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¿SABÍA USTED…

… que el 28 de octubre de 1873, en conmemoración de los 90 años del nacimiento del Libertador, se inaugura el Paseo Guzmán Blanco?

1. Acceso al Parque El Calvario desde El Silencio (c.2015).

Al que hoy se le denomina como “Parque Ezequiel Zamora” pero que dentro de la cultura citadina se conoce como “Parque El Calvario”, tiene el privilegio de ser el primer espacio público de esta naturaleza con que contó Caracas.

Se ha divulgado (ver https://iamvenezuela.com/2015/08/parque-el-calvario/) que en tiempos de la conquista el lugar donde se erigió el parque “sirvió de escenario a enfrentamientos entre aborígenes comandados por el cacique Carapaica, y los colonizadores al mando del capitán Rodrigo Ponce, los cuales cesaron en el año 1567, fecha en que fue fundada la ciudad de Caracas”. En la misma página se recoge que “en 1613 es llamado Cerro El Calvario por el obispo Bohórquez; y en 1750 se solicita una licencia para construir en él una ermita dedicada a Nuestra Señora de Valvarena y a Jesús Nazareno, a fin de celebrar en ella el Vía Crucis en Semana Santa. A principios del siglo XIX, en esta colina se produjeron batallas del período independentista; algunos autores relatan que sus espacios sirvieron para la reunión de tropas; otros, como escenario de luchas”.

2. «Vista de Caracas desde El Calvario» (1839), Joseph Tomas.

Correspondería a Antonio Guzmán Blanco tomar la iniciativa de destinarle a la pequeña colina ubicada al oeste del casco central un doble propósito absolutamente ligado al proceso modernizador que caracterizó su mandato: el primero, vinculado a la construcción del acueducto que surtiría a la ciudad proveniente del rio Macarao, consistió en construir estanques donde se almacenaría el agua para de allí proceder a su distribución; el segundo, llevado a cabo al unísono, fue el encargar a los generales, hermanos e hijos del prócer Rafael Urdaneta, Luciano Urdaneta Vargas (ingeniero-arquitecto) y Eleazar Urdaneta Vargas (agrimensor) el diseño de un paseo junto a la creación de un jardín botánico que dieran vida a la árida colina, ahora provista de abundante agua, eventos inaugurales dentro de una ciudad carente hasta entonces de lugares de esparcimiento accesibles desde el centro.

3. Estanque de El Calvario.
4. Plazoleta en el Parque El Calvario.

Los proyectistas se inclinaron por trazar jardines, ampliar las antiguas vías de acceso, construir nuevas calzadas, empedrar veredas y levantar muros de piedra con el fin de consolidar el terreno. De tal manera, como señalan María Isabel Peña e Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015): “A partir de la laguna, se crea una sucesión de estanques cruzada por zigzagueantes calles y miradores, integrando la idea del parque natural inglés con la geometría de la jardinería francesa, y creando una secuencia axial de terrazas, con barandas de piedra, redomas y lechos de flores que se enlazan, a través de las escalinatas, a la ciudad”. La gran escalinata de acceso, de ciento diez escalones, realizada aproximadamente entre 1882 y 1888 y que remataba en el monumento a Cristóbal Colón (instalado en 1894) cuya estatua, removida en 2009, hoy se encuentra desaparecida, permite al paseo dar hacia la urbe el frente que con el tiempo le ha permitido identificarse.

5. James Mudie Spence, Espectáculo de fuegos artificiales en la Plaza Bolívar de Caracas, circa 1871-73.
6. Parque El Calvario con la estatua de Antonio Guzmán Blanco conocida como «El Manganzón» (c.1883)
7. Vista cercana de «El Manganzón» y parte de la estatua conservada en la Galería de Arte Nacional.

Su inauguración el 28 de octubre de 1873 obedeció al hecho de que durante el siglo XIX se acostumbró conmemorar el natalicio del Libertador esa fecha, por ser el día de su onomástico (día de San Simón). Ello fue refrendado por una ley del 14 de marzo de 1849, condición que no fue modificada sino hasta 1918 mediante otra ley (del 19 de mayo), en la cual se sustituyó la fecha de celebración del 28 de octubre por el 24 de julio día del natalicio de Bolívar.

