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Ideología e identidad: Piketty vs. Fukuyama

Luis Fernández-Galiano

06/01/2020

Tomado de arquitecturaviva.com

Los últimos libros de Thomas Piketty y Francis Fukuyama abordan el desafío populista desde perspectivas complementarias. El economista francés extiende el estudio de la desigualdad de rentas y patrimonios recogido en Le capital au XXI siècle a las desigualdades educativas, y también a la justificación ideológica de la desigualdad que suministra combustible al actual auge identitario y nacionalista; por su parte, el politólogo estadounidense, que en Political Order and Political Decay había advertido sobre los riesgos para la democracia del levantamiento populista frente a los abusos de las élites, aborda ahora el ascenso de la variante nacionalista que representan Trump, Putin o Erdogan, impulsada no tanto por motivaciones económicas como por las demandas de reconocimiento de identidades diversas y enfrentadas. Y más allá del diagnóstico, ambos proponen herramientas políticas para enfrentarse a la crisis contemporánea: Piketty, defendiendo un socialismo participativo e internacionalista, con un exigente soporte fiscal, y que supere el capitalismo convencional a través de la propiedad social y temporal; y Fukuyama, mediante un refuerzo de la democracia liberal para evitar que la identidad nacional se construya sobre elementos étnicos, y utilizando la demanda de dignidad que está en la base de las políticas identitarias para incrementar la cohesión social.

Capital et idéologie se presenta como una prolongación del anterior bestseller de su autor, aunque más amplio en su cobertura geográfica, y algo distinto en su enfoque, que ahora suma los factores ideológicos a los propiamente económicos. El mayor formato y menor cuerpo de letra se añaden al gran número de páginas para componer un volumen tan intimidatorio que Piketty ruega al lector que no salte de la introducción al último capítulo, pero permite abordar una minuciosa historia de los regímenes desigualitarios, incluyendo las sociedades esclavistas y coloniales, hasta las grandes transformaciones del siglo XX y los conflictos políticos del XXI. Si el volumen anterior usaba a Balzac y a Jane Austen para ilustrar sus tesis, los novelistas ahora elegidos son el mexicano Carlos Fuentes, el indonesio Pramoedya Ananta Toer y la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, una selección que muestra la apertura de la lente geográfica, ampliada también por la atención prestada a las migraciones y a la desigualdad que separa a ciudadanos de extranjeros. Pero el rasgo más significativo del libro, como subraya su título, es el análisis de las ideologías que justifican la desigualdad con el equívoco relato meritocrático del hipercapitalismo, defendido por una alianza non sancta entre ‘la derecha mercantil’ y ‘la izquierda brahmánica’. Frente a ellas, Piketty pone en cuestión tanto la sacralización de la propiedad como la hipocresía educativa, y su propuesta de mutaciones económicas se acompaña de una transformación radical del acceso al conocimiento, y sobre estos pilares asienta el dique político que pueda contener la deriva identitaria.

Francis Fukuyama es más modesto en sus propuestas y en la extensión de su prosa, pero Identity es una disección lúcida y elegante de la crisis política e intelectual que ha engendrado el nacionalismo populista contemporáneo, el ascenso del islamismo revolucionario o las controversias identitarias de los campus universitarios, fenómenos todos ellos que reclaman formas restrictivas de reconocimiento individual o social basadas en la nación, la religión o la raza. Frente a las políticas de la identidad, Fukuyama reclama el universalismo característico de la democracia liberal, pero reconoce que la emergencia de esas mareas de resentimiento está basada en un deficiente reconocimiento de la dignidad de personas o grupos, y piensa que muchos conflictos actuales tienen un origen más ideológico que económico. Remontándose a Platón, Lutero, Rousseau, Kant o Hegel para explicar las bases intelectuales de las políticas de género, del Brexit o de la crisis siria, el politólogo ofrece un retrato detallado de un mundo que cambió dramáticamente «a mediados de la segunda década del siglo XXI».

