Este nuevo libro de Labics, una de las principales firmas de arquitectura de Italia, se dedica a la arquitectura del espacio público del país. Plazas, galerías, loggias, pórticos y patios son los elementos que caracterizan los pueblos y ciudades históricos de Italia, y que hacen que la experiencia de estos espacios públicos sea intenso y atractivo. Labics se propone explorar estos espacios encantadores, analizar su historia y tipologías, y documentarlos y describirlos a través de fotografías, planos y diagramas recién producidos. Ofrecen una taxonomía de soluciones que, en su conjunto, forman una teoría atemporal para el diseño de espacios públicos.
The Architecture of Public Space presenta una colección cautivadora de imágenes que decodifican visualmente elementos centrales característicos de la arquitectura italiana y especifica su papel en la definición del espacio público. El volumen destaca las soluciones arquitectónicas desde el siglo XIII hasta los siglos XX que producen la calidad espacial particular de estas estructuras urbanas y establece cómo se establecieron originalmente y continúan siendo utilizados por la gente.
Este libro supone un recorrido por la obra residencial de Luigi Caccia Dominioni, que se pretende sirva para aprender de sus obras y alcanzar lo que de actual hay en la lección contenida en sus espacios residenciales: la vigencia y sobre todo la necesaria actualidad de volver a unas planimetrías hechas desde el instinto, para un habitar desde dentro hacia fuera sin buscar el espectáculo formal como resultado, recuperar la importancia de la composición y el detalle de las fachadas, sin dejar de lado el fundamental compromiso que tiene la arquitectura con la historia, con la ciudad y con sus ciudadanos. El renombrado Estilo de Caccia es en realidad un ejercicio atemporal, no en busca de un estilo propio sino de un compromiso personal, heredero de la ética de su educación y de su pertenencia a una de las familias más antiguas de la ciudad de Milán. LCD trabaja en Milán, pertenece a una generación destinada a reconstruir el país justo después de su devastación a causa de los bombardeos aliados, y hay que destacar que lo hace algunos años antes de la definición teórica de Ernesto N. Rogers. El interés por la contribución de la arquitectura a la ciudad está presente en todos los proyectos; la construcción o recuperación de un ambiente propio a cada uno de ellos es un modo de hacer que asegura la pertenencia al imaginario colectivo, de modo que se construye lo urbano desde la arquitectura. El conocimiento de las primeras obras residenciales y su posterior análisis a través de la siguiente escala de observaciones avalarán o no el verdadero Stile di Caccia.
Comentario
Palacios colectivos
Sobre Luigi Caccia Dominioni
Eduardo Mangada
01/03/2024
Tomado de arquitecturaviva.com
En el arruinado Milán de la dopoguerra apareció una pléyade de arquitectos que se comprometió, en la teoría y en la práctica, con la reconstrucción física y simbólica de la ciudad. Nombres como Gio Ponti, Luigi Moretti, Ernesto Nathan Rogers o Ignazio Gardella se sumaron a una tarea colectiva que se confió en gran medida a la arquitectura y al edificio aislado, adelantándose al Manuel de Solà-Morales que luego afirmaría que no hay nada que haga más ciudad que un buen edificio.
Esta conjunción de buenos arquitectos y buenas obras, junto con la formulación de debates sobre la vivienda y la ciudad, es lo que ha permitido hablar de un estilo Milano, no tanto por la obediencia a un dogma disciplinar compartido, sino por el denominador común en la manera de hacer y en la conducta de los arquitectos frente a la ciudad.
En este ambiente se desenvolvió también Luigi Caccia Dominioni, un profesional poco conocido y divulgado que rescata ahora Mónica Alberola. Con buen criterio, deja que sea el propio protagonista quien confiese cuáles fueron sus ideas a la hora de enfrentarse a la arquitectura residencial, desde su particular condición aristocrática y católica: «Soy arquitecto hasta la médula y encuentro urbanismo en todas partes».
Junto al introito autobiográfico, la autora nos traslada una posible definición del centro de Milán como una città introversa, una ciudad orientada al interior que sorprende por la variedad y belleza de sus patios, jardines o pasajes, cuidada y heredada del siglo XIX. Así se comprende mejor la obra de Caccia Dominioni, resumida en este libro a través de siete edificios construidos entre 1947 y 1959 y destinados a alojar a una burguesía poderosa, con voluntad de exhibir su estatus haciendo sus casas lo más parecidas posible a los añorados palacios ochocentistas.
Podemos apreciar esta aspiración en los recurrentes accesos amplios desde la calle, que conducen hasta patios interiores y rotundas escaleras que, como potentes columnas, parecen sostener el edificio. En cada planta, son también los espacios públicos —vestíbulos, pasillos o estancias de paso— los que, sabiamente articulados, vertebran la, más que vivienda, casa: espacios ‘vacíos’ que serían mal vistos por cualquier promotor actual, ya que a veces llegan a alcanzar el 37% de la superficie.
Alberola confía al dibujo el análisis de esos siete edificios. Dibujos acompañados de precisos comentarios que parten de una planimetría bien definida a igual escala para todos ellos, con la presentación correcta cuya ausencia hay que lamentar en muchas otras publicaciones sobre ostentoso papel couché. Respetuoso con las ideas del arquitecto, el estudio se centra en la planta de los edificios, que evidencia el juego del vacío como elemento estructurante del proyecto.
Aunque son estos esquemas los que entiendo más interesantes, el volumen no descuida otros aspectos como los alzados, tanto en su composición general, como en la distribución y proporciones de los huecos o los materiales. Completan el libro unas breves páginas en las que Alberola resume los aspectos disciplinares más interesantes que ha desentrañado en su viaje por la historia arquitectónica de Milán y la aportación importante, aún hoy, de Luigi Caccia Dominioni a la arquitectura residencial. Una aportación que, a pesar de su lejanía, puede reverdecer en nosotros la necesaria reflexión sobre la vivienda concebida como casa.
María Di Muro, Mariano Fernández, Gustavo La Fontaine, Claudio Rama, Agricalva Canelón, Carlos Contreras, Gustavo Hernández y José Humberto Gómez
Prólogo de Tulio Ramírez
Editorial Laboratorio Educativo
2024
Nota de los editores
Los adelantos en materia de ciencia y tecnología en los últimos 60 años, no dejan de sorprender al mundo. La capacidad humana para crear pareciera no tener límites. La humanidad ha sido testigo en estas últimas décadas, de su inconmensurable capacidad para destruir a sus semejantes con armas cada vez más sofisticadas. De igual manera, y en paralelo, ha creado alucinantes desarrollos tecnológicos que han revolucionado la cotidianidad en todos los órdenes de la vida.
Efectivamente, se han inventado armas ofensivas y defensivas, hasta no hace mucho solo imaginadas por los cultores de la literatura de ciencia ficción. De igual manera, se han creado tecnologías capaces de prolongar la vida por su eficiente combate a enfermedades hasta hace muy poco irremediablemente fatales.
Es paradójico observar que en pleno siglo XXI, existan fundamentalismos medievales que justifican el exterminio de sociedades enteras, cohabitando con adelantos científicos y tecnológicos que están haciendo que el futuro llegue más rápido. Se podría afirmar que la barbarie no superada y los sorprendentes adelantos tecnológicos, son el yin y yang de los tiempos que estamos viviendo.
Esta nueva publicación fue bautizada en @filbogota 2024 que se inició el 17 de abril y terminó el 2 de mayo.