Primera edición en inglés Oxford University Press, 1979
Primera edición en castellano Editorial Gustavo Gili, S.A., 1981
Nota de los editores En El modo atemporal de construir, Christopher Alexander se propuso contestar a la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que hace que un edificio esté adaptado simultáneamente a su función y a su entorno, que permita la aparición de la vida dentro y fuera de él, y que siga manteniendo estas cualidades a través de las generaciones y las culturas? Para el autor, el secreto se halla en una «cualidad sin nombre» que es fruto de la vivencia histórica y social del entorno, y de la aplicación directa de determinados preceptos muy sencillos.
En este sentido, la sabiduría popular habría creado, a través de siglos de pruebas y errores, una serie de «patrones», modelos simples y contrastados de distribución y construcción que al unirse de modo natural formarían un lenguaje arquitectónico concreto y facilitarían la creación de estructuras óptimas para vivir. Todo el mundo puede construir a través de patrones. Todo el mundo debería construir mediante patrones. En este auténtico libro de culto, Alexander nos ofrece una caja de herramientas para uso de todo aquel que esté interesado en habitar el mundo.
[…] Existe un modo atemporal de construir.
Posee miles de años de antigüedad y hoy es el mismo que ha sido siempre.
Los grandes edificios tradicionales del pasado, las aldeas, chozas y templos que el hombre ha percibido como su casa, siempre fueron edificados por personas que estaban muy cercanas al núcleo de este modo de construir. Solo siguiendo este modo es posible hacer grandes edificios, grandes ciudades o bellos lugares, aquellos en los que te sientes tú mismo, en los que te sientes vivo. Y, como verás más adelante, este modo conducirá a cualquiera que se interese por él a edificios que en sí mismos son tan antiguos en su forma como los árboles y las colinas, o como nuestros rostros. […]
Luis Fernández-Galiano, catedrático de Proyectos en la ETSAM y alma máter de las trillizas revistas de A&V -cuyas páginas han sido una precisa radiografía de la mejor arquitectura de cada momento-, ha estructurado su labor, como docente y como crítico, desde la posición excepcional del observador avanzado. Esta doble condición le permite desempeñarse como articulista de reflejos felinos, autor de libros como el anticipatorio El fuego y la memoria: sobre arquitectura y energía, Empeños sostenibles, Fracturas y ficciones, La edad del espectáculo, Tiempo de incertidumbre, enciclopédico creador de varios Atlas de arquitectura del siglo XXI o instigador del polifónico La quimera moderna. Esta breve y sincera biografía intelectual, crítica y autocrítica, recoge un puñado de artículos concebidos como ensayos: sin citas, referencias bibliográficas o liturgia académica, pero certeros, sutiles y literarios, en los que reflexiona sobre arquitectura y ciudad desde una perspectiva ecológica. Publicados a lo largo del último cuarto de siglo y presentados en orden aproximadamente cronológico, diez de ellos ofrecen bosquejos de la década anterior a la crisis de 2008, y otros diez de la década siguiente, separados por la cesura de una reflexión general («Crítica y crisis») y flanqueados por dos textos más extensos y personales extraídos de sus discursos de ingreso en la Real Academia de Doctores y en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Fernández-Galiano, crítico sensual y singular, hilvana estos textos analíticos y líricos inspirado por la música y el ritmo, que es una manera de creer en la belleza del orden matemático.
Unless: The Seagram Building Construction Ecology analiza la ecología de la construcción, las geografías de los materiales y los sistemas mundiales de una de las obras icónicas de la modernidad: el edificio Seagram de Mies van der Rohe ubicado en Park Avenue, Nueva York. Al hacerlo, tiene como objetivo describir cómo los humanos y la naturaleza interactúan con la delgada corteza del planeta a través de la arquitectura. En particular, la inmensa cantidad de material, energía y trabajo que implica la construcción requiere una interpretación fresca que sitúe mejor el potencial ecológico y social del diseño. La mejora de un edificio en particular debería ser inseparable de la mejora del sistema mundial y la ecología de la construcción. Un edificio «hermoso» engendrado a través de la vulgaridad de los intercambios desiguales y los procesos de subdesarrollo ya no es una presunción sostenible en tal marco. A menos que los arquitectos comiencen a describir los edificios como eventos y artefactos terrestres, los arquitectos, para nuestro riesgo colectivo y profesional, continuarán operando fuera de las dinámicas ambientales clave y los procesos políticos clave de este siglo.