Aunque el ímpetu radical de Piketty contrasta con el reformismo liberal de Fukuyama, ambos coinciden en la denuncia de la desigualdad, y también en subrayar la importancia crucial de las ideas, bien sea para falsificar la representación del mundo, bien para transformarlo en un mejor escenario de la vida individual o colectiva.

Thomas Piketty

Capital et idéologie

Éditions du Seuil, Paris

2019

1.222 páginas

Francis Fukuyama

Identity

Profile Books, London

2018

218 páginas

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 198

El plano de “Caracas y alrededores” con el que hoy ilustramos nuestra postal, fechado en 1954, muestra una ciudad en expansión que ha roto definitivamente los límites que antes le imponía el damero fundacional ocupando prácticamente todo el valle, extendiéndose incluso hacia el sistema de colinas del sudeste. Esta expansión responde, tal y como afirman Nancy Dembo, José Rosas e Iván González V. en “Caracas, modernidad y escala urbana: una aproximación interdisciplinaria” (texto aparecido en la revista Tharsis de julio-diciembre 2004), ineludiblemente a la geografía accidentada del valle de Caracas que condicionará y determinará las lógicas de la planificación urbanística, su infraestructura y los proyectos de arquitectura propuestos”. Sumado a una sucesión de planos que tienen al Plano Regulador de Caracas de 1951 su fuente principal, de este que hoy presentamos también se puede concluir que apunta a configurar “una estructura urbana y una lógica que se caracteriza por: 1) la ocupación total del valle de Caracas; 2) la consideración del valle y los potenciales del marco geográfico en que encaja, incluyendo su desarrollo hacia el litoral costero al norte y los valles transversales hacia el sudeste; 3) la consolidación de un centro principal en lo que era la ciudad de 1934 y la extensión de ésta hacia periferias suburbanas residenciales y núcleos de equipamiento especializado; 4) la importancia de una infraestructura vial que permita la lógica de extensión esbozada.”

Impreso a color en la Litografía Artística Cartográfica, Caracas, sabemos que una reproducción original reposa en lo que hoy se conoce como el Instituto Geográfico de Venezuela Simón Bolívar (IGVSB), denominación proveniente de la promulgación el año 2000 de la Ley de Geografía, Cartografía y Catastro Nacional. Anteriormente conocido con el nombre de Dirección de Cartografía Nacional, su fundación se remonta a 1935 fruto de la fusión de la Oficina de Cartografía Nacional, adscrita al Ministerio de Relaciones Interiores, con el Servicio Aerofotográfico del Ministerio de Obras Públicas (MOP), pasando luego a pertenecer (1976) al Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales Renovables (MARNR), ubicándose desde 1966 en el edificio “Camejo” situado en la avenida Este 6, uno de los dos “gemelos” proyectados por José Antonio Ron Pedrique, respetando el eje compositivo del Centro Simón Bolívar previsto con anterioridad dentro del Plan Rotival (1939).

La elaboración del plano que nos ocupa estuvo a cargo de Walter Troiani y Gustavo Pastorelli y si por algo se identifica es por amplíar aún más la visión del valle, especialmente hacia el sur. Tiene todas las características de ser un documento cuya vocación es la promoción turística por la manera algo ingenua en que es dibujada la costa venezolana en la franja inferior, mostrando la imagen que percibiría alguien que se aproxima a ella por la vía marítima.  También llama la atención que la franja señalada se encuentre flanqueada a un lado por la figura de Neptuno (a la izquierda) y por un dibujo, si se quiere infantil, de la estatua ecuestre del Libertador (a la derecha), permitiéndonos suponer que estaba dirigido a visitantes o inmigrantes italianos dada la procedencia de quienes tuvieron a cargo su diseño. En todo caso, tanto por la denominación de la empresa que lo imprimió como por la manera como está ilustrado el plano pareciera estarse buscan mezclar lo cartográfico con “lo pictórico” utilizándose, sin duda, una base suministrada por el MOP muy similar a la presente en varias publicaciones de la época de entre las cuales destaca el “Mapa de Caracas y sus alrededores” editado a modo de guía turística por la Shell el mismo año de 1954.

