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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 192

La Fundación Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico (FIIIDT), tradicionalmente conocida como el “Instituto de  Ingeniería”, es una fundación del Estado Venezolano creada por decreto en 1980 adscrita entonces al Ministerio de Fomento y hoy al Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología. Inició efectivamente sus operaciones en 1982, buscando asumir el elevado reto de ser el “Brazo tecnológico del Estado Venezolano”.

La auspiciosa aparición de esta institución permitió que se ofreciese como centro modelo de generación y transferencia de tecnología a la industria pública y privada venezolana, cosa que logró con gran éxito durante los primeros años de su puesta en funcionamiento, gracias a la conformación de un equipo de trabajo que compartía una visión tendiente a poner en contacto y hacer colaborar las diferentes disciplinas y actores que intervienen en el proceso del diseño industrial de una amplia y variada gama de objetos.

No es sino hasta 1989 con la aparición dentro de su estructura organizativa de la Unidad de Diseño (incorporada al Centro de Ingeniería Mecánica), que empieza a llenarse un vacío existente en el país correspondiente a la creación, adaptación u optimización de piezas y productos industriales. La incorporación en dicho proceso de avanzados equipos de computación que apoyaban casi en un 100% la elaboración de modelos teóricos y de un taller con una completa maquinaria que facilitaba la realización de ajustados prototipos y series cortas de objetos, permitieron a la Unidad cubrir la totalidad de los aspectos que se encuentran involucrados en el diseño industrial abriendo la posibilidad de brindar asesoría y servicios adicionales tales como: elaboración de planos, adaptación de programas CAD a la industria, cursos en el área CAD/CAE o análisis y estudio del comportamiento dinámico y estático de piezas en el computador. El autofinanciamiento, vale la pena recalcarlo, se encontraba detrás de todos los esfuerzos desarrollados por la institución en ofrecer servicios pese a ser un ente público. Ya para 1992 el Instituto y en particular su Unidad de Diseño, permitía lucir como logros visibles, entre otros, desde carcasas para contener circuitos electrónicos hasta un cortador industrial de papas, pasando por la mejora del diseño del cartón de huevos que en aquel momento se destinaban a la exportación o la optimización de piezas dentro de la maquinaria de determinadas empresas.

Pues bien, aquella entidad que empezó a convertirse en referencia desde un apartado rincón de Sartenejas, que operaba en edificaciones un tanto improvisadas, decidió ampliar y complementar sus instalaciones encargándole al Instituto para el Desarrollo Experimental de la Construcción -IDEC-, a través de la empresa TECNIDEC, S.A., el diseño y realización del edificio, para lo cual se conformó un equipo liderado por Henrique Hernández e integrado por Alejandro Galbe, Cristina Echeverría y Luis Marcano, con la participación de Sonia Cedres de Bello en la programación. Buscaba obtener una imagen edificada a tono con sus características y no fue para nada defraudada.

De tal manera, no dudó el equipo del IDEC en aprovechar la oportunidad para demostrar otra de las posibilidades que ofrecía el Sistema Estructural Metálico Apernado (SIEMA) que ya había sido utilizado con notable éxito entre 1983 y 1988 en la Sede del Banco del Libro de Altamira (ver Contacto FAC nº 57 del 10-12-2017).

