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¿SABÍA USTED…

… que en 1961, hace ya 57 años, se terminó la construcción del edificio “Los Aleros”, ubicado en la Calle El Recreo entre Av. Casanova y Calle Humboldt, Bello Monte, Parroquia El Recreo, Municipio Libertador?

La pregunta acerca de ¿dónde está el norte? sobre la cual tanto insistía Villanueva en el taller de diseño, que no es otra cosa que la pregunta por el contexto, por el clima, por la inclinación del sol, por las brisas y las lluvias, por la orientación y por la vistas, por la temperatura, por la geografía y la cosmografía, podríamos decir que se constituye en una de las claves para comprender gran parte de la producción arquitectónica de las décadas de los 40 y 50 del siglo XX venezolano. Por un lado, forma parte de las preocupaciones fundamentales que el mismo Villanueva va plasmando con infinidad de variantes en el proceso constructivo de la Ciudad Universitaria de Caracas, una vez hecha la correspondiente interpretación de la manera cómo la arquitectura colonial se comportaba ante las variables ambientales. Por el otro, se incorpora dentro del repertorio de variables a considerar por los arquitectos (venezolanos o no), formados en el extranjero que copan el ejercicio profesional de la época y también por aquellos en proceso de formación dentro de la joven Escuela de Arquitectura de la UCV, regidos todos fundamentalmente por los cánones del racionalismo y el funcionalismo. Lo cierto del caso es que la importancia que cobran el lugar y el programa (incluido el cliente y las necesidades de los usuarios), aunados al manejo de los códigos propios de la arquitectura internacional y a la muchas veces ingenua traducción de lo tradicional a lo actual, forman el marco de referencia de una etapa despreocupada por el desarrollo de un verdadero sistema de pensamiento arquitectónico que, aunque presenta sus ambigüedades, tiene unas reglas de comportamiento claras y pragmáticas que aceptan sólo lo posible. La acción, en pocas palabras, predomina por sobre el discurso, la correcta resolución de los problemas por sobre el afán de otorgar a las casualidades el valor predominante de una respuesta y la razón por sobre el sentimiento.

Al unísono, las enseñanzas de Villanueva (influidas en buena medida por la visión de Walter Gropius), que buscaban situar al arquitecto como un técnico pero a la vez como un artista, como un constructor pero a la vez como un humanista con sensibilidad social, como un planificador y a la vez como un director de orquesta, junto al interés por el trabajo en equipo y sobre todo por los fundamentos éticos en los que debe descansar la disciplina, son incorporadas como parte de la actividad académica y profesional de los años 50. Pero a estas premisas hay que añadir otras procedentes de la ya para entonces declarada crisis del Movimiento Moderno: consideración de las variables del lugar, importancia de la tradición popular, rescate de la noción de carácter y énfasis en la expresividad, que permiten en muchos casos un eclecticismo desinhibido y la combinación sin tapujos entre el pasado y el presente desde la plataforma de lo moderno. También, poco a poco aunque con efecto retardado para el caso venezolano, se empieza a cuestionar el efecto que sobre las ciudades había traído la aplicación literal de los planteamientos provenientes de la “Carta de Atenas” y del zonning como mecanismo organizador del desarrollo urbano. 

Así, en la mayor parte de los casos el clima es considerado como una determinante funcional más que debe tomarse en cuenta, del cual hay que protegerse con los dispositivos que mejor convengan de acuerdo al uso de la edificación: la casa permitirá la incorporación de aleros, patios, corredores, pérgolas, balcones y celosías; el edificio público e incluso el residencial recurrirán, adicionalmente, a la doble piel, al parasol, al brise-soleil que afortunadamente Le Corbusier y los arquitectos brasileños habían puesto de moda, junto al uso del color. Otro tanto ocurriría con la correcta ventilación e iluminación que a toda edificación correspondía resolver en nuestra benévola latitud a ser posible por medios naturales, de lo que se desprendía una adecuada orientación respecto al sol y a las brisas. La ventana, como consecuencia, dejaba de ser un agujero en la pared para convertirse en uno de los elementos más importantes a ser diseñados con los aditivos necesarios para cumplir correctamente su función mediadora entre el interior y el exterior.

