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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 119

El anuncio publicado en la revista Integral nº 7 (1957) que ilustra la postal del día de hoy, aparece un año después de que el equipo encabezado por los arquitectos Jorge Romero Gutiérrez, Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger (Arquitectura y Urbanismo, C.A.) y complementado por un importante grupo de empresas, concluyeran el proyecto de “El Helicoide”, emblemática y polémica edificación que colocó, como pocas, ante el mundo la capacidad profesional, técnica y constructiva desarrollada durante aquellos años en un país que se mostraba a la cabeza de la modernidad Latinoamericana.

1. Portada de la revista Integral nº5, diciembre 1956. Diseño: Omar Carreño

El empuje propagandístico y el esfuerzo por lograr convencer a una sociedad que lo veía quizás como una propuesta a contracorriente de su aplacada condición provinciana, hicieron de la obtención de recursos un eslabón clave y dificultoso para poder cristalizar el proyecto en obra construida. Las páginas de Integral (editada justamente por un grupo encabezado por Romero Gutiérrez), se convirtieron durante todos esos años en la vitrina donde esta ambiciosa edificación se fue promoviendo y mostrando, teniéndose el nº 5 (diciembre 1956) como punto culminante del despliegue del proyecto convirtiéndose, por el cuidado con que fueron realizados la edición, el montaje y la presentación, en una de las publicaciones más hermosa de cuantas se han editado en el país desde esa fecha, cuya portada y diseño artístico estuvieron a cargo de Omar Carreño.

2. Despliegue del interior de la revista Integral nº5 (diciembre 1956) donde se muestra y explica el proyecto de El Helicoide.

Así, bajo el título «Helicoide de la Roca Tarpeya. Centro Comercial y Exposición de Industrias”, situado entre las páginas 22 y 42 del número ya señalado, la revista ofrece toda la información necesaria para comprender las razones que permitieron imaginar y diseñar este edificio tallado en un pequeño cerro de 101.940 m2 de los cuales 29.192 m2 se destinaron a vías y espacios verdes, y el resto 72.748 m2 a su construcción, de los cuales 46.715 están dedicados a locales comerciales y exposición de industrias, 8.445 a bienes comunes y 17.588 “a la construcción actual o futura de entrepisos o mezaninas en los locales que sobrepasen el 50% computables”. Además, existen 17.000 m2 destinados a estacionamientos y aceras cubiertas. En resumen, la edificación se ubica en el 50% del área del lote y se construye con base en el 100% de su superficie.

3. Esquema de circulación de El Helicoide publicado en la revista Integral nº 5, diciembre 1956.

La génesis del proyecto es expresada de la siguiente manera por sus autores: “El Helicoide es una forma geométrica irregular que se asemeja a la forma piramidal de la colina que le sirve de asiento: su funcionamiento está estrechamente ligado a su forma, así como la edificación a su topografía: su expresión lineal consiste en una espiral de subida entrelazada con una espiral de bajada que envuelven la colina, muy simples, pues a medida que se asciende la espiral se encuentran los estacionamientos, locales de comercio y exposición, sin que sean perceptibles el ascenso y el descenso, ya que el gran desarrollo de las rampas da una pendiente muy suave de 2.5% de promedio (…) El atractivo principal del edificio consiste en que inmediatamente que el vehículo entra en él, comienza a recorrer las rampas de acceso como por un estacionamiento donde a su paso se encuentran los distintos locales y puede estacionar en el punto que le sea más conveniente: no existe final de estacionamiento ni vías que interrumpan la continuidad de la circulación”.

