Cuando en septiembre de 2014 aparece el nº 1 de la revista UNO se dio un importante paso en el cumplimiento de los objetivos que llevaron al colectivo de la Unidad Docente UNO de la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva de la FAU UCV a crear la Fundación Luis Jiménez Damas el 10 de agosto de 2005. Luis Jiménez Damas (1933-1993) se graduó en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en 1958 en la promoción 8. En ese mismo año concurre con su Trabajo de Grado-Tesis (hecho en conjunto con Matilde Amaral, Gonzalo Castellanos y Magali Ruz) a la Bienal de Santiago de Chile para estudiantes de Arquitectura en representación de la UCV, donde obtienen el primer premio.
En 1964 se inicia en la docencia universitaria como instructor de la Cátedra de Composición Arquitectónica, en el Taller de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva de la FAU UCV. Cuatro años después aprueba el Concurso de Oposición de la citada cátedra quedando en el primer puesto con una calificación de 20 puntos.
Arquitectura Hoy nº 225 del 20-10-1997 donde se le rindió un justo homenaje a Luis Jiménez Damas
Durante su larga vinculación con la Escuela de Arquitectura, Jiménez desempeñó varios cargos académicos, pero lo que lo hace trascender es «la pasión y dedicación con que se entregó a la enseñanza del diseño arquitectónico, lo que podríamos calificar como su labor más trascendente, hasta el punto de haberse constituido en punto de referencia ineludible de varias generaciones de arquitectos”, de acuerdo lo recogido en la página Arquitectura Hoy nº 225 en la que se le rindió un justo homenaje el 20-10-1997. Este ejemplar permite conocer parte de su vida a través de testimonios de quienes fueran sus alumnos, de un ideario extraído de la publicación Del eclecticismo criollo a un culto sincretismo (Ediciones FAU UCV, 2009) y de una completa cronología donde resaltan los proyectos de arquitectura realizados por quien dedicó su vida fundamentalmente a enseñar.
Es la preservación del legado de Luis Jiménez Damas, “profesor de profesores”,“fundador de la Unidad Docente Uno actual” (diferente a otra que llevó la misma denominación al momento en que se consagra reglamentariamente dicha figura después de la Renovación Académica en 1971), para quienla arquitectura debe ser entendida como «simultánea expresión del espíritu y de la razón», y «la racionalidad como canal que encauza las fuerzas que nutren el acto creativo», lo que motoriza una serie de actividades tendientes a difundir, catalogar, investigar y preservar su obra docente y construida, según lo publicado en https://unidaddocenteuno.blogspot.com/p/la-fundacion-ljd.html.
Páginas interiores del nº 1 de la revista UNO
Derivada directamente de la actividad docente, los responsables de la revista UNO exponen en el «Editorial» de su primer número que con ella “se pretende dar inicio a una serie de publicaciones que den fe del arduo y valioso trabajo de los profesores y estudiantes que conforman nuestra comunidad”.
Apostando por la impresión en papel como algo “palpable, duradero y verdadero”, con la plena conciencia de que se trata de una idea romántica, que no tiene el mismo alcance que hoy en día poseen los medios digitales, la publicación surge luego de casi diez años de registro de los resultados de los talleres de diseño montados en el blog unidaddocenteuno.blogspot.com.
Bajo la coordinación editorial de Maya Suárez, producción de Corina Montero (PUNCH TAD, C.A.), diseño y diagramación de ambas e impresión de Textos Graphics 2010, S.A., las treinta y dos páginas de la revista recogen “casi a modo de catálogo… los mejores trabajos de diseño del período 1-2014, las experiencias con el taller de dibujo de casas (2012) y el taller de mobiliario (2013), los resúmenes de los trabajos de ascenso defendidos este año por nuestros profesores y algunas recomendaciones para leer, ver y escuchar”, clara semblanza de los intereses que mueven a este importante grupo que ocupa el piso seis de la FAU UCV.
En medio de la crisis que ha ido mermando las actividades que muestran los resultados en docencia, investigación y extensión dentro del mundo académico, UNO busca reforzar el nicho correspondiente a la difusión de resultados de los talleres de proyectos con el sempiterno compromiso de “garantizar la periodicidad”, el ampliar para futuras ediciones (como también suele ser costumbre) el abordaje de diversos temas y la apertura de diferentes secciones, “y quizás lo más importante, lograr involucrar e integrar a esta labor otros talleres y sectores de conocimiento… tarea nada fácil” … en efecto.
