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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 117

Cuando el año 1950 José Miguel Galia (1919-2009) es declarado ganador del Concurso de anteproyectos para la sede del Ateneo de Valencia (estado Carabobo) tenía sólo dos años radicado en Venezuela y seis de haberse graduado en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República, República Oriental del Uruguay, de donde llega, como dirá Alberto Sato en José Miguel Galia. Arquitecto (2002), “cargando un portafolio con más proyectos que realizaciones, con más ilusiones que certidumbres…”.

Tan pronto arriba al país en 1948, en medio de los convulsos acontecimientos que derivaron en el derrocamiento de Rómulo Gallegos, primer presidente venezolano electo por el voto directo y secreto, Galia empieza a gestionar la reválida de su título en la Escuela de Arquitectura, para esa fecha adscrita a la Facultad de Ingeniería, en la Universidad Central de Venezuela (UCV), trabaja en 1949 en la oficina del arquitecto Heriberto González Méndez y entiende la vía del concurso como una de las mejores maneras de abrirse paso y darse a conocer dentro del medio profesional local.

1950 marca definitivamente para Galia su integración plena a la actividad del país: además de obtener la reválida el 22 de marzo y de participar casi de inmediato en el Concurso para el Ateneo de Valencia, se incorpora a la Comisión Nacional de Urbanismo (donde permanecerá hasta 1954). El año siguiente inicia su labor como docente en la UCV, invitado por Tomás J. Sanabria, y funda con el arquitecto Martín Vegas la firma Vegas & Galia, sociedad que se mantendrá hasta 1958, considerada como una de las oficinas más importantes en la historia de la arquitectura nacional. En 1953 participará en la fundación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la UCV.

Se trata, por tanto, el Ateneo de Valencia de la tercera obra (tras la casa Mosco -Los Teques- y la casa Blank -Altamira-) que Galia realiza en Venezuela dentro de una dilatada trayectoria que recoge alrededor de 120 concursos, proyectos y realizaciones. El certamen que lo origina, convocado el 16 de junio de 1950 dirigido a profesionales nacionales y extranjeros residentes en el país, dado su programa relativamente modesto no llegó a despertar demasiado interés en el gremio contándose finalmente con la participación de tan sólo cuatro propuestas. El jurado, conformado por Tomás José Sanabria, Carlos Raúl Villanueva, Carlos Luis Ferrero y Emiliano Azcúnez, dio su veredicto el 7 de noviembre y aunque Galia resulta ganador a título individual, el proyecto se desarrolla en la oficina que fundará con Martín Vegas meses después. Las obras se inician en 1951 y el edificio se termina de construir con el apoyo del Concejo Municipal y el gobierno regional del estado Carabobo en 1952, siendo inaugurado por la presidenta por aquel entonces de la institución Lucila Martín.

Valga acotar que el Ateneo de Valencia se funda el 25 de febrero de 1936 por iniciativa de la escritora María Clemencia Camarán y un grupo de animadores culturales y funcionó desde entonces hasta la terminación de su nueva sede en una vieja casona colonial ubicada en la calle Páez. Según hemos recogido de http://www.ateneodevalencia.org/ateneo.htm, “ha sido una de las instituciones culturales más importantes del país y, sin duda alguna, la primera de las instituciones privadas que asumió el reto de promover y divulgar las artes visuales cuando, a sólo siete años de su fundación, decidió crear el Salón ‘Arturo Michelena’.

Desde 1943, año en que organizó el primer salón en homenaje al gran pintor venezolano, ha mantenido esta confrontación, junto a otros programas que definen su perfil institucional como Ateneo: Bienal de Literatura ‘José Rafael Pocaterra’, Cuadernos ‘Cabriales’, Biblioteca ‘Enrique Tejera’, Coral Infantil, Conciertos Pedagógicos, Talleres de Teatro. Los programas se han diversificado en el transcurso del tiempo. Pero, en esencia, el Ateneo de Valencia, ha definido su perfil alrededor de la promoción, difusión y estímulo a la creación de todas las artes”.

