… and Other Dichotomies on the Real in Architecture
Marcelo Spina & Georgina Huljich/ P-A-T-T-E-R-N-S
Constance Vale (ed.)
Actar Publishers
2021
Idioma: Inglés
Nota de los editores
«Al sugerir solidez, impenetrabilidad e independencia del terreno y el contexto, el monolito constituye un irritante importante que permite a la arquitectura reafirmar continuamente su poder iconográfico y negociar de manera oportunista su autonomía»
Marcelo Spina & Georgina Huljich / PATTERNS
Al interrogar imágenes históricas, contemporáneas y, lo que es más importante, especulativas, «Iconos mudos y otras dicotomías de lo real en la arquitectura» tiene como objetivo construir una alternativa viable al cliché y la forma de comunicación agotada del icono, planteando una decididamente introvertida y retraída. Desarrollando un lenguaje y una sensibilidad para descubrir lecturas simultáneas, contradictorias e incluso inesperadas de la forma arquitectónica, el nuevo libro de Marcelo Spina & Georgina Huljich / PATTERNS, tiene como objetivo hacerse un hueco en la cultura y la historia contemporáneas al sugerir que lejos de buscar complacer a la multitud, la arquitectura puede persistir en la sociedad como un irritante cultural y social constructivo.
Ya no se preocupa por los excesos narrativos o por el «impacto y el asombro» de la creación de sensaciones; el icono mudo se vuelve intrigante en su engañosa indiferencia hacia el contexto, desconcertando en su absoluta apatía hacia el cuerpo. Objeto y edificio, absoluto e inestable, anticipado y extraño, manifiesto y retirado, tal es la dicotomía de los iconos mudos. Morando en la paradoja entre el silencio y el signo y con el objetivo de desacreditar una falsa dicotomía entre el discurso crítico, la búsqueda de la novedad formal y el logro de la ética social, «Iconos mudos y otras dicotomías de lo real en la arquitectura» reafirma la necesidad cultural, social y relevancia política de la imagen arquitectónica, sugiriendo una resolución muy necesaria al actual pero incorrecto antagonismo entre innovación formal, responsabilidad social y austeridad económica. Al cruzar antecedentes históricos relevantes y especulaciones teóricas polémicas con conceptos de diseño originales y representaciones provocativas del trabajo reciente de PATTERNS, el libro aspira a estimular auténticas especulaciones sobre lo real.
Parte historia, parte teoría y parte atlas monográfico, el libro incluye contribuciones de Georgina Huljich, Guillermo Martinez, Ciro Najle, Marcelo Spina, Brett Steele y Constance Vale.
Medalla AOA a la Trayectoria Académica para José Rosas
La Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA) de Chile en el marco de su Asamblea Anual ha distinguido con las Medallas AOA 2021, un reconocimiento bianual que destaca a profesionales, oficinas y entidades públicas o privadas que han sido relevantes para el desarrollo de la arquitectura nacional, a Raimundo Lira, Cristián Izquierdo, la Dirección de Arquitectura de la Municipalidad de Santiago, José Rosas y el grupo Elemental.
José Rosas, arquitecto de la Pontificia Universidad Católica de Chile, cuenta con una maestría en Planificación Urbano Regional del Instituto de Estudios Urbanos en la misma casa de estudios y es doctor de la Escuela Técnica Superior de Barcelona en Universidad Politécnica de Cataluña.
Como arquitecto de libre ejercicio profesional, dirige diversos proyectos entre los que destacan Plan Regulador de Las Condes, Planes Reguladores del Alto Aconcagua, Plan Maestro del Zanjón de la Aguada, Plan Regulador Intercomunal de Copiapó.
Es profesor titular de la Escuela de Arquitectura y del Instituto de Estudios Urbanos y se ha desempeñado como director de la Escuela de Arquitectura de la PUC (1997 y 2000), director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela (2000 y 2002), director de Extensión y Servicios Externos de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la PUC (2004 y 2005) y decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la PUC (2005-2012). Es director del programa de Doctorado en Arquitectura y Estudios Urbanos UC, desde el 2016 a la fecha.