Siendo un sistema constructivo abierto, basado en el ensamblaje en obra de componentes estandarizados producidos industrialmente, económico, versátil, de fácil montaje, ligero y flexible el SIEMA, cuya denominación definitiva es adoptada en 1983, representa a cabalidad las más amplias aspiraciones de quiene dirigían el IDEC. Según se desprende de su catálogo (http://www.fau.ucv.ve/idec/pdf/propuestasidec.pdf), “está conformado por una armazón articulada de acero: cerchas apernadas a las columnas, losas de concreto vaciadas en sitio y arriostramientos diagonales. Columnas: perfiles de acero tubulares de sección cuadrada para uno, dos y tres pisos. Cerchas principales de entrepiso y techo: fabricadas con perfiles angulares normalizados y cabillas lisas de especificaciones SIDOR. Cubren luces de 7.20, 4.80, 3.60 y 2.40 m. Cerchas secundarias: similares a las anteriores. Cubren luces de 3.60 y 2.40 m. Losas de entrepiso y techo: concreto armado vaciado en sitio sobre lámina de acero galvanizado como encofrado no colaborante. Las losas cubren luces de 3.60 y 2.40 m. Tirantes diagonales: colocados según requerimientos del análisis sísmico. Admite una variada gama de cerramientos internos y externos cielorrasos y acabados con materiales y componentes existentes en el mercado de acuerdo a los requerimientos funcionales, estéticos y ambientales: vidrio, aluminio, mampostería convencional, prefabricados de concreto, laminados plásticos, cartón-yeso, madera, etc. Las instalaciones eléctricas, sanitarias, mecánicas y de gas, pueden ser colocadas a la vista o embutidas en la tabiquería. Las tuberías pueden distribuirse a través de las cerchas y colgarse de las losas. Las escaleras están conformadas por componentes metálicos fijados a la estructura. Los escalones se producen por vaciado de concreto o granito sobre encofrado resistente de lámina metálica doblada. El peso de la estructura metálica de SIEMA, excluyendo la losa, es de 24 Kg./m2, cifra 20 % inferior al peso de una estructura convencional de acero no racionalizada”.

1. Ampliación del edificio de la Fundación Instituto de Ingeniería. Espacio central

El partido seguido para componer el edificio de 4.000 m2 del Instituto de Ingeniería, solicitado para ser diseñado y puesto en funcionamiento en 11 meses (ya que su financiamiento se encontraba amarrado a un convenio internacional), buscó tomar en cuenta el fresco clima, condiciones topográficas e inmejorables condiciones ambientales del lugar donde se ubicó, dando como resultado una elegante pieza horizontal muy bien proporcionada, envuelta por superficies acristaladas, posada ligeramente sobre el suelo, que pone al descubierto toda su armazón estructural y explota al máximo la relación interior-exterior recordando la estética de Mies van der Rohe.

Como ya señaláramos en su momento, a partir de 1991 el SIEMA se comercializa y se utiliza ese mismo año para la construcción de un edificio de laboratorios de la Procter & Gamble en La Yaguara (Caracas), proyecto del arquitecto Pablo Lasala, para luego servir de soporte (tras la firma de un contrato de Licencia con la empresa CORYLUM C.A.) para contener la sede del Grupo CORIMON en la Zona Industrial de Valencia, estado Carabobo (hoy ocupado por PEQUIVEN), del arquitecto Servio Tulio Ferrer y, después, el núcleo de Maturín de la UCV del arquitecto Nelson Rodríguez. Hasta la fecha no ha sido utilizado para resolver edificios de vivienda y se ofrece como idóneo para “oficinas, edificaciones educacionales, centros asistenciales, servicios comunales, servicios de apoyo industrial, laboratorios y pequeñas y medianas industrias”.

2. Artículo dedicado a la Fundación Instituto de Ingeniería aparecido en el nº 4 de Arquitectura HOY, 19 de diciembre de 1992

Por su parte, el Instituto de Ingeniería inserto dentro del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, de acuerdo a la información contenida en su portal http://www.fii.gob.ve/ “desarrolla proyectos en cinco grandes disciplinas: Ingeniería Mecánica, Tecnología  de Materiales, Geomática, Ingeniería Eléctrica y Sistemas, Seguridad  Informática y Certificación Electrónica”. Sin embargo perdió la frescura que asomaba a finales del siglo XX convirtiéndose en un ente fundamentalmente burocrático. Por tanto, ha mermado en su loable afán por “realizar actividades de investigación aplicada, desarrollo tecnológico, asesoría técnica y servicios especializados en diversos campos de la ingeniería, para promover la evolución del aparato productivo nacional, asegurar la transferencia y apropiación tecnológica local o adquirida, y potenciar las capacidades de gestión del sector público”, mostrando muy pocos logros y realizaciones que permitan vislumbrar niveles importantes de superación de la dependencia de la tecnología foránea.