1. Ateneo de Valencia. José Miguel Galia. Planta baja.
2. Ateneo de Valencia. José Miguel Galia. Arriba: Corte D-D. Abajo: Corte C-C

El edificio proyectado por Galia, de 750 m2 de construcción distribuidos en dos plantas, se emplaza en el cruce de la Avenida Bolívar con Calle Salom. En la planta baja se ubicaron el auditorio y la sala de exposiciones, a doble altura e iluminada cenitalmente y en la segunda se dispusieron las oficinas administrativas y la biblioteca. “Una rigurosa retícula de 5 x 5 m compone la estructura (…), con muros de piedra y algunos revestimientos de Cristanac -que tenían inundada Caracas- (…)”. Un patio de 10 m x 10 m nuclea a su alrededor las actividades fundamentales, identificándose “rasgos de la arquitectura brasileña en el tratamiento del muro curvo de la esquina en la planta baja, la fachada principal oeste se cierra con brise soleil verticales y el frente cuyo revestimiento configura un dibujo de ritmos geométricos protegido por una pérgola de concreto”, aspectos que “señalan un sistema de referencias de compleja articulación”,  afirmará Sato en el libro ya citado.

3. Ateneo de Valencia. José Miguel Galia. Sala de exposiciones

Como también señalará Sato, esta obra que revela “una particular identidad con lenguajes neoplásticos (…) permitió a Galia afirmar una estética que se identificaba con un trópico cuyo interés recorría las costas desde Los Ángeles, Miami, hasta Río de Janeiro, pasando por La Habana, Santo Domingo y Panamá. El paso a un nuevo lenguaje, a una preocupación que intentaba traducir la arquitectura en términos de clima, ambiente y tendencias modernas se presentaba como un desafío en el anteproyecto del Ateneo de Valencia”.
La institución acobijada por este revelador edificio se adaptó a las condiciones que dieron origen a su concepto espacial, durante largos años. Más tarde, en 1991, al asumir la Presidencia del Ateneo el escritor José Napoleón Oropeza, decide crear, al frente de la Junta Directiva, “programas que recogieran parte de la tradición y acervo de la institución y, al mismo tiempo, señalasen nuevos rumbos que se tradujeran en una auténtica apertura hacia la modernidad. Se creó el Museo ‘Salón Arturo Michelena’, La Casa de los Talleres, La Cátedra ‘Ida Gramcko’, los programas La Luciérnaga, Correcaminos, La Mandrágora y, más recientemente, el Teatro Infantil ‘Cataplum’, el Teatro de Cámara Latinoamericano, el Circuito de Títeres Correcaminos y el Centro Experimental de Teatro”. Dicha modernización implicó la realización de un proyecto de recuperación y ampliación a cargo del arquitecto Franz Rísquel y de la ingeniera Amel Beze. A pesar de que la conservación del edificio luce impecable a 66 años de su inauguración, el Ateneo de Valencia ha recargado sus actividades y tenido que sufrir un proceso de expropiación de sus instalaciones y de su acervo artístico, bibliográfico y hemerográfico producido en 2008 y que luego de 10 años no ha permitido restituir la legalidad y devolverlo a sus legítimos propietarios.

ACA

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Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela

1,2 y 3. Alberto Sato, José Miguel Galia. Arquitecto, 2002

ES NOTICIA

Le Corbusier y su influencia en la arquitectura brasileña

Patricia Golombek

Espace Meyer Zafra

París

Junio 6 – 7 Julio 2018

Tomado de https://drive.google.com/file/d/1DBHnwRUOqD35aRe3NeBIIZRK0h6BLb9K/view

L’Espace Meyer Zafra presenta una exposición individual dedicada a la artista brasileña Patricia Golombek, del 6 de junio al 7 de julio de 2018. «Le Corbusier y su influencia en la arquitectura brasileña» exhibe pinturas y una instalación inspirada en monumentos creados por artistas y arquitectos brasileños (Portinari, Bulcão, Lucio Costa, Carlos Leão, Eduardo Reidi, Oscar Niemeyer), quienes a su vez fueron influenciados por la obra de Le Corbusier.

Desde 2015, la arquitectura ha sido el núcleo del trabajo de Patricia Golombek. Su primera inspiración vino de su percepción del diálogo entre Morris Lapidus y los proyectos de Paulo Werneck. Su trabajo se convirtió poco a poco en un estudio analítico de la arquitectura en el que tradujo el lenguaje utilizado por los arquitectos de todo el mundo, como en «Discovering Carlo Scarpa» o «Oscar Niemeyer». Estas creaciones trajeron una reflexión sobre Le Corbusier y su vínculo con los arquitectos brasileños.

