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AMAYUR, EREAGA Y… MENDI EDER

1. Arriba izquierda: Edificio Amayur. Arriba derecha: Edificio Ereaga. Abajo: Edificio Mendi Eder

Los nombres en euskera que encabezan esta nota corresponden a tres edificios hermanados no sólo por el origen de las denominaciones que los identifican sino por otra serie de circunstancias. En primer lugar forman parte de una saga que permite detectar la evolución de una manera de enfrentar el tema de la vivienda en alquiler que cobró un importante auge durante los años 50 del siglo XX. En segundo lugar porque están caracterizados por la selección de materiales similares cuyo resultado son tres soluciones que utilizan códigos afines en cuanto a la resolución racional de sus plantas, la composición de sus fachadas y el uso del revestimiento en ladrillo obra limpia utilizado para sus cerramientos exteriores combinado con detalles complementarios de herrería. Y en tercer lugar porque de todo lo anterior se puede derivar la presencia de la mano de un mismo proyectista, oculto tras la firma de los ingenieros que firmaron los planos introducidos para obtener los respectivos permisos de construcción ante la Ingeniería Municipal. Hablamos del delineante o arquitecto técnico vasco José Abásolo, uno de muchos exiliados políticos de la Guerra Civil Española que echaron raíces en nuestro país y lograron incorporarse al febril apogeo de la construcción en la Caracas de la década de 1950.

2. Edificio Amayur. Vistas exteriores

El Amayur (1953), cronológicamente el primero de ellos, ubicado en la parcela nº 57 de la calle La Cinta de Las Mercedes, vía tristemente célebre por haberse cometido en 1950, en una de las casas que allí existían, el magnicidio del presidente de la Junta Militar de Gobierno, Carlos Delgado Chalbaud, único hecho de este tipo registrado en la historia de Venezuela, deriva su denominación de una palabra cuya traducción significa “el fin” y que a su vez tiene un importante significado en la historia del reino de Navarra. Se suma así a otros tantos edificios que llevan nombres de origen vasco, la mayoría identificados con un estilo que asemeja los caseríos que pueblan el campo de aquel país, imperante en ese sector de la ciudad, del cual el Amayur pasa a ser una excepción dados sus rasgos definitivamente modernos.

Se trata de un pequeño edificio de tres pisos (con dos apartamentos en cada uno), semi-sótano y seis cocheras, construido por la empresa Zalútregui y Cía. (Adrián Zalútregui, Pedro Zabala y José Ignacio Landa) para ser habitado fundamentalmente por sus propietarios o famiiares (otro hecho que lo hace excepcional), proyectado por Abásolo y “permisado” por el ingeniero Luis Balliache F. Una mirada más atenta permite detectar cómo la edificación se adapta a las condiciones topográficas y geométricas de un terreno que ofrece poco frente urbano, mediante el desarrollo de un esquema simétrico que lleva a utilizar uno de los retiros laterales como su fachada principal. De ello se deriva que no ofrezca hacia la calle La Cinta mayor atractivo que el de presentarnos el costado de un bloque de apartamentos antecedido por un jardín, lo que convierte el descubrimiento de su acceso en una grata sorpresa para quien transita por la zona. El recubrimiento de sus fachadas con baldosas de ladrillo, el reborde de concreto (pintado de blanco) en ventanas y balcones y el uso de pasamanos metálicos en estos últimos, el empleo del bloque de vidrio de 20 x 20 cms como recurso para iluminar de día y expresar hacia el exterior la circulación vertical, y la elegante marquesina en volado con la que se marca la entrada, son señales que denotan el manejo correcto de los códigos de un racionalismo no necesariamente canónico.

Es la presencia de las características señaladas, que se pueden detectar por igual en el Ereaga (1954) y el Mendi Eder (1955), lo que permite colocar al Amayur como puerta de entrada a la lectura que hoy estamos intentando presentar desde aquí.

