La Torre Cápsula Nakagin será desmantelada (y regenerada en forma de unidades modulares de alojamiento)
Escrito por Dima Stouhi
Traducido por Fabian Dejtiar
12 de julio de 2021
Tomado de Plataforma Arquitectura
Después de las continuas incertidumbres sobre el futuro del edificio Nakagin Capsule Tower, Kisho Kurokawa Architects y Urban Design Office Chiyoda-ku han decidido desmantelarlo y regenerar sus cápsulas como unidades modulares para alojamiento e instalaciones de museos. El plan de regeneración sigue el concepto inicial del Movimiento Metabolista, reconfigurando los elementos en lugar de su demolición completa.
Todas las cápsulas se renovarán a su forma inicial mediante crowdfunding. Algunas de las cápsulas se retirarán y se donarán a museos, mientras que el resto se «reutilizarán» como alojamiento. Después de muchas solicitudes de transferir las cápsulas al extranjero a museos como el Centro Pompidou en París, los arquitectos decidieron exhibir las cápsulas en museos de todo el mundo para que muchas personas puedan experimentar su diseño único. Una cápsula de habitación modelo se exhibe actualmente en el Museo de Arte Moderno de Saitama, diseñada por Kisho Kurokawa.
Desde 2018, el edificio ha estado funcionando como una instalación de «Cápsulas Mensuales», lo que permitía a las personas permanecer en la torre como alojamiento de prueba durante un mes. En casi dos años y medio, las cápsulas han sido utilizadas por más de 200 personas con comentarios positivos, lo que convenció al equipo de arquitectos de desarrollar «cápsulas de alojamiento» a nivel nacional. El crowdfunding ya comenzó en el sitio de Motion Gallery desde el 2 de julio para financiar las reparaciones de las cápsulas que se donan a los museos.
Construida en 1972, la Torre Nakagin fue el primer proyecto de arquitectura de cápsulas diseñado en torno a la visión de una arquitectura adaptable y dinámica, donde los módulos se pueden conectar al núcleo central, reemplazar o intercambiar. Las cápsulas fueron diseñadas para albergar a empresarios viajeros que trabajaban en el centro de Tokio; por tanto, cada unidad de 4×2,5 metros contiene las comodidades necesarias para alojar a una persona. Todas las características y accesorios fueron fabricados y preensamblados en fábrica.
Hasta donde hemos podido indagar, son cinco las visitas que el reconocido historiador, crítico y arquitecto británico Kennneth Frampton ha hecho a nuestro país. La primera de ellas ocurrió en 1979 cuando el recién creado Instituto de Arquitectura Urbana (IAU), fundación sin fines de lucro constituida por 26 arquitectos de reconocida trayectoria en Venezuela, lo invitara a participar en una serie de conferencias organizadas para dar el empuje necesario a aquella asociación que en poco tiempo realizó una importante tarea como contrafaz de un desdibujado Colegio de Arquitectos.
Posteriormente, en 1981, Frampton regresa para formar parte como “consultor” en la elaboración del trabajo “Criterios de Diseño para el Casco Central de Caracas” que la Fundación Caracas (FUNDACARACAS), con el auspicio de la Gobernación del Distrito Federal le había contratado al IAU en el mes de marzo a instancias del arquitecto Francisco Pimentel, para la fecha importante funcionario de esa dependencia. Cabe acotar que para enfrentar el encargo, el IAU organizó el grupo “Ciudad de Caracas. Casco Central”, dirigido por el arquitecto Manuel Delgado Arteaga, el cual estructuró un equipo integrado por los arquitectos: Mariela Provenzali, Eva Arredondo Olivo, Maciá Pintó, Jesús Tenreiro Degwitz (asesor) y 18 calificados colaboradores, el cual, una vez entregado en el mes de julio, también ofreció como producto la publicación CIUDAD DE CARACAS/CASCO CENTRAL. Criterios de diseño urbano estructurada en nueve partes donde se explicaba el proceso seguido en la elaboración la propuesta y se mostraban los resultados. Frampton para la citada publicación elaboró el “Epílogo” resumiendo el compromiso del equipo con un enfoque muy afín a los postulados de Aldo Rossi (otro importante invitado que el IAU trajera al país) donde el diseño urbano y el “hacer ciudad” con base en la consideración del espacio público prevalecía por sobre la planificación vinculada al zonning de raigambre norteamericana, que se había impuesto con el transcurrir de los años en el desarrollo de Caracas.
