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VALE LA PENA VOLVER A LEER

1. Primera edición (1923) de Vers une architecture.

Cien años de la aparición de Vers une architecture

Este 2023 se cumplen cien años desde que Les Éditions G. Crès et Cie., París, publicara por vez primera Vers une architecture (Hacia una arquitectura según su traducción al español), considerado el libro más importante dentro de la vasta producción de Le Corbusier y como verdadera pieza de teoría de la arquitectura del siglo XX.

2. Colección completa de la revista L’Esprit Nouveau (1920-1925),

Vers une architecture es una recopilación de artículos escritos entre 1920 y 1921 de manera discontinua en los primeros 16 números de L’Espirit Nouveau. Revue Internationale D’Esthétique (El Espíritu Nuevo. Revista Internacional de Estética, cuyo nº1 data el 15 de octubre de 1920), firmados por Le Corbusier-Saugnier (seudónimos asumidos por primera vez por Charles-Édouard Jeanneret-Gris y Amédée Ozenfant, respectivamente), quienes impulsaban desde la revista el movimiento purista en pintura. De tal manera, la primera edición de Vers une architecture aparecerá bajo la autoría de Le Corbusier-Saugnier, desapareciendo Saugnier en el curso de las subsiguientes reimpresiones. También vale aclarar que del material publicado que conforma los siete capítulos del libro, sólo se reconoce bajo exclusiva autoría de Le Corbusier el titulado “Arquitectura o revolución”, justamente el séptimo.

3. 20ª edición de 1931 (izquierda) y reedición de 1958 (derecha) de Vers une architecture.
4. Tres reediciones en francés de Vers une architecture (1958, 1977 y 1999)

Junto a la desaparición de Saunier de la autoría, Les Éditions G. Crès et Cie. cambiará durante las primeras reediciones del libro (que alcanzarían las 20) su dirección en la portada pasando del nº21 de la Rue Hautefeuille (1923) al nº11 de la Rue de Sevres (1931) -siempre en el VIº distrito de París- y desde entonces aparecerá como parte de la Colección «L’Esprit Nouveau».

5. Primera edición en español de Hacia una arquitectura de la Editorial Poseidon (1964)
6. Cinco reediciones en español de Hacia una arquitectura (1977, 1978, 1998 -2- y 2016)

Reeditado en varias ocasiones en francés entre 1923 y 1931 y luego a partir de 1958 (largo período en el que se estableció una “leyenda” que tergiversó, fundamentalmente en la posguerra, el principio y espíritu de la obra), Hacia una arquitectura no verá la luz en español sino hasta 1964 cuando la Editorial Poseidon de Buenos Aires lo traduce de la mano de Josefina Martínez Alinari con base en la reimpresión de 1958, cuyo Prefacio “Después de treinta y ocho años…” se incluye, así como el correspondiente a la tercera edición titulado “Temperatura”. Desde entonces, en nuestro idioma, hemos contado al menos hasta cinco reediciones, la última de 2016 por Ediciones Infinito.

En cuanto a su formato y tipo de impresión, siempre fue voluntad de Le Corbusier el autorizar las reediciones de Hacia una arquitectura “a condición de mantener su forma primera sin cambiar una línea, una palabra, ni una imagen”. Así, diseñado siguiendo la pauta de diagramación de L’Espirit Nouveau, innovadora en cuanto a la utilización de las imágenes y no solo las palabras para construir el discurso, el libro ha logrado mantener intacto su interior o tripa durante el siglo transcurrido.

Reseñado y comentado en múltiples ocasiones, traducido a diferentes idiomas, obra fundamental para la historiografía y la cultura editorial de la arquitectura del siglo XX, consideramos, sin embargo, que vale la pena consultar el muy completo tratamiento que a Vers une architecture le da Kenneth Frampton en su obra Le Corbusier, publicada en español por la editorial AKAL en 2001.

Como conmemoración de este importante aniversario, pasándonos un poco de la extensión de lo que normalmente por aquí publicamos, hemos querido transcribir el segmento titulado “Argumento” con que Hacia una arquitectura da inicio, verdadera síntesis y a la vez manifiesto que orienta al lector en el contenido de toda la obra. Pese a la particular manera como se exponen, sorprende la vigencia que aún tienen muchos de los asuntos tratados.

Esperamos lo disfruten.

7. Páginas que anteceden al tratamiento de cada capítulo del libro a las que se ha añadido la que presenta el contenido.

ARGUMENTO

ESTÉTICA DEL INGENIERO, ARQUITECTURA

Estética del ingeniero, Arquitectura, dos entes solidarios, consecutivos, el uno en pleno desarrollo, el otro en plena regresión.

