El 20 de octubre de 1973, la reina Isabel II inauguró la Ópera de Sidney. Auténtica proeza constructiva, el edificio que lleva la firma de Jørn Utzon se ha convertido también en uno de los mayores ejemplos de “creatividad colectiva” en la historia de la arquitectura del siglo XX. Cincuenta años después, L’Architecture d’Aujourd’hui publica un número especial que recorre la historia de la construcción del tejado de uno de los teatros de ópera más emblemáticos del mundo, una historia ilustrada con documentos inéditos, presentados aquí por primera vez gracias al cuidado de los autores de este número especial: Paolo Tombesi, Paolo Stracchi y Luciano Cardellicchio. «Con sus estructuras de baile, la construcción de la Ópera de Sidney fue su primera presentación», dijeron a L’Architecture d’Aujourd’hui.
EN RESUMEN: – Editorial de Emmanuelle Borné; – Prólogo de Tristram Carfrae (vicepresidente de Arup); – Historia en 8 capítulos de Paolo Tombesi, Paolo Stracchi y Luciano Cardellichio, ilustrada con documentos inéditos. Dirección artística de Sylvain Enguehard.
Toda obra de arquitectura, independientemente de su magnitud, de su localización dentro de la ciudad, del uso al que esté destinada o del nivel de difusión del que haya sido objeto, tiene una historia y cobra un significado tanto para los que la habitan como para aquellos que se aproximan a ella, más aún cuando se tienen claros sus antecedentes. Con ello no estamos diciendo nada nuevo, pero creemos que puede servir de necesaria introducción a la nota que hoy dedicaremos a la casa Vega, proyectada en 1973 por los arquitectos Alberto Tucker Mellior (1937-2021) y Mario Ramañach (1917-1984).
1. Ubicación de la casa Vega dentro de la urbanización Prados del Este.
Ubicada al fondo de una calle ciega que marca el final (o el inicio, depende de cómo se mire) de la avenida Los Jardines en la urbanización Prados del Este, al sureste de Caracas, la casa significó para sus proyectistas la oportunidad no sólo de satisfacer con creces las aspiraciones de sus clientes a través de una obra de indudable calidad sino que sirvió, además, para sellar una amistad forjada durante años entre un maestro y su discípulo, quienes asumieron el reto de tomar la batuta en la aventura que se encuentra detrás de la creación y puesta en marcha de la Carrera de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar.
Alberto Tucker, mientras cursó estudios de arquitectura en la Universidad de Cornell a comienzos de los años 60 (regresó a Venezuela en 1964), tuvo la oportunidad de conocer a Mario Romañach, destacado arquitecto cubano con una amplia y fructífera producción de obras en su país entre 1945 y 1959 (la cual puede consultarse en https://www.urbipedia.org/hoja/Mario_Roma%C3%B1ach), lo cual permiten catalogarlo como uno de los más importantes arquitectos modernos de la isla caribeña. Cabe añadir que Romañach, quien tuvo que emprender el camino del exilio a los Estados Unidos a finales de 1959, durante su estadía en Norteamérica fue profesor de las universidades de Harvard (había conocido a Walter Gropius en La Habana), Cornell y Pennsylvania, siendo en la Escuela de Diseño de esta última (que como se sabe tenía gran peso la figura de Louis Kahn, a quien admiraba) donde desarrolló con mayor intensidad su carrera académica y en ese estado donde logró acumular cierta obra construida.
2. Algunas de las obras realizadas por Mario Romañach en Cuba entre 1945 y 1959. Arriba izquierda: Casa Noval Cueto, Cubanacán (1948-1949). Arriba derecha: Apartamentos para Evangelina Aristigueta de Vidana (1956). Abajo izquierda: Casa Evangelina Aristigueta, Cubanacán (1953). Abajo centro izquierda: Casa Ernesto Suárez, Querejeta (1959). Abajo centro derecha: Casa Rufino Álvarez, La Habana (1956-1957). Abajo derecha: Casa Manuel Saavedra, Querejeta (1951).