ACA

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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 186

Cuando entre el 4 y el 6 de mayo de 2005 se celebra el II Simposio Latinoamericano de Tenso-Estructuras (SLTE) en Caracas, ya se contaba con la experiencia previa del realizado en 2002 por la Escuela Politécnica y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de São Paulo, Brasil, tanto en lo relativo a la organización y logística que siempre demandan este tipo de eventos, como en la consolidación de un tema que, como el de las estructuras tensadas, ya se encontraba suficientemente robustecida a nivel regional.

Carlos Henrique Hernández y Rui Marcelo Oliveira promotores de los Simposios Latinoamericanos de Tenso-Estructuras

La idea de montar periódicamente este tipo de encuentros proviene del empuje dado por los profesores Carlos Henrique Hernández, investigador del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV), y Rui Marcelo Oliveira Pauletti de la mencionada Escuela Politécnica de São Paulo, quienes ya al finalizar el primero de ellos consideraron importante preservar su continuidad dándoles el carácter regional que finalmente adoptaron.

En Caracas, se sigue un formato similar al de Brasil contándose con el aval de una institución académica (en este caso la UCV a través de sus Facultades de Arquitectura y Urbanismo e Ingeniería), la participación de invitados internacionales con conferencias magistrales, la presentación de ponencias arbitradas por un Comité Científico, y ampliándose la participación estudiantil a través de la organización por vez primera de un Concurso para proyectos realizados por alumnos de las diferentes universidades de la región en torno al tema de las tenso-estructuras, siendo éste un importante elemento que va a formar parte permanente de la filosofía de los SLTE de aquí en adelante. También se introduce por primera vez la traducción al inglés para permitir la incorporación de participantes de fuera del área de habla hispana.

De lo que se recoge en http://www.grupoestran.com/simposio/, el objetivo del Simposio caraqueño no era otro que “Estimular y promover el desarrollo, el diseño y la construcción de estructuras tensadas en Latinoamérica a través de la creación de un foro de discusión sobre los temas de diseño, ingeniería, construcción y comercialización”. Es decir, se le abría la puerta a investigadores, profesionales, empresarios y estudiantes interesados en el tema y se contaría con “la presencia de un grupo de especialistas reconocidos a nivel mundial con los cuales intercambiar experiencias, así como con una representación de empresas que mostrarán el estado del arte de equipos y materiales”.

Dos posters elaborados con motivo del II Simposio Latinoamericano de Tenso-Estructuras de Caracas, 2005. Uno como invitación general y otro para convocar al Concurso para proyectos realizados por alumnos de las diferentes universidades de la región
Conferencistas internacionales invitados al II Simposio Latinoamericano de Tenso-Estructuras, Caracas, 2005

Asistieron un total de 530 personas que representaron a 18 países, de las cuales 54 eran profesores, 132 profesionales y 344 estudiantes. Además fueron presentadas 42 ponencias y se contó con la presencia como conferenciastas internacionales del Ing. Horst Berger (Alemania), el Prof. Aldo Capasso (Italia), el Prof. Félix Escrig (España), el Arq. Nicholas Goldsmith (EEUU), el Prof. José Ignacio Llorens (España), y el Prof. Juan Monjo Carrio (España), todo lo cual habla de manera muy positiva acerca del éxito y cuidado que se tuvo en la organización del encuentro el cual se veía respaldado por la si se quiere reciente declaración de la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio Mundial por la UNESCO. Así mismo, se contó con apoyo de nueve instituciones nacionales e internacionales y el patrocinio de once entidades y firmas comerciales públicas y privadas.