1. Izquierda: Portada de la publicación CIUDAD DE CARACAS/CASCO CENTRAL. Criterios de diseño urbano (1981) donde Kenneth Frampton actuó como consultor del trabajo y elaboró el «Epílogo». Derecha: Artículo “Vanguardia, kitsch y los límites de la arquitectura” publicado en la revista PUNTO, nº 64 (1982)
En su tercera visita en noviembre de 1981 Frampton dictó una conferencia en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo titulada “Vanguardia, kitsch y los límites de la arquitectura”, cuya transcripción y traducción (hecha por Carlos Gómez de Llarena) quedó plasmada en la revista PUNTO, nº 64 (1982). Basado en la dialéctica existente entre los conceptos de kitsch y vanguardia y en la consideración de Herman Broch de que “los hombres viven al mismo tiempo en diferentes períodos de la historia”, Frampton centró su atención en la discusión entre modernidad y postmodernidad en momentos en que el debate se encontraba en plena efervescencia. También allí abría la puerta hacia temas que posteriormente desarrollará como los de la difícil relación entre cultura y civilización y el de la forma construida contra la imagen o, en otras palabras, la forma tectónica.
Para cuando Frampton, egresado en 1956 de la londinense Architectural Association, viene por primera vez a Venezuela, ya había sido editor técnico de la revista Architectural Design –AD– (1962–65), era docente en la Graduate School of Architecture, Planning and Preservation en la Universidad de Columbia, Nueva York desde 1972 (de donde hoy es profesor emérito) y había sido cofundador de la revista Oppositions (órgano de difusión del Institute for Architecture and Urban Studies -IAUS- de Nueva York del cual formó parte) que alcanzó 26 números entre septiembre de 1973 y la primavera de 1984. Justo entonces ya se encontraba seguramente en imprenta una de sus obras más influyentes Historia Crítica de la Arquitectura Moderna (Modern Architecture: A Critical History, 1980 -revisada en 1985, 1992, 2007 y 2020-), considerada como una pieza fundamental dentro de la historiografía de la arquitectura del siglo XX. Vale recordar que si algo caracterizó este importante libro fue su intención de no constituirse en un relato único y de alejarse de la preocupación por las formas y el significado de la arquitectura, patente en la incorporación en el texto de imágenes en blanco y negro y de pequeñas dimensiones. Si bien no elude del todo el análisis formal, Frampton dirige la mirada hacia el análisis de la teoría e ideología subyacente en la obra arquitectónica, enfatizando los aspectos económicos, sociales y políticos, factores externos que condicionan su producción.
También a finales de los 70 y comienzos de los 80, Frampton era uno de los pocos intelectuales de importancia que le plantó cara a quienes se ufanaban en dar por muerta a la arquitectura moderna. Como testimonio de ello Oscar Tenreiro en “Kenneth Frampton: Ochenta” (2010) aparecido en https://www.analitica.com/entretenimiento/kenneth-framton-ochenta/ rememora como en “una charla ante un grupo de estudiantes de nuestra facultad en la UCV, comenzó diciendo que el postmodernismo no era más que un tigre de papel. Y tuvo toda la razón.”
