Ya en su quinto año LC. Revue de recherches sur Le Corbusier ofrece nuevos artículos no publicados. Al igual que otros números, es accesible en línea (siempre gratis a través de https://polipapers.upv.es/index.php/LC) y en la versión en papel.
Contenido del número
Editorial
Juan Calatrava/Arnaud Dercelles/Jorge Torres. Le Corbusier, une recherche patiente
Artículos
Jean Louis Cohen. Une introduction à Vers une architecture. 2ème partie.
Gabriele Gardini. Le Corbusier: Journey to Pays du Palladio
Leda Dimitriadi. Le Corbusier and Geometry in Practice. A Study of Two Singular Examples
Mônica Luce Bohrer. Modernist Relations France-England: Le Corbusier, Clive Entwistle and exhibition projects
Sayuri Hayakawa & Taji Takahiro. Between “Silhouette d’une ville” and “Patriotisme”: Analyzing those Conceptions in “La Construction des villes” through the Lens of Georges de Montenach’s “Pour le visage aimé de la patrie”
Stephan Atkinson. Le Corbusier’s Secret Architectural Language
Rémi Baudouï et Arnaud Dercelles. Jean-Louis Cohen. L’intellectuel cosmopolitique critique
Documentación
Iñaki Bergera. Cité Frugès. Tiempo en imágenes, imágenes en el tiempo
«Extraordinario: que sale de la regla, de uso». La brecha, el paso lateral, la ruta cruzada: hemos analizado los diversos movimientos de esta «desestandización» en el trabajo en Francia y en otros lugares. Allí, el arquitecto también es un promotor, para escapar de los estándares que imponen un entorno de vida contrario a la realidad de las familias; aquí, los diseñadores proponen «desasignar» el alojamiento y dejar a los habitantes la posibilidad de reorganizar las piezas de acuerdo con sus rutas; allí, construimos en el suelo, a diferencia de los estándares del país… Sin embargo, no se trata de convertirse en «anarquitecto»: el arquitecto «anarquista» que ignoraría las regulaciones y las leyes, sino el que propone soluciones que comienzan desde el estándar, lo deforma y lo adapta a las medidas del mundo.
Resumen: dans l’œil de Elmgreen & Dragset ; les recommandations lecture et expositions d’AA ; visite du campus MaNa pour les métiers d’art ; Simon Teyssou, Grand Prix de l’urbanisme ; l’histoire de la Maison de la Radio et de la Musique contée par Jean-Claude Raspiengeas ; la Fondation de Chine à la Cité internationale universitaire de Paris réalisée par Coldefy & Associés et Atelier FCJZ ; les Carnets du réemploi ou « l’art d’utiliser les restes » ; Kate MccGwire, l’art en plumes ; le corps en médecine, ultime standard ? ; les Atlas d’Éric Tabuchi et Nelly Monnier ; quand les artistes plantent des forêts ; portrait de Bijoy Jain, Studio Mumbai : l’artisanat avant tout ; au Japon, plongée dans les archives des contre-métabolistes de la Team Zoo ; les romans graphiques de Jean-Benoît Vétillard ; retour chez Luigi Snozzi, par Luc Boegly ; expertise, la méthode Bouchain ; et les réalisation extra-ordinaires de Compagnie architecture (FR), Peris+Toral Arquitectes (ES), Plan Común (FR), Boltshauser Architekten (CH) et Junya Ishigami+associates (CN)
La experimentación y el diálogo son los ejes centrales del proceso creativo de Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano, y en sus obras la luz, la materia y el espacio están tan íntimamente vinculados como lo están el paisaje, la historia y la arquitectura. Así se desprende de los textos en los que los propios arquitectos interpretan cada uno de los veintidós proyectos de la presente monografía, un doble volumen de 216 páginas que recorre su trayectoria de los últimos doce años, una etapa fértil en la que la oficina, desde sus sedes en Madrid y Berlín, ha reforzado su presencia fuera de España, con edificios tan relevantes como el Centro Arvo Pärt en Estonia, el Archivo de las Vanguardias o la Montblanc Haus, ambos en Alemania; asimismo, sus propuestas han conseguido imponerse en algunos de los principales concursos internacionales, como el de la Cité du Théâtre de París o el del Museo de Arte de Dallas.
1998• En el mes de abril el Centro de Estudios del Espacio Arquitectónico CEEA, de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV, publica el Nº 1 de la revista “Uno a Uno”.
Su editor, el arquitecto Isaac Abadí, escribe el editorial de la nueva publicación periódica la cual tiene por contenido: la Historia del Laboratorio de Experimentación Espacial de la FAU; la Estructura funcional del CEEA; las Actividades en investigación – 1. Habilidades básicas del diseñador, 2. Investigación acerca del espacio arquitectónico, 3. Normativa de habitabilidad en espacios residenciales, 4. Desarrollo de modelos; las actividades en docencia de Pregrado y en Extensión (Ponencias nacionales e internacionales, Cursos fuera de la UCV y Publicaciones).
Este primer número concluye con una nota sobre las Prospectivas del CEEA.