Ediciones FAU UCV/ Centro Nacional Autónomo de Cinematografía -CNAC-
2009
El año 2009 tuvo particular relevancia para el mundo editorial venezolano en lo que se refiere a temas vinculados a la arquitectura. Al lapso conformado por aquellos doce meses, hemos podido detectar que pertenecen una serie de títulos, elaborados todos por arquitectos vinculados directa o indirectamente a la academia y, por ende, fruto de acuciosos trabajos de investigación, como: La cuestión de los barrios, una compilación de Teolinda Bolívar y Josefina Baldó, publicado por Monte Avila Editores, la Fundación Polar y la Universidad Central de Venezuela; Carlos Raúl Villanueva, volumen 108 de la Biblioteca Biográfica Venezolana editado por El Nacional con el auspicio de la Fundación Bancaribe, preparado por Juan José Pérez Rancel; Helene de Garay: Vida y Arquitectura, obra de Jeannette Díaz, coeditado entre la Fundación Empresas Polar y Ediciones FAU UCV; Del eclecticismo criollo a un culto sincretísmo, perteneciente a la Colección Ensayos de Postgrado de Ediciones FAU UCV producto de una conferencia que dictó en 1992 Luis Enrique Jiménez Damas como parte del Curso de Ampliación de Conocimientos titulado “Región, cultura y arquitectura en la Perspectiva del fin de siglo”; El Cerrito. La obra maestra de Gio Ponti en Caracas, proyecto editorial de ULTREYA (Milano) y de la Fundación Anala y Armando Planchart (Caracas), de Hannia Gómez; Estructuras metálicas en la arquitectura venezolana 1874-1935. El carácter de la técnica de Mónica Silva Contreras producido por Ediciones FAU UCV con el patrocinio de Siderúrgica del Turbio, S.A. (Sidetur); y, el que hoy nos ocupa, Tramas cruzadas. El rol de la ciudad en el cine venezolano de Guillermo Barrios elaborado por Ediciones FAU UCV con el patrocinio del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) y la Asociación Civil Mirar en Caracas. Como se podrá ver, de las siete publicaciones cinco fueron realizadas por miembros del personal académico de la FAU UCV, dos son producto de sendas Tesis Doctorales realizadas en la institución y cuatro fueron impulsadas directamente o en coedición por su sello editorial, lo que mostraba que se vivía un período de intenso trabajo y verdadera productividad.
Otros dos libros publicados por Guillermo Barrios: Inventario del Olvido, la sala de cine y la transformación metropolitana de Caracas (1992) y Ciudades de Película (1998)
Resultado de la indagación que dio origen a la Tesis Doctoral en Arquitectura (FAU UCV, 2004) de su autor (dirigida por Arturo Almandoz, por la cual obtuvo Mención Honorífica), y de la posterior adaptación de la misma a criterios editoriales que permitieron su lectura fluida por parte del público en general, Tramas cruzadas constituye el punto culminante de las diferentes aproximaciones que Guillermo Barrios ha realizado al mundo del cine desde su condición de apasionado conocedor e investigador sobre el tema, que tuvo como productos que lo antecedieron los libros Inventario del Olvido, la sala de cine y la transformación metropolitana de Caracas (1992) y Ciudades de Película (1998), así como su trabajo de ascenso a la categoría de profesor titular “Circa 1950. El espacio cinemático en el preámbulo del proyecto moderno en Venezuela” (2003), expresadas de forma amena y proverbial en la entrevista que le hiciera Milagros Socorro en junio de 2014 (http://milagrossocorro.com/2014/06/el-cine-segun-guillermo-barrios/). También se trata de una feliz confluencia a la que se ha sumado a su formación de postgrado en Urbanismo (Magister Scientiarum en 1978), la madurez y erudición alcanzada en los tópicos que le interesan lo cual le ha hecho expresar que el libro que nos ocupa «es la unión de la trama narrativa de las películas y el entramado de la ciudad”.
