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NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Alejandro Otero.

Dibujos para esculturas: la dimensión del vuelo

María Elena Ramos

Fundaciones Artesano Group y Otero Pardo

Asia Pacific Offset Ltd, China

2019

Extracto de las palabras preparadas por José Balza para el acto de presentación del libro, programado para el pasado 12 de marzo de 2020, que tuvo que ser suspendido para prevenir el contagio por la pandemia de Covid-19, publicadas en https://prodavinci.com/alejandro-otero-la-dimension-del-vuelo/

Me ha correspondido acompañar algunos de los escritos de María Elena Ramos. No en vano ella ha vivido con las artes y rodeada de artistas. Su comprensión de los mismos excede lo que consideramos crítica, porque además de analizar piezas precisas, de unirlas a un contexto social nuestro, dispone de experiencia directa con las obras universales de muchos tiempos y culturas. A tan compleja condición debemos añadir que practica un pensamiento estructurante, como lo origina su disciplina académica, la filosofía.
Por lo tanto, nadie mejor que María Elena Ramos para desentrañar, relacionar y dar coherencia a este inmenso tesoro de 700 dibujos, croquis, diseños, audacias, ensoñaciones o hallazgos casi científicos a los que su autor dedicó más de veinte años, desde 1967.

A primera vista, este libro puede ser considerado como un estudio especial de esos dibujos. Pero no tardará el lector en advertir que estamos ante una biografía inusual: en principio porque recorrerlo es sentir que nos invaden esas obras de Otero que inexorablemente están ligadas a ciudades, a la vida intelectual, a nuestros sentimientos, porque alguna de ellas ha tenido que estar relacionada con el alma de innumerables contemporáneos.

Y luego, porque el recorrido de María Elena Ramos apunta al proceso interno de una estética personal. Los paisajes escolares, Monsanto, París y las cafeteras, el abstraccionismo, Mondrian, los coloritmos, las esculturas urbanas, las sacudidas a la creación en Venezuela y América; el viaje a la luna, la computación, el Instituto Tecnológico de Massachusetts, la IBM, el «saludo al siglo XXI»: todo esto se integra con asombrosa coherencia –según la percepción de María Elena– en la ejecución de una obra y en el destino de un pintor, dibujante, escultor, incesante investigador y explorador de los fenómenos ópticos, espaciales, con una perspectiva cósmica, que se llama Alejandro Otero.

(…)

Toda la cultura venezolana, es la prueba superior de la continuidad psíquica entre nosotros. Y desde dentro de ella, como estamos haciéndolo hoy con este libro de María Elena Ramos, la figura y la obra de Alejandro Otero han ocupado el lugar de un eje o de un sistema central.

Me consta la admiración de Otero no sólo por los pintores que integraban su olimpo sino también por Cristóbal Rojas, Reverón y Jesús Soto, acerca de quienes escribió páginas de inusitada penetración.

Con estas palabras he querido abordar la vitalidad de lo que puede significar nuestra capacidad creadora, en oposición a las injustificables interrupciones sociopolíticas. Y nadie mejor que el propio Otero para encarnar esa vitalidad. Porque la continuidad se estructura dentro de la obra misma de cualquier artista, cuando ella por nexos visibles o recónditos da cabida al entorno presente o pasado en que es realizada. Pero también porque esa obra se extiende hacia contenidos universales, actuales o remotos, y también los enriquece.

ACA

VALE LA PENA LEER

Animales arquitectos. Learning from Nature

Luis Fernández-Galiano

24/08/2020

Tomado de www.arquitecturaviva.com

El arquitecto y autor finlandés Juhani Pallasmaa organizó en 1995 en Helsinki una exposición sobre las construcciones realizadas por animales, desde las colmenas hasta los nidos de las aves o las presas de los castores, un asunto que ha suscitado siempre el interés o el asombro de profesionales y profanos. Su artículo del catálogo fue publicado en versión trilingüe por la Fundación César Manrique en 2001, y la traducción al castellano que realizó entonces Pilar Vázquez vuelve a editarse ahora por Gustavo Gili, añadiendo numerosas portadillas y 40 ilustraciones a página completa extraídas de una publicación británica de 1889 para alcanzar la condición de libro. El volumen está orientado al público general, pero su aparición sirve de excusa para recordar los dos libros que inspiraron a Pallasmaa entonces, y que todavía hoy siguen siendo referencias fundamentales para quien desee aproximarse a este tema.