3. Edificio Ereaga. Vistas exteriores

Con relación al edificio Ereaga (1954), segunda etapa de nuestro recorrido, constituye junto al Mendi Eder una de las dos piezas mejor logradas dentro del armonioso y diverso paisaje urbano que conforma la avenida Miguel Ángel, localizada en la “Tercera sección”, parte baja y más plana de Colinas de Bello Monte, conformada por edificaciones residenciales de entre 4 y 8 pisos con comercios en la planta baja. La composición étnica de sus habitantes y el carácter vecinal que con el tiempo fue alcanzando, hacen ver esta avenida como el trozo de un barrio mediterráneo insertado en Caracas.

El Ereaga (nombre que significa “sembrar” y a la vez recuerda una hermosa playa vizcaína ubicada en Getxo), propiedad de la firma “Abásolo, Lizarralde y Cia.”, diseñado por Abásolo con la colaboración del ingeniero Rafael A. Palma, por ser de las primeras obras que se levantaron en la avenida, habría servido como eslabón en el desarrollo de una tipología que tiene en el Mendi Eder, construido posteriormente, su manifestación más acabada. Referencias aparte, sí parece que la temprana aparición del primero influyó en que fuera de los pocos inmuebles de la Miguel Ángel con vocación eminentemente residencial, hecho que ha perdurado obligándolo a defenderse de la presión a que el uso comercial circundante hoy lo somete.

El edificio, un bloque alargado de cuatro pisos recubierto en ladrillo, orientado norte-sur, se divide en cinco módulos verticales con accesos independientes de un apartamento por planta. Tres de dichos accesos se ofrecen hacia la fachada principal y los otros dos se ubican en los extremos del volumen a modo de remate como respuesta a las esquinas con las calles laterales que lo limitan: la Caujaro al este y la Bucare al oeste. Todos los apartamentos, con doble fachada que favorece la ventilación cruzada, vuelcan sus ambientes principales hacia la Miguel Ángel viéndose expresados a través de un sistema homogéneo de balcones y ventanas, remarcadas por bandas en concreto pintado de blanco, lo cual acentúa la horizontalidad del bloque. El volumen se eleva medio nivel para evitar los registros visuales de los ambientes ubicados en planta baja, definiéndose así los accesos y generándose un semisótano de uso común.

4. Edificio Mendi Eder. Vistas exteriores y planta

El último capítulo de este repaso lo dedicaremos al edificio Mendi Eder (“monte hermoso” traducido del euskera), terminado de construir en 1955. Atribuido por muchos años a Félix Losada, ocupa como ya asomamos, el lugar más alto en el orden evolutivo de las tres edificaciones a las que nos hemos ocupado, siendo la solución más refinada y mejor lograda tanto como arquitectura como por su respuesta urbana. Ubicado en una parcela de forma irregular, en la esquina formada entre la Miguel Ángel y la calle Casiquiare, está organizado a partir de cuatro cuerpos dispuestos ortogonalmente que conforman una limpia planta en «U» y crean dos patios hacia el sur que permiten la ventilación e iluminación de los apartamentos, especialmente para sus áreas de servicio. Cada uno de los cuatro cuerpos, con dos apartamentos por piso, cuenta a su vez con dos accesos ubicados en sus extremos, que conducen a un núcleo de circulación vertical y a un hall independiente para cada unidad de vivienda.

Tiene el Mendi Eder siete pisos: la planta baja comercial, seis plantas de apartamentos y un nivel pent-house. Adicionalmente cuenta con un sótano para estacionamiento. Cada apartamento posee tres habitaciones, un baño, sala-comedor y cocina-lavandero. Tal y como se recoge del libro-catálogo de la exposición 1950. El Espíritu Moderno (1998), particularmente del capitulo titulado “El estilismo anónimo”, el Mendi Eder “se instaló cómodamente en la avenida Miguel Ángel de Bello Monte al activar la vida urbana de sus comercios en planta baja. La roja pantalla de su volumetría se vuelca hacia la avenida dando cuerpo al sector. Los apartamentos ventilan eficientemente, debido a su doble fachada y permiten la organización de los servicios al interior del espacio central, logrando así mantener el orden externo del edificio”. Su bien logrado efecto de bandas horizontales, que recurren a la utilización del mismo lenguaje observado en el Amayur y el Ereaga, se ve complementado por el espacio público creado en planta baja frente a los locales comerciales que respalda y refuerza el disfrute urbano del sector.

