El pasado jueves 29 de agosto en los espacios de la Asociación de Oficinas de Arquitectura de Chile se realizó el lanzamiento de la edición 41 de la Revista AOA. Durante el evento se llevó a cabo un conversatorio -moderado por Francisca Pulido- entre Alberto Sato y José Rosas (profesores durante muchos años de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV), quienes expusieron los alcances del periodo de la Arquitectura Moderna en Venezuela. Además analizaron el contexto que permitió a dicho país convertirse en referente de desarrollo y modernidad a nivel internacional a mediados del siglo XX, tema que también es profundizado en el reportaje principal de esta edición.
Del mismo modo, se expusieron todos los proyectos que participaron del Concurso Público de Antecedente e Ideas para el desarrollo del Pabellón de Chile en Expo Dubai 2020. Además, en este número de Revista AOA se podrá encontrar temas relacionados con la Bauhaus, que cumple 100 años un momento oportuno para detenerse a mirar su legado con la perspectiva que permite un siglo de distancia. Con este artículo se abre la nueva sección En Foco, que número a número irá presentando temáticas transversales en torno a la arquitectura.
Otro tema interesante de esta edición es la conversación con el multifacético arquitecto mexicano Michel Rojkind, quien estuvo en Chile hace unas semanas en el contexto de su nuevo rol como vicepresidente del área de arquitectura de la global WeWork. Tan vanguardista como sus obras es su interpretación acerca de patrimonio e identidad cultural y su responsabilidad como arquitecto frente a ellos.
Estos son algunos de los artículos de la edición 41, que como siempre se complementan con una selección de obras de socios de la Asociación de Oficinas de Arquitectura de Chile (AOA), encabezadas por el edificio corporativo de Empresas CMPC en la ciudad de Los Ángeles, de Izquierdo y Lehmann, un impactante centro de operaciones construido casi enteramente en madera, el primero en su tipo en Chile.
Medio Informativo (o ½ como al ser creado gustó identificarse), publicación periódica editada por el Centro de Información y Documentación (CID) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la UCV, hizo su aparición por primera vez el mes de noviembre de 1996 con el objeto de llenar un vacío al que el panorama existente de órganos impresos que ofrecía la institución se le hacía muy difícil llenar. Aunque en sus inicios, por la periodicidad con que logró aparecer, la revista Punto pudo convertirse en noticiero de las más diversas y relevantes actividades que en la FAU UCV se llevaban a cabo, con el tiempo la dinámica que un cuerpo vivo, variado y algo más complejo empezó a evidenciar, requeriría de un instrumento más ágil dirigido a cubrir las labores que sus diversas instancias llevaban a cabo y los productos que de ellas emanaban cosa que Punto, dado el espaciamiento entre números y cambio de rumbo que se le fue imprimiendo poco a poco hacia una revista más de contenidos, no lograba solventar.
Por tanto cobró forma la idea de contar con un boletín que tuviese la apariencia de un periódico tabloide, impreso en papel bond, de fácil distribución y que nutriese y estimulase, tal y como señala el entonces decano Abner Colmenares en la “Presentación” del nº 1 que hoy ilustra nuestra postal, “un clima permanente de discusión e intercambio de ideas tendencias y posiciones de todos los miembros de la comunidad…”, buscándose como propósito el convertirse en espacio para promover el intercambio y llevar adelante “un registro continuo de las actividades, trabajos y logros de nuestra Facultad”. De esta manera, Medio se convertía además en un importante efecto de demostración de los bríos con que la recién empezada gestión decanal de Colmenares comenzaba a manifestarse.
Correspondió a la profesora Ana María Marín M., como Directora del CID, impulsar y llevar adelante este proyecto editorial que en principio contó con el apoyo financiero del Vice-Rectorado Académico de la UCV y la Comisión de Post-Grado de la FAU, para lo cual conformó un equipo en el que Enrique Fernández-Shaw asumió la Coordinación Editorial, acompañado de un grupo de jóvenes, encargado de la redacción y producción, integrado por María Elena Ghersi, Luciano Landaeta, Claudia Peñaranda y María Antonia Rodríguez, quienes ya se habían fogueado en la experiencia que constituyó años antes la salida del semanario Arquitectura HOY. El sobrio y muy cuidado diseño y diagramación de la publicación corrió a cargo de Martha Sanabria y Catherine Goalard.
