La Casa Imperial Japonesa y la Japan Art Association otorgan cada año, desde 1988, el Praemium Imperiale a cinco artistas en las categorías de Pintura, Escultura, Música, Cine o Teatro y Arquitectura. Los galardonados en 2018 han sido el pintor belga Pierre Alechinsky; la escultora japonesa Fujiko Nakaya; el director de orquesta italiano Riccardo Muti; la actriz francesa Catherine Deneuve, y el francés Christian de Portzamparc en la categoría de Arquitectura.
Nacido en 1944 en Casablanca (Marruecos), Portzamparc fue premiado con el Pritzker a la edad de 50 años, siendo el primer francés en recibirlo. Es autor, entre otras obras, de la Ciudad de la Música de París (1995), de la Philharmonie de Luxemburgo (2005) y de dos rascacielos en Nueva York, la Torre LVMH (1991) y la Torre One 57 (2014).
Cuando el diario La Verdad es fundado en Maracaibo el 19 de abril de 1998 por Jorge Abudei, hacía un buen tiempo que la prensa diaria de circulación nacional con sede en Caracas se había convertido en importante tribuna para dar cabida a la reseña, la reflexión y la crítica sobre arquitectura, cubriendo el vacío que fueron dejando frustrados intentos por desarrollar proyectos editoriales que tuvieran en la publicación periódica de revistas su punto fuerte.
Así, desde comienzos de esa misma década se puede detectar cómo Juan Pedro Posani acompañó la creación de otro periódico (Economía HOY) primero con una página semanal fundamentalmente asumida por él entre 1990 y 1993, y luego a la cabeza del equipo de un semanario (Arquitectura HOY) que logró la hazaña de persistir desde 1993 hasta el año 2000 a lo largo de 358 números. Por su lado, Oscar Tenreiro y Francisco Sesto publicaban en El Diario de Caracas, Hannia Gómez, Federico Vegas y William Niño en El Nacional y Edgard Cruz y Abner Colmenares en El Universal, sin contar las colaboraciones esporádicas que aportaban en esos espacios otro significativo grupo de profesionales y académicos, reforzándose una tendencia que hace de aquel período un caso digno de estudio por la diversidad de enfoques, intereses y estilos con los que se asumía la labor periodística y divulgativa desde la arquitectura.
Siguiendo la tendencia señalada, y sin duda inspirada en ella, no deja de ser llamativo que a un mes escaso del lanzamiento de La Verdad (para ser más exactos el 24 de mayo de 1998), aparezca en el interior de su cuerpo D Bisagra, página de arquitectura que sentó sus bases en la iniciativa emprendida por los docentes e investigadores de la Facultad de Arquitectura y Diseño (FAD) de la Universidad del Zulia (LUZ) Francisco Mustieles y Lourdes Peñaranda, quienes, contando con la colaboración, entre otros, de los jóvenes Farid Chacón y Claudia Urdaneta, encontraron la oportunidad de abrir desde “la provincia” un espacio que no tuvo nada que envidiarle a los ya existentes en “la capital”.
El número 1 de Bisagra (que ilustra la postal del día de hoy) estableció la pauta de contar siempre con un artículo o tópico central, en este caso el texto titulado “Aldo Rossi: arquitectura analógica” firmado por Francisco Mustieles, y una columna lateral donde se incorporaban noticias de actualidad o notas de interés para los lectores, todo ello ordenado por una llamativa diagramación que buscaba darle identidad a lo que se convertiría con el tiempo en una colección. En particular, hubo en este primer número un marcado interés por utilizar la columna lateral para informar acerca de diversos concursos convocados a nivel internacional. El primer Comité de Redacción estuvo conformado por: Lourdes Peñaranda, Francisco Mustieles, Pablo La Roche, Víctor Fuenmayor e Ignacio Oteiza.
El abrir fuegos con una reflexión interpretativa basada en uno de los conceptos centrales de la producción teórica del recientemente fallecido Aldo Rossi (la ciudad análoga y con ella el papel que juega la memoria, asociados en este caso a la arquitectura), habla a las claras no sólo de las preocupaciones que en aquel momento embargaban a los editores en sus labores académicas, sino sobre el impacto que ya había dejado a su paso la posmodernidad como oportunidad para mirar la disciplina desde diferentes ángulos abriéndole el camino al tratamiento de los más variados temas.
El espectro de colaboradores y amplitud de asuntos tratados por Bisagra a lo largo de los casi tres años de perseverante labor y las 110 veces que apareció (22 en 1998, 33 en 1999, 43 en 2000 y 12 en 2001, hasta el 24 de marzo de ese último año), dan fe de que la página estuvo gobernada por un espíritu inclusivo y que rápidamente se convirtió en tribuna y válvula de escape de inquietudes contenidas y en oportunidad para mostrar lo que en la región se reflexionaba, enseñaba, proyectaba y realizaba, así como para poner en evidencia hacia dónde se quería apuntar.