Pues bien, en el marco de la creación de la Universidad de Caracas, luego Simón Bolívar, alternativa a la penetración política de que había sido objeto la Universidad Central de Venezuela desde mediados de los años 60 del siglo XX, quienes la concibieron en 1967 vieron en el modelo organizativo aplicado por algunas casas de estudio de Estados Unidos y Canadá una oportunidad de romper con el rígido esquema que regía a las universidades nacionales. Dándole un carácter “experimental”, una estructura departamental que derivaba en la oferta de ”carreras” y contando con un apacible lugar para desarrollarse lejano al bullicio capitalino, Ernesto Mayz Vallenilla, rector desde 1969, encontró la oportunidad propicia para dar cuerpo a su tesis de un “humanismo planetario” el cual “encontrará su satisfacción en la huida y el retorno a un mundo virtuoso, idealizado, en un campo que se yergue sobre una colina en la que se cultivarán los hombres que subyugarán el caos urbano por el conocimiento; constructores de la nueva ciudad reformada mediante el dominio consciente de la técnica”, afirmará Carlos Olaizola en “Mario Ramañach. El arquitecto cubano que sirvió de puente entre Pensilvania y Caracas”, ponencia presentada en la Trienal de Investigación FAU 2017.
Pues bien, quiso el destino que Justo Pastor Farías (encargado entre otros de organizar los estudios de ingeniería en la USB), quien a su vez había encomendado a Gustavo Legórburu la tarea de organizar los correspondientes a arquitectura como alternativa a una “politizada” UCV que atravesaba, además, el proceso de Renovación Universitaria, se aproximarán, una vez creada la carrera en enero de 1971, a un desconocido Alberto Tucker Mellior para proponerle que fuese el primer Coordinador y terminase de armar el Plan de Estudios.
3. Mario Romañach (izquierda) y Alberto Tucker (derecha).4. Mario Romañach al centro, en los espacios exteriores de la casa-club donde funcionó la primera sede de la carrera de Arquitectura de la USB; a la izquierda, Julio Maragall, de espalda Alberto Tucker y a la derecha Jorge Núñez.
Tucker, sin experiencia alguna en la docencia y egresado de una universidad norteamericana como Cornell, según testimonio ofrecido a Olaizola, por aquellos años se había asociado a su maestro Mario Romañach quien venía con frecuencia al país y lo animaría a que aceptara el importante desafío ofreciéndole todo su apoyo y experiencia.
Será Romañach, por tanto, quien, luego de revisar el voluminoso trabajo adelantado por Legórburu, le proponga a Tucker a través de un diagrama, de una manera sencilla, clara y directa todo lo que debería ser y contener la carrera:“… el número de años de diseño con el número de diseños que debía contemplar el plan, la cadena de estructura, en fin, todo el esquema organizativo estaba allí, en una simple hoja blanca, y me dijo, esto es todo lo que debe tener la carrera”, le confesará Tucker a Olaizola. Luego Tucker le presentará esa propuesta a Legórburu obteniendo su aprobación.
Olaizola añadirá: “Gracias a este hecho afortunado, termina Mario Romañach involucrado en la concepción del Plan de Estudios, aplicando algunas de las destrezas que lo llevaron a ser considerado el mejor arquitecto de Cuba y un ‘notable profesor en Estados Unidos’ (Dagit, 2013, p. 45); el dibujo del cual se servía para expresar sus ideas, y la capacidad de síntesis y claridad conceptual, fueron aptitudes que se harían patentes en los años sucesivos, cuando su labor tras bastidores terminará resultando clave para la consolidación de la carrera de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar y para la renovación de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela”.
De tal manera, el diseño de la casa Vega proyectada justo en aquellos años y el plan de estudios de la carrera de arquitectura de la USB tienen como denominador común esa feliz coincidencia.