Como recalca Ana María Marín en el “Editorial» del nº 1, “½ nace como respuesta a una de las más urgentes necesidades dentro del recinto de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV: la de poder mantener informada a la Comunidad acerca de las diversas actividades que allí se desarrollan. Quienes somos miembros de la Escuela, de la FAU, o mantenemos nexos con ella, constantemente obviamos gran cantidad de acontecimientos que se llevan a cabo en nuestro contexto inmediato. Esta situación se ha dado por la inexistencia -hasta ahora- del medio adecuado para difundir esta información. (…) Este Primer Número de ½, tiene gran significado para el Centro de Información y Documentación. Ya que, él concreta nuestra apuesta por el optimismo. Un optimismo cuyo sustento es el esfuerzo y la pasión de todos y cada uno de los que hemos decidido poner en marcha el Programa de Publicaciones del CID.”
Este primer número de Medio que se vendía a un costo de Bs. 1500, conformado por 8 páginas, contó con secciones que, anunciadas en su portada (pág. 1), buscaban dar forma a los contenidos que se querían divulgar. Así el “Editorial” estuvo acompañado en la pág. 2 con dos segmentos: uno que daba cuenta de lo más relevante realizado por el “Instituto de Urbanismo” y otro («Nuevos títulos») de las publicaciones más recientes aparecidas dentro de la propia institución. La página 3 la ocupaban las actividades y resultados procedentes de la “Comisión de Estudios de Postgrado”; las 4 y 5 (páginas centrales) reseñan la “Presencia de la FAU en la UIA”, cuyo congreso se realizó aquel año en Barcelona, España; la 6 diversas “Noticias del cuerpo docente”; la 7 se dedica a un abanico de “Proyectos estudiantiles”; cerrando con la 8 donde se registra en “Extramuros” noticias del acontecer arquitectónico y urbano nacional más allá de los límites estrictamente universitarios y un “Calendario” de lo más relevante que se tenía programado en un lapso de 3 meses dentro de la FAU como parte de sus actividades de extensión, lo cual da una señal de la periodicidad que se aspiraba tuviera la publicación.
Como suele ocurrir con mucha frecuencia, el ímpetu y entusiasmo inicial que movieron la aparición de Medio Informativo, se toparon con una realidad que le fue adversa y que obligó a modificar sus planes iniciales de salir trimestralmente, no siendo sino hasta febrero de 1998 cuando se produjo la aparición de un número doble (que engloba el 2 y el 3) de 12 páginas, con el que se intentaba subsanar en cierta forma los inconvenientes atravesados durante más de un año. Así lo registra la Directora del CID en el Editorial correspondiente ubicado en la página 1: “Me ha tocado interrumpir y reescribir esta nota editorial tantas veces, que su tema ha ido variando conforme a la variabilidad de las múltiples circunstancias que atentaban contra la aparición de este número doble de ½. El cual, hacemos llegar a la comunidad de la FAU, con esa sensación de incertidumbre que se ha vuelto nuestra única certeza tras un año de coordinar el Centro de Información y Documentación. Período, durante el cual, cuatro meses y medio de paro nacional de Universidades son parte del balance y en el que un nuevo conflicto en puertas es de nuevo una amenazante realidad…”.
