2016•En el mes de agosto Editorial Arte termina de imprimir un nuevo libro del maestro Graziano Gasparini, titulado «Arquitectura y NO».
El profesor Gasparini, quien es Doctor Honoris Causa de la Universidad Central de Venezuela y de la Universidad Nacional Experimental del Táchira, Premio Nacional de Arquitectura y Miembro Honorario de la Academia Nacional de Ingeniería y el Hábitat, nos entrega en esta obra una aguda reflexión sobre la arquitectura producida y en producción recientemente. Afirma en el breve prólogo que «la función del arquitecto es la de hacer arquitectura, pero en la realidad no son muchos los que realmente lo logran. … Talento, sensibilidad, emotividad y sentimiento no son materias que se aprenden en las aulas, y por eso tienen más vínculos con la genialidad, Ser genial es un privilegio, pretender serlo es lastimoso y deplorable».
La publicación tiene 148 páginas que se leen seguidas, sin uno poder separarse del libro, que tiene su contenido distribuido en ocho capítulos: 1. Arte y ocurrencias; 2. Del deconstructivismo al consumo; 3. Convivencia y comunidad; 4. Autenticidad múltiple; 5. Réquiem para la arquitectura; 6. La primogénita del continente; 7. Machucando y machucando; y 8. Cusco, la plaza de la cizaña.
Este texto del maestro Gasparini, producido a sus 92 años de edad, lleno de sabiduría, críticas directas y excelentes ejemplos gráficos en respaldo de sus afirmaciones, debería gozar de la más amplia difusión posible entre gobernantes y políticos que tengan decisión sobre la ciudad y sus patrimonio, pero sobre todo entre arquitectos e ingenieros.
1974• En el mes de noviembre aparece en la capital zuliana el libro «Gárgolas de Maracaibo», obra de Julio Portillo F., quien la dedicó «a los albañiles y artesanos que hicieron el viejo Maracaibo». Afirma el autor en la presentación de la obra ilustrada «que es un llamado a la defensa y conservación de nuestros valores¨.
Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de Barcelona
Universitat Politècnica de Catalunya
2017
En una nota de prensa de EFE aparecida en el diario La Vanguardia de Barcelona el pasado 26 de octubre se lee lo siguiente:
El arquitecto Rafael Moneo ha reivindicado hoy el espíritu transformador de la arquitectura durante la lección inaugural del curso 2017-18 de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB), de la UPC, en el que se conmemora el bicentenario de los estudios en esta materia en la capital catalana. Moneo, premio Pritzker de arquitectura, ha pronunciado una conferencia con el título «El retorno de la Ilustración», en el que ha defendido la recuperación del espíritu racional de la arquitectura, que tuvo sus mejores años en la década de los 70 con figuras como Aldo Rossi, y que la situaba como elemento transformador de la sociedad.
En la inauguración del curso han estado presentes el rector de la UPC, Enric Fossas, el vicerrector del Área de Arquitectura, Josep Parcerisa, y el director de la ETSAB, Jordi Ros.
En el acto académico también ha tenido lugar la presentación del libro «Una manera de enseñar arquitectura. Lecciones desde Barcelona, 1971-1976», editado por la UPC, que recoge la totalidad del legado del profesor Moneo durante su paso por la Escuela de Arquitectura de Barcelona, coincidiendo con el 80 aniversario del arquitecto.
La publicación pretende documentar una época en la que los años en Barcelona constituyen un período bien definido de la vida de Moneo: el edificio Urumea, en San Sebastián, la ampliación de la sede principal de Bankinter, en Madrid, y el edificio del Ayuntamiento de Logroño.
En el prefacio, de 20 páginas, Moneo reflexiona sobre su contribución a la ETSAB e insiste en el valor del libro como «testimonio de lo que fue una actitud ante la arquitectura en los años 70 en una ciudad como Barcelona, en la España de finales del siglo XX que comenzaba a ser consciente de pertenecer a una cultura, la occidental, en la cual la arquitectura se iba a discutir globalmente».
