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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 200

Cuando el martes 1 de marzo de 2016, cuatro meses y medio después de su creación el 22 de octubre de 2015, la Fundación Arquitectura y Ciudad (FAC) estableció contacto si se quiere masivo, a través del envío por correo electrónico de la primera postal, con sus miembros y un grupo de personas que asumimos podría interesarle recibir este tipo de material, lo hizo en los siguientes términos:

“Estimados amigos.

Hoy primero de marzo damos inicio al envío, con periodicidad semanal, de una serie de documentos de carácter diverso que buscan mantener y enriquecer el contacto de la Fundación Arquitectura y Ciudad con todos y cada uno de ustedes.

Nos ha parecido pertinente, mientras se va elaborando un portal donde nos puedan visitar, visitarlos nosotros a ustedes por esta vía que, a falta aún de facebook y twitter, deseamos sea dinámica e interactiva, pese a sus limitaciones.

La primera imagen que hemos elegido recoge el edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV mostrando su estructura y diferentes elementos arquitectónicos (vaciados todos en concreto armado) prácticamente finalizados, a modo de analogía con el momento naciente y ‘en construcción’ en que se encuentra nuestra Fundación y de recordatorio del compromiso adquirido de brindar el mayor apoyo posible a la primera casa de estudios del país.

Que la disfruten.

Cordiales saludos.

Fundación Arquitectura y Ciudad”.

Tras ese breve texto se escondía un compromiso que venía asociado con entusiasmo e interés por darse a conocer difundiendo de la manera más sencilla y atractiva posible un mensaje en el que la arquitectura venezolana en todas sus vertientes se convirtiera en el principal foco de atención. Por un lado, se encontraba la intención de testimoniar y, por el otro, el de ir conformando una colección de imágenes brevemente descritas que pudieran a futuro ser revisadas con el ánimo de que entre todas se convirtieran en semblanza de una asociación perdurable.

Las posibles series a derivarse de la selección semanal que se haría obedecían a temas diversos (y diríamos que hasta un tanto dispersos), que poco a poco en el tiempo fueron alcanzando la afinación necesaria que provendría del establecimiento de una pauta: edificios ganadores del premio nacional de arquitectura, dibujos de reconocidos profesionales, portadas de los números 1 de publicaciones periódicas, planes urbanos, proyectos ganadores de concursos nacionales, carátulas de textos fundamentales, eventos que marcaron época e incluso una serie de implementos que antaño acompañaban la actividad del arquitecto, engrosaron la primera etapa que alcanzó los primeros 35 números.

Transcurridas nueve meses en los que poco a poco se fue engrosando la lista de destinatarios de un mensaje con el que también se pretendía simplemente dejar constancia de que estábamos allí, la FAC da el salto a la elaboración de un boletín que aumentaba las exigencias, el compromiso y el alcance en cuanto a contenidos que interesaba fuesen difundidos. La estructura de este periódico semanal denominado Contacto FAC, que empezó a utilizar la plataforma mailchimp para incrementar más aún su llegada a diferentes destinatarios, asimiló dentro de su estructura la presencia de la postal (comenzando con la nº 36 dedicada al dibujo en perspectiva del “Proyecto para un edificio de apartamentos en Tanaguarena, Litoral Central, Estado Vargas», realizado por Marcel Breuer y Julio Volante en 1958) y no conformes con esto, nos pareció pertinente decir “algo más” de lo que en ella se plasmaba, originándose así una serie de textos que, junto a la asunción de una pauta basada en los temas abordados durante la primera etapa, elaboramos semanalmente hasta el día de hoy. Por otro lado, la escogencia y apertura a otras temáticas permitieron ampliar el espectro de contenidos que la postal comenzó a abarcar complementándose a los de las otras secciones que conforman el boletín.

Formateada indistintamente en horizontal o en vertical manteniendo siempre el mismo tamaño, la postal no ha buscado otra cosa que darle protagonismo a la imagen que contiene acompañándola de su número, el logo de la Fundación y una muy breve descripción, elaborados en base a la familia tipográfica Gill Sans con la que  hemos decidido identificarnos junto al color azul proveniente del tono predominante en el edificio de la FAU UCV. Intentos ha habido (y seguirá habiendo) de «mejorar» su diseño pero hasta ahora ninguno nos ha permitido superar la flexibilidad que nos ha dado el combinar los cuatro elementos constitutivos del documento que hasta ahora hemos adoptado por lo que, hasta nuevo aviso, seguiremos así a riesgo de parecer conservadores y alejados al espíritu de los tiempos que transcurren.