Así, aquel 28 de octubre la ciudad era una fiesta y tal y como se recoge en “Guzmán Blanco le regaló agua a Caracas para celebrar el cumpleaños del Libertador”, texto aparecido en https://memoriasdevenezuela.wordpress.com, “para las 4:00 de la tarde estaba preparada la recepción en el Acueducto y Paseo Guzmán Blanco. No se escatimaron esfuerzos para adornar la colina. Por la entrada del Paseo que comunicaba con las calles del Juncal y el Triunfo estaba colocada la gran columna de Abril. En la entrada principal del paseo, por el puente de Caño Amarillo, se veía un arco monumental erigido por la junta de fomento de la obra”.

Los trabajos originales realizados por Guzmán Blanco durante el septenio (1870-1877), culminarían en 1883 (año centenario del natalicio del Libertador) durante el quinquenio (1879-1884), con la colocación de una estatua que lo representaba (en el lugar donde se encontraba la ermita), conocida popularmente como “El Manganzón” la cual al igual que el espacio público sería iluminada con luz eléctrica en los albores de la llegada de dicho servicio a la capital. “El Manganzón” sería derribado por los estudiantes y pueblo de Caracas la mañana del 26 de octubre de 1889, poco después de haber asumido la presidencia de la República el Dr. Juan Pablo Rojas Paúl, marcándose así el final del tercer y último mandato de Guzmán conocido como el bienio (1887-1889). Parte de la cabeza de la estatua derrumbada pertenece hoy en día a la colección de la Galería de Arte Nacional.

8. El entonces denominado «Paseo Independencia» a finales finales del siglo XIX.
9. Vista de Caracas hacia el norte desde El Calvario a comienzos del siglo XX.
10. La iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, el Obsevatorio Cajigal y el Arco de la Federación hoy en día.

Acto seguido, en 1884, se llevará a cabo la realización de la nueva capilla del Calvario en el sitio de Pagüita que sería seguida por el empeño de Joaquín Crespo de ejecutar durante su primer período (1884-1886) ciertas ampliaciones al parque, así como de cambiarle el nombre por el de “Paseo Independencia”, registrándose en 1885 la inauguración del pequeño templo de Nuestra Señora de Lourdes proyectado por Juan Hurtado Manrique en estilo neogótico. Luego, en su segundo mandato (1892-1898), el propio Crespo ordenará la realización del Arco de la Federación (1895), encargado a Hurtado Manrique, en que participarán también Alejandro Chataing y Evaristo Padillo. Aledaño al parque hacia la parroquia San Juan se creará en 1888 el Observatorio Cajigal.

11. Escalinata de El Calvario con la estatua de Colón a medidos del siglo XX.
12. Busto de Pedro Elías Gutiérrez y monumento a Bolívar en El Calvario.
13. El Gazebo y la fuente de uno de los estanques.

A partir de entonces se dará inicio a un proceso de casi un siglo en el que el paseo, devenido en parque, no sólo fue cambiando su denominación sino en el que también fue objeto de expansión, intervenciones, añadiduras y aparición de diferentes ambientes, construcciones, monumentos y esculturas erigidos a los más variados acontecimientos y personajes públicos. Con el transcurrir del tiempo en su recinto se dio pie a la creación de plazas o plazoletas dedicadas a Simón Bolívar (donada por la comunidad libanesa por el primer centenario de la declaración de la independencia), Agustín Codazzi, Miguel de Cervantes, Teresa Carreño y Ezequiel Zamora (que sustituyó a la originalmente dedicada a Cristóbal Colón), presididas por estatuas de las personalidades que les dan nombre, así como La Estrella, El Gazebo y El Parnaso articuladas todas mediante senderos. También contiene bustos de Diego de Losada, José Francisco Bermúdez, Simón Rodríguez, José Joaquín de Olmedo y Pedro Elías Gutiérrez.