Animal Architecture, escrito por el etólogo galardonado con el Nobel Karl von Frisch con la colaboración de su hijo Otto, es un libro maravilloso, estupendamente traducido del alemán por Lisbeth Gombrich, admirablemente ilustrado con numerosas fotografías y los eficaces dibujos de Turid Hölldobler, y editado con exquisita atención por Helen y Kurt Wolff, amigos del naturalista e impulsores de la publicación que apareció en 1974. Especialista en el comportamiento animal como su hijo, Von Frisch transita desde las estructuras generadas por amebas, foraminíferos o radiolarios —con el debido homenaje al gran biólogo Ernst Haeckel, que usó a estos últimos para ilustrarnos sobre las Kunstformen der Natur— hasta los nidos de las aves y las construcciones de los mamíferos, y deteniéndose minuciosamente en las arquitecturas de los insectos sociales, de las colmenas a los termiteros: una atención que cabía esperar de quien dedicó su vida al estudio de las abejas, pero que también corresponde a la fascinación que estas comunidades de insectos han suscitado, desde Maurice Maeterlinck hasta nuestro Juan Antonio Ramírez.

Animal Architecture & Building Behaviour, publicado diez años después por el zoólogo Michael Hansell, es un volumen muy diferente, sólido y riguroso, pero de más ardua lectura, organizado temáticamente en secciones —funciones, materiales, construcción, estructuras— que puede ayudar a quienes buscan inspiración en la naturaleza para diseñar obras contemporáneas, y con una segunda parte sobre la relación entre el comportamiento constructor y el cambio evolutivo que amplía la exploración en territorios especializados; su posterior Built by Animals es más asequible, y refrescante en su escepticismo ante el entusiasmo lego por las proezas arquitectónicas del reino animal, que reduce a meros comportamientos instintivos. Parece extravagante recomendar títulos aparecidos hace décadas, pero —pese a las aportaciones de autores más recientes como el fotógrafo Ingo Arndt— no conozco mejores guías en el extraordinario mundo de la arquitectura animal que los que iluminaron la exposición finlandesa de hace un cuarto de siglo.

Karl von Frisch

Animal Architecture

Harcourt, NY & Londres, 1974

Michael H. Hansell

Animal Architecture and Building Behaviour

Longman, Londres, 1984

Museum of Finnish Architecture

Animal Architecture

Helsinki, 1995

Juhani Pallasmaa

Animales arquitectos

Gustavo Gili, Barcelona, 2020

144 páginas

ACA

VALE LA PENA LEER

Itinerarios filosóficos. From Cassirer to Sloterdijk

Luis Fernández-Galiano

19/08/2020

Tomado de www.arquitecturaviva.com

«Metafísico estáis. Es que no como». El diálogo entre Babieca y Rocinante que recoge El Quijote refleja bien el escepticismo ante las elucubraciones filosóficas. Pero dos libros recientes pueden hacer cambiar de opinión a los que descreen en las abstracciones del pensamiento. Tiempo de magos trenza las vidas y las obras de cuatro figuras míticas —Ernst Cassirer, Ludwig Wittgenstein, Martin Heidegger y Walter Benjamin— durante la década posterior a la I Guerra Mundial; y La herencia del Dios perdido reúne los textos de Peter Sloterdijk sobre el terreno donde filosofía y teología se encuentran, y explora la relación de las creencias religiosas con la ciencia, la cultura y la política. Productos ambos vigorosos de la tradición filosófica germana, su lectura ilumina a la vez la historia y el presente.

Erudito y ameno, el libro de Wolfram Eilenberger recupera la figura hoy menos estudiada de Cassirer, el deslumbrante autor de Filosofía de las formas simbólicas, uno de los grandes referentes del idealismo kantiano en la universidad alemana hasta que sus orígenes judíos le obligaron a dejar el país; sigue atentamente las trayectorias de los dos colosos del pensamiento del siglo XX, Wittgenstein y Heidegger, exactamente coetáneos y sin embargo divergentes en casi todo, pese a lo cual compartían raíces teológicas e inclinaciones místicas; e incorpora al caótico e inconstante Benjamin, tan precario en lo intelectual como en lo personal, y siempre indeciso entre Moscú y Jerusalén. Alrededor de los cuatro, un cúmulo de personajes retratados con apenas unos pocos trazos exactos: Theodor Adorno, Hannah Arendt, Rudolf Carnap, Edmund Husserl, Karl Jaspers, Bertrand Russell o Gershom Scholem.

