La coherente y comprometida trayectoria de Grafton Architects, oficina fundada en Dublín en el año 1978 por Yvonne Farrell y Shelley McNamara, se ha visto coronada con la concesión este año del Premio Pritzker, el primero que se otorga a una pareja de mujeres. Arquitectura Viva da cuenta de este hecho publicando en detalle dos de las últimas obras del estudio irlandés (la Kingston University en Surrey, cerca de Londres, y la Toulouse School of Economics en Francia) y una entrevista realizada por el periodista y poeta Antonio Lucas.
Imágenes del pabellón de Alemania de Mies van der Rohe
Josep Quetglas
Prólogos
Rafael Moneo
Edición y epílogo
Guillermo Zuaznabar
Ediciones Asimétricas
[4ª edición revisada y ampliada]
2020
Nota de los editores
«Vuelvo a leer, con interés y gusto, el texto de José Quetglas sobre el Pabellón de Alemania en la feria de Barcelona de 1929, obra que consagró la figura del arquitecto Ludwig Mies van der Rohe […] Los relámpagos de lucidez que en un texto como este iluminan la compleja escena no pretenden convencer al lector de una determinada tesis, bien por el contrario, lo comprometen con el texto y lo obligan a una lectura reposada, encontrando a lo largo de ella momentos de lucidez que le harán sentirse próximo a lo que fue el drama de Mies. Un drama que puede que no quedase resuelto ni tan siquiera al cruzar el Atlántico. Leyendo el texto de Quetglas, y consciente de los relámpagos mencionados, uno agradece este modo de ver el nuevo rol del crítico”, escribe Rafael Moneo en el nuevo prólogo a El horror cristalizado de Josep Quetglas, realizado especialmente para esta cuarta edición, revisada y ampliada, que ha estado a cargo del eminente profesor, comisario e investigador Gillermo Zuaznabar. “Su forma no ha dejado de recoger y despedir, desde entonces, reflejos de distintas procedencias. ¿Hasta dónde?” se preguntaba Josep Quetglas en la salutación que redactara para presentar este libro hace ya más de treinta años, refiriéndose a sus sucesivas elaboraciones, primero como conferencia y luego como artículo hasta cristalizar en el texto definitivo. ¿Definitivo? Desde entonces, estas páginas no han cesado de reflejar la mirada con que tanto los lectores como el propio autor se acercan a él, acaso como un eco de la naturaleza ambigua y esquiva del propio pabellón.
Nota de los editores El ser humano no es el único animal arquitecto. Prácticamente en todo el reino animal puede encontrarse cierto grado de hábito constructor y las especies con mayor capacidad constructora están distribuidas en todos los filos, desde los protozoos hasta los primates. Asombrado desde niño por la labor arquitectónica de los otros animales, Juhani Pallasmaa repasa en este libro la actividad constructora de innumerables especies poniendo el foco en las funciones de las obras arquitectónicas y en los métodos constructivos. El texto, bellamente ilustrado con grabados decimonónicos, nos invita a resituar la labor arquitectónica del ser humano a la luz de las creaciones del resto de los seres vivos y a repensar la esencia de una de las actividades animales donde se aúnan necesidad e inventiva a la perfección.
(o de cómo vender sopa, pasta de dientes y edificios)
Eduard Sancho Pou
Ediciones Asimétricas
2020
Arquitecturas de la estrategia estudia las técnicas de mercadotecnia que utilizan los arquitectos para conseguir encargos, vender proyectos y construir obras. Las estrategias de venta no se explican en la escuela porque siempre se ha considerado que el arquitecto no se podía vender. Tampoco se habla de ellas en la vida profesional ya que difícilmente alguien estará dispuesto a revelar los secretos que le permiten subsistir. En consecuencia, no existe bibliografía específica sobre la materia, pese a que los arquitectos han sido siempre unos excelentes vendedores de ideas. Si entendemos el funcionamiento del mercado, si sabemos a qué nos exponemos, quizás podamos “mantenernos sobre la ola y surfearla”, como dice Koolhaas. En otras palabras, conocer las reglas del juego resulta fundamental para moverse con soltura. El desafío es grande y más aún en el contexto actual. La crisis de nuestra profesión está provocando cambios en el perfil del arquitecto. Pasamos de hablar un lenguaje que solo entendemos nosotros —el discurso arquitectónico— a un lenguaje que parecen entender todos, menos nosotros: el discurso estratégico. Los arquitectos de hoy estamos abocados a proyectar menos edificios para centrarnos en la proyección de estrategias. Empecemos, pues, a estudiarlas. Descubriremos cómo funcionan y hasta dónde nos pueden llevar. A buen seguro las vamos a necesitar, para convencer a la sociedad de que todavía podemos serle útil.