Siguiendo el “Prólogo” del libro, escrito por Arturo Almandoz, descubrimos que Tramas cruzadas fue visualizado inicialmente como un “tríptico caraqueño” para convertirse finalmente en un “fresco venezolano”. Teniendo a La Escalinata de César Enríquez (1950), obra que empezó a desplazar la cinematografía local de los sainetes y cuentos a problemas asociados a la modernidad urbana y sus consecuencias, la exploración se complementaría “con ulteriores visiones caraqueñas y nacionales: la ciudad frenética de la Venezuela saudita, en películas como El cine soy yo (1975, Luis Armando Roche) y Se solicita muchacha de buena presencia y motorizado con moto propia (1977, Alfredo Anzola); seguida de la metrópoli corrompida que Chalbaud venía prefigurando en sus elencos y decorados esperpénticos, hasta la oscura apoteosis de Pandemonuim, la capital del infierno (1997)”.
Manteniendo una estructura basada en tres partes como recuerdo de su primera concepción, subdivididas a su vez cada una de las dos primeras en tres capítulos y la tercera en uno solo, Tramas cruzadas concluyó su andadura como una “gran panorámica de la ciudad y urbanización en el cine venezolano”: un ambicioso recorrido de los 100 años de cinematografía nacional que transcurren entre 1897 y 1997, cuando ya el país se encontraba a las puertas de ser tomado por quienes, sin reconocer los importantes valores y logros acumulados, se dedicaron a convertirlo en un olvido de lo que fue.
Películas venezolanas trabajadas por Guillermo Barrios en Tramas Cruzadas que le permitieron estructurar el guión del trabajo
Las 151 páginas de Tramas cruzadas, contenidas en un formato de 21,5 x 31,5 cms., papel glasé, tapa dura, diseñado por “Latonería y pintura”, impreso por el Grupo “Intenso”, bajo la producción ejecutiva de Dalia Jaén, albergan además del “Prólogo” y la “Introducción”, una primera parte titulada “Planteamiento: circa 1950” que contiene como primer capítulo “Mirada previa: espacio y ciudad en el primer cine venezolano, 1909-1948”; como segundo “Mirada de cabotaje: el país desde La balandra Isabel llegó esta tarde (1949)”; y como tercero “Trama desenhebrada: la Caracas de La escalinata (1950)”. La segunda parte nombrada como “Nudo: circa 1975” está conformada por: “Miradas en tránsito: territorio y ciudad en la instalación del nuevo cine venezolano”; «El cine soy yo (1975): metáfora de la nueva geometría del territorio”; y “Se solicita ciudad de (buena) presencia y con moto propia”. El capítulo final, “Desenlace: circa 2000” está conformado por un único capítulo: “Pandemonium (y otras miradas a) la capital del infierno (1997)”. Además cuenta con una sustanciosa Bibliografía, amplia Filmografía, y dos índices: uno onomástico y otro de filmes.
Será Almandoz quien reconozca, pese al riesgo que se corrió de construir un trabajo “entre lo panorámico y lo comparativo” y, en consecuencia, de “tener vacíos con respecto a ciertos períodos o autores”, como una de las primeras contribuciones de Tramas cruzadas “el hecho de que el imaginario cinematográfico ha sido una vertiente prácticamente inexplorada de los estudios culturales urbanos en Venezuela. Sobre todo si se considera que la mirada y el análisis de Guillermo en esta nueva obra trascienden los siempre desdibujados límites metropolitanos, especialmente de los sectores informales y periféricos, para vislumbrar también el territorio rural y provinciano…”. Y concluye que por el “hecho de que la obra articula un considerable conjunto … de filmes que son tratados como fuentes primarias, la investigación está llamada a alcanzar el valor de referencia en nuestro medio”.