5. Vista aérea de la casa Vega (a la derecha de la imagen).
La casa, visita de culto para estudiantes y egresados de la USB y lección de arquitectura, responde al lugar donde se encuentra (el final de una calle y una amplia parcela) y resuelve el programa convencional asignado mediante la creación de dos volúmenes: uno conformado por dos paralelepípedos desplazados los cuales, orientados en sentido noreste-suroeste, favorecen su cabal apreciación y resuelven el acceso de personas y vehículos; y otro, ubicado en el borde sureste del terreno completando un interesante juego compositivo, conformado por un cubo aislado concebido originalmente como oficina o consultorio y que funciona actualmente como casa de huéspedes.
6. Izquierda arriba: La fachada hacia la calle. Izquierda abajo: La fachada hacia el jardín. Derecha: Zaguán de entrada en el primer piso7. Diversas vistas del interior de la casa Vega.
Hacia el frente, dejando una amplia área de estacionamiento en la planta baja, se desarrolla una imponente escalera que, finalizando en un pequeño zaguán, señala al primer piso y al lugar donde los dos volúmenes se solapan como el sitio donde se entrará formalmente a la vivienda. Ello ofrece la oportunidad de tener una muy lograda distribución funcional hacia las diversas zonas que la componen: el cuerpo más angosto contendrá las habitaciones en dos niveles; el más ancho, las áreas sociales (sala-comedor) en planta alta y la cocina junto a los servicios en la planta baja (con acceso directo también desde el exterior), que contarán con un amplio desahogo abierto hacia el generoso jardín posterior, techado por el vacío dejado bajo el propio volumen que hacia la calle, bajo una operación similar, había permitido techar parte del estacionamiento.
Construida de manera impecable en concreto obra limpia (presente tanto en el interior como en el exterior) y cerramientos en ladrillo a la vista tratado con escrupuloso cuidado que le ofrecen una atractiva textura, la casa se muestra enigmática hacia la calle y expresiva hacia el fondo desde donde se puede apreciar el Ávila a la distancia. Las habitaciones se iluminarán desde el retiro lateral noroeste dándole a ese frente un ritmo que logra diferenciar la condición presente en los dos niveles. También está llena de detalles en madera que confirman el cuidado que tuvieron sus diseñadores de no dejar nada sin contemplar.
Pasada por alto como muchas otras por la importante recopilación y curaduría que dio origen a la exposición “La casa como tema” realizada en el Museo de Bellas Artes en 1989, la casa Vega merece un lugar en un nuevo esfuerzo que se emprenda en ese sentido en algún momento, que esperamos no sea muy lejano.
Muy bien mantenida por sus propietarios sometida a pocas modificaciones de acuerdo a su programación original, la casa Vega, reiteramos, ofrece a quien la visita la oportunidad de apreciar arquitectura al más alto nivel y a los vinculados a la carrera de arquitectura de la USB un lugar que permite beber de las fuentes, mantener vivo el recuerdo de quienes fueron sus proyectistas y descubrir, aunque sea de forma lejana, el rol jugado por ellos en su formación profesional.
4. Carlos Olaizola, “Mario Ramañach. El arquitecto cubano que sirvió de puente entre Pensilvania y Caracas”, Trienal de Investigación FAU 2017 (Cortesía Enrique Larrañaga)
…que en 1993se inaugura el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez?
1. Vista aérea del Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez.
Detrás de la apertura en 1993 del Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez se encuentra una interesante historia que se remonta al 29 de marzo de 1866, cuando el añorado Nuevo Mercado Central (también denominado Mercado de La Plazuela) de la capital zuliana, construido por el Sr. Felipe Garbiras, entró en servicio en una zona vecina a la plaza Baralt.