Sujeto a obras continuadas por los diferentes gobernantes del país, el parque hoy evidencia un estilo ecléctico conjugando en sus espacios obras de arte, mobiliario urbano, plazas y edificaciones de tipo religioso, civil y conmemorativo.

14. Dos imágenes del Parque El Calvario hoy.
15. Vista de Caracas hoy desde el Parque El Calvario con la Reurbanización de El
Silencio en primer plano.

De las 21 hectáreas que logró alcanzar en algún momento, hoy el Parque El Calvario cuenta con 17. Sin embargo, sigue siendo un pequeño oasis dentro de la congestionada vida del centro de la ciudad y uno de los lugares desde donde se puede disfrutar de magníficas vistas sobre la urbe.

Ubicado entre las parroquias San Juan y Catedral del Municipio Libertador el parque fue decretado Monumento Histórico de la Nación el 15 de abril de 1994 y se encuentra en el área conformada por el Núcleo de Desarrollo Endógeno Eje Turístico El Calvario, declarada Sitio de Patrimonio Histórico Cultural, según Gaceta Oficial nº 38.383 del 20 de febrero de 2006.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. http://guiaccs.com/obras/parque-el-calvario/

2, 3, 5 y 6. https://memoriasdevenezuela.wordpress.com/2016/10/06/guzman-blanco-le-regalo-agua-a-caracas-para-celebrar-el-cumpleanos-del-libertador/.

4. https://es.wikipedia.org/wiki/El_Calvario_%28Caracas%29#/media/Archivo:Plazoleta_del_Parque_El_Calvario.JPG

7. https://twitter.com/fjboulton/status/1173959258494439424 y http://museodeltransportecaracas.blogspot.com/2016/01/estatua-de-guzman-blanco-arriba-y-abajo.html

8 y 9. https://twitter.com/gfdevenezuela/status/1010193510333669376?lang=ca

10. https://es.wikipedia.org/wiki/Capilla_de_Nuestra_Se%C3%B1ora_de_Lourdes_%28Caracas%29#/media/Archivo:Capilla_de_Lourdes.jpg, https://es.wikipedia.org/wiki/Observatorio_Naval_Cagigal y https://es.wikipedia.org/wiki/Arco_de_la_Federaci%C3%B3n

11. https://www.pinterest.com/pin/713890978409051668/, http://mariafsigillo.blogspot.com/2011/04/donde-esta-el-colon-de-las-escalinatas.html y http://guiaccs.com/obras/parque-el-calvario/

12. https://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_El%C3%ADas_Guti%C3%A9rrez y https://www.venezuelatuya.com/caracas/el_calvario.htm

13. https://www.venezuelatuya.com/caracas/el_calvario.htm

14. http://wikimapia.org/117659/Parque-El-Calvario#/photo/429471 y https://www.venezuelatuya.com/caracas/el_calvario.htm

15. https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Caracas_from_El_Calvario.jpg

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 278

Según Alfredo Cilento en “El Ministerio de Obras Públicas en la construcción de la infraestructura para el desarrollo (1874-1976)” (Trabajo de Incorporación a la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat de Venezuela, 2015), para el año 1873 Venezuela, era un país eminentemente rural que registraba 1.783.993 habitantes. En Caracas, por su parte, se concentraban un poco más de 50.000 almas.