Los arquitectos disfrutarán con el relato de la construcción por Wittgenstein y Paul Engelman —que había sido alumno de Adolf Loos— de la casa en Viena que evidenció el carácter obsesivo del filósofo, quizá la traducción tridimensional del Tractatus en su lógica desornamentada, pero al cabo desproporcionada, rígida y hermética; con el Heidegger ‘constructor de casas’ que sin embargo delegó en su mujer Elfriede el proyecto, dirección de obra y arquitectura interior de la mítica cabaña de la Selva Negra, como después de la casa en las afueras de Friburgo —para más detalles sobre las construcciones de ambos pensadores, véase ‘Filosofía y arquitectura’ en Arquitectura Viva 111—; con la forma elíptica de la Biblioteca Warburg, por ser la determinación de las órbitas planetarias por Kepler símbolo del tránsito del pensamiento mítico-medieval al científico; y con la descripción por Benjamin del pasaje parisino, ‘mitad cueva y mitad casa, mitad pasillo y mitad habitación’, sin embargo menos interesante que su interpretación escenográfica de la ciudad de

Nápoles, tan deudora de su amante, la fascinante directora teatral Asia Lacis.

Más ardua es la obra de Sloterdijk, que reúne capítulos de libros anteriores —Esferas I y Los hijos terribles de la Edad Moderna, este último reseñado en Arquitectura Viva 194—, prólogos de publicaciones especializadas y manuscritos de conferencias. Antes de seguir, una recomendación: lean en primer lugar los textos de las conferencias, asequibles todos, y dejen para el final los pedregosos prólogos, que seguramente pueden incluso evitarse. En la media docena de intervenciones públicas, el filósofo se muestra como public intellectual, y deslumbra con su presentación cáustica de Lutero; con su defensa antropológica de la eugenesia; con su recorrido por la historia de la neurosis; con su interpretación de la vida como «la fase exitosa de un sistema inmunitario» y la propuesta —siguiendo a Hans Jonas— de un nuevo imperativo categórico de naturaleza ecológica; y en el recuerdo de la defensa por William James del derecho fundamental a creer.

El filósofo estadounidense es por cierto también protagonista del último capítulo, nacido como prólogo a la versión alemana de su obra The Varieties of Religious Experience, y en él Sloterdijk asocia la Modernidad a una nueva teología, que al privarnos de un dios trascendente hace el mundo monstruoso, y engendrador de monstruos como «el Tyrannosaurus rex, el Homo sapiens y el virus del ébola». Pero cuando la humanidad se enfrenta a un virus nuevo, quizá nuestro sistema inmunitario se beneficie más de la medicina moderna que del dios trascendente del filósofo germano.

Wolfram Eilenberger

Tiempo de magos

Taurus, Madrid, 2019

383 páginas

Peter Sloterdijk

La herencia del Dios perdido

Siruela, Madrid, 2020

276 páginas

ACA

VALE LA PENA LEER

La edad de la ansiedad. Contemporary Concerns

Luis Fernández-Galiano

14/08/2020

Tomado de www.arquitecturaviva.com

Hace exactamente un siglo Edith Wharton publicó The Age of Innocence, una novela sobre la Nueva York suntuosa de la ‘Gilded Age’ que muchos conocen por la película de Martin Scorsese, estrenada en 1993. Si ya entonces la escritora describía una sociedad desvanecida, desde un país que tras la Gran Guerra había perdido la inocencia, nuestra época podría bien abreviarse, tomando prestado el título de W.H. Auden, como ‘la edad de la ansiedad’. El New York Times del 9 de febrero publicó un texto de longitud excepcional firmado por su columnista de opinión Ross Douthat, ‘The Age of Decadence’, donde se nos describe «cut off from the past and no longer optimistic about the future»: una sociedad envejecida aprisionada por la ansiedad ante el coronavirus o los estallidos de violencia nihilista, y que contempla con nostalgia el impulso incandescente e inocente que hace 50 años puso al hombre en la Luna. E idéntico desaliento transmiten dos ensayos recientes, firmados por un novelista indio y un artista británico, que abundan en el diagnóstico sombrío de la sociedad contemporánea, desarraigada, desmoralizada y ayuna de convicciones compartidas.