Le Corbusier se puso en contacto con Lucio Costa y otros arquitectos brasileños en su primer viaje a Brasil en 1936. En ese momento, el país estaba experimentando una contextualización moderna y una maduración de su búsqueda de una identidad nacional. De allí se derivó una relación compleja que repercutió sobre el trabajo del maestro suizo, así como a sus discípulos brasileños, y resultó ser mucho más profunda que solo una influencia de Le Corbusier en la arquitectura moderna brasileña como lo muestra Carlos Eduardo Comas: «La arquitectura de Le Corbusier no se presenta como un sistema cerrado; es probable que sea un juego de dominó (…) Lo que los arquitectos brasileños Lucio Costa y Oscar Niemeyer intentaban hacer era comprender las reglas del juego, para capturar su mecanismo, la ‘estructura profunda’ del trabajo Le Corbusier (…) lo cual no significa una inflexión sino una cultura de la identidad (…). Los arquitectos brasileños han comprendido bien a Le Corbusier y fueron capaces de influir en su trabajo y lo contrario también sería cierto «. Para Lucio Costa fue una cuestión de asociar sus iniciativas a las del arquitecto suizo con el objetivo de lograr el modernismo en la arquitectura brasileña. El diálogo establecido entre Costa y Le Corbusier sobre los problemas de la Síntesis de las Artes, y el lugar que ambos otorgaron en este debate a las llamadas Artes Menores, es solo uno de los capítulos de esta compleja y sofisticada relación.

Patricia Golombek es una artista brasileña nacida en 1964. Tiene un diploma del Instituto Caetano Campos y la Escuela de Arquitectura de la Faculdade de Belas Artes de São Paulo. Vive y trabaja en Miami desde 2015. Su obra fue expuesta en el Museo de Arte Moderno y en el Museo de Arte Contemporáneo en São Paulo.

El trabajo de Patricia Golombek es un estudio analítico de la arquitectura;
de las estructuras y soluciones que arquitectos han implementado por el mundo. Gracias a su propia formación arquitectónica la artista puede transformar el lenguaje usado por los arquitectos en representaciones visuales de sus procesos creativos.

Nota

Abierto desde el año 2000, L’Espace Meyer Zafra tiene como objetivo presentar a artistas latinoamericanos y europeos vinculados al arte cinético y la abstracción geométrica. Guiada por la obra del maestro venezolano Jesús Rafael Soto, Liliane Zafrani fue impulsada a promover esta tendencia del arte en su espacio situado en el corazón del distrito histórico de Le Marais, en París donde se exhiben obras desde los años sesenta hasta la actualidad representada por un grupo de artistas muy activo. L’Espace Meyer Zafra presenta el trabajo de sus artistas en las ferias francesas e internacionales. Las exposiciones personales y colectivas también se organizan regularmente en el espacio de Le Marais y sus artistas han integrado muchas colecciones privadas y públicas en todo el mundo.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 116

Nuestra postal del día de hoy recoge la imagen del edificio EDOVAL, proyecto del arquitecto de origen alemán residenciado en Venezuela Federico Guillermo Beckhoff (1919-1982), cuya construcción se concluye el año 1963. Ubicado en la esquina de Mijares, Av. Este 3 con Av. Norte 2, Caracas, esta edificación de rasgos absolutamente modernos se ubica en el ángulo nor-este del terreno donde se construyó posteriormente la nueva sede del Banco Central de Venezuela diseñada, como se sabe, por Sanabria Arquitectos.

El EDOVAL responde con claridad, precisión y maestría a todos los cánones que regían el diseño de edificaciones de oficinas del momento, tanto en lo relacionado al lenguaje utilizado como a su imagen y organización volumétrica. Conformado por un cuerpo bajo horizontal envuelto por una piel compuesta por cerramientos de vidrio y aluminio (lo que se conoce como “muro cortina”), que aprovecha en su totalidad el área de ubicación permitida por la ordenanza y responde a la continuidad de las fachadas del centro de la ciudad, no deja por ello de considerar su condición de esquina a la que tiende la mano colocando la elegante escalera que permite el ascenso a su muy bien logrado espacio de acceso (ubicado al norte sobre la Av. Este 3), cubierto a su vez por una contundente marquesina. La elevación de la entrada facilita, también, resolver la llegada del cuerpo bajo al suelo generando una clara y delicada transición que se observa en la respuesta dada hacia el este sobre la Av. Norte 2.