En definitiva son cuatro años y 200 postales que equivalen a poco más de doscientas semanas de contacto ininterrumpido con ustedes, siempre en domingo. Doscientas imágenes que han seguido mostrando y ampliando información sobre la evolución de Caracas vista a través de sus planos, la manera como diferentes empresas vinculadas a la arquitectura se han promocionado en diversas publicaciones periódicas, la presencia de Venezuela en exposiciones universales y diferentes ferias internacionales mediante pabellones diseñados para ello, las portadas de los primeros números de revistas dedicadas a la arquitectura, posters o afiches de eventos memorables, dibujos provenientes de la mano de algunos de nuestros más notables profesionales, fotografías de edificios señeros dentro de nuestra arquitectura e imágenes de concursos nacionales llevados a cabo en el país desde hace más de 100 años, conformando cada eslabón de esta pauta una colección en sí misma que consideramos cumple con los objetivos que inicialmente nos trazamos. En resumen, el haber alcanzado con la necesaria perseverancia este importante número no hace otra cosa que estimularnos y comprometernos aún más con la labor que hemos venido desarrollando desde aquí. También nos permite seguir insistiendo en solicitar a quienes nos leen el necesario intercambio que permita enriquecer los contenidos por lo que las puertas se mantienen abiertas a la incorporación de aquellos que con su aporte compartan nuestras preocupaciones.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 199

La iglesia de Nuestra Señora del Carmen, ubicada en la urbanización Campo Alegre, constituye una clara muestra de la capacidad que poseía su arquitecto, Manuel Mujica Millán (1897-1963), de manejar con sabiduría y talento diferentes estilos arquitectónicos, lo cual demostró a lo largo de toda su trayectoria pero muy particularmente a la hora de proyectar y construir hasta un total de 38 quintas (incluidas tres en estilo internacional que una a una convirtió en su propia vivienda para luego venderlas), en la misma zona que alberga la edificación que centra nuestra atención el día de hoy. Arquitecto, lugar y obra ameritan, por tanto, ser considerados aunque sea someramente a la hora de abordar la pieza cuyo dibujo engalana este domingo nuestra postal.

1. Ejercicio académico realizado por Manuel Mujica durante sus estudios de arquitectura. Instituto de 2ª enseñanza para una población de 2º orden. Alzado frontal, 1923.
2. Izquierda: Croquis de la estructura de la capilla del Palacio Real de Pedralbes, de Manuel Mujica Millán (1922). Derecha: Perspectiva a vista de pájaro del proyecto de reforma del barrio de Atarazanas, dibujado por Manuel Mujica en abril de 1926.
3. Plano de urbanización de la Ciudad-Jardín La Florida. Escala 1:2.000. Año 1934.

Mujica, nacido en Vitoria (País Vasco) arriba a Venezuela en 1927 requerido por Eloy Pérez Alfonzo, en principio, para dirigir el trabajo de refuerzo de las fundaciones del hotel Majestic el cual posteriormente terminó rediseñando. En 1925 se había graduado de arquitecto en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona donde fue alumno de José M. Jujol, colaborador de Antoni Gaudí, destacando como un excelente dibujante y alumno de la cátedra de composición. Además se conoce que, mientras realizaba sus estudios, colaboró en 1922 con Eusebio Bona, una de sus profesores en la Escuela, en el diseño del Palacio Real de Pedralbes, y que en 1923 trabajó para Francisco de Paula Nebot, también profesor suyo, en el diseño y construcción del cine Coliseum de Barcelona, una de las obras destacadas de la época. Bona y Nebot fueron dos de los más destacados representantes de novecentismo (noucentisme) monumentalista en arquitectura que cobró auge en Barcelona por aquellos años basado en los planteamientos de Eugenio D’Ors. Tal y como expone Vicente Casals Costa en “Manuel Mujica Millán y el urbanismo novecentista en Cataluña”, artículo aparecido en Biblio 3W (2011) accesible a través de http://www.ub.edu/geocrit/b3w-925.htm, muy probablemente la experiencia y aprendizaje que Mujica adquirió en la construcción del cine Coliseum explica el que haya aceptado trasladarse a Venezuela para trabajar en el refuerzo de la estructura y cimentación del hotel Majestic.