Barrios, comprometido desde muy temprano con la gestión cultural pública donde fue subdirector de la Galería de Arte Nacional, Caracas (1983-1985) y Director General de Museos del Consejo Nacional de la Cultura, CONAC (1999-2001), lugar desde el que lideró el diseño conceptual de la Red Museos de Venezuela, entre las múltiples actividades museísticas en las que ha participado, destaca el haber sido parte del comité internacional de asesores para la producción de la exposición Latin America in Construction: Architecture 1955-1980, el más importante proyecto museístico hasta ahora realizado sobre el tema, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA, 2015), de la cual estuvo a cargo de la visita guiada inaugural. Actualmente dirige un proyecto cultural en la ciudad de Madrid, Cesta República, el cual ha realizado más de un centenar de eventos desde su apertura en octubre de 2016, incluyendo talleres, recitales de música y poesía, encuentros con intelectuales iberoamericanos en diversas áreas del quehacer creativo y exposiciones de arte y artesanía contemporánea.
Tramas cruzadas, como ya se dijo, cierra su periplo con el análisis crítico del film Pandemonium, la capital del infierno (1997, Román Chalbaud) donde se resalta una Caracas que profundiza sus desigualdades y las exacerba a partir del “caracazo” de febrero de 1989. Una ciudad en la que Chalbaud “pone a la desesperanza a caminar en tumulto por las calles del barrio, proyectada al espacio exterior y hacia callejones flanqueados por casas bajo estricta reja… y no sólo encarnada en gente viva, sino en fantasmas”. En sus escenas finales, para Barrios, Pandemonium “anuncia un nuevo orden, el orden del caos”.
Y cierra: “El desastre adelanta lo que los albores del siglo XXI propone a la urbe post-utópica: la paradójica posibilidad de recuperar lo urbano como dimensión perdida a partir de las expresiones del desafuero. La calle es plataforma del enfrentamiento político y la demagogia, escenario de una ‘ciudadanía del miedo’ aderezado (además de la crisis económica y la inseguridad) por los conflictos que tasajean el plano urbano y trazan nuevas coordenadas de la exclusión”. Excelente fotograma que hasta hoy no ha hecho otra cosa que prolongarse y agudizarse.
Empeños sostenibles (1976-1984) + Fracturas y ficciones (1985-1992)
Luis Fernández-Galiano
Ediciones Arquitectura Viva
2020
Nota de los editores
Con los dos volúmenes de Las grandes esperanzas (1976-1992), Luis Fernández-Galiano vuelve la mirada a un período convulso y fértil que en España se inició con la Transición y en el mundo vio el ascenso de las políticas conservadoras impulsadas por Reagan y Thatcher, y que se extendería hasta la ruptura histórica que supusieron la caída del Muro berlinés y la disolución de la URSS. El primero de ellos, Empeños sostenibles (1976-1984), disecciona una etapa marcada por la recesión económica y la conciencia ecológica surgida a raíz de los shocks petroleros que sacudieron el planeta, asuntos que esmaltan dos docenas de textos sobre las alternativas tecnológicas, la construcción sostenible y la relación entre arquitectura y energía. El segundo tomo, Fracturas y ficciones (1985-1992), perfila el retrato caleidoscópico de un tiempo de prosperidad amable, donde se reserva un espacio protagonista para una España recién ingresada en las instituciones europeas, y cuya visibilidad internacional culminaría con los Juegos de Barcelona y la Expo de Sevilla, dos eventos que sirven de telón de fondo a cien artículos breves sobre arquitectura, historia, arte y sociedad. Caracterizados por el estilo lúcido e informado de su autor, en conjunto desvelan una cartografía de las luces y las sombras de aquellos años, ofreciendo un repaso crítico de las preocupaciones y problemas que, más de tres décadas después, alimentan aún los fuegos de nuestra actual crisis económica, ecológica y social.