VALE LA PENA SABER

Lilly Reich y el «pequeño y sucio secreto» de Mies van der Rohe

La influencia de esta alemana fue crucial en la obra del arquitecto, y uno de los diseños más emblemáticos de la Bauhaus podría ser suyo

Por Ana Ramírez

Lilly Reich y Mies van der Rohe

Tomado de elconfidencial.com

15 de agosto 2019

Una de las primeras medidas que Adolf Hitler tomó como canciller de Alemania fue el cierre de la Bauhaus. El Partido Nazi incluyó a la escuela de diseñadores y arquitectos más influyente de su tiempo entre las filas del “arte degenerado”, de carácter “bolchevique” y promotor del “el cosmopolitismo judío”.

El último director de la Bauhaus, Ludwing Mies van der Rohe, se enfrentó a la presión de la censura e intentó trasladar la escuela desde Weimar a Berlín, confiando en que las autoridades se contentaran con un sistema de enseñanza más conservador. No fue así: la Bauhaus estaba condenada se disolvió el 20 de julio de 1933. Durante la Segunda Guerra Mundial, Mies van der Rohe emigró a Estados Unidos, dejando en Alemania miles de dibujos y bocetos que hubieran ardido en los bombardeos de no ser por Lilly Reich. Ella hizo posible el archivo Mies van der Rohe que hoy descansa en el MoMa. Conservó más de mil diseños, suyos y del arquitecto, en una casa de las afueras de Berlín. Colaboró con él en sus exposiciones más emblemáticas, pero rara vez se cita como coautora.

Mies van der Rohe y Lilly Reich (Berlín, 1885 – 1947) se conocieron en 1926, y desde entonces no dejaron de colaborar profesionalmente. Cuando Reich empezó a dar clases en el Taller de Tejidos de la Bauhaus, una de las pocas profesoras en la historia de la escuela, ya era una reputada diseñadora. Sus primeros encargos en el ámbito de la moda, el interiorismo y el mobiliario impresionaron a los padres de la arquitectura moderna. En 1914, abrió su propio estudio y fue la primera mujer en el Consejo de Dirección del Deutscher Werkbund, la asociación de arquitectos precursora de la Bauhaus.

Walter Gropius concibió la Bauhaus como una escuela que aunara la diversidad de las artes bajo el paraguas de una nueva arquitectura. En 1919, el manifiesto de su fundación aseguraba que no habría distinciones entre sus alumnos, tampoco por su sexo. En el primer semestre tras su apertura, se matricularon 84 mujeres y 79 hombres. La tímida emancipación femenina tras la Primera Guerra Mundial y su introducción en el mundo laboral comenzaba a dar sus frutos en la República de Weimar. Pero a Gropius le preocupaba que su escuela se convirtiera en «un centro de Artes y Oficios donde las mujeres acudían a pasar el rato».

Walter Gropius, arquitecto y fundador de la Bauhaus. (Lucia Moholy, Bauhaus-Archiv Berlin)

Según la arquitecta Josenia Hervás y Heras, “Walter Gropius quiso reducir la proporción femenina al tiempo que creaba un taller especial para mujeres”. Él mismo escribió a su Consejo de dirección: “Sugiero que, para un futuro próximo, sólo las mujeres de extraordinario talento sean admitidas”. En su primera etapa, el ala femenina de la Bauhaus se concentró en el taller de tejidos, el mismo que Reich regentaría en 1932.

Como recoge Hervás en su investigación, las relaciones de Reich con sus alumnas no siempre fueron amistosas: “A ella le gustaba enseñarnos muestras de tela, por lo que aparecía esporádicamente por el taller de tejidos para mostrarnos una de sus nuevas colecciones. Me parecía un molesto trastorno para nuestro trabajo, así que yo me alegraba mucho cuando a veces aparecía Mies [van der Rohe] por la puerta y la llamaba con la frase: ‘¿Vienes ya?’”, recordaba la alumna Katja Rose.

Silla Brno, habitualmente atribuida a Mies van der Rohe. (Knoll)

La colaboración de la diseñadora y el arquitecto coincidió en el tiempo con los diseños más emblemáticos de la Bauhaus, en los que el nombre de Lilly Reich como coautora se ha reivindicado en las últimas décadas. Para el investigador Ludwig Glaeser, es “más que una coincidencia” que el éxito de Mies en el diseño de exposiciones y de muebles se solape con su relación.