Como investigador se ha centrado en problemas relacionados a la teoría y forma urbana y orientados al tema del proyecto. Entre ellas destacan las vinculadas al Centro de Santiago de Chile y su transformación durante el Siglo XX, y de diversos proyectos Fondecyt y Conicyt.
Recalcando lo emocionante para él que es este reconocimiento, Rosas comenzó agradeciendo a la presidenta de AOA y a todo el directorio y miembros de la asociación, agregando: “En particular siento una especial gratitud hacia mi alma mater, la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde por más de cuarenta años he tenido el privilegio de enseñar a investigar, además de colaborar en la gestión académica. Gracias a todos los profesores, a los administrativos y muy especialmente a los estudiantes. Por supuesto también a mi familia, que siempre me ha regalado el tiempo para dedicarme a la universidad, que ha sido mi modo de vida”.
… que en 1947 luego de dos años de trabajo se concluye la construcción y el equipamiento del Hotel Nacional?
1. Hotel Nacional. Izquierda: Vista lejana desde el oeste con el Centro Simón Bolívar a la derecha y más allá la avenida Bolívar (circa 1954). Derecha: Vista donde se aprecia la solución en esquina
Ubicado en el terreno del sureste de la esquina de Camejo, en el cruce de la Av. Este 6 con la Av. Sur (a pocos metros al oeste del Pasaje Zingg), y diseñado por el arquitecto de origen turco Arthur Kahn (1910-2011), este edificio, del cual desconocemos el número y tipo de habitaciones, que contaba con planta baja, mezzanina, seis pisos, una terraza cubierta y brise-soleils como elementos de protección en las ventanas de la fachada oeste, fue el primer proyecto de arquitectura de importancia que realizó Kahn en Venezuela.
Seguirle los pasos a la trayectoria de Kahn significa descubrir una personalidad verdaderamente fascinante. Gracias a sus biógrafos que con empeño fueron rescatando paulatinamente la figura de Kahn del anonimato desde hace aproximadamente 15 años (destacándose particularmente entre ellos Henry Vicente), sabemos que tras los estallidos de la Primera Guerra Mundial con apenas 5 años se trasladó con su familia a la ciudad de Viena en Austria donde estudió dibujo y música (piano), dominando a lo largo de su vida el trombón, la guitarra, la batería, el piano y el contrabajo. Más tarde, luego de un internado de cinco años en Laussane, Suiza, inició sus estudios de arquitectura en la Escuela Politécnica de Zurich, los cuales abandonó para regresar a Viena y retomar sus formación como músico. En 1930, Kahn fue trombonista en la orquesta de la bailarina, cantante, vedette y actriz estadounidense, nacionalizada francesa, Josephine Baker quien diez años más tarde salvaría la vida de sus padres en plena Segunda Guerra Mundial. Con 22 años se inscribe en la Escuela de Bellas Artes de París donde en 1939 se gradúa de arquitecto sumándose luego como voluntario en el ejército francés al inicio de la guerra. Emigra a Venezuela en 1942 desde las costas de Marsella hasta Puerto Cabello y ya en nuestro país se desempeñaría por poco tiempo como músico en la orquesta de Luis Alfonso Larrain y se presentaría individualmente bajo el seudónimo de Peter Anders.
2. Arthur Kahn (circa 2000)
Ese mismo año será contratado como dibujante de arquitectura en el Ministerio de Obras Públicas por Carlos Raúl Villanueva, al que había conocido en la Exposición Internacional de París de 1937, quien le propone trabajar con él en el proyecto de la Ciudad Universitaria. Para aquel momento Villanueva se encontraba adelantando las primeras realizaciones del conjunto (el complejo médico), y Kahn colaborará brevemente en el diseño del Hospital Universitario y más ampliamente en el del Instituto Anatomo-Patológico. Paralelamente, en 1945, crea la firma Arquidec C.A., con la que va a realizar el proyecto del Hotel Nacional. Señalaba Kahn en entrevista realizada en 2010: «Trabajaba de día con Villanueva en el proyecto de la Ciudad Universitaria y de noche, en casa, en el proyecto del Hotel Nacional».