2. Dos de las obras más relevantes publicadas por Frampton. Izquierda: Historia Crítica de la Arquitectura Moderna (Modern Architecture: A Critical History), 1980 (revisada en 1985, 1992, 2007 y 2020). Derecha: Estudios sobre cultura tectónica: poéticas de la construcción en la arquitectura de los siglos XIX y XX (Studies in Tectonic Culture: The Poetics of Construction in Nineteenth and Twentieth Century Architecture), 2001
Luego Frampton vendría en otro par de ocasiones: en marzo de 1983 y agosto de 1991. Justamente en 1983 apareció su importante texto “Hacia un regionalismo crítico” (“Towards a Critical Regionalism: Six Points for an Architecture of Resistance”, publicado por primera vez en The anti-aesthetic: essays on postmodern culture, Hal Foster -ed.-, 1983), donde, usando un término que ya había sido acuñado por Alexander Tzonis y Liane Lefaivre, lanza una crítica hacia la globalización, la cultura de consumo masivo y el impacto que esto ha tenido en la arquitectura y defiende la idea de que los arquitectos deben revalorizar el contexto y tomar en cuenta el lugar, la topografía, el clima y la cultura. El escrito de Frampton, aunque se incluyó en un libro que recopilaba “ensayos sobre cultura posmoderna”, más bien apunta a ofrecerle a la modernidad una nueva oportunidad de manifestarse a partir de las interpretaciones que de ella se hicieron en culturas “periféricas”, las cueles sirvieron para darle impulso a otras interpretaciones y términos como los de “otra arquitectura” (Enrique Browne) o “modernidad apropiada” (Cristian Fernández Cox) y servir de doctrina oficial a los Seminarios de Arquitectura Latinoamericana (SAL).
En la visita que nos hiciera en el 83, Frampton, quien siempre ha sido una figura incómoda para el star system, en otra conferencia que dictó en Caracas (que Tenreiro también recuerda) “destacaba el valor referencial de arquitectos importantes de la segunda modernidad post-Kahn, como Jorn Utzon, de quien mostraba con insistencia la iglesia de Bagsvaerd, cerca de Copenhagen (1976), como ejemplo alejado de los historicismos y citas que llenaban el panorama”.
3. Dos artículos de Juan Pedro Posani relacionados con las conferencias que Frampton dictara en Venezuela durante su visita en 1991.
El viaje de Frampton en 1991, más vinculado a las gestiones de Oscar Tenreiro para que se concretara, que derivaron en un ciclo de conferencias realizadas a finales de julio y comienzos de agosto en los espacios del Banco Consolidado (luego Corp Banca y hoy BOD), La Castellana, permitieron al teórico inglés desarrollar las tesis basadas en su interpretación de los planteamientos que a finales del siglo XIX formulara Gottfied Semper vinculados al concepto de “tectónica”. Producto de su asistencia al ciclo Juan Pedro Posani escribiría en Economía HOY dos artículos: uno el 3 de agosto titulado “Frampton hermeneuta” y otro la semana siguiente (10 de agosto) que llevó por nombre “Más Frampton” en los que establece una interesante sintonía con el historiador británico tanto en el tratamiento de los temas abordados como en su rechazo al postmodernismo y apuesta a una modernidad más arraigada alejada, sin embargo, de funcionalismos y racionalismos “obtusos”. Cercana a esta visita estaría la publicación posterior de Estudios sobre cultura tectónica: poéticas de la construcción en la arquitectura de los siglos XIX y XX (Studies in Tectonic Culture: The Poetics of Construction in Nineteenth and Twentieth Century Architecture, 2001) donde hace énfasis en la conexión entre los lenguajes de la construcción y la arquitectura.
4. Dos libros editados por Oscar Tenreiro donde se registra la participación de Frampton. En el primero como entrevistado y en el segundo elaborando la «Introducción».