Dentro de este contexto, pocas veces encontramos en Caracas proposiciones arquitectónicas que hayan influido de manera tan positiva en la definición del espacio público y en el desarrollo coherente de su entorno inmediato como lo hace “Los Aleros”, hecho que lo convierte en una clara excepción. Su arquitecto, Mario Breto (1934-2009), para la época joven profesional egresado de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela en 1959, quien posteriormente proyectará el conocido edificio “El Camarón” (cerca de la Plaza Venezuela), aborda recién graduado el encargo de ubicar en una manzana perteneciente a la urbanización Bello Monte un conjunto de apartamentos con comercios en planta baja que había que orientar desfavorablemente (este-oeste), buscándose obtener el máximo aprovechamiento de la parcela y el cumplir con la alta densidad que demandaba la ordenanza así como el dar la mejor respuesta hacia las condiciones urbanas inmediatas.

La propuesta, conformada por dos bloques iguales adosados a modo de muro urbano, da su fachada principal (oeste) hacia la calle El Recreo y se retira para crear una acera protegida que acompaña los comercios y los accesos a la vivienda, una vía de servicios y una franja de vegetación.

Lo interesante del planteamiento, mas allá de su presencia urbana, estriba en la manera cómo el arquitecto resolvió la incidencia directa del sol en la fachada principal del conjunto. Para hacerlo recurre a la colocación de una serie de viseras en concreto armado que no sólo filtran (bloquean tal vez sería un término más adecuado) la luz del oeste sino que preservan las visuales, atenúan el calor, permiten la circulación del aire y modulan la fachada delimitando con claridad tanto las áreas sociales como la ventana de romanilla de madera de la habitación principal de los funcionales apartamentos que conforman el conjunto. La pausa que se establece entre estos rígidos aleros inclinados la dan los planos ciegos con que se cierran las habitaciones. Nunca imaginó Breto (quien ejerció la docencia en el área de tecnología de la Escuela de Arquitectura de la FAU UCV entre 1975 y 1999) que esta sensata respuesta urbana y arquitectónica fuese a repercutir como lo hizo en la caracterización de todo el frente de la calle El Recreo que va de la Av. Casanova a la Av. Venezuela, hasta el punto que el adosamiento de las nuevas edificaciones, la prolongación de la calle de servicios y el uso de las pantallas protectoras ofrecen una unidad que acentúa la horizontalidad y dificulta encontrar en “Los Aleros” (diluido en el conjunto) el germen de toda esta actuación. Villanueva debió sentirse satisfecho ante una propuesta que responde satisfactoriamente su recurrente pregunta sobre ¿dónde está el norte?, traducida para el caso en ¿dónde está el oeste?

ACA

Procedencia de las imágenes

Revista SVA, nº 13, septiembre-octubre de 1963

TAL DÍA COMO HOY…

… el 2 de septiembre de 1995 Arquitectura HOY dedica por completo su número 122 a anunciar el evento “Meridiano, Continente y Contenido en Arquitectura”, organizado por la Carrera de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar con motivo de los 25 años de su creación.

“Meridiano, Continente y Contenido en Arquitectura” se trató del suceso académico más importante de los realizados aquel año en el país el cual, aunque se desarrolló entre el 18 y el 21 de octubre, fue objeto de una amplia cobertura por parte de sus organizadores entre el 02-09 y el mismo 21-10-95, dando pie incluso a posteriores reflexiones, intercambios y recuentos que alargaron su presencia hasta finales del año y comienzos del entrante.

En el ambicioso programa de “Meridiano…” que aparece expuesto en la entrega monográfica a la que hoy nos dedicamos, se señala de manera grandilocuente: “En tiempos como el nuestro, de permisividad acrítica y desinteresada, es dable pensar que en el continente americano, que ha demostrado ser tan fértil para los sueños esenciales de la humanidad y las operaciones híbridas de la modernidad, puedan recuperar esas esencias y esos sueños quienes asumen el pensamiento como mecanismo de actuación sobre las cosas. Acaso toca a Caracas, territorio central de la disyunción América del Norte-América del Sur y origen histórico de varios sueños que consiguieron extenderse por todo el continente, retomar ese papel de nodo, de encuentro, y de proyección, y, en ella, a la Universidad Simón Bolívar, cuyo lema es ‘La universidad del futuro’, asumir la promoción de este proceso de reflexión hacia adelante. (…) El evento se propone, a partir de una asunción del proyecto como testimonio de pensamiento, investigar acerca de las diversas y con frecuencia enfrentadas maneras de proyectar, esto es, de pensar, en arquitectura, en nuestro continente”.

Se dieron cita al encuentro, además de un destacado grupo de arquitectos venezolanos, “entre egresados de la USB en sus 18 promociones y otros arquitectos locales de larga y significativa trayectoria en el ejercicio, la crítica y el pensamiento arquitectónicos en el continente”, como invitados internacionales: Rodolfo Machado y Jorge Silvetti, Francisco Liernur, Ignacio Dahl Rocha, Enrique Norten, Evelyn McFarlane y Adam Drisin, Monica Ponce de León y Nader Tehrani, Jorge Rigau, Cristián Undurraga y Ana Luisa Devés, Teófilo Victoria y María de la Guardia.