Quizás para ampliar un poco más la información y tener una visión más amplia del tema que ocupa este tipo de eventos valga decir que “Las estructuras flexibles o tenso-estructuras, tales como: las mallas de cables, los tensigrid y las membranas (estructuras de tensión) son conocidas por la simplicidad de sus elementos, así como por su fácil ensamblaje, mínimo consumo de materiales, mínimo desperdicio y eficiencia energética. Aspectos estos que les permiten sobrepasar a cualquier otro sistema estructural en términos de ligereza y capacidad para cubrir grandes luces. (…) A pesar de que su uso se remonta a las primeras etapas de la humanidad, las estructuras tensionadas son eminentemente modernas y su construcción requiere de materiales sofisticados, como es el caso de las membranas sintéticas, cables de acero de alta resistencia y sofisticadas teorías de diseño”. Su uso, gracias al desarrollo tecnológico que ha tenido lugar durante las últimas décadas, se ha ampliado del ámbito arquitectónico al urbano abarcando “desde espacios transitorios a espacios permanentes, desde viviendas unifamiliares a gigantescos estadios, desde techos de aeropuertos a fachadas de rascacielos” (citas tomadas de http://www.grupoestran.com/simposio/).

Grupo Estran C.A.. Cubierta del Museo Arqueológico de Taima-Taima. Edo Falcón (1998/2004)

El desarrollo de las tenso-estructuras en nuestro país, las cuales pueden considerarse como una derivación de las estructuras transformables (aquellas cuya característica principal es su capacidad de plegarse y desplegarse), ha tenido un importante impulso a través de la apertura desde 1988 de una línea de investigación dentro del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) a cargo de Carlos Henrique Hernández quien, recién llegado de terminar un Master of Science in Architecture en MIT, empezó a identificar los resultados experimentales que de allí surgieron con la denominación “estran” (contracción proveniente de tomar la primera sílaba de las palabras estructura y transformable). Dicha labor, cuyos productos empezaron a comercializarse a través de TECNIDEC S.A. (primera entre todas las empresas universitarias, ligada al IDEC), fue trasladada por Hernández al ámbito privado a través del Grupo Estran C.A. desde donde ha logrado comercializar todo lo derivado del trabajo investigativo iniciado en la academia, convirtiéndose dicho grupo (junto a TECNIDEC) en pionero en Venezuela en el diseño y aplicación de esta tecnología contando con un numeroso portafolio de obras ejecutadas.

Para la fecha en que se realiza el II SLTE ya el Grupo Estran C.A. había ejecutado no menos de 20 proyectos y obras que empezaron a ser reconocidas dentro de diferentes zonas de la ciudad y el resto del país, destacando del 2003 la Cubierta Tensil para el Área de Excavación del Museo Arqueológico de Taima-Taima, Edo. Falcón y de 1998-1999 las Cubiertas Textiles para el Área de Juego “Diverxity” del Centro Comercial Sambil, Caracas (en colaboración con TECNIDEC S.A.), cuya reducción a objeto de valor gráfico sirvió de identificación al evento e ilustra nuestra postal del día de hoy.

Catálogo del II Simposio Latinoamericano de Tenso-Estructuras realizado en Caracas el año 2005

En el encuentro realizado en Caracas, como aspecto relevante, Carlos Henrique Hernández propuso la creación de la Red Latinoamericana de Tenso-Estructuras la cual tuvo una amplia acogida, firmándose el documento fundacional por los participantes allí presentes y que hoy se puede identificar como TENSORED. Adicionalmente logró publicarse un cuidado catálogo que recogió todos los pormenores relacionados con la realización del evento.

Poster del VII Simposio Latinoamericano de Tenso-Estructuras, Lima, 2018
Dos portadas de la revista entre rayas dedicadas al tema de las tensoestructuras

La organización del Simposio ha mantenido su regularidad habiéndose realizado hasta la fecha, luego de los de São Paulo y Caracas, otros cinco: Acapulco, México (2008), Montevideo, Uruguay (2011), Santiago de Chile, Chile (2012), Brasilia, Brasil (2014) y Lima, Perú (2018), éste último acogido por la Universidad Ricardo Palma.

