Este libro nos invita a repensar los modelos arquitectónicos y urbanos, priorizando no tanto el conocimiento técnico, formal y abstracto buscado por los urbanistas, como la dimensión pública y cívica de la experiencia de los ciudadanos cuando intentan cuidar de sí mismos, de los demás o del entorno.
Después de décadas de industrialización, nuestras ciudades, en sus dimensiones físicas y gubernamentales, son lugares orientados a la productividad. Las ciudades son, sin embargo, un entorno más hostil para las actividades no productivas: poder elegir dónde sentarse y descansar, usar un baño público, beber agua limpia sin pagar o respirar aire no contaminado. El privilegio que han disfrutado las actividades productivas y quienes las ejercen ha llevado a la negación de las diversas características biológicas y subjetivas de sus habitantes y del carácter multidimensional de la ciudad, convirtiéndose en un principio cultural y una práctica política.
The Caring City (La Ciudad Solidaria) abre un amplio campo de alternativas que pueden presentar una visión unificadora de la economía, el medio ambiente y la salud de una comunidad diversa.
La traducción de esta obra ha contado con la participación de Acción Cultural Española, AC/E.
Como parte de la Biennale d’architecture et de paysage de 2019 en Versalles, Francia, MOS construyó Petite École, un pequeño pabellón al aire libre para albergar talleres educativos para niños. Es un lugar para mirar y hacer, y para hacer y mirar, construido con 688 piezas de aluminio modeladas, aplanadas, cortadas, dobladas, prefabricadas, enviadas y luego ensambladas en el sitio. Está hecho para ser desmontado y vuelto a montar en otro lugar. Está diseñado para ser fácilmente entendido, hecho de elementos de construcción simples: un techo largo y bajo con columnas y vigas apiladas que lo sostienen.
Realizados durante varios talleres de diseño, los ejercicios de diseño de una sola página escritos por arquitectos se ensamblaron en un libro grande y se entregaron a los niños. A Book on Making a Petite École presenta una colección ampliada de estos ejercicios. Cada ejercicio incluye ilustraciones divertidas de sus pasos, iniciando una conversación sobre cómo los diseñadores ven, piensan, enseñan e imaginan los fundamentos del diseño. Junto a estos, se incluye el proceso de diseño del pabellón, como su propio ejercicio de diseño, desde ilustraciones coloridas de cada paso de la construcción del pabellón, hasta fotografías reales de la construcción y fotografías del pabellón completo que se está ocupando. A Book on Making a Petite École considera cuestiones básicas de la pedagogía del diseño, la abstracción, la accesibilidad, la experimentación y la equidad, mientras considera y reconsidera la arquitectura.
Con aportes de:
Djamel Klouche, Jean-Christophe Quinton, Sebastián Adamo & Marcelo Faiden, Yussef Agbo-Ola, Sir David Adjaye, Xavi Laida Aguirre, Stan Allen, Benjamin Aranda, Assemble, Tatiana Bilbao, Bureau Spectacular, Marlon Blackwell, Galo Canizares & Stephanie Sang Delgado , Sean Canty, Jan De Vylder, Ambra Fabi & Kersten Geers, fala, First Office, Antón García-Abril & Débora Mesa, Go Hasegawa, Steven Holl & Dimitra Tsachrelia, Wonne Ickx/PRODUCTORA, Florian Idenburg & Jing Liu, Sam Jacob, Andrés Jaque, Johnston Marklee, Ladi’Sasha Jones, l’AUC, LEFT Architects, Toshiko Mori, Catherine Mosbach, Umberto Napolitano, Daniel Norell & Einar Rodhe, Lütjens Padmanabhan, Pezo von Ellrichshausen, Mónica Ponce de León, Pier Paolo Tamburelli, Bolle Tham & Martin Videgård, UrbanLab, Proyectos de bienvenida, WORKac con Ayah Wood.
Cathryn Dwyre, Chris Perry, David Salomon, Kathy Velikov (eds.)