La proximidad entre Tenreiro y Frampton tuvo como antecedente la entrevista que éste le realizara en Nueva York en enero de 1985 que aparece en el libro Sobre arquitectura (1990). Más tarde esa buena relación cultivada en el tiempo con la visita que Tenreiro le hiciera a Frampton en 2010 con motivo del 80 aniversario del arquitecto inglés, se ha visto reforzada en la participación de éste en el reciente libro Todo llega al mar (2019) en el que Tenreiro lo invitó a escribir un texto introductorio. También, recientemente, protagonizaron juntos la apertura oficial del curso 2020-2021 de la Escuela Técnica Superior (ETS) de Arquitectura de la Universidad de Málaga (UMA), España.
Con noventa años cumplidos (llegará a los noventa y uno el próximo 20 de noviembre), Frampton es de las pocas referencias que aún nos quedan de una generación que vivió y logró reinterpretar el rumbo de lo que fueron los postulados canónicos de la arquitectura moderna con visión crítica desmarcándose de lo que había sido la línea oficial de quienes fueron sus cronistas más reconocidos. También dejó para la posteridad la idea de que “La modernidad es un proyecto inacabado. Y más un sinónimo de progreso que del despotismo del que se la ha acusado.”
Con importantes premios y reconocimientos entre los que se encuentran el León de Oro a la Trayectoria en la Bienal de Arquitectura de Venecia (2018); el Premio a la Trayectoria del Milenium BCP de la Trienal de Lisboa (2014); el Premio Schelling de Teoría de la Arquitectura (2012); y la Medalla del Presidente de la Liga de Arquitectura de Nueva York (2005), Frampton ha afirmado que “los rascacielos no son arquitectura, sólo dinero” o “la historia se ha concentrado en las obras de los arquitectos. Es hora de reivindicar a muchas mujeres” cuando Anatxu Zabalbeascoa lo entrevistó para El País Semanal en 2017 luego de recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Politécnica de Madrid.
Allí también expresó lo siguiente: “Mi historia necesita un lector atento. Los libros sin retórica requieren más atención” y lanzó la mayor autocrítica a su libro más conocido: “Nos dejamos a una gran parte del mundo: China, India, África… La próxima reedición de mi Historia crítica de la arquitectura moderna deberá ser menos eurocéntrica (…) Que no conozcas algo no quiere decir que no exista (…) Es necesario el convencimiento de que has visto cosas que merecen ser contadas. Y la humildad para dejar claro que lo que cuentas no es nunca la historia. Es tu historia”.
Un diseño olvidado de Mies van der Rohe se está construyendo en el campus de la Universidad de Indiana
Escrito por Andreea Cutieru
Traducido por Fabian Dejtiar
12 de julio de 2021
Tomado de Plataforma Arquitectura
Un nuevo edificio para la Escuela Eskenazi de Arte, Arquitectura + Diseño de la Universidad de Indiana, materializa un diseño recientemente redescubierto de Mies van der Rohe. El proyecto de 1952 estaba destinado a una casa de fraternidad en el mismo campus de IU Bloomington donde se está construyendo actualmente, y el diseño incorporó el mismo marco de acero blanco y la misma estética de paneles de vidrio expansivos que la Casa Farnsworth, creada aproximadamente al mismo tiempo. Después de ser olvidado durante seis décadas, el diseño resurgió en 2013. La obra de dos pisos abrirá sus puertas este otoño.
En 1950, Mies van der Rohe recibió el encargo de la casa de la fraternidad de la Universidad de Indiana, en un momento donde también tuvo la oportunidad de diseñar Crown Hall para el Instituto de Tecnología de Illinois, que acabaría convirtiéndose en una de sus obras maestras. El proyecto de la casa de la fraternidad se abandonó debido a la falta de fondos, y décadas más tarde, los planos fueron finalmente donados al archivo de Mies en el Museo de Arte Moderno. En 2013, se pusieron en marcha planes para la construcción del diseño, y la investigación posterior descubrió documentación significativa entre los documentos de uno de los asociados de Mies. La Universidad de Indiana se puso en contacto con el arquitecto Dirk Lohan, nieto de Mies, quien estuvo de acuerdo en que la Universidad podría usar el diseño y atribuírselo a Mies.
