Pedro Alonso, Carola Barrios, Ángela Bonadies, Bonadies + Olavarría, Rodrigo Blanco Calderón, René Davids, Liliana De Simone, Luis Duno-Gottberg, Diego Larrique, Vicente Lecuna, Engel Leonardo, Albinson Linares, Sandra Pinardi, Iris Rosas, Alberto Sato, Elisa Silva, Federico Vegas, Jorge Villota.
Urban Research (UR), NYC.
2018
De la traducción de la contratapa del libro transcribimos lo siguiente:
Aclamado en la década de 1950 como un faro de la arquitectura modernista de América Latina, El Helicoide de Venezuela es una fantasía futurista que se ha agriado. En su concepción, este centro comercial de autoservicio encarnaba una narrativa de progreso, impulsada por los crecientes precios del petróleo, el consumismo y la cultura del automóvil. Sin embargo, una historia diferente se desarrolló muy alejada de su concepción original: El Helicoide se convirtió en un sitio de abandono, rodeado por barrios marginales, y luego fue reutilizado en 1979 como refugio de emergencia para las víctimas de las inundaciones. Desde 1985, ha sido a la vez sede para agencias nacionales de inteligencia y policía de seguridad, y una prisión infame. Al combinar documentos de archivo, análisis críticos, textos literarios y comentarios visuales, Downward Spiral traza la turbulenta historia de esta ruina viviente y revela el lado distópico de la modernidad urbana.
También se recoge allí la opinión de tres reconocidos académicos acerca de la publicación las cuales colocamos a continuación:
De todas las transformaciones radicales al paisaje de Caracas durante el auge petrolero de 1950, ninguna es tan conmovedora en sus revelaciones de las paradojas de la modernidad como el fallido centro comercial de El Helicoide, construido en el ápice de la innovación arquitectónica modernista. Esta antología ofrece un verdadero recorrido de 360 grados por la historia de El Helicoide desde la concepción hasta la ruina, revelando en sus diversos giros una visión profunda de más de medio siglo de la política venezolana, así como las locuras del urbanismo automovilístico del siglo XX.
Barry Bergdoll, Profesor de Historia del Arte Meyer Schapiro, Universidad de Columbia.
A su llegada a Brasil en 1935, Claude Lévi-Strauss hizo un comentario famoso sobre el «envejecimiento prematuro» de las ciudades del Nuevo Mundo, atrapado «en las garras de una enfermedad crónica» que las hizo «pasar de la frescura a la descomposición sin ser simplemente viejas». Como ilustra vívidamente este libro, esta progeria urbana (o síndrome de escombros prematuros) no es más que el síntoma de una modernidad tropical cuya temporalidad violenta, sincopada y contradictoria se materializa en y como espacio. Downward Spiral hace un trabajo maravilloso al llevarnos a este vórtice, quizás en ninguna parte tan emblemáticamente grabado en piedra como en El Helicoide.
Jens Andermann, Profesor, Departamento de Lengua y Literatura Española y Portuguesa, Universidad de Nueva York.
Profundizando en uno de los proyectos modernistas más emblemáticos de América Latina, Downward Spiral es una fascinante colección de ensayos y un compendio altamente imaginativo de respuestas visuales y literarias sobre El Helicoide. De amplio alcance y rica ilustración, este libro es una contribución fundamental a la historia de la arquitectura y el urbanismo, no solo en Venezuela sino en América Latina y más allá.
Valerie Fraser, Profesora Emérita de Historia del Arte, Universidad de Essex
Nota: DOWNWARD SPIRAL: El Helicoide’s Descent from Mall to Prison fue presentado el pasado viernes 13 de julio a las 5 pm. en la Librería Lugar Común (Altamira) en el marco de su despedida de esa sede. El acto estuvo acompañado por una conversación e intercambio en la que participaron como invitados: Diego Larrique, Sandra Pinardi, Iris Rosas, Elisa Silva y Jorge Villota y actuó como moderador Vicente Lecuna, todos ellos, como se puede comprobar, colaboradores en la edición del libro.
1955• Se concluye y pone en servicio la nueva Cárcel de Maracaibo, ubicada en las afueras de la capital zuliana en un terreno de 25.171 m2.
La instalación penitenciaria construida a un costo de Bs.15.000.000 fue programada inicialmente para 856 reclusos (pudiendo ampliarse a 1.000 plazas).