Detalles del plano que reposa en el Instituto Geográfico de Venezuela Simón Bolívar (IGVSB)

En el plano que reposa en el IGVSB hemos podido apreciar una sutil e importante diferencia con el que hoy publicamos del que suponemos es una versión. Ella consiste en haber colocado centrado, a un lado del escudo de armas de la ciudad (que puede notarse abajo y a la izquierda), una especie de pergamino en el que se aportan datos de la fundación de Santiago de León de Caracas. Por otro lado, la rosa que señala los puntos cardinales (ubicada arriba a la derecha), superpuesta al globo terráqueo, sugiere la posibilidad de que el plano forme parte de una colección.

Con respecto al sentido que cobra la sucesión de grafismos y emblemas que aparecen en la banda superior acompañando la denominación del plano, donde destaca, de nuevo, el escudo de armas de la ciudad y al centro una flor de lis (que, como se sabe, es usada de manera muy importante en heráldica y cuya simbología varía entre representación de la realeza y la de diferentes órdenes, gremios o instituciones), deducimos que parecieran obedecer a un criterio eminentemente decorativo al que quizás recurrieron los diseñadores echando mano de sus referencias culturales más próximas.

En resumen, este curioso plano no propone, tal y como apuntáramos al inicio, nuevas claves en lo que a comprensión de la ciudad se refiere más allá de mostrarla en toda su extensión. Su carácter “pictórico” de uso fundamentalmente turístico es quizá lo que le permite formar parte de la saga que desde estas páginas hemos venido mostrando desde hace un buen tiempo.

IGV

RECONOCIMIENTO

El pasado 17 de febrero se dieron a conocer los resultados del premio “ArchDaily Building of the year 2020” promocionado a través de ese importante “site” (“el sitio web de mayor alcance”), cuya modalidad para otorgarlo consiste en efectuar la selección mediante votación de quienes ingresen a él por el (los) edificio(s) de su preferencia de entre los previamente seleccionados por los curadores del portal.
De lo publicado en https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/933903/los-ganadores-de-los-premios-building-of-the-year-2020-de-archdaily?utm_medium=email&utm_source=Plataforma%20Arquitectura&kth=1,068,765, recogemos lo siguiente: “Los (más de 4.000) edificios seleccionados este año se dividen en 15 categorías diferentes. Al destacar una amplia gama de intervenciones, tipologías, escala, material y ubicaciones, los ganadores son un reflejo de la gran extensión de la profesión. Desde el sur global hasta los territorios escandinavos, se reconocen proyectos excepcionales. Con nuevos nombres surgiendo cada año, esta edición, al igual que sus predecesoras, honra a los bien establecidos y los recién llegados. Las figuras de alto perfil incluyen a Kengo Kuma con su instalación de meditación de madera cerca de Munich, BIG con su tan esperada obra CopenHill, y Sou Fujimoto con la torre residencial francesa. Safdie Architects fue elogiado por su aeropuerto de Singapur, mientras que Studio Ko saltó a la fama con su museo Yves Saint Laurent en Marruecos. Más al oeste, en un vecindario popular en Ecuador, Parasite House se enfocó en resolver las necesidades básicas de vivienda, y un edificio de oficinas en los Estados Unidos por Selgascano reinterpretó el aspecto clásico del neocolonialismo de Los Ángeles.”

Pues bien, en este marco y tal como apareció en nuestro Contacto FAC nº 160 del 02/02/2020 (donde solicitamos el apoyo), de entre las 250 obras preseleccionadas agrupadas en la categoría de “arquitectura para la hospitalidad” (Hospitality Architecture), se encontraba el Campamento Recreacional Dos Cabañas, Yaracuy, del arquitecto venezolano Ricardo Avella.