Por otro lado, la reseña editorial del libro señala:
La presente publicación reúne la totalidad de los ejercicios, anotaciones y lecciones de doctorado que el profesor Rafael Moneo impartió como Catedrático de Elementos de Composición en la ETSAB entre los años 1971 y 1976. Admitiendo una posible «manera» desde la que el autor utiliza la historia como base crítica de su proyecto docente, Moneo insiste en el prefacio a la presente edición sobre el valor de la idea de arquitectura que entre sus páginas se desprende: «Todavía hoy suscribiría estas citas tomadas de los enunciados de los ejercicios, lo que implica admitir que, a pesar de las radicales transformaciones ocurridas a lo largo de estos años, la idea de arquitectura que se defendía tiene vigencia todavía «. Así, la obra de Le Corbusier, Tessenow, Mies van der Rohe, Wright, Hejduk, Voysey, Giurgola, Rietveld, Kahn, Meier, Krier o Rossi, por citar algunos de los que han protagonizado los últimos cien años de arquitectura, se abre paso entre los estudiantes, al tiempo que «se rescata la memoria de un pasado que aún vemos cercano y que, sin embargo, puede que ya pertenezca sólo a los historiadores».
La publicación se estructura de la siguiente manera:
Índice
Prefacio, Rafael Moneo
Programa de la asignatura de Elementos de Composición, 1971
EJERCICIOS
Ejercicios del Curso de Elementos de Composición, 1971-1972
Ejercicios del Curso de Elementos de Composición, 1972-1973
Ejercicios del Curso de Elementos de Composición, 1973-1974
Ejercicios del Curso de Elementos de Composición, 1974-1975
Ejercicios del Curso de Elementos de Composición, 1975-1976
LECCIONES DE DOCTORADO
Apuntes sobre Pugin, Ruskin y Viollet-le-Duc, con Ignasi de Solà-Morales i Rubió.
APUNTES
La idea de arquitectura en Rossi y el cementerio de Módena.
La llegada de una nueva técnica en la arquitectura: las estructuras reticulares de hormigón.
Comentarios sobre dibujos de 20 arquitectos actuales, con Juan Antonio Cortés.
Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico. UCV
Comisión de Estudios de Postgrado. FAU. UCV
2002
Dentro de la historiografía venezolana no es frecuente toparse con estudios monográficos que den cuenta de la vida, trayectoria y pensamiento de los más importantes arquitectos que han dejado su impronta en el país. Más extraño aún es el conseguir publicaciones que las recojan de forma sistemática apelándose a un orden que, sin dejar de ser cronológico, apueste al sentido crítico derivado de los grandes temas que pueden resumir los intereses vitales del personaje tratado. La construcción de la historia de nuestros arquitectos se encuentra, por lo general, dispersa en artículos de prensa, breves ensayos aparecidos en revistas de carácter comercial, catálogos de montajes museísticos, investigaciones de talante académico o, en el peor de los casos, cuando se conservan, en archivos a la espera de ser abordados con orden y criterio a sabiendas que muchos de ellos han sido desmantelados o se encuentran sumidos en el más absoluto abandono.
Es por ello que resultó ser excepcional dentro de la producción editorial venezolana la aparición en 2002 de un libro dedicado a la figura de uno de los profesionales de mayor significación en la arquitectura moderna del país (José Miguel Galia -1919-2009-), cuya excepcionalidad consistió en poner en marcha un proyecto que reunió las condiciones ideales para llegar a feliz término: contar con la vitalidad, el interés y apoyo incondicional del protagonista de la historia, tener acceso a un archivo bien conservado que además de orden requería ser visitado con ojo crítico, disponer de una bibliografía dispersa que ofrecía pinceladas y opiniones sobre la vida y obra del personaje, pero sobre todo el haber podido mostrarse previamente el ordenamiento de los materiales del archivo y una valiosa aproximación a la obra en una relevante exposición montada en 1992 en los espacios del Museo de Bellas Artes por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV.