Es en la formación que Mujica obtuvo y su experiencia acumulada en España durante sus años de estudio (1916-1925) y luego de graduarse entre 1925 y 1927, donde se pueden encontrar los más claros precedentes y bases que soportarán su posterior despliegue como destacado arquitecto en nuestro país. Apoyados en el artículo de Casals Costa hemos conocido que en 1924 colaboró con Cayetano Cabañes Marfá en una polémica propuesta de renovación del centro de Mataró que luego el propio Mujica retomará en 1927 proyectando la reforma de la Rambla. De una experiencia previa con Cabañes en el desarrollo del Sector de Terramar, Sitges (1922), Mujica asimila principios urbanísticos que aplicará con toda propiedad años después, en 1925 (ya graduado de arquitecto), durante el proceso inicial de urbanización de la ciudad-jardín La Florida, en Santa Perpètua de Mogoda, cuyo trazado urbanístico y primeras construcciones proyectó, donde se cimenta, sin duda, su posterior participación en los diseños de las urbanizaciones caraqueñas de La Florida (1929, promovida por Juan Bernardo Arismendi y Luis Roche) y Campo Alegre (1929-1932, impulsada por Carlos Heny).
Posterior a ello es el frustrado plan de reforma del barrio de Atarazanas en Barcelona (1926-1927), su participación sin éxito (1926) en el concurso de anteproyectos para la construcción del Palacio del Sol dentro del plan que se seguiría para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, para donde se presenta, además, en los concursos para el Palacio de Deportes y el Palacio de la Luz, conjuntamente con E. Gutiérrez.

4. Urbanización Campo Alegre, Caracas, 1932 con la ubicación de las quintas realizadas por Manuel Mujica Millán
5. Vista de la Avenida 4 de la urbanización Campo Alegre (circa 1936)
6. Manuel Mujica Millán, Quinta Atalaya (rematando la Avenida 4). 1935
7. Urbanización Campo Alegre. Paseo central de la calle El Parque (circa 1937)

Ya en Venezuela, luego de trabajar en la reestructuración y decoración del Majestic, Mujica participa en el concurso para la sede del Caracas Country Club (1928) y, casi en simultáneo con su participación a partir de 1929 como urbanista de La Florida y Campo Alegre, realiza la intervención del proyecto y obra del Templo Expiatorio de las Siervas del Santísimo Sacramento (1930) y se le encarga la completa remodelación del Panteón Nacional (1930) al que cambia radicalmente su aspecto neogótico echando mano al neobarroco con proporciones más monumentales, estilo este último que replicará a la hora de proyectar la capilla de Nuestra Señora del Carmen. La rápida adaptación de Mujica a nuestro medio, acompañada de una clara habilidad para las relaciones sociales y profesionales impulsan, junto a su talento, su éxito como arquitecto lo cual se corrobora en la serie de importantes encargos que recibió. Baste añadir que entre 1930 y 1940, además, saldrán de su oficina más de 70 proyectos entre casas-quintas y edificios pequeños a los que se sumarían, los teatros Coliseo y Continental (1936), entre otros, todos edificios ubicados en Caracas.

Como ya hemos adelantado, Campo Alegre, cuyo trazado obedece a los lineamientos típicos de la ciudad-jardín formada por calles y avenidas relacionadas entre sí, con espacios públicos y arquitecturas ubicadas en una trama irregular, termina de construirse en 1932 en los terrenos de la Estancia Pan Sembrar, cuyo propietario y futuro suegro Carlos Heny había encargado a Mujica en 1929. El principal eje compositivo de la urbanización de orientación norte-sur (hoy Avenida El Parque) se inicia en el acceso desde la Carretera al Este (hoy Av. Francisco de Miranda), tiene en su parte central una “alameda” con espejo de agua y fuente, y remata en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen a la cual el Ávila sirve de telón de fondo.

Será en 1935 cuando Mujica presente su propuesta para el templo, terminándose de construir y consagrar en 1936. La primera piedra había sido colocada en 1934 luego de que Carlos Heny junto al Sr. Roberto Tood, uno de los primeros habitantes de la urbanización, acordaran con la curia dominica que la iglesia fuese dedicada a la Virgen del Carmen. La Sra. Dolores de Ustáriz, esposa de Heny, junto a un comité de damas se encargó de recaudar los fondos que en dos años permitieron su construcción con base al proyecto de Mujica. Será el 20 de julio de 1941 cuando  el R.P. Fr. Pablo del Olmo, siendo Provincial de la Provincia Bética, oficie la primera misa y el Nuncio de S.S. Rvm. Mons. Dr. José Misurata bendiga el Altar Mayor.

8. Vista lateral de la Capilla de Nuestra Señora del Carmen
9. Vista frontal de la Capilla de Nuestra Señora del Carmen
10. Espacio interior de la Capilla de Nuestra Señoa del Carmen

A su estilo neobarroco manejado volumétricamente a través de buenas proporciones, la Capilla suma en su interior una profusa decoración pintada en trompe l’oeil  que no sólo incorpora la ilusión de una escala mayor de la que posee, sino que la convierte en una de las más exquisitas curiosidades arquitectónicas de la ciudad.