La revista Proa, con la que hoy iniciamos una pauta que nos permitirá ir repasando la producción de publicaciones periódicas relevantes de habla hispana, es considerada desde su aparición en 1946 como uno de los acontecimientos más relevantes para la cultura arquitectónica colombiana de entre los que le abren las puertas a la importante década de los años 50.
Impulsada desde el sector privado por iniciativa de tres importantes arquitectos de su generación: Carlos Martínez Jiménez (1906-1991), Jorge Arango Sanín (1916-2007) y Manuel de Vengoechea (1911-1983), la revista deriva su denominación de “ProArquitectura” pero indudablemente evoca la parte delantera de una embarcación “que navega en las aguas del mundo de la arquitectura y apunta hacia un horizonte en perpetuo movimiento”. Dicho nombre, es bueno señalarlo, coincidió con el de la “revista de renovación literaria” que fundara Jorge Luis Borges en Argentina en 1922.
1. Arquitecto Carlos Martínez Jiménez (1906-1991), fundador y director de la revista Proa entre 1946 y 1976.
El primer ejemplar de la revista Proa. Urbanismo-Arquitectura-Industrias salió a la luz en el mes de agosto de 1946 y aunque como se señaló participaron en su fundación Martínez Jiménez, Arango Sanín y Vengoechea, su director desde el tercer número (noviembre de 1946) y hasta el año 1976 fue Martínez Jiménez y por ello se puede sostener que era “su” revista. En aquel entonces las oficinas de Proa funcionaban en la calle 16 número 9-23 Apartamento 304, Bogotá. El ejemplar costaba 0,50 pesos y la suscripción 6,00 pesos y en el extranjero USD$ 6,00.
De la nota editorial que acompañó el nº1 de Proa se puede determinar buena parte de los objetivos que se buscaban y las preocupaciones que dieron pie a su lanzamiento: “Esta nueva publicación es el aporte de sus directores al estudio de los temas relacionados con el Urbanismo y la Arquitectura en Colombia, pues acontece que nuestro país también está participando, más o menos intensamente, de las dolencias mundiales ocasionadas por el crecimiento desordenado y vertiginoso de las ciudades”. Y luego de mencionar el alarmante aumento poblacional de ciudades como Bogotá, Armenia, Cali, Medellín y Barranquilla, continúan señalando: “Este crecimiento palpable de nuestras ciudades ha traído problemas cuyas entrañas se encuentran en los alojamientos, la educación, los servicios públicos, las parcelaciones, etc., y en cuya solución y estudio trabajan las entidades oficiales, los hombres de negocios y los profesionales particularmente informados de la Arquitectura y el Urbanismo. Consideran los directores de esta publicación que tales problemas y tales diligencias merecen ser ampliamente estudiados y conocidos y para tal fin se ha fundado esta revista. Con ella esperamos influir, así sea en mínima parte en la orientación urbanística y arquitectónica del país, si para ello contamos con la cooperación decidida de nuestros colegas”.
2. Izquierda: Revista Proa. Los trazados reguladores de algunas de las versiones de las portadas. Derecha: Carlos Martínez. Arquitectura en Colombia. Portadas de las dos ediciones,1951 y 1963.
Aquel primer número, de acuerdo a lo que Hugo Mondragón apunta en el artículo titulado “La revista Proa” publicado en el número 24 (2008) de la revista DPA, dedicado a Bogotá Moderna, se inscribe en la primera etapa de conducción por parte de Martínez Jiménez comprendida entre 1946 y 1951 año en que publica junto a Jorge Arango Sanín el libro La arquitectura en Colombia. Para Mondragón, durante los 30 años que Martínez Jiménez estuvo al frente de Proa se abordaron “con mayor o menor intensidad una gran cantidad de temas: 1. La formación del arquitecto moderno, 2. La prefabricación, 3. Las relaciones entre clima y arquitectura, 4. La edificación con nuevos materiales como plástico y acero termostático, 5. Las relaciones entre arte y arquitectura, 6. Las habitaciones populares, 7. La función social del arquitecto”. Sin embargo, “lo que una lectura de los números publicados en los primeros cinco años de circulación de la revista muestra es que para los editores de Proa ser de vanguardia en Colombia hacia 1946, significaba instalar en el contexto local un debate sobre los 3 temas a los cuales la revista dedicó de manera intensa, sistemática e intencionada, una gran cantidad de artículos y por lo tanto constituyen sus tres focos de interés más sobresalientes. Estos tres temas constituyen el núcleo medular del programa de acción de la revista entre 1946 y 1951 y son: 1. Las relaciones entre tradición y modernidad, 2. La planificación de Bogotá y 3. La casa y el proyecto”.
3. Revista Proa. Evolución en el diseño de las portadas a lo largo de los primeros 200 números.
En la línea señalada, destacan de entre los artículos aparecidos en el primer número de Proa: “La casa colonial”, reportaje de Elvira Mendoza; “La crisis de las habitaciones en Colombia”, por J. V. Garcés Navas; “El Urbanismo y la Arquitectura en Colombia”, Notas Editoriales; “Problemas del urbanismo en Bogotá. La carrera 10ª” y “Para que Bogotá sea una ciudad moderna”, por Carlos Martínez Jiménez; “Un buen jardín requiere el 35% del presupuesto de la casa”, por Jorge Enrique Hoshino; y “La crisis de habitación en el mundo”, por el equipo editorial.
4. Revista Proa. Número 38. Agosto 1950. Páginas interiores 2 y 3
El ímpetu inicial hacía prever que Proa sería una publicación mensual. Sin embargo, transcurrido el primer año sólo lograron aparecer ocho números, tendencia que continuó por lo que sería difícil determinar una periodicidad fija para la revista.
5. Arquitecto Lorenzo Fonseca Martínez, director de la revista Proa desde 1976 hasta la actualidad.
En la página https://proaarquitectura.co/lorenzo-fonseca/ encontramos lo siguiente, que contextualiza el devenir de Proa desde el momento en que Carlos Martínez Jiménez decide hacer el relevo generacional en la dirección de la revista hasta nuestros días, cuando aún sobrevive de la mano de Lorenzo Fonseca Martínez, pese a las dificultades y las importantes lagunas que hacían prever su desaparición. Así, Martínez “puso su atención en su sobrino, Lorenzo Fonseca Martínez, recién graduado en arquitectura en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia. Corría el año 1970 cuando Carlos invitó a Lorenzo a apoyarlo en la revista y le asignó al cargo de subdirector, tal como aparece en la revista 206 de marzo de ese año (…) Con los cambios naturales de contexto cultural (político, económico y social) en la década de los años setenta, cuando Lorenzo comienza a dirigir la Revista PROA, el tema de la arquitectura moderna que fue casi la razón de ser y el origen de PROA ya era historia. Y, precisamente, Lorenzo miró hacia esa historia, entendida en este caso, como arquitectura patrimonial, como nuevo énfasis de trabajo para la revista. (…) Esa decisión (que no dejo a un lado la buena arquitectura que se siguió publicando) llevó a incentivar los contenidos de tema histórico y patrimonial. Muy pronto, por el crecimiento del interés por este tema, se decidió iniciar la campaña ‘Para Salvar Nuestro Patrimonio Arquitectónico’ en la entrega No. 288. El eslogan fue ‘Únase a los que pensamos construir futuro sin destruir los testimonios del pasado’ y se promovió un concurso de ideas para el logo símbolo de la campaña que fue ganado por Daniel Motta, estudiante de arquitectura de la Universidad de los Andes. Esa campaña se mantuvo hasta el más reciente número 455”.
6. De izquierda a derecha tres cambios de imagen importantes de la revista Proa: nº 260, julio de 1976 al cumplir 30 años de vida; nº 404, agosto 1991, cuando cumplió 45 años; y nº 439-440, julio-agosto 1998, cuando se convierte en órgano de difusión de la Sociedad Colombiana de Arquitectos (SCA).
Los cambios de contenidos estarían acompañados de cambios de imagen que Fonseca Martínez implementará desde que asumió su rol de subdirector de la revista, consistentes en una modificación en la retícula diagramática con los elementos tradicionales de la revista. De tal manera se llevaron adelante desde que Fonseca finalmente asume la dirección tres cambios de imagen de la revista: “El primero (nº 260, julio de 1976, con treinta años de vida) fue contratado con Multidiseño de Gustavo Gómez y Rodrigo Fernández, diseñadores gráficos que propusieron nuevo logotipo, caligrafía y diagramación. El segundo (1991, a los cuarenta y cinco años) que fue adelantado por Proyectos Audiovisuales con Alfonso Rodríguez quien realizó cambio en logotipo y diagramación. El último (1998, a los cincuenta y dos años) fue elaborado por el arquitecto dedicado al diseño gráfico Germán Cantor, quien mantuvo la base de diseño de carátula con cambios de posición y tipo de letra, la diagramación interna fue transformada”.
7. Revista Proa. Izquierda: portada del nº 454-455, junio 2007, último publicado en papel. Derecha: el nº 455+1 web, noviembre 2020, primero en formato digital.
Como ya adelantamos, la intermitencia ha sido la acompañante de Proa durante los últimos años durante los cuales se ha convertido en objeto de estudio y en punto de partida de diversos trabajos académicos. Cuando todo hacía presagiar que el número 454-455 de junio de 2007 (61 años después de creada y con un promedio nada despreciable de 7 números al año), sería el último ya que, una vez cumplidos todos sus compromisos, se suspendió su circulación, la persistencia de Fonseca y el importante apoyo del grupo profesional de Agencia Patrimonial (Jorge Caballero, Claudia Burgos y Mauricio González), permitieron la creación del portal https://proaarquitectura.co y el lanzamiento en noviembre de 2020 del más reciente número, el 455+1 web, en formato digital, lo que la ratifica como una de las revistas latinoamericanas de arquitectura de mayor continuidad acreedora de numerosos reconocimientos nacionales e internacionales a través el tiempo.
Tres años ya han transcurrido y esperamos la aparición de un nuevo número que permita tener en Proa la referencia en que se ha convertido para la arquitectura de su país y del continente.