3. Ubicación del Hotel Nacional en la esquina de Camejo sobre el plano ESSO del centro de Caracas de 19464. Izquierda: Sello propagandístico del Hotel Nacional. Derecha: Postal del hotel en la que se perciben sus fachadas norte y oeste5. Hotel Nacional. Perspectiva del proyecto (cerca de 1945) mirando hacia el sur cuando aún no se había empezado la construcción del Centro Simón Bolívar
La construcción del Hotel Nacional es recogida tangencialmente en un artículo aparecido en la revista Billiken del año 1945, rescatado por María F. Sigillo en https://mariafsigillo.blogspot.com/2013/11/contraste.html, donde se señala: “El Progreso incontenible que ha invadido Caracas desde que la Reurbanización ‘El Silencio’ cargo de comprobar que todo es posible cuando se quieren hacer las cosas bien, extrajo capital de su escondite, buena parte del cual está colaborando en la transformación del viejo cascarón avileño. (…) Tenemos para nublarnos los ojos de maravillas en tal sentido, edificaciones como las de Veroes, que se debaten en un afán de superación: y como si los edificios de otros sectores ciudadanos no estuvieran acordes también en este mismo sentido, salta a la vista, para regodeo de los caraqueños que aman la ciudad, y por ella serían capaces de condenarse a un silencio sepulcral, el Hotel que Mariné construye en la esquina de ‘Camejo’. (…) Lo cierto es que de lo que nos presenta la gráfica donde vemos la auriga trotando sus caballos en la calle ruinosa a la que solamente le falta el perro muerto en el centro de la calzada para que fuera más caraqueña, no quedará absolutamente nada, cuando el Coronel Mariné, hinche la trompeta para anunciar a nativos y musiúes que Caracas tiene otro gran señor Hotel para servir a todos. (…) A quién se le ocurriera ir en busca de la estación de los parihueleros en la esquina de Camejo, en cuyo ángulo sureste, existió durante años un negocio de Café y comida denominado por Juan Bautista Arrechederra “Restaurant MOSCATEL”… moriría como una flor marchita quien tratase de rememorar lo que hubo allí”.
6. Dos imágenes del Hotel Nacional. Izquierda: Vista de la fachada oeste desde el Centro Simón Bolívar donde puede apreciarse la protección con brise-soleils móviles. Derecha: Vista de la esquina de Camejo hacia el sur con parte del hotel a la izquierda y la iglesia de Santa Teresa al fondo
La nota, aparte de darnos pistas de quien fuera el constructor del hotel (un tal Coronel Mariné), cierra haciendo mención a la elaboración de una maqueta, acompañada por los dibujos del proyecto, que se exhibía “en diversos sitios de la capital” y que “dice por sí sola, de lo que se trata, para contribuir al embellecimiento urbano en Santiago de León de Caracas”.
Por tanto, el hotel nacía generando grandes expectativas presentándose como una muestra más de arquitectura moderna sumándose a otras instalaciones que proliferaron en pleno crecimiento de la ciudad de la mano de la bonanza proveniente de la explotación del petróleo. Así, a la “americanización” hotelera que se registra en “Los tiempos hoteleros de Caracas en la memoria de Nikolajs Sidorkovs” (https://entrerayas.com/2016/06/los-tiempos-hoteleros-de-caracas-en-la-memoria-de-nikolajs-sidorkovs/) y se da en San Bernardino, iniciada por el Ávila (1942) y representada por el Waldorf (1944), el Potomac (1948) y el Astor (1950), el Nacional (1947) junto a El Conde (1948) se sumarán desde el centro de la ciudad, llamando la nula atención que Sidorkovs presta al muy buen edificio diseñado por Arthur Kahn.