Teniendo estrechas conexiones con los conceptos de la casa Farnsworth y el Instituto de Tecnología de Illinois, el diseño de Mies para el edificio UI es una estructura rectangular de vidrio y acero elevada desde el suelo. El espacio principal mide 930 metros cuadrados y cuenta con un atrio cuadrado central que realza aún más la apertura del edificio.
El diseño de Mies van der Rohe se confió a la firma Thomas Phifer and Partners, con sede en Nueva York, para que se adapte a los códigos de construcción actuales y a su función académica actual al mismo tiempo que preserva la estética arquitectónica deseada. El edificio contendrá espacios de conferencias, talleres y oficinas, sin alterar la distribución del segundo piso, mientras que la planta baja tuvo que ser reconfigurada. Para cumplir con los códigos de construcción, se agregó una nueva escalera, se reemplazó el vidrio original de un solo panel por uno aislante y el proyecto se equipó con sistemas MEP de acuerdo con los estándares contemporáneos.
Otra de las piezas que ha pasado a ser icónica dentro de la arquitectura moderna venezolana es la casa que Gustavo Wallis Legórburu (1897-1979) proyectó para si mismo y su familia a finales de los años 30 del siglo XX y que terminó de construir en 1942: Piedra Azul. Como tal, se trata de un obra bien documentada, que ha sido objeto de diversas apreciaciones y descripciones y cuyo análisis crítico también ha sido accesible a través de diferentes fuentes.
Para Juan Pedro Posani primero en atender la existencia de la edificación en Caracas a través de su arquitectura (1969), Piedra Azul forma parte del capítulo “El Estilo Internacional” en el que se valora por encima de todo la obra de Manuel Mujica Millán como pionero dentro de una especie de “eclecticismo estilístico” donde el “internacional” era considerado como un estilo más, sumándose a él otros arquitectos que, como Gustavo Wallis, “se unían a Mujica en adoptar a veces las formas desnudas del cubismo arquitectónico”. Así, a la hora de referirse a la casa de Wallis (ubicada bajo el epígrafe de “el ‘estilo’ se difunde”, la despacha de la siguiente manera: “las formas-clichés del estilo internacional se difunden mediante las obras de varios arquitectos. Entre ellas debe ser recordada la quinta ‘Piedra Azul’ en el Country Club, del Arquitecto Gustavo Wallis. En esta quinta que fue premiada en el Primer Congreso Panamericano de Arquitectos, el Arq. Wallis sigue los esquemas de las articulaciones volumétricas ‘pintorescas’ y de los contrastes de materiales, con algunas reminiscencias muy llamativas en su época de los voladizos de la ‘casa de la cascada’ de Wright”.
1. Fachada norte
La transcripción de lo expresado por Posani la hemos hecho completa exprofeso porque es a partir de ella que fueron apareciendo las posteriores aproximaciones que conocemos de la obra, en su mayoría apelando, por un lado, a una mayor amplitud de lo descriptivo y, por el otro, cuando se profundiza un poco más, a valorar otros aspectos que Posani pasó por alto o no les dio importancia.