El uso de las tenso-estructuras al día de hoy, a partir de que Frei Otto le diera carta de identidad a nivel internacional en los Juegos Olímpicos de Munich (1968-72), se encuentra ampliamente difundido y su desarrollo ha seguido alcanzando cada vez más niveles de optimización y eficiencia, sin dejar de lado el valor estético que su intrínseca ligereza de por sí siempre ha guardado. Para aquellos curiosos interesados en conocer un poco más sobre su evolución en nuestro país recomendamos leer el artículo “Evolución de las tenso-estructuras en Venezuela” de Carlos Henrique Hernández que puede ser descargado de http://saber.ucv.ve/handle/123456789/3805?mode=full, el cual ofrece una amplia bibliografía que cada quien puede incrementar a través de la presencia en la web de textos más recientes. También la revista entrerayas ha convertido el tema el objeto de su interés habiendo publicado hasta ahora hasta cinco números monográficos, siendo el último el 126 (Tensoestructuras V) correspondiente a agosto-septiembre de 2018 donde se dedica un importante espacio al VII SLTE realizado en Perú.

ACA

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https://sites.google.com/site/simposiocaracas3/

https://docplayer.es/70359579-Evolucion-de-las-tenso-estructuras-en-venezuela.html

https://entrerayas.com

Colección Crono Arquitectura Venezuela

EL ACERVO EDITORIAL DE LA FAU UCV

PABELLON DE VENEZUELA EXPO ’92 SEVILLA.

Una aplicación de estructuras transformables

IDEC – FAU – UCV

Ana Isabel Loreto (coord.)

Corporación Venezolana de Guayana y sus Empresas Filiales (patrocinador)

Altair Publicidad (promotor)

1993

La posibilidad de ejecutar el proyecto ganador del concurso para el Pabellón de Venezuela en ExpoSevilla’92 permitió a los arquitectos Henrique Hernández, Ralph Erminy y Marcel Erminy y su equipo, donde destacan en el diseño estructural Waclaw Zalewski y Carlos Henrique Hernández, experimentar dentro de la línea de investigación sobre estructuras transformables desarrollada en el IDEC, contando en este caso con el aluminio como material fundamental. También representó una importante oportunidad para poner en evidencia las capacidades profesionales e industriales existentes en el país a la hora de realizar una obra de gran significación y trascendencia. En tal sentido se destaca, por una parte, la capacidad de la arquitectura venezolana al proponer una edificación atractiva y funcional integradora de proposiciones plásticas con gran impacto innovador. Por la otra, el aporte a la ingeniería estructural en la realización de la estructura transformable más grande del mundo para el momento. La publicación que hoy nos ocupa recoge en una impecable edición los resultados de esta histórica experiencia.

El concurso del que surgió la selección de los proyectistas del Pabellón, cuyo veredicto se dio a conocer el 25 de junio de 1990, fue convocado por invitación, solicitándose al jurado integrado por los arquitectos Tomás José Sanabria (Presidente), Pablo Lasala, Emile Vestuti, Henrique Vera y Juan Pedro Posani (Curador), la escogencia de un solo ganador. Las dificultades que debió afrontar el grupo evaluador dada la calidad de las ochos propuestas presentadas por Domingo Álvarez, Jorge Castillo, Gorka Dorronsoro, Enrique Larrañaga, Juan Carlos Parilli, Jesús Tenreiro, Oscar Tenreiro y Henrique Hernández, lo llevó a destacar de forma enfática, dado el mérito e incluso brillantez de la mayoría de ellas, “la seriedad, la dedicación y el alto grado de profesionalismo de todos los participantes que califican muy bien el desempeño actual de la arquitectura de nuestro país”. La verdad es que pocas veces se ha contado con un ramillete de participantes y un jurado del nivel que este concurso mostró a lo largo de la ya larga historia de certámenes organizados en Venezuela.

Así, seleccionado Henrique Hernández como ganador y desatada la natural polémica que prosigue al veredicto de cualquier concurso, aderezada por características de la idea presentada, que según Juan Pedro Posani (en artículo aparecido en Economía HOY el sábado 21 de julio de 1990) reunió “la realidad en oposición y negación de los esquemas prefabricados” donde “si bien es indiscutible la vertiente tecno-racionalista en la cual se ubica su propuesta, también es evidente el alto contenido poético y lírico de sus aspectos más resaltantes”, el proyecto fue desarrollado y posteriormente trasladado a Sevilla pieza a pieza para luego ser levantado de manera espectacular en pocas horas convirtiéndose ello y su definitiva realización en todo un espectáculo.