Portada, página de créditos, contenido y Editorial del nº 3 de la revista UNO
UNO, no renunció del todo al formato digital y puede consultarse a través de https://unidaddocenteuno.blogspot.com/p/p.html. De allí sabemos que, aspirando a tener una periodicidad semestral que no ha podido cumplir, cuenta hasta la fecha con tres números (los otros dos son de abril 2015 -el 2- y julio 2016 -el 3-). Paulatinamente logró su objetivo inicial de diversificar sus contenidos llegando a alcanzar primero 38 y luego las 75 páginas, manteniendo su formato apaisado, equivalente a media hoja tamaño carta y su aspecto de cuaderno. Lamentablemente desde entonces ha visto interrumpida su continuidad una vez que su principal bujía solicitara un permiso académico para ausentarse del país con el objetivo de cursar estudios doctorales en Montevideo, Uruguay.
UNO se suma a una larga saga que se inicia con la aparición de la revista estudiantil Taller allá por 1963, como iniciativa editorial promovida desde la propia comunidad de la FAU, en este caso desde el espacio ocupado por una Unidad Docente organizada en torno a una Fundación, lo que la hace gozar de un particular sesgo hasta ahora sólo logrado parcialmente en el mundo de la impresión en papel. Los medios digitales que hoy copan la escena, se han encargado de darle voz y presencia a otros grupos docentes haciendo de la divulgación de las actividades que se realizan en los talleres de proyectos una tarea dinámica y altamente estimulante, tanto para estudiantes como para profesores. Abogamos, tras la larga pausa de cuatro años transcurridos, porque los importantes logros alcanzados por la Fundación Luis Carrera Damas se pongan al día actualizando la pionera ventana que hace ya 15 años logró abrir.
La semana pasada cuando nos dedicamos a recordar las visitas que Frank Gehry hiciera a nuestro país, al comentar la primera de ellas en 2009 y hacer referencia a las voces críticas que se levantaron ante la opacidad que rodeó el paseo del invitado por Barquisimeto, nos referimos únicamente a un artículo publicado por Oscar Tenreiro. Debemos reconocer, y así nos lo han hecho ver, que omitimos una segunda referencia en tono igualmente punzante. Se trata del texto de Enrique Larrañaga titulado «En Bilbao tunai; Barquisimeto tumorro nai…», que fuera publicado inicialmente en facebook también en julio de 2009 y, posteriormente, en el blog Reflejos urbanos el 7 de marzo de 2012. Además de conservar plena vigencia, no tiene desperdicio.
Fundadores de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA). De izquierda a derecha. De pie: Enrique García Maldonado, Carlos Raúl Villanueva y Rafael Bergamín. Sentados: Heriberto González Méndez, Cipriano Domínguez, Luis Eduardo Chataing y Roberto Henríquez
Ayer se conmemoró un año más, el número 75, desde que un 4 de julio de 1945, reunidos en el Colegio de Ingenieros de Venezuela, Enrique García Maldonado (1905-1990), Carlos Raúl Villanueva (1900-1975), Rafael Bergamín (1891-1970), Heriberto González Méndez (1906-1992), Cipriano Domínguez (1904-1995), Luis Eduardo Chataing (1906-1971) y Roberto Henríquez (1905-1990) fundaran la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA). Lo hicieron buscando alcanzar cuatro objetivos fundamentales:
– Dar impulso al estudio y desarrollo de la Arquitectura.
– Cultivar la ética profesional.
– Establecer vínculos de unión entre sus miembros.
– Propender a la defensa y mejoramiento de la profesión.
Excelente oportunidad la de hoy para volver a revisar si con el transcurrir del tiempo, luego de su transformación en Colegio de Arquitectos de Venezuela en 1966, se han cumplido tan elementales pero muy precisas metas y para evaluar la condición del gremio en los tiempos que corren. Dejándoles a nuestros colegas lectores la tarea señalada en las líneas anteriores, venciendo la tentación de dedicar un necesario tiempo y espacio, vayan desde aquí, estén donde estén, nuestras sinceras felicitaciones.
El balcón y su reivindicación como espacio en tiempos de cuarentena sigue sirviéndonos de vínculo con quienes leen lo que semanalmente publicamos. En este caso ha sido el arquitecto Lesmes Castañeda quien nos ha enviado otra nota que sigue la cadena empezada en el Contacto FAC nº 174 (10/05/2020) y continuada en los números 177 (31/05/2020) y 179 (14/06/2020). Al igual que el texto que nos hiciera llegar Víctor Artís el 14 de mayo, hemos decidido transcribir hoy el que Castañeda nos enviara con fecha 25 de junio bajo el título que lleva el encabezado.