Actar Publishers
2022
Idioma: inglés
Nota de los editores
Los escritores y diseñadores de esta colección se encuentran entre los arquitectos, artistas, arquitectos paisajistas y teóricos más reflexivos que trabajan en la actualidad. Los editores organizaron estos ensayos y obras de arte y diseño en torno a tres territorios: el atmosférico, el biológico y el geológico. Cada grupo de ensayos está enmarcado además por prólogos y epílogos, que atraen puntos de vista individuales en una articulación más amplia de lo que podría ser un territorio ambiguo y cómo funciona. Ambiguous Territory surgió de un simposio y una exposición realizados en la Universidad de Michigan en el otoño de 2017, y de exposiciones en la Universidad de Virginia y Pratt Manhattan Gallery en 2018, y en Ithaca College en 2019. Las conversaciones que surgen en este libro son inquisitivas y comprometidas críticamente. Presionan las suposiciones que hacemos habitualmente sobre lo que constituye perspectivas significativas y de principios en arquitectura, arquitectura paisajista y arte. Tanto los textos como la obra abordan algunos de los temas más espinosos de nuestro tiempo.
Extracto del prólogo del libro de Catherine Ingraham
Profesor, Graduado en Arquitectura y Diseño Urbano, Pratt Institute
Las obras de Ambiguous Territory existen en un espacio creativo, en el cambiante reino de las posibilidades. Es un ámbito del diseño en el que las soluciones (o la falta de ellas) aún no se han asentado. Ese debería ser un sentimiento familiar para todas las personas creativas, cuya vida diaria puede incluir explorar una salida a un problema sin poder concretar una respuesta exacta. Este volumen pertenece a ese territorio de la ambigüedad y la curiosidad, un lugar donde hay espacio para las cavilaciones, las risas y la desesperación. Los proyectos transmiten, de diferentes maneras, la esperanza de un futuro mejor, pero también la sensación de no saber si ese futuro es posible.
Extracto de un epílogo del libro de Peder Anker
Profesor, Escuela Gallatin de Estudios Individualizados, Universidad de Nueva York
Con contribuciones de:
Ellie Abrons, Paula Gaetano Adi, amid.cero9, Amy Balkin, Philip Beesley, Ursula Biemann, The Bittertang Farm, Edward Burtynsky, Bradley Cantrell, Gustavo Crembil, Brian Davis, Design Earth, Mark Dion, Formlessfinder, Lindsey french, Adam Fure, Futureforms, Michael Geffel, Rania Ghosn, David Gissen, El Hadi Jazairy, Harrison Atelier, Cornelia Hesse-Honegger, Lisa Hirmer, Catherine Ingraham, Lydia Kallipoliti, Perry Kulper, Sean Lally, Landing Studio, Lateral Office, LCLA, Mark Lindquist, LiquidFactory, Ariane Lourie-Harrison, Meredith Miller, Thom Moran, Ricardo de Ostos, NaJa & deOstos, Nemestudio, Mark Nystrom, OMG / O’Donnell Miller Group, The Open Workshop, Ricardo de Ostos, oOR / Office of Outdoor Research, Jennifer Peeples, pneumastudio, Alessandra Ponte, Office for Political Innovation, Rachele Riley, RVTR, Smout Allen, smudge studio, Neil Spiller, Terreform ONE, Andreas Theodoridis, Unknown Fields, Liam Young, Marina Zurkow.
La Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) anuncia la apertura del Concurso de Arquitectura “Pabellón Cubierta Multipropósito UCAB 70 años” dirigido a todos aquellos profesionales de la arquitectura, ingeniería, diseño y carrera afines que vivan en Venezuela.
Esta actividad permitirá generar propuestas para edificar una cubierta que tendrá diferentes usos dentro de la universidad.
Al finalizar el concurso habrá menciones honoríficas y un premio de $7000 ($2000 correspondientes a la idea ganadora y $5.000 con la posterior entrega del proyecto arquitectónico).
La Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat anuncia la convocatoria del Concurso correspondiente al año 2022 PREMIO JUAN MANUEL CAGIGAL AL MEJOR LIBRO DE INGENIERÍA Y EL HÁBITAT.
En consecuencia, se convoca a las instituciones académicas, organizaciones, empresas consultoras, profesionales y personas del área, interesados en optar al premio.
LAPSOS
Las contribuciones deberán entregarse antes del 31/03/2023.