Pankaj Mishra asegura hacer una ‘historia del presente’ en Age of Anger, pero su análisis de nuestra ‘edad de la ira’ busca las raíces del resentimiento actual en el siglo XVIII, motivado como está por una observación de Nietzsche sobre el conflicto entre la serenidad elitista de Voltaire y la envidia plebeya de Rousseau. El filósofo de Ginebra es en efecto el origen de un ensayo erudito y elegante «apoyado más en novelistas y poetas que en historiadores y sociólogos», pese a lo cual constituye un genuino estudio de historia de las ideas, donde Tocqueville y Herzen comparten espacio con Dostoyevski o T.S. Eliot para describir la imposición violenta de la modernidad occidental en el conjunto del planeta, dejando atrás naciones y comunidades para crear un paisaje fracturado, en el que la globalización no es sinónimo de esperanza sino de ansiedad, y en el que internet ha perdido el aura igualitaria que lo adornó en la ‘edad de la inocencia’ posterior a la caída del muro de Berlín.

La red de redes es la protagonista de La nueva edad oscura, donde James Bridle explora con lucidez y elocuencia la aceleración tecnológica que ha transformado el mundo, haciéndolo más complejo y también más hermético, convirtiéndose en agente de las grandes convulsiones actuales —un sistema económico descontrolado, el colapso del consenso político o el cambio climático—, y dificultando la percepción del futuro con la extensión unánime del ‘pensamiento computacional’. Desde el vínculo entre la predicción del tiempo y el nacimiento del ordenador hasta los debates contemporáneos sobre los datos, el criptoanálisis o los residuos radiactivos, el libro explora una ‘edad oscura’ donde «el futuro es radicalmente incierto y el pasado está irrevocablemente en disputa». Recordando que la nube no es ‘un mágico lugar remoto’, sino una infrastructura física que consume ingentes cantidades de agua y electricidad, Bridle desmonta nuestras fantasías sobre lo sublime digital, y alerta sobre la inquietante capacidad de la técnica para hacer el mundo más opaco, más incontrolable y más desigual. 

Si Mishra escribe desde el formidable acervo documental que describe en el ensayo bibliográfico que ocupa las 26 páginas finales, y Bridle desde su formación primera en Ciencias de la Computación, ambos son columnistas de influyentes medios anglosajones —Bloomberg y The New York Times en el primer caso, The Guardian en el segundo—, lo que otorga a su prosa una agilidad y una transparencia que invitan a la lectura; y ambos enfocan sus obras desde la óptica de los marginados de la globalización y de los segregados por la tecnología, lo que da a sus volúmenes una dimensión ética que se suma al estímulo intelectual. Nuestra edad no es inocente, pero tampoco puede resignarse a ser ignorante.

Pankaj Mishra

Age of Anger

Allen Lane, Londres, 2017

406 páginas

James Bridle

La nueva edad oscura

Debate, Barcelona, 2018

314 páginas

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Vacíos adjetivos: el espacio construido en la fotografía

Jesús Marina Barba y Elena Morón

Ediciones Asimétricas

2018

Nota de los editores

Formas de ver y de habitar están interrelacionadas en la representación fotográfica de la arquitectura. Más allá de las dos dimensiones de su soporte físico, la imagen contiene un espacio interior. Distinguimos visualmente elementos materiales y planos de profundidad, pero entre todos ellos hay otro tipo de espacios, hay vacíos. De modo similar al lenguaje binario que se expresa con secuencias de 0 y 1, nuestra mirada rastrea y separa objetos sólidos, espacios intermedios, huecos y silencios. Los recorridos de lectura se transforman en movimientos de introspección, provocados en el espectador para crear en él emociones físicas. Este espacio vacío es consecuencia directa de una acción del creador, cediéndoselo a quienes miran para su ocupación e interpretación. La cesión no es incondicional, no está exenta de conflicto. Conlleva una pugna y tensión permanentes, de enorme trascendencia para los procesos de construcción y habitación del espacio arquitectónico.

Elena Morón Serna, Doctora Arquitecta, y Jesús Marina Barba, Doctor en Historia, dirigen _marina_morón, estudio profesional de arquitectura e imagen. Sus proyectos de investigación y creación se han dado a conocer a través de su actividad docente, en exposiciones —las últimas celebradas en París, Londres, Sevilla, Guangzhou—, y en publicaciones y congresos. Entre sus títulos más recientes destacan los libros Tras el muro blanco (2010), A_chroma (2012), Sintagmas cromáticos (2012) y K: emptiness (2015).

ACA