Para cerrar y a la vez aclarar el por qué en el título de la nota aparecen los puntos suspensivos que preceden al Mendi Eder, diremos que ello no tiene otro objeto que dejar abierta la puerta a la duda que aún guardamos con respecto a su autoría. Si el Amayur y el Ereaga cuentan con respaldo firme para asegurar que hayan sido proyectados por José Abásolo, el Mendi Eder aún encierra cierta dosis del misterio que otorga el no haber dado con la información certera (más allá de los evidentes lazos señalados que lo unen a los otros dos evidentes a través de las imágenes) que, sin embargo, no evitan el sospechar que Félix Losada fue simplemente el encargado de firmar los planos “permisados”.

Nota

Del blog de la Fundación de la Memoria Urbana hemos podido saber que el Amayur y el Ereaga fueron registrados por dicha entidad para el Instituto del Patrimonio Cultural y el CONAC en el Preinventario Arquitectónico, Urbano y Ambiental Moderno de Caracas 2005/2006 de acuerdo al Convenio de Financiamiento Cultural 2003, No. 293 de fecha 30 de septiembre de 2003, suscrito entre la Fundación de la Memoria Urbana y el CONAC, como Bien Preinventariado, y consignado ante la Alcaldía de Baruta el día 22 de noviembre de 2007. Por su parte el Mendi Eder fue declarado por el Instituto del Patrimonio Cultural como Bien de Interés Cultural de la Nación, publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N. 38.234 de fecha 22 de julio de 2005 como una de las manifestaciones tangibles registradas en el I Censo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2005, y por la Alcaldía del Municipio Baruta como Edificación vertical de uso comercial y residencial multifamiliar Bien de Interés Municipal según Decreto N. 181, publicado en Gaceta Municipal extraordinaria N. 128-04/2005 de fecha 14 de abril de 2005.

ACA

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Todas. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

¿SABÍA USTED…

… que en 1959 la Shell Caribbean Petroleum Co.concluye la construcción de dos importantes Estaciones de Servicio en la ciudad de Caracas?

1. Izquierda: José Lino Vaamonde, fotografía extraída de su documento de identidad cuando asistió a la Exposición Internacional de París en 1937. Derecha: Detalle de la portada el libro La Guerra Civil española: reacción, revolución y venganza de Paul Preston

Cuando en el año 1946 la Shell Caribbean Petroleum Co. toma la decisión de crear una sección de arquitectura que se encargara de atender el urbanismo y diseño de campamentos petroleros, sus viviendas y sus diferentes servicios (clubes, edificaciones educativas y de atención médica o elementos de apoyo), así como también diversas necesidades que la compañía requería y aportaba a los centros poblados próximos a los lugares donde su actividad extractiva se desarrollaba, fundamentalmente en el occidente del país, le asigna tal responsabilidad al arquitecto español José Lino Vaamonde Valencia (Orense, 1900- Caracas, 1986).

Vaamonde, quien nunca revalidó en Venezuela su título obtenido en la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1927 (a los que sumó los de arquitecto sanitario y aparejador en 1934), llega como refugiado político en noviembre de 1939 luego de desarrollar una destacada labor tanto profesional (a nivel y privado y público) como política en España, donde siendo miembro de la Izquierda Republicana prestó sus servicios al gobierno de Manuel Azaña entre 1936 y 1939.

Siguiendo el artículo dedicado a Vaamonde elaborado por Isabel Argerich Fernández para el portal de la Real Academia de la Historia de España (http://dbe.rah.es/biografias/44253/jose-lino-vaamonde-valencia), destacan del período en que ejerció la profesión en la península su participación “en la construcción del Metro de Madrid (1927) y del ferrocarril Orense-Santiago (1929), dedicándose desde entonces al urbanismo. También trabajó para Secundino Zuazo en los planes de Reforma Interior y Ensanche de Madrid, Ensanche de Zaragoza y Plan Comarcal de Madrid”. En 1934 presentó a concurso del Ministerio de Obras Públicas en colaboración con Luis Pérez Mínguez y Joaquín Ortiz García un proyecto para poblados en zonas regables del Guadalquivir por el que logró mención especial del jurado. “En 1935 fue (…) premiado por su estudio Algunas aportaciones al estudio de la Vivienda Rural española; al año siguiente se distinguió con la 1ª Medalla en la Exposición de Bellas Artes de Córdoba (Sección Construcción) con el proyecto Vivienda Mínima para Obreros”. Simultáneamente, Vaamonde jugó un destacado papel en la creación de los Colegios de Arquitectos desempeñándose como secretario de la Sociedad Central de Arquitectos los años 1929 a 1931, “miembro fundador y secretario del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid desde 1931 a 1934, así como fundador y secretario general del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España entre 1932 y 1934”.