El jurado designado por la academia dará a conocer el veredicto antes del 30/06/2023.
El premio se entregará en Sesión Solemne en el Palacio de las Academias en julio de 2023.
En el siguiente link se encontrará toda la información relacionada con la convocatoria:
Cuando el arquitecto nacido en Vitoria, Álava, Manuel Mujica Millán (1897-1963) hace pública en 1928 su “Propuesta de urbanización de la Plaza Bolívar de Caracas y proyecto de reforma de la Catedral de Caracas”, de la cual el dibujo que ilustra nuestra postal del día de hoy forma parte, tenía 31 años y escasamente uno de haber llegado a Venezuela (octubre de 1927), contratado por el empresario Eloy Pérez para hacerse cargo del refuerzo de la estructura y cimentación del Hotel Majestic, que presentaba serios problemas.
Del proyecto planteado para “urbanizar” el corazón de la capital venezolana, que imaginamos se presentó acompañado de una interesante información gráfica y de una memoria que seguramente lo sustentaba, sólo conocemos este impactante dibujo. Sin tener certeza de si nuestra suposición es cierta, intentaremos, sin embargo, contextualizar y comentar la iniciativa de Mujica de la mejor forma posible.
Quizás para empezar valga la pena apuntar, siguiendo el excelente texto titulado “Manuel Mujica Millán y el urbanismo novecentista en Cataluña, 1917-1927” de Vicente Casals Costa, publicado en Biblio 3W, Revista bibliográfica de geografía y ciencias sociales de la Universidad de Barcelona en mayo de 2011 (visitable en https://www.ub.edu/geocrit/b3w-925.htm), que Mujica, aunque nace en el País Vasco, se traslada desde muy joven (en 1906) con su familia a Barcelona, donde crecerá y desarrollará todos sus estudios, por lo que su arraigo con Cataluña tuvo un peso si se quiere aún mayor que con su lugar de nacimiento. “En 1913, a los 17 años, comenzó las pruebas para ser admitido en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona, lo que le tuvo ocupado durante los cursos 1913-14, 1914-15 y 1915-16. El 10 de octubre de 1916 obtuvo la certificación académica expedida por la Facultad de Ciencias de la Universidad de Barcelona (de la que entonces dependía la Escuela de Arquitectura), que le permitía comenzar la carrera de arquitectura en la referida Facultad”, acotará Casals Costa. Mujica, finalmente, se tituló el 27 de enero de 1925.
1. Ejercicios académicos realizados por Manuel Mujica Millán durante sus estudios de arquitectura. Izquierda: Croquis para una torre de Aguas, ejercicio para la asignatura de Hidráulica, del curso 1922-23 . Derecha: Instituto de 2ª enseñanza para una población de 2º orden. Alzado frontal, 1923.
Las dificultades económicas que atravesó su familia impulsaron a Mujica a trabajar desde muy joven como ayudante en oficinas de reconocidos arquitectos catalanes. La indagación hecha por Casals Costa lo lleva a afirmar que colaboró con Eusebio Bona desde 1922, con Francisco de Paula Nebot en 1923, con Cayetano Cabañes Marfá, en 1924 y quizás con Fernando Tarragó. “Bona, Nebot y Tarragó eran, además, profesores de la Escuela de Arquitectura, donde impartían, entre otras, las asignaturas de Historia de la arquitectura, Teoría del arte, Composición de edificios (Bona); Detalles, Modelado en barro (Nebot); Proyectos de detalles, Proyectos de conjuntos 1 (Tarragó), en las que Mujica cosechó sus mejores resultados, buena parte, además, en la modalidad ‘libre’. Es fácil adivinar que su facilidad para el dibujo y su habilidad compositiva fue lo que hizo que estos arquitectos buscaran la colaboración de su alumno”.
Además de los efectos que su temprana incorporación al mercado de trabajo trajo en el desarrollo de sus estudios, también Casals Costa deja constancia de los problemas que tuvo Mujica con “las asignaturas de tipo físico-matemático y su mayor facilidad con las de tipo compositivo y de diseño”, siendo su bajo rendimiento en las primeras otro motivo que influyó en su tardanza en licenciarse. Curioso dato este que contrasta con la razón eminentemente técnica que trajo a Mujica a Venezuela y que apoya aún más el valor de la práctica que logró acumular en el campo profesional en Barcelona: tres años como estudiante y dos ya graduado.