El ingeniero, inspirado por la ley de la economía, y llevado por el cálculo, nos pone de acuerdo con las leyes del universo. Logra la armonía.

El arquitecto, por el ordenamiento de las formas, obtiene un orden que es pura creación del espíritu; por las formas, afecta intensamente nuestros sentidos, provocando emociones plásticas; por las relaciones que crea, despierta en nosotros profundas resonancias, nos da la medida de un orden que se siente de acuerdo con el mundo, determina reacciones diversas de nuestro espíritu y de nuestro corazón; y entonces percibimos la belleza.

TRES LLAMAMIENTOS A LOS ARQUITECTOS

EL VOLUMEN

Nuestros ojos están hechos para ver las formas bajo la luz.

Las formas primarias son las formas bellas puesto que se leen con claridad.

Los arquitectos de hoy ya no realizan las formas simples.

Guiándose por el cálculo, los ingenieros utilizan las formas geométricas, satisfacen nuestros ojos mediante la geometría y nuestro espíritu mediante la matemática; sus obras marchan por el camino del gran arte.

LA SUPERFICIE

Un volumen está envuelto por una superficie, una superficie que está dividida según las directrices y generatrices del volumen, que acusan la individualidad de dicho volumen.

Hoy los arquitectos temen los constituyentes geométricos de la superficie.

Los grandes problemas de la construcción moderna tienen que ser solucionados mediante la geometría.

Sometidos a las estrictas obligaciones de un programa imperativo, los ingenieros emplean las generatrices y las acusatrices de las formas. Crean realidades plásticas, límpidas e impresionantes.

EL PLAN

El plan es el generador.

Sin plan, sólo hay desorden y arbitrariedad.

El plan lleva en sí la esencia de la sensación.

Los grandes problemas del futuro, dictados por las necesidades colectivas, presentan de nuevo la cuestión del plan.

La vida moderna exige, espera, un nuevo plan para la casa y para la ciudad.

LOS TRAZADOS REGULADORES

La arquitectura tiene un nacimiento fatal.

La obligación del orden. El trazado regulador es un seguro contra la arbitrariedad. Procura la satisfacción del espíritu.

El trazado regulador es un medio, no una receta. Su elección y sus modalidades de expresión forman parte integrante de la creación arquitectónica.

OJOS QUE NO VEN

LOS PAQUEBOTES

Una gran época acaba de comenzar.

Existe un espíritu nuevo.

Existe una multitud de obras de espíritu nuevo que se encuentran, especialmente, en la producción industrial.

La arquitectura se ahoga con las costumbres.

Los “estilos” son una mentira.

El estilo, es una unidad de principio que anima todas las obras de una época, y que resulta de un espíritu caracterizado.

Nuestra época fija cada día su estilo.

Nuestros ojos, desgraciadamente, no saben discernirlo aún.

LOS AVIONES

El avión es un producto de alta selección.

La lección del avión está en la lógica que ha presidido el enunciado del problema y su realización.

El problema de la casa no se ha planteado.

Los elementos actuales de la arquitectura, ya no responden a nuestras necesidades.

Sin embargo existen las normas de la vivienda.

La mecánica lleva en sí el factor de economía que selecciona.

La casa es una máquina de habitar.

LOS AUTOMÓVILES

Hay que tender al establecimiento de normas para hacer frente al problema de la perfección.

El Partenón es un producto de selección aplicado a una norma.

Las normas son cosas de lógica, de análisis y de estudio escrupuloso; se establecen sobre un problema bien planteado. La experimentación fija definitivamente la norma.

ARQUITECTURA

LA LECCIÓN DE ROMA

La arquitectura tiene que establecer, con materias primas, relaciones conmovedoras.

La arquitectura está más allá de las cosas utilitarias.

La arquitectura es plástica.

Espíritu de orden, unidad de intención.

El sentido de las relaciones; la arquitectura rige las cantidades.

La pasión hace un drama de las piedras inertes.

LA ILUSIÓN DE LOS PLANES

El plan procede de adentro a afuera; el exterior es el resultado del interior.

Los elementos arquitectónicos son la luz y la sombra, el muro y el espacio.

El ordenamiento es la jerarquía de los fines, la clasificación de las intenciones.