En ese contexto, la gestión de Guzmán Blanco y su visión de la cultura urbana, introdujo en Caracas a partir de 1874 como parte de un nuevo episodio, elementos novedosos que complejizaron el damero fundacional y el modelo urbano precedente, generando importantes transformaciones arquitectónicas y urbanas de influencia francesa, contando para ello como principal punto de apoyo el Ministerio de Obras Públicas (MOP), creado el mismo año para “supervisar los grandes proyectos en ejecución, bajo la figura de concesiones a empresas nacionales y extranjeras”. La creación del MOP permitió establecer una superestructura técnica y administrativa especializada por encima de las Juntas de Fomento, es decir, sobre las tradicionales organizaciones locales de fomento y construcción, lo que significó consolidar el dispositivo tecno-burocrático ingenieril del Poder Nacional. Los pasos dados por el gobierno de Guzmán Blanco “sentaron las bases de una amplia política modernizadora del aparato del Estado y que se avocó a comunicar las regiones productoras con los puertos, sobre la base de registros confiables de producción y comercio, que permitían localizar y cuantificar los flujos y los volúmenes de exportación e importación”, afirmará Cilento. Así, si sólo Caracas pasaba de 50.000 habitantes; Valencia, Barquisimeto y Maracaibo tenían entre 25.000 y 30.000 habitantes; y El Tocuyo, Tocuyito, San Carlos, El Baúl, Ortiz, El Sombrero, Barbacoas, Altagracia, Zaraza, Tucupido, Yaritagua, San Cristóbal y Mérida, se ubicaban en el rango de 10.000 a 13.000 habitantes.

La cultura urbana, tal como la conoce Guzmán a través de las capitales europeas, no se concibe sin monumentos y edificios importantes, sin paseos y sin lugares amables para la burguesía, interesada no sólo en el trabajo sino también en los placeres de la vida. El fuerte contraste de Caracas –todavía una modesta ciudad postcolonial– con las grandes ciudades que él ha visitado, lo incita a convertirla en un “pequeño París”, que perseguía proyectar como una ciudad moderna, de ideas liberales y civilizadas, próspera, agradable y segura para vivir e invertir.

Esa visión se reflejó claramente en la “Memoria que la Comisión encargada de erigir e inaugurar las estatuas del ilustre americano, regenerador de Venezuela, General Guzmán Blanco, presentó a la legislatura nacional de Venezuela” en 1876, donde se detalla que la inversión en obras de ornato en el Distrito Federal, alcanzó los 2.587.190 bolívares, y la inversión en vías de comunicación, acueductos y cisternas los 971.405 bolívares.

Estas estrategias urbanas sobre la trama fundacional, así como las edificaciones públicas más representativas de la obra de gobierno, que transformaron el entorno urbano poscolonial, fueron representadas en dos planos. El primero, levantado por orden del “Ilustre Americano”, firmado por el General Andrés Level y suscrito por Felipe Tejera en 1874 que se tituló «Plano topográfico de la ciudad de Caracas, capital e los EE.UU de Venezuela»; y el segundo, el “Gran Plano de la ciudad de Caracas, conforme a la reciente numeración i división, segunda edición, dedicada al General Francisco Linares Alcántara”, fechado en 1877 que ilustra nuestra postal del día de hoy.

El plano de 1877 “dibujado, grabado, corregido, aumentado y explicado” a escala 1:4.000 conmemora la presidencia de Linares Alcántara y representa la ciudad de la época, cuya sociedad, cultura, economía y poder se organizaban alrededor del espacio.

Poco sabemos de su autor, Juan de la Cruz Martínez y su labor como ingeniero y cartógrafo. Sin embargo, en el plano son verificables algunos aspectos técnicos y artísticos que permiten apreciar también su capacidad como dibujante y grabador amén de sus dotes didácticas.

El General Francisco Linares Alcántara (“El gran demócrata”) fue electo Presidente de Venezuela para el bienio 1877-1879, comenzando su mandato el 2 de marzo de 1877. Sin embargo, su gobierno tuvo escasos 18 meses de duración. Linares Alcántara emprendió un gobierno reformista que se fijó como meta, según Francisco González Guiñán en Historia contemporánea de Venezuela (1924), seguir “desarrollando…próspera y fuerte, la Regeneración de la Patria”. Sus metas se orientaron a una mayor apertura política y al respeto por los derechos individuales. Esta “democratización” se vio reflejada tambien al permitirle a los estados una mayor autonomía, pudiendo disponer de una suma del presupuesto nacional para aquellas Obras Públicas “que las autoridades … consideraran como más beneficiosas para su respectivo estado”, para lo cual es bueno recordar que el Decreto núm. 2.094, emitido por el Congreso el 15 de mayo de 1878, estipulaba que cada entidad recibiría, del presupuesto nacional de Obras Públicas, la suma anual de Bs. 120.000.