4. Corte transversal de El Helicoide publicado en la revista Integral nº 5, diciembre 1956.

Como respaldo a lo señalado con relación a este Centro Comercial adaptado a las más actuales exigencias y estándares internacionales, en el número 5 de Integral aparecen, con relación al proyecto: los Objetivos, la Definición y un Resumen General de él, impreso y desplegado en siete laminas de papel transparente, con cada una de sus plantas, permitiendo ver la correspondencia entre cada uno de los niveles con el inferior y la relación vehicular con los diferentes espacios. Se encuentra también detallado el esquema de circulación, un corte esquemático del edificio indicando su relación con la avenida Fuerzas Armadas, los locales comerciales y algunos de ellos considerados especiales, las vitrinas de exhibición, el Palacio de Espectáculos y la Central de Televisión, el diseño del Kindergarten, la Central de Administración y Comunicación y el Centro Automotriz (ubicado muy próximo al acceso, con una bomba de gasolina, túnel de lavado automático, venta de carros y taller mecánico). En la página 40 se describen en detalle los diferentes Locales Tipo propuestos, terminando con las cinco plantas del Club de Propietarios. Cabe destacar cómo en el punto más alto del edificio los proyectistas colocaron a modo de remate un domo geodésico que se encuentra entre las tres primeras a ser construidas en aluminio, creada por el visionario ingeniero Buckminster Fuller.

El proyecto, una vez concluido en 1956 comienza a ser reconocido y premiado  internacionalmente por su novedoso diseño arquitectónico y su original plan urbano. En tal sentido, El Helicoide fue reseñado en la revista Time (1957) y destacado en la exposición «Roads» montada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) en agosto-septiembre de 1961 y, nuevamente, en el mismo museo entre marzo-julio 2015 en la exhibición «Latin America in Construction: Architecture 1955–1980».

5. Portada del folleto promocional de El Helicoide, 1956.

Luego de cuatro años de construcción ininterrumpida  iniciada en 1957, en 1961 El Helicoide se paraliza definitivamente una vez que se ralentiza el ritmo de la obra en 1958 con la caída de la dictadura de Pérez Jiménez y no logran cristalizar las múltiples negociaciones entre lo promotores, el Gobierno Nacional y los entes económicos financistas.

En varias ocasiones se consideró la estructura del edificio, terminada en su 90%, como base de diversos proyectos de recuperación y remodelación, no prosperando ninguno de ellos. Así, mientras en 1966 sirvió de refugio a damnificados causados por las lluvias (situación que se repitió en 1979 convirtiéndolo en lugar de asentamiento de construcciones informales), en 1982 tras 16 años de ocupación (cuando ya habitaban allí 1.860 familias y unas 9.300 personas) El Helicoide es desalojado completamente en seis meses gracias a la presión ejercida por el “Comité de rescate del Helicoide”, luego “Proyecto Helicoide”, coordinado por Sonia Miquilena de Cárdenas, quien propone convertirlo en una “ciudadela cultural”. Entregado en comodato a la Gobernación del Distrito Federal, en 1983 se anuncia la construcción de la primera etapa de dicha “ciudadela” (proyectada por el arquitecto Ralph Erminy), lográndose sólo rescatar y ubicar en su lugar el domo geodésico de Fuller para albergar actividades culturales. Previamente (1969) el MOP propone sustituir el uso comercial original por oficinas públicas, centro de estudios y adiestramiento del IVSS y del INCE y exposiciones; en 1974 el informe desarrollado por la Oficina de Arquitectura Oscar R. Tenreiro Degwitz para el Centro Simón Bolívar propone la inclusión en El Helicoide de áreas para la Biblioteca Nacional, el Archivo General de la Nación, la Imprenta Nacional, el Museo de Historia Natural y el Museo de la Ciencia y de la Técnica; en 1975 mediante Decreto de expropiación se autoriza al recién creado Instituto Nacional de la Vivienda (INAVI) la adquisición de los bienes afectados y se encarga el proyecto “Nuevo Helicoide Caracas” al Grupo Tekto (Carlos Celis Cepero y Ana Teresa Caraballo-Gramko de Celis Cepero), quienes solicitan la asesoría de los autores del proyecto original y proponen mantener el uso inicial de centro comercial, ampliando los porcentajes de construcción a cien mil metros cuadrados incorporando un gran hotel en forma de torre cilíndrica y otros cuerpos rentables; finalmente, el 10 de septiembre de 1986, El Helicoide es adjudicado a la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención DISIP (SEBIN desde 2010), no sin antes detectarse un último intento por convertirlo entre 1991 y 1993 en el Centro Ambiental de Venezuela y sede del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Renovables según plan maestro presentado por los arquitectos Julio Coll y Jorge Castillo, del Taller de Arquitectura JC-JC.