Sin embargo, el número 2-3 de Medio mantuvo el porte, las mismas fuentes de financiamiento, equipo e imprenta (Guanarteme) y logró, con base a la misma estructura del nº 1, dar cabida de nuevo a los logros de la “Comisión de Estudios de Postgrado” (pág. 2), del “Instituto de Urbanismo” (pág. 3, donde aparece una reseña de Jesús Tenreiro de su proyecto para la “Nueva Sede para el Centro de Estudios de Postgrado de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV a ser ubicado en la Zona Rental de Las Tres Gracias), y del “Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción” que comparte la pág. 4 con “Nuevos títulos”; abrir un mayor espacio a las actividades de extensión organizadas por el CID (págs. 6, 7 y 8) donde destaca en las centrales (6 y 7) los resultados de la Primera Edición de los Premios AXIS; mantener las secciones “Actividades docentes” (pág. 9) y “Proyectos estudiantiles” (págs. 10 y 11); y cerrar (pág. 12) con un llamado a “Concurso” dirigido a estudiantes de “Paneles para la Sala de Exposiciones y Carteleras de la planta baja de la FAU”. Cierra el primero de los ciclos de Medio, a cargo de Ana María Marín, con el nº 4 (octubre 1998, 12 páginas) sin alterar su estructura, con nueva Coordinadora Editorial (María Antonia Rodríguez), diversificando los colaboradores, estrenando sistema de distribución interna, incorporando de nuevo la Sección “Extramuros” en la última página y dedicando el espacio central (págs. 6 y 7) a la celebración de los 40 años del edificio de la FAU que se habían cumplido en 1997.
Cumplida la etapa de casi dos años con Marín al frente, dentro de la misma gestión decanal, el CID pasa a ser dirigido por Martín Padrón quien se propone (lográndolo) dar otra dimensión, presencia y formato a Medio. Teniendo en la mira la celebración del Centenario del nacimiento de Carlos Raúl Villanueva, terminado el trabajo de elaboración del dossier que permitiría obtener la declaratoria de la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC) como Patrimonio Mundial (nueva tarea que había pasado a coordinar Marín) y tras más de un año sin aparecer, en enero de 2000 se logra relanzar, a partir del nº 5, un Medio con nuevo “look”: amplía a 16 el número de páginas, presenta una nueva estructura, nueva línea editorial y ofrece un atractivo y elaborado diseño gráfico que correrá a cargo de Álvaro Martín y Carlos Paz bajo la coordinación de Marianella Mora. Se incorporan, además, artículos elaborados por críticos reconocidos (Carles Muro, Henry Vicente y William Niño, por ejemplo), se ofrece un resumen de las actividades realizadas por el CID en 1999, la relatoría del lo acontecido en la XII Asamblea de ICOMOS realizada en México (a cargo María Teresa Novoa y Lesmes Castañeda), y se dedican las páginas centrales justamente a mostrar parte del documento que se había presentado en 1999 a la UNESCO por el equipo de investigación “Ciudad Universitaria de Caracas-Patrimonio” para su postulación como patrimonio de la humanidad. También ocupa un espacio relevante el trabajo que venía adelantándose para elaborar el Plan Estratégico de la FAU UCV. Esta nueva etapa, sin abandonar el formato tabloide pasa del doble carta anterior (28 x 40 cms) a un vistoso 32 x 45 cms impreso en papel bond de alto gramaje.
La etapa encabezada por Padrón abarcará los números 5 (1500 ejemplares), 6 (2000 ejemplares, 16 páginas, junio de 2000) -ambos editados por Impresos Rubel- , 7 (2500 ejemplares, 20 páginas, febrero 2001) y 8 (2000 ejemplares, 20 páginas, mayo de 2001) -tiraje de ambos a cargo de Impresos Fanarte-, obteniéndose la Mención Publicación de Arquitectura (Reconocimiento Especial) en la Bienal de Quito 2000 y el Premio a la Mejor Publicación de Arquitectura y Urbanismo (Mención Revista Especializada) en la X Bienal de Arquitectura de Caracas 2001, en lo que marcaría su etapa de mayor esplendor (utilizándose desde el nº 6 papel glasé), siempre a la sombra del Centenario de Villanueva y la declaratoria de la CUC como patrimonio mundial, a lo que se sumarán los aportes de la FAU UCV a la reconstrucción del estado Vargas a raíz e la tragedia de diciembre de 1999 (nº 6) y el sensible fallecimiento e importante reconocimiento que se le hará al profesor y ex-decano Pablo Lasala, acaecido a finales del año 2000, en los números 7 y 8 y luego también en el 9 (2000 ejemplares,16 páginas, marzo 2002), ya con Ronald Pérez dirigiendo el CID, Alberto Navarro fungiendo de Coordinador de Publicaciones, diseño gráfico ya no en manos de Álvaro Martín sino de Preview Comunicación Visual C.A. e impresión a cargo de Impresos Publigráfica.