En 1928, Lilly Reich y Mies van der Rohe trabajaron juntos en el interior y el mobiliario de un icono de la arquitectura Bauhaus: la Casa Tugendhat, en Brno (República Checa). En esta villa se incluyó el diseño de la Silla Brno, habitualmente atribuido a Mies, con la ayuda de su colaboradora. Algunos investigadores sospechan, dando un paso más que Glaeser, que Lilly Reich fue más que una ayuda y que podría ser la verdadera autora de la silla de Tugendhat.

Así lo recogió la primera biógrafa de Lilly Reich, Sonja Günther, a través de las palabras de la diseñadora y amiga íntima de la pareja Mies-Reich, Mia Seeger: “Su influencia en Mies era muy grande. […] Sé, con toda seguridad, que la silla diseñada para la casa Tugendhat, firmada por Mies, fue un diseño de ella”.

Hace once años, la arquitecta y actual directora de la Cátedra Blanca de la Universidad Politécnica de Valencia, Laura Lizondo, encontró un vacío de información en la etapa de colaboraciones entre Mies van der Rohe y Lilly Reich: “No te creas que entonces había mucho escrito sobre los dos, por eso decidí dedicar mi tesis a investigar sobre sus trabajos conjuntos”, cuenta a El Confidencial. “No se le dio bombo y platillo a esta colaboración, pero tampoco a otras. Mies trabajó con muchos ingenieros que tampoco se han estudiado mucho”.

‘¿Arquitectura o exposición?’ es el nombre de este primer trabajo, tras el que vinieron otros artículos académicos. “Lilly Reich era diseñadora, no arquitecta. Influyó mucho en los tejidos, el color, el diseño de interiores, los muebles… Pero su nivel arquitectónico no es comparable al de Mies van der Rohe”. Lizondo opina que ambos se beneficiaron en su trabajo conjunto. “Ella era miembro del Deutscher Werkbund mucho antes que él. También tenía contactos y clientes ricos. Mies aprendió de su sensibilidad para los materiales y los tejidos. Pero, en lo arquitectónico, no creo que Reich le aportara nada”.

En el MoMa, Lizondo estudió la correspondencia que mantuvieron cuando Mies emigró a Estados Unidos: “Reich intentó acercarse, ir a donde él estaba, pero el arquitecto no quiso colaborar más con ella. Más o menos, se podría decir que ‘la utilizó’. Los dos ‘se utilizaron’ profesionalmente”. Lilly Reich quedó a cargo del estudio de Mies y cuidó de su archivo en Alemania. Sobrevivió a la guerra, pero murió de cáncer en 1947.

El Pabellón Alemán de Reich y Mies en Barcelona

Como en el diseño de la famosa silla de Tugendhat, también existen dudas sobre el papel de Lilly Reich en el mobiliario del Pabellón Alemán en Barcelona. La pareja recibió el encargo para la Exposición Internacional de 1929. Allí se exhibió por primera vez la Silla Barcelona, un clásico del diseño en el siglo XX, concebida para servir de trono a Alfonso XIII y Victoria Eugenia. “Es una evidencia que las cortinas y la alfombra son un diseño de ella, estoy convencida de que la silla también. Existen muebles previos de Lilly Reich con muchas similitudes”.

Knoll, la empresa que ostenta los derechos de la Silla Barcelona, no menciona a Lilly Reich en el diseño, ni siquiera como colaboradora. “En la Exposición de Barcelona, sí que la reconocieron como diseñadora del Pabellón, junto con Mies van der Rohe. Pero lo curioso no es que los historiadores no hayan hablado de ella durante mucho tiempo, es que Mies van der Rohe tampoco lo hizo. Ni de ella ni de otros colaboradores”. Lizondo opina que el olvido de Lilly Reich está relacionado “con el papel de la mujer en los años 30”, pero no atribuye al talento de la diseñadora la fama de Mies van der Rohe: “Le aportó gusto para la nobleza de los materiales y el interior, para ‘vestir los edificios’, pero Reich no tenía la sensibilidad arquitectónica de Mies van der Rohe”.

Pabellón Alemán de Barcelona. (Hans Peter Schaefer)

“No creo que la fama viniera sólo de sus colaboraciones. Como investigadora, no puedo asegurar que Mies no hubiera llegado donde llegó si no hubiera conocido a Lilly Reich. Son especulaciones”.

Lo que sí tiene claro Lizondo es la enorme influencia que ejerció el estilo de Reich en la obra de uno de los iconos de la Bauhaus, y su posterior silencio en la historia de la arquitectura. Sobre ello se pronunció el arquitecto Juan Navarro Baldeweg durante una conversación recogida en un artículo de Beatriz Colomina, ‘The Private Life of Modern Architecture’: “Antes de que me diera cuenta, estábamos hablando del enorme papel que Reich debió haber desempeñado en el desarrollo de la arquitectura de Mies van der Rohe”.

