Reconocimiento al trabajo de RCR en Francia con una exposición que incluye una selección de 7 proyectos, que van desde el primer concurso que ganaron en el Faro de Punta Aldea hasta las últimas obras aún por construir en París, Île Seguin y el Pabellón Vide. El recorrido por el espacio se realizó a través de una experiencia sensorial -con sonido, iluminación y video-, ampliada con la colaboración artística del dúo CaboSanRoque. La trayectoria de RCR Arquitectes ha sido especialmente reconocida en Francia: nombrados Chevalier y Officier de l’Ordre des Arts et des Lettres 2008 y 2014 respectivamente, la Académie d’Architecture otorgó la Medalla de Oro a Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramon Vilalta el 2015, dos años antes de recibir el Premio Pritzker. No cabe duda de que los edificios producidos por RCR Arquitectes fomentan la experiencia: cruzar, aterrizar, tomarse el tiempo, observar, sentir. Cada uno a su propio ritmo y según sus capacidades, manténgase despierto. La arquitectura de RCR Arquitectes nos prepara para un encuentro con las personas, con la naturaleza, la luz, la historia, las geometrías ocultas, el fluir del tiempo, el espacio que nos rodea. En definitiva, se trata de prepararnos para escuchar. Recientemente, RCR ha creado un laboratorio de arquitectura abierto “La Vila” para ayudar a universidades de todo el mundo a la investigación creativa y transversal.
Arquitectura popular de Venezuela escrito por Graziano Gasparini (arquitecto e historiador) y Luise Margolies (antropóloga social), es un libro de 317 páginas, formato de 24,5 x 28,5 cms., tapa dura, diseñado por el propio Gasparini, impreso por Gráficas Armitano, C.A. en papel Glacé de 150 gramos del que se hizo un tiraje de 8.000 ejemplares.
Dedicado por los autores con “admiración, respeto y afecto” a Miguel Acosta Saignes “padre de la antropología venezolana” quien aún vivía cuando se editó, se trata de un texto de referencia que busca, entre otras cosas, poner de relieve el valor de una categoría que siempre ha ido a remolque y por debajo de “lo erudito”, “lo culto”, “lo propio de las élites”, “lo que se escribe con mayúsculas”.
Adelantándonos a asuntos que son expuestos en el capítulo 9 (“Final”) que bien pudieron aparecer como preámbulo, para los autores, “lo popular” ocupa un espacio que le es propio y que está vinculado etimológicamente a populus (el pueblo) y a las manifestaciones que de él emanan: el saber, la cultura, la tradición, la experiencia, la expresión, el arte, la música, la danza, la medicina, la religión y la arquitectura. “El concepto de arquitectura popular nace para distinguir y definir una de las manifestaciones de la cultura popular” declararán en el mencionado capítulo Gasparini y Margolies. Allí mismo en otro momento expondrán: “Lo popular es sincero. Lo popular es obvio. Lo popular es humano, a veces sencillo y rústico, pero humano. Los sentimientos no necesitan erudición. Para expresarlos no hay que ser literato. Los sentimientos populares nacen de la serenidad, de la meditación, de la sinceridad. (…) No importa la exquisitez de las definiciones. (…) Lo popular es el espinazo de la Nación”.
Con lo anterior por delante y el libro en la mano, cuando Pedro Grases escribe la “Introducción” de Arquitectura popular de Venezuela logra rescatar del primer capítulo titulado “Lo popular y la vivienda” lo que considera resume su propósito fundamental. De allí Grases subraya: “…en los últimos cincuenta años la transformación de la vivienda tradicional en Venezuela ha sido mas violenta y drástica que en los ‘casi cinco siglos de historia desde la llegada de los europeos al Nuevo Mundo’. Los efectos de la era del petróleo, a partir, especialmente, del fin de la II Guerra Mundial han sido determinantes por el cambio económico y cultural, a través de un conjunto de hechos (modernización, industrialización, urbanización, comunicaciones, etc.) que han ido borrando en forma casi incontenible los rasgos característicos de la tradición venezolana en la vivienda de sus habitantes».