La tercera y ultima etapa en la que Medio Informativo aparece en papel corresponde a los números 10 (enero 2008), 11 (julio 2008) y 12 (mayo 2009), cumpliendo (al menos en inicio) con una periodicidad semestral, todos con tiraje de 5000 ejemplares, impresos en papel bond con una altísima calidad por Gráficas Acea C.A. El nº 10 sale bajo la gestión decanal de Azier Calvo y los 11 y 12 con Guillermo Barrios al frente de la FAU, siempre con Eugenia Villalobos como Coordinadora de Extensión, dependencia ésta creada en 2005 que sustituirá al CID en todo lo relacionado a lograr armonizar las actividades de ese tipo dentro de la FAU.
Se logró sin duda, no sin haber realizado previamente ingentes esfuerzos, recuperar el lustre que Medio había alcanzado (alto valor visual, relevantes contenidos y muy bien ilustrada información), ahora bajo un nuevo concepto gráfico a cargo de Latonería & Pintura, producción editorial en manos de Edmundo Ramos (con el concurso de Juan Vicente Pantin, la asesoría de Marianella Mora y el apoyo de un Comité Editorial formado por siete profesores ), con una ligera alteración del formato, pasando de 34 x 48 cms (nº 10) a 32 x 46 (nº 11 y 12).
Los contenidos de esta última fase, como muestra de su evolución en el tiempo, tratan (de acuerdo a lo recogido en https://www.fau.ucv.ve/medio_informativo.htm) “lo urbano; los ámbitos de la arquitectura y el urbanismo; la reflexión del espacio plástico y museístico; los procesos prácticos y académicos del ejercicio arquitectónico; la relación de la academia con la comunidad y la reflexión sobre los distintos procesos de los espacios públicos y privados. (…) Medio Informativo (MI) está pensada sobre una estructura que posee secciones fijas y otras de corte dinámico, que responden a la pauta de contenido establecida por el equipo editorial para cada número. La línea Editorial de MI le da prioridad a temas relacionados con las tesis y proyectos de La Facultad, tanto de pregrado como de postgrado, que expongan la visión de la pulsión actual de la arquitectura en La Academia. También trata de abrir un espacio para mostrar la arquitectura que se está haciendo y la que está por venir con los proyectos y las obras construidas. MI, sin dejar de lado el discurso gráfico de las publicaciones periódicas actuales, pretende atender el discurso que genera el ejercicio gráfico de la arquitectura. (…) MI está dirigida a aquellos grupos, dentro y fuera de la universidad, interesados en los temas relacionados con las distintas áreas de la arquitectura, el urbanismo y las artes plásticas”.
Después de la salida del nº 12, arropado por los problemas presupuestarios crecientes que han aquejado a UCV, Medio Informativo migró a formato digital siempre bajo el mismo espíritu y la responsabilidad de Edmundo Ramos desde la Coordinación de Extensión. El trabajo acumulado desde entre 2010 y 2018 se puede apreciar en la página http://mediodigitalfau.blogspot.com/, encontrándose en los actuales momentos latiendo tenuemente afectado por falta de apoyo institucional.
A modo de resumen habría que decir que Medio Informativo abrió la posibilidad de dar salida a una serie de contenidos que al mundo de la arquitectura, el urbanismo y su docencia siempre ha interesado conocer, creando un nicho propio alejado del rigor del arbitraje de las revistas científicas pero sin perder por ello rigor en su elaboración. Así, al revisar el cúmulo de información atesorada en sus 10 números impresos y la página en la que se aloja podemos obtener una panorámica bastante completa de lo acaecido a lo largo de más de 20 años y una fuente importante de información para curiosos e investigadores.