El hombre ve las cosas de la arquitectura con ojos que están a 1,70 metros del suelo. Sólo se puede contar con objetivos accesibles al ojo, con intenciones que utilizan los elementos de la arquitectura. Si se cuenta con intenciones que no forman parte del lenguaje de la arquitectura, se llega a la ilusión de los planes y se transgreden las reglas del plan por falta de concepción o por inclinación hacia las vanidades.

PURA CREACIÓN DEL ESPÍRITU

La proporción es la piedra de toque del arquitecto.

Este se revela artista o simple ingeniero.

La proporción está libre de toda traba.

Ya no se trata de usos ni de tradiciones, de procedimientos constructivos ni de adaptaciones a necesidades utilitarias.

La proporción es una pura creación del espíritu; atrae al plástico.

CASAS EN SERIE

Acaba de comenzar una gran época.

Existe un espíritu nuevo.

La industria, desbordante como el río que corre hacia su destino, nos trae nuevas herramientas, adaptadas a esta nueva época animada de espíritu nuevo.

La ley de la Economía rige imperativamente nuestros actos y nuestros pensamientos.

El problema de la casa es un problema de la época. El equilibrio de las sociedades depende actualmente de él. El primer deber de la arquitectura, en una época de renovación, consiste en revisar los valores y los elementos constitutivos de la casa.

La serie se basa en el análisis y la experimentación.

La gran industria debe ocuparse de la edificación y establecer en serie los elementos de la casa.

Hay que crear el estado de espíritu de la serie.

El estado e espíritu de construir casas en serie.

El estado de espíritu de habitar casas en serie.

El estado de espíritu de concebir casas en serie.

Si se arrancan del corazón y del espíritu los conceptos inmóviles de la casa, y se enfoca la cuestión desde un punto de vista crítico y objetivo, se llegará a la casa-herramienta, a la casa en serie, sana (moralmente también) y bella con la estética de las herramientas de trabajo que acompañan nuestra existencia.

Bella también por toda la animación que el sentido artístico puede dar a los órganos estrictos y puros.

ARQUITECTURA O REVOLUCIÓN


En todos los dominios de la industria se han planteado problemas nuevos, y se han creado las herramientas capaces de resolverlos. Si se coloca este hecho frente al pasado, hay una revolución.

En las edificaciones se ha comenzado la fabricación en serie; se han creado, de acuerdo a las nuevas necesidades económicas, los elementos de detalle y los elementos de conjunto; se han logrado realizaciones concluyentes en el detalle y en el conjunto. Si uno se enfrenta con el pasado, hay una revolución en los métodos y en la amplitud de las empresas.

Aunque la historia de la arquitectura evoluciona lentamente a través de los siglos, en modalidades de estructura y decoración, en cincuenta años el hierro y el cemento han aportado conquistas que son el índice de una gran potencia de construcción y el índice de una arquitectura con el código alterado. Si uno se coloca de cara al pasado, se ve que los “estilos” ya no existen para nosotros, que se ha elaborado un estilo de época; que ha habido una revolución.

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Las mentes han percibido, consciente o inconscientemente, estos acontecimientos. Consciente o inconscientemente, han nacido necesidades.
El mecanismo social, profundamente perturbado, oscila entre un mejoramiento de importancia histórica y una catástrofe.

El instinto primordial de todo ser viviente es asegurarse un albergue. Las diversas clases activas de la sociedad no tienen ya un albergue adecuado, ni el obrero, ni el intelectual.
La clave del equilibrio actualmente roto, está en el problema de la vivienda: arquitectura o revolución.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://collections.library.yale.edu/catalog/2046569

2. https://veredes.es/blog/coleccion-completa-de-la-revista-lesprit-nouveau-1920-25/

3. http://www.fondationlecorbusier.fr/corbuweb/morpheus.aspx?sysId=13&IrisObjectId=6463&sysLanguage=en-en&sysParentId=25 y https://www.archivesdunord.com/8095–p-vers-une-architecture-p-.html

4. https://biblio.co.uk/book/vers-une-architecture-corbusier-charles-edouard/d/1328465973

5 y 7. Le Corbusier. Hacia una arquitectura. Editorial Poseidon, Buenos Aires, 1964.

6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

VALE LA PENA VOLVER A LEER

1. Página 1 (portada) del nº51 del semanario Arquitectura HOY, 26 de febrero de 1994.

Hoy, 26 de febrero, se cumplen 29 años de la publicación en el nº51 del semanario Arquitectura HOY del artículo “¿Dónde está el norte?” de Juan Pedro Posani (1931-2020), quien fuera profesor de Historia de la Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, director del Instituto del Patrimonio Cultural, Premio Nacional de Arquitectura (1992), Doctor Honoris Causa por la Universidad Central de Venezuela (2000) y fundador del Museo Nacional de Arquitectura -MUSARQ- en 2006.