También sirvió Bisagra para sentar las bases de lo que con el tiempo ha convertido a Maracaibo en referencia dentro del quehacer arquitectónico nacional, lo cual le ha permitido asumir hoy en día el liderazgo que Caracas ha ido abandonando. Clara señal de ello lo constituye la conformación en 1999 del grupo Nómadas -NMD- (oficina integral de proyectos fundada por Farid Chacón, Francisco Mustieles y Claudia Urdaneta, que hoy tiene una clara proyección internacional) que contó entre sus filas con muchos de los participantes de esta experiencia editorial. También se suman la organización desde 2011 por parte de otra importante oficina de arquitectura marabina (Arquitécnica, con Alberto Romero García a la cabeza) de varias versiones del evento “Maracaibo transversal: de lo real a lo imaginado”, la realización hasta 2017 de hasta diez convocatorias al Festival Internacional de Arquitectura y más recientemente, desde finales de 2017, la creación del IAAL (Instituto de Arquitectura de América Latina), signos de una vitalidad que, acompañada de importantes publicaciones, ha surgido como relevo desde el ámbito privado de la alicaída actividad académica universitaria, duramente golpeada por la infernal crisis que arropa al país.Bisagra obtuvo en 2001, junto a sus responsables, el Primer Premio a la mejor Publicación en Prensa sobre Arquitectura y Urbanismo, en el marco de la X Bienal de Arquitectura de Caracas (denominación que en esta versión se le dio a la Bienal Nacional de Arquitectura), organizada por el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV).
2003• Durante la gestión del arquitecto Francisco Arocha, Decano de la Facultad de Arquitectura y Artes Plásticas de la Universidad José María Vargas (UJMV), se celebró entre los días 25 y 30 de agosto la Semana de los 20 Años de la Escuela de Arquitectura de esa universidad.
Bajo la coordinación del arquitecto Víctor Sánchez Taffur se organizó una Exposición de los Talleres de Diseño, un Seminario para Estudiantes, varios Recorridos por la Ciudad, Charlas Magistrales a cargo de distinguidos invitados y una serie de ponencias presentadas tanto por estudiantes cursantes como por egresados.
Los invitados especiales a la celebración fueron los arquitectos Jimmy Alcock, Oscar Capiello, Carlos Gómez de Llarena, Enrique Fernández-Shaw, José Miguel Galia, William Niño, Luis Polito, Pablo Rodríguez, Joel Sanz, Oscar Tenreiro, Federico Vegas, Gonzalo Vélez y Hernán Zamora.
Se contó además con la participación de los arquitectos Carolina De Vasconcelos, Gustavo Curtos, Humberto Gómez, Hortensia Pérez, José Guerra, Alejandro Rico, Henry Rueda, Francisco Arocha, Nicola Cerone, Luciano Urdaneta, Víctor Sánchez y Carmen Delgado y de los bachilleres Shirley Carvallo, María Antonia Campos, Paola Pugi, Arturo Galindo y Tomás Santana.
1966•Con una inversión de Bs. 1.000.000 la empresa Ramagro, C.A. concluye la construcción del edificio Residencias Morgana, ubicado en la Avenida Andrés Bello entre la Avenida Francisco de Miranda y la Primera Avenida de Los Palos Grandes, diseñado por los arquitectos Carlos Guinand Baldó (FI.UCV, graduado 1949 en la primera promoción de egresados de la Escuela de Arquitectura) y Richard Rosenman (arquitecto Universidad de Toronto, Canadá).
El edificio de 12 pisos y 12 apartamentos, cada uno de unos 200 m2, vendido bajo el régimen de propiedad horizontal por la firma Protal, S.A., cuentan con ascensor privado más otro ascensor de apoyo adjunto la escalera de servicio, un vestíbulo en el acceso que conduce, bien al área social: estar-comedor con balcón integrado, la cocina, provista de despensa, la lavandería y la habitación de servicio con su baño; o al área privada: la habitación principal, alfombrada, provista de un vestier y baño; dos dormitorios que comparten un baño, recubiertos los pisos de linóleo; y un closet de lencería.
Las dos habitaciones que comparte la fachada oeste tienen closets ubicados sobre ella contribuyendo a mitigar la insolación producida por la orientación del edificio dada la forma de la parcela.
Los maleteros de los apartamentos se ubicaron en la planta techo del edificio, mientras que en la planta baja o de acceso los arquitectos ubicaron la sala de reuniones con jardines y baño privado.
El estacionamiento esta al fondo de la parcela separado de la calle por el edificio.
En la planta baja los pisos están recubiertos de mármol y las paredes revestidas de madera
El Edificio Morgana fue afectado en el año 1967 por el sismo que sacudió a Caracas, sufriendo daños varios apartamentos en sus tabiques y losas de piso.
HVH
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