Esto significó un giro radical con respecto al control centralizado de los proyectos de obras públicas que se había llevado a cabo durante el Septenio (1870-1877), a lo cual habría que sumar que bajo el mandato de Linares Alcántara también se ordenó abolir parte de la legislación urbana promulgada por el anterior gobierno guzmancista, que incluyó la aprobación del Decreto para la demolición de las estatuas de Antonio Guzmán Blanco (promulgado el 19 de diciembre de 1878), como símbolo del rechazo político hacia su gestión gubernamental, acciones que fueron coordinadas en Caracas por Manuel Hernández Sosa, a cargo de las Obras Públicas; Juan de Dios Monzón, a cargo del Crédito Público; y José de los Santos Escobar quién se desempeñó en la gobernación del Distrito Federal.

Un claro signo de la política de Linares Alcántara fue también la reapertura del Colegio de Ingenieros, que había sido clausurado por el Ilustre Americano. También cabe destacar que en 1874 se crea la Facultad de Ciencias Exactas en la Universidad Central de Venezuela, “en la cual se otorgarán los títulos de agrimensor e ingeniero, despojados de todo componente militar y que en 1877 se gradúa la primera promoción (siete egresados) de la Facultad de Ciencias Exactas de la UCV”, tal y como apunta Carlos Genatios en Ciencia y tecnología en Venezuela (2004).

El plano en homenaje a Linares Alcántara, muestra las fachadas de las edificaciones que forman parte de la obra de Gobierno enmarcados en el proceso de modernización del país, bajo el modelo de estado nación, como es el caso del Palacio Legislativo y el Capitolio, obra de Luciano Urdaneta (1873). Este edificio público de carácter monumental compuesto por dos grandes cuerpos, no se ajustaría a las dimensiones de la cuadra tradicional. Se construiría como excepción a la receta formal de ocupación de la manzana seguida hasta entonces. Su forma no solo aspiraría a introducir un nuevo lenguaje arquitectónico, sino tambien a generar una nueva centralidad urbana rompiendo con los cánones establecidos y reforzado por nuevos espacios públicos. Por otro lado, la Plaza Guzmán Blanco, también dibujada en el plano, se construye para articular de forma coherente la fachada del Capitolio con la fachada de la Universidad, adyacente al Museo Nacional. Para ello, la calle se ensancha y la dimensión de la manzana sur se reduce permitiendo insertar un espacio en que se exhibía la estatua ecuestre de Guzmán.

Este coherente conjunto, testimonia una obra de gobierno que intentó cambiar el carácter colonial de Caracas introduciendo elementos del urbanismo decimonónico francés, tales como calles arboladas, paseos y plazas.  Junto a la Plaza San Jacinto, la adyacente a la Iglesia de Altagracia, y La Candelaria, ubicadas en esquina, estas transformaciones urbanas estarían destinadas a enriquecer el damero fundacional.

Bajo esta óptica, se construye el Paseo Guzmán Blanco, en la colina de El Calvario, como lugar de recreo para la ciudad con un doble propósito: resolver el proyecto de acueducto de Macarao y crear un mirador hacia la ciudad. A ellos se sumará el Teatro Guzmán Blanco (1876), proyecto de Esteban Ricard, un edificio cuyo peristilo y vestíbulo invaden la antigua Plaza San Pablo.

En el plano, destaca con fuerza el orden impuesto a partir de los ejes de las avenidas norte-sur y este-oeste, que se representan mas anchas, y se intersectan en la esquina noreste de la “Plaza de Bolivar”, estableciendo una nueva jerarquía para las calles. En relación a ellas se realiza una numeración “tomada al principio y fin de cada cuadra”.  También el plano evidencia que la subdivisión parroquial que se arrastraba no guardará relación con estos ejes, y la definición de las parroquias no seguirá criterios geométricos para hacerlas equivalentes en superficie y territorio.