2. Primer Mercado Central de Maracaibo construido por Felipe Garbiras en 1866.
La edificación, erigida en el mismo lugar donde se levantaron en 1816 los famosos Ventorrillos (primer vestigio de mercado urbano marabino), “tenía 72 metros por el lado Sur; 66 por Norte; 55 por el Oeste y 50 por el este. Contenía en su recinto 60 ventorrillos para la venta de víveres, licores y mercancía al por menor; y, 198 puestos o sitios para los productos que a diario afluían de las costas y campos del estado. El edificio costó 40 mil pesos y al poco tiempo rentaba unos 4 mil bolívares mensuales”, según información obtenida de la página saborgaitero.com.
Este indudable punto de referencia, ubicado en pleno corazón de la ciudad, funcionaría ininterrumpidamente hasta 1927 cuando un voraz incendio lo consumió por completo.
Casi de inmediato, el gobierno regional presidido por el general Vincencio Pérez Soto (1883-1955) se abocará a dar solución de la manera más rápida y eficaz a la carencia de tan importante uso. La búsqueda de alternativas apuntó a analizar diversas propuestas de estructuras industriales de hierro prefabricadas que habían cobrado un importante auge en países como Francia, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. La selección finalmente recayó en la compañía inglesa Richter & Picáis Industrial Engineers London E.G., cerrándose el contrato el día 13 de julio de 1928, un año después del fatal incendio que consumió la antigua instalación.
3. El Nuevo Mercado Principal de Maracaibo en pleno proceso de montaje (c.1929).4. Otras dos imágenes del proceso de ensamblaje de la estructura del mercado.
De acuerdo al completo artículo dedicado al Centro de Arte en Wikipedia, “la tramitación final del contrato, el traslado de toda la estructura totalmente desarmada y transportada en barco desde Inglaterra hasta el puerto local de Maracaibo, así como su posterior levantamiento y acondicionamiento final, se extendió desde 1928 hasta 1930”. Los trabajos de montaje, a cargo de un grupo de técnicos alemanes, estuvieron bajo la dirección del ingeniero de origen belga León Jerome Höet (1891-1944), profesional radicado en Venezuela desde 1914 que dejó una marcada impronta dentro las obras públicas realizadas en la capital zuliana ligadas a la gestión del ya mencionado general Vincencio Pérez Soto, uno de los pilares del régimen gomecista, entre 1926 y 1935.
5. Etapa final del montaje (izquierda) e imagen cercana a la fecha de apertura del mercado (derecha).6. Vitalidad urbana generada por el mercado a finales de los años 50.
Así, “el nuevo Mercado Principal de la ciudad inició sus servicios el 9 de agosto de 1931 y fue bendecido por el Obispo del Zulia, Monseñor Marcos Sergio Godoy” en el mismo lugar donde se encontraba el viejo mercado siniestrado. Contaba con una planta para refrigeración de carnes y frutas, 245 locales para expendio de mercancía seca, víveres, armarios isométricos para el expendio de pescado y carnes refrigeradas, sin refrigerar y restaurantes.
La imponente estructura levantada bajo la coordinación de Höet, de acuerdo a lo recogido en https://iamvenezuela.com/2016/07/sede-del-centro-de-arte-de-maracaibo-lia-bermudez/, portal de IAM (Institutional Assets and Monuments) Venezuela, “es expresión del Art Nouveau, que para entonces estaba en boga en Europa. Está formado por un volumen compuesto que ocupa toda una manzana con medidas aproximadas de 50 por 70 m. Su planta es rectangular y mide 18 m. de altura aproximadamente, presenta un gran espacio central de seis pisos, formado por arcos reticulados y una bóveda de crucería coronada por una cúpula que sirve de tragaluz. Este espacio es circundado por naves techadas en una sola pendiente hasta las columnas externas que sostienen las ménsulas que apoyan el alero que gira alrededor de toda la edificación. (…) Sus fachadas se caracterizan por la presencia de galerías perimetrales con grandes arcos, romanillas y vitrales y en cada esquina presenta una cúpula menor elevada sobre columnas de hierro fundido”.