La torre de oficinas se retira de acuerdo a la normativa urbana remarcando su condición vertical. Al posarse sobre el cuerpo bajo resuelve correctamente su encuentro con él a través de actividades que aprovechan su cubierta como terraza. Cerrada al este y al oeste, busca iluminarse por igual desde el norte y el sur recurriéndose de nuevo al “muro cortina” como cerramiento enmarcado en este caso entre las paredes laterales y la estructura. El remate, que denota la existencia de actividades diferentes en el último nivel, se logra con acierto vinculando el interior a un exterior protegido por una pérgola.

Por otra parte, Federico G. Beckhoff, quien obtiene en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Carola Wilhelmina, de la Ciudad de Braunschweig el grado de Arquitecto en 1950, se traslada casi de inmediato a Venezuela contratado por Luis Malaussena junto con Klaus Heufer (su compañero de estudios) y K. P. Jebens, para colaborar en el diseño del hotel Maracay y el Círculo de las Fuerzas Armadas en Caracas. De su formación, marcadamente “bauhausiana”, y de su admiración por Mies van der Rohe dan cuenta su colaboración con Malaussena y toda su producción posterior de la que destaca el sentido práctico, la claridad y sobriedad de todos sus proyectos y obras. En 1952, cuando comienza a ejercer la profesión en forma independiente, Beckhoff inicia una actividad orientada a diseñar un nuevo tipo de vivienda multifamiliar, que busca darle al apartamento características similares a la de la casa: la idea de una residencia con jardín y del hábitat cercano a la vegetación prevalecen en este enfoque.

Su arquitectura se reconoce no sólo por la amplitud y buena distribución de los apartamentos sino por la presencia en ellos de terrazas continuas con jardineras, que derivan en la composición con énfasis en la horizontalidad de las fachadas de los edificios, donde hace un riguroso uso del ladrillo, equilibradas por planos verticales recubiertos de canto rodado, apareciendo además cuidadosos detalles que impusieron nuevos estándares de modernidad, calidad y lujo, adquiriendo un sello distintivo dentro de la ciudad.

Dentro de la vasta producción de viviendas en propiedad horizontal alcanzada por Beckhoff, entre las desarrolladas luego de proyectar en Altamira el Palic (1957) y el Mónaco (1964), y que poseen un lenguaje formal común, se encuentran los edificios Albona (1964, Colinas de San Román), Mochima (1965, La Florida), Parque San Felipe (1968-70, La Castellana), Capricornio (1970, La Florida) y El Trapiche (1970, Las Mercedes).

1. Edificio Ramia, Avenida Urdaneta, esquina de Carmelitas, 1954. Arq. Federico Beckhoff

Regresando al caso que hoy nos ocupa, habría que añadir como claro antecedente, dentro de una tipología que no desarrolló con la prolijidad de la de la vivienda multifamiliar, otro importante edificio de oficinas diseñado por Beckhoff en el centro de Caracas: el Ramia (1954), ubicado en la esquina de Carmelitas, sede durante muchos años del Ministerio de Transporte y Comunicaciones (cuya imagen hoy también nos acompaña), objeto de una desafortunada intervención que desfiguró por completo su limpia fisonomía, para servir de asiento primero al Banco Progreso y hoy al Ministerio de Finanzas. Las similitudes entre las respuestas formales y el tratamiento volumétrico dados al Ramia y al EDOVAL saltan a la vista.

El EDOVAL fue adquirido, debido a su localización y proximidad, por el Banco Central de Venezuela a sugerencia de Tomás José Sanabria y ha servido para resolver la expansión hacia el norte de esa institución siendo hoy en día un anexo de ella donde funcionan las oficinas de varios de sus departamentos. En su planta baja se encuentra ubicada la Oficina de Atención al Ciudadano, donde se canalizan distintas ayudas sociales a personas, consejos comunales, organizaciones sociales, etc, uso que le ha incorporado, junto a la falta de mantenimiento, un visible nivel de deterioro.

ACA

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Postal y 1. Colección Crono Arquitectura Venezuela

Las publicaciones de Ediciones FAU UCV

Creando lugares

Entre la exaltación y la superación del objeto arquitectónico en la obra de Pablo Lasala

Isabel Lasala Hernández

Ediciones FAU UCV

2014

Creando lugares. Entre la exaltación y la superación del objeto arquitectónico en la obra de Pablo Lasala (Gráficas Lauki, 2014), se trata de una de las publicaciones más cuidadas y mejor logradas dentro la producción alcanzada hasta la fecha por Ediciones FAU UCV. Basada en el trabajo de ascenso a la categoría de Asistente dentro del escalafón universitario presentado en 2007, su autora, la profesora Isabel Lasala Hernández, rindió con él un merecido reconocimiento a la obra de su padre el también profesor, exdecano y talentoso arquitecto Pablo Lasala, fallecido el año 2000, hecho que sirvió de detonante para emprender una investigación apoyada en la documentación atesorada en el archivo personal del propio Lasala y financiada por el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico.

