con maestros que incluían a Josep Quetglas e Ignasi de Solà-Morales. Comenzó a trabajar para el Departamento de Historia, Teoría y Urbanismo de la ETSAB, y se trasladó a los Estados Unidos en 1981 con una beca en el Instituto de Humanidades de Nueva York. Luego se incorporó a la Universidad de Columbia, seguida de Princeton en 1988, donde ahora es profesora de Historia de la Arquitectura Howard Crosby Butler.
Publicó Sexuality & Space en 1993, una colección de ensayos que incluía uno de su autoría y textos de Elizabeth Grosz, Laura Mulvey, Victor Burgin y Mark Wigley. La publicación recibió el Premio Internacional del Libro de 1993 por la AIA, un premio también otorgado en 1995 a su libro Privacy and Publicity. Su labor investigativa abarca múltiples disciplinas, habiendo escrito numerosos textos sobre temas de arquitectura, arte, tecnología, sexualidad y medios, difundidos tanto en su enseñanza como a través de exposiciones internacionales entre las que se encuentran Clip / Stamp/Fold (2006), Playboy Architecture (2012) y Radical Pedagogies (2014). Su publicación más reciente es X-Ray Architecture, editada por Lars Müller en 2019. Colomina también fue la curadora en jefe de “Curated by Vienna: The Century of the Bed”, un espectáculo que involucró una red de 22 galerías de arte en Viena en 2014 y co-curadora de la Tercera Bienal de Diseño de Estambul (2016) sobre el tema “¿Somos humanos? El diseño de la especie”. También ha contribuido en las páginas de Architectural Review, en particular con un artículo aparecido en el nº 120 sobre Educación. «Ada Louise Huxtable fue una verdadera referencia en la arquitectura y estoy muy honrada de recibir este premio», respondió Colomina. Huxtable, homónimo del Premio, hizo historia al ser la primera crítica de arquitectura a tiempo completo en un periódico estadounidense cuando se unió al New York Times, y más tarde recibió el primer Premio Pulitzer de Crítica en 1970. La fotógrafa Hélène Binet, la artista e ilustradora Madelon Vriesendorp, la escultora Rachel Whiteread, la curadora Julia Peyton-Jones y la cliente y mecenas arquitectónica Jane Priestman han recibido previamente el galardón.
Para frenar el virus, el globo se detiene y se fragmenta. La interrupción de los viajes para contener la difusión del coronavirus y las mayores dificultades para el movimiento de mercancías han puesto la globalización marcha atrás, y tanto la contracción del consumo como la ralentización de la producción provocada por la rotura de las cadenas de suministro, dibujan un escenario de recesión económica que nos ha hecho conscientes de la fragilidad de un crecimiento basado en las vulnerables redes de interdependencia que enmadejan el planeta. Estamos transitando de los vasos comunicantes a los compartimentos estancos, obligados por una crisis epidemiológica que nos separa y a la vez nos hace más conscientes de nuestro destino común; paradójicamente, el mismo acontecimiento que levanta barreras en el globo nos afianza en la convicción de ser pasajeros de la nave espacial Tierra, porque el alejamiento físico —como estamos comprobando durante el actual confinamiento— provoca cercanía emocional. Los activistas antiglobalización denuncian la fractura social entre las élites metropolitanas insertas en redes trasnacionales y las poblaciones ancladas en territorios marginados de estos procesos, una fractura que se ha manifestado también políticamente en la extensión de los movimientos de protesta y en el surgimiento de populismos identitarios, que rechazan tanto a los privilegiados cosmopolitas como a los inmigrantes desvalidos. La multiplicación del malestar ante la internacionalización entra hoy en resonancia con el renovado protagonismo de las naciones en la lucha contra un virus que amenaza igualmente a las élites y al pueblo llano, y hay quien piensa que la actual impermeabilización forzosa de las fronteras puede hacer girar en el futuro la estructura económica de los países hacia modelos más autosuficientes, menos dependientes de materias primas o mano de obra importada, y quizá más resilientes frente a ‘cisnes negros’ como el actual. Todo ello es en gran medida fantasioso, y si la desigualdad social causada por la globalización es un desafío político que debe abordarse, la interdependencia económica es probablemente irreversible. En otra clave, el enfriamiento de la producción, el consumo y el transporte, lo mismo que el desplome de la demanda de petróleo, tiene efectos beneficiosos sobre el cambio climático y la contaminación urbana, pero esto no debe hacernos preconizar la recesión como medicina planetaria, o aún menos juzgar el coronavirus como el agente que utiliza Gaia para su autoregulación. Muchos vieron el 11-S como el epitafio de la construcción de rascacielos, y la quiebra de Lehman Brothers como el punto final de la globalización financiera, pero en ningún caso se cumplieron los pronósticos. No es por eso seguro que esta tercera gran crisis del siglo xxi suponga la inversión de la globalización, por más que el mundo que hallemos a la salida de nuestro actual arresto domiciliario sea muy diferente al de hoy.
DEVENIR, “publicación del Centro de Información y Documentación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV”, aparece por primera vez el 15 de diciembre de 1999 bajo la responsabilidad del entonces coordinador del Centro, el arquitecto y profesor Martín Padrón (FAU UCV, promoción 24A/ 1976), con la finalidad de cubrir “la desinformación colectiva acerca de nuestro propio DEVENIR”, considerada dicha desinformación como “uno de los aspectos que han limitado la comunicación entre los miembros de nuestra Facultad”, de acuerdo a lo recogido en su Editorial titulado “Para conocer el devenir”.