7. Diversos momentos del edificio mientras funcionó como mercado.
El edificio, rodeado de representativas edificaciones caribeñas y Art-Deco, se ubicó sobre la avenida Libertador cruce con Plaza-Paseo Baralt, y funcionará como Mercado Principal de Maracaibo hasta el 7 de octubre de 1973 fecha cuando cesa toda su actividad al entrar en servicio un nuevo Mercado «Las Pulgas”, como parte de la remodelación del Casco Central de Maracaibo.
De nuevo, Wikipedia nos aclara que “desde el año 1973 se decide remodelar y convertir el viejo Mercado Principal en Centro Popular de Cultura, con el propósito de organizar, apoyar, presentar y promocionar las manifestaciones artístico-culturales propias de la entidad zuliana. Esta experiencia dura hasta principios del mes de octubre de 1982, cuando de nuevo son cerradas las puertas de este espacio debido a múltiples inconvenientes: calor, ruido exterior, inseguridad ciudadana, entre otros”.
La artista plástica y escultora Lía Bermúdez (1930-2021) quien ostentaba el cargo de Secretaria de Cultura de la Gobernación del estado Zulia, propondría en 1979 al gobierno nacional reacondicionar a fondo el edificio, el cual ya contaba con un importante trabajo de restauración que abarcaba su estructura, a objeto de convertirlo en un ambicioso Centro de Arte. Ello implicaría trabajar sus cerramientos y realizar modificaciones para facilitar la presentación de espectáculos y eventos artístico-culturales. En tal sentido, se programó la incorporación de servicios tales como: teatro y artes escénicas en general, salas de exposiciones, centro de información y documentación, biblioteca para las artes universales, sala de lectura, sala audiovisual, tienda de arte y cafetín-restaurante. “Esta propuesta la hace Lía Bermúdez asesorada por los críticos y conocedores de las artes, Roberto Guevara y Sergio Antillano. Luego de la aprobación, el Gobierno nacional encarga al Ministerio de Desarrollo Urbano (MINDUR) del diseño en la persona del arquitecto José Espósito”.
8. Ubicación y tomas del aspecto del edificio después de su total remodelación.9. El Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez en la actualidad.
Tras esperar más de una década, el 7 de junio de 1990 “el Gobernador del Estado Zulia, Dr. Oswaldo Álvarez Paz, mediante el decreto número 97 crea el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez, institución a la que se le adjudica como sede permanente el edificio del antiguo Mercado Principal. (…) El 16 de octubre de 1990, bajo la forma de un nuevo Decreto, se crea la Fundación de Estado para el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez y es entonces cuando se inician los trabajos de restauración y acondicionamiento. El 4 de noviembre de 1993 se inaugura oficialmente el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez con una fastuosa exposición, en la cual participaron 112 artistas venezolanos. Para la fecha, se registró otro acontecimiento de notable importancia para el CAMLB: el Dr. José Antonio Abreu, Ministro de Cultura, lo declara Museo y lo integra a la Red Nacional de Museos”.
De esta manera, desde ese año comienza su andar el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez como lugar que si bien inicialmente estuvo dedicado a presentar y promocionar las manifestaciones artísticas del estado Zulia hoy en día ofrece diversas actividades y convirtiéndose en el espacio central de la Cultura de la ciudad y del Estado.
10. Vistas del interior del edificio.
En sus modernas instalaciones, donde su espacio central está ocupado por una enorme sala multiuso con capacidad de 1200 a 1600 espectadores, la cual puede albergar desde conciertos y obras de teatro, hasta presentaciones de yates, carros, exposiciones y ferias, se cuenta, además, con una sala de exposiciones y eventos, un centro de información y documentación con una amplia sala de lectura y servicios de red complementados con un café-restaurante y una pequeña tienda, donde se han podido dar actividades como: exposiciones de arte, ecológicas, tecnológicas y científicas; conciertos de música clásica y popular; presentación de agrupaciones musicales y figuras del canto; espectáculos de danzas nacionalista, clásica y contemporánea; teatro; cine-arte (35 mm); Infocentro; charlas, conferencias, simposios, convenciones y otros; visitas guiadas; talleres y seminarios de arte y cultura para niños y adultos; y planes vacacionales.