ACA
José Miguel Galia. Residencias Isla de Margarita, 1965. Planta tipo
La necesidad de los balcones ahora y siempre no vendría solamente de la situación sanitaria que en estos momentos de pandemia se hace evidente. El propósito central de los mismos es crear en el hábitat un espacio de transición entre el ámbito techado interior de un apartamento y el ámbito del cielo abierto del exterior del mismo y a la vez ser un espacio de permanencia donde se desarrollen actividades de expansión propias de una vivienda. Con los balcones en los apartamentos se busca en cierta medida sustituir las condiciones ambientales que en las casas es más fácil satisfacer, con los patios centrales traseros o delanteros, con la ventaja sobre estas de lograr con la altura mayores posibilidades visuales sobre el ámbito exterior.
Existen básicamente dos tipos de balcones en los apartamentos: el que forma parte del volumen general del edificio y por lo tanto no sobresale del mismo y el que origina un volumen adicional al volumen general antes referido y por lo tanto sobresale volumétricamente.
Ambos tipos tienen sus ventajas y desventajas. En el primero se evita los registros visuales directos entre los balcones restringiendo las visuales a las frontales y en ellos la ventilación también es solo frontal, mientras que en el segundo permite las visuales francas hasta 180ª con registros visuales entre los balcones vecinos pero la ventilación es cruzada.
Con estos pros y contras, el arquitecto José Miguel Galia resolvió el conflicto en un apartamento de Cumbres de Curumo que tuve el privilegio de habitar; dejó la mitad de la profundidad del balcón perteneciente al volumen del edificio y la otra sobresaliente del mismo. Así al sentarse uno hacia la primera parte del balcón mantiene la privacidad necesaria, lográndose al mismo una ventilación cruzada y solo se producen registros visuales entre vecinos cuando se está incorporado en los bordes del sector sobresalido.
Ahora bien el usuario común considera que el balcón es innecesario o prescindible ante las restricciones dimensionales de espacio que casi siempre tienen los apartamentos, sobre todo los construidos para los sectores de medianos y bajos ingresos y terminan cerrándose con cristalería anulando el propósito de estos espacios.
La ordenanza de zonificación caraqueña referida por el comentario en Contacto Fac 177, por una parte favoreció la construcción de los balcones al no imputarse su superficie al área de construcción permitida, pero al restringir el área no imputable, determinó que la mayoría de los constructores limitaran estrictamente el tamaño de los mismos a esa área y el usuario considerara que por su pequeño tamaño no valdría la pena mantener la integridad de esos espacios.
En fin, vale la pena reivindicar la vigencia de los balcones y mantener su integridad, sobre todo en nuestro benigno clima, que nos permiten relacionarnos francamente con el exterior no solo visualmente sino disfrutando a la sombra de las virtudes del aire libre.
El Centro Comercial Mata de Coco, cuya imagen muy cercana al momento de su inauguración en 1959 ocupa nuestra postal del día de hoy, dada su ubicación en un sector denominado San Marino, fronterizo entre Chacao, Campo Alegre y el Country Club, entre la avenida Blandín y la San Marino, colindante por el norte con lo que eran los campos deportivos del Colegio San Ignacio de Loyola (donde posteriormente se desarrolló en Centro San Ignacio), constituye una de las primeras muestras de lo que un arquitecto, de común acuerdo con las autoridades municipales, puede lograr desde la perspectiva de visualizar a futuro un sector en plena transformación a través de una propuesta de diseño urbano. Esta actitud consistente en ver la ciudad como oportunidad permanente de ser renovada, es un sello que distinguirá siempre la manera como Tomás José Sanabria (1922-2008) entendía la relación edificio-contexto, presente a lo largo de toda su carrera profesional que tiene en el proyecto de este centro comercial una primera oportunidad de mostrarse.
1. Tomás José Sanabria. Centro Comercial Mata de Coco. Arriba. Izquierda: Plano de ubicación. Derecha: Esquema de la planta de acceso. Abajo. Izquierda: Perspectiva del conjunto. Derecha: Boceto de la volumetría inicial
El problema consistía inicialmente en diseñar diez casas en diez lotes separados a solicitud de Enrique Siblesz y Juan Bernardo Arismendi propietarios de los terrenos. Sanabria narra de acuerdo a lo recogido en la ficha P-261 del portal Tomás José Sanabria. Arquitecto (https://tomasjosesanabria.com/) cómo “una vez que tuve la información hice visitas al sitio y luego de analizar el lugar, llamé al Ing. Siblesz para hacerle la siguiente proposición. En lugar de construir las viviendas proponía crear un ‘hito urbano’ que representaría un cambio, una mejora ambiental en una zona donde me preocupaba seguir haciendo lo mismo, que a la larga representaría un deterioro. Hablé con Siblesz quien recibió la proposición con agrado, luego me dijo que lo había considerado con su socio (Arismendi) quien también lo tomó con agrado. (…) Lo elevé a consulta a la autoridad Municipal quien también lo aprobó. (…) Con este gran estímulo comencé a trabajar en el proyecto, cada día me sentía mas contento con la idea, proponía en el notable terreno, una sala de cine, un centro comercial, una pequeña torre de oficinas integrada a una cafetería con vista al Ávila. El pequeño conjunto quedaba rodeado por estacionamientos y amplios espacios donde el peatón podría caminar libremente, creando un oasis en el espacio habitado por viviendas.”