Aunque las cabañas de Avella no resultaron beneficiadas por la votación para aparecer como uno de los 5 proyectos finalmente galardonados en su categoría (siendo la que obtuvo mayor votación Garden Hotpot Restaurant / MUDA-Architects), hemos considerado hacerle un reconocimiento publicando una selección del material gráfico que nos enviara en su momento, la ficha técnica y la memoria descriptiva, dando a entender que se trata de un importante logro que desde aquí apreciamos ampliamente.

 

Ficha Técnica

Nombre del Proyecto: Dos Cabañas en Yaracuy

Oficina de Arquitectura: ATA – avella taller de arquitectura

Arquitecto a cargo: Ricardo Avella

Año término construcción: 2017

Superficie construida: 480 m²

Fotógrafo / Sitio web: Saúl Yuncoxar

Otros Participantes: Arq. Miguel Rosas, Arq. Alexandra Rebolledo (Colaboradores); OCO – Ingeniería, Gerencia y Construcción, Arq. David Viloria (Cálculo Estructural e Instalaciones); Arq. Jorge Mario Mejía (Cómputos Métricos); Campamento MG, Gerardo Riera, José Freites, Miguel Báez, Vicente Álvarez (Construcción y Obra Civil).

Descripción del Proyecto

El proyecto fue comisionado por un campamento recreacional que desde hace 15 años opera en el Macizo de Nirgua, en el Estado Yaracuy. La hacienda cuenta con una serie de cabañas que pueden alojar hasta 250 campistas, construidas lentamente y con gran esfuerzo desde su fundación. Pero este laborioso proceso nunca fue planificado formalmente, y devino en una serie de edificaciones muy distintas entre sí y no siempre con espacios bien dimensionados. Sin embargo, a mediados del 2016 la directiva decidió planificar, de la mano de un arquitecto, el futuro del campamento.

Se comenzaría por demoler una vieja construcción de tierra, obsoleta e insuficiente, para sustituirla con unas cabañas nuevas; pero en paralelo se debía ir pensando en obras futuras, en la adecuación del resto de las edificaciones, y en el modo de integrarlo todo para dar una idea de conjunto. De alguna manera, el proyecto trataba de la construcción de una gramática arquitectónica. De la creación de un lenguaje que pudiese ser utilizado en las nuevas obras pero también en las refacciones, dando como resultado el otorgarle una identidad al campamento. Esto se lograría a través del uso de ciertos materiales, pero también con la definición de un catálogo de elementos arquitectónicos que, al ser utilizados con un criterio compositivo, establecerían un orden a lo largo y ancho de las 40 hectáreas de la hacienda.

El campamento tenía unos costos fijos muy elevados asociados a la compra y aplicación de pintura para el mantenimiento de las cabañas. Por ello se decidió utilizar, en la medida de lo posible, materiales que fuesen a su vez el acabado final. Se eligió el ladrillo macizo para la construcción de las paredes no solo por su bajo mantenimiento, sino porque además proporciona una masa térmica que mejora la capacidad del edificio para afrontar las bajas temperaturas de la montaña. La pintura fue sustituida con frisos de cemento con óxido de hierro, y los pavimentos fueron terminados con mosaicos hidráulicos. Todos materiales y acabados artesanales de larga tradición en el país, que no han dejado de producirse en medio de la escasez, y que por tanto se conseguirán con facilidad a mediano y largo plazo.

De entre todos los elementos del catálogo diseñado destacan los contrafuertes de ladrillo macizo que, integrados a la estructura metálica, establecen un orden y distribuyen el espacio interior. La disposición de las literas y el espacio entre ellas están definidos por el ritmo que dictan los contrafuertes y las ventanas, de modo que se garantiza un acceso cómodo a los niños que utilizan las cabañas. Además, los contrafuertes han demostrado adaptarse muy bien en otros proyectos de adecuación que han venido ejecutándose en la hacienda, llegando a convertirse en parte de la identidad del campamento. El módulo constituido por los contrafuertes, la estructura, los antepechos de ladrillo y las ventanas de madera, crean también una unidad compositiva suficientemente flexible que permite adaptar los edificios que se construirán en el futuro a las necesidades del momento y del programa.