7. Edificios Cruz Verde (izquierda) y Camejo (derecha) proyectados por José Antonio Ron Pedrique como prolongación del Centro Simón Bolívar. Parte del segundo se levantó en el terreno donde se encontraba el Hotel Nacional.
El Hotel Nacional, propiedad del Sr. Manuel Guillermo Díaz, fue adquirido por un millón de bolívares por el Centro Simón Bolívar durante la gestión del Dr. Miguel Márquez Rivero (1952-1955), y así como la decisión de construir el Centro Simón Bolívar conllevó la demolición en 1949 del hotel Majestic, otra decisión similar como la de prolongarlo mediante la construcción de los edificios Camejo y Cruz Verde (terminados en 1964) y de los enlaces viales de la Avenida Bolívar significó la demolición del Hotel Nacional a inicios de los años 60, es decir, tuvo poco más de trece años de vida que para una edificación de su envergadura es verdaderamente poco.
Sin embargo, si bien el Majestic ha sido objeto de un positivo rescate dentro de la memoria de la ciudad, el Nacional ha pasado directamente al olvido, señalándose únicamente, cuando se reseña la importante obra realizada por Kahn desde 1947 en adelante, que se trata de la primera obra ejecutada por la firma Arquidec C.A. y “es el primer edificio en Venezuela con brise-soléil movible”. Son pocas las fotografías que se tienen de él y casi inexistente la información gráfica que se encuentra publicada.
8. Dos obras emblemáticas de Arthur Kahn. Izquierda: Edificio Altamira (1947). Derecha: Pasaje Zingg (1951-1953)
Arthur Kahn diseñó: el Edificio Altamira (1947) en la primera etapa de la Urbanización Altamira; el Edificio Beco Blohm (1948), en la esquina Puente Yanes; el edificio Caribe (1948), en la Urb. San Bernardino; el Pasaje Zingg (1951-1953), en la Avenida Universidad que complementó el edificio del mismo nombre construido por el ingeniero Oskar Herz entre 1939 y 1940, incorporando las primeras escaleras mecánicas de la capital (las cuales eran de madera); la Farmacia Tropical (1949-1950) y la sede principal del Banco de Maracaibo (1954) ambas en la capital del Zulia; y la Unidad Piloto Experimental del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, IVIC en los Altos de Pipe (1953-1954) y el edificio Acco en Las Mercedes (1970). También proyecto las casa Kemprer en San Bernardino (1943), Semmering en Colinas de Los Caobos (1949-1952) y la Beracasa en Los Chorros (1958), su gran obra, demolida en 2008.
Kahn se nacionalizó venezolano y revalidó su título de arquitecto en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV, en 1962.
ACA
Procedencia de las imágenes
Colección Crono Arquitectura Venezuela y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
Dentro de las visitas de corte eminentemente académico que han sido realizadas a nuestro país por notables arquitectos extranjeros, las dos que nos dispensara Heliodoro (Helio) Piñón Pallarés en 2002 y 2008 podríamos decir que dejaron una importante huella tanto por el dogmatismo que mostró a la hora de exponer los valiosos contenidos que transmitió, como por la polémica que ello causó con el auditorio a quien iban dirigidos, conformado básicamente por estudiantes de postgrado y docentes en período de formación dentro de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV.