El libro (de 192 páginas, impreso en papel lumisilk 150 grs), también ofrece la oportunidad de encontrarnos con una coedición, en la que tuvo particular relevancia la participación de la Fundación Pablo Lasala quien asumió buena parte de los costos de producción y edición de la obra. El concepto editorial, diseño y diagramación estuvo a cargo de Catherine Goalard y la producción editorial en manos de Mayoira Flores.

El filón sobre el que se indaga primordialmente a lo largo de este trabajo, una vez lograda la distancia necesaria entre la obra de un padre y el interés de su hija por develarla, tiene que ver con la persistencia de una serie de ideas que se hacen presentes a la hora de analizar la propuestas presentadas para una serie de Concursos de Arquitectura, actividad de la que se afirma que Lasala era un adicto y de la que siempre estuvo agradecido por el aprendizaje que le aportaban. A ello se suma su condición de gran dibujante y excelente pedagogo que su discípulo y gran amigo Joel Sanz resumirá en la siguiente frase acuñada por Lasala que cita dentro del Prólogo: “La arquitectura es muy fácil. Se trata de construir un paisaje donde no lo hay, y completarlo donde se considere incompleto”, síntesis perfecta de su actitud ante la disciplina que profesaba con verdadera pasión.

Tres partes, dividida cada una en capítulos, estructuran el libro. La primera le abre la puerta a dos aspectos generales que pueden contextualizar la totalidad de su obra: La expresión de la arquitectura de Pablo Lasala titula el capítulo 1 que encierra a su vez “El dibujo como búsqueda”, “Lo que quería mostrar” y “La importancia de la representación en su obra”; La actitud de Pablo Lasala ante la creación de la forma arquitectónica (capítulo 2) se subdivide en “Inconsciencia, memoria e imaginación… además de la razón”, “Ideas recurrentes”, “La predilección por lo geográfico”, “Propuestas dobles” y “Cruce de temas”.

La segunda parte analiza aquellos temas que de manera particular hacen acto de presencia en las obras presentadas a concurso (ganadoras o no) seleccionadas dando pie a que el capítulo 3 se titule El basamento y la caja flotante apoyado en “El acercamiento entre materia y espíritu”, “La apariencia de la caja” y “El logro de una búsqueda”; en el capítulo 4, Un volumen más complejo en el paisaje, son “La valorización y enriquecimiento del entorno” y “Completar un conjunto” los temas develados para que en el quinto y último, Puro paisaje, aparezcan “Una escultura en el parque”, “La insinuación de la sorpresa”, “La percepción del tiempo”, “El borde y los dedos en el parque” y “La exaltación de lo existente” como ideas y estrategias de diseño presentes en otros tantos concursos desmenuzados.

“Aquí el enfoque -dirá Isabel Lasala- es principalmente ontológico, se concentra en los proyectos arquitectónicos en sí mismos, en la lectura que podemos hacer de ellos; más que en el contexto social, político e histórico en el que estos proyectos surgen”. Con dicha premisa por delante y el acompañamiento del valioso material gráfico presentado en el libro se puede, no sólo apreciar la extraordinaria capacidad que Lasala desarrolló como dibujante, sino el poder y carácter de su expresividad gráfica mostrada en sus diferentes facetas como proyectista. De las conclusiones, englobadas bajo el rótulo Una arquitectura que permanece, la autora destaca dos aspectos fundamentales que la publicación pone en evidencia: “la expresión de su arquitectura y su arquitectura misma” donde la creación de lugares, los acercamientos formales al lugar, la exaltación del objeto arquitectónico y la creación de lugares, la acentuación de lo perceptual, el énfasis en lo constructivo, el tema de la protección solar, el valor asignado a la geometría, el placer de diseñar, el aportar a aquello en lo que se cree y utilizar las herramientas adecuadas para expresarlo, dejan como gran premio una serie de enseñanzas e ideas que muchas generaciones han podido disfrutar y un legado que las futuras pueden aprovechar. “Las teorías que se deducen de sus proposiciones -concluirá Isabel Lasala- todavía son posibles a través de otras mentes y de otras manos”.

ACA