De esta manera, cuando el maestro Galia se acerca a finales de la década de los años 80 del siglo XX al Instituto de Urbanismo de la FAU UCV para dejar en sus manos la producción de la publicación, y propone que sea Alberto Sato el encargado de elaborar el texto que la acompañaría, buena parte de los insumos que permitirían la elaboración de un exquisito plato se encontraban sobre la mesa. Sato, interesado de antemano en estudiar la obra de Galia, encuentra así la oportunidad de convertir sus indagaciones en un trabajo de ascenso presentado en 1993 que servirá de base a la redacción del libro. También conviene recordar que luego, como cursante de la Maestría en Historia de la Arquitectura, en otra vuelta de tuerca, Sato convertirá a Vegas & Galia (la mítica sociedad conformada durante los años 50 que marcó cualitativamente la producción edilicia de esa década), en uno de sus objetos de estudio dentro del trabajo “Cinco oficinas de arquitectura: 1948-1958”, entregado en 1996.
Como toda empresa editorial, José Miguel Galia. Arquitecto sufrió durante el lapso comprendido entre su concepción, elaboración, culminación del trabajo de diseño y montaje y su salida a la luz los avatares ligados a problemas económicos y logísticos que obligaron en muchos casos a su reformulación. Sin embargo, como resultado final quedó en manos del lector una impecable publicación en tapa dura, de 216 páginas de 21.5 x 31.5 cms, papel Lumisilk 150 y tipografía Futura, diagramada con sobriedad y elegancia por Martha Sanabria con la colaboración de Catherine Goalard en el diseño, montaje electrónico y selección cuidadosa del material fotográfico, proveniente en su mayoría de los lentes de Paolo Gasparini y José Antonio Maldonado. La reelaboración de los dibujos de los proyectos procedentes del Archivo de José Miguel Galia, realizada por más de 14 personas coordinadas por Carlos Enrique Roig, con la supervisión de Magali Ruz Brewer (Coordinadora General del Archivo) y la asesoría de Henrique Vera, cierran un ciclo que da cuenta de un diverso equipo de trabajo que actuó de manera acompasada sin descuidar detalles, que el Grupo Soluciones Gráficas-Editorial Arte supo coronar.
Además de un Prólogo elaborado por Marco Negrón (“Galia y la formación de la Caracas contemporánea”) y la Introducción redactada por el autor, el libro se compone de seis capítulos (“El Portafolio Rioplatense”, “Galia en Venezuela”, “Vegas & Galia, Arquitectos Asociados”, «Propiedad Horizontal”, “Protagonismos” y “La Academia”), que junto a una detallada Cronología y selecta Bibliografía permiten, como señala el propio Sato “construir una historia, más que personal, de un quehacer arquitectónico que atraviesa el ciclo moderno venezolano” donde «el método empleado para organizar esta construcción ha sido determinado por áreas de interés, desde el Uruguay moderno hasta la Venezuela contemporánea» y donde también resultó oportuno “… destacar algunos aspectos que interrumpen la linealidad de una cronología”.
Como apunta Marco Negrón en el Prólogo: «En el texto …, Alberto Sato aborda con rigor e inteligencia el reto de analizar críticamente la extensa producción de Galia, consiguiendo armar una obra que, pese a la frecuente necesidad de apelar al conocimiento especializado y hasta erudito, en más de una ocasión logra la rara virtud de combinar el rigor investigativo y analítico con la amenidad del relato”. Tras haberse cumplido recientemente 15 años de su aparición, José Miguel Galia. Arquitecto, cuyo tiraje fue de 500 ejemplares, se ha convertido hoy en día en pieza de colección que permite adentrarse, a través de una figura señera quien arriba de su Uruguay natal a Venezuela en 1948, «en el análisis de la obra de uno de los más prolíficos arquitectos de la modernidad venezolana (…) pero, al mismo tiempo, en un esfuerzo por desentrañar algunas de las claves que explican la formación de la Caracas de hoy.”
Los textos reunidos en este libro representan secciones a través de una carrera de especulación, investigación y experimentación cuya ferocidad y asunción de riesgos no tiene parangón en la historia de la arquitectura de los últimos 50 años.
Sin duda, los textos seleccionados para este volumen tienen un único foco que encaja muy bien con el de la carrera que, de algún modo, sintetizan: la dificultad y la necesidad de colocar el pensamiento arquitectónico en una plataforma formalista defendible.
Este ha sido, en suma, el Santo Grial de la obra y de los textos de Peter Eisenman. Las antologías retroactivas de textos tienen la habilidad especial de colocar un volumen de trabajo en una perspectiva específica para proporcionar ángulos de percepción no disponibles en el período en el que fue creada; ya solo por esto, estas antologías no tienen precio.