2. Tomás José Sanabria. Centro Comercial Mata de Coco. Perspectiva aérea del conjunto
Así, la propuesta quedó conformada por tres cuerpos: el centro comercial propiamente dicho al norte, la sala de cine al sur y la torre de oficinas como elemento articulador de ambos con sus fachadas largas orientadas norte-sur. En total, inicialmente, se trabajó con un porcentaje de ubicación del 21% (quedando un 79% para el tratamiento de las áreas exteriores y estacionamientos) y un 74% de área de construcción del cual un 28% (13.540 m2) correspondía a la torre.
La solución permite vincular peatonalmente la avenida Blandin (al norte) con la San Marino (al sur) siendo servidas ambas por sendos estacionamientos. Muy bien adaptada a la topografía, su composición sigue el esquema de prisma vertical alargado elevado sobre pilotis y cuerpo bajo horizontal generándose un espacio de transición entre la volumetría del cuerpo bajo y la torre que da como resultado una amplia terraza en el techo del centro comercial con vistas al Ávila. Para la resolución del prisma vertical Sanabria recurre a un lenguaje típicamente corbusiano protegiendo las fachadas norte y sur con un sistema de parasoles que recuerda el tratamiento dado a los edificios diseñados por Sanabria para la Electricidad de Caracas a comienzos de los años cincuenta. A diferencia de aquellos, los brise-soleils de Mata de Coco fueron realizados en asbesto por “asuntos de economía” como señala irónicamente el arquitecto.
3. Tomás José Sanabria. Centro Comercial Mata de Coco. Izquierda: Planta nivel acceso y comercios. Derecha: Vista exterior desde el estacionamiento de la planta baja comercial y parte de la torre de oficinas4. Tomás José Sanabria. Centro Comercial Mata de Coco. Izquierda: Fachada oeste. Derecha: Corte longitudinal en sentido norte-sur 5. Tomás José Sanabria. Centro Comercial Mata de Coco. Izquierda: Vista aérea del conjunto. Derecha: Vista interior del auditorio6. Tomás José Sanabria. Centro Comercial Mata de Coco. Vista aérea del conjunto.
La planta baja comercial, caracterizada por el uso del concreto obra limpia en los acabados exteriores de los volúmenes, se comporta espacialmente como un sistema de calles y patios entrelazados rememorando una pequeña ciudad. El cuerpo del cine, recubierto de ladrillo trabajado al detalle que deja a la vista el esqueleto estructural en concreto, está acompañado de una plaza al este que le sirve de desahogo formando parte importante del recorrido externo que se desarrolla a lo largo del eje norte-sur del terreno, lo que refuerza la vocación urbana del conjunto. Bajo la plaza se ubica un espacio comercial en el que la zona de depósito ocupa su mayor porcentaje. Como dato curioso vale la pena señalar que cuando Sanabria escoge el mismo acabado del cine para las fachadas este y oeste de la torre de oficinas su costo tuvo que ponerlo de su bolsillo, “reduciendo los ‘honorarios’ que recibí, pues los propietarios se negaron a hacer ese gasto que representaba un aumento no previsto. Sacrificio que hice por sentir que la propuesta que hice demandaba una imagen que perdurara en el tiempo”.
El edificio de oficinas de ocho niveles ofrece la posibilidad de contar con visuales amplias sobre la ciudad. En él se ubicaron durante los primeros años una serie de despachos de arquitectura que empezaron a hacer contrapeso al predominio que hasta entonces había tenido el Centro Profesional del Este como lugar de referencia. En Mata de Coco, quizás por ser su suegro Juan Bernardo Arismendi uno de los propietarios del conjunto, Carlos Raúl Villanueva ocupó un espacio en el pent-house que se recuerda como la única ocasión en la que ejerció la profesión de forma liberal una vez terminada la experiencia de la Ciudad Universitaria de Caracas. Así mismo, el propio Tomás Sanabria ubicó allí por un tiempo su lugar de trabajo. En el pent-house (ala este) se instalaron Gustavo Legórburu, Américo Faillace, Nelson Douaihi, José Antonio Pechio y Elías Toro. Enrique Gómez y Carlos Sosa ocuparon primero otro sector del ala este del pent-house y más adelante una oficina en el piso 6.