El edificio, cuyos alrededores fueron objeto de un proyecto de renovación urbana centrado en la peatonalización de las calles que lo circundan al norte, este y oeste, y cuya sobria estructura y cerramientos han sido pintados de vivos colores con predominio del azul en busca de dotarlo de una animación acorde al uso que posee, fue declarado Monumento Nacional mediante Gaceta Oficial N.º 33.570 el 6 de octubre de 1986.
Placa ubicada a la entrada del auditorio de la FAU UCV que recuerda quiénes integraban su primer Consejo Consultivo y quiénes fueron sus profesores fundadores.
El pasado 20 de octubre la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, primera casa de estudios del país, llegó a los 70 años. Nació con una semana de diferencia con respecto a fecha de creación de la Escuela de Arquitectura (13 de octubre) y con una separación de 12 años (la Escuela ve la luz en 1941).
Por tal motivo, hemos reeditado una nota que publicáramos el año 2019 en el Contacto FAC nº 148 para no dejar pasar por alto tan importante fecha.
Tomando como referencia un texto elaborado para la “Cronología 1953-2003” ubicado al final del libro conmemorativo Facultad de Arquitectura y Urbanismo UCV 1953-2003. Aportes para una memoria y cuenta (Ediciones FAU UCV, 2005), tenemos que 1953 se inicia en medio de un clima incierto en lo político y con la Universidad Central de Venezuela intervenida desde el año anterior. En enero, una vez instalada la Asamblea Nacional Constituyente de la época, ésta ratifica al coronel Marcos Pérez Jiménez como presidente provisional, luego del fraudulento resultado derivado del proceso electoral realizado el 30 de noviembre de 1952. A raíz del desconocimiento de estos resultados renuncia por presiones la Junta de Gobierno, marcándose el inicio “formal” de la dictadura o, según otros analistas, el paso de la “dictablanda” a la “dictadura”, designándose posteriormente a Pérez Jiménez como “Presidente constitucional” el 17 de abril.
En medio de estas circunstancias, el 2 de agosto de 1953 se sanciona una nueva Ley de Universidades, y el 20 de octubre de ese mismo año la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la UCV se divide en dos Facultades: Ingeniería y Arquitectura y Urbanismo (FAU). El ingeniero Willy Ossott, hasta ese momento Director de la Escuela es nombrado Decano y como Director es designado el arquitecto Tomás José Sanabria (graduado de arquitecto -master incluido- en 1947 en Harvard University). Para esta fecha el Pensum recién estrenado (modificación del anterior de 1946), está conformado por 37 asignaturas a ser cursadas bajo un régimen semestral a lo largo de 5 años. La Escuela tiene 174 alumnos y 25 profesores, y ocupa el primero y segundo pisos del Taller de Electricidad de la Facultad de Ciencias Matemáticas y Naturales, nombre que adoptó la escindida Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas.
La importancia que en el país ya había cobrado la necesidad de planificar y ordenar el crecimiento urbano de las ciudades se ve reflejado en el doble apelativo que se le da a la Facultad, que seguirá, no obstante, teniendo una sola Escuela: la de Arquitectura, ya que el Urbanismo siempre fue visto como formación de postgrado y es sólo a partir de 1968 que se empieza a organizar con la creación del correspondiente Instituto.
Personal docente adscrito a la FAU UCV la fecha de su fundación.