Sobre los avatares que sufrió El Helicoide durante su proceso de construcción y las consecuencias que derivaron en su imposible culminación y destino se ha escrito mucho. Las asociaciones que han llevado a considerarlo una “Torre de Babel tropical” aunadas a la noción de “ruina moderna” o de “esencia y espectro de la modernidad venezolana” se han mostrado como poderosas imágenes para convertirlo, además, en reflejo del devenir histórico del país.

6. Izquierda: libro El Helicoide de Dirk Bornhorst (2007). Derecha: libro Downward Spiral: El Helicoide’s Descent from Mall to Prison editado por Celeste Olalquiaga y Lisa Blackmore (2018)

Su triste destino actual como sede de la policía política y cárcel donde bajo difíciles condiciones se encuentra recluido un considerable grupo de personas que han manifestado su oposición al gobierno, ha dado origen a la creación del “Proyecto Helicoide” (https://www.proyectohelicoide.com/) concebido y dirigido desde 2013 por Celeste Olalquiaga, asociación civil sin fines de lucro, dedicada a rescatar el valor arquitectónico, cultural y social de la edificación que hoy nos ocupa y que ya cuenta entre sus haberes la realización de exposiciones, la elaboración de numerosos textos y la reciente publicación del libro Downward Spiral: El Helicoide’s Descent from Mall to Prison. Este último, sumado al editado por Oscar Trodman bajo la autoría de Dirk Bornhorst aparecido en 2007 titulado El Helicoide conforman dos caras muy distantes entre sí pero absolutamente complementarias de lo que ha sido este testigo mudo y símbolo a la vez del colapso que ha sufrido Venezuela.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Revista Integral nº 7, 1957.

1, 2, 3, y 4. Revista Integral nº 5, diciembre 1956.

5. Archivo Fotografía Urbana

6. Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 111

El anuncio del Banco Obrero (BO) que recogemos en la postal del día de hoy, aparecido en la revista Integral nº 9 (1957) donde expone con números los avances de su plan de construcción de viviendas para ese año, además del talante propagandístico que lo acompaña, es revelador de un síntoma que ya se había evidenciado a partir del fallido cumplimiento del Plan Nacional (1951-1955) propuesto por el Taller de Arquitectura de esa institución (TABO): la concentración de los mayores esfuerzos e inversiones en la erradicación de los ranchos en la capital yendo ello en detrimento de la atención demandada por el interior del país, tal y como se puede leer en “Gestión estatal de la vivienda en Venezuela: Plan Nacional de la Vivienda (1951-1955)”, artículo de Beatriz Meza Suinaga (conocedora como pocos del tema) aparecido en Cuadernos del CENDES, nº 87 (2014).

El texto señalado, luego de hacer un recorrido en el que se presenta el Nuevo Ideal Nacional y la relación existente entre obras públicas y economía en la Venezuela de la dictadura perezjimenista, analiza el primer Plan de Vivienda preparado por el BO en 1946 que antecedió al programa habitacional del TABO de 1951, el cual, como eje central del ensayo, es ampliamente examinado junto a sus propuestas urbanas y arquitectónicas. De dicho examen resaltan “las diferencias existentes entre la demanda residencial en Venezuela para 1951 y las metas del Plan Nacional de la Vivienda (1951-1955) así como sus resultados. En tanto es notable la distancia entre necesidades habitacionales de la población y la propuesta del Banco Obrero, la puesta en marcha de ese Plan, con fallas evidentes desde sus inicios, demuestra la imposibilidad de enjugar el déficit a pesar de la disponibilidad financiera, el aparato técnico que se organiza con este fin, la decisión y los anuncios gubernamentales”. Como dato valga señalar que con el plan el BO “pretendía frenar la migración y fijar a la población en sitios  con mayor concentración mediante la edificación de 12.185 viviendas en 15 ciudades del país”, lo que significaba un promedio de casi 4.000 viviendas al año “de las cuales para 1953 sólo se habían inaugurado 3.904 unidades en urbanizaciones nuevas, ampliaciones o densificaciones de conjuntos preexistentes ubicados en 13 ciudades”, según registrará Meza.