Esa valiosa experiencia profesional acumulada por Mujica en Barcelona, además de sus innegables dotes para el dibujo, el diseño y la composición arquitectónica, se convertirán en un importante bagaje que traerá consigo cuando comience a ejercer en Venezuela, aportando referencias para la aproximación a la iniciativa que lo impulsó a hacer su propuesta para la plaza Bolívar y la Catedral de Caracas.
2. Tres dibujos realizados por Mujica para el proyecto de la capilla del Palacio Real de Pedralbes, Barcelona (1922).
Brevemente, creemos que vale la pena refrescar la importancia que tuvo la aportación de Mujica en el proyecto de la capilla del Palacio Real de Pedralbes trabajando para Eusebio Bona, cuando este fuera contratado por el conde Güell para proyectar todo el edificio en 1922. Luego, “en 1923 trabajó para Francisco de Paula Nebot en el diseño y construcción del cine Coliseum de Barcelona, una de las obras destacadas de la época… En 1924 lo encontramos como ayudante de Cayetano Cabañes Marfá en relación a algún proyecto de la ciudad de Mataró, ciudad de la que fue arquitecto municipal por aquella época (lo era en 1927) Fernando Tarragó Nogué, también profesor de Mujica”. Sólo añadir que Bona y Nebot fueron dos de los más destacados representantes de novecentismo monumentalista en arquitectura, corriente que tuvo particular influencia en la formación de Mujica. También que su colaboración con Nebot en la realización del Coliseum seguramente tuvo mucho que ver, por las características y demandas estructurales del edificio, en la aceptación de su posterior trabajo para el hotel Majestic caraqueño.
Ya como arquitecto, se registra la participación de Mujica en 1925 (a poco de haberse graduado), en el proyecto completo (memoria y colección de planos) de la ciudad-jardín La Florida en Santa Perpètua de Mogoda, promovida por Escolapio Cáncer Duaso, donde también elaboró los planos de dos casas para la urbanización. Más adelante, en 1927, participa en el frustrado proyecto de urbanización y reforma del barrio de Atarazanas, en Barcelona, el cual “constituía la prosecución de una propuesta de Ildefonso Cerdá”, y donde intervendrán también el arquitecto Luis Girona y el comandante de ingenieros Mario Giménez. Así, “… lo que Giménez, Mujica y Girona llamaban barrio de Atarazanas quedaba comprendida por el espacio delimitado por el paseo Colón, la avenida del Marqués del Duero (actualmente avenida del Paral·lel), Santa Madrona y la Rambla de Santa Mónica”.
3. Dos dibujos realizados por Mujica como parte del Proyecto de reforma del barrio de Atarazanas, Barcelona. Izquierda: Perspectiva general a vuelo de pájaro. Derecha: Perspectiva a vuelo de pájaro de la Plaza Reina Victoria.4. Izquierda: Perspectiva de la fachada posterior del Palacio del Sol presentada por Mujica al concurso de anteproyectos de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 (diciembre de 1926). Derecha: Vista a vuelo de pájaro del Proyecto de urbanización de la Rambla y plaza de Santa Ana, Mataró (abril de 1927).
Del plan para Atarazanas, interesante propuesta que no detallaremos aquí, y que tenía como perspectiva ser un aporte a la ciudad con motivo de la realización de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, señala Casals Costa lo siguiente: “La influencia del proyecto de Atarazanas está presente, por las informaciones que hemos podido obtener, en otra propuesta, no realizada, de Manuel Mujica, para la remodelación de la plaza Bolívar, de Caracas (1927). También parece que algunos de los esquemas compositivos utilizados en el barrio barcelonés lo fueron más adelante en su tardío proyecto de urbanización El Rosario, en Mérida (1961), lo que mostraría la larga pervivencia de la memoria de su experiencia barcelonesa”.