Mujica, quien nunca creyó en las modas arquitectónicas y se refería a la arquitectura más bien como un “arte dúctil”, “defendió siempre un lenguaje que se inspirara en las claves de la arquitectura histórica venezolana, para lo cual sostuvo en todo momento la originalidad del estilo colonial de este país, estilo que tenía su origen en el arte español, pero que con el paso de los años adquiere un sello propio e indeleble. Esta peculiaridad la basaba no sólo en aspectos formales, sino también técnicos y matéricos. Todas sus cualidades quedaron, durante algún tiempo, ocultas por alternativas de carácter internacionalista, inadecuadas por constituir un trasvase a zonas de diferente clima, luz, etc, en contraposición con la arquitectura colonial que sufre un proceso de adaptación que dura tres siglos”, tal y como señala Alberto Darias Príncipe en “Juan Vicente Gómez y la arquitectura de su tiempo: aportación de Venezuela al lenguaje neocolonial” (2010) texto presentado en el XIV Encuentro de Latinoamericanistas Españoles (https://halshs.archives-ouvertes.fr/halshs-00530488/document), basándose en una entrevista que Mujica concediera al periodista Víctor Samuel Rivas de El Universal el 12 de noviembre de 1930 con relación a la remodelación del Panteón Nacional, reproducida por Juan Pedro Posani en Caracas a través de su arquitectura (1969).

Así, apunta Rivas, Mujica logró gracias a su personalidad “que las constantes neocoloniales de Venezuela fueran más permeables que las del resto del continente. De sus experiencias en viviendas individuales y urbanizaciones residenciales como Campo Alegre, el Paraíso o la Florida se pueden extraer diferentes escuelas regionalistas con una total desinhibición. Tipologías constructivas vascas, catalanas, montañesas, etc, se verán exornadas con complementos ornamentales coloniales que, aunque se incluyen habitualmente dentro de este fenómeno típicamente iberoamericano, deberían estar incluidas en un apéndice propio que podríamos llamar recreaciones hispanas”, cuyo ejemplo más claro es la iglesia de Nuestra señora del Carmen en Campo Alegre “que remite al neobarroco andaluz con adiciones coloniales” y lo corroboran sus tres importantes intervenciones posteriores en la ciudad de Mérida, donde fijó su última residencia: la Universidad (1953-1955), la Catedral (1958) y el Palacio del Gobierno (1958). Por los vientos que soplan, en virtud del cambio de zonificación de que fue objeto la urbanización Campo Alegre en 1992 a raíz de la aprobación de la “Ordenanza de Zonificación de Campo Alegre y San Marino”, objeto de particular atención del semanario Arquitectura HOY de los lejanos 13 y 20 de marzo (nº 4 y 5), 23 de octubre (nº 36), 6 de noviembre (nº 38) y 18 de diciembre (nº 44) de 1993, la capilla de Nuestra Señora del Carmen será dentro de muy poco el único vestigio edificado que quedará para la posteridad de lo que fue un lugar lleno de piezas arquitectónicas de valor individual y coral que debió ser preservado como parte importante de la memoria de la ciudad.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 7 y 9. Colección Crono Arquitectura Venezuela

1, 2 y 3. http://www.ub.edu/geocrit/b3w-925.htm

4. Arquitectura HOY, nº 5, 20 de marzo 1993

5. https://www.pinterest.de/pin/384917099384487333/

6. https://prodavinci.com/hacia-las-quintas-de-este/

8. https://issuu.com/publicacionesaecid/docs/cata__logo_suite_iberia_maquetacio_

10. https://www.facebook.com/126931544009850/photos/detalleiglesia-nuestra-se%C3%B1ora-del-carmen-campo-alegre-manuel-mujica-mill%C3%A1n-chaca/1584934348209555/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 198