Este breve pero sustantivo texto que nos ubica en tiempos en que la FAU se encontraba en pleno proceso de discusión de su Plan Estratégico, señala como una de las razones fundamentales para la aparición de DEVENIR el hecho de que “En un estudio sobre flujos de comunicación realizado para apoyar el Plan Estratégico, se detectó que en la FAU no funcionan los mecanismos formales de comunicación y estamos bajo el imperio del rumor”, asunto este que le permite subrayar que “Este nuevo órgano informativo, aspira registrar tanto el acontecer en el corto plazo, como aquellos elementos que nos aproximan a una transformación positiva que enfrente la dominante desinformación.”
La publicación, formateada como un pequeño periódico en tamaño carta, alcanzó en una primera etapa a cargo de Padrón una periodicidad casi mensual (salieron 14 números en un lapso de 18 meses, del 15-12-1999 al 19-06-2001), la cual se mantuvo cuando la coordinación del Centro pasó a manos del Lic. Luis Bergolla (5 números más en 8 meses, llegando a un total de 19, número que fue lanzado en febrero-marzo de 2002). Contó, además, con un decidido respaldo del por entonces decano Abner Colmenares, quien logró renovar equipos de impresión del área de reproducción de la FAU donde se reprodujeron todos los ejemplares implicando ello un considerable ahorro de recursos. En esta misma tónica, DEVENIR se apoyó para su elaboración en un equipo mínimo pero muy entusiasta en el que figuraban la Lic. Maruja Rivas, quien colaboraba en la redacción y revisión de textos, y Michela Baldi en la diagramación y el montaje de la edición.
En cuanto al origen de la denominación seleccionada para la publicación el mencionado Editorial es muy claro: “DEVENIR para el diccionario de la Real Academia tiene dos acepciones: una vinculada con el suceder, el acontecer; y otra vinculada con el llegar a ser, con el transformarse en…” , de allí que su objetivo fuese recoger el quehacer, planes y agenda de actividades que constituían el día a día de la FAU, ofreciéndose como “una ventana abierta de opiniones, críticas y propuestas de los miembros de la Facultad hacia cualquiera de sus instancias.”
Otro aspecto a resaltar lo constituye el hecho de que DEVENIR se visualizara como “un espacio ágil, que complementará a ½ (Medio Informativo de la FAU), el cual desde Enero presentará una nueva imagen, y un contenido que espera profundizar en los logros, novedades y propuestas en desarrollo por las distintas dependencias de la FAU”. Así, Padrón anuncia la reaparición de ½ abriendo el camino al período de mayor lustre de esa publicación (ver la postal 169 en Contacto FAC nº 134) y la intención de que DEVENIR llene el espacio que inicialmente aquel ocupaba.
La portada del nº 1 que ilustra nuestra postal del día de hoy incluye, además del Editorial, una nota que a modo de AGENDA se titula “Un amparo para salvar al Edificio Galipán”. En ella se resalta el activo rol jugado por la FAU en los medios de comunicación ante la inminente demolición del inmueble anunciada por sus propietarios, y se le abre la puerta a la aparición de alternativas viables que, apuntando a su salvación, generasen beneficios tanto para los inversionistas como para la preservación de la memoria histórica de la ciudad.
En la sección de NOTICIAS se reseñan: los 25 años del Laboratorio de Técnicas Avanzadas de Diseño (LTAD); los ganadores del concurso de ideas para habilitación física de barrios; el II Salón de arquitectura región centro-occidental 2000 y la exposición de los logos del concurso centenario del nacimiento de CRV.
El número 14 (19-06-2001) con el que Padrón cierra su ciclo al frente de DEVENIR, en momentos en que ya se había producido el año anterior la declaratoria de la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio Mundial, tiene como Editorial el texto titulado “La información como río”, especie de epílogo-balance que hemos decidido transcribir para dar cierre a esta reseña dedicada a este importante medio de comunicación que cumplió importante rol en el ámbito académico de la FAU UCV.“La imagen del río remite a la doble lectura de lo permanente y lo efímero: siempre está ahí, pero cada instante es distinto. Así es la información, como el río. Para la formación del arquitecto la información es una prioridad. Por el propio carácter disciplinar, la arquitectura requiere de una información viva, expresión de su momento y su lugar; toda arquitectura se concibe alimentada de referentes y avanza en un clima de reflexión y autocrítica. Que este proceso lo realicen los arquitectos a nivel individual es positivo y deseable, ya que ha permitido el avance de las ideas contenidas en la arquitectura. Pero que este proceso suceda y se realice de forma aislada en una casa de estudios, sin confrontación o en forma ‘encapillada’, es un contrasentido: una represa. En dos años de nuestro tránsito en el Centro de Información y Documentación hemos hecho esfuerzos por abrir compuertas: las exposiciones y eventos realizados en el marco del Centenario de Villanueva, las catorce ediciones de Devenir, las cuatro ediciones de Medio Informativo y una revista Punto en proceso de producción son sólo intentos en esta carrera por ayudar a que la información fluya en nuestra facultad”.
ACA
Procedencia de las imágenes
Todas. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.