Mujica participaría a finales de 1926 en el concurso de anteproyectos para la construcción del Palacio del Sol dentro de la exposición de 1929 y, en 1927, en el Proyecto de urbanización de la Rambla y plaza de Santa Ana, Mataró, lo que corrobora el interés y experiencia que había desarrollado en temas de renovación urbana.
“Además del ya referido chalet en Sitges, Mujica intervino en algunos otros proyectos, de los cuales tenemos constancia de tres. El primero de ellos es su participación en el concurso para el edificio de la Compañía Telefónica, en Madrid, en el que obtuvo el segundo premio según la referencia que consta en unas cuartillas escritas a mano conservadas en el archivo de la Cátedra Gaudí, aunque no documentación gráfica localizada. El segundo lo constituye su proyecto para un hotelito en la villa cántabra de Laredo, y el tercero lo constituye el proyecto de casa para Marcos Alonso, en la población de Tiana, en la comarca litoral del Maresme, a medio camino entre Barcelona y Mataró”.
5. Manuel Mujica Millán trabajando en una de las habitaciones del Hotel Majestic.
El amplio panorama que hemos presentado, sirve de antecedente a la intensa actividad que Mujica comenzará a realizar en Venezuela gracias a la puerta que le abrió el trabajo en el hotel Majestic. Sólo bastaría señalar para corroborarlo que, en 1928, además de la propuesta para la plaza Bolívar y la Catedral, el arquitecto realizó: una residencia “estilo vasco” en Los Chorros, Caracas, para el Sr. Rotundo Mendoza; el proyecto para el concurso de la Sede del Caracas Country Club, Caracas; dentro del trabajo de reforzamiento de las bases del hotel Majestic, aprovecha el sótano para una tasca, entrada, pasillo, comedor, salón y salida a la terraza los cuales proyecta; la reforma completa de la casa de la Sra. Carolina de Herrera Uslar (proyecto, planos y dirección) y el Oratorio para la Sra. Matilde de Salas.
De más está decir que Mujica llega a Venezuela un año antes de que lo hiciera Carlos Raúl Villanueva, encontrando un país provinciano, gobernado por un dictador que se había instalado en Maracay desentendido de la capital y en el que todo estaba por hacerse, con la particularidad de que ya empezaba a notarse paulatinamente el influjo de la aparición del petróleo. Quizás esta circunstancia lo impulsa a proponer una reforma “modernizadora” de la envergadura que plasmó en el dibujo que hoy presentamos.
El ambicioso proyecto el cual, insistimos, seguramente Mujica documentó ampliamente, ofrece dos aspectos a tomar en cuenta: por un lado, se plantea la “urbanización de la Plaza Bolívar de Caracas” y, por el otro, “la reforma de la Catedral de Caracas”.
6. Manuel Mujica Millán. Urbanización de la Plaza Bolívar de Caracas. Sección transversal del andén norte y estación de los ferrocarriles (1928).
De lo que se puede cotejar en la representación, con respecto a la urbanización de la Plaza Bolívar, llama la atención la incorporación de una estación y su andén para un ferrocarril subterráneo por debajo del tramo que va entre la esquina de Principal y La Torre, sobre el cual se mantiene el tránsito vehicular y el paso de la línea de tranvías que para ese momento existía en la capital. Esta operación modifica sustancialmente el frente norte de la plaza (donde se amplía la calzada) y los niveles del espacio público, al tratar de obtener un acceso directo a la estación desde el recinto. Así, la plaza contaría con un nuevo frente de dos niveles ubicado prácticamente en su interior, que albergaría en el nivel superior una glorieta neoclásica en forma de balcón que sustituiría a la actual y permitiría no sólo colocar a la orquesta en ocasiones especiales, sino contemplar la totalidad del espacio público. Por su parte, en el nivel inferior de este nuevo cuerpo se ubicaría una galería como transición entre plaza y estación.
Otro aspecto que se pone en evidencia a través del dibujo es la manera agresiva como la nueva construcción se aproxima a la estatua de Bolívar (ahora colocada sobre un alto pedestal), en lo que parece ser una nueva localización más al norte. Ello habla de una alteración importante del trazado geométrico original de la plaza y de un desplazamiento de su principal foco de atención, aspectos para nada menores si de hablar de la memoria urbana de la ciudad hablamos.