Incorporado al gobierno republicano, comienza una intensa actividad para la protección institucional del Tesoro Artístico español. “En octubre de 1936, fue nombrado arquitecto conservador del Museo del Prado, y vocal arquitecto de la Junta Central del Tesoro Artístico tres meses después. Como tal, dispuso medidas para la protección del Museo, y se responsabilizó de uno de los aspectos cruciales de la vasta operación de traslado de obras maestras a Valencia: su recepción y adecuada conservación en dicha ciudad”. Finalmente, destaca su participación como Comisario General Adjunto del Pabellón Español en la Exposición Internacional de París  de 1937.

Como ya se señaló, transcurridos 7 años desde su llegada a Venezuela en los que realizó varias actividades en la ciudad de Valencia asociado con Joaquín Ortiz García, Vaamonde es contratado por la Compañía Shell-Venezuela donde funda y organiza la Sección de Arquitectura en 1946 desempeñando la jefatura de dicha sección y, posteriormente, de la Sección de Proyectos. En 1958 (según recogemos del catálogo de la exposición “Arquitecturas desplazadas. Arquitecturas del exilio español” -2007- de la cual Henry Vicente Garrido fue director y comisario), “es designado Arquitecto Asesor de la Compañía, el más alto cargo arquitectónico dentro de la empresa”, de la que se retira en 1961. De 1956 es su participación como asesor en el proyecto para el edificio de la Shell Caribbean Petroleum Co. (Maracaibo) de Juan Andrés Vegas y de 1957 a 1960 su colaboración junto a Diego Carbonell y Miguel Salvador Díaz en el diseño del nuevo edificio sede para la misma compañía realizado en Chuao, Caracas.

2. Super Estación de Servicio Blandín, La Castellana. Rafael Valery S. bajo la supervisión de José Lino Vaamonde, 1954

De entre las edificaciones que se diseñan en la Sección de Arquitectura de la Shell (esbozadas en términos generales al comienzo de esta nota), no dejan de tener menor importancia los correspondientes a edificios de oficinas, de servicios y de alojamiento para la compañía y particularmente las estaciones de servicio (bombas de gasolina, como se les conoce popularmente) en algunas de las principales ciudades del país y en Caracas fundamentalmente.

Así, las “súper estaciones” de servicio Blandín y Las Mercedes, proyectadas la primera en 1954 y la segunda en 1955, pero abiertas al público en 1959, permiten destacar el cuidado que se tuvo a la hora de exponer por vez primera los resultados en dos localizaciones privilegiadas dentro de la capital de la calidad de diseño que la Shell aspiraba, sumado al hecho de que se trataba de las primeras incursiones arquitectónicas dentro de este uso cuyo programa fue ampliado con las más modernas prestaciones.

Blandín, ubicada en el cruce de la avenida del mismo nombre con la Teresa de Jesús en la Urbanización La Castellana, fue proyectada (con la supervisión de Vaamonde) por el arquitecto Rafael Valery S. (Catholic University of America, Washington, D.C. EE.UU), quien se había incorporado a la Shell en 1952. Para el diseño de esta edificación donde las variables funcionales son determinantes, es de destacar la correcta articulación de los dos cuerpos que la conforman a través de un tercero en que se ubica la tienda y el valor expresivo que cobra la estructura utilizada para salvar las luces requeridas por las dos actividades de mayor envergadura, siendo la dedicada al lavado de vehículos la que cobra mayor realce.