Eduard Sancho Pou es un arquitecto especializado en consultoría estratégica, planificación y dirección de proyectos de todas las escalas. Ha vivido y ejercido su profesión en Barcelona, Buenos Aires, Nueva York y, más recientemente, en Dubai. En la actualidad reside en Zurich, donde trabaja como consultor estratégico. En su perfil profesional destaca el profundo conocimiento de la estrategia arquitectónica, no solo avalado por su incesante labor investigadora sino también por su trayectoria profesional, iniciada como fundador y director de una galería de arquitectura –entre otros proyectos– en su Barcelona natal. Todos estos conocimientos y experiencias le han permitido trabajar como director de estrategia y planeamiento de proyectos de diversa índole y localización, por ejemplo en un trading hub en Dubai, un private equity real state en Nueva York, el desarrollo de planes urbanos para la ciudad de Buenos Aires así como consultor de los Holcim Awards en Suiza.
El Lisitski (1890-1941) fue sin duda uno de los artistas más relevantes y polifacéticos de la época de las vanguardias rusas y quizá el que ha ejercido una influencia mayor en la evolución posterior de varios ámbitos de los lenguajes artísticos y la comunicación audiovisual. Sin embargo, al mismo tiempo, permanece como una figura relativamente desconocida y misteriosa. En los últimos años, toda una serie de ensayos y exposiciones retrospectivas se han ocupado de tratar de desentrañar el “enigma Lisitski”. Su participación en el renacimiento cultural judío en Ucrania y Bielorusia, su posición en el desarrollo de la abstracción, sus aportaciones pioneras en campos como el fotomontaje, el diseño gráfico, el diseño de exposiciones, la publicidad, la tipografía, o la propaganda masiva, entre otros, son aspectos que han concitado un interés agudo que parece lejos de atemperarse. La presente edición pretende reunir los textos teóricos más relevantes del autor para reseguir la trayectoria de sus ideas estéticas. Además, incluye un apéndice con textos de artistas e intelectuales coetáneos (Gustav Klutsis, Kazimir Malévich, Nikolái Tarabukin y Moiséi Ginzburg) que tratan de arrojar luz sobre el contexto creativo en el que se inscribieron las ideas del autor.El Lisitski nació el 23 de noviembre de 1890 en la pequeña aldea de Pochinok, cerca de Smolensk, en el seno de una familia judía. Gran parte de su infancia transcurrió en Vitebsk, en la actual Bielorusia, donde recibió su primera formación artística en la academia de Yehuda Pen, con Marc Chagall como compañero de estudios. En 1909 se trasladó a Alemania para estudiar arquitectura en la Technische Universität de Darmstadt. Después de la Revolución de Octubre, ya de vuelta en Rusia, participó en diferentes movimientos vanguardistas como el suprematismo y el constructivismo, y realizó una intensa actividad como propagador de los ideales revolucionarios, tanto en su propio país como en el extranjero. Fue pintor, diseñador, ilustrador, profesor, arquitecto, ingeniero, tipógrafo, fotógrafo, constructor, comisario de exposiciones. En todas sus multiples actividades le guió la convicción utópica de que la tarea del arte consistía en contribuir en la construcción de un mundo nuevo.
Considerado una de las figuras clave de la teoría, la historia y la crítica de la arquitectura de los últimos cuarenta años, a menudo Kenneth Frampton es identificado únicamente con su ya clásica Historia crítica de la arquitectura moderna. Sin embargo, su obra teórica va mucho más allá y se encuentra diseminada en multitud de artículos y ensayos aparecidos en distintas publicaciones. Este libro presenta una selección de tres textos publicados por Frampton alrededor de la década de 1980. En ellos redescubrimos al gran pensador inglés y algunos de los principios e ideas que han marcado su trayectoria intelectual, como la fuerte influencia que Hannah Arendt ejerció sobre su obra o la importancia que Frampton concedió desde siempre a la poética de la construcción.