El que quizás ha sido el crítico más importante dentro de la escena arquitectónica venezolana del siglo XX logró, a través de su presencia durante 10 años en las páginas del diario Economía HOY, conformar una verdadera línea de pensamiento que mostraba una renovada actitud hacia lo real y lo regional basada en la búsqueda de formas y modelos expresivos, constructivos y ambientales que se correspondieran sanamente con el lugar del mundo en que nos encontramos. Bajo el supuesto de que no puede haber diversidad sin autenticidad, Posani siempre apuntó a observar la arquitectura venezolana en toda su amplitud y también a dedicarse al estudio de aquella parte de ella donde la identidad aparece. “¿Dónde está el norte?” es una de las piezas claves para entender lo que Posani intentó construir paso a paso en momentos en que la prensa era la principal tribuna de opinión sobre arquitectura en el país.

2. Izquierda: Portada del Tomo I (Sociedad y cultura), Libro I (Los venezolanos) de Suma del Pensar Venezolano. Derecha: Sumario del capítulo “Sobre la ciudad y la arquitectura” donde se muestra la lista de los textos seleccionados por Marco Negrón.

Seleccionado por Marco Negrón como uno de los textos fundamentales sobre La Arquitectura que, ocupando las páginas 491 y 492, formó parte del Tomo I (Sociedad y cultura), Libro I (Los venezolanos) de Suma del Pensar Venezolano (Editores: Asdrúbal Baptista, José Balza y Ramón Piñango. Caracas: Fundación Empresas Polar, 2015), donde Negrón elaboró tanto el texto introductorio como la antología correspondiente al capítulo “Sobre la ciudad y la arquitectura”, “¿Dónde está el norte?” también se encuentra incorporado a las publicaciones Debate y disquisiciones sobre el anón y el cambur (Juan Pedro Posani y Alberto Sato. Caracas: Ediciones de la Biblioteca de Arquitectura, 2000) y Juan Pedro Posani, Arquitectura Hoy, diez años de pensamiento crítico (Editor: Javier Cerisola. Caracas: Museo Nacional de Arquitectura, 2012).

3. Otros dos libros donde aparece publicado el texto «¿Dónde está el norte?» de Juan Pedro Posani.

Dada la vigencia que aún mantiene el mensaje plasmado por Posani en su escrito, nos ha parecido pertinente reproducirlo de nuevo en su totalidad para quienes no han tenido la oportunidad de leerlo, revisarlo o estudiarlo.

Esperamos sea de provecho y utilidad.

4. Detalle del cuadro de Manuel Espinosa «Unare, Ocasos y Auroras» (1990) que acompañó el artículo de Posani cuando fue publicado por primera vez en 1994

¿Dónde está el norte?

Juan Pedro Posani

¿Dónde está el Norte? Esta era la primera pregunta que Carlos Raúl Villanueva, con ese tono de voz suyo, entre ingenuo y burlón, le planteaba a sus estudiantes.

Quienes lo acompañaban en las correcciones de la Facultad de Arquitectura conocían muy bien el significado de esta pregunta. Era la pregunta por el contexto, por el clima, por la inclinación del sol, por las brisas y las lluvias, por la orientación y por las vistas, por la temperatura, por la geografía y la cosmografía.

Villanueva comenzaba sus críticas por el punto en el cual ha fracasado demasiadas veces nuestra arquitectura actual: su relación con la tierra y con el clima. La vida y el azar nos dieron un tiempo y un lugar. De allí —nos decía Villanueva— hay que partir.

Hace unos años, antropólogos y sociólogos reavivaron un viejo debate: en la historia de la evolución del hombre ¿qué ha sido o es más determinante, la cultura o la naturaleza? La controversia acerca de la oposición “culture-nature” tomó la senda de los enfrentamientos radicales para luego aquietar sus contenidos en una coexistencia crónica que atestigua la salomónica verdad de que es imposible separar antagónicamente lo que es complejo. Ciertamente, también en el caso de la arquitectura es poco sensato separar lo que es inseparable. Los hombres cuando han construido bien han tomado en cuenta tanto la temperatura y la humedad relativa como la suavidad de las curvas de los capiteles. Pero únicamente para los fines de una mayor claridad discursiva, podríamos dividir los dos campos: pongamos sobre la mesa por un lado a la cultura, por el otro a la naturaleza. Y examinemos separadamente las implicaciones que tienen ambas cosas para la enseñanza y la práctica de la arquitectura. Lo primero que salta a la vista es que en un país como el nuestro, que no tiene acumulada la sofisticación de la cultura del objeto ni el refinamiento de esas formas manoseadas, modeladas, negadas o confirmadas durante siglos y siglos, típicas de la historia europea o asiática, la autenticidad —meta de un buen diseño— no puede ser alcanzada si no empezando por las condiciones geoclimáticas y por los dispositivos que las corrigen, las hacen tolerables o que exaltan sus cualidades en lo que podríamos llamar sus indiscutibles ventajas comparativas.