El conjunto está compuesto de diferentes bloques unidos entre si por circulaciones techadas.
El departamentos de hombres tiene: alcaldía, comedor, taller, administración y dormitorios, los cuales son de tipo colectivo con capacidad para 40 camas, divididos en dos cuerpos de 20 personas; se complementan con salón de recreo y sanitarios.
El de las mujeres, completamente separado, tiene administración, enfermería, comedor, lavandería, taller y dormitorios, con las misma disposición que el de los reclusos..
La Dirección y Administración consta de oficinas para el Director y Sub-Director, secretarias, archivo, oficina para el ecónomo y sanitarios.
En otro cuerpo aislado se encuentra el hospital dotado de 20 camas, cuartos para infecciosos y enajenados mentales. Además, cuenta con facilidades de rayos X, odontología, oftalmología y cirugía menor.
El amplio terreno donde se construyó la cárcel tiene un sistema de modernas garitas, de prevención y de guardia de entradas.
El valle conocido desde la llegada de Francisco Fajardo como de “Juan Jorge Quiñones”, el cual por extensión formaba parte del de San Francisco (donde se funda la ciudad de Caracas), remonta sus antecedentes a la ocupación previa de parte de los toromaimas, tribu de origen caribe encontrada por Fajardo cuando arriba acompañado de guaiqueríes venidos de Margarita. Como indica Federico Villalba en El libro de Caricuao (Centro Nacional de Historia, Caracas, 2009), “… a la hora de escribir la historia de los pueblos del cacique Caricuao, caemos en cuenta de que esa historia no comienza con la primera huella dejada por el mestizo Francisco Fajardo, antes de que Losada atravesara ese valle llamado de Juan Jorge, o de San Jorge. La historia de Caricuao comienza con los pueblos o naciones del cacique Caricuao…”. También conocido el lugar como “Quebrada del Caribe” o “Valle del Caribe”, la voz toromaima Caricuao posee, según Villalba, una rica polisemia y una “gran riqueza de sentidos”: “caricua (cerro), carucay (una planta para pintar), Guaricuao (cacique del río Turmero, caricuar (quebrada)…”.
2. Hacienda Caricuao 1898.
Durante la colonia, el espacio del pequeño valle de Caricuao, pasa a ser tierra de repartimientos y encomiendas, que servirán de base a finales del siglo XIX y comienzos del XX para su ocupación (al igual que Antímano y Macarao) por haciendas que a su vez dieron pie a los urbanismos de donde se originaron las tres parroquias. Adscrita durante el período colonial a Antímano (erigida como parroquia en 1621), Caricuao desde el punto de vista territorial se sumaba más bien a la parroquia La Vega y estuvo ocupada por las haciendas Santa Cruz, Tejerías y La Elvira (conocida también como hacienda Caricuao), adquiridas por el Banco Obrero (BO) entre 1946 y 1959 para emprender a partir de entonces desarrollos de vivienda obrera que culminarán en 1974. En lo referente a la ocupación del espacio, es interesante el repaso que realiza Villalba utilizando a Caricuao como excusa para ilustrar la transición de la Venezuela rural a la Venezuela petrolera, donde detecta los siguientes tópicos: “cambio de uso del espacio: de las haciendas a las industrias; la industria; la vialidad: del riel al asfalto; el paisaje urbano a partir de 1958: viviendas uni y multifamiliares; Caricuao como ciudad dormitorio; y el crecimiento de la construcción: Caracas se urbaniza a costa del petróleo”.
Es justamente la conversión de Caricuao en “ciudad dormitorio” sobre una superficie de 24.8 Km2 (según informe de la Oficina Municipal de Planeamiento Urbano -OMPU- de 1973), lo que caracteriza su desarrollo a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y el contexto en el que hay que inscribir el impulso dado primero por el BO y luego por el Instituto Nacional de la Vivienda (INAVI) para que ello aconteciera. A la elaboración del proyecto urbanístico denominado “Gran Urbanización de Venezuela” (1945-1958, no realizado), en el que se proponía un uso mixto (urbano-industrial) “con áreas de reserva, tanto ambientales como militares, pues se pensaba utilizar esta zona para tropas y entrenamiento”, seguiría el impulso dado por la Junta de Gobierno presidida por Wolfgang Larrazábal en medio del llamado Plan de Emergencia a la construcción de cerca de 494 viviendas “provisionales” en terraza (en convenio con la Cuba revolucionaria) que servirían de refugio a familias afectadas por las inundaciones, conocidas como “las casitas de caña”. Siguiendo de nuevo a Villalba encontramos que, durante el gobierno de Rómulo Betancourt (1959-1964), se inicia a partir de 1962 una nueva fase con la construcción del primer edificio, identificado después como “bloque experimental” (80 apartamentos para 500 habitantes con los que se puso a prueba la resistencia del terreno para edificios verticales), ubicado en la UD2, y la primera urbanización en desarrollo vertical: Ruiz Pineda o Unidad Vecinal nº 9 (UV9) compuesta por 22 edificios y un total de 1046 viviendas.