El Centro Comercial Mata de Coco se convirtió desde su apertura en lugar de escape para los estudiantes del Colegio San Ignacio. Allí, además, se instaló la célebre librería LEA donde se podían adquirir los útiles y textos escolares que se exigían en el centro educativo. El teatro Caribe formaba junto con la fuente de soda-restaurant ubicada en la terraza superior del ala comercial y el automercado CADA que ocupaba el volumen más al norte, lugares de referencia. Debe reconocerse, sin embargo, desde muy temprano, un descontrol en la utilización de los elementos publicitarios que identificaban los locales lo que empezó a transmitir cierta anarquía contrastante a todas luces con la sobriedad y correcta planificación que lo caracterizaba.
7. Vistas recientes del Centro Comercial Mata de Coco. Arriba derecha: Vista aérea del conjunto con la presencia de la sede del SENIAT. En las otras dos se observan los efectos de las intervenciones realizadas a comienzos de los años 80
Al transcurrir del tiempo Mata de Coco fue sufriendo el impacto de la presión que ejercía el valor comercial del terreno que ocupaba en virtud de su localización. En tal sentido, primero fue objeto de una desproporcionada intervención a cargo de la oficina Volante-Monaldi y Asociados C.A. que a comienzos de los años 80 del siglo XX buscó remozarlo abusándose del uso de cubiertas basadas en estructuras tridimensionales. Es el momento en el que el teatro Caribe deja de ser cine para convertirse en sala para presentaciones musicales y teatrales además de grabaciones. Sanabria resiente este trabajo cuando expresa: “Lo mas triste del caso es que un arquitecto (hijo de un muy apreciado colega) intervino el edificio de manera arbitraria y grotesca, acción que trajo como consecuencia que propietarios de lotes vecinos hicieran lo propio hasta llegar al caos que hoy podemos observar en este sufrido caso!”.
La estocada mortal que se le da a la integridad del conjunto surge a finales de siglo cuando en la parte norte del terreno “sin consulta ni opinión” se levanta la sede del SENIAT rompiendo por completo la concepción inicial que dio origen a la propuesta. Ya para entonces se construía en los terrenos vendidos por el Loyola correspondientes a sus campos deportivos el Centro Comercial San Ignacio (1998), lo que terminó de afectar las visuales hacia Ávila. Sobre estos dos hechos Sanabria, indignado, opina lo siguiente: “Esto (de contar con visuales libres) se mantuvo durante unos años hasta que ocurrió el gran crimen urbano, el apetito por el lucro que combinado con una nefasta asesoría al nivel de las autoridades del Colegio San Ignacio, negociaron las invalorables áreas verdes para comenzar con el brutal ‘desarrollo’ urbano que hoy en día hemos visto como ha nacido para continuar en su ‘nefasto deterioro ambiental’ «.
Sumido dentro de esta condición degradante el Centro Comercial Mata de Coco hoy pervive agredido mostrando sólo hacia el sur parte del esplendor que lo caracterizó a lo largo de más de cuatro décadas.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 3 derecha y 6. Colección Crono Arquitectura Venezuela
1, 2, 3 izquierda, 4 y 5. Catálogo de la exposición Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra. Galería de Arte Nacional, 1995
Si algo podríamos decir que caracterizó las visitas que hiciera a Venezuela el mundialmente famoso arquitecto Frank Gehry, vinculadas todas al proyecto para la sede del Centro de Acción Social para la Música en Barquisimeto, estado Lara, fue la brevedad, la concisión, homogeneidad en la cobertura, escaso contacto con el medio académico y profesional venezolanos y manipulación política que de ellas se hizo, particularmente la última del 23 de diciembre de 2014.
Frank Owen Goldberg (Toronto, 1929), residenciado en Los Ángeles desde joven cuando sus padres de origen judío-polaco se trasladan desde Canadá a esa ciudad en 1947, se graduó en 1954 de arquitecto en la Universidad del Sur de California (USC), obteniendo más tarde la nacionalidad estadounidense. En 1956, por sugerencia de su entonces esposa Anita Snyder, en un esfuerzo para evadir el antisemitismo reinante en Estados Unidos, cambia su nombre por el de Frank O. Gehry por el que se le conocerá en adelante y reconocerá en todo el mundo. Ejerciendo desde su propio despacho desde 1962, Gehry ha sido galardonado, entre otros, con el Premio Pritzker en 1989, la Medalla de Oro del Instituto Americano de Arquitectos (1999) y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2014 (séptimo arquitecto en recibirlo). Su nota biográfica recoge cómo “animado por su abuela, de niño se entretenía construyendo edificios y ciudades con restos de materiales que encontraba en la ferretería de su abuelo. Esa forma de trabajar y el interés por materiales de construcción no convencionales, como metal corrugado y el titanio, y el desarrollo de una estética cruda e inacabada, han hecho de Gehry uno de los diseñadores más característicos y fácilmente reconocibles del pasado reciente”.