ACA

Nota

Todas las imágenes furron cedidas gentilmente por el arquitecto Ricardo Avella.

1973• Hospital Universitario de Los Andes, Mérida

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1973•  Abre sus puertas al público e inicia a cumplir sus funciones asistenciales de alta especialidad médica, así como de docencia universitaria de pregrado, postgrado e investigativas, el Hospital Universitario de Los Andes, ubicado en la Avenida 16 de Septiembre con Avenida Humberto Tejeras, Parroquia Domingo Peña, Mérida, estado Mérida, diseñado por el arquitecto venezolano Augusto Tobito Acevedo (1921-2012) entre los años 1960 y 1961, en el carácter de asociado de la firma de arquitectura Fuenmayor y Sayago (Ernesto Fuenmayor Navas y Manuel Sayago Granados).

El día 13 de febrero de 1963, diez años antes, se había iniciado la construcción de este Hospital Tipo IV, el cual cuenta entre sus servicios: medicina general, cardiología, cirugía, oftalmología, obstetricia, pediatría, dermatología, rayos X, laboratorio, farmacia y consulta externa, completándose su construcción el 13 de abril de 1966. La obra fue supervisada por el arquitecto Tobito, a nombre de la empresa Oficina Técnica Fortuol y Fernández y por el Ingeniero Aldemaro Uzcátegui, quien se desempeñó como inspector de la obra.

La edificación, de clara influencia «corbusiana», está conformada por una torre circular de nueve pisos y tres módulos, que le dan una capacidad de 739 camas. Para el momento de su puesta en servicio era el único hospital del Estado que contaba con todo los servicios antes descritos, que lo convertía en un importante centro de salud con una afluencia de personas provenientes de los Estados Táchira, Barinas y Trujillo.
Al momento de la inauguración del Hospital Universitario de Los Andes, durante el Gobierno del Dr. Rafael Caldera, ya se encontraban trabajando en esta institución médico asistencial 188 médicos, 187 profesionales de enfermería y 302 auxiliares de enfermería. Su primer Director fue el Dr. Raúl Arellano.

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El arquitecto Augusto Tobito, graduado en la Universidad Nacional de Colombia en 1947, conoció a Le Corbusier en Bogotá en el año 1947. Trabajó con el Maestro en su Atelier de la calle Sevres entre 1953 y 1959, participando en los proyectos del Palacio del Gobernador y el Parlamento de Chandigarh, así como en el planeamiento del Centro de esa ciudad, comisionada a Le Corbusier por el Primer Ministro Nehrú de la India Independiente. Desarrolló el proyecto de la Unidad de Habitación para el Concurso Internacional para la Reconstrucción del Centro de Berlín, y el que se realiza en Francia en Briey-en-Forét. Participa en el diseño de la Casa de la Juventud en Firminy y en el diseño urbanístico y arquitectónico para dos Conjuntos Residenciales en Meaux. Durante el último año de su permanencia en el Taller Le Corbusier, entre 1957 y 1958, Tobito tiene bajo su responsabilidad, junto a Maisonnier y Xenakis, el descomunal contrato para el Centro Deportivo de la ciudad de Bagdad, comisionado a Le Corbusier en 1955, y que nunca fue construido.
En esta imagen de 1947 aparecen los arquitectos Fernando Martínez Sanabria, Jorge Gaitán Cortés, Augusto Tobito y Le Corbusier durante la visita que hiciera a Bogotá el maestro.

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Entre 1960 y 1961, Augusto Tobito, integrado a la Oficina de Arquitectura de Ernesto Fuenmayor Nava y Manuel Sayago proyecta el Hospital Periférico de Catia en Caracas, la Escuela de Enfermeras de Valencia y el Hospital Universitario de Mérida.
En esta imagen de 1969, Augusto Tobito en una intervención durante la renovación académica en la FAU UCV. (foto H.Vera).

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