3. Caricuao. Vista aérea y zonificación.
“Más tarde se construyó la Unidad de Desarrollo Nº 2, conocida como urbanización Caricuao; se compone de 28 edificios, reducidos posteriormente a 26 debido a la construcción de la línea 2 del Metro de Caracas. Fueron desalojados, y demolidos, los bloques 18 y 19, quedando un total de 26 edificios y 1776 viviendas. Con el gobierno de Raúl Leoni (1964-1969), se culmina la construcción de la urbanización Ruiz Pineda y se agregan las Unidades de Desarrollo 7 y 8 (UD7-UD8). Son 16 superbloques que hacen un total de 3048 apartamentos. (…) Bajo el gobierno de Rafael Caldera (1969-1974), se construye la urbanización José Antonio Páez, o, UD4. Es una Unidad de Desarrollo dividida en terrazas que llevan el nombre de las batallas en las que participó el prócer. Son 63 edificios que dan un gran total de 5508 apartamentos. En marzo de 1969 se termina la UD5, con 39 edificios y 2910 apartamentos. Más tarde se termina la UD3, con 20 edificios y 2729 apartamentos. (…) El 27 de mayo de 1970 se puso en funcionamiento la Unidad de Desarrollo Nº6, o UD6, dividida en 4 sectores: A, con 152 apartamentos; B, con 152 apartamentos; C, con 375; y el sector D, conformado por 114 apartamentos, para un total de 793 apartamentos. (…) Además de las Unidades de Desarrollo, (UD), durante el gobierno de Rafael Caldera (1969-1974) se construyeron Unidades en Pendiente (UP), Centros Comunales (CC), Covimetro y la urbanización Andrés Eloy Blanco, la UP3, llamada García Carballo, que cuenta con 754 apartamentos. Allí está ubicado el liceo Roberto Martínez Centeno y se desarrolló un barrio que lleva el mismo nombre de la unidad. (…) El CC2, puesto en funcionamiento el 28 de septiembre de 1972, consta de 6 superbloques y 526 apartamentos en total. (…) El sector ‘Covimetro’ consta de 4 torres y 72 apartamentos prefabricados, ubicados en la avenida principal de Caricuao, frente a la UD2. El Inavi lo construyó, como ya hemos visto, en sustitución de los bloques demolidos para dar paso a la línea 2 del Metro de Caricuao”.
4. Unidad Vecinal 7-8. Urbanización Caricuao. Sección Diseño en Avance, Banco Obrero. Vista aérea.5. Unidad Vecinal 7-8. Urbanización Caricuao. Sección Diseño en Avance, Banco Obrero. 1968.
Las Unidades de Desarrollo 7 y 8 de Caricuao, tema que hoy nos ocupa, fueron proyectadas en terrenos de lo que fuera la hacienda La Elvira desde la Unidad de Diseño en Avance del Banco Obrero, creada en 1961, denominada desde 1965 Sección de Diseño en Avance e Investigación (SDAI). Aunque el diseño de la UD 7 y 8 estuvo a cargo de los arquitectos Henrique Hernández, Mariano Goldberg, Mauricio Poler, Julio Riquezes y Carlos Becerra y el ingeniero José Adolfo Peña, a Diseño en Avance se deben sumar, como señala Alfredo Cilento en “Escrito (casi) de memoria: 50 años de Arquitectura” (Tecnología y Construcción, 2003): Mariluz Bascones, Jorge Castillo, Alejandro Galbe, Carlos Jara, Máximo Rojas y el ingeniero Rigoberto Vera, “contando con la extraordinaria asesoría del Dr. Waclaw Zalewski”. Este trascendental ensayo, calificado por Cilento como “la experiencia de innovación tecnológica más importante desarrollada en Venezuela en el campo de la vivienda”, duraría hasta 1969 cuando a raíz del cambio de gobierno “fueron desvirtuadas sus funciones y murió al transformarse en Gerencia de Investigación e Información”.