1. Cuatro obras emblemáticas de Frank Gehry. Arriba. Izquierda: Remodelación entre 1977 y 1979 de su propia vivienda en Santa Mónica, California. Derecha: Walt Disney Concert Hall (2003), Los Angeles, California. Abajo. Izquierda: Vitra Design Museum (1989-90), Weil am Rhein, Alemania . Derecha: Dancing House (1992-96), Praga2. Frank Gehry. Museo Guggenheim de Bilbao (1997)
Su camino al estrellato se inicia con la remodelación entre 1977 y 1979 de su propia vivienda en Santa Mónica (California) signada por una estética que fue catalogada de deconstructivista, y alcanza su nivel máximo con el Museo Guggenheim de Bilbao (1997) en la que plasma su visión de la arquitectura como obra de arte. El Vitra Design Museum (1989-90), junto a Günter Pfeifer en Weil am Rhein, Alemania; la Dancing House (1992-96), junto a Vlado Milunić en Praga; y el Walt Disney Concert Hall en Los Ángeles por nombrar sólo unas cuantas, son obras que se han convertido en íconos dentro de las ciudades donde se han realizado demostrando una actitud siempre abierta a la experimentación, caracterizada por un interés particular en la manipulación y yuxtaposición de las formas, por la innovación técnica y el contenido conceptual y espacial de los edificios.
3. José Antonio Abreu y Gustavo Dudamel en un acto en San Francisco, 2012.
La irrupción de Gehry en la escena venezolana está absolutamente ligada a las figuras de José Antonio Abreu (Valera, estado Trujillo,1939-Caracas, 2018), músico, economista, político, activista y educador, fundador en 1975 de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil y la Fundación del Estado para el Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (FESNOJIV), que tiene como su máxima expresión la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar (fundada en 1979); y de su más dilecto discípulo, Gustavo Dudamel (Barquisimeto, 1981), músico y compositor, el más notorio ejemplo de la excelente formación que provee lo que se ha conocido como “El Sistema”, nombrado en 1999 director de música de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y de la Orquesta Sinfónica Nacional de la Juventud de Venezuela, y desde 2009 hasta hoy rutilante director musical de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles (LA Phil).
Una muy completa nota de prensa publicada el 16 de junio de 2014 por el diario El Impulso de Barquisimeto (https://www.elimpulso.com/2014/06/16/a-la-espera-del-centro-de-accion-social-para-la-musica/), aporta como datos que se manejaron cuando se hizo inminente la necesidad de construir el Centro de Acción Social para la Música para esa ciudad, en virtud de “la multiplicación de agrupaciones musicales, ensambles y bandas y el incuestionable aglomeramiento en el Conservatorio Vicente Emilio Sojo”, el que “el proyecto de construcción del edificio y la Sala de Conciertos Gustavo Dudamel comenzó a gestarse en 2002 tras un convenio establecido entre el Ejecutivo Nacional y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El BID habría prestado a Venezuela 150 millones de dólares para la edificación de siete centros musicales”, gracias a las siempre diligentes y perseverantes gestiones de José Antonio Abreu.
4. El terreno donde se proyectaría el Centro de Acción Social para la Música, ubicado en la avenida Libertador con avenida Argimiro Bracamonte, frente al Parque del Este, Barquisimeto
Sin contarse aún con un claro proyectista para el complejo, el terreno, ubicado en la avenida Libertador con avenida Argimiro Bracamonte, frente al Parque del Este, fue concedido por la Alcaldía del Municipio Iribarren el 5 de junio de 2006. “El proyecto original contempla 8.742 m² de construcción para los 8.000 alumnos de la entidad larense, distribuidos en cinco niveles, Sala de Conciertos para 1.597 personas (platea: 994, balcón 1: 154, balcón 2: 164, coro: 140), 17 Salas de Ensayo, un tiempo estimado de construcción de 36 meses y un presupuesto inicial de 22 millones de dólares en 2007, estimado por los arquitectos larenses Nelson Morellos y Rafael Moreno. El desarrollo de la obra sería mediante los aportes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Gobierno nacional y regional”. Los primeros movimientos de tierra se dieron a principios de 2009, cuando el 24 de enero el propio Dudamel había colocado la primera piedra en presencia de los maestros José Antonio Abreu, Tarcisio Barreto Ceballos, Alfredo D’ Addona, el gobernador Henri Falcón y Joel Branski del BID, entre otras personalidades.
El proyecto se redimensiona en 2009 “a fin de beneficiar a músicos de los estados Yaracuy, Portuguesa, Falcón y Trujillo. Con una inversión de 250 millones de dólares la sede abrigaría a unos 15.000 músicos.(…) Para más señas, la Organización de Estados Americanos tomaría la sede de Barquisimeto para hacer su plan piloto para el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de las Américas”. Se ampliaban los alcances, se aumentaban los costos y se rendía pleitesía a las grandilocuencias del momento.