1. Números 1 y 2 (mayo y julio 1974) de Arquitecturas Bis revista de la que Helio Piñón fue miembro fundador e integrante del Consejo de Redacción entre 1973 y 19852. Tres obras del estudio Viaplana/Piñón. Arriba izquierda: Plaza de los Países Catalanes (1981-1983). Arriba derecha: Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Casa de Caritat (1990-1993). Abajo: Rehabilitación del Convento de Santa Mónica y su adecuación como centro de arte (1985-1987)
Luego de egresar de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB) en 1966, Piñón se doctora en 1976 (teniendo como Director de Tesis a Rafael Moneo) y llega a ser Catedrático de Proyectos de Arquitectura desde 1979. En 1974 forma parte del grupo fundador de Arquitecturas Bis y ese mismo año se asocia con quien fuera su mentor, Albert Viaplana (9 años mayor que él), formando el estudio Viaplana/Piñón donde se produjeron más de 20 proyectos de relevancia y se participó en numerosos concursos de los cuales se obtuvieron hasta 7 primeros premios y 6 segundos premios, apareciendo en todas las reseñas como obras muy destacadas por los reconocimientos obtenidos: la Plaza de los Países Catalanes (1981-1983), la rehabilitación del Convento de Santa Mónica y su adecuación como centro de arte (1985-1987) a lo que debe añadirse el anexo (1987-1992), y el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Casa de Caritat (1990-1993).
A finales de 1997 Piñón decidió separarse de Viaplana principalmente “a causa del creciente peso de Viaplana en las obras de ambos, generando arquitecturas con las que Piñón no terminaba por identificarse”. Tras la ruptura Piñón renegó de toda su obra anterior hasta el punto de que en su síntesis curricular aparece lo siguiente: “Se formó como arquitecto colaborando con Albert Viaplana, entre los años 1967 y 1997”. Luego fundó junto a Nicanor García el Laboratorio de Arquitectura en la ETSAB (1999-2007); y desde entonces ha trabajado en solitario.
Así, cuando Piñón realiza su primer viaje a Venezuela en marzo de 2002, ya había roto su relación con Viaplana, ejercía su último año comovicerrector de Programas Culturales de la Universidad Politécnica de Catalunya (1998-2002)y se encontraba muy comprometido tanto conel Laboratorio de Arquitectura en la ETSAB como con sus actividades docentes de postgrado, donde dirigió como responsable uno de los programas de doctorado del Departamento de Proyectos Arquitectónico entre 1987 y 2002, departamento que había dirigido entre 1979 y 1983.
Traía a cuestas, además, una importante trayectoria académica acumulada en la que se contaban hasta 11 libros, 3 publicaciones especiales, más de 50 artículos publicados en revistas especializadas y 11 tesis doctorales dirigidas, amén de la organización de hasta 36 cursos y conferencias (en su gran mayoría en carácter de invitado) de los cuales 30 los había llevado a cabo en Latinoamérica entre 1998 cuando visita a Uruguay, Chile, Argentina y Brasil y 2001 cuando a excepción de Chile asiste a los mismos países.
3. Cuatro obras de Piñón anteriores a 2002. Reflexión histórica de la arquitectura moderna (1981), Arquitectura de las neovanguardias (1984), El sentido de la arquitectura moderna (1997) y Miradas intensivas (1999)
La línea de trabajo que Piñón venía desarrollando desde hacía años se encuentra recogida en el título de algunos de sus más importantes libros: Reflexión histórica de la arquitectura moderna (1981), Arquitectura de las neovanguardias (1984), El sentido de la arquitectura moderna (1997) y Miradas intensivas (1999), donde paulatinamente fija una radical postura sobre cómo debe entenderse el papel jugado por las vanguardias históricas y su relación con la arquitectura, para lo cual apunta a desarrollar una mirada y una sensibilidad muy particulares sumadas a un sistema de valores que busca rescatar de aquel período lo más esencial de su expresividad traducido en un sentido estético que le da plena vigencia a la arquitectura moderna.
Concretamente, Helio Piñón es invitado a Venezuela en 2002 a dictar entre el 18 y el 22 de marzo el curso “Teoría y Práctica del Proyecto de Arquitectura” organizado desde la Maestría de Diseño Arquitectónico por María Fernanda Jaua a instancias del entonces Director de la Escuela José Rosas Vera dirigido, como ya hemos mencionado, a estudiantes de postgrado y docentes de diseño en período de formación. El objetivo del curso era “realizar un ejercicio proyectual mediante el cual el alumno sea capaz de demostrar la relación entre teoría y práctica de la arquitectura”. La metodología seguida combinó clases magistrales y trabajo en el taller de proyectos buscándose que el producto final consistiese en la “realización de un ejercicio proyectual con contenido teórico”.