Vista de la villa Tugendhat, en Brno.

“Estuvimos hablando de la importancia de proyectos como el ‘Café de Terciopelo y Seda’ y cómo estos espacios no tenían nada que ver con el trabajo realizado por Mies van der Rohe anterior a su colaboración con Reich, nada que pudiera sugerir algo similar a la definición del espacio de superficies sensuales y suspendidas que comenzó a ser su sello personal, como su Pabellón de Barcelona en 1929. […] Y luego Juan [Navarro Baldeweg] dijo: ‘Es como un pequeño y sucio secreto que nosotros -todos los arquitectos- guardamos. Algo que todos sabemos, que todos vemos, pero de lo que nadie habla”.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Bruno Stagno: una arquitectura para el trópico

Andrés Mignucci

A+editores

2019

Nota escrita por Fabian Dejtar

11 Julio, 2019

Tomado de Plataforma arquitectura

«Desde niño había vivido al calor de la estufa que calienta a la vez que reúne a la familia. Buscar ese calor era una necesidad en el sur de Chile. Aquí en el trópico, es la sombra que refresca la que reúne y al contrario de la estufa, ella está por doquier».

Desde Costa Rica, Bruno Stagno no sólo comienza reflexiones sobre como las respuestas al ambiente pueden ser la base de la inspiración e identidad de la arquitectura, sino que propone ir un poco más allá, con una arquitectura para una latitud.

Esto queda en evidencia en el libro de Andrés Mignucci, Bruno Stagno: una arquitectura para el trópico. Ahí es dónde entre sus conclusiones se destaca donde reside la expresión de la latitud; en la reiteración de las sílabas del lenguaje arquitectónico a través de la historia que no sólo hace evidente su consideración por el lugar, sino que le brinda su tradición.
Entre estas aparecen por ejemplo citadas:

1. El espacio abierto, pero contenido.
2. Los techos de grandes pendientes para evacuar la lluvia con rapidez.
3. Los grandes aleros que producen sombra.
4. La fachada perforada o desmaterializada que capta la brisa y ventila el interior.
5. Los zócalos que protegen la pared de la humedad.
6. Los drenajes y los caños gigantescos.
7. La presencia de la vegetación que refresca.
8. La penumbra interior donde reposa el ojo con agrado, en contraste con la luminosidad y resolana del paisaje.
9. Los espacios intermedios abiertos y sombreados que sirven de zonas de transición entre el interior y el exterior.
10. El zaguán, que como un espacio central alto, ventilado e iluminado, ofrece una sin igual habitabilidad en las casas urbanas de madera.

En este sentido, es que la práctica de Estudio Stagno opera como un laboratorio para explorar -tanto a través del diseño como la investigación- esta arquitectura en las latitudes tropicales.

El libro puede ser bajado de forma gratuita desde el siguiente link:

https://www.academia.edu/39143183/BRUNO_STAGNO_UNA_ARQUITECTURA_PARA_EL_TR%C3%93PICO_AN_ARCHITECTURE_FOR_THE_TROPICS?utm_medium=website&utm_source=plataformaarquitectura.cl

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ES NOTICIA

Se completa la construcción de los edificios modulares más altos del mundo
 

Por Niall Patrick Walsh
Traducido por Piedad Rojas

9 Agosto, 2019

Tomado de Plataforma arquitectura

Clement Canopy en Singapur es la torre más alta del mundo construida en base de elementos modulares. Recientemente, la empresa constructora, Bouygues Batiment International, en colaboración con el laboratorio de construcción modular Dragages Singapore, celebraron su finalización.

Con 40 pisos de altura, Clement Canopy es un proyecto de dos edificios de vivienda en el corazón de un distrito residencial y estudiantil en Singapur. Consiste en dos torres que miden 140 metros de altura cada una, compuestas por 1.899 módulos y alberga 505 departamentos residenciales de lujo. La mayor parte del proyecto fue prefabricado, un desafío que combinaba experiencia técnica, digital y estética.
La producción industrial del proyecto fue dividida en dos fases. En Senai, Malasia, las estructuras de los módulos fueron prefabricadas, mientras que en Tuas, en el oeste de Singapur, se llevaron a cabo trabajos internos y complementarios, como fontanería, sistema eléctrico, azulejos, pintura e impermeabilización. Los módulos fueron transportados al suelo y apilados en secuencia precisa para formar la estructura final.