A lo anterior se sumó el hecho de que hacia fines del siglo XIX, Caracas ya contaba con múltiples calles ininterrumpidas, en sentido Norte-Sur y Este-Oeste, orientadas a mantener la continuidad de la red vial. Tal fue el caso de la prolongación de la calle sur 5 sobre el Guaire, y la construcción de los primeros puentes de hierro entre 1874 y 1876. En tal sentido, Cilento apuntará que “Entre 1874-1875 se construyó el Puente Regeneración o Puente Hierro sobre el Guaire, como prolongación de la calle sur 5 este, proyecto de Luciano Urdaneta y H. Cook de la empresa británica The Crumlin Viaduct, que también produjo las estructuras metálicas de las cubiertas del Palacio Legislativo (Capitolio) y del Teatro Guzmán Blanco (Teatro Municipal)”.

Estas acciones urbanas y transformaciones estéticas que consideraron el damero fundacional como soporte, afianzarían la cuadrícula y potenciarían la estructura y belleza de la capital, aspecto que se acentuaría en los próximos años, con la superposición de una nueva nomenclatura urbana capaz de orientar y crecer junto con la ciudad, y que coexistiría con la tradición caraqueña de nombrar las esquinas.

Al fallecer Linares Alcántara repentinamente en noviembre de 1878, muchos aseguran que culminó la aventura reformista iniciada con su ascenso al poder y el proceso de rechazo contra Guzmán Blanco comenzado en abril de 1877. Con la muerte de Linares Alcántara tomaría fuerza la llamada Revolución Reivindicadora, cuyo objetivo era el retorno al país del Ilustre Americano y con ello poner fin a lo iniciado por “El gran demócrata”. El “Gran plano de la ciudad de Caracas…” tiene el sello de los EE.UU. de Venezuela, Ministerio de Obras Públicas, Archivo General de Planos y pertenece a la colección de la Biblioteca Nacional.

IGV

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

LOS EUROPEOS

Tres vidas y el nacimiento de la cultura cosmopolita

Orlando Figes

Taurus

2020

Sinopsis

Una obra deslumbrante que rastrea los orígenes de la cultura europea de todo el continente, por el aclamado historiador Orlando Figes, un «maestro de la narrativa histórica»

Financial Times

El siglo XIX europeo, un momento de logros artísticos sin precedentes, fue la primera era de la globalización cultural, una época en que las comunicaciones masivas y los viajes en tren de alta velocidad reunieron a Europa, superando las barreras del nacionalismo y facilitando el surgimiento de un verdadero canon europeo de obras artísticas, musicales y literarias. Llegado 1900, se leían los mismos libros, se reproducían las mismas obras artísticas, se representaban las mismas óperas y se interpretaba la misma música en los hogares y se escuchaba en las salas de conciertos a lo largo de todo el continente.

Partiendo de una gran cantidad de documentos, cartas y otros materiales de archivo, el aclamado historiador Orlando Figes examina cómo fue posible esta unificación. En el centro del libro hay un triángulo amoroso conmovedor: Ivan Turgenev, el primer gran escritor ruso en convertirse en una celebridad europea, Pauline Viardot, de origen español, una de las cantantes de ópera más famosas del mundo, además de compositora y profesora de canto, y Louis Viardot, director de teatro, activista republicano y gran experto en arte (autor de las primeras guías de grandes museos del mundo, el Prado entre otros) y esposo de Pauline, por cuya carrera musical sacrificó parte de la suya.

Juntos, Turgenev y los Viardot estuvieron en el centro del intercambio cultural europeo: conocían o se cruzaban con Delacroix, Berlioz, Chopin, Brahms, Liszt, Schumann, Hugo, Flaubert, Dickens y Dostoyevski, entre muchas otras figuras destacadas. Como observa Figes, casi todos los grandes avances de la civilización se han producido durante los períodos de mayor cosmopolitismo, cuando las personas, las ideas y las creaciones artísticas circulan libremente entre las naciones. Vívido y perspicaz, Los europeos muestra cómo ese fermento cosmopolita fraguó tradiciones artísticas que llegaron a dominar la cultura mundial.

ACA