4. Izquierda: Certificado de aprobación del curso “Teoría y Práctica del Proyecto de Arquitectura” dictado por Helio Piñón en Caracas entre el 18 y el 23 de marzo de 2002. Derecha: Portada del libro Arte abstracto y arquitectura moderna (2004), nº 1 de la Colección “Incertidumbres y Discordancias”, FAU UCV.
Totalmente a tono con la postura teórica asumida por Piñón, las cinco sesiones de las que estaba conformado el curso (de cuatro horas de duración cada una) llevaron por título: La forma no sigue la función: la contiene; Forma moderna y ambiente histórico; La vivienda y la forma; Arquitectura y medio natural; y Autonomía y servidumbres de concepción.
También aquella visita le sirvió a Piñón para presentar y promocionar su más reciente libro, Miradas Intensivas (1999) que a su se convirtió en referencia del curso que dictaba del cual copiamos el resumen, clara muestra de la postura teórica de su autor: “Desde hace años se asiste al retorno de los modos de la arquitectura moderna, tras cuarenta años de ajetreo doctrinal. Durante este tiempo, con el pretexto de corregir las desviaciones de una modernidad mítica y, a menudo, mal entendida, se consiguió confundir su auténtico sentido y acabar con un modo de concebir intenso y relativamente generalizado. Las posiciones de enmienda se fundamentaban, por lo común, en argumentaciones morales, cuando no meramente costumbristas: en ningún caso fueron capaces de proponer un sistema visual alternativo al que fecundó la mejor arquitectura del siglo XX, sobre la base del neoplasticismo. La arquitectura de las últimas décadas ha hecho gala, por encima de otras carencias, de una visualidad zafia, a menudo grosera; ha obviado la dimensión formal de sus productos respecto a un ingenuo propósito comunicador, de modo que la aspiración al orden se ha visto suplantada por la celebración de lo pintoresco; acaso es consecuencia de haber empeñado su cometido en expresar gráficamente una idea de cariz literario y, casi siempre, un punto cursi. Este libro trata de contribuir a la recuperación de los criterios formales de la modernidad reivindicando la mirada, haciendo énfasis en la intelección visual, criterio de juicio de la arquitectura de todos los tiempos, y es especialmente, de la del siglo que ahora concluye”.
Adicionalmente, en su estadía Piñón ofreció, para todo público, en el auditorio de la FAU UCV la conferencia “Actualidad de lo moderno: materiales de la experiencia personal” en la que mostró su producción más reciente proveniente del trabajo desarrollado en el Laboratorio de Arquitectura en la ETSAB.
Luego de su primer viaje a Caracas, Piñón dejó en manos de la Coordinación de Postgrado de la FAU UCV el texto titulado «Arte abstracto y arquitectura moderna» (anteriormente publicado en la revista DPA: documents de projectes d’arquitectura, nº 16, junio 2000), que dio pie a la publicación el año 2004 del nº 1 de la Colección “Incertidumbres y Discordancias” (que hoy lleva por nombre «Ensayos de Postgrado»), destinada a recoger textos breves de significativa importancia vinculados a las actividades de cuarto nivel que se realizan dentro de la institución. Allí Piñón señala cómo “el concepto de abstracción suele tratarse con un descuido similar al que se practica cuando se habla de modernidad, noción estrechamente ligada a aquella; acaso porque se abordan en función del valor que adquieren en el marco de una u otra perspectiva desde las que se han definido con el propósito de aclarar su sentido en la historia de la arquitectura. El abuso del sobreentendido acaba provocando equívocos acerca de su significado que desfiguran su cometido esencial en el arte y la arquitectura modernos. El ensayo intenta esbozar algunas de las confusiones habituales, tanto en textos como en las conciencias, a propósito de la abstracción”.