La comprobación constructiva llevada a cabo en Caricuao tenía como antecedente el Programa Experimental de Vivienda, realización donde Diseño en Avance, a través de Sistemas Constructivos Flexibles, logró levantar entre 3.600 y 4.000 viviendas en la urbanización de San Blas, Valencia, estado Carabobo entre 1962 y 1967. De allí que de los 3048 apartamentos que constituyen las UD 7 y 8, 1.030 fueran hechos mediante encofrados normalizados para muros portantes y entrepisos y escaleras prefabricadas en el sitio. Mariano Goldberg en la ficha correspondiente a esta obra de su Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. CARACAS. Parte 1 (1980) apuntará: “Las viviendas agrupadas linealmente son dúplex; el nivel bajo es un espacio de uso múltiple, el nivel alto contiene áreas para dormir y baño. Las divisiones internas son construidas por los usuarios. Las alturas y longitudes de los espacios fueron determinados por las densidades programadas, capacidad de grúas y elevado rendimiento por ascensor. La utilización de la coordinación dimensional, estandarización de componentes, racionalización del proceso de construcción e incorporación de empresas con capacidad para alto volumen de construcción, fueron ensayados exitosamente”.
Por otra parte, Alfonso Arellano en “Los aportes técnicos de Diseño en Avance” (Semana Internacional de Investigación, FAU, UCV, 2008), destaca que el Sistema A10 utilizado en Caricuao proviene del desarrollo del Sistema A, que a su vez está basado en el aprovechamiento de los muros como elementos portantes que, al localizarse periféricamente, posibilitan cierta flexibilidad interior en los apartamentos, “mientras que los escasos componentes constructivos de concreto, muros y losas modulares prefabricadas o construidas en sitio, tabiques, cubiertas y elementos complementarios completamente movilizados y montados con el apoyo de grúas, facilitan el uso del sistema para edificaciones de una, dos (Sistema A-3, de la empresa Vacoven) y cuatro plantas (Sistema A-4, de la empresa Vivienda Venezolana)”. Así, el A10 de la mano de Mariano Goldberg y Máximo Rojas llegará a ser desarrollado por Diseño en Avance para edificaciones de entre 9 y 15 pisos y puesto a prueba con el apoyo de la empresa Técnica Constructiva en Caricuao. Arellano también rescata dentro de la publicaciones oficiales del Banco Obrero, como parte de la Serie Diseño el segundo número titulado Sistema A10 Caricuao UV7-UV8 como “un trabajo de carácter descriptivo que expone los avances en ensayos constructivos de aplicación del sistema. Informa objetivos y planteamientos básicos del sistema constructivo así como del urbanismo de Caricuao UV7-UV8”, el cual habría que consultar. El acuerdo de creación de la parroquia Caricuao fue publicado en Gaceta Municipal Nº 14602, el 8 de abril de 1975, cuando los desarrollos emprendidos primero por el BO y luego por el INAVI ya habían concluido y su conexión con el resto de la ciudad se refuerza. Habiendo alcanzando en total una cifra de más de 21.000 viviendas se convirtió en el desarrollo público habitacional de mayor envergadura realizado en Venezuela. En paralelo, se detecta ya en 1947 la aparición de los primeros asentamientos informales acentuándose su proliferación a finales de la dictadura de Pérez Jiménez y sobre todo cuando comienzan las “construcciones de desarrollo vertical” entre 1961 y 1974 obedeciendo ello a múltiples razones. Sin embargo, es luego de su constitución como parroquia cuando se detecta en Caricuao el mayor crecimiento poblacional alcanzando la cifra para el año 2001 de 143.048 habitantes disminuyendo a 138.659 para 2011. Hoy el valle de los toromaimas donde se asienta, cuyo valor ambiental la ha convertido en la primera y hasta el momento única parroquia ecológica de Venezuela, se halla sometido a un proceso de ocupación que ha ido en detrimento de sus valiosas áreas verdes, tema que podría ser objeto de otra historia.
ACA
Procedencia de las imágenes
1 y 5. Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, Caracas a través de su arquitectura, 1969.