Por tanto, el libro, cosa que también devela Grases, debe ser entendido como un documento que deja registro de las manifestaciones construidas más resaltantes sobre las cuales se podría apoyar “… la búsqueda de la tradición como ‘gran unidad dentro de la diversidad y complejidad de las soluciones regionales’ antes de la era petrolera venezolana. Todo ello en trance de desaparición, como tributo inevitable al progreso contemporáneo, por lo que esta obra adquiere un carácter testimonial de valor inapreciable”.
Graziano Gasparini y Luise Margolies socios en esta loable y valiosa empresa que busca “preservar en lo posible la parte más legítima del pasado nacional” y evitar “la total destrucción de lo que simbolizó el alma colectiva”, se combinan desde sus respectivas áreas de conocimiento para ir presentando a través de un sustancioso texto acompañado de excelentes fotografías (aportadas en su gran mayoría por ambos), los temas que consideran claves para comprender cuáles son los elementos constitutivos de nuestra arquitectura popular, aquellos que por su permanencia la definen y contribuyen a precisar su idiosincrasia, así como las categorías que podrían explicarla: lo diverso de sus manifestaciones, la manera como se construye, los materiales y técnicas que se utilizan, la respuesta al clima, las fuentes de las que bebe, la asimilación de lo culto o la forma como se asocia a otras manifestaciones son, entre otros, motivo de atención.
Así, en el primer capítulo (“Lo popular y la vivienda”) ya anunciado, donde se establecen los fundamentos de la obra, los autores se detienen a “precisar el alcance y significado del término ‘arquitectura popular venezolana’, y sobre todo, determinar el período que se puede considerar como representativo de la manifestación cultural”. Será la arquitectura prepetrolera, aquella que va “desde el lejano ayer sin fecha, hasta la segunda guerra mundial”, la que aporte mayores insumos a la definición que se busca y la que ofrece dentro de su diversidad la oportunidad de encontrar gran unidad producto de un equilibrio que existía “entre una forma de vida y una economía basada en las actividades agrícolas”. En consecuencia, se ve a la modernización impulsada por la riqueza petrolera como una amenaza que ha puesto al descubierto la fragilidad de la tradición acumulada la cual hay que preservar a toda costa sin dejar de reconocer que forma parte intrínseca de ella su capacidad de transformarse, mezclarse y adecuarse a los tiempos que se viven.
También aclaran Gasparini y Margolies en el primer capítulo su particular interés por referirse al tema de la “vivienda rural relacionada con la población criolla” la cual consideran como fuente principal de referencias y requiere atención ya que ha despertado interés solamente a partir de los años cincuenta, cuando “apenas acusa débilmente las primeras influencias de los incipientes procesos de industrialización y rápida urbanización” y los trabajos de los folcloristas Felipe Ramón y Rivera y el antropólogo Miguel Acosta Saignes empiezan a ocuparse en vivo de la vivienda indígena.
Portada e imágenes tomadas del interior del libro
Sentadas las bases y expuestos los motivos, el libro a partir del segundo capítulo desarrolla temáticamente aquellos asuntos que refuerzan el interés de los autores. Así, “Arquitectura indígena” (título del capítulo) apunta al rescate de una cultura que prácticamente se ha mantenido inalterable desde la llegada de los primeros europeos y a valorar una serie de aspectos que históricamente siempre han colocado las construcciones de los aborígenes venezolanos en un nivel por debajo de la “gran arquitectura”. Clasificada a grandes rasgos entre vivienda colectiva y vivienda unifamiliar, Gasparini y Margolies despliegan una amplia información visual que acompaña la detallada explicación de cómo y por qué aparecen y se construyen el shabono Yanomamö, el bohío Barí, la churuata Panare, la churuata Piaroa, la churuata Ye’kwana, la churuata Pemón, la casa andina y la vivienda palafítica.
El tercer capítulo dedicado a “La tierra cruda” se pasea por aspectos relacionados a la presencia en el país de la “arquitectura de tierra” y las técnicas utilizadas para elaborarla. El adobe y la tapia constituyen junto al bahareque los elementos más conocidos siendo el último el procedimiento constructivo más usado incluso desde antes de la llegada de los europeos y africanos. A la vivienda de bahareque corresponden las explicaciones dedicadas a su proceso constructivo donde aparecen la horconadura, el encañado, el embutido y el empañetado como sus diferentes etapas.
El cuarto capítulo, dedicado a “Los aportes foráneos” repasa en buena medida el inevitable proceso de mestizaje que se revela dentro del andar y la evolución de la arquitectura popular venezolana. La influencia española, predominante durante casi 300 años, es fundamental para entender la variedad de materiales y elementos que con una diversidad asombrosa se encuentran en los más apartados rincones del país. A partir de la independencia, al abrir Venezuela sus puertas al comercio libre, comienzan a llegar influencias de otras latitudes que se irán sumando y generarán respuestas igualmente interesantes que consistirán en la sustitución y uso de nuevos materiales y con ello también una forma distinta de componer las fachadas.
En “Viviendas y ambiente”, quinto capítulo, se recorre y analiza la manera sabia con que la arquitectura popular da respuesta a las variables climáticas de acuerdo a la región del país donde se localice, fuente inagotable de aprendizaje. De tal forma se dirige la mirada a la casa de Paraguaná, las casas de los páramos andinos y la casa de Maracaibo sumándose a ellas el impacto causado por la aparición del techo de “zin” el cual paulatinamente fue sustituyendo al tradicional de tejas.
Fotografías tomadas del capítulo «Genius loci»
“Genius loci”, sexto capítulo, aborda “uno de los aspectos más atractivos, humanos y siempre diferentes, dentro de la tipología repetitiva de la arquitectura popular, … lo novedoso, único, excéntrico, imprevisible y extravagante del aporte personal en determinadas intervenciones”. Se trata éste de un capítulo donde las fotografías hablan por sí solas para relatar las combinaciones de formas, materiales, colores y elementos que ofrecen infinidad de ingeniosas y atractivas maneras de combinarse y componerse siempre tras la búsqueda de resolver problemas funcionales que sin duda derivan en soluciones con una importante carga estética.
Siendo fundamentalmente una arquitectura anónima y sin duda la más abundante, la popular juega un papel relevante en la conformación del espacio urbano de muchos pueblos y ciudades del país ofreciendo en muchos casos lecciones dignas de estudio. A este tema que podría estar relacionado con el “hacer ciudad”, dedican Gasparini y Magolies el capítulo 7 desplegando una vez mas hermosas imágenes que dan cuenta de este importante hecho en diversas regiones y bajo diferentes circunstancias geográficas y topográficas.
Casi a modo de conclusión, bajo el título “Arquitectura popular hoy”, los autores reconocen cómo “la situación actual de la arquitectura popular venezolana es el resultado incontestable de los cambios sustanciales que han afectado el país; no se trata sólo del aspecto físico, es decir, de los cambios que pueden haber ocasionado los nuevos materiales industrializados o por que se vayan abandonando siempre más las técnicas constructivas tradicionales. Seguramente lo más importante, dentro de los factores de cambios, es la nueva actitud del hombre que ha vivido todas las transformaciones originadas por la modernización”. Es aquí donde se resalta la fragilidad que presenta el tema de la tradición y su sustitución por nuevos anhelos que han afectado sensiblemente la vida en el interior del país tras el hecho irrefutable de que ya para 1980 “Venezuela figuraba a la cabeza del mundo como el país con el más alto porcentaje de población urbana: 83,3%”. Sin embargo, pese a que han cambiado los materiales y desaparecido las técnicas tradicionales “la ‘arquitectura popular’ como fenómeno cultural sigue vigente”.
El formato de Arquitectura popular de Venezuela y la calidad de su contenido fotográfico puede hacer creer que se trata de un “coffee table book” diseñado únicamente para facilitar una placentera revisión de su contenido visual. Sin embargo, sin dejar de reconocer lo anterior, tanto o más importante que ello pasa a ser su bien estructurado discurso y orden de aparición de los temas que trata, donde a cada paso no deja de señalarse un aprendizaje y una advertencia sobre temas medulares que como la tradición, la memoria y la identidad claman por su preservación hoy más que nunca.
Sin embargo, una pregunta empieza a rondar insistentemente una vez terminada de revisar la obra: ¿por qué no se mencionó y menos aún se incluyó como parte importante del desarrollo de la arquitectura popular venezolana la experiencia correspondiente a los barrios autoconstruidos y las viviendas que los conforman, que para el momento de la publicación ya ocupaban una importante proporción de algunas ciudades venezolanas, particularmente Caracas? Responder esta interrogante daría pie, sin lugar a dudas, a otra nota diferente a la aquí presentada que podría tener un contenido crítico más agudo o dar pie a un debate acerca de los verdaderos intereses que movieron a los autores del libro.
Re-thinking the post-Industrial City / Re-pensando la ciudad postindustrial
Almudena Ribot, Enrique Espinosa, Diego García-Setién, Begoña de Abajo, Gaizka Altuna / CoLaboratorio
2020
Actar Publishers
Idioma: inglés
Nota de los editores
Actualmente el 55% de la población mundial vive en ciudades, alcanzando previsiblemente el 70% en 2050. Las ciudades son organismos en continua transformación: crecimiento, cambio, pero también encogimiento o colapso. Ciudad Abierta explora y especula desde la contemporaneidad sobre el futuro de la ciudad postindustrial, donde los archipiélagos industriales (S), los marcos (XL) y las singularidades obsoletas o desprogramadas (M / L) representan contextos críticos pero también oportunidades para una nueva Ciudad Abierta. Los sistemas abiertos han sido el foco de investigación de CoLab. Este libro recopila algunas ideas contemporáneas relevantes y atractivas, incluidas las contribuciones de Andrés Jaque, Juan Herreros, Philipp Oswalt, Momojo Kaijima (Atelier Bow-Wow), Langarita Navarro o Cedric Price, entre otros.
Catálogo de la exposición del mismo nombre abierta en La Casa Árabe de Madrid del 29 de enero al 16 de mayo de 2021
Nota de los editores
La figura de Hassan Fathy es una de las más controvertidas, apasionantes y complejas de la historia de la arquitectura contemporánea. Fue un hombre de su tiempo que encarna en su biografía las contradicciones del siglo que le tocó vivir. Sus obras muestran una gran vocación de modernidad pero sin renunciar a la sabiduría que la arquitectura tradicional atesora y que, paradójicamente, aporta soluciones a problemas que hoy han cobrado más relevancia que nunca.
Como el lector podrá comprobar en los ensayos recogidos en estas páginas, las aportaciones de Fathy no solo son importantes como soluciones constructivas que recuperan técnicas vernáculas: Fathy fue un creador que fusionó diferentes formas, espacios, técnicas y materiales tradicionales hasta obtener una arquitectura nueva y original. También se presenta la labor exhaustiva y minuciosa que Fathy llevó a cabo para desarrollar lo que él llamó tecnologías apropiadas y así conseguir una arquitectura respetuosa y dialogante con el entorno humano y natural.
Su firme determinación por mejorar la sociedad desde la arquitectura le hizo defender con convicción las ideas de comunidad, de proximidad y de sostenibilidad, asuntos que son de absoluta actualidad. Fue un adelantado de su tiempo y hoy es considerado como uno de los pioneros de la arquitectura sostenible. Visionario a contracorriente, en gran medida incomprendido en su momento, Fathy nos ha dejado un legado que sigue teniendo plena vigencia.
Hassan Fathy (Alejandría, 1900 – El Cairo, 1989), intelectual comprometido con la renovación cultural de su país e implicado en mejorar el habitat del campesinado, cuyas condiciones de vida parecían no haber cambiado desde los tiempos faraónicos, es el arquitecto egipcio más influyente y el que más interés sigue despertando. Se formó en la enseñanza beaux-artiana y eclecticista de su época, a la que añadió la influencia del Estilo Internacional. Pronto comprendió que los métodos de esas escuelas eran inadecuados para las condiciones económicas, sociales y climáticas de Egipto. Allí la solución al problema de la vivienda rural no podía pasar por la industrialización, los nuevos materiales y el aire acondicionado, sino por las técnicas artesanales de autoconstrucción, los materiales locales y el acondicionamiento térmico pasivo. Dedicado por completo a esta misión, participó en los debates internacionales, en la puesta en marcha del premio Aga Kahn y en la creación del Instituto de Tecnología Apropiada. En 1884 recibió la Medalla de Oro de la Unión Internacional de Arquitectos. Hoy día es considerado uno de los pioneros de la arquitectura ecológicamente sostenible y socialmente responsable.
Información de la publicación La nueva colección ‘Retratos’ recoge diferentes textos de Luis Fernández-Galiano sobre la vida y obra de un conjunto de arquitectos contemporáneos. El caso Calatrava es el octavo título de la misma, a la que sólo cabe añadir una entrega especial que recuerde a Enric Miralles en el 20 aniversario de su desaparición. Ilustrados con dibujos de los propios arquitectos, y enriquecidos con entrevistas en profundidad, reseñas biográficas y análisis de las obras, estos pequeños libros quieren ofrecer retratos pixelados de los maestros actuales, informativos y críticos a la vez.
El libro El caso Calatrava, con 72 páginas y en tapa blanda, comprende trece artículos que componen un recorrido por el pensamiento y la obra del creador valenciano. Personaje polémico como pocos, ha reunido su triple condición de arquitecto, ingeniero y escultor para construir una obra de extraordinaria ambición y reconocible singularidad. Esta colección de artículos se inicia con su primera realización española, el puente barcelonés de Bac de Roda, y en textos sucesivos se glosan sus proyectos en Sevilla, en Tenerife o en Valencia, como el colosal complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, que da pie a un cervantino coloquio entre perros. Pero también se comentan muchas de las titánicas construcciones levantadas en todo el mundo, se hacen dialogar sus obras con las de arquitectos como Gehry o Nouvel, y se intenta desentrañar lo que lo hace a la vez discutido y característico de nuestro tiempo. La secuencia de textos se cierra con un registro personal de los encuentros y desencuentros con el arquitecto, tan impopular entre sus colegas como reconocido por el público, y sin duda uno de los grandes protagonistas de la escena contemporánea.
Fieles a una radical manera de entender la profesión, los ganadores de la última edición del Premio Pritzker llevan tres décadas desarrollando una arquitectura comprometida que ha sabido traducir en un lenguaje escueto pero poderoso las preocupaciones sociales y medioambientales de nuestra época. Con motivo de la concesión del prestigioso galardón, la editorial Arquitectura Viva presenta Lacaton & Vassal. 1991-2021, un volumen bilingüe castellano-inglés de 176 páginas, encuadernado en tela y tapa dura, que reúne una treintena de las obras y proyectos más destacados del estudio galo. Cuatro artículos —firmados por Luis Fernández-Galiano, François Chaslin, Richard Scoffier y Enrique Sobejano respectivamente—complementan esta selección y permiten contemplar desde diferentes perspectivas la arquitectura contenida, siempre al servicio de las personas, que ha llevado a Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal a lograr el máximo reconocimiento de la profesión.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.