Cada sesión contó con la participación de un invitado internacional, un invitado nacional y un egresado de la USB “presentando sus trabajos y sometiéndolos a la discusión por parte de los otros participantes y de un panel con participación de un invitado magistral, un crítico local que actuará como moderador”. A ellos se sumaría como “instigador” un reconocido arquitecto y docente entre los que ya hubiesen colaborado como profesores invitados en la USB.

En lo relacionado al rol jugado por el semanario Arquitectura HOY es bueno señalar que paulatinamente y a lo largo de 5 entregas (comenzando por la del 02-09-95 que nos ocupa), se va calentando el ambiente, asumiendo Enrique Larrañaga la responsabilidad de hacerlo presentando la obra y trayectoria de algunos de los invitados al evento. Así, las páginas del semanario sirvieron para conocer la Mill Road House (Madison, Alabama, EEUU) de Mónica Ponce de León y Nader Tehrani (02-09-95), la Casa Ortiz (Ciudad de México) de Enrique Norten (16-09-95), la casa Ca´Ziff (Miami, Florida) de Teófilo Victoria y María de la Guardia (30-09-95), la trayectoria profesional de la oficina que conforman Machado & Silvetti (14-10-95) y la Casa La Pedrera (Santa María de Manquehue, Chile) de Cristián Undurraga y Ana María Devés (21-10-95).

Culminada la programación, Arquitectura HOY dedicó otro número monográfico (04-11-95) donde Henry Vicente (“De este a otro meridiano, sin cambiar de meridiano”) y Abner Colmenares (“Una aproximación a la crítica arquitectónica”) publicaron dos textos referenciales para quienes quieran obtener la mejor aproximación crítica a lo allí acontecido.

También, en tono provocador y sarcástico, Juan Pedro Posani escribió sus opiniones sobre el encuentro en “Un meridiano de calor. ¿En Maracaibo habría que usar sombrero?” (18-11-95), apoyadas en su ya conocida y reiterativa postura sobre cómo debe actuar el arquitecto nacional, expuestas una vez más a raíz del debate acaecido en la última sesión, provocación que dio pie a Enrique Larrañaga para elaborar dos respuestas a Posani en tono epistolar (“P.M.1” -09-12-94- y “P.M.2” -16-12-95-), que añadieron otro importante ingrediente, en este caso desde lo disciplinar, al debate Posani-Sato de finales del 94 e inicios del 95. El desarrollo de la idea de disciplina permite a Larrañaga ubicar en otras coordenadas la discusión sobre nuestro hacer y le permite señalar el dogmatismo en que ha caído Posani quien “entiende como sordera toda voluntad de prestar atención a sonidos diferentes”.

Con algo de demora, también formaron parte de este debate el artículo “MARACAIBO 1” publicado por Lourdes Peñaranda y Ernesto Montiel el 27-01-96, el titulado “Lo disciplinar va por la sombra (de Maracaibo)” de Doménico Silvestro que apareció el 10-02-96 (al cual se le dedicó prácticamente la totalidad del número 141) y “MARACAIBO 2” de Lourdes Peñaranda del 24-02-96. Por su parte, Posani no pierde la oportunidad de responder a Larrañaga en la primera entrega del año 1996 (nº 137, 13-01) mediante el texto “La disciplina, el clima y las repeticiones” y de hacer unas breves recomendaciones a Peñaranda en “Una anotación paralela” (24-02-96). Vista a la distancia, la pretensión de los organizadores del evento de no proponer “respuestas a las muchas dudas y responsabilidades que implica ser arquitecto en nuestro tiempo y en nuestro espacio” sino más bien “de alimentar, a partir de la asunción del proyecto como objeto de pensamiento, de la discusión como reflexión común, y sin temor al vértigo de la intensidad” se cumplió a cabalidad. La colaboración y apertura dada por el semanario, como se ha podido ver, permite afirmar que se trató de un episodio a todas luces referencial.

ACA

ES NOTICIA

DOS OBRAS RECIENTES EN BARCELONA

Ravetllat Ribas, rehabilitación del Mercado de Sant Antoni de Barcelona

Tomado de arquitecturaviva.com

11-07-2018

El estudio catalán de Pere Joan Ravetllat y Carme Ribas ha remodelado este mercado histórico de Barcelona, construido en 1882 según proyecto del arquitecto Antoni Rovira i Trias y del ingeniero José M. Cornet y Mas. Reabierto después de casi una década de obras, el conjunto está organizado en forma de cruz griega con un octógono central cubierto con una cúpula de mayor altura. Alrededor de este se disponen cuatro nuevos espacios públicos triangulares para albergar actividades complementarias y construcciones destinadas a la venta ambulante, algunas de ellas con marquesinas retráctiles.