No es el peso de la cultura arquitectónica lo que predomina entre nosotros. No es la historia milenaria, la de las pirámides abstractas, del blanco mármol de Grecia, del perfecto estetismo japonés o la de las aspiraciones intelectuales universales del Renacimiento lo que define nuestro horizonte arquitectónico. Son las inmensas dimensiones de una vegetación opulenta, de calores avasallantes y de lluvias que son torrentes, de una atmósfera cuyos elementos combaten una lucha sin piedad contra el tiempo, las que perfilan los caracteres de las empalizadas arquitectónicas que los hombres cuerdos han levantado en este enclave geográfico determinante y primordial.

Por lo tanto, si se quiere que la arquitectura del país adquiera y conserve el carácter y los rasgos de la autenticidad hay que partir entonces de la índole del clima en su doble aspecto, de condición de su atmósfera y de condición de su soporte geográfico. El clima tropical y la geografía que lo sostienen —frío en la altitud andina, caliente en el llano y en la costa— son el punto de arranque, el supuesto inicial, el necesario marco sensorial y conceptual del cual hay que partir para ir diseñando.

Aun cuando se crea que los recursos modernos de la tecnología del acondicionamiento ambiental puedan resolver todos los problemas, la cordura aconseja considerar al clima como factor prioritario.

James Marston Fitch, por ejemplo, según cuenta Reyner Banham, recomendaba para diseñar en el trópico húmedo algo que puede sonar a receta de la abuela, pero que mantiene toda la serena verdad de la experiencia comprobada durante siglos:

• Pisos separados de la tierra… ofreciendo la máxima exposición a las brisas dominantes.

• Grandes techos livianos a manera de protección contra el sol y la lluvia tropicales.

• Corredores y balcones continuos para proteger las paredes de la inclinación del sol y de la lluvia que las azota.

• Grandes puertas y ventanas, del piso hasta el techo, para la máxima ventilación.

• Cielorrasos altos y desvanes ventilados, para mayor confort.

• Persianas controlables, para proveer todas las combinaciones de ventilación y de privacidad.

Como se ve, recetas del método selectivo o pasivo que no contemplan los recursos de la tecnología energética; pero, en todo caso, una manera de poner las cartas sobre la mesa desde el comienzo, de dejar claro dónde están las definiciones iniciales.

Una vez definidos los aspectos esenciales del enfrentamiento con el clima y de haberlo asumido como factor que determina el horizonte del diseño arquitectónico, el paso siguiente puede ser el de la manipulación espacial y formal, atendiendo a los impulsos de las sensaciones individuales, de la memoria o a la “cross-fertilization” de la información cultural. Ahí es cuando la historia de la arquitectura universal en sus modalidades antiguas, modernas o posmodernas cobra el valor operacional de lo que Picasso llamaba “hacer arte sobre el arte”. Y luego vendrá la invención o la aplicación tecnológica. Seguramente ninguna de estas cosas podrá estar separada como en cajitas chinas. Seguramente, en la realidad de la práctica, un solo proceso confundirá en una sola entidad, demasiado misteriosa para las clasificaciones, a todas estas etapas y a todos estos conocimientos sectoriales.

Pero queda claro, en mi opinión, lo esencial: si algún día podemos hablar de una arquitectura ya generalizada, con la cual nos identifiquemos y en la cual sintamos proyectadas las coordenadas históricas y culturales de un país como el nuestro, es porque habremos logrado generalizar una arquitectura y un diseño urbano basados sobre el latido de la temperatura y la respiración de las brisas.

Diseñar partiendo del norte es poner los pies sobre la tierra; es abrazar la realidad; es observarse en el espejo y acordarse de los abuelos. Diseñar partiendo del norte es, sobre todo, orientarse hacia el futuro; es disponer de un mapa en el cual esté marcado un proyecto de vida y de país.

¿Dónde está el norte? Como el maestro Villanueva, conviene que todos los días volvamos a preguntárnoslo.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad