1988• En marzo aparece la revista bimestral ESPACIO, editada por la Sociedad Editora Latinoamericana, CA (Hans Ch. Hirsch y Henrique Vera) e impresa por Editorial Arte. Esta nueva publicación de arquitectura, urbanismo, diseño gráfico e industrial, busco llenar el vació existente en el país en ese momento. Fue concebida inicialmente para el mercado nacional, impresa en excelente papel, a todo color, con material gráfico expresamente preparado para cada edición, axonometrías originales, con diagramación equilibrada y temario de interés, todo ello en 60 páginas. Adicionalmente cada número de la revista un boletín, se acompañó de un boletín, Espacio Suplementario, con información de último momento, actualizada pocos días antes de su salida al mercado. La revista Espacio y el Espacio Suplementario se entregaba encartados en una envoltura de cartón, la cual permitía insertar publicidad, muestras, catálogos e información sobre nuevos materiales.
El primer número de la revista fue estructurado con los siguientes artículos: «Un lugar para los sentidos. Una visita guiada a La Ribereña, proyectada por Jimmy Alcock», Silvia Hernández de Lasala; «El talismán de piedra. Un acercamiento a la arquitectura de Benacerraf y Gómez a través del Banco Unión», Macíá Pintó; «Blanco contra azul. Residencias Oasis Mar. Helene de Garay», Henrique Vera; «Una casa grande-un barrio pequeño. Residencias Los Jardines. TAC (Guadalupe Tamayo, Alberto Manrique y Abraham Coriat)», Azier Calvo; «Los usos del objeto en la imagen. Una reflexión a partir de la obra de Santiago Pol», Rocco Mangieri; «Weekends. Un templo urbano para la recreación», Abelardo Hernández; «El MACC ha crecido. Sofía Imber de Rangel», Mara Comerlati; «El nuevo Ciclo Básico de Puerto Colombia, Choroní», Leopoldo Provenzali; «El Conde», Ramón León. La revista contó con la diagramación de Jacqueline Cherouvrier; fotografías de Ricardo Armas, Juan Carlos Oropeza, Ricard-2; los dibujos de los proyectos de arquitectura fueron realizados por Luis Rivas y las isometrías por Gaetano Zapulla. La asesoría en el campo promocional estuvo a cargo de Guillermo Betancourt Oteyza.
El diseño gráfico del logo de ESPACIO fue una creación de Martha Sanabria al igual que la diagramación del boletín Espacio Suplementario, el cual tuvo en su primera edición 24 páginas. Los artículos, notas, calendarios de exposiciones, concursos de arquitectura y urbanismo nacionales e internacionales e información relevante fueron preparados por Alfredo Cilento Sarli, Gustavo Flores, Fundadiseño, José Jiménez Salaverría, Manuel López, Marco Negrón, Nina Negrón. Bárbara Piano, Marta Vallmitjana, Henrique Vera y Federico Villanueva.
Lamentablemente a pesar de haber preparado un ambicioso programa de edición para el primer año solo se publican cuatro números.
2010• El Museo Nacional de Arquitectura, dirigido por Juan Pedro Posani, publica en el mes de noviembre el Nº1 de la serie Cuadernos de la revista “La ciudad del sol”, titulado «Las Catedrales del Consumo». El contenido de este número de 52 páginas a color, además del editorial tiene los siguientes artículos: “Los Centros Comerciales, realidades urbanas nuevas”, Juan Pedro Posani; “Consumo y Ciudadanía”, Luis Enrique Alonso; “Del Espacio Público al Espacio Expectante”, Aksel Álvarez; “El Centro Comercial”, Beatriz Sarlo; “Las Catedrales del Consumo”, Javier Garcés Prieto; Encuentro con los arquitectos Carlos Gómez de Llarena, Oscar Capiello y Francisco Pimentel; “Escenas para un centro comercial”, Eduardo Kairus; concluyendo con respuestas a una serie de preguntas indagatorias, tales como: ¿Cuál es el más grande? ¿Cuánto consumimos? ¿En qué gastamos? ¿Por qué los visitamos? ¿Donde se vende más? ¿Donde están? y ¿Cuándo aparecieron?
Ya ha sido incorporada al repositorio SABER UCV una nueva entrega de la revistaTecnología y Construcción, número dedicado a los 100 años del nacimiento de Graziano Gasparini y que contó con el profesor Francisco Pérez Gallego como editor invitado. La aparición de TyC tuvo además el patrocinio del grupo Collectania.
Con la aparición el 15 de octubre de 1920 en París de la revista L’Esprit Nouveau (El Espíritu Nuevo), subtitulada Revue Internationale d’Esthétique (Revista Internacional de Estética), dos de sus fundadores, el pintor Amédée Ozenfant y el arquitecto Charles Edouard Jeanneret-Gris (el tercero sería el poeta Paul Dermée), dieron cuerpo a un ambicioso proyecto editorial que no sólo reafirmó el acto inaugural del llamado movimiento purista, llevado a cabo dos años antes mediante la aparición del manifiesto Aprés le Cubisme (Después del cubismo), sino que además le ofrecía la oportunidad de manifestarse a diversas disciplinas, dando cabida a variadas temáticas, proclamándose como ”la primera revista del mundo realmente dedicada a la estética viva”.
1. Carátula de la publicación del manifiesto Aprés le Cubisme (1918).2. Parte superior de la portada del nº 1 de L’Esprit Nouveau (15 de octubre de 1920).
Tras el eslogan “Hay un espíritu nuevo; es un espíritu de construcción y de síntesis guiado por una concepción clara”, la portada del primer número en el que Paul Dermée aparece como su director, la revista ya anuncia que se abre a temáticas tales como “estética experimental, pintura, escultura, arquitectura, literatura, música, estética del ingeniero, el teatro, el espectáculo, el cine, el circo, los deportes, la moda, el libro, el mueble y la estética de la vida moderna”, dando a entender de que todo cuanto acontecía en una época plagada de novedades, creatividad y cambios no le sería ajeno.
Tampoco hay que olvidar que L’Esprit Nouveau al igual que De Stijl, surgen como órganos de divulgación del purismo y el neoplasticismo, respectivamente, en un período (el de entreguerras) en el que se acrecienta la aparición de programas y manifiestos que permitirán a las vanguardias contar con sus correspondientes cartas de presentación, mostrándose ambas publicaciones como proyectos editoriales duraderos que trascienden la mera declaración puntual.
3. Portada e índice de la versión en español (2005) del libro de Alan Colquhoun La arquitectura moderna. Una historia desapasionada (versión original de 2002).
En tal sentido, si bien para L’Esprit Nouveau el tema principal era la problemática relación entre el arte y la sociedad industrial, y compartía con De Stijl la idea de que “el mundo industrializado moderno traía consigo el paso del individualismo” así como de “que el arte y la ciencia no eran opuestos, aunque utilizasen medios diferentes, que su unión daría como resultado una nueva estética», las diferenciaba el hecho de que para L’Esprit Nouveau “esa nueva estética sería clásica en su espíritu… idea que quedaba subrayada por la constante yuxtaposición de lo viejo y lo nuevo”, como bien señaló en su momento Alan Colquhoun en La arquitectura moderna. Una historia desapasionada (2002). Dentro del mismo orden de ideas, allí mismo, el crítico e historiador inglés planteará cómo “en el nuevo mundo de la objetividad y el colectivismo anunciado por L’Esprit Nouveau, la posición del artista permanecía intacta. De Stijl y los constructivistas, razonando a partir de los mismos principios de L’Esprit Nouveau, habían previsto que llegaría un momento en que el artista sería redundante”.
4. Sumario del nº de L’Esprit Nouveau.5. Páginas interiores del nº 1 de L’Esprit Nouveau.
Así, en el primer número de la revista destacan, entre otros, su editorial titulado “L’Esprit Nouveau”, los artículos “La nueva estética y la ciencia del arte” de Victor Basch; “Notas sobre el arte de Seurat” de Bissiere; “Descubrimiento del Lirismo” de Paul Dermée: “La música polaca” de Henry Prunieres; “Picasso” de André Salmon; “La estética del cine” de B. Tokine; “El Circo, nuevo arte” de Céline Arnauld; las reseñas dedicadas a revistas, poesía, exposiciones y literatura ; y la transcrición del Manifiesto 2 de De Stijl.
6. Imágenes del artículo «Sobre la plástica» firmado por A. Ozenfant y Ch. E. Jeanneret.7. Cuatro de las páginas del texto “Tres advertencias a los señores arquitectos”, firmado con el seudónimo compuesto “Le Corbusier-Saugnier”.
Sin embargo, dos textos subrayan el sentido de tribuna para exponer sus planteamientos que buscaron darle los fundadores de la publicación: uno titulado “Sobre la plástica” firmado por A. Ozenfant y Ch. E. Jeanneret y otro titulado “Tres advertencias a los señores arquitectos”, firmado con el seudónimo compuesto “Le Corbusier-Saugnier” asumido en conjunto por Jeanneret y Ozenfant. Ello marcaría la primera ocasión con la que Jeanneret se identifica con el apelativo que lo haría célebre asumiendo Ozenfant el rol de acompañante. También será la primera de muchas entregas (que se repetirán en los números 2, 4, 5, 8, 9, 10, 13 y 16 de la revista) con las cuales se irá construyendo el no menos famoso libro Hacia una arquitectura (Vers une architecture) publicado en 1923, cuya primera edición en francés mostraba a Le Corbusier-Saugnier como autor. Cabe acotar que del material publicado que conforma los siete capítulos del libro, sólo se reconoce bajo exclusiva autoría de Le Corbusier el titulado “Arquitectura o revolución”, justamente el séptimo. En todo caso, el maestro suizo asume en solitario su apelativo a partir del nº 19 de la revista (1923) pese a que toda su obra se identifica con él y de que continuó firmando sus cuadros con su verdadero apellido hasta 1928.
8. Portada del nº 4 de L’Esprit Nouveau de inicios del año 1921 que marca el cambio del subtítulo de la revista y contiene un extenso artículo titulado «El purismo» firmado por A. Ozenfant y Ch. E. Jeanneret.
En virtud de sus inclinaciones dadaístas, Dermée deja de participar después del número 7 (1921) de L’Esprit Nouveau (momento para el cual ya había cambiado desde el nº 4 su subtítulo por el de Revue internationale illustre de l’activité contemporaine), quedando la responsabilidad editorial fundamentalmente en manos de Ozenfant y Jeanneret quienes lograrán que la revista aparezca hasta la edición 28 (enero de 1925) lo cual le dio una frecuencia promedio de 7 números al año, pese había nacido con la intención de aparecer los días 15 de cada mes. La intensidad inicial, como suele ocurrir con la mayoría de las publicaciones periódicas, sufrió un proceso de decaimiento que se evidenció en el distanciamiento entre cada salida, la disminución del número de páginas (de 136 en el nº 1 a 96 en el nº 19 hasta llegar a 80 en el nº 28) y el descenso del número de suscriptores que pasó de 735 en 1920 a 252 en 1923. “Las numerosas transformaciones, los cambios realizados y su creciente enfoque en la arquitectura ya no atraen a sus lectores. Además, en 1925, la colaboración entre Le Corbusier y Ozenfant cesó. Esto, en parte, se debe a la decadencia del purismo… que finaliza en 1926 al desvincularse de él sus dos creadores…”, se recoge de “L’Esprit Nouveau”, texto publicado por el grupo de investigación SU+MA universidad + museo en la página web de la Universidad Complutense de Madrid.
9. Colección completa de la revista L’Esprit Nouveau (1920-1925).10. Dos trabajos de Le Corbusier publicados en los números 2 (izquierda) y 6 (derecha) de L’Esprit Nouveau.
En el mismo sitio se precisa: “La maquetación de la revista es bastante sencilla. Destaca su portada, con el número de publicación centrado y en gran tamaño, con un color diferente en cada número. El título se presenta en letras de gran tamaño y de color negro. Los temas y la relación de artículos y su paginación de cada número se observan tras el título. Todos los números presentan dibujos, fotografías y fotograbados en blanco y negro; y los especiales a color. A su vez, vemos páginas dedicadas a la publicidad, con anuncios de galerías de arte, academias de baile, de otras revistas, y algún anuncio más del ámbito comercial como chocolates Nestlé y Suchard”. Y se añade: “Cabe subrayar la intencionalidad de diálogo con el lector que presenta esta revista, puesto que no solo contiene artículos con información de diversa índole, sino que cuenta con secciones como recomendaciones bibliográficas y de exposiciones de arte que se desarrollan en el momento de la publicación: ecos de actualidad, subastas de arte, apartados de correspondencia que abren una comunicación directa entre los lectores y la redacción, así como información sobre otras revistas coetáneas”.
11. Vista general de la Exposición Internacional de artes decorativas e industrias modernas de 1925 (arriba) y diversas tomas del pabellón de L’Esprit Nouveau de Le Corbusier y Pierre Jeanneret (abajo).
Culminado el ciclo de la revista, Le Corbusier, quien ya había publicar allí numerosos proyectos arquitectónicos teóricos, como la casa Citrohan o Una ciudad contemporánea, diseñó junto a su primo Pierre Jeanneret un pabellón con el nombre de L’Esprit Nouveau para la Exposición Internacional de artes decorativas e industrias modernas de 1925 en París. La edificación que puede considerarse como una versión concentrada de todos los capítulos del programa corbusiano y una demostración de las ideas que venían desarrollando los Jeanneret desde 1922, buscó también ser un manifiesto contra el predominio del art déco como estilo dentro de la muestra. En tal sentido aprovecharon la oportunidad de representar una nueva forma del “espacio habitable”, descartando toda noción decorativa. En él se trata de mostrar que la arquitectura está siempre presente en todo, desde el más humilde equipamiento doméstico, a la mansión, el barrio o la ciudad a través de un modelo a escala natural de una de las células que conformaban el Plan Voissin.
Muy pocos de los lectores que hoy cuentan con la oportunidad de tener en sus manos el último ejemplar de la prestigiosa revista ARQ pueden imaginarse que nació como un boletín de papel kraft, de formato 27 × 40,5 cm, doblado tipo periódico, con muy bajo presupuesto y sin periodicidad o compromiso de perdurar declarado, que sólo aspiraba ser un medio de difusión y discusión del quehacer de la Escuela de Arquitectura de la Pontificio Universidad Católica de Chile. Es la imagen de la primera página de aquella publicación que ve la luz en noviembre de 1980 la que ilustra nuestra postal del día de hoy.
1. Montserrat Palmer en corrección de tablero (sin autor). Septiembre de 1969.
Su primera editora, la arquitecta, diseñadora, investigadora y profesora Montserrat Palmer (Santiago de Chile, 13 de septiembre de 1933), egresada de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo Universidad de Chile en 1961, donde se desempeñó como docente entre 1963 y 1974 cuando debió renunciar a su cargo debido a las intervenciones de la dictadura militar de Augusto Pinochet, y que desde 1975 fue contratada como profesora en la Pontificia Universidad Católica, no ocultó en el primer editorial de ARQ el carácter modesto con el que nacía aquella publicación cuya apariencia buscó seguir los pasos que desde 1974 ya señalaba la catalana Arquitecturas BIS.
2. Las cuatro páginas del número 1 de la revista ARQ.
Sobre lo que se aspiraba con ARQ, expresará Palmer en el editorial del nº 1, dedicado a mostrar y registrar en 4 páginas el debate profesoral en torno a una exposición de trabajos de estudiantiles, lo siguiente: “Este periódico que pretendemos mensual, quisiera documentar la conversación informal, el dibujo en la servilleta de papel, el pelambre la observación precisa, el momento en que hacemos escuela. (…) La actividad de los profesores tiene sus tribunas, sus ritos y su espontaneidad; los alumnos por su parte también pero / un punto a medio camino entre profesores y alumnos, entre lo ritual y lo espontaneo, entre el yo hablando / siempre juicioso / profesor y el yo hablando / en defensa propia / alumno no existe / salvo en contadas ocasiones. (…) Cada cual desempeña su rol, cada cual sostiene su biombo ¿por qué? en todo caso se presiente claramente que el biombo está de más y que lo que realmente se necesita son espejos: los alumnos son adultos y los profesores capaces ¿o no? (…) Veamos (…) De alguna manera lo que pretende este periódico, con la colaboración directa de ustedes es apartar biombos y colocar espejos, definir imágenes / enfatizar posiciones, creo que hay disposición de todos, profesores y alumnos para este empeño. (…) Espejos y no biombos. Veamos”.
3. Los primeros 5 números de ARQ. Formato: 27 × 40,5 cm; doblado tipo periódico; papel: kraft, 90 gr/ m2 fotocopia; tintas: 1/ 1; elementos gráficos incorporados: logotipo, número, titulares, textos.
Lo que podríamos considerar con una primera etapa de ARQ, bajo la dirección de Palmer, abarca los cuatro primeros números (noviembre1980-junio 1981). En ellos se mantiene su talante de revista universitaria de carácter experimental a cargo del Programa de Comunicaciones de la Católica, “no tienen portada, por lo menos no declarada a través del tipo de papel, el uso de más de una tinta, solapas u otros rasgos distinguibles. Muchos no conocen estos números o, en caso de conocerlos, no son considerados por su formato pasquín o microzine. Se trata de fotocopias de originales hechos en papel kraft, sin encuadernar y que, aún para nosotros como editorial, son difíciles de conservar y leer. El logotipo se mimetiza con el nombre de la escuela y su tema central salta a primera vista”, planteará Carolina Valenzuela, Editora Gráfica de Ediciones ARQ, en “100 portadas, 100 posibilidades”, artículo publicado al llegar la revista a su número 100 en diciembre de 2018. Sin embargo, la revista conservará su presentación “informal” hasta el nº6, pese a que a partir del nº5 ya había asumido su dirección Alex Moreno, quien hasta entonces había estado a cargo del diseño gráfico.
4. Portada del nº 7 de ARQ.
De todas maneras, con Moreno al frente se encontrará un claro momento de inflexión cuando, al llegar ARQ a su número 7 (1982), declara “la aspiración de transformarse en un instrumento cultural, para lo cual se debía ampliar el rango de temas tratados e integrar especialmente la dimensión artística”, según palabras de Fernando Pérez Oyarzún recogidas por Hugo Mondragón y Bárbara Rozas en “Contra el olvido: la voz de Montserrat Palmer y el discurso de la arquitectura contemporánea en Chile”, texto aparecido en la revista Dearq (Universidad de Los Andes, Colombia), nº 23 (septiembre de 2018).
Es así como el nº 7, que en muchos casos se cree equivocadamente que fue el primero, cambió su formato (27 × 37 cm) y papel (couché Alba 130 gr/ m2). “Es el de la portada que mezcla al Hombre de Vitruvio de Da Vinci con el Modulor de Le Corbusier. El primero de gran formato, con una ilustración en negro y rojo, logotipo pequeño y tema declarado. Su encuadernación con corchetes permitía leerla con cierta continuidad y su contenido y diseño distintivos la volvieron coleccionable y relativamente atemporal. Este primer número y los siguientes se convirtieron en objetos de deseo para varias generaciones de estudiantes y profesionales”. Las portadas, ilustradas primero por Alex Moreno y las siguientes de José Neira denotan una potente y reconocible claridad al igual que su contenido. “De los números 7 al 12 la editorial aún se sitúa en el extremo inferior de la portada, el logotipo continúa semioculto y el tema resalta en gran tamaño arriba a la izquierda hasta la revista número 8. Entre los números 9 y 21 el logotipo ARQ es resaltado en rojo y, junto al número del ejemplar, se mueven con relativa libertad por la portada. Entre los números 18 y 29 el logotipo se fija, por un período, en el extremo derecho de la publicación”, aportará Valenzuela.
5. Portadas de los números 7 al 29 de ARQ. Formato: 27 × 37 cm; papel: couché Alba 130 gr/ m2; (7-12), 300 gr/m2 (13-29); tintas: 2 / 0; elementos gráficos incorporados: logotipo, número, titulares, imagen y solapas (a partir del número 13).
No obstante, de nuevo debe apuntarse cómo dentro de un período que gráficamente abarca del nº7 al 29, es a partir del nº20 (junio de 1992) que se inicia lo que Mondragón y Rozas llaman “el periodo de la revista silenciosa”. Ello marcará el retorno de Montserral Palmer a la dirección (cuya continuidad se mantendrá hasta 2010), quien publica un breve texto “en que alude a la pérdida de credibilidad sufrida por la arquitectura en comparación con la ingeniería, cuyos profesionales son ‘menos habladores’”, y donde presentó las intenciones al estar nuevamente al frente de la publicación: “revisar la arquitectura desde otras disciplinas, ofrecer una paleta de obras extranjeras con aproximaciones liberadas de los prejuicios y hábitos nacionales y ensanchar el espacio destinado a los recién egresados. Su determinación de ‘mantener y acentuar la contención […] del que está usando medios ajenos para el desarrollo del oficio propio’ se acentuó en los siguientes ocho números, en los que el editorial fue remplazado por un sumario comentado. Se trata de una serie de números que tematizan principalmente la ciudad, siendo Santiago el centro de la discusión. La revista también abordó temas de carácter histórico, técnico, artístico y de diseño. De este periodo son las contribuciones de arquitectos jóvenes, como el informe sobre el Simposio de Siracusa de Alejandro Aravena (ARQ 26), los ejercicios de descripción de Smiljan Radic (ARQ 27) y las obras de Mathias Klotz (ARQ 23 y 29). El tono que adoptó la revista hasta 1995 fue decididamente periodístico”. Es a partir de ese año de 1995 que ARQ se asumió con periodicidad cuatrimestral la cual ha conservado hasta nuestros días.
6. Portadas de los números 30 y 39 de ARQ.7. Portadas de los números 30 al 46 de ARQ. Formato: 24,5 × 31 cm; papel: Aquarello 200 gr/ m2 (30-31), Magnomatt 250 gr/ m2 polilaminado; tintas: 2/1 (30-37) – 4/1 (38-46); elementos gráficos incorporados: logotipo, número, tema (a partir del número 38), titulares e imagen.
Coincidirá el nº 30 (1996) con el inicio de una nueva etapa (la de “la revista madura”), con el cambio a un formato más reducido (24,5 × 31 cm) y la aparición de una serie de editoriales de página completa. La serie, que abarcará, en cuanto al diseño de sus portada, hasta el número 46, sumó a las aspiraciones declaradas tres años antes, “la promesa de un debate crítico en torno al tema definido para cada ejemplar, algo que recién se consolidó con el número 39 (1998), en el que el tema apareció en la portada de la revista y permeó sus páginas interiores. Este número fue el primero con el cual la autoexigente editora se declaró conforme. Según sus palabras se debió a que ‘las diferentes partes que lo conforman y sus agrupaciones invisibles sostienen una especie de relampagueo de complicidades, coincidencias e interrogantes que hacen que este número marche, se desplace, derive’”, rescatamos del texto de Mondragón y Rozas.
8. Portada del nº 43 de ARQ, último publicado en el siglo XX, dedicado al tema de «El agua. Buenos Aires, Caracas, Santiago».9. Portadas de los números 47 al 67 de ARQ. Formato: 24,5 × 31 cm; papel: couché 300 gr/ m2, polilaminado; tintas: 4/1 (hasta número), 4/2 (55-57) – 4/4 (58-91); elementos gráficos incorporados: logotipo, número, tema bilingüe, imagen y solapas (entre números 57 y 58 sólo se considera solapa delantera y se eliminan desde el 59 en adelante).
Ya en pleno siglo XXI, a partir del nº47 y hasta el 67, una nueva serie con el mismo formato (24,5 × 31 cm) incorpora el tema en dos idiomas, textos traducidos al inglés y la clara intención de construir una imagen de exportación (que ya se había iniciado con el nº 43 de diciembre de 1999, último del siglo XX), dándose así inicio al “período internacional” que se prolonga, con variantes, hasta nuestros días.
10. Portadas de los números 68 al 91 de ARQ. Formato: 24,5 × 31 cm; papel: couché 300 gr/ m2, polilaminado; tintas: 4/4; elementos gráficos incorporados: logotipo, número, tema bilingüe, titulares en algunos números, imagen, solapas y código de barras.11. Portadas de los números 95 al 100 de ARQ. Formato: 20,5 × 27 cm; papel: cartulina reverso blanco 225 gr/ m2, polilaminado; tintas: 2/4 (tinta especial en tapa completa); elementos gráficos incorporados: logotipo, número, tema bilingüe, titulares, imagen, autores y código de barras.
Bajo el formato de 24,5 × 31 cm, Carolina Valenzuela establece otra serie que va del nº 68 al 91, produciéndose a partir del 92 y hasta el 109 un nuevo ajuste en el tamaño (20,5 × 27 cm), un aumento en el número de hojas y la primera edición totalmente bilingüe. De entre los variados cambios y ajustes “quizás el que más apreciamos es el poder contar con la tapa completa, es decir, portada, lomo y contraportada. El tema de la revista es manifestado en la grilla de ilustraciones de fondo y complementado con la incorporación de contenidos y autores. Junto con el aumento considerable de páginas, a partir del número 92 el tamaño se reduce para volverlo más portable”. Desde el nº 98 al 109 las portadas serán negras “más un color neón en tinta plana, con íconos o dibujos y logotipo centrado, al igual que los autores y contenidos”, señalará Valenzuela.
12. Portadas de los números 101 al 109 de ARQ. Formato: 20,5 × 27 cm; papel: cartulina reverso blanco 225 gr/ m2, polilaminado; tintas: 2/4 (tinta especial en tapa completa); elementos gráficos incorporados: logotipo, número, tema bilingüe, titulares, imagen, autores y código de barras. 13. Portadas de los números 110 al 117 de ARQ. Formato: 20,5 × 27 cm; papel: cartulina reverso blanco 225 gr/ m2, polilaminado; tintas: 2/4 (tinta especial en tapa completa); elementos gráficos incorporados: logotipo, número, tema bilingüe, imagen y código de barras.
Tras 44 años circulando ininterrumpidamente y 117 números ARQ es, sin duda, la revista de arquitectura chilena que mayor longevidad ha tenido en el tiempo y una de las de mayor prestigio en el ámbito latinoamericano, habiendo sido la primera publicación periódica de arquitectura en castellano en ser acreditada con la categoría ISI (siglas del Institute for Scientific Information, hoy conocida como Web of Science o WoS) y una de las 11 en el mundo referidas a arquitectura, reconocimiento que mantiene hasta el día de hoy. Además, forma parte del Directory of Open Access Journals (DOAJ), de la Biblioteca Científica on-line SciELO.CL | Anid Chile, del Scopus SciVerse, del Avery Index para Publicaciones Periódicas de Arquitectura, del Directorio de revistas científicas Latindex y del Catálogo de revistas científicas Latindex. También recibe el apoyo del Fondo de Publicaciones Periódicas de la Vicerrectoría de Investigación de la Pontificia Universidad Católica de Chile a través del Fondo de Publicaciones de Revistas Científicas. Hoy su editora general es Stephannie Fell C., cargo que asumió a partir del número 113 (abril 2023) sucediendo a Francisco Díaz quien lo había sido entre 2015 y 2022 logrando publicar 24 números (del 89 al 112).
14. Primer (1989) y último (2023) libros publicados por Ediciones ARQ
Se ha asumido que 1980, año en que aparece el primer número de la revista ARQ, marca también el nacimiento de Ediciones ARQ de la cual la publicación periódica sería su primer producto y Montserrat Palmer su fundadora. Sin embargo, el primer libro propiamente dicho de la editorial (como Ediciones de la Universidad Católica de Chile) se publica en 1989: Arquitectura y modernidad en Chile, 1925-1965: una realidad múltiple, de Humberto Eliash y Manuel Moreno. Hoy cuenta con una colección compuesta de más de un centenar de números de ARQ, una treintena de títulos de la serie ARQ Docs y más de 100 libros en torno a la arquitectura, paisaje y urbanismo.
15. Los tres números publicados el año 2010 en que Montserrat Palmer deja la dirección de ARQ.
El año 2000 Montserrat Palmer es nombrada decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la PUC de Chile cargo que ejercerá hasta 2003, siendo la primera mujer en asumir dicha responsabilidad. En 2010, año en que deja la dirección de la revista y de la editorial, dejó también encaminados los tres números de la primera que estarían dedicados al “Ocio” (nº 74), “Casas” (nº 75) y “Día y noche” (nº 76) siendo sus portadas elaboradas por Roser Bru, destacada pintora y grabadora, quien las preparó especialmente según los temas programados. Le sucedería como editor de ARQ a partir del nº 77 y hasta el 88 (2011-2014) Patricio Mardones Hiche.
“Con su labor a cargo de las decisiones editoriales de la revista ARQ, Montserrat Palmer ayudó a modelar la agenda del discurso de la arquitectura contemporánea del país. Al proponer un tema e invitar a un grupo de participantes a contribuir con sus puntos de vista, la revista actuó como una incubadora de debates (…) Su trabajo editorial no se complació con consignar su postura, sino que invitó a su contraparte a tomar un rol activo en la discusión, de manera que cada quien desarrollara una opinión propia. Semejante fue su relación con los articulistas y entrevistados, a quienes proponía un tema para luego mantenerse al margen de la discusión. Sin embargo, el silencio de su voz en la revista es aparente, porque si bien no fue ella quien se explayó en las páginas de ARQ, ejerció su autoridad para decidir sobre qué se discutía y quién podía tomar la palabra. (…) Según el testimonio de colegas y alumnos, la capacidad desarrollada por ARQ para convertirse en un instrumento de reposicionamiento de la arquitectura chilena en el ámbito internacional estuvo fundada en la intuición y el ojo aguzado de su editora para reconocer el talento”.
16. Los tres números de ARQ enviados a la XII Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (BIAU) de 2022 donde obtuvo el Premio “Publicaciones periódicas”.
Dicho legado, ha dejado una honda huella que a 14 años de su ausencia ha permitido mantener a ARQ en el importante sitial en el que se encuentra, desde donde obtuvo el Premio “Publicaciones periódicas” de la XII Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (BIAU): Habitar al Margen (2022) por su calidad basada “en un fuerte énfasis en la reflexión, investigación, y difusión crítica de la producción arquitectónica contemporánea”. Los tres números presentados a la Bienal publicados durante 2020 y 2021, correspondientes a los 106 (“Coexistencia”), 107 (“20/21”) y 108 (“Vegetación”) expusieron “una preocupación especial por defender una posición y acoger puntos de vista que se ubiquen en los márgenes: prácticas alternativas, proyectos experimentales, historias del sur global, territorios invisibilizados, debates sociopolíticos futuros, entre otros”.
1. Hugo Mondragón y Bárbara Rozas. “Contra el olvido: la voz de Montserrat Palmer y el discurso de la arquitectura contemporánea en Chile”, Dearq, nº 23, septiembre de 2018 (https://www.redalyc.org/journal/3416/341667565003/html/)
3, 5, 7, 9, 10 y 11. Carolina Valenzuela. “100 portadas, 100 posibilidades”, revista ARQ, nº100, diciembre de 2018.