3. Super Estación de Servicio Las Mercedes. Carlos Augusto Gramcko bajo la supervisión de José Lino Vaamonde, 1955

El diseño de la Súper Estación de Servicio Las Mercedes, ubicada en un terreno de 4.600 m2 de la urbanización homónima, con frentes hacia tres vías, la Avenida Principal de la urbanización y las Calles Jalisco y California, corrió a cargo del arquitecto Carlos Augusto Gramcko (FAU UCV, promoción 3 / 1954), también bajo la supervisión de José Lino Vaamonde. Para esta importante localización dentro de un sector que empezaba a cobrar gran vitalidad urbana, se planteó una edificación predominantemente horizontal, acentuando el efecto al colocar mármol negro en los bordes exteriores de la cubierta. Los cerramientos interiores de la estación de servicio fueron resueltos utilizando grandes vanos, cerrados con marcos de aluminio anodizado y cristal reforzado, que permitían a los clientes observar las naves de lavado, engrase y secado mientras los empleados atendían sus automóviles. Con el ánimo de destacar la estación de servicio del conjunto de edificaciones existentes en la urbanización, se incorporó al proyecto a Alejandro Otero (1921-1990) notable pintor y escultor venezolano, quien creó un delgado prisma vertical de 15 metros de altura, 1,20 de ancho y 0,20 cms de espesor, de concreto armado, recubierto de aluminio anodizado gris con oro en sus caras principales, visibles a larga distancia, el cual descansaba en un pequeño espejo de agua, siendo esta la primera intervención de carácter urbano que hiciera el connotado artista plástico en la ciudad. Ambas estaciones de servicio han sufrido a través del tiempo diversas intervenciones que las han desfigurado e impiden detectar los valores de las propuesta originales. Por fortuna luego de momentos de incertidumbre que se produjeron a raíz del último cambio de administración, la obra de Alejandro Otero, despojada de las condiciones que la rodeaban en 1959 aún logra marcar su presencia en la hoy congestionada esquina de Las Mercedes donde se encuentra.

ACA

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  1. Izquierda: https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Lino_Vaamonde. Derecha: Paul Preston, La Guerra Civil española: reacción, revolución y venganza, 2010

2 y 3. Colección Crono Arquitectura Venezuela

1974• Centro Comercial Paseo Las Mercedes y Hotel Holiday Inn

Paseo Las Mercedes.png

1974•  Se termina de construir el conjunto Centro Comercial Paseo Las Mercedes y Hotel Holiday Inn ubicados en el cruce de la Av. Principal y el Paseo Enrique Eraso de la Urbanización Las Mercedes, diseñado entre los años 1969 y 1971 por el arquitecto Jimmy Alcock. El conjunto de 80.000 m2 está compuesto de un basamento de 4 niveles de uso comercial que se organiza en torno a un espacio central provisto de una cubierta móvil traslúcida, que permite al abrirse la estrada de ventilación. En el extremo norte del basamento se levanta un hotel de 10 pisos, que tiene 220 habitaciones.
Parte del sótano se utilizó para instalar un restaurante y un cine. Años después se desarrolló en estos espacios un importante centro cultural, aumentando el número de salas de cines-teatro, una galería de arte, una librería y diversos cafés y restaurantes.
El centro está servido por un estacionamiento para 1.300 vehículos.
El espacio adjunto a la entrada del hotel desde el interior del Centro Comercial, de 3 alturas, fue intervenido por el arquitecto Domingo Álvarez con un obra con luz, espejos fijo y otros móviles, que busca modificar la percepción que tenemos del sitio.

HVH

¿SABÍA USTED…

… que en 1948, hace ya 70 años, se terminó de construir en la avenida Orinoco de la urbanización Las Mercedes el edificio Gastizar?