Aparece el N° 33 I-II (2017) de la revista Tecnología y Construcción cuyo tema principal es la gestión de riesgo y vulnerabilidad ciudadana
21 de mayo 2019
Tomado de Boletín IDEC+ Nº 224
En este número destacan aportes en investigación y docencia sobre el debate acerca del impacto ambiental de las acciones humanas con la intención de establecer la relación entre tecnología para la construcción y la sostenibilidad que exige tanto a diseñadores como a planificadores adoptar criterios que superen prácticas como el excesivo consumo de energía, la generación de grandes cantidades de desechos, el escaso reciclaje de materiales y edificaciones, la contaminación ambiental o la contaminación sónica, entre otros (Baldi, Editorial, 2019).
El volumen se organizó en tres partes: visión conceptual, aspectos técnicos y gestión de riesgos. Respecto al primer aspecto, Ernesto González Enders lo refuerza a través del documento “Otra Universidad para el siglo XXI: hacia una institución interDisciplinaria, interIdeológica, interCultural y Sostenible”. Por su parte, Alfredo Cilento Sarli aborda el ámbito de la “Vulnerabilidad ciudadana ante la amenaza sísmica en la Venezuela del siglo XXI”. Completa este marco conceptual el artículo de Geovanni Siem “Impacto de la reducción de riesgos ante desastres socio naturales en el proyecto UCV Campus Sustentable.
Luego se presentan trabajos de contextos específicos como el de José Luis López “La tragedia de Vargas. ¿Están protegidos sus habitantes de un nuevo deslave?», donde intenta responder a la interrogante de si las obras construidas en ese momento garantizan hoy en día una protección adecuada a sus habitantes. Gustavo Coronel aborda el tema del sismo mediante el documento “El terremoto del Noreste de Venezuela de 2018. El más grande de los últimos tiempos, sentido en Colombia, Trinidad y otras islas del Caribe”.
Como cierre se presentan dos aportes referidos a la Gestión Integral de Riesgo. Abre Jesús Delgado con “Tecnologías aplicadas a la Gestión Integral de Riesgos para un sistema de gestión integral de conocimiento e información”. Natalia Silva Bustos y Carmen Paz Castro Correa desarrollan para cerrar el artículo “Mecanismo de coordinación intersectorial para la Gestión del Riesgo: plataforma nacional para la reducción del riesgo de desastres en Chile”.
Concluye el contenido de este número con la Reseña con motivo del XXII Aniversario del Programa Coordinado para la Mitigación de Riesgos COMIR UCV, cuyo tema central fue “Universidades y resiliencia ante desastres socio naturales y tecnológicos”. La versión digital de la revista puede ser consultada en http://saber.ucv.ve/ojs/index.php/rev_tc/issue/view/1878/showToc.
La aparición en julio de 1993 del nº 1 de De Arquitectura, Revista de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Los Andes (ULA), Mérida, significó, tal y como lo señala en el “Editorial” el decano de dicha facultad para aquel momento, Carlos García Loyacono, la culminación de un importante esfuerzo, en medio de “la grave crisis económica que viene afectando nuestro país, en los últimos años”, por subsanar el cierta medida dicho efecto y a la vez tratar de llenar el vacío que, como se sabe, ha aquejado a las publicaciones periódicas nacionales de manera crónica. También se constituyó en una alternativa para paliar la dificultad creciente “de acceder a las publicaciones foráneas que sobre la arquitectura y áreas afines, (que) se podían adquirir antes a precios razonables desde el exterior”.
Se ofrecía De Arquitectura, entonces, como plataforma para permitir que los diferentes centros de enseñanza de arquitectura del país y sus integrantes tuviesen la oportunidad de dar salida a su producción intelectual, sin especificar que se tratara de una revista arbitrada más allá de que su financiamiento viniera del Consejo de Desarrollo Científico, Humanístico y Tecnológico de la ULA.