Cabe añadir que el curso “Teoría y Práctica del Proyecto de Arquitectura”dictado por Piñón en Caracas fue ofrecido aquel mismo año en la Facultad de Arquitectura Planeamiento y Diseño de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina y en la Facultad de Arquitectura, Arte y diseño de la Universidad Mayor de Santiago de Chile.
Posteriormente, en 2008, Piñón volverá a nuestro país invitado por el Instituto de Urbanismo de la FAU UCV y la Coordinación de Estudios de Postgrado para ofrecer un seminario de 15 horas titulado “Proyecto, Modernidad y Forma Urbana”, inscrito dentro del proceso de formación de profesores instructores. Sólo señalar que este curso también fue dictado el año siguiente por Piñón en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Flores (Neuquen), Argentina.
5. Algunos libros publicados por Piñón entre 2002 y 2012. Mario Roberto Álvarez (2002), Raúl Sichero (2002), Paulo Mendes da Rocha (2002), Arne Jacobsen (2004), Eduardo de Almeida (2005) y Skidmore, Owings & Merril (2012)
En el lapso de 6 años transcurridos entre una y otra visita Piñón intensificó sus relaciones con universidades latinoamericanas, incrementó notablemente el número de sus publicaciones (12 libros más), ya podía presentar resultados concluyentes de la actividad desarrollada en el Laboratorio de Arquitectura en la ETSAB y mostrar el impulso, asumido por Teresa Rovira, que se le dio a la Línea de Investigación sobre la Forma moderna del programa de Doctorado sobre proyectos arquitectónicos de la ETSAB que derivó en la publicación Documentos de arquitectura moderna en América Latina 1950-1965 (2004), significativa muestra de manifestaciones de la arquitectura de nuestro continente que se encontraban en sintonía con los principios del Movimiento Moderno y que para 2015 ya contaba con cinco volúmenes editados.
Sumado a lo anterior y para refrendar su visión de la arquitectura y la manera cómo ciertos autores pueden convertirse en ejemplo de cómo se expresa, Piñón publicará sendas monografías dedicadas al arquitecto argentino Mario Roberto Álvarez (2002), al uruguayo Raúl Sichero (2002), dos al brasileño Paulo Mendes da Rocha (2002 y 2003), al danés Arne Jacobsen (2004), al brasileño Eduardo de Almeida (2005) y a la oficina norteamericana Skidmore, Owings & Merril (2012), para las cuales siempre contó con el apoyo de editoriales universitarias.
6. Helio Piñón, Pasión por los sentidos, Ediciones del Colegio de Arquitectos de Castellón, 2003
La vocación docente de Piñón y sus repercusiones quedan reflejadas en las siguientes palabras que aparecen en el libro de su autoría Pasión por los sentidos (2003) con las cuales cerraremos este repaso: “Empecé pronto en la docencia -aún no había cumplido los treinta años-, lo que, visto con distancia me parece una insensatez, que sólo el empeño por aprender que implícita y explícitamente asumí desde el primer día puede redimir. La condición de profesor me obligó a corregir mi propósito inicial: no se trataba ya sólo de saber lo que está bien, sino que, en adelante, debía saber el porqué de esa condición; sólo así podía, si no ayudar, al menos no defraudar a mis alumnos; no soportaba el tener que basar mis comentarios en una autoridad en la que, naturalmente, a la sazón no podía ni soñar. (…) Quise entender lo que veía, lo que no tiene nada que ver con mirar lo que pensaba: siempre traté de encontrar respuestas a las preguntas que me planteaba la experiencia visual de la arquitectura, no a la inversa. Creo, pues, que he hecho teoría en sentido estricto: he tratado de que fuera la experiencia sensitiva, no las convenciones académicas, el origen de mis inquietudes; la reflexión y no la aplicación más o menos mecánica de doctrinas homologadas, ha sido la vía por la que he tratado de encontrar las respuestas a preguntas que me hago a mí mismo y que no consigo responder con el mero sentido común”.