El descrito vendría siendo el panorama cuando Gehry visita por primera vez nuestro país en 2009, tras haber conocido poco antes en Los Ángeles a Dudamel, con la intención de dar inicio al proyecto del Centro de Acción Social para la Música de Centroccidente. La empatía surgida entre Gehry y Dudamel nace de una mutua admiración por las actividades que ambos realizan y está abonada por el hecho de que residían en la misma ciudad (Los Ángeles), de que el primero había diseñado la sede de la orquesta que dirigía el segundo (el Walt Disney Concert Hall construido entre 1992 y 2003) y por la sinergia producida entre ambos a partir de la fascinación e identificación de Gehry con los logros y proyección social de “El Sistema”.
Así, según la nota de prensa ya señalada, “El 12 de julio de 2009, Barquisimeto recibió a Frank Owen Gehry. Ese día se conoció que el reconocido arquitecto asesoraría el proyecto. Junto a Dudamel, Abreu, el gobernador Falcón y otras personalidades, Gehry recorrió el terreno. La visita marcó el primer encuentro entre el diseñador del Museo Guggenheim de Bilbao y el futuro Centro de Acción Social para la Música de Centroccidente. (…) Luego de inspeccionar el terreno, el ganador del Pritzker en 1989, organizaría sus ideas a fin de integrarlas a las propuestas de Abreu y Dudamel y en consecuencia, idear un edificio de acuerdo a las especificaciones técnicas, necesidades de los músicos y espectadores. Para la fecha se conoció que Gehry trabajaría con el japonés Yasu Toyota, uno de los mejores ingenieros acústicos del mundo”.
Relacionados con esta visita, Oscar Tenreiro y Enrique Larrañaga escribieron dos punzantes artículos cuya lectura recomendamos para obtener una visión crítica con relación al tema: el del primero, fechado el 20 de julio de 2009, se titula “Frank Gehry es el camino” y apareció publicado en el blog Entre lo cierto y lo verdadero; el del segundo titulado «En Bilbao tunai; Barquisimeto tumorro nai…» fue publicado inicialmente en facebook también en julio de 2009 y posteriormente en el blog Reflejos urbanos el 7 de marzo de 2012.
A partir de ese momento el trabajo adelantado por Gehry entra en un profundo silencio quedando como nota al margen la convocatoria en 2010 del Concurso de arquitectura para el desarrollo del Complejo Internacional de Acción Social por la Música, Simón Bolívar, en el Bulevar Amador Bendayán de la capital venezolana ganado por Khristian Ceballos, Alejandro Mendez, Mawari Núñez, Daniel Otero, Jean-Marc Río y colaboradores, y la inauguración el 12 febrero de 2011 del Centro Nacional de Acción Social por la Música (Cnaspm), sobre el mismo Bulevar, proyecto de Tomás Lugo.
De la sede barquisimetana sólo se tiene atisbos cuando Gehry manifiesta en marzo de 2012 que se inspirará en Abreu, Dudamel y “El Sistema” para diseñar el edificio (momento en que aparentemente pasa de ser asesor a tomar las riendas definitivas del encargo), y cuando el 28 de noviembre de 2013 luego de una reunión con el presidente de la República, realizada en el Palacio de Miraflores, el maestro Abreu (acompañado por Dudamel) informó que “uno de los puntos que tratamos esta noche fue la construcción de la Sala Dudamel en Barquisimeto, la sede de la orquesta en Lara, producto del máximo arquitecto actual Frank Gehry quien donó el proyecto en honor a Gustavo y en honor a la orquesta y que va a ser una referencia mundial de primer orden. Esto es un primer paso que estaremos dando para el primer trimestre del año”.
Luego, a través de declaraciones dadas cuando es entrevistado por el diario español El Mundo a raíz del otorgamiento el 7 de mayo de 2014 del Premio Príncipe de Asturias de las Artes, Gehry manifiesta: “Me emociona mi trabajo con el director de orquesta Gustavo Dudamel. Estamos construyendo un campus para los músicos del Sistema en la localidad de Barquisimeto. Es uno de los proyectos educativos en el mundo que más me ilusiona y tiene que ver con lo que hace mi fundación, que acaba de lanzar una iniciativa para potenciar la educación artística en las escuelas de barrios pobres”. Por esas fechas, el portal fundamusical.org.ve dando a entender (sin que lo hayamos podido corroborar) que Gehry había realizado varias visitas a Venezuela, rescata su visión sobre lo que “El Sistema” ha hecho en Venezuela: “Cada vez que vengo aprendo más sobre cómo los venezolanos viven la música. Es una forma distinta a la de la gente en Estados Unidos. Son culturas diferentes. Creo que este nuevo edificio tiene que entender cómo es la audiencia venezolana y los miles de niños que hacen música en este país. Creo que El Sistema es el modelo más importante de educación alrededor del mundo”.