Más de treinta años de creada tenía para entonces la Escuela de Arquitectura de la ULA (1961, adscrita inicialmente a la Facultad de Ingeniería) y veintitrés la Facultad (inicios de 1970) sin haber podido aún contar con un medio de difusión de estas características. Relata el decano García Layacono que el reto de contar con una revista había sido enfrentado sin éxito por sus predecesores y que el mismo siempre encontró en el camino “infinidad de obstáculos. Algunos producto del conformismo, la indiferencia y la apatía o el temor natural de incursionar en la difícil tarea de escribir y publicar las ideas y opiniones que se puedan tener sobre la ciencia y el arte de la arquitectura. Otros, por no encontrar las condiciones y el apoyo necesario para lograr plasmar esas ideas y opiniones en una publicación propia”.
La aparición de la revista tuvo mucho que ver con el empeño puesto por el profesor Luis Christian Páez Rivadeneira “quien heredó de su padre el gusto por estas tareas de escribir, y de los profesores de nuestra Facultad que lo acompañaron en este magno empeño…” apuntará el decano García Layacono, volviendo a asomar tácitamente cómo en la formación de arquitectos “el escribir” se encontraba (y encontró) durante mucho tiempo en un segundo plano.
Páez Rivadeneira, profesor del Departamento de Historia de la Facultad de Arquitectura de la ULA, quien figuró primer director de De Arquitectura, había publicado en 1992, dentro de la Colección El libro menor (nº 183) de la Academia Nacional de la Historia, La Plaza Mayor de Mérida. Historia de un tema urbano, fruto de su labor investigativa. Estuvo acompañado dentro del Consejo de Redacción de la revista por los profesores Meudy Parma (Departamento de Expresión), Luis Jugo (Departamento de Composición) y Carlos Rubio (Departamento de Tecnología), lográndose así un deseable equilibrio entre todas las instancias que formaban parte de la entonces Facultad de Arquitectura (FA), hoy Facultad de Arquitectura y Diseño (FAD).
Sin grandes pretensiones en cuanto a su diseño gráfico y en el formato clásico tamaño carta, las 80 páginas que contiene el nº 1 de De Arquitectura, dieron cabida a 10 artículos y una sección dedicada a “Noticias, Reseñas, Obras y Libros”. Allí se pueden consultar temas tan diversos como: “El rol de la historia en el ordenamiento y diseño de las ciudades venezolanas” de Mirian Salas (profesora del Departamento de Historia de la FA ULA); “Arte y Arquitectura en Mérida entre los siglos XIX y XX” (parte de un trabajo más amplio dedicado al estudio de la cultura artística de Mérida) de Christian Páez Rivadeneira; “Análisis del comportamiento estructural de las técnicas constructivas artesanales” de Carlos Rubio; “Tecnología apropiada en el ámbito de la arquitectura de un lugar” (Trabajo presentado en la XIV Conferencia Latinoamericana de Escuelas y Facultades de Arquitectura -CLEFA- , La Paz, 1991) de Beatriz Hidalgo (Profesora del Centro de Investigaciones de la Vivienda de la FA ULA); “Ciudad, Arquitectura y Ambiente” (relacionado con la participación en dos eventos internacionales realizados en España e Italia en 1992) de Gerardo Luengo Federico (profesor del Departamento de Composición de la FA ULA); “Integralidad en el nuevo enfoque de la cuestión patrimonial” (ponencia enviada al I Encuentro de Investigación sobre el Patrimonio, Arquitectura y Ciudad, Mérida, julio 1992) de Bernardo Moncada Cárdenas (profesor del Departamento de Historia de la FA ULA); “Juan de Milla, el ingeniero olvidado” (extracto de las palabras pronunciadas en el Centro de Ingenieros de Mérida el 28-10-1992 con motivo de la celebración del Día del Ingeniero) de Rosendo Camargo Mora (profesor del Departamento de Estructuras de la Facultad de Ingeniería ULA); y “Ciudad Educativa, Sociedad y Facultades de Arquitectura” (artículo derivado de la ponencia presentada en la XIV CLEFA, La Paz, 1991) de Luis Jugo Burguera. Se sumaron a ellos los textos elaborados por dos profesores de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV: “Para una autocrítica de la arquitectura” de Manuel López (ponencia enviada al I Encuentro de Investigación sobre el Patrimonio, Arquitectura y Ciudad, Mérida, julio 1992) y “Permanencias y transformaciones en la Arquitectura venezolana contemporánea” de Martín Padrón (ponencia enviada al I Encuentro de Investigación sobre el Patrimonio, Arquitectura y Ciudad, Mérida, julio 1992), señal inequívoca del espíritu de apertura e inclusión con el que De Arquitectura se estrenaba.