1. Vista general el pabellón

Pues bien, de todo el proceso de conceptualización, diseño y construcción del Pabellón, y su inserción en una clara línea de investigación dentro del IDEC dedicada a la concepción y desarrollo de estructuras transformables, cuya característica principal es su capacidad de plegarse y desplegarse, trata esta publicación, cuidadosamente realizada bajo la coordinación de Ana Isabel Loreto e impresa por Ex-Libris.

Contiene el libro, de tapa dura, papel glasé, bilingüe, formato casi cuadrado (24 x 25 cms.), de 96 páginas en español y 18 en inglés (únicamente los textos), una “Presentación” a cargo de Leopoldo Sucre Figarella (Presidente de la CVG), un “Prólogo” de Luis F. Marcano González, una “Introducción” de Juan Pedro Posani, y una serie de “Comentarios” que abarcan diferentes facetas de Henrique Hernández, Waclaw Zalewski, Félix Escrig, Carlos Henrique Hernández, Luis Marcano González, Efraín González, Ralph Erminy y Carlos Cruz Diez, finalizando con la “Descripción del proyecto” para llegar a los ya mencionados “Textos en inglés”.

2. Vista de la plaza anterior de acceso al pabellón cn los paraguas y piso diseñados por Carlos Cruz-Diez
3. Dos dibujos que muestran aspectos constructivos del pabellón. Izquierda: Corte transversal del edificio. Derecha: Detalle de un nodo

Sin duda la parte más sustanciosa del libro la constituye la “Descripción del proyecto” donde el texto, elaborado por Ana Loreto con la colaboración de Henrique Hernández, Ralph Erminy, Carlos Cruz-Diez, Carlos H. Hernández y Manuel Landaeta, se pasea de forma precisa por la ubicación del Pabellón dentro de la línea de investigación que dentro del IDEC representa, por las variables tomadas en cuenta desde el punto de vista compositivo, funcional y formal, y por proveer la mayor información posible acerca de sus dimensiones, áreas que lo conforman (la plaza y sus 36 mástiles de 19.9 mts. de altura que definen virtualmente un cubo y el edificio propiamente dicho con la sala audiovisual como espacio dominante, la sala de exposiciones y los servicios conexos), hasta llegar a sus dos más importantes logros: la incorporación de la luz y su manejo potenciada por las intervenciones cromáticas que Carlos Cruz-Diez propone tanto para el interior como para el exterior como una clara muestra de la “integración de las artes”; y la resolución a nivel tanto general como de detalles de su construcción como estructura transformable en aluminio, yendo desde el grupo de elementos que lo conforman (todos pensados como si de armar un mecano se tratara) hasta el proceso que se siguió para su elaboración en las plantas donde se transformó la materia prima proveniente de VENALUM y ALCASA, su almacenamiento y traslado y, sobre todo, la rapidez con que pudo levantarse, cerrarse y concluirse a nivel de acabados, una vez que todos los componentes llegaron al sitio que le correspondió dentro de la Expo de Sevilla.

4. Dos momentos del proceso de izamiento, colocación y ensamblaje el pabellón dentro del recinto ferial
5. Vista exterior lateral-posterior del pabellón

Pero si la descripción escrita tiene un importante peso más aún lo tienen las imágenes, todo un deleite para los ojos, constituidas por una selección de magníficas fotos (aportadas por Marcel Erminy, Carlos Henrique Hernández, Pepe Nieto y la empresa VENALUM) y nítidos dibujos conceptuales y técnicos, sin los cuales no sería posible comprender a cabalidad una obra de estas características que, vista a distancia y con la debida objetividad, ha marcado un hito en el desarrollo reciente de nuestra arquitectura.