1. Edificio Gastízar. Circa 1950

En 1943, la familia Eraso, propietaria de la hacienda Las Mercedes, junto a la compañía constructora Venezolana de Inversiones C.A. (VICA), y su presidente Gustavo San Román, se asociaron con el fin de urbanizar inicialmente lo que en la actualidad identificamos como El Rosal y Las Mercedes, produciéndose así la primera incursión hacia «el sureste» de la ciudad de Caracas. De este modo se ofrecía a la clase media emergente la oportunidad de adquirir “quintas” o alquilar apartamentos, en edificios de baja altura dentro de un suburbio residencial bien planificado con base en una retícula homogénea. Los proyectistas, arquitectos y delineantes que materializan su desarrollo, muchos de ellos de origen vasco, dotan de un sello característico a las viviendas unifamiliares y a muchas de las multifamiliares que allí tempranamente se implantan siendo la tipología del “caserío”, típica construcción rural de Euskadi, la que termina predominando como lenguaje formal tanto en casas como en edificios. Apellidos como Basagoiti, Salvador, Iñiguez, Abásolo y Aguirrezabala, por citar algunos, se encuentran entre quienes firmaron los planos o diseñaron para la urbanizadora los modelos que, identificándose posteriormente con denominaciones extraídas del norte de la península ibérica, se repitieron a todo lo largo y ancho de un sector que, valga la pena acotar, fue aprovechado por las transnacionales del petróleo para residenciar a buena parte de sus altos gerentes, funcionarios y empleados.

2. Edificio Gastízar. Izquierda: Planta tipo. Derecha: Corte

Así, el edificio Gastizar, cuyo nombre en euskera remite a la vieja torre de una casa solariega del pueblo de Ustáriz, cuya veleta da pie a las reflexiones que acompañan el breve relato El dragón de Gastizar escrito por Pio Baroja en enero de 1918, cobró en el paisaje urbano de Las Mercedes un papel importante dentro de la evolución del “estilo arquitectónico vasco” que su diseñador, Miguel Salvador Cordón, auspició, tras la firma en este caso de su compañero de exilio el ingeniero Lorenzo de Basagoiti. Su fecha de construcción ubicada después del Toki Eder (1943, situado en Chacaíto) y antes del Donosti (1949, localizado muy cerca en la misma avenida Orinoco), permiten considerar el Gastizar como otro eslabón en la manera como el “caserío”, por lo general de uso unifamiliar en tierras vascas, es reinterpretado para dar cabida a un edificio multifamiliar en tierras venezolanas. También el Gastizar se suma a la búsqueda igualmente ecléctica que Miguel Salvador Cordón materializa en 1950 en el proyecto para la casa-club del Centro Vasco de Caracas, situado en la urbanización El Paraíso.

Tras su aspecto doméstico que asemeja una caserón de tres pisos con techo a dos aguas, el Gastizar alberga seis funcionales apartamentos (dos por nivel, incluido el nivel suelo) dentro de una planta simétrica, casi cuadrada, horadada por un pequeño patio posterior. Su elocuente expresividad, manifiesta en el cuidadoso tratamiento de su fachada principal, hace que rejas, contraventanas, uso de superficies empedradas, entramados, garajes y decoraciones alusivas a su origen jueguen un papel determinante.

3. Edificio Gastízar. Circa 2010

Así, en el Gastizar, a diferencia de su “hermano” el Donosti donde se percibe una mayor fidelidad con respecto al modelo originario, se apela a dotar de un mayor dinamismo formal a la fachada principal, variando la proporción de los llenos, modificando algunos de los materiales usados como ornamento, resaltando verticalmente su cuerpo central y jugando con la disposición de los techos, todo ello sin alterar significativamente el tamaño y colocación de las perforaciones dentro del planteamiento absolutamente simétrico que en ambos casos rige toda su composición. Otra ligera alteración se percibe al comparar la dimensión de las plantas (algo más rectangular en el Gastizar) y la disposición de los servicios dentro de la distribución de los apartamentos, más concentrados en la obra que estamos considerando en torno al pequeño patio incorporado en la parte posterior el cual permite la ventilación natural de los ambientes. La suma de todo lo antes señalado convierte al Gastizar en claro vestigio de la memoria de una urbanización que intentó propiciar una escala íntima y tranquila que no rompiera con el espíritu residencial y que, con el pasar de los años, ha ido transformando dramáticamente su fisonomía dada su incorporación a la vorágine urbana, acompañada de un virulento cambio de usos.