En el interior, el proyecto cuenta con una nueva distribución. Los pasillos son más amplios que los de antes de la reforma y se reduce el número de puestos de venta a 235 establecimientos, ahora de mayor tamaño. Transformada en un rectángulo en planta, la pieza central se alarga en forma de pasillo único en cada ala, recogiendo los accesos por los chaflanes de manzana. La infraestructura crece subterráneamente con cuatro plantas que combinan nuevos usos comerciales, almacenes, aparcamientos y el área de carga y descarga. El mercado se levantó sobre el baluarte de Sant Antoni y el sistema defensivo de la antigua ciudad medieval. Además de recuperarse la muralla medieval se puede ver la contramuralla en la planta -1 desde las calles las calles Urgell y Manso.

Ravetllat Ribas
Simón García
Adriá Goula

Carme Pinós, Escola Massana de Arte y Diseño en Barcelona

Tomado de arquitecturaviva.com

14-08-2018

La nueva escuela Massana forma parte de un largo proceso de transformación urbana de la Plaza de la Gardunya, situada en el barrio del Raval, en pleno centro histórico de Barcelona.

El proyecto nace de rastrear el lugar. En contraposición al edificio de viviendas situado en la misma plaza —y proyectado por el mismo estudio—, que pretende diluirse en el contexto, la escuela busca la singularidad. Si en las viviendas se perseguía una escala doméstica, en la escuela se trabaja con una escala más abstracta y mayor. Con el objetivo de evitar que el edificio capitalice toda la plaza, la entrada principal se localiza delante de la futura conexión con el patio de la Biblioteca de Cataluña, creando así un nuevo espacio público entre esta plaza y la del Canonge Colom. El resultado es un edificio dinámico, cuya fachada principal evita la frontalidad respecto a la plaza de la Gardunya.

El espacio interior de la escuela es abierto y unitario. Una terraza al final de cada espacio de circulación abre el edificio hacia la plaza, respondiendo así a la voluntad, manifestada por los profesores, de disponer de espacios abiertos que favorezcan la relación entre los alumnos.

Aunque cada fachada de la escuela se explica en relación a su contexto —siempre diverso—, y a pesar de la geometría fragmentada del terreno, el edificio está dotado de una fuerte presencia unitaria. La escuela, que representa una institución de futuros artesanos y diseñadores, se cubre con un material cerámico, de piezas de grandes dimensiones, fabricadas de manera artesanal y diseñadas específicamente, lo que contribuye a conferir al edificio un carácter singular y emblemático.

El acceso principal se localiza en la calle Florista de la Rambla, buscando un vínculo con el futuro pasaje y los jardines de Rubió i Lluch. Además de este acceso principal, el edificio cuenta con otros de carácter secundario, que se plantean en función de las necesidades programáticas de la escuela: uno de ellos está situado en la Plaza de la Gardunya, vinculado a la sala de exposiciones, y otro junto al Mercado de la Boquería, vinculado al salón de actos. Este último puede funcionar de manera independiente, permitiendo el desarrollo de actividades culturales fuera de los horarios de la escuela.

El programa del edificio se desarrolla principalmente en planta baja y en cinco plantas superiores, más una planta sótano. Los espacios se organizan según los diferentes usos, ya sean talleres o aulas. Las aulas, orientadas hacia el sur, y los talleres, hacia el norte, están separados por un gran atrio central, que actúa como un pasaje urbano en potencia.


Carme Pinós
Duccio Malagamba

ACA

ES NOTICIA

Caracas: modern utopiaWork and legacy of north american architects in the 20th century

El próximo viernes 7 de septiembre a las 6:00 pm se inaugurará en la Design Gallery de MBUS (Miami Beach Urban Studies), FIU (Florida International University), en Miami Beach, la muestra “Caracas: modern utopia. Work and legacy of north american architects in the 20th century”, basada en el trabajo desarrollado por @CCScity450 para celebrar el 450 aniversario de la ciudad de Caracas y en el cual se registran obras, estudios y proyectos desarrollados por profesionales norteamericanos y venezolanos.

Para ese mismo día se tiene programado el desarrollo de un foro abierto a todo público.

La exposición cerrará sus puertas el 28 de octubre.

ACA