El plano de “Caracas y alrededores” con el que hoy ilustramos nuestra postal, fechado en 1954, muestra una ciudad en expansión que ha roto definitivamente los límites que antes le imponía el damero fundacional ocupando prácticamente todo el valle, extendiéndose incluso hacia el sistema de colinas del sudeste. Esta expansión responde, tal y como afirman Nancy Dembo, José Rosas e Iván González V. en “Caracas, modernidad y escala urbana: una aproximación interdisciplinaria” (texto aparecido en la revista Tharsis de julio-diciembre 2004), ineludiblemente a la geografía accidentada del valle de Caracas que condicionará y determinará las lógicas de la planificación urbanística, su infraestructura y los proyectos de arquitectura propuestos”. Sumado a una sucesión de planos que tienen al Plano Regulador de Caracas de 1951 su fuente principal, de este que hoy presentamos también se puede concluir que apunta a configurar “una estructura urbana y una lógica que se caracteriza por: 1) la ocupación total del valle de Caracas; 2) la consideración del valle y los potenciales del marco geográfico en que encaja, incluyendo su desarrollo hacia el litoral costero al norte y los valles transversales hacia el sudeste; 3) la consolidación de un centro principal en lo que era la ciudad de 1934 y la extensión de ésta hacia periferias suburbanas residenciales y núcleos de equipamiento especializado; 4) la importancia de una infraestructura vial que permita la lógica de extensión esbozada.”

Impreso a color en la Litografía Artística Cartográfica, Caracas, sabemos que una reproducción original reposa en lo que hoy se conoce como el Instituto Geográfico de Venezuela Simón Bolívar (IGVSB), denominación proveniente de la promulgación el año 2000 de la Ley de Geografía, Cartografía y Catastro Nacional. Anteriormente conocido con el nombre de Dirección de Cartografía Nacional, su fundación se remonta a 1935 fruto de la fusión de la Oficina de Cartografía Nacional, adscrita al Ministerio de Relaciones Interiores, con el Servicio Aerofotográfico del Ministerio de Obras Públicas (MOP), pasando luego a pertenecer (1976) al Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales Renovables (MARNR), ubicándose desde 1966 en el edificio “Camejo” situado en la avenida Este 6, uno de los dos “gemelos” proyectados por José Antonio Ron Pedrique, respetando el eje compositivo del Centro Simón Bolívar previsto con anterioridad dentro del Plan Rotival (1939).

La elaboración del plano que nos ocupa estuvo a cargo de Walter Troiani y Gustavo Pastorelli y si por algo se identifica es por amplíar aún más la visión del valle, especialmente hacia el sur. Tiene todas las características de ser un documento cuya vocación es la promoción turística por la manera algo ingenua en que es dibujada la costa venezolana en la franja inferior, mostrando la imagen que percibiría alguien que se aproxima a ella por la vía marítima.  También llama la atención que la franja señalada se encuentre flanqueada a un lado por la figura de Neptuno (a la izquierda) y por un dibujo, si se quiere infantil, de la estatua ecuestre del Libertador (a la derecha), permitiéndonos suponer que estaba dirigido a visitantes o inmigrantes italianos dada la procedencia de quienes tuvieron a cargo su diseño. En todo caso, tanto por la denominación de la empresa que lo imprimió como por la manera como está ilustrado el plano pareciera estarse buscan mezclar lo cartográfico con “lo pictórico” utilizándose, sin duda, una base suministrada por el MOP muy similar a la presente en varias publicaciones de la época de entre las cuales destaca el “Mapa de Caracas y sus alrededores” editado a modo de guía turística por la Shell el mismo año de 1954.

Detalles del plano que reposa en el Instituto Geográfico de Venezuela Simón Bolívar (IGVSB)

En el plano que reposa en el IGVSB hemos podido apreciar una sutil e importante diferencia con el que hoy publicamos del que suponemos es una versión. Ella consiste en haber colocado centrado, a un lado del escudo de armas de la ciudad (que puede notarse abajo y a la izquierda), una especie de pergamino en el que se aportan datos de la fundación de Santiago de León de Caracas. Por otro lado, la rosa que señala los puntos cardinales (ubicada arriba a la derecha), superpuesta al globo terráqueo, sugiere la posibilidad de que el plano forme parte de una colección.

Con respecto al sentido que cobra la sucesión de grafismos y emblemas que aparecen en la banda superior acompañando la denominación del plano, donde destaca, de nuevo, el escudo de armas de la ciudad y al centro una flor de lis (que, como se sabe, es usada de manera muy importante en heráldica y cuya simbología varía entre representación de la realeza y la de diferentes órdenes, gremios o instituciones), deducimos que parecieran obedecer a un criterio eminentemente decorativo al que quizás recurrieron los diseñadores echando mano de sus referencias culturales más próximas.

En resumen, este curioso plano no propone, tal y como apuntáramos al inicio, nuevas claves en lo que a comprensión de la ciudad se refiere más allá de mostrarla en toda su extensión. Su carácter “pictórico” de uso fundamentalmente turístico es quizá lo que le permite formar parte de la saga que desde estas páginas hemos venido mostrando desde hace un buen tiempo.

IGV