Índice
Prólogo. El texto perdido de Eisenman, por Sanford Kwinter
Introducción. Una genealogía de sistemas, por Anna Pla Catalá
El Proyecto #CcsEn450 (http://caracasen450.com/) que lleva adelante la periodista Mirelis Morales, fue creado a comienzos de año para conmemorar los 450 años de la fundación de la ciudad rindiéndole homenaje, ya que “puede que muchos nos quedemos con las ganas de celebrar su quincentenario”. Mirelis, a quien le encanta vivir su oficio “como un servidor público” y que por ello “recorre la ciudad en busca de buenas historias para compartir”, convencida de que “sólo fomentando el sentido de pertenencia tendremos menos habitantes y más ciudadanos”, se planteó el reto de completar para antes del 25 de julio, fecha del aniversario de Caracas, una recopilación de “450 maneras de vivir la ciudad ya sea a través de sus lugares, sus personajes, sus restaurantes, su historia, sus curiosidades y demás datos peculiares, para publicarlas en un libro que perfectamente podrá servir como una guía de la ciudad”. Y lo logró. CARACAS EN 450 es el fruto.
Como ella misma señala en el prólogo: “Este libro es una dosis de ‘caraqueñidad’. Sus 450 historias concentran la esencia de nuestro gentilicio, pues sus páginas responden entre líneas a las preguntas de dónde venimos, qué somos y hacia dónde queremos ir.
Trajimos de vuelta las anécdotas de nuestros tiempos de grandeza. Aquellas que hablaban de la ciudad más prometedora de América Latina. No con intención nostálgica, sino con el propósito de concientizar sobre el potencial humano y creativo que existe en Caracas, el cual constituye un patrimonio tangible y valioso para los años de reconstrucción que están por venir.
Hicimos una selección de lugares de interés y de espacios públicos para guiar a los lectores a un reencuentro con la capital y, de esa manera, romper con el cerco que ha impuesto la violencia. Esta lista constituye una invitación a salir en grupo para retomar los parques y las plazas, donde se produce naturalmente el encuentro con el otro, donde nos identificamos, compartimos y retroalimentamos como ciudadanos.
Sacamos a relucir los grandes aportes que ha hecho un grupo de venezolanos –unos de nacimiento, otros de corazón– en el desarrollo de esta ciudad. Reconstruimos sus historias de vida y resaltamos sus contribuciones, con miras a que las nuevas generaciones conozcan a quienes impulsaron a Caracas a convertirse en una metrópoli. Y así, no pase al olvido el esfuerzo de personalidades como José González Lander, Sofía Ímber, Roberto Burle Marx, Tomás Sanabria, William Niño Araque, entre tantos otros.
Reunimos los sabores más representativos de nuestra mesa, como un homenaje al esfuerzo que realizan cientos de familias que están detrás de cada restaurante de la ciudad. A simple vista podría parecer una guía de gastronomía, pero los relatos que reunimos en esta sección hablan más bien de emprendimiento, de herencia culinaria, de tradición familiar, de comunidades de inmigrantes, de fusiones y, sobre todo, de superación.
Visibilizamos la labor de organizaciones civiles, que han encontrado en la capital su razón de ser y que su mayor retribución consiste en aportar en la construcción de una Caracas más amable. El surgimiento de estos grupos nos hacen creer que existe una nueva conciencia dentro la sociedad, que impulsa a los caraqueños a ser cada vez más ciudadanos y menos habitantes.
Estas páginas constituyen un homenaje a la ciudad que ha delineado nuestra manera de ser y que ha determinado nuestra relación con el mundo a partir de sus marcos de referencia. Pero, al mismo tiempo, estas 450 historias responden a un momento país que nos obliga, como venezolanos, a hacer un aporte con miras a un proceso de reconstrucción. Como periodistas, sentimos además la responsabilidad de buscar puntos de encuentro, de conseguir caminos que nos lleven a la reconciliación y de hallar aquello que nos haga sentir un mismo pueblo.
Y creemos que nuestro sentido de pertenencia, ese que nos hace sentir caraqueños, puede ser ese lugar que marque el comienzo de lo que vendrá”.