De allí que, “vista la incompleta ejecución del Plan de Vivienda y sus resultados, la siguiente decisión del régimen militar a fines de 1953 es emprender una cruzada para eliminar los ranchos en Caracas. Julio Bacalao Lara, hasta entones Director-Gerente del BO, es nombrado Ministro de Obras Públicas, sustituyéndolo en el BO el ingeniero Marco Antonio Casanova, bajo cuya conducción cambia de rumbo la política del ente, enfocándose en la capital nacional”.

De esta manera, teniendo a la mano las cifras que según el BO y la Gobernación del Distrito Federal registraban el aumento en el número de ranchos de 7.776 en 1941 a 53.618 en 1953, en junio de este último año se decide comenzar a atacar el problema reurbanizando la cuenca adyacente a la avenida El Atlántico al oeste de Caracas para luego, según palabras del propio Marcos Pérez Jiménez del 31 de diciembre, proceder a despejar el “sector  de las vertientes meridionales del cerro comprendido entre el sitio denominado El Atlántico y el Observatorio Cajigal”, donde se aplicará lo que se conoció como el Plan Extraordinario de Viviendas Cerro Piloto efectuado por el BO y la Gobernación del Distrito Federal.

El Plan será desarrollado a partir de febrero de 1954 con base en una propuesta arquitectónico-urbanística denominada “Estudio Multicelulares Cerro Piloto” que da origen a su vez a la edificación denominada Multicelular (MC), proyectada por el arquitecto Guido Bermúdez, miembro de la Sección de Proyectos del BO, antiguo TABO ambos dirigidos por Carlos Raúl Villanueva. El sistema consistía en un bloque de 15 pisos con circulación vertical mecánica, un corredor cada 3 niveles y apartamentos con acceso directo desde los corredores, o mediante escaleras auxiliares subiendo o bajando un piso, excepto para los apartamentos de solteros ubicados en la azotea donde habría que subir dos niveles. (ver “Cerro Piloto: el Plan Extraordinario de Vivienda para Caracas, 1954”, también de Beatriz Meza Suinaga, aparecido en Tecnología y Construcción, Vol. 25-II, 2009).

Cerro Piloto, cuyos elevados costos asociados al proceso de liquidación de ranchos existentes en las zonas en que se desarrolló no compensaron la cantidad de unidades requeridas, ni incidió en un mejoramiento significativo en la calidad de vida de un numero mayor de habitantes de la capital, estará conformado por siete urbanizaciones: Altos de Cútira, La Vega, El Atlántico, Urdaneta, El Estanque, El Amparo y Pro-Patria, y sumará en total 40 superbloques Multicelulares (en pocos casos mezclados con bloque bajos de 4 pisos) para un total de 6.321 apartamentos.

Posteriormente, la División Técnica del BO plantea en marzo de 1954 el Programa Constructivo 1954-1958 donde “ya no se considerará el Plan Nacional de Vivienda de 1951 sino un Plan de Acción Inmediata con dos fases: la primera, continuación de las actividades ordinarias en Caracas y en el interior de la República; la segunda, atención al problema de la vivienda en los cerros que circundan Caracas para lograr su solución definitiva”. Es en este marco que debe entenderse la información aparecida en la propaganda que hoy nos ocupa y la aparición en ella de los datos relacionados a la Comunidad 2 de Diciembre, Simón Rodríguez y Urbanización 24 de noviembre (Pariata). A dichos desarrollos Beatriz Meza dedica otro interesante artículo aparecido en Tecnología y Construcción, Vol. 24-II, 2008 titulado “Superbloques y masificación: vivienda Banco Obrero en Venezuela (1955-1957)» que junto al número 7 de la revista Integral (1957) recomendamos también revisar.