4. Edificio Gastízar. Dos momentos de su demolición el sábado 3 de octubre de 2016.

La descripción que hemos hecho del edificio, aunque apela mayoritariamente al presente como tiempo verbal, debimos haberla redactado completamente en pasado. El sábado de 3 de diciembre de 2016, por sorpresa y a plena luz del día, el Gastizar fue demolido con la venia de las autoridades municipales y del Instituto de Patrimonio Cultural sin que mediara contemplación alguna por parte de sus propietarios, a pesar de la voz de alerta que alzaran en su momento DoCoMoMo Venezuela y la Fundación de la Memoria Urbana, y luego de haber sufrido paulatinas modificaciones en su robusta imagen que, sin saberlo, enviaban una clara señal de advertencia.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 4. Colección Crono Arquitectura Venezuela

2. González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015

3. https://iamvenezuela.com/2016/12/demolido-edificio-emblematico-de-las-mercedes/

ES NOTICIA

La Calle Pública

En los espacios del C.C. Tolón fue inaugurada el pasado 10 de julio la muestra La Calle Pública, iniciativa a cargo de Incursiones: Laboratorio de Ciudad con el apoyo del Fondo de Valores Inmobiliarios y la Alcaldía de Baruta. 

La calle es un componente esencial de la ciudad. Desde siempre ha jugado un rol fundamental al generar el espacio para la movilidad, la comunicación, el comercio y la interacción social. A pesar de que durante buena parte del siglo XX la calle se entendió como un espacio destinado al vehículo privado y su movimiento eficiente, este modelo está quedando atrás. En la ciudad contemporánea la calle es un espacio complejo que contribuye a la riqueza de la experiencia urbana y a una mayor cantidad y variedad de intercambios entre personas.

De esta manera, la calle debe pensarse como un espacio de conexión en el sentido más amplio posible, desde el tránsito hasta la interacción social y el intercambio comercial. Para ello, debe permitir que convivan diversos medios y velocidades, con una infraestructura adecuada para el peatón, el ciclista, el transporte público y el vehículo privado, el comercio, la pausa y el encuentro, entre otros.

En este marco, La Calle Pública apuesta a la transformación de Las Mercedes en un nuevo modelo de ciudad, uno que entiende la calle como el espacio público fundamental, desde donde poner en marcha transformaciones profundas que buscan cambiar la manera como nos relacionamos unos con otros y con nuestro entorno. Las Mercedes tiene características que la convierten en un sector estratégico dentro de nuestra ciudad. Su ubicación geográfica, accesibilidad, atractivo comercial, valor patrimonial así como el marco urbanístico y legal de su ordenanza hacen de su transformación un proyecto factible y accesible, al que vale la pena apostar.

La Calle Pública permanecerá expuesta en el piso 2 del C.C. Tolón hasta sábado 28 de julio. Ese día, la muestra cerrará con una intervención urbana a partir de las 3:00 pm en la intersección de las calles California y Copérnico.  Los interesados en formar parte del equipo que llevará a cabo la intervención pueden escribir a hola@incursiones-ve.com

ACA

1949• Edificio Donosti

Edificio Donosti.jpg

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1949•  Se concluye la construcción del edificio Donosti, ubicado en la avenida Orinoco, urbanización Las Mercedes, Caracas, diseñado por el arquitecto Miguel Salvador Cordón.
El Edificio Donosti tiene tres plantas, dos apartamentos en cada una de ellas.
Cada apartamento tiene sala, comedor y cocina; dos habitaciones provistas de armarios, compartiendo un baño, una habitación adicional con baño incorporado. Los dos apartamentos de la tercera planta tienen una pequeña terraza a la cual se le accede desde la sala.
Ese espacio, en los apartamento de la planta baja se utiliza para desarrollar la entrada a la vivienda.
Miguel Salvador Cordón, verdadero diseñador de los edificios Donosti y Gastizar, vasco de nacimiento y proyectista arquitectónico de profesión, que llegó a Venezuela en 1939 como exiliado político de la Guerra Civil Española, nunca revalidó su título pero siempre estuvo ligado a la industria de la construcción. Salvador se involucró de manera muy particular en el desarrollo de las urbanizaciones El Rosal y Las Mercedes (realizadas por la empresa Edificaciones VICA), para las que diseñó un número considerable de quintas y edificios dentro de lo que él mismo denominó como “estilo arquitectónico vasco”. Actuando como propietario y ante la dificultad legal de aparecer como firmante de los planos del mencionado inmueble, Salvador recurrió al apoyo de Lorenzo de Basagoiti, ingeniero industrial y compañero de exilio y viaje, quien en 1947 gestionó la equivalencia de su título en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela.

HVH