Cabe destacar de “Reseñas, Noticas, Obras y Libros” las notas dedicadas a “El video instruccional en arquitectura”, a los libros Breve historia de los jardines en Venezuela (1990) de Leszek Zawisza, La opción estratégica de la planificación urbana en Venezuela (1991) de Juan de Dios Salas, Arquitectura y contemporaneidad (1992) de Miriam Salas y el ya señalado de Páez Rivadeneira.
Sin embargo, son las reseñas “Un aporte significativo al paisajismo en la Facultad. Proyecto de Arq. Paisajista del Mercado Mayorista Agropecuario Sur del Lago” firmado por Luis Jugo Burguera y, muy particularmente, la titulada “Nueva sede para arquitectura” realizada por Guido Moreno, dedicada al proyecto de la que luego de convertiría en la nueva sede de la Facultad de Arquitectura ubicada en el núcleo La Hechicera, las que ofrecen la oportunidad de mostrar parte de la actividad que se desarrollaba en los Talleres de Composición de entonces.
Así, con relación al nueva sede de la FA ULA se nos informa que “el proyecto que se ejecuta es el producto del esfuerzo de un grupo de profesores de los Talleres de Composición Arquitectónica que hicieron posible la realización de un concurso entre los estudiantes del último año de la carrera” el año 1988, bajo la gestión del decano Carlos García, donde se entregaron 23 trabajos seleccionándose y premiándose los 3 mejores. El que obtuvo el primer lugar, realizado por el bachiller Rafael De Armas, recibió “el honor de convertirse en la obra que hoy se ejecuta”, caso diríamos que inédito en los anales de la arquitectura nacional, en primer lugar por provenir de un concurso, en segundo lugar porque éste fuera dirigido a estudiantes y en tercer lugar porque se construyó. También es aleccionador el hecho de que el ganador una vez graduado fuera contratado por un año para completar la totalidad del proyecto (entregado en septiembre de 1989 bajo la asesoría de profesores de la FA) y porque se ejecutase una vez entregada por el decano Carlos García toda la documentación proyectual completa al Dr. Luis Penzini Fleury, por entonces ministro del Ministerio de Desarrollo Urbano (MINDUR). La obra, prevista a ser realizada por etapas, se inició en febrero de 1992 con apoyo de la Unidad de Consultoría Externa y Proyectos (UCEP) de la FA ULA y ya para marzo de 1993 de habían ejecutado 6.000 m2 correspondientes al bloque de docencia el cual se puso en funcionamiento para el segundo semestre ese mismo año. Para finales de 1994 la segunda etapa ya estaba concluida y para 1996 estaba terminado gran parte del conjunto producto de un verdadero trabajo en equipo, lo cual permitió que la la FA ese mismo año se mudase a un solo sitio acorde a sus necesidades, superándose años de dispersión en diversas sedes que anteriormente debió ocupar. Con relación al tema central que hoy nos ocupa, pese al importante esfuerzo que significó dar salida por primera vez a De Arquitectura, tal circunstancia no superó como noticia el ámbito local y lo más importante: la revista no pasó del primer número. Al menos ese ha sido el resultado de nuestra infructuosa búsqueda por encontrar rastros de ejemplares posteriores (más allá de otra portada cuya procedencia y fecha no hemos podido ubicar con precisión), por lo que mucho agradeceríamos nos aclarara alguno de nuestros lectores si estamos en lo correcto. Se sumaría así esta iniciativa a otras tantas donde la sempiterna crisis económica y de recursos que acompaña la permanencia de publicaciones periódicas sobre arquitectura en nuestro país, las termina sepultando.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.