Se trata, en resumen, de una publicación que, si bien pone de relieve una edificación de marcado carácter tecnológico, circunscrita a una forma de concebir y hacer de la construcción y su control total los garantes de soluciones integrales a la que importa poco si se le considera como “arquitectura”, está salpicada en cada página que la conforma de buen diseño y material invalorable. Eran años en los que Venezuela logró ubicarse, gracias al Pabellón que la representó en Sevilla, a la cabeza en el manejo del aluminio, material que representaba al moderno mundo industrial, a nivel planetario. Muestra de una arquitectura que, pese a no proponérselo, encierra múltiples y sugerentes mensajes vinculados a nuestra identidad.

ACA

Todas las imágenes proceden del libro comentado

1995• Premio Nacional a la Investigación Tecnológica para SIPROMAT

Premio para SIPROMAT.png

1995•  El sistema constructivo SIPROMAT, a base de láminas metálicas galvanizadas, desarrollado en el IDEC FAU por la arquitecto Alejandra González con la colaboración Mailing Perdomo, obtiene el Premio Nacional a la Investigación Tecnológica otorgado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONICIT).
Este sistema constructivo fue utilizado en más de 352 proyectos nacionales e internacionales gracias al Convenio de Transferencia Tecnológica suscrito entre la empresa ARMCO de Venezuela y TECNIDEC en 1997.

HVH

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Aparece el N° 33 I-II (2017) de la revista Tecnología y Construcción cuyo tema principal es la gestión de riesgo y vulnerabilidad ciudadana

21 de mayo 2019

Tomado de Boletín IDEC+ Nº 224

En este número destacan aportes en investigación y docencia sobre el debate acerca del impacto ambiental de las acciones humanas con la intención de establecer la relación entre tecnología para la construcción y la sostenibilidad que exige tanto a diseñadores como a planificadores adoptar criterios que superen prácticas como el excesivo consumo de energía, la generación de grandes cantidades de desechos, el escaso reciclaje de materiales y edificaciones, la contaminación ambiental o la contaminación sónica, entre otros (Baldi, Editorial, 2019).

El volumen se organizó en tres partes: visión conceptual, aspectos técnicos y gestión de riesgos.
Respecto al primer aspecto, Ernesto González Enders lo refuerza a través del documento “Otra Universidad para el siglo XXI: hacia una institución interDisciplinaria, interIdeológica, interCultural y Sostenible”. Por su parte, Alfredo Cilento Sarli aborda el ámbito de la “Vulnerabilidad ciudadana ante la amenaza sísmica en la Venezuela del siglo XXI”. Completa este marco conceptual el artículo de Geovanni Siem “Impacto de la reducción de riesgos ante desastres socio naturales en el proyecto UCV Campus Sustentable.

Luego se presentan trabajos de contextos específicos como el de José Luis López “La tragedia de Vargas. ¿Están protegidos sus habitantes de un nuevo deslave?», donde intenta responder a la interrogante de si las obras construidas en ese momento garantizan hoy en día una protección adecuada a sus habitantes. Gustavo Coronel aborda el tema del sismo mediante el documento “El terremoto del Noreste de Venezuela de 2018. El más grande de los últimos tiempos, sentido en Colombia, Trinidad y otras islas del Caribe”.

Como cierre se presentan dos aportes referidos a la Gestión Integral de Riesgo. Abre Jesús Delgado con “Tecnologías aplicadas a la Gestión Integral de Riesgos para un sistema de gestión integral de conocimiento e información”. Natalia Silva Bustos y Carmen Paz Castro Correa desarrollan para cerrar el artículo “Mecanismo de coordinación intersectorial para la Gestión del Riesgo: plataforma nacional para la reducción del riesgo de desastres en Chile”.

Concluye el contenido de este número con la Reseña con motivo del XXII Aniversario del Programa Coordinado para la Mitigación de Riesgos COMIR UCV, cuyo tema central fue “Universidades y resiliencia ante desastres socio naturales y tecnológicos”. La versión digital de la revista puede ser consultada en http://saber.ucv.ve/ojs/index.php/rev_tc/issue/view/1878/showToc.

ACA