Así, en el catalogo de la exposición “La casa como tema” organizada por la Fundación Museo de Arquitectura en el Museo de Bellas Artes en 1989, Piedra Azul pasa a formar parte de aquellos casos que ejemplifican “La casa como tema de abstracción” ubicados al inicio de la modernidad venezolana, cuyo texto principal fue elaborado por William Niño Araque. Allí, sin discrepar demasiado en lo esencial con lo ya expresado por Posani en cuanto al peso que tuvo lo estilístico al momento de diseñarse y de las dificultades que se presentaban para incorporar un tratamiento del espacio verdaderamente moderno en las viviendas destinadas a la burguesía caraqueña (donde la Casa-estudio en Campo Alegre, 1933 y la Casa Blanca en La Florida, 1937, ambas de Mujica se convierten en clara excepción), Niño Araque intenta construir un discurso que busca explicar la manera como se hacen manifiestas diferentes novedades provenientes del neoplasticismo, el productivismo, el constructivismo o el expresionismo tardío en combinación con un funcionalismo que les permite a los arquitectos experimentar. De tal manera, Piedra Azul se sumará a la contundente ruptura con el academicismo planteada por Carlos Raúl Villanueva a través de la Escuela Gran Colombia (1939-1942), de la cual es contemporánea, grupo que incluye también otras obras que “formularán una auténtica síntesis del lenguaje neoplástico”.
2. Plantas3. Fachada oeste.4. Fachada este (principal)
Considerando la descripción en sí, en el catálogo de “La casa como tema” al referirse a Piedra Azul mencionan de forma muy escueta e imprecisa lo siguiente: “Construida a inicios de la década del cincuenta (sic), Piedra Azul marca notablemente la presencia de la Arquitectura Moderna e Internacional influenciada por la obra de Wright. La insistencia en las articulaciones volumétricas, las opciones vernáculas presentes en los muros de piedra y los contrastes de materiales en relación directa al tratamiento de la Casa de la Cascada, particulariza la imagen de esta casa en el área residencial donde se implanta”.
En otra vuelta de tuerca que condujo a un mayor rigor en el tratamiento del tema que hoy nos ocupa, Niño Araque, ahora para el catálogo de la exposición “Wallis / Domínguez / Guinand. Arquitectos pioneros de una época”, montada en la Galería de Arte Nacional en 1998, desarrolla de manera más hilada y fluida una descripción que no se separa de lo anteriormente expresado pero que ahonda aún más en aspectos compositivos y funcionales. También se hace eco de las distorsiones que ha podido crear la reiterada relación directa de Piedra Azul con la Casa Kauffman de Wright planteando que “dicha relación establece un tipo de interpretación que desconoce una cantidad de aspectos únicos que la presentan como un manifiesto de plena modernidad”. Sin embargo, al leer la descripción hecha en busca de algún rasgo no señalado anteriormente, se nos vuelve a recordar, por ejemplo, que “el juego volumétrico neoplasticista expuesto en la casa, se libera en esta ocasión de todas las ataduras académicas”, a lo que se suma a modo de revelación que “la composición se origina a partir del ensamblaje de volúmenes blancos y volados, con un cuerpo de piedra maciza que los sostiene a partir de la idea de un basamento. Este juego alternado de texturas lisas y blancas con texturas rugosas y grises, desarrolla plásticamente una solución novedosa que demuestra la madurez de un vocabulario formal”.
5. Izquierda: Vista de la fachada este (principal). Derecha: Detalle de la fachada este (principal)6. Izquierda: Detalle de la fachada sur. Derecha: Detalle del espacio de la escalera.
Es de resaltar en el texto sobre Piedra Azul de la exposición “Wallis / Domínguez / Guinand…” el hecho de detenerse en el valor que presenta el diseño de cada una de sus cuatro fachadas, “las cuales expresan su funcionalidad interna”, en la adaptación del edificio a la topografía (donde se salva un desnivel de tres metros) y en la definición del acceso que, como en proyectos anteriores realizados por Wallis (las casas Degwitz y Sucre), “se organiza siguiendo el estricto canon funcionalista…”
estableciéndose una clara diferencia entre la entrada principal y la que se destina al estacionamiento en virtud de la proporción que adquieren las respectivas marquesinas. Valga decir que el eje virtual que parte del acceso principal sirve para organizar el claro funcionamiento de las diferentes áreas que constituyen la vivienda: las sociales y de servicios en la planta baja y las íntimas (con sus servicios alternos) en la planta alta. Amplias terrazas que resuelven la relación interior-exterior se hacen presentes en cada nivel como importantes desahogos y oportunidades de disfrutar de las vistas lejanas
La horizontalidad reforzada por el uso de aleros de diferentes dimensiones y la racionalidad de la estructura aporticada son otros atributos que se valoran y a su vez derivan en “una sobredimensionada solidez”.