El equipo se embarcó en el desafío de la construcción modular debido a las muchas ganancias potenciales. Al industrializar y construir el 50% del proyecto fuera del sitio, se mitiga la pérdida de tiempo debido a las malas condiciones climáticas en el sitio. Cada módulo también se puede fabricar bajo un estricto control de calidad, los tratamientos y los defectos se pueden gestionar antes de la entrega. El equipo estima que utilizando este método, los desechos en el sitio se pueden reducir en un 70%.
El equipo planea seguir este tipo de construcción en proyectos en Inglaterra, Australia, Estados Unidos y Hong Kong.

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LECTURAS VACACIONALES

Entre dos culturas. Giedion y América

Luis Fernández-Galiano

08/08/2019

Tomado de arquitecturaviva.com

Espacio, tiempo y arquitectura se publicó originalmente en inglés, y la carrera del autor de la biblia del Movimiento Moderno es inseparable de sus vínculos con Estados Unidos. El historiador del arte y crítico de arquitectura suizo Sigfried Giedion (1888-1968) fue secretario general de los CIAM desde su fundación en 1928 hasta tres años antes de su disolución en 1959, pero la trayectoria intelectual del gran organizador y propagandista de la vanguardia arquitectónica europea no puede entenderse sin la fertilización americana que a partir de 1938 le procuraron instituciones como la Universidad de Harvard. Reconstruyendo minuciosamente el desarrollo de su trabajo entre esas dos culturas, el joven arquitecto, historiador y profesor suizo Reto Geiser ha escrito un libro colosal que ilumina la influyente obra de su compatriota al tiempo que contribuye a revisar la historia de la arquitectura moderna.

Censurado como simplista en los postmodernos años 80, la reputación de Giedion se recuperó a partir de su centenario en 1988 y la biografía intelectual publicada el año siguiente por el conservador de su archivo, Sokratis Georgiadis. Si allí se puso el énfasis en su formación con Wölfflin y en su enraizamiento en los debates arquitectónicos de los años 20 en Alemania, la obra de Geiser se dedica a explorar la transferencia cultural de la que fue vehículo por sus lazos con Estados Unidos, dividiéndola en cuatro grandes apartados: ‘entre idiomas’, con un fascinante análisis de su pensamiento visual, su relación con Herbert Bayer y el papel esencial de su traductora, la sutil urbanista Mary Jacqueline Tyrwhitt; ‘entre enfoques’, con su exploración de la historia anónima en La mecanización toma el mando, la ebullición intelectual de Nueva York durante la guerra y sus estancias en la Nueva Bauhaus de su amigo Lászlo Moholy-Nagy en Chicago; ‘entre academias’, con el contraste entre la mezquindad de la ETH y el apoyo generoso de la GSD de Harvard, dirigida sucesivamente por Walter Gropius y Josep Lluís Sert, así como la financiación por parte de la CIA de los viajes a Oriente Medio que condujeron a la redacción de El presente eterno; y ‘entre disciplinas’, con su aproximación a la economía, la filosofía y la sociología en su empeño por superar «la brecha entre el pensamiento y la emoción», que en su caso pasaba por reconciliar arte, ciencia y técnica, en diálogo con figuras como Marshall McLuhan o György Kepes, y por investigar los orígenes de elementos de la vida cotidiana como la cocina o el baño.

A su muerte, tanto Harvard como la ETH pugnaron por sus archivos, que acabaron en esta última por estar casi totalmente en alemán, y pese al maltrato académico que Giedion había sufrido en Zúrich. Es por ello singularmente apropiado que sea un graduado de la ETH y hoy profesor de la Universidad de Rice, con un pie en cada cultura, el autor de este libro fundamental, publicado en inglés por la ETH con el apoyo de dos instituciones estadounidenses. Una obra que se complementa con la edición traducida y facsímil de Befreites Wohnen, el pequeño volumen publicado en 1929 por Giedion, y que —como comenta Geiser en su exacta introducción— marca su transición de historiador del arte a crítico de arquitectura. El autor del fotomontaje del Rockefeller Center en una de las portadas nos da la espalda en la otra apoyado en la barandilla de la terraza de las casas Rotach de Ernst Haefeli en Zúrich, acaso avistando un futuro que una década después le llevaría a vivir entre dos continentes y dos culturas.

Reto Geiser

Giedion and America

gta Verlag, ETHZ, Zúrich, 2018

463 páginas

Reto Geiser (Ed.)

Sigfried Giedion: Liberated Dwelling (+ Befreites Wohnen)

Lars Müller, Zúrich, 2019

100 páginas

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