En 1953, aparte del Decano y el Director conforman el cuerpo consultivo de la Facultad: Carlos Raúl Villanueva, Carlos Guinand Sandoz, Diego Carbonell (graduado en el MIT en 1944), Luis Eduardo Chataing (ingeniero, primer director de la Escuela y Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas) y Ernesto Fuenmayor (graduado en 1948 dentro de la primera promoción de la Escuela). Se reconocen como fundadores de la FAU, además de los mencionados, a los profesores: Jean Boistel, Oscar Carpio (profesor de composición, quien antes de graduarse en Caracas en 1948 realizaría estudios de arquitectura en Cornell), Henry Castillo Pinto, Edoardo Crema, Carlos Delgado Sarmiento, José Miguel Galia (quien se inicia como profesor de paisajismo, graduado en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República, Montevideo, en 1944), Santiago Goiri (al igual que Carpio profesor de composición y egresado de la primera promoción del 48), Mauricio Iranzo, Roberto Henríquez, Tony Manrique de Lara (al igual que Carpio y Goiri profesor de composición y egresado de la primera promoción), Juan Marichal Linares, Carlos Möller, Álvaro Pérez Luciani, Julio Ripamonti, Alfonso Rísquez, Jorge Romero Gutiérrez, Horacio Soriano, Arturo Valery Pinaud, Abel Vallmitjana y Charles Ventrillón. Se incorporarán al año siguiente como miembros del personal docente los arquitectos: Julián Ferris (encargado del área de construcción, graduado en Syracuse en 1947), Juan Andrés Vegas (encargado del área de urbanismo, graduado en el MIT en 1947) y Martín Vegas (profesor de composición, graduado en el Illinois Institute of Technology -Chicago- en 1949).
Una vez creada la FAU el artista plástico Abel Vallmitjana inicia allí las actividades de extensión, que marcan su comienzo formal con la organización de un primer evento conmemorativo, realizado en mayo de 1954 (cercano al primer aniversario), consistente en una exposición dedicada a la obra de Leonardo Da Vinci.
Este sucinto repaso que apunta fundamentalmente a los orígenes no puede dejar de mencionar como hechos relevantes de esa primera etapa: el nombramiento como Director de la Escuela de Santiago Goiri en 1956 primer egresado que ocupa dicho cargo; el estreno en 1957 del edificio sede (sin duda el mejor de los proyectados por Villanueva para la impartición de docencia dentro de la Ciudad Universitaria); la aprobación ese mismo año de un nuevo Plan de Estudios para la Escuela (cuando contaba ya con 313 alumnos), aumentando a 39 las asignaturas y manteniendo el mismo régimen y duración; la obtención también en 1957 por parte de los alumnos de 5º año del Primer Premio de la IV Bienal de Sao Paulo; el nombramiento de Antonio Granados Valdés como encargado de llevar adelante las actividades de Extensión Cultural que inicia con la publicación del primer número de la colección Espacio y Forma; para llegar a 1958 cuando en febrero (una vez que cae la dictadura) son designados como Decano el arquitecto Julián Ferris y como Director de la Escuela Oscar Carpio, pasando a ser Ferris (quien sustituyó al ingeniero Willy Ossott) el primer profesional de la arquitectura que ejerce el cargo y quien, al realizarse el año siguiente (1959) las primera elección de autoridades universitarias, se convierte en el primer decano electo, designando posteriormente a Ralph Erminy como Director de la Escuela.
Los años 60 transcurren con la Facultad consolidándose en cuanto a su condición de primer centro de estudios a nivel nacional, lo cual la lleva a contar en 1960 con 793 estudiantes y 110 profesores, momento en que el Plan de Estudios se renueva y eleva el número de asignaturas a 42 bajo el mismo régimen semestral y a lo largo de 5 años de duración de la carrera. En 1961 aparece bajo la dirección de Antonio Granados Valdés el primer número de la revista PUNTO y se le otorga a Carlos Raúl Villanueva el Doctorado Honoris Causa. En 1963 por iniciativa de Graziano Gasparini se crea el Centro de Investigaciones Históricas y Estéticas (CIHE), primer centro de investigación de la aún joven institución, y al año siguiente (1964) aparece el nº1 del Boletín de dicho Centro. La creación en 1967 (año de conmemoración del cuatricentenario de la ciudad de Caracas) del Instituto de Urbanismo marca otro momento importante que permite ir consolidando la actividad de investigación dentro de la FAU.