“Su espacialidad interior -referirá Niño Araque- es densa debido a la marcada insistencia en el uso de la piedra en combinación con el mármol y a sus techos de material acústico. De esta interioridad y como referencia plástica única y sosegante aparece la escalera, resguardada por un vitral a doble altura que acentúa su atmósfera de penumbra”.
A modo de cierre, otro importante tema es resaltado dentro del análisis realizado por Niño Araque: el de la pared de vidrio (“como gran lucernario arquitectónico”) y la escalera adosada (“como columna vertebral de esta situación teatral y modernizante”), los cuales se constituyen en constantes dentro de la arquitectura de Wallis presentes en obras anteriores como el Palacio de la Gobernación de Caracas y el ya demolido Banco Central de Venezuela.
7. Diversas tomas recientes internas y externas de la casa.
Wikipedia añade a nuestro recorrido un dato si se quiere curioso que no habíamos detectado entre quienes se han ocupado de la casa, relacionado con el origen del nombre del inmueble. Allí se señala: “Mientras ejecutaba la construcción de varias edificaciones de la que sería la Urbanización La Castellana, se hicieron movimientos de tierra en las faldas del cerro El Ávila que dejaron al descubierto muchas rocas. Unas piedras de un color particularmente azulado llamaron la atención de Wallis, quien decidió colocar una cantera en el sitio y extraerlas para usarlas como material en la próxima construcción de su residencia personal. Con esto en mente, en 1941 diseñó el inmueble, inspirándose en los trabajos de Frank Lloyd Wright, y que recibiría el nombre del material escogido, sobre una parcela de 2.000 m² en la zona norte de Caracas”. Una última referencia aproximativa al conocimiento de la casa Piedra Azul la constituye la nota elaborada por Diego Wallis para Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) donde realiza un ejercicio de síntesis de apreciaciones provenientes de diferentes fuentes (fundamentalmente de los textos elaborados por Niño Araque) muy semejante al ejercicio que hoy hemos realizado desde aquí.
Wallis habitó la casa durante varias décadas. Hasta donde sabemos, actualmente continúa perteneciendo a su familia y se encuentra en un buen estado de conservación. Información obtenida del portal http://www.conlallave.com aparecida en abril de este año certifica que la casa se encuentra en venta y el amplio despliegue fotográfico que acompaña el aviso permite observar con detalle la actual condición del inmueble.
8. Parte del trabajo de levantamiento y representación de la Casa Piedra Azul llevado a cabo por los estudiantes Kevin Marcano, Adana Pedrón y Andrea Paredes dirigido por los profesores Joao de Freitas y Alberto Manrique en la Unidad Docente Nueve de la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva de la FAU UCV.
La documentación fotográfica y planimétrica que durante años se manejó de la casa Piedra Azul siempre fue escueta y reducida a las mismas tomas. Es por ello que la muy reciente experiencia académica (ubicable en https://www.instagram.com/jddefreitasjoao/) emprendida en el curso de pregrado de diseño (3º, 4º y 5º semestres) que dirigen los profesores Joao de Freitas y Alberto Manrique en la Unidad Docente Nueve de la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva de la FAU UCV, dirigida a reproducir y analizar casas referenciales dentro del paisaje caraqueño (entre las que se ha incluido Piedra Azul a cargo de los estudiantes Kevin Marcano, Adana Pedrón y Andrea Paredes), además del valor formativo que denota ofrece un riquísimo material que desde ahora se puede considerar como importante aporte al conocimiento y representación de la edificación a la cual hoy dedicamos esta nota.