7. Detalle del dibujo de la propuesta para la urbanización de la Plaza Bolívar donde se puede apreciar al fondo a la derecha el aspecto que Mujica buscaba darle a la Catedral de Caracas.
En cuanto a lo que pudo haber sido el proyecto para “la reforma de la Catedral de Caracas”, el dibujo que hoy analizamos muestra al fondo del lado derecho de la imagen, detrás del alto pedestal con la escultura de Bolívar, de manera algo difuminada pero legible, la única pista de lo que pareciera ser su posible materialización. Ella consistiría, como mínimo, en modificar la fachada original del principal templo de la capital, cambiándola por otra de rasgos claramente neobarrocos, mostrándonos Mujica de esta manera un adelanto de lo que posteriormente será la remodelación del Panteón Nacional (1930) y la Capilla de Nuestra Señora del Carmen en Campo Alegre (que proyecta en 1932 y se construye entre 1935 y 1936).
La Catedral, valga decirlo, ya mostraba para aquel entonces signos de un visible deterioro a causa del mal estado en que se encontraba su cubierta, el cual tal vez Mujica quiso atender, y que finalmente originaron la polémica remodelación realizada por Gustavo Wallis Legórburu en 1932. Wallis, al igual que Mujica cuando busca intervenir el espacio urbano, actuará en la Catedral “desde una perspectiva ahistórica, moderna y eficientista; elimina los techos y las cubiertas de pares y nudillos, reemplazándolos por placas de concreto armado con el objeto de instalar bóvedas de yeso”, tal y como expresarán Carmen Araujo y William Niño Araque en el texto central del catálogo de la exposición “Wallis, Domínguez y Guinand. Arquitectos pioneros de una época” (1998).
Como información complementaria, de la página Crono Arquitectura Venezuela (https://www.facebook.com/cronoarquitectura/) hemos sabido que, en 1942, Mujica “con los proyectos ya elaborados, plantea a los gobiernos Ejecutivos, Municipales y Nacionales, la remodelación de la Plaza Bolívar de Caracas y la construcción de un tren subterráneo como forma de contribuir a resolver el problema del transporte colectivo de la capital. La necesidad de resolver esta problemática fue para el arquitecto Mujica Millán un tema recurrente a lo largo de su vida”. En este sentido existe plena coincidencia con las inquietudes de otro arquitecto español, en este caso exiliado, que llegará a Venezuela en 1938: Rafael Bergamín.
8. Carátula y páginas interiores del catálogo de la exposición Manuel Mujica Millán. Arquitecto. Galería de Arte Nacional (1991).
La impronta de Mujica, tanto en Caracas como en Mérida (donde falleció), fue objeto entre julio y septiembre de 1991 de una primera, y hasta el momento única, exposición antológica titulada “Manuel Mujica Millán. Arquitecto”, organizada en la Galería de Arte Nacional por la Fundación Museo de Arquitectura y la Fundación Galería de Arte Nacional, con la colaboración de las Facultades de Arquitectura de la Universidad de Los Andes y la Universidad Central de Venezuela. La curaduría fue realizada por los arquitectos Bernardo Moncada, William Niño y Martín Padrón, quien además tuvo a su cargo la edición del catálogo de la muestra. El esfuerzo logrado por los curadores, que los llevó a recopilar una cantidad importante de bosquejos y perspectivas dispersos realizados por el notable arquitecto (entre los que se encontraba el que hoy nos ha ocupado), puso de relieve el rol que a lo largo de toda su trayectoria jugó el dibujo como instrumento creativo indispensable y como aproximación a la comprensión del espacio.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 6 y 7. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
1, 2, 3 y 4. Vicente Casals Costa, “Manuel Mujica Millán y el urbanismo novecentista en Cataluña, 1917-1927”, Biblio 3W, mayo de 2011 (visitable en https://www.ub.edu/geocrit/b3w-925.htm)
5. Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, Caracas a través de su arquitectura, 1969.
8. Catálogo de la exposición Manuel Mujica Millán. Arquitecto. Galería de Arte Nacional, 1991. (Colección Fundación Arquitectura y Ciudad)
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.