Así, lo que empezaba a ser el transitar pausado de la institución, se ve impactado por los influjos del mayo francés que en toda la UCV dan inicio al proceso de Renovación Universitaria, de particular resonancia en la Escuela de Arquitectura a partir de 1969, y que duraría más de dos años en medio de los cuales se vive el 31 de octubre de aquel año el allanamiento de la Universidad la cual permanecerá cerrada hasta el 24 de enero de 1971.
La década de los 70 se inicia con la aprobación de un nuevo Plan de Estudios producto del impacto de la Renovación, que conlleva a una reestructuración académica: se habla ahora de Unidades Crédito que en número de 170 (distribuidas entre obligatorios -115- y optativos) se deben aprobar para obtener el título y los cuales son impartidos entre Unidades Docentes y Sectores de Conocimiento. En 1975 nace el Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) y en 1976 el Consejo Universitario aprueba el Reglamento de Funcionamiento Interno de la Escuela de Arquitectura y se crean la Comisión de Estudios para graduados y el Centro de Información y Documentación de la FAU. En 1978 la Escuela alcanza su tope histórico de población estudiantil: 3500, incremento que ya había llevado a las autoridades a realizar importantes modificaciones en la planta física del edificio sede que derivaron en su desnaturalización.
Podría decirse que una vez finalizada la década de los años 70 ya la FAU presenta con claridad una estructura organizativa que con pocas modificaciones ha perdurado hasta nuestros días, creándose en 1992 la Unidad Docente Extramuros de Barquisimeto, aprobándose en 1995 el actual Plan de Estudios de la carrera (actualizado en 2005) y apareciendo como novedad en 2005 el surgimiento de un nuevo esquema de gestión que contempló la creación de entes coordinadores de las actividades de docencia, investigación y extensión. Por otro lado, en 1980 el Instituto de Urbanismo lanza la revista Urbana, en 1985 el IDEC publicará el nº 1 de Tecnología y Construcción y en 2006 se crea el sello Ediciones FAU UCV buscando unificar esfuerzos diversos e importantes que a través del tiempo la institución siempre llevó adelante en ese campo.
Desde su fundación, la FAU ha podido constatar como la mayoría de los Premios Nacionales de Arquitectura han sido otorgados a egresados de las aulas de su Escuela, y cómo ha sido objeto de múltiples reconocimientos. Ha impulsado la creación de otras instituciones, ha visto pasar por sus aulas miles de estudiantes, por sus espacios a importantes figuras del acontecer arquitectónico internacional, ha fortalecido su oferta de estudios de postgrado y ha sido sede de memorables eventos.
También, es bueno decirlo, ha sido dirigida por un total de 14 Decanos que han colaborado cada uno de diferente forma en su crecimiento y a darle la robustez de la que ha podido vanagloriarse. Hoy tiene al frente al arquitecto y doctor Javier Caricatto, quien se estrena luego de ser electo mediante unos comicios postergados por 21 años, en medio de los difíciles momentos que transcurren, ensombrecidos por una terrible crisis presupuestaria que ha afectado de manera ostensible su operatividad y mantenimiento, una disminución dramática de la planta profesoral y estudiantil alcanzando cifras similares a las registradas a comienzos de los años 60, y a quien le corresponde junto a su equipo buscar vías alternas que colaboren a su financiamiento, actualizar el pensum de estudios y reforzar su esencia como entidad eminentemente académica.
Si algo requiere la Facultad de Arquitectura de la UCV en los actuales momentos, más allá de las felicitaciones que le corresponden por su onomástico, es la solidaridad y unidad de todos quienes han tenido que ver con ella a lo largo de 70 años para así comenzar a recuperar el ánimo y empuje requeridos en la superación de las dificultades que atraviesa.
ACA
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