De la Comunidad 2 de Diciembre (hoy conocida como 23 de enero), ubicada en lo que se denominó como “Cerro Central”, donde existían 19 barrios de ranchos y se incorporó al Programa Presidencial para Erradicar la Vivienda Insalubre en Venezuela, constituida por tres Unidades Vecinales (UV) construidas en otras tantas etapas durante 1955, 1956 y 1957, vale la pena recordar que en el diseño de la primera (Sector Este, 12 superbloques de 15 pisos -uno doble-, 26 bloques de 4 pisos, 2.366 apartamentos en total más servicios comunales), participan Carlos Raúl Villanueva, José Manuel Mijares, José Hoffman y Carlos Brando; en la segunda (Sector Central, 13 superbloques de 15 pisos -tres dobles-, cuatro bloques de 4 pisos, 2.944 apartamentos en total más servicios comunales) trabaja el mismo equipo a excepción de Brando; y en la tercera (Sector Oeste, 13 superbloques de 15 pisos -4 triples y 5 dobles-, 6 bloques de 4 plantas, 4.122 apartamentos en total más servicios comunales), permanecen solamente Villanueva y Mijares. Beatriz Meza nos apuntará que los superbloques utilizados corresponderán al “modelo DL proyectado por C. Brando en 1953, más económico en lo constructivo y estructuralmente más estable que el Multicelular de 1954”, el cual dará origen al DL Modificado-1955 que será en definitiva el que se usará en la primera etapa: “un edificio de planta rectangular con 15 niveles y 150 apartamentos, (que) dispone de torre externa con dos ascensores con parada cada 4 pisos, conectados con corredores donde se abren cinco escaleras longitudinales internas, sin ventilación ni iluminación natural. Por ellas debía subirse o bajarse uno o dos niveles para acceder a dos apartamentos; en cada planta hay 10 viviendas de 2, 3 ó 4 habitaciones; la terraza no es visitable”. Para la segunda y tercera etapas se usará el bloque DL Modificado-1956: “que dispone de escaleras internas transversales, igualmente carentes de ventilación e iluminación natural, conservándose los otros rasgos del modelo DL Modificado-1955”.

Por su parte, la Unidad Vecinal (UV) Simón Rodríguez (1956) ubicada en el barrio de Tiro al Blanco, al final de la avenida Principal de Maripérez en Sarría, al Norte de Caracas es diseñada por José Manuel Mijares bajo la guía de Villanueva. Dirigida a la clase media y obrera, se sitúa en una macromanzana con cuatro superbloques modelo DL Modificado-1956, de 15 pisos cada uno con 600 apartamentos y servicios comunales a los que se sumarán otros 4 superbloques con 780 apartamentos concluidos en 1957 donde se incorpora un bloque DL Modificado-1957.

Según datos extraídos por Meza del Archivo Histórico de Miraflores, en terrenos anteriormente ocupados por ranchos de Barrio a Juro, el BO construyó entre 1955-1957 la UV 24 de Noviembre (Pariata) en un solar que limitaba con la avenida Soublette y la Carretera Vieja Caracas-La Guaira. Allí se levantó durante 1955 al oeste (Primera Etapa), un superbloque modelo DL Modificado-1955, de 15 pisos con 145 apartamentos para clase media; en 1956 en el sector este (Segunda Etapa) un superbloque modelo DL Modificado-1956 de 150 apartamentos y un edificio de 4 pisos con 24 apartamentos; y en 1957 (Tercera Etapa) tres superbloques de 150 apartamentos y uno doble con 300, todos modelo DL Modificado-1956, siendo en total 1.074 viviendas en la UV. El pasar del tiempo y la realización de múltiples intentos por resolver cuantitativamente el problema de la vivienda tiene en la experiencia llevada a cabo por el régimen de Pérez Jiménez una lección muy clara: contra los 50.000 ranchos que había en Caracas en 1953 sólo pudieron construirse tras un esfuerzo descomunal alrededor de 17.000 apartamentos con sus respectivas infraestructuras de apoyo. Es decir, la batalla se perdió y se seguirá perdiendo si no se emprende de manera coordinada y racional una política integral que involucre a los habitantes de los barrios quienes han demostrado, de paso, ser mejores constructores de sus viviendas que el propio Estado, el cual (como ya ha sido señalado en innumerables ocasiones por los expertos en la materia) debe convertirse en acompañante en la dotación de servicios y planificación urbana y en garante de que se cuente con las condiciones socio-económicas y culturales que acompañen un complejo proceso y no la simple solución de un problema. De no ser así jamás la brecha se podrá cerrar y el sueño de creer que tener vivienda nueva es la panacea nunca se disipará.

ACA