Entre las declaraciones que diera en 2014 se ha resaltado con insistencia y como muestra de cierta incoherencia en el actuar de Gehry ante gobiernos autoritarios, el haber comentado que mientras cursaba el postgrado en urbanismo en la Universidad de Harvard (1956) iba a ser incorporado por Josep Lluis Sert (Decano de Arquitectura en aquel momento) al equipo que presentaría el Plan Piloto de La Habana, Cuba, solicitado por el entonces presidente de la isla caribeña Fulgencio Batista, en el que colaboraron Paul Lester Wiener y Paul Schulz y los arquitectos cubanos Nicolás Arroyo (Ministro de Obras Públicas del gobierno de Batista), Gabriela Menéndez y Mario Romañach. Pues bien, Gehry al respecto confesó: «Sert me pidió que trabajara durante unos meses en su estudio y llegué allí con una amiga cubana. Al ver lo que estaba haciendo aquel señor, decidimos irnos. No queríamos trabajar para un dictador.»
5. Fotografías de la maqueta y los planos presentados en Miraflores por Frank Gehry el 23 de diciembre de 2014 durante su visita a Caracas
Como colofón de todo el proceso que se inició en 2012, es la noche del 23 de diciembre de 2014 cuando Gehry presenta en Miraflores ante las máximas autoridades del país, acompañado de Dudamel, varias maquetas y planos del proyecto que se había comprometido a hacer. De dicha reunión fue mucha y a la vez muy uniforme la cobertura mediática y escasa la información relacionada con material que pudiese ser de provecho para llevar a cabo de manera rigurosa un análisis de la propuesta, más allá de que quizás con base a la programación inicialmente formulada se contaría con dos salas de conciertos para 3.700 personas (originalmente sería una con 1.567 butacas), apoyadas con sus respectivas áreas de servicio y de la edificación que albergaría toda la actividad docente del Centro de Acción Social para la Música en la “ciudad musical de Venezuela”.
Nada acerca de los costos. Solo demagógicas declaraciones que, apuntando a 2016 como posible inicio de las obras, afirmaban que “Faltan dos años todavía y vamos a inyectar los recursos necesarios para construir esta maravillosa obra en Barquisimeto, en el corazón de lo que ha sido tradicionalmente el gran emporio de la cultura musical venezolana”. También formaba parte de la nota de prensa esta descripción acerca de Gehry: “Es un arquitecto estrella de fama mundial con edificios emblemáticos repartidos por todo el mundo, casi siempre caracterizados por esas sábanas retorcidas y arrugadas de metal, acero y cristal”, imagen que tal vez transmite la maqueta presentada siendo las imágenes que presentamos de lo poco que hemos podido rescatar.
6. Frank Gehry y Gustavo Dudamel durante la presentación del proyecto para la nueva sede para la orquesta juvenil Filarmónica de Los Ángeles, Youth Orchestra Los Angeles (YOLA), conocido como el Centro Judith and Thomas L. Beckmen. 20187. Maqueta y planta del proyecto para la nueva sede para la orquesta juvenil Filarmónica de Los Ángeles, Youth Orchestra Los Angeles (YOLA). 2018
Casi seis años han transcurrido desde entonces. Durante este lapso Dudamel (y Gehry seguramente con él) comienza a distanciarse de un régimen que incrementa la represión sobre la ciudadanía ante lo cual emite unas fuertes declaraciones en 2017 las cuales lo convierten de inmediato en “enemigo”. En 2018 muere el maestro Abreu y como consecuencia de todo ello queda el proyecto del Centro de Acción Social para la Música de Centroccidente en el olvido.
No obstante, al dupla Gehry-Dudamel ha reorientado su labor social hacia la conformación en 2007 de una orquesta juvenil en la zona sur de Los Ángeles (conocida como YOLA según sus siglas en inglés) vinculada a la LA Phil, inspirada en “El Sistema”. Para ella el conocido arquitecto ha proyectado una modesta sede destinada a atender a más de 1.200 estudiantes adaptando un edificio bancario de mediados de siglo XX, ubicado en el Centro Cívico de Inglewood, con oficinas, espacios de reunión comunitaria y salas de ensayo. La edificación remodelada se espera que abra en 2020, y la construcción se programó para comenzar en la primavera de 2019 coincidiendo con el centenario de la creación de la orquesta, con un costo de € 12,6 millones.
Se abren las apuestas acerca de si esta nueva iniciativa llegará, ahora sí, a feliz término.