Nota adicional
La arquitectura de resistencia de Kenneth Frampton
¿Cómo modernizarse y mantener los orígenes? Un libro recopila varios ensayos del crítico británico. Los seis puntos para un regionalismo crítico mantienen una vigencia que asusta
Anatxu Zubalbeascoa
Tomado de El País
18 de febrero de 2020
“Para entrar en la modernidad, ¿habrá que tirar por la borda el viejo pasado cultural que fue la razón de ser de un pueblo?”. Corría 1983 cuando Kenneth Frampton lanzó esa pregunta en su ensayo «Hacia un regionalismo crítico: seis puntos para una arquitectura de resistencia» dentro del volumen de Hal Foster The Anti-Aestheric: Essays on Post-Modern Culture (Bay Press). ¿Cuánta premonición, cuánta paradoja y cuánta vigencia hay en aquel escrito que hoy recupera la editorial Gustavo Gili?
Frampton advertía ya del temor a la universalización. Para él constituía “una especie de sutil destrucción” no solo de las culturas tradicionales, también del “núcleo ético y mítico de la humanidad”, esto es: “de las grandes civilizaciones desde las que interpretamos la vida”. Así, advertía de la llegada de una civilización de pacotilla como contrapartida irrisoria a la cultura elemental. Se refería a las máquinas tragaperras, a las mismas malas películas distribuidas por todo el planeta, a la banalidad de los nuevos materiales y a la distorsión del lenguaje en manos de la propaganda: como si la humanidad al acceder en masa a una primera cultura de consumo se hubiera detenido en masa en un nivel de subcultura. La salida para él consistía en arraigarse de nuevo y conseguir dejar paso a la racionalidad científica, técnica y política. Las tres.
Ahora que vivimos el resurgimiento del genius loci, de las culturas locales y la artesanía mientras convivimos en una especulación que no teme excluir a los ciudadanos de las ciudades para revender los centros urbanos como bienes de inversión puede resultar pertinente regresar, casi cuatro décadas después, a un texto que, apoyando la modernidad, se planteaba la posibilidad de que esta arrasara las culturas locales.
El dilema lo sembró Paul Ricoeur en 1961, ¿cómo modernizarse y volver a los orígenes? Para contestar, Frampton distinguió entre vanguardia de mundo de ensueño –el arte por el arte que serían el Art Nouveau o los dramas de Wagner– y vanguardia progresista, también liberadora y hasta reivindicativa –que sería el futurismo, por ejemplo–.
Frampton escribió que la modernidad no se podía considerar una vanguardia liberadora desde el momento en que las artes habían gravitado hacia el entretenimiento o el mercantilismo. Ya Herbert Marcuse había escrito que el progreso tecnológico puede revolucionar o retrasar la sociedad. En ese escenario tan poco ajeno a nuestros días, Frampton aconsejaba, hace 40 años, una arquitectura de retaguardia, alejada de los extremos tecnológicos o nostálgicos. Para él esa arquitectura debía ser regionalista y crítica. Es decir, resistente y capaz de proporcionar identidad. No podía servir el chovinismo y no podía surgir, en el otro polo, una nueva arquitectura sin una nueva relación entre el proyectista y el usuario. El lugar y su tradición eran clave, pero debían de ser cuestionados y no perpetuados. Ni oposición ni sumisión: reconsideración. En ese sentido, Frampton propuso la mezcla, un verdadero diálogo para revitalizar la expresión de una sociedad debilitada, una síntesis de elementos y principios procedentes de diversos sectores ideológicos. Y materiales. Una arquitectura dialogante, justo lo que ahora empezamos a ver.
Frampton recuerda que en 1954 el arquitecto Harwell Hamilton Harris distinguió entre regionalismo de restricción y regionalismo de liberación. El primero momificaba. El segundo, responde al mundo desde el lugar. Y esa fue su propuesta: partir de los lugares, el análisis del británico resulta visionario cuando describe las megalópolis. “Con la excepción de las ciudades que se trazaron antes del inicio del siglo XX, ya no somos capaces de conservar unas formas urbanas definidas”. Consideraba que el nuevo urbanismo reduce todo el planteamiento urbano a usos de suelo y logística de distribución mientras que el marco teórico guarda poca relación con la realidad. Describe, finalmente, el límite a la manera china, que también es la griega: no como el lugar donde termina algo sino como el punto donde algo comienza a ser lo que es (comienza su esencia). Por eso entiende que el límite definido construye y resiste a la megalópolis. “Los estadounidenses no necesitan plazas puesto que deberían estar en casa viendo la televisión”, apuntó Venturi. Una ciudad habla tanto de sus ciudadanos como las ventanas de los edificios solían hablar del clima. El regionalismo del lugar tiene expresión sin caer en el sentimentalismo. Y Frampton tiene vigencia casi cuatro décadas después.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.